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Fantasías / Parodias, Heterosexual, Incestos en Familia

El novio negro de mi hija

Un padre racista sufre cuando su hija adolescente empieza a salir con un adolescente Negro .
RELATO LARGO E INCLUYE ENLACES

 

Advertencia ⚠️: Este relato incluye racismo

 

Me llamo Román tengo 35 años casado con Lorraine de 34 años, juntos somos padres de 3 hijos; Gabrielle de 13 años, Tate de 12 y Sandy de 10. Vivimos en Georgia, somos de clase media y todos somos blancos y rubios, siendo sincero y aunque sea polémico aún a día de hoy no soy muy receptivo con las personas negras, no me gustan, no me agradan, no confío en ellos.

 

Recientemente mi hija mayor se había unido a un club de teatro por las tardes junto a sus amigas y se le veía muy emocionada y alegre, yo estaba contento valía la pena para celebrarl le regalé un “dije” con su inicial; después de quizás un mes yendo al club comenzó a hablar de su nuevo “mejor amigo”, me pareció raro y no me gustaba para nada pues mi esposa y yo habíamos acordado que las citas iniciaban a los 16 para todos pero; mi esposa me dijo que me calmara que solo era una amistad Lorraine tampoco ayuda mucho porque siempre consentia a Gabrielle, pero yo lo veía con recelo todavía era una niña y mi esposa no lo quería ver, me decía “recuerda que ya es una señorita” solo porque ya tenia su periodo y acababa de dejar de usar bra entrenador; para mí seguía siendo mi niña.

 

Con el paso de los días Gabrielle hablama más y más del muchacho, contaba que era amable, atento y caballeroso; el ojo me saltaba cada que lo mencionaba y mi esposa intentaba calmarme, la cosas se pusieron aún peor cuando por accidente mi hija dijo que llamaba “Jamal”, palideci y temblando le pregunté si era negro y con pena o miedo me dijo que si; no podía ser cierto no podía ser que este muchacho era negro, tanto mis hijos como mi esposa sabían lo que pensaba de los negros.

 

Tanto mi esposa como mi hija estuvieron semanas intentando convencerme de que Jamal no era malo y para que yo viera que no era mala persona mi mujer lo invito a almorzar, no estuve para nada de acuerdo, pero como ya sabrán no pude hacer nada y la siguiente tarde llegó; verás mientras que mi hija es blanca rubia de 1.60 m de estatura en contraste, Jamal es un adolecente negro claro de 15 años muy delgado de 1.78 m de altura, con rastas y unas cuantas espinillas en el rostro; la situación era tensa y todos los sabiamos, Lorraine intentando calmar las aguas nos llamó a la mesa y nos sentamos a almorzar en silencio; ahora todos estábamos tensos, carraspie.

 

—Bien, Jamal ¿No? —dije viendolo, haciendo que se atragantase un poco.

 

—Si…si señor, Jamal es mi nombre—no pudo sostenerme la mirada.

 

—¿Cuales son tus intenciones con mi hija? Porque eso de que solo son amigos no me lo creo —mi rostro era de piedra y el muchacho se puso pálido.

 

—¡Papá! ¡Román! —gritaron juntas mamá e hija, mis otros hijos solo se mantenían en silencio.

 

—Es solo mi amigo —me dijo mi hija enojado.

 

—Eso espero no quiero que mi hija salga con un negro —dije para dejarlo claro.

 

—¡Papaaaaaá! No seas un racista, perdón Jamal lo siento mucho —trató Gabrielle de calmarlo y le daba palmadas en el brazo derecho, mientras me fulminaba con la mirada.

 

—No pasa nada —calmó a mi hija

 

—Solo somos amigos señor —me dijo viendo al suelo.

 

Seguimos comiendo en silencio y cuando el almuerzo termino, Jamal se fue pero la pelea continúo.

 

—No puede ser papá que seas así —me dijo gritando.

 

—Sabes bien lo que pienso de los negros, no voy a consentir que te guste un negro —dije gritando también.

 

—Solo es un amigo —dijo entre dientes.

 

—Mas te vale porque si me entero que sales con ese negro —me miraba molesta.

 

—Solo eso me faltaba, imagínate que hasta tuvieras hijos así… negros, que asco —Gabrielle se fue muy molesta a su habitación.

 

Dejando de lado esa tarde, mi hija iba y venía contenta valía la pena el club, a pesar del negro ese; me mantenía al pendiente de ella y mi hija lo sabía. En fin después de unos días volvimos a la rutina de los suburbios después de unas semans el auto de mi esposa se arruinó y lo llevamos al taller, nos quedamos solo con el mío pero se lo preste más a mi esposa por todo lo que tenía que hacer; esa misma semana  teníamos que ir a un almuerzo en casa de mi suegra (vive a unos 30 minutos de nosotros),pero Gabrielle tenía club de teatro estaba muy emocionada por ir y mi esposa como le consiente todo le permitió ir; yo había comido un sandwich en mal estado la noche anterior despertando muy enfermo del estómago por lo que mi mujer y mis hijos pequeños se fueron donde mi suegra.

 

Aquí tengo que hacer una aclaración hace unos años descubrimos con mis esposa, que por la forma en la que está creada la casa hay un punto ciego desde abajo pero; no desde arriba entonces fácilmente puedes ver todo hacia abajo pero no hacia arriba, esto empeora si así como nosostros colocas toallas a secar en el barandal. Lo descubrímos una tarde por accidente que teníamos sexo y nos daba la oportunidad de salir a verlos sin tener que ponernos ropa.

 

Sin embargo auto de Lorraine y yo medio muerto en mi habitacion nadie podía decir que en la casa hubiera alguien; pasada 1 hora de haberse ido mi esposa, me encontraba semidormido en mi habitación por el malestar del estómago, escuché entonces la puerta de entrada y por curiosidad salí a ver que había pasado porqué mi mujer había regresado; pero me sorprendió ver a Gabrielle y detrás de ella venía Jamal, platicando y riéndose sobre que se yo.

 

Los veia desde arriba en silencio; ambos llevaban bolsos de gimnasio al hombro que dejaron en la entrada, mi hija vestía unos jeans una camiseta blanca y unos sneakers mientras que para variar un negro Jamal usaba una camiseta de los Knicks negra con shorts negros también quitando se los zapatos y quedando calcetines blancos; Gabrille le indico con la mano que se sentara en el sofá y comenzó a subir las escaleras, salí corriendo y me escondi detrás de la puerta de mi habitación; Jamal estaba sentado en la sala esperando y después de unos minutos. Mi hija salió de la habitación y note que se había cambiado de ropa, mi hija salió con una camiseta sin mangas y un short ambos rojos con calcetas púrpura, no sabía que Gabrielle tuviera esa ropa; la vi bajar y sonreírle a Jamal, el respondiendole la sonrisa.

 

—¿Dónde están tus papás? —pregunto el desde el sofá.

