Amor puesto a prueba I. Introducción
Un plan largo y maquiavélico. (relato no apto para ansiosos) .
Ger (German) lo es todo para mí, desde que mi mamá nos dejó. Yo tenía solo 10 años, cuando falleció de la misma enfermedad que mi abuela. Ger era su marido, se habían casado tres años antes de que enfermara, y la cuidó durante toda su enfermedad, también me cuido a mi, como si fuera el padre que nunca había conocido. Yo siempre lo consideré eso, y así como el es todo para mi, yo soy toda su vida.
Cuando mi madre ya no estuvo, me quedé sin nadie en el mundo excepto por el. Mi abuela había fallecido mucho antes que mi mamá, y mi abuelo, nunca pretendió mi custodia, tampoco teníamos contacto, somos de una familia de muy buen pasar, y mi abuelo nunca Le perdonó a mi madre que hubiera decidido tenerme sola, cuando mi padre biológico desapareció de su vida. Ger es a todos los efectos, mi papá, y solo estamos el y yo. Bueno, y Jessica, que es nuestra empleada de servicio doméstico, pero no vive con nosotros, y aunque sea una especie de amiga, y confidente, me pone de los pelos que coquetee a la menor oportunidad con Ger, como si tuviera la mínima oportunidad de que el se fije en ella.
Cómo no le va a coquetear, Ger, es todo lo que se puede querer de un hombre. Es alto, con un físico envidiable, es amable, con unos ojazos café que derriten, y una mirada de serenidad y bondad que hipnotiza. Es trabajador, exitoso, tiene esa seguridad tranquila que atrae a cualquier mujer que se ponga en su camino. Y es mío, aunque para el, yo solo sea su niña.
Yo no lo llamo papá, pero no porque no me anime, o porque nuestra relación nunca alcanzó ese nivel. Es que cuando recién nos mudamos con él, a mi me hacía mucha gracia, cuando mi madre lo llamaba, le decia:- Geeer!! , con una voz media gangoza, y a su vez aniñada, y yo la imitaba, y así lo llamé siempre, y siempre imitando la voz de mi madre. Para todo lo demás, siempre fui y soy, su nena. Soy todo.
Acabo de cumplir 16, y desde hace un par de años, yo empecé a cuidarlo como él a mi. Si bien la que hace los quehaceres es Jessica, yo me ocupo de las compras, del dinero, los servicios, de su ropa, su comida, yo soy la mujer de ese hogar, aunque el solo vea a una niña jugando a ser adulta. Por edad no lo soy, pero solo por edad, porque me comporto como tal. Tengo las mejores notas de mi clase, llevo adelante un hogar, y cuido a Ger.
Ger, por su parte, trabaja, y pasa tiempo conmigo. Nunca salió con nadie después de mamá, o por lo menos yo nunca me enteré, aunque muchas veces, le he insistido de que buscara a alguien. El siempre me dijo que todo es poco, comparado con mamá, y un poco conmigo, y luego solo sonríe. Deje de insistir hace tiempo con eso, me daba pena su soledad, pero el decía que conmigo, imposible sentirse solo, aunque yo me refiriera a «otra cosa».
Yo tampoco tenía vida sentimental, algunos besos, y algo más. Estaba muy enfocada en mis estudios, y mis obligaciones. Los chicos de mi edad son una verdadera molestia, no siento atracción a ellos, si, debo confesar de que me gustan y me atraen las chicas, aunque tampoco me he enamorado nunca de una, me he tocado pensando en estar desnuda con alguna de mis amigas, pero solo eso. No es que yo no atraiga a nadie, no es para nada, por falta de oportunidad, de hecho, soy muy atractiva. A mis 16, tengo un cuerpo pequeño, de baja estatura, pero mis formas de mujer, bien desarrolladas y proporcionadas, además soy muy bella de cara, con dos rasgos únicos: un lunar arriba de mi labio que heredé de mamà, y mis ojos, uno color miel y el otro color gris. No es falta de humildad, pero podría tener al chico que quiera.
Para terminar esta introducción, podría decirse que Ger y yo, llevamos una vida casi normal de padre/hija, digo casi normal, porque la normalidad la aporta él, yo aporto todo el resto. En verdad, somos (fuimos) eso, pero con algunas cosas. Yo no soy la típica adolescente irracional, tenemos una relación única, de complicidad, de abertura, y de amor. Nos contamos todo, hacemos todo juntos, y compartimos nuestra vida, en una armonía que se rompió unos meses antes de mi cumpleaños 16.
EL «EPISODIO»
Llegué de la escuela un poco apurada, Ger tenía reunión esa tarde, y quería asegurarme de que Jessica hubiera recogido su ropa del lavadero, antes de irse, porque era viernes, y salía temprano. Al llegar a casa, no sentí ningún ruido, y Jessica no estaba, lo que me empezaba a cabrear, porque debería estar. Pero no estaba, entonces pensando en el traje de Ger, me fui directo a su habitación, para comprobar que por lo menos, haya cumplido con el mandado. Me sorprendí terriblemente al escuchar la ducha encendida, porque pensé que Jessica, se había metido a duchar en su baño, y en aré para sorprenderla in fraganti.
Me quede parada, como una estúpida, hipnotizada, dos segundos, y luego me dí vuelta. Ger también se puso incómodo de muerte.
-Perdón.. Se suponía que vos no estabas, y entonces pensé que Jessica se había metido a duchar en tu baño. – dije tartamudeando.
-Salí más temprano y le dije que se fuera, pensé en que vayamos a almorzar algo. – me dijo un poco incómodo.
-OK. Ya me cambio…. Y… Perdón.
-Nada… Cochina… – y largo una risa tímida, el ya lo había superado.
Yo también… Por el momento.
(continuara)


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!