Atracción Genital 3
De novios, nos comprometimos y sus padres estuvieron felices. .
Mis días siguieron todos iguales, con mi amiga no tocamos el tema, seguíamos siendo amigas pee sin hablar de sexo.
Con mi novio y debido a los estudios, sólo nos veíamos el fin de semana, incluso estudiábamos juntos y él me ayudaba, sus padres no tuvieron problema en que me quedara a dormir con mi novio que lo habíamos formalizado con la aprobación de ellos. Lo preferían así y no que él saliera y corriera el riesgo de que algo le pasara. Por otro lado y después de la última » experiencia » con mi amiga, había comenzado a tomar anticonceptivos. Todo estaba bien, muy bien. Para las vacaciones viajaba a mi casa para pasar las fiestas y las vacaciones con mi madre. Ella sabía todo, porque le contaba todo, excepto lo de mi amiga, no lo entendería.
Al año siguiente formalizados el noviazgo con la fecha del matrimonio, que se realizaría después de su titulación, para lo cual faltaba poco más de un año. Cuando le comuniqué a mi mamá del compromiso estaba feliz y me dijo que quería conocerlo, que lo llevara.
Viajamos un fin de semana largo, mi madre estaba feliz, con mi novio obviamente dormimos juntos en mi cama y mi mamá lo había aceptado.
La primera noche tomé la precaución de no hacer mucho ruido mientras hacíamos el amor, pero mi cama, no acostumbrada a esos tratos, se quejó más que yo.
Al otro día, después de la ducha, vestidos acorde al clima que era frío, fuimos a tomar desayuno, un buen desayuno, el que mi novio devoró con mucha avidez. Todo fluía normalmente.
En la tarde y después de almuerzo, salimos a caminar por la ciudad para que él la conociera. Volvimos de tarde noche a cenar con mi madre.
– Hija, tenemos que hablar – me dijo seriamente mientras lavamanos la loza.
– Qué pasa mami? – pregunté algo preocupada por su salud.
– No te puedes casar con él! – dijo sin mirarme.
– Qué estás diciendo? – pregunté dejando la loza y el paño sobre la mesa.
– Lo que oíste – dijo secándose las manos en el delantal.
– Pero porqué, lo amo y el me ama – dije mirándola a los ojos mientras mi novio veía televisión en el living.
– Siéntate, tengo algo que contarte – dijo sentándose en una silla del comedor de diario. Corrí otra silla y me senté, sintiendo una angustia en mi pecho sin saber porqué.
– Hace muchos años me enamoré de un hombre maravilloso. El estaba haciendo un trabajo en la zona cuando lo conocí. Me dijo que no era de aquí y que estaba haciendo un trabajo. No me importó y no pregunté nada más, nos hicimos novios y nos amamos con pasión.
Un día me dijo que tenía que volver a su empresa a informar del avance de su trabajo y que volvería en un par de días. Lo esperé varios días, semanas, hasta que me di cuenta de que estaba embarazada. Después de los retos mi madre me dijo que no había problema y que el hijo seria criado por ella. En ése momento me di cuenta de que él no volvería, pero sin embargo nunca perdí la esperanza.
De ésa relación naciste tú, nunca te hablé de ésto a pesar de las muchas veces que me preguntaste por quien era tu padre.
Ahora, conociendo a tu novio, resulta que es igual a él, y tiene el mismo nombre y apellido.
– Pero qué estás diciendo, no te entiendo? – le pregunté.
– Te digo que tu novio es el hijo de tu padre, ustedes son hermanos – dijo en voz baja pero firme. No entendía nada, no podía reaccionar. Me levanté y fui a ver a mi novio que veía una película. Lo miré y pensé. Qué podía hacer después de la revelación. Él, no sabía nada, yo lo amaba, me senté a su lado y lo abracé, me besó y seguimos viendo la película. – No me importa lo que mi madre diga, lo amo y nos vamos a casar – pensaba en ése momento.
– Te gusta como lo hago? – le dije ésa noche, sacando su miembro de mi boca. No podía dejar de pensar en lo que mi madre me había confesado.
– Si, está muy rico – dijo él, siempre me gustó chuparselo, pero ahora lo encontraba diferente, lo encontraba más rico de sólo pensar que era mi hermano. Pero eso no se lo iba a contar, no quería que el se complicará por algo que no tenía solución.
– Ahora lo quiero dentro – le dije pensado cómo sería sabiendo que el que me cogia era mi propio hermano. Sería por el morbo pero lo disfruté, cada momento y cada centímetro, no me importó si la cama se quejaba más que yo o al revés. Cada empujón lo disfrutaba al máximo agarrada del respaldo de la cama con ambas manos. Nunca lo había disfrutado tanto como ésa noche. Perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuve.
A la mañana siguiente y después de la ducha, casi a media mañana del domingo, hicimos nuestras maletas y la cama. Dejé todo ordenado y fuimos a tomar desayuno. Mi madre tenía la mesa puesta con todo lo necesario y demás. Comimos con mucho apetito. Ella no dijo ni una palabra. Nosotros estábamos felices después de una noche inolvidable
– Hija, tu sabrás lo que haces, pero tenía que decírtelo – me dijo cuando me despedía de ella.
– Está bien mamá, lo entiendo pero entiende que me ama y yo lo amo – le respondí dándole un beso en su mejilla. Mi novio la abrazó y también le dió un beso en la mejilla.
– Me encantó tu mamá – me dijo él mientras nos despedimos con la mano atrás de la ventana del bus, nos esperaba un viaje de 8 horas, pero yo estaba feliz.



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