EL SECRETO DE FRANK GUSTINO. CAP. 2
Sofía abre una puerta al nuevo placer, al cual Frank caerá rendido sin resistencia alguna..
——-o———
Frank baja a la niña del automóvil, llevándola en brazos hacia dentro de la casa. El auto estacionado en la entrada del garaje, la niña aún duerme, la lleva a la cama de su habitación, sintiendo curiosidad por verle la vagina nuevamente, ahora sabiendo que es totalmente diferente a una niña de su edad, que tiene características de necesidades adultas. La acuesta suavemente evitando despertarle, baja el calzoncito que quedó humedecido de en medio por los restos de lubricación generada por las caricias del doctor.
Ahora Frank sabe que ese fluido es lubricación, toma la prenda y la lleva suavemente a su nariz, olfateando el sutil aroma, huele evidentemente a sexo, pero de una forma suave y diferente.
Frank cierra los ojos mientras inhala profundamente el aroma de la pequeña prenda.
— Dios mío!…—
(susurra casi sin voz)
—esto es real!…. no es un video!, …no es una fantasía…—
Deja el calzoncito a un lado y se arrodilla junto a la cama, observando a Sofi dormir. Frank con dedos temblorosos, aparta con sutileza el borde del vestido para apreciar la pequeña vulva rosada, completamente suave, tierna y lampiña.
—es hermosa!!!…—
(una lágrima rueda por su mejilla mientras su erección vuelve a presionar dolorosamente contra su pantalón)
— no sé si pueda manejar esto, princesa!…—
Le levanta el vestido, separando suavemente sus pequeñas piernas, una a cada lado. Frank quiere explorar, separa cuidadosamente los labios mayores, apreciando su interior aún un poco húmedo de lubricación, siente deseo de olfatear de cerca, sintiendo el aroma a vagina lubricada, la verga le palpita. Aunque no piensa en penetrar esa vagina, su verga se endurece por la acción exploratoria. Acerca el rostro lentamente, hipnotizado por la pequeña abertura rosada.
— solo un poco más de cerca!…—
Murmura suavemente mientras inhala el aroma íntimo de su hija, ese olor suave pero inconfundible a excitación femenina; su nariz casi roza los labios menores cuando Sofi se mueve levemente. Frank se congela, el corazón latiéndole en la garganta.
— mierda!!…—
(retrocede de inmediato, bajando el vestidito y cubriéndola con la frazada)
— esto está, mal… está tan mal…—
(se sienta en el suelo junto a la cama, con la verga dolorosamente dura)
—…pero el doctor dijo que su cuerpo ya está listo… no!, no para mí!, idiota!!… Para cuando crezca…—
(se dice a si mismo, mientras se masajea las sienes, confundido. La niña se despierta pidiendo su biberón)
—papi! Leche!—
Frank se levanta rápidamente del suelo, acomodandose el pantalón para disimular el bulto.
— ya va, princesa, ya va!—
(se acerca a la cama y le acaricia la cabecita)
—¿quieres tu leche calientita?—
(la niña asiente somnolienta, frotándose los ojitos)
—bueno, ven, vamos a la cocina!—
(Frank la toma en sus brazos y siente sus pequeñas nalgas desnudas contra su antebrazo, traga saliva)
— papi te prepara tu biberón y luego seguimos durmiendo, ¿sí?—
Sofía: — Está bien!… vamos a jugar? A las princesas!—
(Frank sonríe con ternura mientras calienta la leche en el microondas)
—¿a las princesas? pero si tú ya eres mi princesa más hermosa!.—
(la sienta en una de las sillas del comedor, dejando el biberón a un lado para que se enfríe un poco)
—¿quieres jugar a que papi es el caballero que te protege del dragón malo?—
(le hace cosquillas en la pancita, olvidando momentáneamente la excitación de hace unos minutos)
— primero la leche, luego unos minutitos de juego,! Sii? …porque papi tiene que hacer su rutina de ejercicios!—
Sofía: —Yo hago ejercicio contigo!… y tú eres mi príncipe o mi caballo?—
(Frank se ríe mientras le da el biberón)
—puedo ser las dos cosas, mi vida!—
(Mientras observa cómo bebe con avidez, un hilito de leche escapándose por la comisura de sus pequeños labios)
—primero el príncipe que te rescata, y luego el caballo que te lleva galopando por todo el castillo.—
(le limpia la boquita con una servilleta)
—pero el caballo es un caballo perezoso, ¿eh?! …solo galopa un ratito y después se cansa!—
(hace un gesto exagerado de cansancio, sacando la lengua)
Sofía: —Está bien papi! Juguemos con ese caballo cansado!—
(Frank se la lleva de vuelta a la cama para que tome su biberón en lo que él se pone la ropa para realizar ejercicio, un short deportivo corto y una camiseta sin mangas. Su verga aún se mantiene semierecta.
