El Campamento
historias de padres e hijas.
Capitulo I
El campamento estaba diseñado para padres con sus hijos, un evento especial que permitía a las familias fortalecer sus lazos en la naturaleza. Solo había diez parejas de padres e hijos, lo que creaba una atmósfera íntima y cercana. Martín, de 49 años, y Lucía, de 11, formaban una de esas parejas. Martín, con su experiencia y su presencia imponente, se había ganado el respeto de los otros padres. Lucía, por su parte, era una niña encantadora, con una inocencia que ocultaba una curiosidad creciente.
El campamento consistía en una serie de pequeñas carpas dispersas en un claro del bosque, cada una con un par de bolsas de dormir. Luego de la organización del campamento se dispusieron a cocinar sobre el fogón, a contar historias, algunas de miedo que ponía tensos a todos. Durante todo el día, tanto el como ella estuvieron atentos a cada movimiento del otro. El siguiendo a ella y viendo como había crecido estos tiempos, una niña perfecta, bellísima, que llamaba la atención con todo su cuerpo, sus bellos ojos azules, y esa sonrisa perfecta. Ella, que ya había recibido las inquietudes de sus amigas sobre el cuerpo de el, lo fuerte y hermoso que se veía, conversaciones que lanponian muy celosa y tensa. El era de ella, no le gustaba que se lo miren asi. Empezó a notar que dentro de ella un calor raro se encendida, algo le decía que quería estar mas cerca de el, abrazarlo mucho, todo el tiempo.
Llego el momento de dormir, el cansancio era mucho, y de a poco se fueron yendo a dormir. Algunos se habían ido muy rapido. Otros se quedaron mas. Siendo ellos de los últimos en irse; abrazados frente al fuego encontraron un lugar hermoso que no habían descubierto hasta ahora. Estaban viviendo una experiencia única, que los unía mas. La noche cayó con un frío intenso, y las carpas, aunque preparadas para eso, no lograban retener el calor. Se escuchaba que todos hacían esfuerzos para estar mejor. Lucía, en su pequeña bolsa de dormir, temblaba bajo las mantas, incapaz de conciliar el sueño.
Sentía además una sensación extraña, no podía describirla, pero tenerlo cerca le provocaba algo. Había sentido todo el día una atracción hacia el que hasta ahora no tenía. Estar abrazados en el fogón, escuchando esas historias, la hizo sentir segura en sus brazos. Queria estar mas cerca, sentirse protejida otra vez.
Decidió arriesgarse. Con el corazón latiendo con fuerza, salió de su bolsa, y le pidió ingresar a la de el. Martín tampoco estaba tan dormido, el silencio del bosque no era total. Algunos ruidos extraños salían de otras carpas. Y aunque no los definía bien, no lo dejaban dormir. La llegada de ella lo sobresalto un poco. Él, la escuchó entrar y se incorporó, sorprendido.
—Bebe, ¿qué haces? —preguntó, con una mezcla de preocupación y algo más que no podía definir.
—Hace mucho frío en mi bolsa, pa. ¿Puedo quedarme contigo? —preguntó, con voz temblorosa.
Martín dudó solo un instante. La idea de tenerla cerca, de sentir su cuerpo cálido contra el suyo, compartir el calor, era tentadora, pero un poco prohibida. De todas maneras asintió, que podía pasar?, y se hizo a un lado en la bolsa de dormir.
—Claro, ven. Calentémonos juntos.
Pero mejor nos sacamos algo de ropa. La bolsa es térmica y el calor de nuestros cuerpos nos permitirá aumentar la temperatura.
El se quitó el short de gym, y quedó con un slip algo suelto y sin remera, ella se quitó todo el pijama, quedo en una bombachita chiquita y una remera muy corta sin mangas.
Lucía se deslizó dentro, acurrucándose contra él.
El primer roce de ambos encendió cosas que ninguno esperaba. A ella le electrizó la piel,sus pequeños pezones se pararon y a pesar de que no estaban desarrollados, Martín los sintió en su pecho. El tuvo una especie de excitación. Su cuerpo despertó y de la manera en que un hombre reacciona. El calor de otro cuerpo y ademas de alguien tan importante, lo hizo estremecerse y sonreir. Aunque sabía que no debía, no le importo que ella lo sintiera subcalor, su estado, la rodeó con sus brazos, sintiendo cómo el calor de sus cuerpos se mezclaba. Ella, con una osadía que la sorprendió, pasó una pierna por encima de el, rozandolo con el muslo, sintió mucho más de lo que se imaginaba. Martín contuvo la respiración, y vio cómo su cuerpo respondía instantáneamente.