 

—Se fueron a casa de la abuela a unos 30 minutos más o menos —dijo mi hija con su voz aguda y una sonrisa, sus manitas en su espalda girando de un lado al otro.

 

—¿Estaremos solo entonces? —le preguntó Jamal con una sonrisa cómplice.

 

—Aja —dice mi hija con una sonrisa pícara con la misma voz aguda.

 

Jamal encendió la TV mientras Gabrielle fue e hizo palomitas en la cocina, cuando regreso ambos veían creo una película de Adam Sandler, comían, reían y poco a poco se iban acercando; mi corazón latía muy fuerte en mi pecho mientras reían, en cierto momento se acercaron mucho y Jamal le dió un beso a Gabrielle. Yo estaba furioso ese negro se atrevio a besar a mi hija; al separarse mi hija se reía como tonta acariciandole el pecho, siguieron viendo la película y se daban un beso aquí y allá y para el final ya no veían la película solo se la pasaron besando, yo veía impotente la escena.

 

En cierto momento mi hija coloco el bowl en la mesa de centro; Gabrielle entonces se subió sobre el regazo de Jamal, las manos de mi niña fueron al cuello de Jamal para besarlo apasionadamente; mi hija luego bajo las manos al pecho de Jamal tocandolo y acariciandolo, el joven negro metió sus manos por debajo del short de ella manoseandole las nalgas, Gabrielle soltaba suspiros entre beso y beso; la cabeza de mi hija se movía de izquierda a derecha entre cada beso mientras Jamal le agarraba, le estrujaba y le acariciaba las nalgas. ¡Plac! Una nalgada sintió mi hija que le saco un gemido, Jamal saco las manos de debajo del short para después meterlas bajo la camiseta de Gabrielle, masajeandole los pequeños pechos; mi hija se separó de el disfrutando del roce de las manos en sus pezones, gemiendo por lo bajo, mi molestia era cada vez más grande.

 

La película terminó y Gabrielle sonriente se separó de Jamal poniendose de pie tomando el bowl para llevarlo a la cocina, cuando Jamal la abrazó por detrás levantadole la cara con un dedo desde atrás besandola, sus negras manos acariciaban el estómago de mi hija, mi hija dejo caer el bowl al suelo para responder la caricia.

 

—Estas tan buena, ¿sabías?—dice Jamal con una voz guturall.

 

—¿Asiiiií? ¿Te la pongo dura? —le dijo pícara, moviendo sus nalguitas.

 

—Ehh… si mucho —le dice el jadeando.

 

Jamal guió sus manos por debajo de la camiseta de mi hija, masajeandole los pechos otra vez; mi hija cerró los ojos disfrutando, Jamón le levantó la camiseta  dejandola por encima de los pechos de mi Gabrielle dejandome esas perlas hermosas (nunca se las había visto) eran pequeñas pero con una forma redonda perfecta, blanquitas y rosaditas, verla me hizo tener una erección y además me dió una profunda vergüenza por sentir exitacion por mi hija.

 

Jamal le besaba el cuello a la niña, haciendola suspirar; el aprovechó que no lo veían y sin que mi hija se diera cuenta dejó caer sus shorts liberando su negro pene (le calculé unos 17 cm aunque delgado) mi hija lo sintió en la espalda y sonrió, Jamal entonces bajo las manos y las metió debajo del short rojo de Gabrielle arrancandole un suspiro

 

—¡Mmmh…! —suspiro mi hija, se notaba que lo disfrutaba

 

No podía ver pero con toda seguridad el estaba jugando con los labios vaginales de mi hija; Gabrielle se retorcía gracias a los largos dedos que jugaban con sus labiecitos, suspiros tímidos salían de su boca, mientras Jamal le bufaba en el oído a mi hija como el animal que era, Gabrielle se retorcía y se contorcionaba; Jamal sabía como masturbar a una mujer a su edad el muy maldito tenía experiencia (me dió mucho miedo que le pegara una enfermedad a Gabrielle).

 

Jamal entonces dejó caer los shorts de mi hija, desde donde yo estaba no alcance a ver su vagina solo pude ver que tenía muy poco vello a diferencia de Jamal que tenía un matorral de pelo negro que me daba asco de ver, Jamal la volvió a besar desde atrás mientras que con la mano derecha manoseaba un pecho y con la izquierda la vagina de mi hija.

 

Mi hija se dió la vuelta, se escupió su manita y la puso en el glande de Jamal; ella levantó entonces su carita para besarlo ayudandola el bajando la cara, mi hija lo masturbana y el le acariciaba los pechos otra vez; Jamal se separó cortando la masturbación, tomo de los hombres a Gabrielle y girando la dejando la de espaldas a el. Poco a poco la fue guiando con una mano colocando contra el reposabrazos del sofá, quedando ella en posición de Doggystyle; Jamal se puso de cuclillas quedando a la altura del trasero de mi hija, puso una mano en cada nalguita separandolas, luego hundió su cara en la vagina de mi hija lamiendola toda.

 

—¡Aaaah…! ¡Ay… Asi! —gimio ahora mi hija.

 

Pude ver la cara de placer de mi hija, cerraba sus ojos y fruncia el seño, disfrutando de una lengua abriendose paso en su labiecitos vaginales

 

—Sigue… sigue… —gemia Gabrielle, agachando la cabeza

 

Jamal termino de darle sexo oral y se puso de pie, con sus dos manos cubrió ambas nalguitas blancas como la leche, las amasaba y empezó a darle nalgada tras nalgada, el negro tenía una habilidad para hacerla gemir que me daba hasta envidia; después de tanta nalgada le dejo las nalgas rojas, rojas; Jamal veía jadeante fijamente esas rojas nalgas. El muchacho tomo su pene con una mano para restregarlo en la vagina de la niña de arriba para abajo haciendo la suspirar,  intercalaba el roce con pequeños golpes en las nalgas con el pene.

 

Jamal llevo su mano derecha a su cara para escupir en ella luego le embarró su saliva en la entrada vaginal de Gabrielle; volvió subir su mano y luego embarro su oscuro glande posicionandose atrás de mi hija, Jamal tomo su camiseta se la llevó a su boca para mordela luego fue apuntando con su mano derecha su  pene negro, un profundo dolor me recorrío el pecho no podía ser que un maldito negro estuviera a punto de cogerse a mi hija. Los shorts de Gabrielle habían quedado a mitad de sus pantorrillas molestandola, en la posición en la que estaba mi hija intentaba bajar los shorts y creo que intentaba quitarselos pero no pudo.

 

—¡Aaaah…! —se escucho el gemido de mi hija cuando el pene de Jamal iba entrabando poco a poco en su vagina.

 

—¿Te duele? —preguntó el con pena.

 

—No… ¡mmmh…! pero hazlo despacio —le dijo en un gemido ahogado.