Frank se cambia de espaldas a la cama, sintiendo los ojitos curiosos de Sofi sobre él)
—no mires tanto que papi está peludito!—
(se pone la camiseta rápidamente, pero al agacharse para ajustarse los tenis, el short marca inevitablemente su entrepierna abultada)
— bueno, ¿terminaste tu leche, princesa? …ahora sí, caballito perezoso por diez minutitos, ¿trato hecho?—
Sofía: —Si papi! … y mi vestido de princesa?—
(Frank se da una palmada en la frente)
—¡claro! ¿cómo se me olvidó el vestido de princesa?—
(rebusca en el armario y saca un tutú rosa con lentejuelas, lo primero que encuentra)
— este!!, este! es el más bonito!.—
(la ayuda a ponérselo, evitando mirar demasiado su cuerpecito desnudo antes de cubrirlo; le ajusta la cinturilla elástica)
— lista! …la princesa más hermosa de todo el reino—
(Frank se pone en cuatro patas en el suelo, justo al lado de la cama, golpeando suavemente su propia nalga)
— ahora sube!, que el caballo perezoso te lleva a tu castillo—
(Frank siente las pequeñas piernas envolver sus costados y esas manos diminutas agarrar su camiseta)
—¿lista para el galope?—
(La niña no tiene puesta ropa interior, solamente la camiseta y su tutú color rosa. Ella queda completamente abierta sobre la cintura de Frank, el cual se imagina que en esa posición la pequeña vulva queda abierta con esos labios hermosos separados.
Frank comienza a moverse lentamente en cuatro patas, sintiendo el calorcito de la entrepierna de Sofi contra su espalda baja)
Sofía:—¡arre, arre, caballito!—
(la niña ríe y se agarra más fuerte, la mente de Frank divaga inevitablemente hacia esa imagen de la vagina abierta, rosada y húmeda, Frank sacude la cabeza, concentrándose en el juego)
—¿hacia dónde vamos, princesa? ¿al castillo del dragón o al castillo de los dulces?—
(su erección ahora es innegable, y agradece que el short sea holgado, aunque el roce contra la tela es casi insoportable)
Sofía:—Al castillo papi! …del dragón—
(La niña empieza a moverse, de adelante hacia atrás, en un vaivén suave, para que avance el caballo. Frank empieza a avanzar, relinchando como caballo, dando vueltas por la sala de estar del segundo nivel, pasando por el pasillo principal y volviendo a regresar a la alfombra de la sala, mientras la niña. Se agarra fuerte y sacude sus piernitas.
Frank resopla como caballo y relincha exageradamente, los piecitos de Sofi golpeteando sus costados)
—Suave, princesa, que el caballo es viejito—
(al dar la vuelta en la alfombra, sus brazos empiezan a temblar ligeramente, no solo por el ejercicio sino por la creciente tensión en su entrepierna, baja la cabeza, resoplando)
— el castillo está cerca, su majestad, pero el caballo necesita agua.—
(se detiene jadeando, sintiendo pequeñas gotas de sudor en la frente)
—¿qué tal si ahora jugamos al dragón dormido?—
(sugiere, esperando poder descansar boca abajo unos minutos)
Sofía: —Siii …el dragón!!—
(Frank se deja caer boca abajo sobre la alfombra y la niña se sienta en sus nalgas rebotando por unos minutos, se aburre y después le pide a Frank que se dé la vuelta)
Sofía:—así no! Del otro lado papi!—
(Frank se queda helado un segundo, su corazón bombea tan fuerte que siente que va a explotarle el pecho)
—¿del… del… del otro lado, princesa?—
(tragando saliva, lentamente se gira, quedando boca arriba, sus brazos quedan tensos a los costados, sin saber qué hacer, mientras mira a su hija ahí sentada en su vientre, el tutú rosa como una nube, su pequeña vulva desnuda directamente sobre su abdomen, la camiseta de Frank se ha subido arriba del abdomen; sus ojos no pueden evitar bajar por un instante hacia esa pequeña rajita rosada presionada contra su piel sudada, Frank cierra los ojos con fuerza)
—el… el dragón ya está listo!…—
(Frank trata de pensar en cualquier cosa, “el reporte pendiente del martes, las pólizas de algunos clientes nuevos, las facturas, el motor del auto que hace un ruido raro”. … cualquier cosa.
