Chico con síndrome de Down
cuidando del hermano de una amiga
Este fin de semana estuve cuidando del hermano de una amiga (le llamaremos Javi). Ella tenía una boda y no podía quedarse nadie más, así que me ofrecí para cuidarle. Es un chico de 17 años con síndrome de down. Es un amor, me cae genial le le conozco desde que era pequeñito. Yo tengo 29.
Fui a su casa, jugamos al UNO, y después hice la cena. Cenamos una sopa que me quedó muy rica (yo no suelo cocinar) y en un momento me hizo reir un montón y él también se rió y me escupió sin querer toda la sopa encima, me puso perdida. Se quedó en una anécdota graciosa pero después de cenar me fui a duchar porque me había llenado toda de sopa, incluído el pelo.
Al salir de la ducha, me puse una muda que llevaba, un vestido corto que suelo llevar para estar en casa, y la verdad que tampoco suelo ponerme braguitas (luego esto será importante).
Total, que nos sentamos juntos en el sofá a ver una peli y al poco de empezar me quedé dormida. Era viernes y estaba cansada del resto de la semana yo estaba de lado recostada hacia el brazo del sofá y al otro lado quedaba Javi. De pronto me desperté, y miré a la tele pero quedaba bastante película así que apenas llevaba unos minutos dormida, miré a Javi a ver si se había dado cuenta de que me había dormido y vi que estaba mirándome. Entonces me fijé en que tenía el vestido subido a la altura de la cintura con todas las nalgas fuera. No sé si me lo levantaría él, pero quiero pensar que sencillamente fue de tumbarme y estar relajada, ya os digo que el vestido es corto y a nada que me tumbe se me ve un poco el culo.
Él no se dió cuenta de que me había despertado, yo apenas me moví, estaba un poco atontada y no tuve el reflejo de taparme inmediatamente. Entonces giré un poco la cabeza y el dió como un respingo y se puso un cojín sobre el regazo, como tapándose. Me senté como si no pasara nada y le di un abrazo para normalizar un poco la situación. Le pregunté si le estaba gustando la peli y me dijo que sí.
La cosa es que me puse a pensar en que el pobre chaval no debía haber tenido nada parecido a sexo en su vida, nunca le vi con novia ni con ninguna chica, así que le pregunté si le gustaban las chicas y me dijo que sí, y me confirmó que nunca había estado con ninguna ni le habían dado un beso en la boca. Le pregunté si antes me estaba mirando y me dijo que sí, y le pregunté qué había sentido. Entonces se quitó el cojín y vi que estaba muy duro bajo el pantalón.
En ese momento no supe muy bien qué hacer, pero a la vez que le decía que no pasaba nada, que era normal, mi mano en lugar de coger la suya (que era lo que en realidad pensaba hacer), fue directa hacia su pene. Lo acaricié por encima del pantalón y él se quedó quieto. Me dió bastante ternura así que le dije que si me guardaba un secreto y me contestó que sí.
Le dije que le iba a enseñar algo muy íntimo y le pedí que me diera la mano. La guié por mi cara, mi cuello, y fui bajando por encima del vestido dejando que me acariciase un pecho, que sintiera cómo se me ponía duro el pezón, y le pregunté si le gustaba. El chico estaba mudo, sólo movió la cabeza afirmativamente, y yo seguí bajando por mi tripa, mi cintura, y ya le llevé a mis muslos. Me senté con las piernas cruzadas mirándolo (de lado en el sofá) y metí su mano hacia mi ingle, mi vulva y mi clítoris. Él se portó increíble, me acarició muy muy suave, como si fuese una flor y no quisiera romperme, al contrario de lo que se suele decir de las personas con síndrome de down, que son brutas y eso.
Le guié para que me acariciara el clítoris y empecé a mojarme mucho. Cuando estaba preparada (soy bastante estrechita) cogí uno de sus dedos y me lo metí despacio, mojándole de mi, y me tumbé hacia atrás. Él empezó a meter y sacar el dedo, la verdad es que no lo hacía especialmente bien, así que le dejé jugar un poco más y me incorporé de nuevo. Le dije que se desnudara.
Tenía un pene bastante pequeño, a ver, los he visto más pequeños, pero más pequeño que la media. Lo acaricié y me acerqué para lamerlo y chuparlo. Apenas puse mi lengua sobre su glande, se empezó a correr en mi boca. Al principio le dejé, pero se corrió muchísimo, diría que es la mayor corrida que he visto nunca, no podría tragar tanto y además lo disparaba con mucha fuerza. Me puso perdida entera, mi cara, mis tetas, de nuevo el pelo…
Pero lo curioso es que seguía duro, no se le bajó ni un poquito, así que me tumbé y le dije que se subiera sobre mi. Al principio me penetró muy despacio, pero en pocos segundos me empezó a apretar la cintura y a sacar una fuerza enorme, empezó a empotrarme muy fuerte, tanto que aun con el pene pequeño sentía que me la iba a sacar por la garganta de lo hondo que llegaba. Me hacía un poco de daño y le dije que lo hiciera más suave. De alguna manera, perdió el control y no me hacía caso, así que intenté zafarme girándome, pero tenía mucha fuerza y no atendía. La verdad que eso hizo que me mojara bastante más y por suerte el dolor pasó y se convirtió en placer. Creo que me corrí más de 5 veces seguidas y él parecía no cansarse. Estuvo así como 20 minutos sin parar, con una fuerza y un ritmo sobrehumanos.
Yo normalmente soy de las que se corren una vez y ya no pueden más, pero este día cada vez que me corría me ponía más cachonda. Al final conseguí girarme y ponerme en 4. A él le gustó mucho, me dió muy duro, y me empezó a azotar el culo, me cogió del pelo y a veces me agarraba por la cintura con esa fuerza que tiene que casi me levantaba. Me sentí como un trapo, como una muñeca que estaba sólo para su disfrute.
Me hizo perder el control y chillé como una loca, con cada embestida sentía cada centimetro de su pene, cómo se hinchaba dentro de mi, cómo me hacía chorrear flujo, correrme una y otra vez. Al final perdí la cuenta de los orgasmos, no podría mover las piernas y tampoco podía hacerlo parar.
De pronto la sacó entera sin querer, y de tanta lubricación, al meterla de nuevo lo hizo pero dentro de mi ano. Era la primera vez que lo hacía y me dolió bastante, pero por suerte en seguida se corrió otra vez brutalmente dentro de mi y se quedó dormido. Estuve echando restos de su semen hasta el lunes.
Lo peor fué que en ese estado, casi sin poder mover las piernas y con el culo dolorido tuve que ponerme a limpiar el sofá, que tenía restos de todo, recoger todo y llevarlo a la cama. Cuando le dejé me dijo que me guardaría el secreto pero no sé si será capaz.

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