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Heterosexual, Incestos en Familia

Con mi prima por primera vez

La primera vez que estuve con mi prima con quien nunca imaginé que podría pasar algo, a pesar de que siempre lo soñé..
Con mi prima no siempre había tenido una buena relación. A pesar de que solo teníamos un año y medio de diferencia, nunca fuimos realmente cercanos hasta que yo estaba en mi último año escolar. Por alguna razón empezamos a tener confianza más de amigos una vez que ya éramos grandes.

Ella era tan solo un año y medio menor que yo, pero siempre había sido fría conmigo, y, en general, con el lado de la familia, cosa que se notaba porque con el otro lado de su familia era excesivamente cariñosa y cercana. Ella era muy bonita, un buen cuerpo y buenas proporciones, pero su personalidad demostraba claramente que si no le interesaba algo era notoriamente desinteresada, nunca desagradable, porque era muy educada, pero no perdía tiempo en agradarle a quienes no le importaban. Inicialmente yo me encontraba en esa categoría, por lo que nunca intenté que me considerara como un amigo tampoco, aunque de todos modos era amable con ella. Ya a los 18 años que empezamos a encontrarnos en fiestas, en eventos, y tener amigos en común, poco a poco nos hicimos más amigos entre nosotros. Con esto, pasábamos más tiempo conversando en los eventos familiares y teniendo más confianza entre nosotros.

Con respecto a su vida sexual/amorosa, ella nunca había tenido muchos novios, solo un par de situaciones que se repitieron, pero nada muy estable. Nuevamente, por ser desinteresada, nunca quiso algo más serio hasta su primer novio, de quien tampoco estuvo muy enamorada, por lo mismo duraron apenas 8 meses. Sí disfrutaba salir de fiesta y ocasionalmente besarse con alguien, pero nunca más allá de unos manoseos por sobre la ropa. Su virginidad (y por consiguiente todo lo previo a ella) la perdió con su novio, aunque inmediatamente supo que no lo había disfrutado, ni lo disfrutaría, con él, y las breves ocasiones que lo repitieron solo sirvieron para confirmar aquello. Todo lo cual me lo confesó a medida que ganábamos confianza y nos amistábamos. Por último, de lo que me contaba no era una persona que me pareciera muy activa sexualmente, ni que disfrutara el sexo, unos besos, o, siquiera, la calentura. En síntesis, ni santa ni puta, simplemente un mínimo.

Es por todo esto que lo que sigue fue tanto más sorprendente para mi. Cabe aclarar que yo siempre fantaseaba con mi prima, aunque nunca consideré que pudiera pasar algo, por lo que nunca intenté nada.

 

C yo tenía 22 y ella 20, nos veíamos casi diariamente, porque compartíamos muchos amigos y estudiábamos en la misma universidad, por lo que todos los días nos encontrábamos, a veces comíamos o estudiábamos juntos, y siempre con una conversación y confesando las últimas aventuras que habíamos tenido, pero yo nunca con mucho detalle porque siempre me pareció un poco mojigata y creía que me miraría feo. Ella siempre que me contaba de sus amoríos me dejaba días fantaseando con ser yo quien hacía todo eso y me masturbaba pensando en ella constantemente.

A finales de semestre yo me enfermé y falté dos semanas (la primera por enfermo, la segunda para estudiar y recuperar las pruebas), luego tuvimos los exámenes finales y después vacaciones. Como es común borrarse las redes sociales en exámenes, no hablamos desde previo a que me enfermara hasta mucho tiempo después (pues ella volvió a la universidad semanas después por un viaje). Nos habíamos vuelto tan cercanos que esos tres meses se sintieron como una eternidad.

De lo que yo sabía, ella no había tenido sexo con nadie desde su novio, con quien llevaba más de 9 meses soltera, y había dejado de tener sexo con él mucho antes de terminarlo. En su viaje supo que besó a unas cuantas personas, y que quiso irse con una de ellas para finalmente tener el sexo que quería y sentía que disfrutaría, pero que la persona estaba tan ebria que solo lo masturbó y no logró que se le parara. Eso la frustró mucho, porque, como supe después, una vez que terminó con su novio, había acumulado su calentura durante mucho tiempo, por lo que necesitaba tener sexo.