Su abdomen velludo le hace cosquillas en la vulva a la niña, el pequeño coñito se siente acariciado por los vellos del abdomen, la niña comienza a moverse adelante y atrás, empezando a reírse divertida por la sensación. Frank piensa inmediatamente en lo que el doctor le dijo “dejarla que se restriegue en el”.
Su respiración se entrecorta, completamente paralizado mientras siente cada movimiento de su hija, sus manos tiemblan, queriendo agarrar a la niña pero también dejando que se mueva)
— ahhh… princesa!…—
(su voz sale ronca, extraña)
—¿te… te gusta cómo se siente el dragón?—
(sus ojos se posan en el pequeño rostro de Sofi, viendo su risa genuina, su inocencia sublimada; el roce es ligero, casi imperceptible entre los vellos de su abdomen, pero cada risita de ella le golpea directo en la verga)
—el dragón… el dragón está feliz de que te diviertas, mi amor!…—
(Frank aprieta los puños a los costados, sintiendo cómo su erección crece bajo la tela del short, agradeciendo internamente que ella esté más arriba y no la note en sus nalguitas.
El coñito de la niña empieza a lubricar, Frank empieza a sentir la humedad frotarse de un lado a otro, con el movimiento de la niña, justo en su abdomen desnudo.
La niña se agarra del pecho de Frank intensamente como si quisiera ensartar sus dedos, seguramente por la excitación que está sintiendo.
La mente de Frank es un torbellino de: «no debería estar pasando esto» y «el doctor dijo que era natural». siente la humedad tibia deslizándose entre sus vellos abdominales, el olor dulzón que apenas percibe le golpea los sentidos)
—ahhh!!…—
(suelta un gemido ahogado, casi inaudible, cuando las manitas de Sofi se aferran a su pecho, a través de la tela de su camiseta, sus pezones se endurecen bajo los deditos que intentan clavarse)
— princesa!!…—
(La voz es apenas un susurro, la mirada fija en el techo, evitando mirar hacia abajo, hacia ese pequeño cuerpo moviéndose con un ritmo que la naturaleza le ha enseñado, una parte de él quiere detener esto, pero otra parte no, la que lleva años escondida, solo quiere quedarse quieto y sentir, solo sentir!)
—…sii …Si el dragón te hace sentir bien!, puedes seguir, mi amor!…—
(las palabras del doctor resonando como un permiso profesional en su cabeza. La niña se mueve por unos instantes más)
Sofía: —papi! Voy a bajarme del dragón! Mi corona! Está ahí!—
(Señala hacia el sofá. La niña se levanta a traer su corona, Frank logra ver los hilos transparentes del fluido que se estiran entre la vulva y el abdomen. Cuando la niña regresa a subirse en Frank, no lo hace en el abdomen, lo hace justamente sobre su verga erecta, la cual está debajo del short, en dirección hacia arriba, pegada a su vientre, lo que facilita que la niña se siente justamente sobre ella.