 

Jamal siguió empujando poco a poco lentamente mientras mi hija dejaba salir pequeños gemiditos, el muchacho se detuvo se acomodo bien, tomando de las caderas a mi hija; comenzando entonces a penetrarla despacio y lento, lo metió lo más que pudo y luego lo saco muy lentamente todo el pene entraba en la vaginita de mi hija.

 

—¡Aaaah…! ¡Aaaah…! ¡Aaaah…! —solo los gemidos de mi hija y los jadeos de Jamal se escuchaban en la sala.

 

A pesar de su pequeño tamaño los pechos de mi hija se movian bastante por las penetraciones de Jamal, el no decía nada se veia que estaba concentrado, mantenia a mi hija agarrada de la cintura mientras se lo metía viendole las nalguitas directamente para luego levantar la vista, cometiendo el error clásico del hombre cuando quiere durar y se pone a mirar.

 

—¡Aaaah…! ¡Aaaah…! —seguian los gemidos de mi hija.

 

—¡Jesus! ¡Ay si que rico…! ¡Que rico! —decia mi hija entre gemidos.

 

A pesar que me dolía horrible lo que estaba viendo no pude aguantarme más y termine por sacar mi pene y masturbarme también. Jamal comenzó a moverse más rápido, los pechos de mi hija y los testículos de Jamal se movian como locos.

 

—¡Ay! Más… despacio… Jamal —le pidió mi hija que apenas podía hablar mientras la embestian.

 

Jamal no decía nada, siguiendo con el ritmo; este adolecente de 15 años no  desaprovechaba la oportunidad de tener el pene dentro de la niña, hacerlo entrar y salír con rapidez de la pequeña y estrecha vaginita de mi hija de 13 años.

 

—Jamal… despacio… me duele — le volvío a decir a duras penas.

 

Y no era para menos las caderas de Jamal golpeaban las nalgas de Gabrielle, el muchacho seguía sin contestar y la penetraba más y más, rápido y duro.

 

—¡Ay! Jamal… me duele… ¡Para!… Jamal detente… me duele —le dijo Gabrielle en una combinación de gemido y a punto del llanto.

 

Jamal le estaba dando duro y se detuvo tirando la cabeza para atrás, pude ver que puso los ojos en blanco.

 

—¡No!, Jamal no, adentro no —dijo mi hija al sentir el sucio semen de ese  negro adentro.

 

Fue entonces cuando el se retiró sacándole el pene

 

—¡Ay Dios no! Jamal ¿Que hiciste? —dijo mi hija en pánico llevando su manita a su vagina para verla y comprobar que había semen saliendo de ella

 

Mi hija se puso a llorar desesperada reprochandole a Jamal que se hubiera venido adentro, Jamal la calló con un beso

 

—No te preocupes amor, solo hay que decirle a tu mamá que nos dé la pastilla que nos prometió —le dice el

 

Yo me quedé pálido, ella sabía la maldita de mi mujer sabía que mi hija iba a ser cogida por este negro, estaba ardiendo de la furia.

 

—¿Recuerdas que tú mamá dijo que con la pastilla no pasaba nada? —le pregunto el sosteniendole la barbilla de Gabrielle con su pulgar e índice

 

Mi hija le contestó que se si todavía con un gesto de puchero en la cara.

 

Se sentaron los dos en el reposabrazos, mi hija aún sollozando recostada sobre el hombro de Jamal, el estaba intentando calmarla diciendole que no se preocupara, que no iba a quedar embarazada; mi esposa les daría las pastilla del día siguiente y no habría problema. Desde donde yo estaba y en la forma en la que Gabrielle se sentó está vez si que le pude ver la vagina; como había pensado tenía una pequeña cantidad de vello en el monte de Venus, sus labios vaginales eran blancos por fuera y rosados por dentro, su clítoris era hermoso, estaba un poco abierta obviamente por el sexo que acababa de tener; saque mi celular, poniéndolo en modo de video haciendo zoom en su vagina y tomando varias fotos mientras grababa (se podía ver cómo le salía el semen) luego aleje la vista para tener una toma completa desnuda, sin aguantarme más mi propia sesión de masturbación me corrí sobre la alfombra.

 

—¿Ya te calmaste? —Jamal vio la hora

 

—Todavía falta para que regresen tus papás ¿Quieres otra vez? —le dice y mi hija levantó la cara sonriente.

 

Mi hija le hizo la misma expresión que me hace a mi cuando quiere algo (si tienes hijas sabrás) ella lo veía con unos ojos que me desepcionaron; lo veía con amor, mi hija le dijo al fin que si con la cabeza dándole ella un beso.

 

—Entonces me tienes que ayudar —dijo moviendo las cejas y señalando a su pene que estaba semierecto hacia el suelo.

 

Mi hija se rió, se agachó a la altura del pene tomandolo con su manita que parecía diminuta en ese pene negro, con la punta de la lengua comenzó a jugar con la cabecita.

 

—¡Oh si nena…! ¡Así nena…! —Jamal dejo salir de su boca.

 

Mi hija seguía lamiendo pero ahora con toda la lengua como si fuera helado, lamiéndole al alrededor de la corona del glande, Jamal continúaba disfrutando; mi hija entonces se metió el pene a la boca lo introdujo, lo saco, volvió a lamer el glande y repitió unos minutos hasta que el pene de Jamal estaba completamente erecto.

 

Jamal entonces detuvo el oral que le estaba dando mi hija, se agachó a besarla y después procedió a quitarse la camiseta dejando ver su pecho peludo (pude ver  lo que más detesto de los negros que el pelo parece esponja) levantó una pierna sacandola del short y con la otra tirandolo a un lado, quedando solo con sus calcetines blancos; Jamal entonces le quitó la camiseta a Gabrielle y ella sola lanzó los shorts hacia un lado quedando solo con su calcetas púrpura.

 

El muchacho tomó a mi hija de la cintura y la cargo agarrandola de las nalguitas besandose; el acostó la acostó en el sofá (que por cierto es grande y ancho, casi parece una cama individual) mi hija se reía, se quedó abierta de piernas esperando a su amante, mientras el con las rodillas caminaba en el sofá acomodandose para penetrarla nuevamente.

 

Jamal tomo los tobillos de mi hija lamiendole las plantas de los pies, causándoles cosquillas; siguió lamiendo sus tobillos, luego las pantorrillas, siguió con los muslos, para terminar en la cara interna de las piernas de Gabrielle; deteniéndose a centímetros de la vagina que rezumaba su semen (creo que le dió asco su propio semen). Tomó otra vez los tobillos de mi hija y se los puso en los hombros, mi hija cruzó su piecitos en el cuello de Jamal volvió a usar saliva como lubricante y guio con su mano el pene a la entrada vaginal.

 

—¡Aaaah…! ¡Aaaah…! —comenzaron de nuevo los gemidos de mi hija

 

Yo casi no podía ver, lo único que alcanzaba a ver eran las asquerosas nalgas de Jamal subir y bajar y las blancas piernas de mi hija, el contraste de piel era brutal.