 

A la vuelta de su viaje aún no nos habíamos visto ni hablado, pero sabía que la vería porque era el cumpleaños de un amigo que siempre hacía una fiesta de más de 300 personas, con todo el alcohol que uno se pudiera imaginar. Cómo siempre, le escribí antes de la fiesta para saber si iba y decirle que nos teníamos que poner al día, como lo hacíamos después de no vernos por vacaciones u otras cosas.  Ella me respondió que no podía esperar y que tenía mucho que contarme (todo lo cual se los he ido diciendo más arriba). Al llegar, saludé a la gente que conocía y me la encontré cerca de la barra. Ella, habiendo llegado mucho antes que yo y bebido bastante, saltó a saludarme con un abrazo con brazos y piernas, cosa que me calentó inmensamente. Fuimos a pedir unos tragos y nos sentamos a conversar, en lo que estuvimos como una hora y todo lo que me contaba yo, disimuladamente, fantaseaba con eso. Ya habiendo bebido yo, decidimos ir a bailar, cada uno por su lado, porque sabíamos que podíamos seguir hablando de lo mucho que nos faltaba contarnos después.

Al final de la fiesta, siendo ya de madrugada y yéndose todos a sus casas, nos encontramos a la salida esperando para ver la vuelta. Yo me había pedido un uber, por lo que invité a mi prima a sumarse y la dejaba en mi casa, que era cerca de la suya. En el uber retomamos la conversa, y al llegar a mi casa y como nos seguía faltando mucho por hablar, ella me dijo que siguiéramos hablando adentro y pasamos a mi sala de estar. Ahí yo saqué unos tragos para seguir la conversación y además puse música para que no fuera tan monótono.

 

A medida que hablábamos, nos mentíamos cada vez más en temas más profundos, tanto personales como sexuales. Aquí ella me preguntó más explícitamente de mi vida sexual, y yo, afectado por el alcohol, le contaba todo con lujo y detalles, viendo que a ella no le molestaba, e incluso la sonrojaba un poco. Cabe decir que yo no soy una persona que tenga demasiada actividad sexual, pero sí tengo mi buena cantidad de historias. Ella a su vez me contó que había intentado tener sexo en su viaje, pero que no había podido, y que estaba muy frustrada. Yo incluso en estos momentos mantenía mi compostura y no demostraba que todo lo que me contaba solo me calentaba más.

Fue en esta conversación que yo le comenté lo que solía opinar de ella, que la solía considerar frívola, distante, desinteresada y todo eso. Ella se emocionó mucho y me comentó que lo sabía, pero que tenía mucha dificultad con tratar cercanamente a la familia. Y diciendo esto, se le quebró un poco la voz. Yo inmediatamente y sintiéndome un poco culpable, me acerqué an ella y la abracé, diciéndole que no había problema, y que siempre podía cambiar.

 

Después de un minuto de silencio se secó los ojos, y me dijo que quería confesarme algo, pero que tenía que prometer que lo mantendría por siempre en secreto. Yo juré inmediatamente, y, sin dejar de abrazarme, me confesó que a la familia la trataba de lejos porque tenía problemas para ser cercana con ellos, pero que conmigo era otro el caso. Tomó aire y, mirándome a los ojos, me confesó que a mí siempre me había considerado guapo y que le atraía un poco sexual, y sobre todo, culpablemente, por ser su primo. Y que por eso siempre había sido distante conmigo, pero que una vez aceptado que no pasaría nada, no había tenido problema con acercarse a mí, a pesar de que seguía sintiendo una leve atracción sexual hacia mi.