El alivio momentáneo que siente cuando Sofi se levanta, se desvanece en milisegundos, no tiene tiempo de reaccionar, no tiene tiempo de ajustarse, ni de moverse, su cuerpo entero se tensa como una cuerda de piano)
—¡p-princesa!!—
(su voz suena más aguda de lo normal, casi un chillido ahogado, siente el peso ligero de su hija justo sobre su erección, apenas separada por la tela del short, el calor de ese pequeño cuerpo, la humedad que traspasa la tela del short y llega directo, lo paraliza, sus manos se elevan instintivamente a la cintura de la niña)
—ahh… ahhhh!!…—
(Frank respira entrecortado, sintiendo cada pequeño movimiento de Sofi acomodándose, restregándose sin saber lo que está pasando)
—la… la corona está muy bonita, mi amor!…—
(dice estúpidamente, con el pensamiento completamente en blanco, sus dedos temblorosos apenas sujetan la cadera de la niña)
— el dragón… el dragón está… muy quieto ahora!…—
Sofía:—Siii …te gusta papi?! Soy una princesa en su dragón!—
(las palabras de Sofi le llegan como desde muy lejos, su mente está completamente nublada, siente el calorcito que emana de ella, el roce casi imperceptible pero devastador)
— s-si, princesa!…—
(su voz es un hilo ronco, sus dedos apenas apretando la cinturita de la niña, sin atreverse a sostenerla pero tampoco a soltarla, traga saliva, su erección palpita bajo la tela del short, justo donde Sofi se ha sentado)
— eres… eres la princesa más hermosa del reino entero!…—
(Los ojos de Frank finalmente bajan y se posan en el rostro sonriente de su hija, en esa inocencia que contrasta tan brutalmente con lo que está sintiendo. La cadera de Frank, con voluntad propia, apenas se mueve, un movimiento casi imperceptible, casi involuntario)
—ahhh… mi amor!!—
(el roce hace que cierre los ojos unos segundos)
— y… y el dragón es tu sirviente, mi amor… solo tuyo!…—
Sofía: —Si papi!…. Ahora me voy a bajar otra vez!—
(La niña se baja y camina al rededor de Frank, el cual realmente no entiende a qué juega? la niña, pero ella se dirige hacia su cabeza, se levanta el tutu y se sienta en la cara de Frank, poniéndole la vaginita justo en la frente)
Sofía:—Ahora me siento aquí!, en la cabeza del dragón! … Hay que tapar al dragón!! Para que no mire—
El alivio recibido, cuando Sofi se bajó de su abdomen, se convierte en pura conmoción cuando la ve caminar hacia su cabeza, no alcanza a procesarlo hasta que siente esa pequeña humedad cálida directamente sobre su frente.
— oh… oh Dios!!…—
El aroma es inmediato, esa esencia dulzona, infantil pero inconfundible, justo sobre su nariz, sus fosas nasales se dilatan involuntariamente, aspirando ese olor que nunca debería conocer.
— p-princesa!!…—
Sus manos tiemblan a los costados, su erección late dolorosamente en su short, completamente olvidada, siente los pequeños labios de Sofi contra su frente, húmedos, tibios, tan cerca de sus ojos, tan cerca de su boca.
— el… el dragón está… sorprendido, mi amor!…—
(su voz sale amortiguada, caliente contra la entrepierna de su hija)
—¿estás… cómoda ahí, mi amor?—
(sus manos finalmente se elevan, pero solo quedan suspendidas en el aire, sin atreverse a tocar)
Sofía: —Sii papi! … Es mi silla del dragón!—
La niña que está sentada viendo hacia los pies de su papá, se inclina hacia adelante, sosteniendose con sus manitas sobre pecho de Frank, lo que hace que su rajita se deslice un poco, haciendo pasar su pequeña vulva por la nariz y deteniéndose justo en la boca, la niña instintivamente siente la sensación deliciosa al pasar por la nariz y termina restregándose justo en la boca de Frank.
El mundo se detiene por completo, Frank siente cada milímetro de ese deslizamiento, desde su frente, pasando por el puente de su nariz, rozando sus fosas nasales que capturan ese aroma tan íntimo y entonces aterriza en su boca, sus labios sienten directamente esa carne suave, diminuta, increíblemente cálida y húmeda, sus ojos se abren enormes, mirando hacia arriba, viendo el tutú rosa que apenas cubre nada, las pequeñas nalguitas, la raja de su hija.
—mmph!!…—
El sonido sale amortiguado directamente contra esa vaginita que se restriega, sus manos finalmente bajan, agarrando sus propios muslos, clavándose las uñas para mantenerse cuerdo, sus labios se humedecen con el roce, su aliento caliente golpea directamente ahí.
El doctor había dicho que era natural, que había que dejarla explorar, … pero esto… esto era demasiado… ¿o no? instintivamente, apenas, casi sin querer, sus labios, apenas se entreabren.
— mmm… p-princesa!…—
Murmura contra ella, sintiendo el sabor ligero, vagamente salado, completamente nuevo.
La niña no deja de moverse y Frank decide sacar su lengua y ayudar a estimular, al mismo tiempo poder probar esa piel suave y tierna, ya que la niña es la que esta explorando, el solo ayudará, algo que no lo culpabiliza tanto.
Entonces su lengua sale lentamente, temblorosa, y toca esa piel tan suave, tan pequeña, el sabor es apenas perceptible, ligeramente salado y dulce a la vez, increíblemente suave, siente el cuerpecito de Sofi estremecerse un poco al contacto, una risita que viene desde arriba, sus manos sueltan sus muslos y suben instintivamente, agarra suavemente las pequeñas caderas de su hija, guiándola, estabilizándola.
