El niño de las putas
Angel es un niño que desde que nacio esta en un burdel, conviviendo con las putas, y tratando de averiguar quienes son sus padres, pero nadie le da razon, y tiene que habituarse al dia a dia del burdel, lo que hace que tenga muchas aventuras.
EL NIÑO DE LAS PUTAS.
Ángel es un niño que se cría en un burdel de cierta categoría, vive en el desde que nace, nadie sabe nada de él, solo está allí siempre, pero como es tan lindo, no solo físicamente, sino su carácter, tan expresivo, espontaneo, vivaz, que es querido por todas las chicas y muchos de los cliente, sus vivencias son muy especiales, por el medio donde esta, él se adapta muy bien y vive una serie de aventuras, muy eróticas, y cachondas, pero como comprenderán le suceden tantas cosas, que no se pueden relatar en un solo escrito, por lo que esta historia, si tiene seguidores, se relatara en varias entregas, dependiendo del interés que susciten, el que agradeceré me hagan saber mediante comentarios, o escribiéndome, si n más empecemos el relato.
El burdel funcionaba en una antigua casona que había tenido mejores tiempos, y que se encontraba en las afueras de la ciudad, aunque no muy lejos, pero lo suficientemente apartada para ser discreta, tenia 16 dormitorios, el principal ocupado por la Madame, y 15 ocupados por las putas del momento, siempre habían 15 disponibles, y aunque muchas permanecían varios años, con el tiempo se variaban, habían varias postulantes esperando la oportunidad, por lo que cuando alguna de las chicas se iba, era reemplazada de inmediato.
Las condiciones eran buenas, por eso había chicas deseosas de entrar a trabajar allí, tenían una habitación propia, donde vivían y trabajaban, tenían comida diaria de buena calidad, servicio médico, que les hacia revisiones semanales, y aunque se quedaban solo con el 35 % de la tarifa del servicio, era mas que suficiente, porque la tarifa a los clientes era alta, lo que les permitía ahorrar una buena cantidad, por cuanto no tenían mayores gastos, era mucho mas conveniente que trabajar andando por las calles, no solo mas rentable, sino menos peligroso.
Además de los 16 dormitorios había 3 salones, en realidad eran solo 2, pero el comedor había sido convertido en un tercer salón, además tenía 2 servicios higiénicos para los clientes, y uno más grande y privado para las chicas, que contaba con sala de baño, en los sitios privados se encontraba la cocina, donde se preparaban platillos para ofrecer a los clientes que lo solicitaran, entre salón y salón había un bar, ya que los clientes tomaban unos tragos antes de pasar a los aposentos, o mientras esperaban que se liberara la chica que había elegido, la venta de comida y bebida era negocio de la Madame, aunque las chicas debían procurar que los clientes tomaran lo mas que pudieran, por lo que les pedían que les invitaran tragos.
Ángel vivía ahí desde que había nacido, nadie sabía exactamente como había llegado al burdel, no se sabia quien era su madre, y menos quien era el padre, los clientes asiduos, ya se habían acostumbrado a verlo pasando por entre los salones, observando todo, era un niño precoz, muy sagaz e inteligente, había aprendido las operaciones matemáticas, y a leer, con la ayuda de la Sra. De la cocina, que desde los 3 años lo llevaba con ella al mercado, a hacer las compras, le había enseñado el valor del dinero, a los 5 años ya iba solo a hacer las compras, y allí fue donde la gente del pueblo lo empezó a llamar, el niño de las putas.
Una de las putas le había enseñado a leer y escribir, y le prestaba libros que el devoraba.
Su estilo de vida era muy singular, ya que como no había habitación disponible para él , desde que era bebe, había dormido siempre en la cama con una de las chicas, incluso cuando estaban atendiendo a clientes, él podía estar presente, por lo general esto no mortificaba a los usuarios, incluso había algunos a los que estimulaba que él presenciara el servicio, y si al cliente no le gustaba que estuviera presente, se iba a otro cuarto, como los clientes se desnudaban para culear, dejaban su ropa en una silla, y cuando estaban en plena faena, Ángel, revisaba sus bolsillos, y se quedaba con un par de billetes de la más baja denominación, de los que encontraba, esto para evitar que lo descubrieran, o que el cliente echara en falta el dinero . Asi se había hecho de unos buenos ahorros.