El calor de ambos ayudo con el momento.
Empezaron con pequeñas caricias, con suavidad, explorando con timidez. Las manos de Martín recorrieron su espalda, su cintura, mientras las de Lucía se aventuraban por su pecho, su abdomen. Se dieron besos suaves al principio, que hicieron aumentar la respiración.
El deseo crecía entre ellos, una tensión palpable que los mantenía despiertos. Martín la acariciaba con una mezcla de ternura y pasión, sus dedos rozando el borde de sus bombacha, ahí donde empieza la curvatura de la cola, mientras Lucía, con una curiosidad insaciable, exploraba su cuerpo, sintiendo cómo se endurecía contra su pierna. Ella hacía pequeños movimientos para sentirlo un poco más.
Finalmente, agotados y excitados, se quedaron dormidos, entrelazados, con el calor de sus cuerpos y la promesa de más.
Al día siguiente, se despertaron abrazados como dos enamorados. Sintiéndose uno al otro. El con humedad en su muslo producto de que ella un poco le trasmitió con su parte más intima. El con esa erección de los hombres tan comun. Nunca lo disimulo. De hecho permitió que ella prestará atención al pene semierecto casi por salirse, mientras se cambiaban.
La carpa pequeña hacia que estuviera muy cerca. Para Lucia era algo increíble, lo miraba con los ojos grandes y no le perdía la vista. Su curiosidad la traicionaba, pero no podía apartar la mirada, estaba fascinada.
Después del almuerzo y unas actividades intensas en grupo, caminatas, juegos en el río,
Competencias entre hijos y padres, donde ambos trataban de compartir juegos. Mas tarde, algunos integrantes del grupo se retiraron a descansar la siesta. Otros se fueron al largo treking programado.
Un padre se fue solo en una carpa que estaba bastante alejada. En otra, más cerca de la de ellos, Ale, la mejor amiga de Lucia, y su padre se fueron a Descansar. Las carpas, dispersas en el claro, parecían pequeñas islas de silencio. Pero en una de ellas, la de su compañera, los ruidos eran inconfundibles.
Martín dormía como un tronco. No había dormido mucho la noche anterior y las actividades lo cansaron un poco.
Ella, tumbada en su bolsa de dormir, escuchaba con atención. Las voces, las pequeñas risitas, pequeños quejidos, susurros, el sonido inconfundible de besos húmedos y profundos. Su curiosidad se despertó, y no pudo evitar imaginar qué estaría pasando.
No sabía bien que era, pero sentía que algo intenso pasaba. Ale le había contado alguna vez que tenía una relación muy cercana con su padre. Que eran muy compinches y que hacían muchas cosas juntos. Y aunque nunca le contaba todo, si le insinuaba de cosas que no se podían contar.
Estando en la carpa, dormito un poco, pero no pudo, y al final el silencio de la otra le permitió cerrar los ojos.
Capitulo II
Se despertó cuando Martín la abrazo fuerte de espaldas, y sintió el cuerpo de el muy cerca. Otra vez sus pezones reaccionaron. Que es lo que siento??
Martín le dio besos…..arriba belleza que se pierde la tarde….. Ella volvió a mirarlo y a admirar el cuerpo de el. Sentia necesidsd de estar cerca de el. Está vez se notaba su bulto. No tanto como a la mañana, pero si con interés de ella de sentirlo otra vez cerca. Se hacia la remolona para rozarce mas. El volvió a quedarse más tiempo mostrándose, para deleite de ella.
Cuando la siesta terminó, se acercó a su amiga, Ale salia de la carpa con subpadre, ambos sonriendo y de la mano. Noto en ella una sonrisa picara, y con una mezcla de vergüenza y ansiedad, se acerco para conversar, llevándola de la mano hacia el rio
—Oye, ¿qué pasaba en tu carpa? —preguntó, intentando sonar casual.
Su amiga, con una sonrisa cómplice, se inclinó hacia ella.
—Mi papá y yo… ya sabes. Nos abrazamos mucho, conversamos y nos decimos cosas, y nos besamos, y… —hizo una pausa, disfrutando de la expectación—.