 

—!Aaaah…! ¡Mmmh…! —Jamal obedeció a su mujer y empezó a penetrarla más rápido, rápido y más duro.

 

Mi hija ya no tenía reparos, gritaba, gemia y pedía “más” o decía “Ay así que rico”, las embestidas eran tal que comenzaron a mover al sofá, ¡PLAC! ¡PLAC! ¡PLAC! se escuchaban las caderas de Jamal contra las de mi hija; Gabrielle gemia fuerte largo y tendido, de pronto Jamal comenzó a bajar el ritmo pero las penetraciónes eran más duras y secas arrancandole gritos literales a mi hija, se detuvo y ví como como Jamal apretaba las nalgas señal de que estaba dejando su semen dentro de la vagina de mi hija otra vez; Jamal se salió de dentro de ella y se sentó, mi hija quedó rendida de piernas abiertas en el sofa, el se levantó para ir por papel al baño para limpiarla, lo hizo y se sentó desnudo en el suelo; en silencio ambos unos minutos cuando Jamal volvió a hablar.

 

—¿Nos vamos? Vamos a llegar tarde al club —le dijo Jamal

 

Gabrielle asintió levantandose como pudo, caminando con las piernas temblando, subiendo desnuda a su habitación (me escondi en la mía otra vez); Jamal fue a su bolso de gimnasio, sacando unos boxers y poniendoselos. Mi hija bajo con un pantie y un bra puestos, fue a la sala donde ambos levantaron las camisetas y los shorts vistiendose; hablaban sobre que la pasaron bien, hablaban también de lo emocionados que estaban por el club de hoy, ya vestidos se volvieron a dar un beso largo y luego se fueron.

 

Yo me quedé muy enojado en mi habitación recapitulando todo lo que pasó, me gustó la sensación de ver a mi coger a mi hija, pero odie que fuera con un maldito negro, no habría tenido problemas si fuera un blanco incluso un latino pero ¿un negro? Como a las dos horas llegó mi esposa y mi hijos, media hora después Gabrielle que se fue de inmediato a bañar, eso me hizo preguntar si todavía estaría goteando semen de ese negro. Después de la cena desde la mesa ví que mi hija y esposa hablaban por lo bajo y termino con un gesto de afirmación de mi esposa y dándole algo en la mano como si se tratara de droga; cuando estábamos en la cama mi esposa intentó iniciar la intimidad pero yo seguía muy enojado.

 

—¿Que te pasa? —me pregunto frustrada.

 

—¿Desde cuanto lo sabías? —puse mi cara sería.

 

—¿Que cosa? —preguntó muy desconcertada.

 

—Que a tu hija se la estaba cogiendo ese negro —le dije con rabia entre dientes.

 

Mi esposa se puso pálida no sabía como contestar parecía que iba a entrar en pánico

 

—¿Cómo… como lo supiste? —me preguntó.

 

—Los escuche, vinieron a la casa y escuché todo —le menti, no le podía decir que había visto todo.

 

Se veía como que se quería desmayar quería hablar y no podía; al fin empezó a hablar, intentó explicar que mis pensamientos son retrogrados, que nuestra hija de verdad quiere a Jamal y que es buen muchacho.

 

—¿De verdad lo quiere? —Le pregunte con asco.

 

—Pues claro, obvio; son novios es normal que tengan sexo cuando puedan —se dió cuenta que la cago y se tapo la boca.

 

—¿Cómo…está no fue la primera? —le dije muy molesto y luego caí en cuenta.

 

—¿Es novia de ese maldito negro? —casi llorando de la rabia.

 

Se intentó explicar pero me enojé mucho y le dije que mejor siguieramos hablando mañana; yo no podía dormír el morbo y la angustia me atormentaban, no me molesto ver a la niña de mis ojos ser poseída, ser mancilla pero hubiera preferido mil veces que hubiera sido con un blanco. En fin no pude dormir y cuando mi esposa se levantó a las 6 de la mañana se dió cuenta  comenzamos a hablar entonces; le exiji que me contara todo lo que sabia, TODO, resignada comenzó

 

Resulta que el primer día del club; Gabrielle vio a Jamal y se sintió atraída, sintió por primera vez cosquillas en su vagina; decidió acercarse a el y platicar para el final de la  reunión Jamal ya le había robado un beso pidiendole ser su novia y ella aceptó, solo que le contó que yo no lo iba a aceptar y decidieron mentir.

 

Dos días después de haber comenzado a ser novios; ya se besuqueaban y manoseaban, Jamal aprovecho la calentura de mi hija para subirle la blusa junto al Bra y chuparle los senos, una semana después Jamal intento convencerla de hacerle sexo oral pero ella no quizo, Jamal entonces la convenció de dejarlo a el hacercerlo a ella, algo que aceptó; dejo que Jamal hiciera todo el trabajo, fue el que se agachó, desabrochó el cinturón y el pantalón de Gabrielle, bajandolo junto al pantie de niña de mi hija hasta los tobillos y sacandoselos por el tobillo izquierdo, el muchacho admiraba la Vagina virgen; la olió y la olió, luego levantó la pierna izquierda de mi hija colocandola en su hombro y comenzó a lamerle la vagina. Era obvio que jamal ya tenía experiencia porque consiguió darle el primer orgasmo en la vida de mi hija, mismo que la dejo temblando.

 

Al día siguiente fue mi hija la que le dió sexo oral, fue torpe y lo lastimo; en la noche le hablo a mi esposa para pedir consejo y ella le explicó lo que hacía conmigo dandole también el consejo de tragarse la carga de semen, ella lo hizo. Mi hija uso los trucos de mi mujer, le lamió y le beso el perineo a Jamal, le chupo y le lamió el escroto; luego le lamió el pene desde la base hasta la punta y de regreso para terminar, metiendoselo en la boca y llevarlo lo más profundo posible hasta atragantarse.

 

Al mes el negro maldito la convenció de dejarse coger; se fueron a la parte trasera del edificio, Jamal le indico que se sostuviera de un bote de basura, como la vez anterior desde atrás le desabrochó el cinturón y el pantalón luego le bajo la ropa hasta los tobillos, se puso saliva en el pene y le puso saliva en la vagina y trató de penetrar a mi hija. Gabrielle no pudo aguantar el dolor y ya no pudieron seguir; por la noche otra vez le pido consejo a mi esposa que la regaño por casi perder la virginidad en un basurero y de no usar condón (a mi hija le bajó el periodo poco antes de los 13 años), mi mujer le explicó que y como lo tenía que hacer además comprándole lubricante y condones, dejándole la casa libre una tarde.

