EL PLACER DE VER A TU ESPOSA FOLLAR CON OTRO
Sólo los que ya lo hemos vivido y degustado podemos saber lo que se siente. Ver a tu esposa, desnuda, acostada en la cama, con las piernas separadas y su concha brillante por sus flujos vaginales después de una buena motivación, algo de licor y magreo con besos y caricias en todo su cuerpo.
Sólo los que ya lo hemos vivido y degustado podemos saber lo que se siente. Ver a tu esposa, desnuda, acostada en la cama, con las piernas separadas y su concha brillante por sus flujos vaginales después de una buena motivación, algo de licor y magreo con besos y caricias en todo su cuerpo, reflejando su cara placer, deseo y su boca con una sonrisa… de picardía, inocencia y lujuria. No hay nada mejor.
A la final, después de ser poseída por otro hombre, ojalá, escogido por ella, ver su cuerpo que aún tiene temblores por el orgasmo recién vivido… y saber que ese placer se lo dio otro hombre, es maravilloso. Comprobar que sus pechos fueron tocados, acariciados, mordidos, pellizcados y lamidos por la lengua, los labios y la boca de otro, observando cómo ella se movía y temblaba mientras él la acariciaba hasta el fondo de su concha… y hasta en su culo. Es increíble
Recordar los gemidos, suspiros y hasta las palabras más obscenas que ella pronunció al disfrutar una verga distinta a la tuya, que entraba y salía, profanando su cuerpo. Saber que ella disfrutó los besos de otro… con pasión, lujuria, y morbo… con placer, agradeciendo al final el gozo que otro le dio.
Oler su cuerpo y reconocer plenamente que otro se cogió a tu esposa… sin ninguna duda lo disfrutas, porque lo deseabas… con la certeza que ella también lo deseaba y lo disfruto. Escuchar que al otro, ella le pedía más, más … mucho más… más fuerte… más duro… más rápido… y que ella apretaba su cuerpo contra el de ella para sentir más adentro su verga. Saber que se comportaba como una mujer caliente… abierta al sexo… apasionada… que entregaba su cuerpo a otro… frente a tus ojos. Que lo besó y seguro por momentos se olvidó de ti y se concentró solo en el otro, en el placer que ella estaba recibiendo… y a la vez dándole al otro. Hummmm.
Ella sabía con certeza que estaba supuestamente siendo infiel con su cuerpo frente a ti… y con tu conocimiento y para tu placer. Saber que a ella le encanta coger con otros hombres, y que a ti eso te vuelve loco… cuando coge frente a tus ojos, monta un espectáculo perfecto… de movimientos, gemidos, como la mejor mujer infiel o una actriz porno… con la diferencia que ella no finge su placer porque lo goza a cada segundo con el otro, frente a ti.
Al concluir el máximo placer de su orgasmo, ver como el otro se queda inmóvil sobre ella tras haber llenado su concha de semen y ver cómo él gozaba y temblaba de pasión mientras se la cogía… y mucho más cuando se empezó a correr dentro de ella… con cada espasmo y chorro de semen que le inyectaba, mientras gritaba y suspiraba… y le daba las últimas enviones de su verga dentro de su concha… con fuerza… y hasta parecía con ira… y cada golpe contra la pelvis de tu mujer era para ella placer puro. Y saber por experiencia propia, el placer que el otro estaba sintiendo al cogerse a tu esposa… porque tú ya lo habías disfrutado antes infinidad de veces.
Y ver que él se separa de ella, saca la verga de su concha… y comienza a fluir el semen que él le acaba de dejar dentro de su cuerpo. Y a continuación él se acuesta a su lado, rendido, respirando muy hondo porque se ha quedado sin aire. Pero deja una mano encima de una teta de tu mujer y le aprieta suavemente un pezón. Y ella abre sus piernas para que él pueda ver su concha sonrojada tras su recién cogida de él…
Saber que tu mujer no secara enseguida ese semen ni se levantará inmediatamente porque disfruta tenerlo en su cuerpo y se quedará acostada, separara sus piernas para que admires su concha dejando salir poco a poco en la medida que ella lo desee… extendiendo su placer de haber sido follada por otro.
Y cuando el otro se marcha ella esperara acostada para contarte cuanto placer disfrutó y los detalles de la verga que la penetro con tu consentimiento… y después caminara desnuda hasta el baño, tomara una ducha de agua caliente, limpiara los recuerdos del otro y volverá a tu lado para agradecerte el placer que le permitiste deleitarse… para luego invitarte a la habitación matrimonial a entregar su cuerpo, porque es la mejor forma de compensar el regalo que le acabas de dar. Y luego al recordar los gemidos y las contorsiones del cuerpo de tu mujer disfrutando el orgasmo, tienes una erección que se apagó durante la despedida del otro, pero ahora gracias al contacto del cuerpo desnudo de tu esposa, esto genera la chispa para una erección que los dos habrán de disfrutar. Que delicia….


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