Queeee??, le pregunto Lucia, desesperada para que su amiga continúe, Ale se reía un poco y no se animaba, …-Nada, nada… Eso……jajaja……-Como eso…..Que más? Por qué te sonríes así??…. Su amiga miraba paraguayo lado y sonreía, se llevaba su mano a la boca como tapándose avergonzada….. -jajaja….mmmm….nada….- miro a ambos lados, vio que estaban alejadas de todo y le dijo….»le hice cosas…..que cosas?? Decime!……bueno…jajaj…. Le chupé la pija….. A él le gusta mucho, y a mí también. Sobre todo cuando me llena la boca de leche y yo la trago toda.»….
Lucía se quedó sin palabras, su mente llena de imágenes y sensaciones nuevas. La confesión de su amiga había despertado en ella un deseo intenso, una curiosidad insaciable.
Queee???, le pregunto……»Si, hace mucho tiempo que somos como novios, hacemos de todo, pero eso es lo que más nos gusta. Se la chupo desde muy niña, empezamos jugando, y fuimos haciendo mas, nunca me forzo a nada y yo siempre fui la que avance. Se la chupo todo el tiempo. Y en todos lados. Muchas veces, llego al cole con la leche de el en la boca. Me encanta. Amo su pija, ojalá pudiera tenerla todo el tiempo.»
Lucia no reaccionaba, escuchaba a su amiga, la pasión con que le contaba todo. No podía creer que algo así fuera tan querido por dos personas. Su amiga continuo contándole experiencias, ella escuchaba con los ojos abiertos e imaginándose en cada una. Ale estaba realmente fascinada con su padre, lo amaba como a nada y el a ella también, hacían de todo, pasaban mucho tiempo juntos y solos, y también se escapaban a «hacer mandados». Le contó que le encantaba llegar de la escuela y que el la besara toda. Tenían un tiempo libre antes de que lleguen todos a la casa y lo aprovechaban. Camino a la escuela todas las mañanas, paraban en un lugar solitario y se la chupa a hasta hacerlo acabar, de rodillas en el asiento, mientras el la acaricia y le dice cosas lindas.
Le pidio una y mil veces que no diga nada, que on cosas que las niñas no pueden hacer, por que es solo para grandes, pero ella lo hacia y le gustaba mucho. Pero por favor que no contara por que era un secreto entre su papi y ella.
Lucia era un torbellino de cosas. Por su mente pasaban Imágenes de todo tipo. Se veía a ella misma en esas situaciones. Pensaba en su padre y los mimos de anoche, Que inocencia!. Veía a Ale lo feliz que es con todo eso y la alegría con que se lo contaba. La expresión de felicidad de sus ojos cuando hablaba de su papá. Ella quería lo mismo.
Decidió luego de esa charla que quería experimentar eso, quería sentir esa conexión, esas cosas prohibidas.
Estuvo toda la tarde imaginando cómo hacer para convencer a Martín de experimentar. En este viaje algo pasaría, estaba decidida. pero no sabía que ni como.
Se empezó a mostrar más cerca de el, a decirle cosas, al oído, a abrazarlo más de lo que se puede. A mostrarse más. El lo noto, y se sintió raro, pero permitió todo. Está nueva forma de tratarse le gustaba muchísimo.
Durante losnjuegos, lo buscaba a el todo el tiempo. En una de esas, era correr y esconderse de a pares, Ella se apresuro y lo tomo de la mano. Corrieron a unos arbustos, y se escondieron. Ella muy pasada se agacho y se puso delante de el. El roce de los cuerpos era muy intenso. El no sabia que hacer, pero ella si sabia, queria eso, sacarse mucho. Hasta se puso como perrito y lo atrajo hacia ella,»para espiar mejor» El no dudo, aprovecho para apoyarla y abrazrala, rogándole con su pene ya parado. Lamentable el juego termino y ellos se miraron y sonrieron.
Estaban teniendo una conexión que no habían tenido antes.
Decidida a todo. Le pidió a la amiga que le contara más cosas, como la primera vez, para saber cómo empezar, y sobre todo como se hace. Pero sin decirle lo que pretendía. La amiga le confeso que la primera vez fue en la ducha. Se estaban bañando juntos y ella con descaro se lo agarro, el al principio estuvo un poco serio, pero ella le pidió ver cómo se sentía tocarlo, y la dejo. Empezó a hacerle caricias, se empezó a poder duro, eso a ella le encantó, y siguio con besos, y si pedir permiso, empezó a chupar como un helado. Chupo un montón, el la dejaba hacer. Cuando sintió la leche de su padre, chupo muchísimo más, con desesperación. Desde ahí no pararon más.
