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Heterosexual, Intercambios / Trios

DELICIOSO PASEO CASI UNA ORGIA

Hace un par de semanas tuvimos una experiencia con una pareja de amigos. Carla y Diego, a quienes conocimos hace más o menos quince años en el matrimonio de unos amigos comunes. Carla en todo este tiempo ha mantenido una relación muy cercana con mi esposa Vicky y yo con Diego.
Hace un par de semanas tuvimos una experiencia con una pareja de amigos. Carla y Diego, a quienes conocimos hace más o menos quince años en el matrimonio de unos amigos comunes.

Carla en todo este tiempo ha mantenido una relación muy cercana con mi esposa Vicky y yo con Diego, siempre una buena amistad e incluso me ha apoyado para mi trabajo en algunas ocasiones, con sus conocimientos de informática.

Ellos tuvieron dos hijos, al igual que nosotros y hemos compartido paseos, fiestas, cumpleaños y otros eventos.

Pero el relato va a que recientemente con mi esposa nos ganamos el premio de una semana en un lugar paradisiaco del caribe con la opción adicional de poderlo compartir con otra pareja y escogimos a Carla y Diego y para viajar dejamos los hijos con familiares durante esos días.

Nos encontramos en el aeropuerto, tomamos el vuelo y al llegar al lugar nos quedamos sorprendidos de todas las comodidades, servicios y playas increíbles. Por ser temporada baja, había pocos turistas, lo que nos permitía disfrutar todas las opciones que ofrecía el lugar.

En cuanto a comida había dos restaurantes especiales uno italiano y otro francés para dos días que escogiéramos y en los demás días teníamos la atención general del lugar. En cuanto a licores, todo el tiempo había consumo libre en zonas cercanas a las piscinas, la playa o en una discoteca pequeña que funcionaba en las noches desde el jueves hasta el sábado y contaba con pista de baile.

Fuimos disfrutando cada una de las atracciones que ofrecía el lugar y el tercer día dijo Carla… Me entere que hay una discoteca, a la que podemos ir esta noche. Mi esposa y Diego estuvieron de acuerdo y después de la cena nos alistamos como si fuéramos a una fiesta formal y a eso de la nueve de la noche bajamos a la discoteca.

El lugar muy bonito, con poca iluminación, música agradable, la pista de baile pequeña, llamándome la atención la escaza iluminación, pero imagine la activaran más tarde.

Nos ubicamos en una mesa a un costado del salón, se acercó un joven para atender nuestro pedido considerando que la opción de licor era libre e ilimitada. Creo que esto influyo para que bebiéramos más de la cuenta. A media noche los cuatro estábamos muy embriagados de manera que la desinhibición era total, las bromas, las confianzas y la conversación fue muy abierta en consecuencia llegar al tema sexual fue muy facil. Carla comento sobre las relaciones swinger y mi esposa le siguió el tema, después se unió Diego y comencé a notar que los comentarios estaban dirigiéndose a una experiencia propia, lo cual llevó a que Diego invito a mi esposa a bailar y yo me quedé con Carla conversando sobre el tema. Ella abiertamente me pregunto si nosotros habíamos disfrutado alguna vez de un intercambio de parejas, le respondí que no.

Ella me dijo que con Diego tampoco lo habían hecho, pero si lo habían comentado. Y llegó su siguiente pregunta… Y tú estarías dispuesto a experimentar esa opción ahora que estamos lejos de nuestras familias y aquí nadie nos conoce.

Dude, pero la idea me excito y le respondí que tendría que verificar si mi esposa aceptaba.

Carla me dijo… eso déjamelo a mi yo hablo con ella y ya veremos… si se puede perfecto y si no nos olvidamos del tema.

Cuando Diego y mi esposa regresaron, Carla se sentó al lado de mi esposa y comenzaron a hablar, no sé de qué, porque la música por el alto volumen no permitía escuchar. De reojo miraba a mi esposa y observe en ella una risa nerviosa cuando Carla le hablaba, hasta que se fueron las dos al baño y regresaron con caras de picardía que no podían ocultar.

Carla me invito a bailar y en la pista ayudados por la escaza iluminación, aprovecho para pegar su cuerpo al mío y como mi esposa y ella tenían vestidos de material muy delgado propios para el clima cálido, yo sentía su cuerpo entre mis brazos como si ella estuviera desnuda y en consecuencia comencé a experimentar una tremenda erección que ella debió percibir.

A la distancia estaba mi esposa con Diego hablando y riendo permaneciendo muy cercanos sus cuerpos.

Mientras bailábamos me dijo Carla… le comenté el tema a tu esposa y ella me respondió que si tu estabas de acuerdo ella lo aceptaría.

