Deseos De Mujer
A menudo sentía ganas de tener sexo, pero debido a mi situación, tuve que conformarme con tocarme sola. .
-Compre esto para sorprender “Al Perro”, pero nunca estaba para usarlo…- dije triste mirando el hermoso neglille que llevaba puesto -Elma, ¿Qué opinas? ¿se me ve bien? Creo que se me vería mejor si fuera más joven.
-Me encanta como se te ve, amiga. Ahora puedes usarlo conmigo. No creo que “Al Perro” le importe si me cojo a su esposa- contesto mi amigo Elma Canon Moreno visiblemente excitado.
Han pasado unos años desde que mi esposo y muchos de nuestros amigos fueron asesinados en la guerra contra el narco. Y aunque sé que tengo a un hijo al que no puedo renunciar, algunas veces se complica sobrevivir. Algunas veces me siento sola.
A menudo sentía ganas de tener sexo, pero debido a mi situación, tuve que conformarme con tocarme sola. Muchas veces tome ventaja del tiempo cuando mi hijo dejaba la casa para ponerme cómoda y jugar por un rato.
-Mama, creo que me quedare un rato más, estoy entrenando con Elma- dijo mi hijo por teléfono.
-N-no te preocupes hijo, solo ten cuidado en tu camino de vuelta- le conteste nerviosa mientras me tocaba.
Un día, después que mi hijo se fue, empecé a tocarme como siempre. Estaba disfrutando tanto que no me di cuenta de que Elma había entrado a la casa.
-¡¡Nhg!! Ohh…- exclamaba de placer.
-Hola amiga, así que estaba aquí. Te quería preguntar…- dijo entrando repentinamente en mi habitación -¡¡Oh mierda…!!- agrego sorprendido y apenado -A-amiga, no fue mi intención, no quise…
-No te preocupes Elma, no es tu culpa, pero ya que estas aquí, tal vez haya algo que puedas hacer por mi- dije sonriendo excitada.
Al principio Elma se rehusó a hacerlo, pero pude ver en sus ojos que me deseaba.
-¡Wow! ¡es enorme! No hay duda de que tienes sangre azteca- dije sorprendida mirándole fijamente su larga y gruesa verga totalmente erecta.
Y yo no iba a dejar pasar la oportunidad de tener una verga real. Normalmente me hubiera gustado jugar un poco, antes que nada, pero con lo caliente que estaba, no podía contenerme con esa enorme verga adentro. Al principio pensé que quizás tendría que enseñarle a Elma como actuar, por suerte el sabia como tratar a una mujer como yo.
-No te preocupes, ya estoy lista para ir directo a la acción…- dije sonriendo excitada colocándome en cuatro sobre mi cama.
Elma me pregunto si prefería que me lo hiciera en mi coño o mi culo. Ese fue un gesto muy lindo de su parte. Mi esposo siempre era tosco conmigo, nunca me preguntaba eso, el solo hacia lo que sea que él quería conmigo cuando teníamos sexo.
-No te preocupes, has lo que sea que quieras, Elma. Soy la esposa de “El Perro”, después de todo, así que puedo tomar más de lo que crees- dije sonriendo nerviosa.
Elma escogió probar primero mi coño. Después de todo, creo que empezar ahí fue la mejor decisión. Y aunque inserto su verga con mucho cuidado dentro de mí, sentí mi vientre estirarse como nunca. Su verga era realmente enorme…
-Ugh… oh, su… déjame sentirte dentro de mí, cariño- dije sorprendida y un poco adolorida -¿Qué tal se siente esto, Elma? ¿disfrutas del coño de una mujer madura?- agregue excitada comenzando a moverme suavemente -tienes que aparar de venirte y dejarme disfrutar más.
Después de un momento, mi cuerpo se ajustó al tamaño de su verga. Siento su vagina estirarse, tratando de devorar esa verga, volviéndome loca de placer.
-Ohh, no imagine que tener tu verga dentro de mí me excitaría tanto…- dije sonriendo de placer -nghh, no te contengas, soy tu puta, así que trátame como a una. He estado queriendo tu verga dentro de mí por tanto tiempo, Elma.
Podía sentir su verga golpeando mi vientre desde adentro, y eso me hizo querer más. Mi interior ardía de placer. Empecé a moverme y aullar, tanto que no me di cuenta de que mi hijo regreso a casa…
-Ngh, ¡Si! ¡¡Haa!! Ohh, ¡Si, si! ¡¡Vente dentro de mi Elma!!
-¡¿Qué?!- exclamo mi hijo sorprendido espiándonos por una rendija de la puerta -¡¡Mi mama y Elma están…!!
Continuara…

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