Capitulo III
Esa noche, cuando llego la hora de dormir, fueron de los primeros en irse a su espacio, y ambos abrazados. Aunque la noche no estaba tan fría, ambos sabían que algo iba a pasar. El día los mantuvo tensos a ambos. Y el momento había llegado.
Entrando a la carpa, Lucia vio a su amiga entrar con su padre, ambos sonriendo. Imagino que harían. Sin dudas ella queria lo mismo. El espacio entra las carpas era poco, pero suficiente para dar intimidad. En otra carpa muy alejada, vio a Erick y a su madre, una rubio voluptuosa y bellísima, entrando muy felices. Erick era la estrella en todo, bello, de cuerpo esbelto, muy alto y desarrollado, se llevaba la mirada de todas las niñas, y de las no niñas también. Por un momento pensó en Erick y su madre, ya que eran inseparables y muy cariñosos. El la defendía de todo y ella lo adoraba, era loq ue tenia desde que el padre de Erick falleciera hace unos años. Se le ocurrieron cosas en su cabeza, pero ahora no tenia tiempo para pensar en ellos, estaba entrando con su papi a la carpa, donde pasarían «cosas»
Se metió en la bolsa de dormir de Martín directamente, no pregunto, no espero invitación, lo hizo de una, y casi sin ropa, está vez decidió que no se pondría remera. Se puso una bombacha que le quedaba un poco grande. Martín sentiría su piel y sus pezones directamente. El empezó a quitarse la ropa, ella adoraba su cuerpo, sentía esa sensacion de estar frente a un hombre. Ya tenia los pezones parados de sus incipientes tetas.
El se hacía el distraído pero tenía tremenda erección. Se quitó todo y arrodillado se acercó hasta la bolsa mientras acomodaba algunas cosas. En cuatro patas ordenaba cosas. Quería que ella lo viera un poco mas. La carpa era muy pequeña no permitía mucho movimiento y el quedo muy cerca de la cara de ella. Su pene detrás del boxer apenas cubierto se veía una parte a centímetros de ella. Lucia miraba con los ojos grandes, lo tenia muy cerca, y parado.
El disfrutaba de la inocensia de ella.
Finalmente se metió, no antes hacer rozar su pene por todo el cuerpo de ella, que sintió esa dureza como lo más excitante en toda su corta vida. Lo abrazó con fuerza, ambos se fundieron en ese abrazo. Sus piernas se mezclaron y el pene de Martín quedo apoyado en la panza de la niña, casi saliéndose, rozando un poco con la cabeza sus piel y dejándole algo de humedad, que ella sintió y la hizo enloquecer mas. Todo lo que su amiga le había contado, le estaba pasando a ella ahora. Se dijeron buenas noches y se dieron besos, un poco más intensos que antes. El la besaba en la frente mientras acariciaba la espalda desnuda de ella. Ella le daba besos en el pecho, pequeños pero algo húmedos e intensos. Sus cuerpos hablaban. Sus partes más íntimas eran una hoguera.
Ella apoyaba si pubis en la pierna de el y la movía en forma imperceptible. Lucia no paraba, sus caricias más atrevidas, se acercaban a la parte más baja de la panza de el. Martín, sorprendido y excitado, respondió con la misma intensidad, sus manos explorando su cuerpo con una urgencia nueva.
Y mientras se besaban, mientras sus cuerpos se movían al unísono, Lucía no podía dejar de pensar en lo que su amiga le había contado. Además imaginaba a Ale en este momento dándole placer a su padre como le conto todo el dia. Ahora quería más. Quería todo. Y sabía que Martín, con su experiencia y su deseo, sería el guía perfecto en ese viaje de descubrimiento.
Ambos no hablaban, sus cuerpos lo hacían por ellos. El decidió avanzar. Le dijo lo feliz que se sentía en ese lugar. Compartir con ella está experiencia del campamento. Que puedan compartir actividades juntos. Que sean más cercana está relación.
-Lu, estoy muy feliz, pase dos dias increibles, siento que ahora estamos mas conectados que antes……
Quiso decir más. Pero no se animo. Sus manos ya no hacían pequeñas caricias. Ya tocaban parte de la cola de ella. Esa cola que no perdió de vista en todo el día cuando estaban en el río y ella con su bikini. Ahora la tenía en la mano, y la bombacha de ella, por lo suelta, no era un impedimento.
