Atracción Genital 2
Sentía una atracción especial él, algo que no había sentido nunca antes..
Al día siguiente fue todo igual, me duché, me vestí y me fui a la universidad.
Lo de la noche anterior, lo guardé en un rincón de la memoria, nunca me había pasado algo igual, ni siquiera parecido y me daba vergüenza el sólo pensarlo.
Por suerte mi amiga hizo lo mismo y seguimos como amigas como si nada hubiera pasado, pero sin embargo al verla desnuda y depilada, no podía evitar pensar en esa noche que estuvimos juntas.
Comenzamos a juntarnos con Gerardo después de la universidad, sólo nos abrazabamos y nos besabamos, después porque tenía que estudiar y el también, yo me iba a la residencial.
Aunque llegaba con los labios hinchados de besos y mis pataletas mojadas, no le contaba nada a Susana, mi compañera. Sólo me iba al baño me sacaba la ropa interior, me lavaba y me ponía pijama, aveces ella ya estaba con pijama y otras veces se denudaba delante mío, yo también hacía lo mismo, pero a pesar de que ella tenía un lindo cuerpo, éso se lo reconocía no hacía ningún comentario al respecto.
El fin de semana, el sábado, me llevó a cenar a su casa, ahí conocí sus padres que fueron amables conmigo.
Después de la cena subimos al segundo piso, su habitación. Comenzamos a besarnos y todo fue una locura.
– No, déjame que te lo chupe, no tomo anticonceptivos – le dije con su miembro en mi mano, ambos semidesnudos.
– Oh, espera – le dije sacando su miembro de mi boca. Sentí que mi cuerpo explotaba cuando su lengua comenzó a jugar con mi clitoris.
– Tranquila, no pasa nada, sólo disfrútalo – introduje su miembro en mi boca y cerré los ojos. Su boca caliente me chupaba toda y me hacía estremecer, llegó el momento en que no pude más y me saqué su miembro de mi boca para poder respirar, pero en seguida lo metí para ahogar mis gemidos. Le dije que no me tocara que sentía una electricidad en mi cuerpo. Seguí chupando su miembro para disfrutarlo.
– Quieres meterlo por mi culo? – le pregunté al ver que comenzaba a cogerme por la boca.
– Si, me gustaría mucho – dijo, entonces me puse en 4 dejando mis nalgas a su disposición. Comenzó a besar y morder mis nalgas hasta llegar a mi ano que comenzó a besar, a pasar su lengua y meterla, después sentí un dedo y luego dos. Cuando sentí la punta de su miembro me dio una cosquilla especial y me preparé para la penetracion.
– Tranquila, relájate – me dijo al sentir mi quejido contra la almohada que estaba mordiendo, me dolía mucho, el siguió con los dedos y su miembro otra vez, me dolió, no tanto como la primera vez, pero me dolió y sólo tenía la mitad adentro.
– Te duele? – me preguntó.
– No, sólo un poquito – le respondí. El siguió lentamente sacando y metiendo lentamente hasta que llegó al fondo.
– Lo tengo todo adentro – me dijo como si yo lo supiera.
– Quédate quieto un ratito – le dije mientras me acostumbraba a su tremendo miembro que me tenía esartada como con un palo. Él comenzó a besarme y acariciarme, sus dedos en mi clitoris ayudaron bastante, poco a poco me fui acostumbrando y ya no me dolía tanto con cada empujón. Finalmente me llenó con su leche y nos quedamos acostados el encima mío con su miembro adentro. No me molestaba, ya me había acostumbrado y se sentía rico.
Al llegar a la residencial y desnudarme mi amiga me preguntó qué me pasaba, porque en realidad no podía sentarme del dolor.
– Somos amigas, dime que te pasa – a pesar de que no quería contarle nada, tuve que contarle de mi aventura anal.
– Lo habías hecho antes ? –
– No, es mi primera vez –
– Pero amiga, y porqué no vaginal ? –
– Porque no tomo anticonceptivos –
– Acuéstate boca a bajo y déjame mirar – lo hice.
– Tienes todo rojo – me dijo mientras abría mis nalgaa – por poco no te parte el culo – dijo
– Quédate así, voy por una crema – y se fue al baño. Volvió y comenzó a hacerme un masaje suave, se sentía muy bien.
– Te duele? – preguntó.
– No, se siente rico – me arrepentí de haber dicho éso, pero sus dedos se sentían bien, incluso hasta cuando me penetró con un dedo. No dije nada, la verdad es que no me dolía nada, seguramente porque con todo éso me había mojado. Después siguió con sus dedos por entré los labios, no pude evitar levantar mi trasero para darle más espacio, ella se dió cuenta y sus dedos rápidamente llegaron a mi clitoris, mis quejidos y movimientos seguramente la exitaron, porque me dijo que me diera vuelta, lo que ella aprovechó para meterse entre mis piernas y rozar su clitoris con el mío, estaba realmente muy mojada porque esa zona resbala una con la otra. De pronto me vino el orgasmo, ella me besó en la boca y le respondí su beso, nunca había besaso a una mujer y me gustó. Seguimos besándonos y cogiendo hasta tener nuestros orgasmos. Después nos levantamos en silencio y nos fuimos al baño a lavarnos.
– Estuvo rico, gracias – me dijo antes de meterse a la cama.
– Si, estuvo muy rico, creo que me hacía falta – le dije y antes de acostarme me acerqué a ella que estaba acostada mirándome con sus grandes ojos, y la besé suavemente en los labios.
– Buenas noches –



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