 

Unos días después mi hija y jamal estaban desnudos en la cama de Gabrielle, haciendose oral mutuamente; fue mi hija la que le coloco lubricante en el pene a jamal y el le colocó a ella en la vagina, no usaron condón porque a Jamal no le gustan acostandose ella y esperando que el muchacho se metiera entre sus piernas. La vagina virgen de mi hija de 13 años sufrió mucho recibiendo su primer pene, Gabrielle lloro y no lo disfruto pero, como vio que Jamal lo estaba disfrutando dejo que lo hiciera hasta que terminó adentro.

 

Por la noche cuando le contó a mi esposa, está le regaño por no usar condón y recordandole que puede quedar embarazada, comprandole la pastilla del día después esa noche (esa noche la recuerdo mi esposa dijo que iba a comprar unos tampones porque ya no tenía). Luego de eso mi esposa les deja una o dos tardes a la semana para que vengan a tener sexo a la casa.

 

Estaba muy molesto con mi esposa, pero más molesta se puso ella cuando me prohibido hacer nada al respecto, me dijo que mi hija es una mujer que tiene derecho a vivir y disfrutar su sexualidad; salí de la habitación molesto, mis hijos seguíam durmiendo yo baje llevando mi pijama al cuarto de lavado, en el tope del sesto estaba la ropa que Gabrielle uso ayer; regrese sobre mis pasos a corroborar que no hubiera nadie y después revise la ropa. La blusa estába arriba, abajo estaban los pantalones echos bola ni rastros del pantie, tomé los pantalones y los empecé a desenrollar el pantie estaba dentro; eran unos panties blancos de niña con los bordes y elástico dolor amarillo y un panda en el área del pubis lo revise y me di cuenta que justo en el área que cubre su vagina, había una mancha amarilla, cualquier hombre sabría que eran restos de semen; el semen de ese negro maldito.

 

Estaba frustrado esto no me gustaba nada pensando y pensando, se me ocurrió llegar temprano todos los días para que no tuvieran oportunidad de tener sexo. Pero mi esposa se dió cuenta y me hizo saber que no importaba que yo llegara temprano ellos iban a encontrar un lugar donde hacerlo, no me quedaba más que quedarme refunfuñando en mi habitación, hasta que se me ocurri comprar una cámara; la pedi y me llegó 2 días después, sin llamar la atención pude esconderla encima del tocador que está frente a la cama de hija.

 

La primera semana que grabé me encerré en mi oficina en casa, en soledad pude ver lo que había grabado; estuve viendo los vídeos desde lunes para el jueves, lo que pude ver fue cómo Gabrielle se desnudaba, sus pechos hermosos y pude ver mejor su vagina perfecta, que aunque casi no tenía vello mi hija se lo rasuraba para Jamal.

 

Mi hija siempre con la misma rutina: se levantaba y corría al baño antes que sus hermanos, regresaba bañada con una toalla enrollada en el cuerpo y otra enrollada en la cabeza; dejaba la toalla de la cabeza sobre la silla del tocador, sentandose sobre la otra y quitandosela para poder secarse el cuerpo hermoso . La calidad de la cámara y la cercanía de la misma me dejaba apreciar su belleza; la forma de sus pechitos, su piel blanca y tersa, sus pezones increíblemente rosados me dejaban duro como roca; se abría de piernas para secarselas sin saber el espectáculo que le daba a su papá, sus labiecitos vaginales blancos como la leche, chiquitos y delgaditos, su perfecto clítoris también chiquito color rosa intenso por momentos mi hija se toca y abría los labios de la vagina viendose, revisandose.

 

Si mi hija supiera que toda esa semana me estuve masturbando viendola desnuda y soñaba con su vagina, era una diosa mi hija.

 

El vídeo del viernes mostraba por la mañana a mi hija recién bañada y cambiandose como siempre, pero por la tarde… por la tarde aparecieron los amantes; Gabrielle entro a la habitación tomando a Jamal de la mano, se volvió a hacía el y lo dirigió para sentarlo al borde la cama, subiendose sobre su regazo para besarse.

 

Ambos se comían a besos; Gabrielle tenias sus manos en el cuello de Jamal mientras las manos del chico están acariciando las nalgas de mi hija, se basaron unos minutos y se separaron, los dos con una sonrisa juntando sus frentes y sus narices.

 

—Te amo —dice Gabrielle manteniendo su sonrisa

—Jeje también te amo —le dice Jamal

 

Jamal tomo de la cintura a Gabrielle y la sentó justo al lado del al filo de la cama, ella se sentó, sosteniendose con su brazos hacia atrás; Jamal se puso de pie situandose frente a ella, mi hija lo veía con entusiasmo, Jamal llevo sus manos a su cinturón y lo desabrochó junto con su pantalón bajandolo hasta los tobillos, sus boxers de tela color rojo con cuadros, dejaban ver una carpa. Mi hija se relamio los labios, ella llevo sus manos al elástico del boxer y comenzó a bajar los; mientras los iba bajando el negro pene le golpeó la nariz, ambos se rieron, los bajo hasta los tobillos y volvió a subir; tomo con sus manitas la base, y comenzó a pasarle la lengua como a una paleta helada hasta llegar al glande, dónde dió vueltas con la lengua y luego metiendose solo la cabeza para después sacarla y repetir lo anterior.

 

Jamal hizo su cabeza hacia atrás disfrutando el oral, mi hija chupo y chupo por unos minutos antes de que el mismo la separará de el; Gabrielle se echo hacia atrás sosteniendose con sus codos mientras lo veía con lujuria, Jamal se puso de rodillas y llevando las manos al ojal del Jean de mi hija lo desabrochó, para quitarselos mi hija ayudó levantando la cadera, pantalón y panties bajaron juntos hasta sus tobillos. Jamal le separó las piernas a Gabrielle unidas por su ropa, llevando su boca a la vagina de mi hija que recibió la lengua del negro de buena gana y mi niña gemia, dejo sus piecitos sobre la espalda de Jamal; mi hija respira con fuerza y arcaqueaba la espalda.

 

Jamal se separó cansandole sorpresa, ella lo estaba disfrutando “¿ya?” Le preguntó ella y el le dijo si con la cabeza; Jamal tomo de la cadera desnuda a mi hija y bruscamente le dió la vuelta, Gabrielle con la ropa en los tobillos se fue acomodando para el Doggystyle. Jamal se acercó y con el pene le pegó en las nalgas a mi princesa sacandole una carcajada, el siguió pegando, restregando y haciendo un Vaivén en el surco del trasero de mi hija, la nalgueba y agarraba con fuerza sus nalguitas.

 

—¿Quién es mi perra blanca? —le dice Jamal, dandole una doble nalgada y arrancando un ¡Ay! A mi hija.

 

—Yo…yo soy —le dijo en un Jadeo.

 

—¿Te gusta esto perrita? ¿Eh? Te encanta verdad —le dice el, con una voz de lujuria.

 

—Siiiiii… me encanta —le dijo Gabrielle con la voz temblorosa.

 

—Metemelo porfavor—le dijo mi hija, enterrando la cara en la cama.