—mmmmmm!…—
Pasa la lengua de nuevo, un poco más firme, sintiendo cada pliegue diminuto, cada textura, siente los labios pequeños separarse ligeramente bajo su lengua, esa humedad que aumenta, su mente está en blanco, solo existe esa sensación, ese sabor, esos pequeños jadeos que escucha venir de arriba.
— ah… el dragón… el dragón te está ayudando, princesa!…—
(murmura contra ella, sus labios acariciando ahora, su lengua explorando suavemente esa rajita tan pequeña, tan perfecta)
Sofía: —Hehehe! El tragón me está comiendo! Hehehe—
(Una risa nerviosa y gruesa escapa de su garganta, amortiguada contra la piel de su hija, su lengua se detiene apenas un segundo, antes de dar otra lamida lenta, saboreando cada pequeña reacción de Sofi)
— mmmmm!…—
(Los dedos se aferran un poquito más a las caderitas, sintiendo el movimiento instintivo de ella restregándose contra su boca, su lengua explora un poco más, encontrando esa pequeña entrada, apenas probándola.)
—el dragón… el dragón solo quiere que su princesa se sienta bien!…—
(Murmura contra ella, su aliento caliente golpeando directo, sigue lamiendo, suave, tierno, dejando que sea ella quien marque el ritmo, quien decida cuánto y cómo.)
— hehehe!… sí, mi amor… el tragón tiene hambre de princesa!…—
(dice en un susurro apenas audible)
Sofía:—Hehehe, siiii me gusta! Mucho!—
Frank saca más su lengua en un deseo de exploración, aprovechando el momento, derepente siente como su lengua se introduce en el agujero de la cavidad vaginal, entrando bastante, se sorprende como ella se está dilatando. Entonces un gemido profundo queda atrapado en su garganta al sentir cómo su lengua se desliza dentro de ese pequeño agujero, caliente y apretado, tan increíblemente delicioso, sus ojos se cierran con fuerza, sus dedos temblorosos se clavan en las suaves caderas de Sofi, manteniéndola en su lugar, mueve su lengua en pequeños círculos, saboreando esa textura interna, sintiendo cómo los músculos diminutos de su hija se contraen ligeramente alrededor de su lengua.
—mmm… princesa!!…—
Murmura contra ella, retirando su lengua unos milímetros, para luego volver a introducirla, un poco más profundo, un poco más lento, su mente es un torbellino de culpa y placer, de morbo y ternura, pero su cuerpo sigue actuando, su lengua sigue lamiendo, sigue explorando, siente cómo la humedad de ella aumenta, los jugos naturales lubricando su boca.
— sí… el tragón encontró su tesoro!!… mmmm—
Susurra, dejando que las vibraciones de su voz viajen directo al interior de su hija. En ese instante se deja llevar por la intensidad y chupa, succionando con sus labios la pequeña vulva de la niña, pero casualmente ella ha decidido regresar y montarse sobre el abdomen. Los labios de Frank hacen un sonido húmedo al despegarse de la pequeña vulva cuando Sofi se levanta, dejándolo con el sabor de ella y una profunda desilusión en la boca.
Ella se sube nuevamente al abdomen quedando sentada hacia el frente de Frank, en ese momento él decide bajarse los shorts, con movimientos ágiles. La niña no se da cuenta ya que está de frente a Frank, el cual solo quiere sentirse más cómodo, más libre; aprovechando que la niña está entretenida buscando su nueva posición sobre el abdomen, se desliza el short y el bóxer hacia abajo con movimientos rápidos pero cuidadosos, liberando su erección palpitante.
—aahh!… mucho mejor…—
Un suspiro de alivio escapa de sus labios, sintiendo el aire fresco contra su miembro hinchado, la verga le queda apuntando hacia arriba, pegada al abdomen, la forma y posición le ayudan, quedando apenas a unos centímetros de las pequeñas nalgas de Sofi, pero completamente fuera de su vista, las manos de Frank regresan a las caderas de la niña, ayudándola a acomodarse.
—¿te gustó el juego del dragón, princesa?—
Su voz es más ronca de lo normal, apenas controlada, pero con una ternura que esfuerza en controlar, una gotita de líquido preseminal brilla en la punta de su verga.