Sabiendo esto, los contactos de mi esposa con Diego y los míos con Carla resultaron ser como si fuéramos parejas de verdad y cuando nos quedábamos descansando en la mesa con Carla, aprovechando la complicidad del mantel, mi mano se deslizaba por sus piernas e iba subiendo hasta llegar a su concha que encontré bastante húmeda. Sin más, corrí su panty hacia un lado y mis dedos acariciaron su concha por fuera y por dentro y cuanto más lo hacia su lubricación aumentaba.

Al regresar mi esposa con Diego suspendí las caricias a Carla y entonces se acercó el joven que nos atendía para avisarnos que en un cuarto de hora cerraban la discoteca, Diego tomo la botella de tequila que era la segunda y estaba apenas estaba comenzada y dijo… llevémosla para continuar la fiesta en el departamento.

Había olvidado contar que el lugar tenía unas habitaciones individuales y otras duples con una pequeña sala y balcón. A nosotros nos habían dado la habitación duples.

Esto nos cayó como anillo al dedo para cuando Diego propuso seguir la fiesta.

Entramos en la habitación, y continuando con el ambiente de la discoteca solo prendimos una lampara muy discreta para ubicarnos y después cuando activamos el televisor Carla la apagó quedando solo esta última iluminación.

A continuación, disfrutábamos del tequila, baile con la música del televisor y excitación con el roce de cuerpos con caricias que cada vez fueron más eróticas. Cuando mi esposa se desinhibió totalmente y comenzó a besarse con Diego en medio de caricias por debajo de la ropa, mi temor que mi esposa se arrepintiera se fue y yo hice lo propio con Carla y estando en ese punto Diego se llevó a mi esposa a la habitación de ellos, en ese momento entendí que el intercambio de parejas había llegado a su punto crucial.

No debieron pasar más de cinco minutos cuando comencé a escuchar los gemidos muy conocidos de mi esposa, entonces Carla me propuso ir a la otra habitación. Allí nos desnudamos totalmente y al acercarnos para un beso prolongado, mi verga erguida, se acomodó en medio de sus piernas, al tiempo que movía mi cadera y nuestros sexos se rozaban.

Carla decidió acostarse, separo sus piernas y me invitó a subir sobre ella, al hacerlo tomo mi verga la dirigió a su concha y gracias a su abundante lubricación la penetración fue maravillosa. Luego penetraciones continuas y jadeos de parte de ella, acelerándose nuestras respiraciones.

Ella me dijo, no quiero llegar pronto al orgasmo, entonces cambiamos de posición, se subió sobre mí y al tiempo que recibía mi verga yo acariciaba sus tetas y nos besábamos como poseídos.

En medio de mi excitación alcanzaba a escuchar los gemidos de mi esposa que al tiempo decía… Eso, eso sigue, sigue, más fuerte, uhmmm, que rico, sigue, sigue y continuaban sus gemidos. Momentos que Carla no se detuvo para meter y sacar mi verga de su concha y yo en apretar sus pezones. Pasado unos minutos sin que ella lograra su orgasmo me pidió acariciara su clítoris.

Se bajo, le pedí se recostará de lado, me pegue a su espalda y mi verga se acomodó entre sus piernas, luego pase un brazo por debajo de su cuerpo para motivar sus senos y la otra mano fue a su sexo para acariciar su concha. especialmente su clítoris. Así, poco a poco ella se fue excitando, su respiración se aceleró y después logró disfrutar su orgasmo. Yo desde atrás deslizaba mi verga entre sus piernas y ella con su mano consiguió que penetrara su concha y ya habiendo cumplido mi misión me concentre en tomarla de las caderas follandola con efusividad hasta alcanzar excitación total, dejando dentro mi carga de semen.

Nos quedamos inmóviles pegados y en la habitación contigua seguía escuchando los gemidos de mi esposa que no lograba su orgasmo y Diego le dijo… acomódate en cuatro y comencé a escuchar el choque de sus cuerpos como si fuera un aplauso y así mi esposa aumento sus gemidos y pronto dijo… ya, ya, uhmmm, que rico. Y enseguida escuche a Diego resoplar alcanzando el éxtasis. Ya faltaba poco para que amaneciera, entonces nos quedamos dormidos con parejas cambiadas.

Después de tan increíble celebración me quedé profundamente dormido hasta las diez de la mañana. Cuando desperté, a esa hora, Diego, Carla y mi esposa conversaban en la sala. Me levante y fui directo al baño, me duche y el agua me reconforto. Me vestí muy informal y cuando sali a la sala, mi esposa me preguntó… ¿Cómo amaneció mi amor? Muy bien, le respondí ¿y tú? Muy bien también.