 

Jamal mi cortó ni perezoso tomo su camiseta mordiendola, hizo lo que siempre, hace se embarro un poco de saliva en el glande, colocándolo en la entrada vaginal de mi hija y lo comenzó a meter, Gabrielle gimió ahogandolo con la cama; Jamal con las manos en sus nalgas la penetraba lento y con cuidado sin duda para que la vagina se acostumbre al pene, desde las posición de la cámara se podía notar que le entraba todo a mi hija,Jamal siguió el vaivén, los gemidos de Gabrielle llenaban la habitación y a mi me excitaban de sobremanera. El chico entonces movió sus manos a la cadera de Gabrielle e inicio a penetrarla más duro y rápido.

 

¡PLAC! ¡PLAC! ¡PLAC! Se escucha los golpes de cadera, ¡Aaaah…! ¡Aaaah…! Los gemidos de mi hija; Gabrielle seguía con la cara contra la cama sus manos a ambos lados de su cara en puños mientras la penetraban. El sexo se sintió eterno pero en realidad llevaban 3 minutos en las penetraciónes, cuando Jamal se quedo quieto; conectados por sus sexos, jadeaban los dos, le negro le saco el pene y se separó un poco de mi hija, “Sientate” le dijo, ella como pudo se enderezó y sentó en el borde de la cama. Jamal se acercó a su cara con el pene agarrado con la mano, Gabrielle abrió la boca; entonces Jamal se escupió la mano y empezó a masturbarse a centímetros de mi hija quien lo veía detenidamente, fueron unos segundos cuando ví claramente como su negro glande empezó a expulsar grandes gotas de semen blanco y pegajoso en la boca de mi hija, cuando terminó; Jamal se limpio la última gota en el labio de mi hija y está se lo trago.

 

Después de eso solo se vistieron y procedieron a salir de su habitación, como siempre en mi ser me daba asco ver que un negro se cogiera a mi hija, pero como excitaba ver la coger, sus gemidos con su voz todavía aguda me daban escalofríos.

 

Siguieron pasando las semanas, una vez por semana los dos tenían sexo en la habitación de Gabrielle, el inició siempre era el mismo: besos, caricias y orales. Lo único diferente eran las posiciones que hacían, como dije Jamal tenía experiencia; demasiada experiencia probablemente haya tenido sexo con una mujer adulta.

 

La siguiente semana si tuvieron tiempo de desnudarse, haciendo el misionero;  me incómodaba mucho ver el pene negro entrando en su vagina blanca pero me impresionaba como algo tan chiquito podía recibir algo tan grande. Jamal en esta ocasión la penetraba despacio y lento, mi hija suspiraba profundo, hice zoom a sus partes y veía como sus labios blancos abrazaban el tronco Negro, su entrada vaginal estirada brillaba por sus fluidos, justo abajo su ano virgen, Jamal la penetró unas veces más antes de sacarselo y correrce en su estómago.

 

Luego los vi haciendo una posición llamada la “bicicleta”, es decir mi hija tenía una pierna en un hombro y la otra extendida en la cama, mientras era penetrada. Jamal está vez la penetraba duro y rápido; Gabrielle gemia a voz en cuello pidiendo le más, en un momento Jamal la penetraba demasiado duro y Rápido ¡PLAC! ¡PLAC! ¡PLAC!; se escuchaba y mi hija gritaba, Jamal se detuvo contrayendo sus nalgas, dejando su semen otra vez dentro de la vagina de Gabrielle

 

La que siguió fue la vaquera invertido, se colocaron de frente a la cámara por lo que podía ver los gestos de placer de Gabrielle; ella movía su cadera penetrandose sola y Jamal la nalgueaba fuerte, mi hija se mordida el labio con cada nalgada. En cierto momento mi hija comenzó mover su cadera muy rápido penetrandose muy rápido, jadeando como desesperada; para el final ella levantó su cadera y la volvía a bajar, ahora sí podía ver el pene entrarle y cuando se detuvo se levantó lo suficiente para que el pene de Jamal se saliera de ella y cayera al frente eyaculando en la cama.

 

En la siguiente ocasión Jamal entró a la habitación de mi hija, se desnudo y se acostó en la cama jugando con su pene para ponerlo erecto; minutos después entra Gabrielle lo ve, me sonríe y comienza a desnudarse. Desnuda se sube a la cama a cabalgarlo, el pene de Jamal estaba en sus nalgas; mi hija lo tomo y lo guió a su vagina y se penetró, Jamal la tomo de la cintura y comenzó a mover su cadera hacia arriba con fuerza con mucha fuerza; mi hija lo disfrutaba gemia y venía y después de unos minutos otra vez pude ver cómo Jamal se contraía y dejaba llena de semen a mi pequeña hija

 

En la siguiente vino una clásica, ambas piernas de mi hija a los hombros de Jamal, llevaban nuevamente la ropa de la primera vez que los veía; solo se quitaron los shorts mi hija se acostó y recibio entre las piernas al negro veía como su negro y asqueroso pene entraba y salía de la vagina de mi hija; sentía un dolor en el pecho cada que la penetraba, como había pasado esto que un negro estuviera entre sus piernas. Eran muchas la veces que había visto esto y me dolía cada vez

 

En la siguiente ocasión ambos entraron corriendo besandose, mientras intentaban quitarse los pantalones y los interiores sin dejar de besarse, Jamal casi se cae pero lo lograron los dos desnudos de la cintura para abajo; se separaron y Jamal se quitó la camiseta con desesperación mientras mi hija lo hizo también pero no le dió tiempo a quitarse el bra, cuando el chico se fue encima para besarla; se besaban y Jamal se sentó, Gabrielle se subió en su regaso y el pene de Jamal le tapaba el ombligo. En paralelo a la puerta (yo no podía ver la unión de sus sexos) Jamal yacía acostado mientras mi hija se acomoda tomando el pene negro del novio y lo colocaba en la entrada vaginal, el chico solo levantaba la cabeza viendola; Gabrielle lo tenía en posición y se fue sentando metiendoselo lo más profundo cuando estuvo dentro, ella se dejó caer hacia delante sosteniendose con un brazo a cada lado de la cara de Jamal.

 

El chico agarro las piernas de mi hija, empezando a levantar las caderas penetrandola con fuerza, sus caderas chocaban y sonaban; mi hija gemia rápido y corto.

 

—¡Aaaah…! ¡Aaaah…! ¡Aaaah…! —gemia mi niña a voz en cuello.

 

—¡Si…! ¡Aaaah…! —seguia mi hija mientras Jamal estaba en silencio concentrado.

 

Jamal se movío cada vez más rápido y fuerte, Gabrielle ya gemia a gritos… Cuando de repente se abre la puerta de sopeton; era mi hijo Tate que pelo los ojos y gritó. Jamal y Gabrielle también gritaron al verse descubiertos; mi hija se levantó y cayó al lado de Jamal, era imposible que Tate no le viera el pene Jamal y la vagina a su hermana, mientras Tate seguía paralizado en la puerta.