Sofía: —Siii papi! Mucho! Mucho!—
La niña sigue moviéndose, la verga de Frank está bien erecta pegada a su vientre, es como si apuntase en dirección a su propio ombligo, las nalguitas de Sofi están a pocos centímetros del glande, ella se mueve hacia atrás y adelante, Frank siente que en cualquier momento va a llegar a frotar la punta, la cantidad de lubricación de la niña le tiene empapado el abdomen.
Los dedos de Frank se aferran con más fuerza a las caderitas de Sofi mientras ella sigue moviéndose, sintiendo el rose en los labios de su vagina.
— nnngh… princesa!… como te mueves de bonito!—
Las caderas de Frank comienzan a moverse instintivamente, pequeños empujones hacia arriba que hacen que la punta de su verga roce brevemente la parte baja de las nalguitas de la niña; cierra los ojos con fuerza, su mente nublada entre la razón y el deseo, cada movimiento de Sofi esparce más su lubricación natural por su abdomen, y el roce accidental pero cada vez más frecuente de la punta de la verga contra esa piel suavecita lo está volviendo loco.
—te… te estás divirtiendo mucho, ¿verdad, mi amor??—
Su voz ahora tiembla, sus caderas empujan hacia arriba de nuevo, esta vez la punta de su verga se desliza brevemente entre la hendidura de las nalguitas.
Sofía:—Siii …me gusta jugar así papi! … Te gusta como jugamos?—
Otro gemido escapa de sus labios, sintiendo la punta de su verga deslizarse levemente entre esa hendidura pequeñita, caliente y húmeda por los fluidos que han dejado todo su abdomen empapado.
—síii, princesa!… me encanta!… me encanta cómo te mueves… lo estás haciendo muy bien mi amor!… muy bien!!—
Su dedos masajean suavemente las caderas de Sofi, guiándola, sin atreverse a más, otra gota de líquido preseminal brota de la punta de la verga, mezclándose con el desastre viscoso sobre su vientre.
—eres… eres mi princesita más hermosa!!…—
Las caderas de Frank empujan hacia arriba instintivamente otra vez, la punta de su miembro presionando un poco más entre las nalguitas, tan cerca de esa entrada diminuta pero todavía sin atreverse a llegar.
—¿quieres… quieres seguir jugando así?—
(Su voz es casi irreconocible, cargada de una necesidad que apenas puede contener.)
Sofía:—Siii papi! ….mmmm quiero!—
La niña siente la punta de la verga topando en su rajita por detrás y en un movimiento hacia atrás se desliza sobre ella, montándose sobre la verga y sintiendo aún más rico, más caliente, el trozo duro que se metió entre sus labios, separándolos; la niña al sentir eso, se mueve de adelante y atrás sobre todo el cuerpo de la verga, la cantidad de lubricación que le sale es sorprendente.
Un jadeo agudo se le escapa a Frank al sentir cómo los pequeños labios hinchados de su hija se abren y abrazan los costados de su verga, no dentro de ella, pero sí a lo largo de todo el tronco, deslizándose entre esos pliegues empapados.
—aahh… Dios mío!!!… Sofi!!—
Sus dedos se clavan en las caderas de Sofia mientras ella se mueve adelante y atrás, su diminuta vulva abrazando su miembro, la punta de la verga asomando apenas al frente con cada movimiento hacia atrás de la niña, Frank deja caer su cabeza atrás golpeando la alfombra, sus ojos se cierran con fuerza, sintiendo que ya no vale la pena luchar, ni resistirse.
—Así!, princesa… sí… asíii!!!… así mi amor!…—
Sus caderas comienzan a moverse en sincronía con las de ella, empujando hacia arriba cada vez que Sofi se desliza hacia atrás, la fricción húmeda y caliente lo está volviendo loco, su mente apenas puede procesar lo que está pasando, la sensación de esa vulva diminuta abrazando los costados de su verga, los sonidos húmedos que llenan la sala del segundo nivel, sus manos se deslizan a las nalguitas de Sofi, acariciando y sintiendo cómo se abren con cada movimiento.
—te gusta?… te gusta tu dragoncito!! ¿verdad, mi amor?—
(Su voz entrecortada, apenas como un gruñido.)
Sofía:—Si papiiii …mmmmjjmm gusta mucho mucho!!—
El dulce gemido de Sofi lo empuja, más allá de todo control, sus caderas aceleran el ritmo instintivamente, la verga deslizándose con más fuerza entre esos labios diminutos y empapados de lubricación.