En una oportunidad, cuando Ángel , tenía ya 11 años, un hombre de unos 50 años, al ver al niño en la habitación de Ana , y creyendo que la chica que lo atendía era la mama, le pidió que el niño se desnudara, a lo que la chica contesto, que eso no estaba considerado en el servicio, el hombre le dijo que pagaría el doble de la tarifa, si ella se dejaba coger por el niño delante de él, la chica saco su cuenta, el doble de la tarifa, y eso se lo darían a ella, la madame no sabría nada de ese servicio especial, para ella resultaba mucho dinero, por otro lado ella había jugado con el niño muchas veces, que había dormido en su cama, y Ángel siempre se había divertido, y en ocasiones había sido el mismo quien le había pedido culear , incluso habían ensayado las posiciones en que el niño lograba penetrarla más, claro que el cliente no sabía nada de eso, como tampoco sabía que ella no era la madre, Ana le dijo que le preguntaría al niño.
Ana se acercó y le dijo a Ángel susurrando en el oído, este señor nos pagara, para vernos follar, pero tenemos que actuar, como si tu no supieras coger, como si nunca me hubieras culeado, tu no hagas nada, deja que sea yo la que te guie, y haga todo, entendiste?, si Ana, ah, otra cosa llámame mama, Ángel sonrió abiertamente había entendido el engaño.
Ana subió al niño a la cama, mientras que el cliente se sentaba a los pies de la misma, empezó sacándole la camiseta, quedando desnudo el torso, luego destrabo su pantalón y lo bajo despacio, como dando emoción al momento, le quito el calzado y las medias, dejándolo solo con el calzoncillo, mostrándolo completamente desnudo, el niño puso sus manos delante de su sexo, como si se cubriera por vergüenza, Ana sonrió, al comprender que había entendido de lo que se trataba, ella se hizo la cariñosa y diciéndole, está bien mi amor, no pasa nada, todo estará bien, tomo las muñecas del niño y separo sus manos del sexo, dejando ver su pequeña verga, aunque para José Luis, que era el nombre del cliente, le pareció que para la edad que tenía ese niño ya era una buena verga, aunque era delgada, tenía unos 12cm , y trato de recordar cuanto media su verga a esa edad, cuando su madre lo inicio en los juegos sexuales, que dominaron gran parte de su vida, y que al ver al niño en el cuarto, había recordado , pero como cuando lo había hecho con su madre, nunca se había visto haciéndolo, se le antojo ver cómo se vería, y por eso le había ofrecido ese trato a la chica, para ver cómo se veía el mismo cunado follaba a su madre.
Ana se desnudó ella misma, y se quedó mirando al cliente, como esperando instrucciones, José Luis le dijo, has que te mame las tetas.
Ana se acercó al niño y puso su pezón derecho cerca de sus labios, y él empezó a mamar, Ángel pensaba que prefería las tetas de Irene, que eran enormes, y que mamaba hacia bastante tiempo, le encantaba dormir con Irene, para mamar.
José Luis sintió la presión en su entrepierna, tenía una erección en proceso, desabrocho la correa y la aflojo, bajando el pantalón y el calzoncillo, casi hasta las rodillas, se sacó la verga, ya a medio pararse, la apretó y bajo el capullo para descubrir la cabeza roja y brillante de su pinga, empezó a subir y bajar el prepucio, lentamente, mientras miraba la escena de Ana y Ángel, que ya estaba chupando el pezón izquierdo de Ana, y con una voz enronquecida por la excitación, dijo, chúpale la verga.
Ana al escuchar la orden del cliente, hizo parar al niño frente a ella, y vio que su verga ya estaba medio parada, aun cubierta por el prepucio, asi que uso sus labios para bajárselo, y succiono la cabeza desnuda del pincho, paso la lengua, engullo la verga entera, hasta los pequeños cojones, que también lamio.