 

—¡SAL DE AQUI! —grito mi hija desesperada

 

Tate se fue corriendo y los dos amantes empezaron a vestirse a toda prisa, de repente Gabrielle se quedó quieta, se veía aterrada

 

—Le… le va a decir —le dijo al novio, con el pantalón y el panties a media pierna yo podía ver le los labios vaginales.

 

—¿Qué a quién? —pregunto Jamal abrochandese el pantalón.

 

—¡A MI PAPÁ! le va a decir a papá —le dijo ella desesperada.

 

—¡Me va a matar! Me tengo que ir —dijo el poniendose la camisa y salio corriendo después.

 

—¡ESPERA! —le grito mi hija pero el no le hizo caso

 

Esa noche en la cena no lo noté pero en la siguiente; me pude dar cuenta que Gabrielle tenía la cabeza baja dedicándose a comer, Tate por otro la lado la veía con una expresión que no podía deducir; veía a su hermana y me veía a mi de reojo (pienso que analizaba si decirme que su hermana salía con un negro).

 

Todos los días era lo mismo, Gabrielle con la cabeza gacha y Tate; yo lo veía cada vez más enojado quizás indignado igual que yo por el novio negro de su hermana. Mi hijo al igual el resto de la familia era de tez blanca, rubio, ojos azules y aunque era muy delgado era bastante atlético; media casi lo mismo que Jamal y yo. Tenía 12 años en 7 meses los 13 pero si no fuera porque aún conservaba la cara de niño bien podrías haber dicho que tenía 17 o 18.

 

Mientras mis hijos estaban tensos y los días pasaban, yo seguía revisando mis grabaciones, pero lo único que tenía era a mi hija cambiadose (no es queja); llevaban casi dos meses sin ir a coger a la casa, pienso que por miedo a que los descubrieran y yo me quedaba con la incertidumbre de saber en dónde la hacían entonces. Seguí viendo en silencio; pasando otro mes más y a una semana del cumpleaños 14 de mi hija, llegué de trabajar y note que Tate estaba feliz, Gabrielle estaba tranquila; habían llegado a un acuerdo significaba que podía volver a ver cómo mi hija era poseída, después de cenar me fui a mi oficina para mí masturbación de turno.

 

Reproduje la grabación; por la mañana los mismo, mi hija recién bañada secándose y cambiandose dándome el espectáculo que tanto me gusta… pero por la tarde se abre la puerta, entra una Gabrielle algo ensimismada en dirección al tocador; mi corazón se acelero pensando que había descubierto mi camara pero no. Gabrielle abrió un cajón del tocador, sacando un condón; en ese preciso instante entro Tate temblando, su hermana mayor suspiro y se acercó hasta estar frente a frente (esto me recordó que con Jamal nunca usaban condón).

 

—Ten, usa esto —dandoselo en la mano.

 

—Yo no… no sé si puedo llenarlo —le dice su hermano.

 

—Pues agárralo con una mano cuando lo tengas puesto—le dice ella

 

—Apresurate, mamá no tarda en regresar—dijo Gabrielle con molestia.

 

Entonces mi hija, se retiró la camiseta; llevaba un bra color marrón claro, desabrochandesolo de una; su hermano al ver esto también se quitó la camiseta, desabrochandose el pantalón después y quedando en un boxer de tela blanco con su pene erecto.

 

El pecho me quería reventar, me dolía; una cosa era ver a mi hija con un negro y otra era ver a mis hijos cruzar una línea moral (aunque yo ya la había cruzado)

 

Gabrielle veía la erección de su hermanito provocada por su pechos desnudos y cubierta por el boxer, mi hija entonces procedió a desabrocharse el pantalón; el pene de Tate palpitaba viendo a su hermana mayor. Gabrielle quedó entonces solo con sus panties color celeste y elástico fucsia; metió sus pulgares bajo el elástico viendo a su hermano al rostro, haciendole una seña con la cabeza dándole a entender que se bajara los boxers.

 

Ambos hermanos quedaron solo en calcetines al mismo tiempo, Tate tenía un pene de quizás unos 13 cm, blanco pálido su glande no muy grande y rosado; su monte pubico sin un solo vello mientras. Tate le sonrió tímidamente y Gabrielle le respondió, ella giro sobre sus talones y se acostó con las piernas abiertas esperando a ser penetrada por su hermanito.

 

Mi hijo emocionado abrió el condón tratando de ponérselo; pero no le hayo ni pies ni cabeza.

 

—No se como ponermelo —dice Tate avergonzado.

 

Gabrielle se sentó en el borde de la cama haciendo una señal con la mano para que se acercara, mi hijo le entregó el condón a su hermana; Gabrielle lo agarro, lo puso en el glande de su hermano y se lo puso de una.

 

—Si lo llenas, ¿Ves? —le dice Gabrielle a su hermano, dándole una palmadita en el glande

 

Eso relajo bastante a Tate se notaba; mi hija se colocó de la misma forma que antes y mi hijo se subió a la cama de su hermana, moviendose con sus rodillas hasta quedar entre las piernas de ella. Por el momento solo podía ver las nalgas de Tate, pero pude ver cómo movía su brazo y asumo que estába dirigiendo su pene; bajo su cadera se acercó más a su hermana.

 

—¡Ah! —dejo salir Gabrielle

 

—Lo…lo siento ¿Te dolió? —le dice con voz de preocupación

 

—jejeje no, me sorprendiste —le dice ella, con una voz risueña

 

Mi hija le agarro una mejilla con la mano y apretó y jaló como lo haría una abuelo

 

—Ya no eres… ni estás tan pequeño eh; se siente —le dijo su hermana en tono lascivo

 

Tate ya estaba dentro de su hermana así que arrastró su cadera para iniciar a penetrarla, de inmediato mi hija dejo salir un suspiro cuando lo volvió a meter.

 

—¿Estas bien? —pregunto el con precaución.

 

—Eh… si… se sintió bien, ¿Sientes bien? —le contesta y luego le pregunta.

 

Mi hijo dejo que si con la cabeza; Tate se acomodo bien y ahora ya podía ver cómo la vagina de mi hija, abrazaba el pene de mi hijo dejando atrás la virginidad de el. Los movientos de cadera de mi hijo eran raros, era normal siendo su primera vez pero el echo de que su hermana suspirara cada que el lo metía, lo envalentono. Está imagen si me gustaba ver un pene blanco entrar en la vagina de mi hija me gustaba aunque esté fuese el de su hermano.

 

Tate cogía por primera vez en posición de misionero de manera vigorosa, tomó ritmo saliendo y entrando de su hermana; se notaba, ya que Gabrielle no solo suspiraba sino que también dejaba salir un gemido aquí y allá, podía escuchar también los jadeos de Tate.