No se habló nada de la noche anterior y bajamos a comer algo, particularmente a buscar líquidos para la sed. Al medio día almorzamos copiosamente, en la tarde estuvimos en la piscina, luego fuimos a la playa y pedimos bebidas para calmar el efecto del licor de la noche anterior.

Estando solos en la playa, Carla puso el tema y preguntó cómo nos habíamos sentido con el intercambio, yo abrí con unas palabras buscando dar confianza para que todos expresáramos la verdad de lo que cada cual había experimentado y dije… para mí fue como una infidelidad consentida que no genera ninguna culpabilidad porque las condiciones para todos fueron iguales, espero que mi esposa haya disfrutado con Diego tanto como yo lo hice con Carla.

Luego Diego dijo… siempre con Carla nos hemos entendido muy bien en el sexo y esta experiencia, refiriéndose a lo que yo había dicho, efectivamente fue una infidelidad con aprobación que no genera ninguna culpa.

Mi esposa hablo luego y dijo… con la única persona que había disfrutado del sexo fue con mi esposo, pero ahora con la mutua aprobación de los dos disfrute mucho el momento.

Y remato Carla diciendo… me alegra que todos hayamos disfrutado y sigamos como antes sin mezclar sentimientos, solo sexo.

Y yo cerré los comentarios diciendo, quiero confesarles algo muy personal y es que escuchar los gemidos de mi esposa cuando follaba con Diego me excitaron tremendamente. Entonces Diego agregó… creí que solo era yo el que disfrutaba esa experiencia entonces fuimos dos.

En la noche en la cena acompañamos la comida con unas buenas copas de vino, dándonos las diez de la noche cuando nos avisaron que iban a cerrar el restaurante.

Salimos y mi esposa propuso fuéramos a caminar por la playa y sin darnos cuenta llegamos a una zona muy solitaria y estando allí escuchando el sonido de las olas, Carla dijo… tengo calor, me voy a dar un baño rápido y se desnudó. Diego la siguió y nosotros con mi esposa nos animamos y los cuatro terminamos desnudos en el agua.

Al salir no teníamos con que secarnos y nos pusimos lo básico para poder regresar al hotel, pero quizás el haber estado desnudos genero nueva excitación y Carla propuso cambiáramos de pareja y así regresamos.

Al entrar a la habitación Diego y mi esposa se fueron a bañar juntos y desde afuera se escuchaban las risas y comentarios picantes, la que más participaba era mi esposa que de pronto dijo… No, no Diego por el culo no y él se rió a carcajadas.

Nos miramos con Carla y la invite a que nos bañáramos. Nos desnudamos y comenzamos a disfrutar de enjabonarnos mutuamente, lo cual generó que mi verga se fuera irguiendo, Carla la acarició y luego arrodillada frente a mi comenzó a darme una sesión se sexo oral increíble, le avisé que me iba a correr y ella no quiso parar y no tuve otra opción que correrme en su boca. Luego le correspondí, sentándome en el suelo, ella se acomodó y yo comencé a prodigarle sexo oral en su concha hasta llevarla a disfrutar su orgasmo.

Cuando terminamos le pregunte si era que a Diego le gustaba follarla por el culo y me dijo que si, que a veces lo hacían. Le comenté que con mi esposa nunca lo habíamos probado y me dijo riendo… espero que Diego con su poder de convicción la haya convencido y cuando regresen a casa le puedas follar deliciosamente el culo a tu esposa. jajajajajajaja.

Seguimos disfrutando de nuestros cuerpos mientras en el baño de al lado mi esposa y Diego seguían jugando a los amantes y lo que sospechábamos con Carla que podía suceder, de que Diego le follara el culo a mi esposa comenzó cuando ella dijo… Diego por favor despacio, y él le respondió así, así, uhm que rico y de pronto ella soltó un augchhhh, y Diego dijo… ya tranquila, ya entro todo.

¿Y ahora qué? Dijo mi esposa

Espera, asimila mi verga y ya verás como te va a gustar.

Y pasados unos minutos mi esposa comenzó a gemir, y a decir… Diego que rico, sigue, sigue, uhmmm, me está gustando.

Ves te lo dije, comento Carla.

Y fueron creciendo en excitación y en volumen los gemidos de mi esposa, entonces me anime y le propuse a Carla me dejara follar su culo y ella acepto, enseguida se inclinó y separo las nalgas con sus manos y fácilmente inicie la penetración. Pero como es un espacio más apretado pronto creció mi excitación y le avisé que no aguantaría mucho, me respondió… a Diego a veces le pasa lo mismo, córrete y lléname el culo que me fascina, jajajaja. Y acelerando las penetraciones ella logro excitarse lo necesario para disfrutar su orgasmo y yo me corrí con todas mis ganas. Permanecimos conectados, mientras en el baño de al lado mi esposa continuaba gimiendo sin parar y Diego le preguntaba… ¿te gusta, te gusta?