Ángel disfrutaba de chupada que le estaban dando, era algo que siempre le había gustado, y que las chicas del burdel se lo habían hecho desde muy niño.
José Luis les pidió que se acercaran más a donde él estaba, le pidió a Ana que se echara en forma transversal en la cama, claramente quería disfrutar del espectáculo mes de cerca.
Ana se colocó atravesada en la cama al borde de las rodillas de José Luis, asi tendría una buena vista de lo que hiciera ella con el pequeño.
Que te folle, dijo José Luis, Ana abrió las piernas y Ángel se situó de rodillas entre ellas, Ana le agarro la verga y la puso en la entrada de su concha, y tomándolo de las caderas lo atrajo hacia si, logrando que la penetrara, ella sabía que esa no era la mejor posición con el niño para lograr ella un orgasmo, pero ahora se trataba de satisfacer al cliente, y no de satisfacerse ella.
José Luis observaba el movimiento del culo del niño penetrando a la mujer, veía los hoyuelos que se le formaban en las nalgas al momento que se movía hacia adelante, para introducir su pequeña verga, y como se distendía cuando retrocedía, el movimiento que hacían, lo arrecho mucho, y al cabo de unos minutos de estar observándolos, dijo, ahora que te dé por el culo.
Ana se acercó al niño y le susurro, la debes tener muy dura, para que pueda entrarme por el culo, Ángel había perdido un poco la dureza en la pinga, y le dijo, entonces chúpamela un poco, Ana se agacho y tomando su verga la introdujo en su boca, la mamo, hasta que logro que se le parara completamente.
Ana se puso en cuatro y el niño se colocó detrás de ella, entre sus piernas, ella tomo con una mano la pequeña verga, se la coloco en el ojete, y le dijo que empujara fuerte, el niño lo hizo, pero se resbalo la verga hacia abajo, volvió a intentarlo, y nuevamente se fue al costado, finalmente al 4to intento logro penetrarla, empezó a follarla, ella le indicaba que fuera despacio, se le volvió a escapar, pero esta vez con el ojete de Ana mas dilatado, la pudo meter fácilmente.
Ana mirando a José Luis, le pidió que disculpara por las escapadas de la pequeña pinga, pero el, con una voz enronquecida por el deseo, dijo, no esta bien, a mi me pasaba lo mismo, siguieron culeando por varios minutos.
José Luis, que subia y bajaba su prepucio rítmicamente, dejo de ver a Ana y el pequeño Ángel, sino que empezó a verse a sí mismo culeándose a su madre, su mano empezó a acelerar el ritmo, sus piernas se recogieron, su espalda se tenso hacia atrás, y con un fuerte resoplido descargo toda su leche, 7, 8, 9 chorros gruesos, que fueron a caer sobre Ana y el niño, por lo cerca que estaban.
Gracias, gracias, les dijo, hacia mucho que no me había excitado tanto, ni había tenido un orgasmo tan intenso, se limpio la verga con la sabana de la cama, y parándose, se subió el calzoncillo y el pantalón, metiendo la mano en el bolsillo, saco un fajo de billetes, los dejo sobre la cama, y se retiró, ya en la puerta volteo y dijo, volveré a buscarlos pronto, y salió cerrando la puerta.
Ana contó el dinero y se dio cuenta que les había dejado algo mas que la tarifa, y esto era solo para el chico, y 30 % para ella.
Ángel cuando vio la cantidad que recibía, pensó que ese seria de ahora en adelante su negocio, ofrecerse a los clientes, para compartir los servicios con alguna de las chicas, asi podría ahorrar aún más, que sustrayendo un par de billetes a los clientes mientras cogían.
Aquí empiezan las aventuras del niño de las putas, y de todo lo que pasa con diferentes clientes y situaciones pervertidas, pero muy cachondas.
Quisiera saber si les gusto este relato, para continuar las depravadas aventuras del niño de las putas, háganlo saber a [email protected]

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