 

—¿Te gusta? —dijo Tate con esfuerzo

 

—Siiiii —dijo Gabrielle en un suspiro

 

Mi hijo se cogía a su hermana mayor y yo me masturbaba con tan exitante imágen, no sé porque pero verlos me llevaron a un nivel de excitación que es difícil de describir; mi hija vio el reloj en su teléfono y le dijo que se apurara porque mi esposa no tardaba en llegar, Tate siguió a penetrar a su hermana más rápido.

 

—¡Aaaah…! ¡Aaaah…! Aaaah…! — arranco a gemir mi hija.

 

Esto pareció darle un Boost a mi hijo porque las penetraciónes eran más rápidas y hasta se empezó a escuchar cuerpo contra cuerpo pero leve, ni remotamente parecido a cuando su hermana cogía con Jamal.

 

Tate se quedó quieto y pude las contracciones que decían que se estaba viniendo, salió de dentro de su hermana y está se levantó de la cama tomando su panties azul y poniendoselo

 

—¿Lo hice bien? —pregunto el.

 

Mi hija lo veía directo al rostro todavía con los pechos al aire.

 

—Si, estuvo bien para tu primera vez —le dijo poniendose su bra.

 

Tate se puso felíz y comenzó a vestirse también.

 

—Entonces… ¿No le vas a decir a papá, verdad? —Gabrielle lo veía fijamente.

 

—Eh… no hermanita, solo si cumples con lo prometido —dice el agachando la cabeza.

 

—Si…lo haré, pero una vez a la semana y yo te digo cuando —le dijo ella.

 

Ese era el precio del silencio para que yo no me enterase, mi hija se iba a dejar coger por su hermanito; salí de la carpeta de videos y me fui directo a comprar otra cámara igual. Llegó al día siguiente y la posicione en una repisa que está justo encima de la TV, que como el tocador de mi hija está de frente a la cama.

 

La siguiente semana Gabrielle cumplió su 14 y como regaló le regalamos una nueva laptop, ella y Jamal no volvieron a tener sexo en la casa pero si que seguían teniendo sexo; por el contrario con su hermano, sin falta iba a la habitación de Tate una vez a la semana. Contrario a la primera vez, el sexo con su hermano era un mero trámite.

 

Mi hija entraba con un condón en la mano (ella era la encargada), mi hijo inmediatamente se quitaba ya fuera un short o pantalón junto al boxer; su penecito flácido, que su hermana empezaba manipular y este apuntaba al cielo para después su querida hermana mayor colocarle el condón. Gabrielle entonces se bajaba lo que llevará puesto hasta las rodillas, después se colocaba en posición de Doggystyle, rodillas juntas y pantorrillas separadas.

 

Tate se colocaba detrás tomando las caderas de se hermana con las manos y penetrandola; poco a poco Tate iba adquierendo experiencia, se acomodaba mejor, la penetraba más rápido y duraba más tiempo teniendo sexo. Además en solo unos minutos le sacaba una balada de gemidos a su hermana mayor.

 

Estos vídeos eran mis favoritos y con ellos me masturbaba hasta 3 veces cada noche, aunque me seguía preguntando donde se iria Gabrielle con Jamal.

 

Las cosas siguieron así un par de meses; una noche estaba en mi oficina en casa a punto de entrar a la carpeta cuando tocaron la puerta, me levanté a abrir y en la puerta estaban mi esposa y Gabrielle las dos con cara de preocupación; dejándolas pasar nos sentamos en mi escritorio.

 

—Tenemos un problema —me dije Lorraine, si poder verme a los ojos

 

—¿Qué sucede? —dije con un tono de autoridad

 

Gabrielle se puso a llorar desconsolada tapandose el rostro hacia el piso

 

—A tu hija no le baja —me dice Lorraine

 

Me faltó el aire y pensé que iba a desmayar, pude recuperarme un poco

 

—¿Es del negro eso? —dije con asco

 

—Si… es… de… Jamal —me dijo entre sollozos

 

Quería llorar de la rabia y apretaba con fuerza mi taza de café

 

—¿Ya le dijeron? —pregunté

 

Gabrielle se puso a llorar de nuevo; mi mujer tomo aire.

 

—Le dijimos, y…

 

—Y ¿Qué? —dije ya sin paciencia

 

—Nadie sabe dónde está —me dice Lorraine con vergüenza

 

Lo sabía, lo sabía maldito negro me embarazo a mi hija y se largo; lo peor ahora tendría una nieto mitad negro, no es no iba a pasar.

 

—Tienes que abortar, no voy a dejar que te arruinesa la vida por la culpa del negro —les dije enojado

 

—¡No! —gritaron las dos

 

—Esto es lo que va a pasar, Lorraine vas a pedir un permiso en la escuela de Gabrielle; luego las dos van a tomar un avión a casa de mamá y no les estoy preguntando —esto último lo dije con la mayor autoridad que pude.

 

¿Porqué tomé esta decisión? Porque mamá vive en Michigan (soy de ahí) en el estado se puede abortar libremente por medio de pastillas; ni mi mujer, ni mi hija querían pero no les di oportunidad. Dos semanas después de que se fueron Lorraine me llamo

 

—Ya está echo, regresamos hoy — me dice mi mujer

 

Cuando regresaron a casa; mi hija corrió hacia mi llorando amargamente no tanto por tener que abortar si no porque se sintió usada, una amiga le había dicho que Jamal ya estaba saliendo con otra chica (también blanca) después nos enteramos que la pobre niña resultó embarazada y Jamal se fue de la ciudad. Después de unos días lás cosas volvian a la normalidad; pero para mí sorpresa mi hijos continuaron cogiendo ahora Gabrielle le enseñaba todo lo que aprendió con Jamal a su hermano.

 

En los siguientes meses siguieron y llegando a sus trece al fin le comenzó a salir vellos púbicos a Tate, la voz empezó a cambiarle y el pene le crecio un poco más no mucho 1 cm talvez 1 y medio; las sesiones de sexo con su hermana eran cada vez más desenfrenadas y cada vez hacia a su hermana gemir como loca.

 

En una conversación post-coito; estaban los dos desnudos Tate complacido veía al techo, su hermana tenía su cabeza sobre su hombro y le dibujaba circulos en el pecho con el dedo; platicaban y ahí escuche que tenían un trato, seguirían cogiendo hasta que ambos tuvieran pareja.

 

—Esta vez consíguete un novio blanco o vas a estar en mi cama para siempre —le dijo mi hijo a u hermana

 

Los dos se reían por el chiste

 

Ninguno de los dos se puso imaginar que su papá se acaba de masturbar viendolos tener sexo y que seguiría masturbandome con sus sesiones.

 

FIN

 

4 Lecturas/22 mayo, 2026/0 Comentarios/por soulmasternoob
Etiquetas: amigos, cumpleaños, hermana, hermanita, hermano, hermanos, mayor, sexo
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