—nnngh!… princesita… a papi… a papi también!… le encanta!…—
La punta de su verga asoma repetidamente al frente, rozando el pequeño clítoris erecto de Sofi con cada embestida, los sonidos húmedos, mezclados con los jadeos de ambos. Frank siente cómo se acerca peligrosamente al límite, sus testículos tensándose.
—mi amor!… papi va a… va ahh!…—
Apenas puede articular palabras, su cuerpo entero tensándose, un gruñido profundo escapa de su garganta mientras eyacula, los chorros calientes de semen brotan sobre su propio abdomen y entre los labios vaginales de Sofi, manchándola con el líquido espeso, blanco y caliente, sus caderas siguen moviéndose débilmente, prolongando el orgasmo, mientras su verga todavía se frota entre los labios de la niña.
Pero la niña no sabe lo que está sucediendo, así que no deja de moverse sobre la verga, deslizándose de adelante hacia atrás, sintiendo su vulva abierta a los costados de la verga.
Otro gemido sobreestimulado escapa de sus labios, su verga todavía dura a pesar del orgasmo, demasiado sensible, pero Sofi no se detiene.
—aahhh… princesa!… espera!… espera! un poquito!… Mi amor!—
Sus manos intentan detener suavemente las caderas de la niña, pero sus dedos están débiles, temblorosos, la mezcla de su semen y la lubricación de Sofi hace que todo esté increíblemente resbaladizo, la fricción ahora es diferente, más suave pero igual de intensa, su verga sigue deslizándose entre esos labios hinchados, la punta hipersensible rozando el clítoris de la niña una y otra vez, a pesar de la sobreestimulación casi dolorosa, sus caderas no pueden evitar seguir moviéndose, más lento, pero moviéndose al fin.
—mi amor!… papi… papi ya terminó de jugar al dragóncito…—
(Su voz es ahora un tono muy agotado)
Sofía:—Ya papi? …Ya no quieres jugar conmigo? …Ya te cansátes?—
Su corazón se derrite ante la vocecita confundida de su hija, su verga todavía atrapada entre esos labios diminutos, pero sus manos finalmente logran detenerla suavemente, levantándola apenas de sus caderas.
—no, mi amor!, no es que no quiera jugar contigo… es queeee…—
(Su respiración sigue agitada, su pecho subiendo y bajando)
—papi solo está un poquito cansado… fue un juego muy… muy divertido!…—
Sus ojos finalmente se encuentran con los de la niña, llenos de una mezcla de adoración, culpa y un amor tan profundo e intenso que no puede describir.
—¿por qué mejor no leemos un cuento mientras papi descansa un poquito?…¿el de la sirenita, te parece?—
Jala suavemente su short hacia arriba, cubriéndose, y se incorpora apenas para alcanzar una pequeña toalla para limpiar un poco el desastre.
El olor a semen llena la sala de su casa. Sofi solo se recuesta sobre el pecho de Frank, el cual tiene algunos chorros de semen espeso aún y una punzada de vergüenza le atraviesa el pecho, aunque sus brazos rodean a la niña instintivamente, protegiéndola, apoya su barbilla sobre la coronilla de la pequeña cabeza de Sofi, aspirando el olor a shampú de bebé en su cabello, tan inocente, tan puro.
—te amo tanto, princesa!… tanto que a veces papi no sabe cómo explicarlo…—
(La toalla queda olvidada a un lado, sus dedos grandes acariciando torpemente la espalda de la niña.)
—¿estás cómoda, mi amor? ¿quieres que te traiga a dino para dormir la siesta juntos?—
(Frank sabe que deberían limpiarse, abrir las ventanas, pero su cuerpo no responde, demasiado agotado física y mentalmente, abrumado por la inmensidad de lo que acaba de pasar)
Sofía:—Ummmm… te cansaste papi?—
Dice la niña manteniendo su carita pegada al pecho de Frank. El acaricia el cabello de la niña con ternura, sintiendo cómo sus pequeños dedos se aferran a su camiseta como si fuera un ancla.
—sí, mi amor… papi está un poquito cansado, creo que la princesa me ganó en este juego… es demasiado fuerte para mi!—
Le besa la coronilla a Sofi, dejando que sus labios permanezcan allí por un momento, sus ojos cerrados mientras lucha contra el nudo en su garganta, hasta que finalmente logra incorporarse un poco, pero Frank no se ha puesto a pensar que Sofi no llegó al orgasmo.