Cuando me dijo eso, yo no supe que responderle, y ella tomó mi silencio como crítica, por lo que ocultó su cara de vergüenza. En ese momento, mi cuerpo habló por mí, y mi pene se endureció pensando en todas las fantasías que había tenido y que, si hubiera sido más calenton, podría haber cumplido. En lo que me moví para acomodar mi pene, ella descubrió su cara, y yo, intuitivamente, la agarré de la cintura. No sabiendo que más hacer, simplemente le puse una mano en la mejilla y la besé…

El beso fue increíble, como una olla a presión que se abre después de horas acumulando presión. Su lengua y la mía se unieron húmedas en una pasión desenfrenada. Su respiración y la mía se en entrecortaban a medida que más aumentaba la intensidad de nuestros besos. Yo bajaba y le succionaba el cuello, ella respiraba profundamente en mi oreja con leves gemidos. Luego ella chupó mi cuello y yo supe que ya no había vuelta atrás.

Solté su cintura y cuello y bajé ambas manos a su culo, que si bien no era enorme si daba para ser apretado. Ella a su vez empezó a restregar su cuerpo contra mi pene de a poco, cosa que a mí me puso a mil. Liberé una mano y la llevé a sus tetas, y manoseandolas, le bajé su top y empecé a chupar las. Ella solo gemia y me agarraba del pelo fuertemente. Sus gemidos aumentaban y eso solo me calentaba más, por lo que me ponía mae empeñoso en manosear su culo y chupar sus tetas. Cuando volvimos a besarnos me di cuenta que ella claramente tenía menos experiencia que yo, y no se atrevía a ser quien diera el siguiente paso aún. Yo me bajé mis pantalones y calzoncillo, y procedí a bajar el suyo, pero antes de bajar su calzón, le di un fuerte olor a su concha, la besé en su monte de Venus, y, mirándola a los ojos, le bajé su calzón lentamente, mientras la veía morderse el labio de la calentura. Yo, ayudándola a pasar la barrera de culpa que tenía, agarré sus mano y, mientras la desnudaba totalmente, y la acerqué a mi pene erecto.

Ella lo rodeó suavemente con sus dedos, como solo una mujer delicada puede hacerlo, y comenzó a masturbarme de a poco. Yo ya estaba a mil, y su mano era increíble, por lo que le puse la mano en el coño y la moví. Nuevamente sus gemidos ahogados pegados a mi oreja inundaban mi oído y me volvían más loco, y no aguantando, le metí dos dedos en la concha, que estaba mojada por el rato que llevábamos tocandonos. Estábamos aumentando cada vez más la intensidad y yo veía que mi prima dejaba atrás la cara de santa y se volvía cada vez más y más ninfomana, cuando escucho que alguien baja la escalera. Era mi madre que siempre se aseguraba de que llegáramos todos a la casa. Yo reaccioné, me vestí lo que pude, y me puse en la puerta de la sala de estar sujetándola, y le dije a mi prima que esperara y se vistiera por si mi madre entraba. Mi madre tocó la puerta, queriendo saber si alguno de sus hijos se había ido a dormir al sofá (cosa que nos pasaba mucho). Yo le respondí que era yo, y que había vuelto hace un rato de la fiesta pero quería ver una película. Antes de que mi madre pudiera preguntarme más, siento una respiración cerca de mi miembro, y, al voltearme sorprendido veo a mi prima bajarme los pantalones y agarrar mi pene con su mano y meterselo lentamente a su boca, mientras me miraba con una cara de diabla que nunca imaginé que ella podría tener. Fue tal la sorpresa de ver que mi prima, quien había pasado de apenas hablarme a ser mi amiga, pero siempre distante del resto y, a mis ojos, una mojigata, que no pude responderle a mi madre. Tocó una vez más la puerta e insistió con sus preguntas sobre la fiesta.

Le respondí como pude y ella subió, y yo caí a  apoyarme a la pared ante la mamada de clase mundial que estaba recibiendo. No sé cómo pero mi prima tenía un talento increíble para chupar penes. Yo apenas podía resistir esos labios calientes abrazando húmedos a mi pene mientras ella se lo tragaba como si fuera nada. Le agarraba su nuca pra empujarla cada vez a chupar más, pero ella parecía llevar mucho más el mando que yo.