Y ella le respondía, si, si, es una sensación diferente y me gusta, sigue, sigue.

Cuando mi verga se recogió y salió del culo de Carla, terminamos de bañarnos, mientras tanto los gemidos de mi esposa continuaron hasta cuando terminó disfrutando un orgasmo fenomenal.

Carla se reía y decía creo que le gustó mucho a tu esposa la verga de Diego, jajajaja. Bueno pero la tuya también me gustó mucho a mí. jajajajaja.

Ya llevábamos cuatro días y la intensidad de la confianza para compartir el sexo era total. Esa noche también fuimos a dormir con parejas intercambiadas y todos felices.

Al día siguiente fuimos de compras a un pueblito cercano y Carla la más aficionada al sexo descubrió un sex shop y dijo… entremos.

Mi esposa y Carla decidieron comprar unas prendas muy sensuales que no nos dejaron ver, porque serían una sorpresa para la noche.

El día lo pasamos, en playa y piscina y en la noche después de cenar nos fuimos a la habitación. Mi esposa propuso hiciéramos un juego para divertirnos y con Diego propusimos que ellas nos hicieran un show con lo que habían comprado. Se fueron a la habitación y al regresar dijeron que iban a hacer un strep tease. Diego les puso música con su celular y ellas comenzaron a moverse sensualmente, pasando muy cerca a nosotros rozando sus partes íntimas.

La noche fue creciendo en excitación, las caricias y los besos intercambiando esposas fue lo normal, con el strep tease ellas solo quedaron con unas prendas mínimas, una que cubría solo sus pezones y la otra sus conchas con la opción de entrar por una abertura de la mini tanga.

Poco a poco todos terminamos desnudos y las caricias los besos y las folladas se intercambiaban hasta cuando Carla dijo… Les voy a confesar una fantasía que me ha nacido en estos días. ¿Sí? ¿Cuál? dijo Diego

Disfrutar una doble penetración.

Diego nos miro y mi esposa y yo aceptamos darle gusto a Carla.

Ella me pidió acostarme boca arriba, luego ella se subió sobre mi y dirigiendo mi verga que apuntaba al techo a su concha la desapareció y luego le dijo a Diego… pégate a mi espalda y fòllame el culo. Él obedeció y estando los tres conectados, con Diego iniciamos movimientos lentos y en la medida que aceleramos los gemidos de Carla crecieron y decía… hummmm, es maravilloso y dirigiéndose a mi esposa le recomendó probarlo.

Los gemidos de Carla y las respiraciones agitadas de Diego y mías eran una sinfonía y en medio de ello escuche a mi esposa decir… de solo ver este espectáculo ya estoy super excitada esperando mi turno.

Llevamos a Carla hasta más allá del límite hasta cuando ella dijo…ya, ya por favor paren, paren, no puedo más con esta sensación tan maravillosa.

Nos detuvimos con Diego, permaneciendo pegados hasta normalizar las respiraciones y al separarnos Carla dijo… gracias, gracias, esto fue maravilloso.

Descansamos y cuando con una seña le pregunté a mi esposa, si aún deseaba probar la doble penetración ella sonrió y moviendo la cabeza me indico que sí.

Nos acomodamos y por primera vez comencé a follar el culo de mi esposa, el que Diego había desflorado. La sesión no pudo ser mejor que la de Carla, con la diferencia que como era el segundo esfuerzo que hacíamos con Diego, los dos estábamos super cargados y la explosión semen dentro de mi esposa fue increíble. Al separarnos del vértice de sus piernas fluía en abundancia lo que le acabábamos de dejar dentro. Los cuatro quedamos agotados y terminamos durmiendo como todo el tiempo con parejas intercambiadas.

Para el último día el regreso estaba programado a las cinco de la tarde en el aeropuerto, de manera que esa mañana disfrutamos la última opción de follar con la esposa del amigo y ellas se entregaron totalmente a lograr la máxima satisfacción.

Después de tanta diversión, arreglar maletas, un delicioso baño, almuerzo y como matrimonios muy juiciosos, cada cual con su pareja.

Esta experiencia nos ha revitalizado y estamos viviendo con mi esposa una intimidad increíble. Hasta aquí mi relato.

19 Lecturas/2 de octubre de 2026/0 Comentarios/por JAPACA
Etiquetas: amigos, baño, cumpleaños, hotel, infidelidad, orgia, playa, sexo
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