Pero no paro, solo hizo una pausa……
«-Pero más feliz estoy de poder compartir este momento, tan íntimo nuestro, estás caricias y estos besos. Me acercan a vos mucho más y me permiten demostrarte todo el amor que te tengo Bebe»……
Tal vez fue mucho para la niña, no le importo, dijo lo que sentía. Sabía que ella estaba experimentando algo nuevo y quería que se sienta cómoda, que sea un momento especial ybpara ambos.
Ella lo miró, sonrió le trasmitió con su mirada la felicidad que sentía……».-estoy muy feliz, Papi…….te amo mucho, siento que este momento es el mejor de mi vida. No quiero que termine, siento tu cuerpo y me siento feliz y con calor, no se que es, pero que no termine. Y quiero más,Pa. Quiero ser plena. Quiero regalarte todo de mi. Soy tuya para siempre.
Quiero que me lleves por la vida y me enseñes todo.»
El sintió eso como una declaración de amor. La abrazo más fuerte y …si ocurrió…la beso en los labios, le dio su primer beso, un beso intenso que ella respondió sin experiencia pero dejándose llevar.
Se abrazaron mas fuerte, comenzaron a besarse intensamente, el la besaba y ella se dejaba llevar. No sabia nada de besos, pero aprendia rapido…asi Bebe, si….le decia el. Por los movimientos, la bolsa se abrió un poco y sus cuerpos se liberaron también.
Ella se subió sobre el, tenía el cuerpo de ese hombre bajo ella. Esa sensación no la olvido nunca, su primer hombre y justo este hombre, que la amaba con locura. Este sería desde ahora su hombre.
El estaba excitadísimo, pero controlado. No queria pasarse. Dejaba que ella hiciera, que explorará, la conducía, si, pero al ritmo de ella,sin presiones.
Lucia empezó a besar el pecho de el, fue bajando apoyo su cara sobre la panza de su padre y se quedo ahí unos momentos, dando pequeños besos, sintiendo el pene muy cerca, rozando con su cuello, y tratando de animarse a más. Levanto la vista, lo miro a los ojos y sintió su aprobación.
Finalmente lo hizo, metió la mano despacio, empezó a acariciarlo, como Ale le contó, lo saco, y empezó a darle besos. Ella se sintio poderosa, tenia esa pija en la mano. El no decía nada miraba como la niña lo besaba torpemente, pero era una sensación increíble. La dejo hacer.
Para ella el calor del pene era único, esa suavidad de la piel, la forma, la cabeza, todo le atraía. Comenzó con besos, interminable sección de besos, siguio con pequeñas chupadas, algo inexperta, pero que el sintió únicas. Pronto entendio como era, y se lo fue metiendo todo en la boca, avanzo en velocidad e intensidad, Martín se dejaba estaba en otro mundo sentía un placer que nunca había experimentado,…… -Asi Bebe así….. Murmuraba, pequeños quejidos de ella, esos que lo hombres disfrutan mucho, lo llevaban al máximo placer, Las chupadas se sentían seguramente en otras carpas, pero a el no le importo, estaba sintiendo como nunca en su vida.
Pronto estaba a acabar, ella notaba la dureza del pene y entendió que el momento llegaba,….. Ale le había contado todo…..-Te voy a acabar Bebe…..le dijo, ella tenso su cuerpo sabía que recibiría su premio, la leche que ella le sacará….-Ahí Bebe……y explotó, fueron cuatro órganos intensos, acumulados y con mucho deseo de salir, ella logró tomarlo apenas algo se escapó, pero lo tomo en la boca, lo dejo ahí. Lo miro a el firmemente a los ojos, se acercó, y se lo mostró, le mostró la leche en la boca, su amiga le había dicho que eso enloquecía a su padre, y se lo trago
El no pudo más
A trajo hacia el y la besó apasionadamente
Luego se abrazaron, bajaron la intensidad y se durmieron
La felicidad de ella era increíble
Se sentia poderosa, tenía ahora un hombre para ella. Y era hombre que más amaba. Abrazada a ese pecho enorme y caliente, cerro los ojos con una felicidad que le duraría toda la vida.


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Hola que tal me encantan tus relatos y este mas me calentó demasiado ina nena asi woow espero con ansias la segunda parte