Mi prima se levantó, me movió al sofá, y con una sonrisa que mezclaba calentura, maldad y pecado, me acostó y se puso en 69 a chuparme de nuevo el pene. Yo, no desperdiciando más tiempo, me lancé a chupar con todas mis ganas su concha, que ya estaba muy mojada, y sus jugos caían en mi cuerpo e invadían todo el aroma del cuarto, lo que me calentaba más y me hacía comerme su coño con mucho más ímpetu. Junto con eso le meti un dedo en la concha, mientras con otro le estimulaba el clitoris. Ella, tragándose mi pene aún y de repente mis huevos, agarró y mi cabeza y me puso a chuparle su ano mientras la masturbaba con mi mano.

No aguantando más la calentura de lo prohibido y del haberme pasado años fantaseando con esto, le avisé que me venía, y ella hundió su boca en mi pene y le acabé en su garganta. Ella me sonrió con una sonrisa pícara y mirándome a los ojos trago y se rio.

Como sabrán, cuando uno está en esos momentos no necesita mucho para volver a estar erecto, y ver eso me dio toda la energía necesaria. Yo la agarré, la puse en 4, la masturbe un poco mientras posicionaba mi pene en la entrada de su vagina, y empecé a metersela lentamente, disfrutando cada segundo prohibido, cada pliego de sus labios vaginales, cada erizamiento de su piel en reacción a mi pene, cada respiración y cada gemido que salía de mi prima. Fui aumentando el ritmo y escuchaba a mi prima gemir cada vez más rápido. Yo la agarraba de sus caderas y empujaba con fuerza, ella gemía en respuesta a cada empuje. Luego de un rato en esta posición la giré y me puse a penetrarla mientras le chupaba las tetas y le tocaba el clitoris con mi mano como un demonio poseído. Mi prima en un momento apretó sus piernas, me agarró de la nuca fuertemente y sentí como todo su cuerpo y vagina se apretaban al momento que se venía.

Luego me giro y se puso ella arriba mío, me agarró el pene con la mano y se lo metió lentamente a su vagina antes de cabalgarme como una jinete. Seguimos así hasta que la acoste en el sofá, y arrodillándome en el suelo volví a penetrarla desde atrás. Esta vez aumente demasiado mi ritmo y en el último momento empuje hasta el fondo mi pene y acabé en lo más adentro de ella, cayendo encima mezclándose nuestro sudor y mi semen con sus jugos vaginales.

Yo pensaba que todo había terminado, pero no sabía que mi prima era así de adicta al sexo y, tomándome una vez más el pene, empezó a masturbarme y chuparlo, limpiando el semen y sus jugos. Yo no quise desaprovechar mi oportunidad y una vez más se me paró el pene y volvimos a tener sexo. Alternábamos con momentos en que hacíamos 69, la masturbaba, ella a mí, y teníamos sexo. Luego de acabar ambos múltiples veces nos quedamos dormidos del agotamiento, con mi pene aún dentro de ella.

Por suerte mi familia era de levantarse muy tarde, por lo que nos despertamos antes de que alguien nos viera. Mi pene seguía adentro de mi prima, lo que me excitó en sobremanera. Ella seguía despertó al sentir mi pene endureciéndose, pero parecía que había recuperado su característica compostura y no quería repetir lo de la noche. Me dijo que teníamos que vestirnos y que otro día podiamos hablar lo que había ocurrido. Yo la miré y recordé cada curva de su cuerpo, sus tetas, su vagina y su culo. Le dije que dormiera en mi cama y yo diría que, caballerosamente, la había traído de vuelta y le había ofrecido mi cama para que no durmiera mal. Ella hizo eso, y yo me puse a ver otra película, con todas las ventanas abiertas para ventilar la sala de estar.

Después de eso desayunamos con mi familia como si nada y la acompañé a su casa. En el camino no hablamos de lo ocurrido, y nos despedimos en la puerta de su casa.

Ella quiso dejar atrás lo ocurrido, pero una vez abierta esa puerta es muy difícil que se cierre, y la siguiente vez fue aún más caliente porque ambos habíamos hecho como que no había pasado nada antes, y luego se fue repitiendo más y más en historias que pondré más adelante aquí.

19 Lecturas/15 junio, 2026/0 Comentarios/por Nicechota69
Etiquetas: amiga, amigos, cumpleaños, madre, ninfomana, sexo, vacaciones, viaje
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