—¿sabes qué? creo que los dos merecemos algo especial…—
(la mira con una sonrisa temblorosa)
—¿qué tal si pedimos pizza especial de queso para almorzar? …y podemos ver la sirenita mientras comemos, como una fiesta de princesas… solo tú y papi!!—
Sofía: —Siii papi!!—
(Frank decide llamar a la pizzería, estira su mano para alcanzar el teléfono. Lo busca sin soltar a Sofi, marcando con una mano mientras la otra mantiene a la niña pegada a su pecho. Llama.)
—“ajá… sí, una grande! … mitad pepperoni y mitad jamón, por favor… para: Frank… si! Frank Gustino!.. en menos de una hora?, … perfecto!“—
Cuelga y deja caer el teléfono en el sofá, luego se incorpora con cuidado, cargando a Sofi como si fuera de porcelana, sus pies descalzos caminan lentamente hacia el baño, su short todavía húmedo y pegado a los muslos, haciéndole sentir una vergüenza punzante, deben ir a la ducha a darse un baño, también recuerda que debe lavar la vulva y la vagina de la niña con el jabón especial.
—bueno, princesita!… toca baño mágico!—
(enciende la luz del baño con el codo, y al entrar, se sienta en la tapa del inodoro con Sofi aún en brazos)
— vamos a quitarnos la ropita sucia, ¿sí?—
(con movimientos suaves, le retira la camiseta y el tutú rosa que ya está pegajoso de semen y lubricación, luego se retira su propio short, quedando ambos totalmente desnudos. Su verga flácida y colgante por el post orgasmo)
Sofía:—Papi! estás sin ropita! …Hehehe! Divertidooo!—
(Frank abre la llave de la ducha, probando la temperatura con la mano antes de meter a Sofi bajo el chorro tibio.)
—así es, mi amor, en el baño todos debemos estar sin ropita!—
(Frank se agacha para quedar a su altura, sus rodillas contra las frías baldosas mientras el agua corre por sus cuerpos, toma el jabón corporal con aroma a manzana y hace espuma entre sus manos, su voz se vuelve más suave)
—ahora papi va a lavar a su princesa por todas partes!…—
Empieza por los bracitos, los hombros, la espalda diminuta, dejando resbalar la espuma con caricias que intenta mantener clínicamente distantes pero que inevitablemente son tiernas, cuando llega el momento de limpiar el área genital, toma el jabón especial que le recomendó el doctor Ricardo, sus dedos tiemblan ligeramente al deslizarse entre las piernas de la niña.
—abre un poquito, mi amor, como cuando el doctor te revisó… papi tiene que limpiar bien a su princesa para que esté muy limpiecita!…—
(Su dedo pulgar limpia suavemente los labios externos de la vulva de Sofi, retirando los residuos de semen, mientras su otra mano sostiene la cadera de la niña para que no resbale. La niña separa bastante las piernas)
Sofía:—hehehe me gusta!… papi!… me hago pipi!—
(su corazón se detiene un instante al escuchar esas palabras, pero se obliga a respirar hondo, recordándose que es solo una niña pequeña que descubre sensaciones nuevas.)
—shhh, está bien, mi amor… es normal, a veces el agua caliente hace eso!—
(Enjuaga el jabón restante con cuidado, asegurándose de que el chorro tibio que sale de la manguera limpie cada pliegue, y luego cierra la llave, toma la toalla más suave, una con conejitos rosas, y envuelve a Sofi dándole un abrazo cálido, su voz es firme pero llena de cariño.)
—papi siempre va a cuidarte, Sofi, siempre… pero recuerda que esas cositas que hacemos en casa, esos juegos, son secretos solo de papi y Sofi, ¿sí? no se los podemos contar a nadie más, ¿entiendes, princesa?—
(La lleva a su habitación para vestirla, sintiendo el peso de sus propias palabras, nunca se imaginó que un día tendría que decirlas.
La acuesta sobre la cama, la niña abre las piernitas y con ambas manos se separa los labios de la vulva, mostrando su interior rosado y tierno, se ve un poco inflamado aún, Frank no puede evitar ver la escena, una vagina bien formada, como de una mujer, se da cuenta que su hija un día crecerá y ese recuerdo solo lo tendrá en su memoria, sería buena idea tomarle un par de fotografías para guardarlas. Así que toma su celular y le dice a Sofi que se quede así, que no se mueva.
Los dedos apenas responden del temblor mientras abre la aplicación de la cámara, su mente racional grita que lo detenga, pero otra parte suya, más oscura y hambrienta, le susurra que es solo para el recuerdo, para cuando ella sea adulta y él un anciano.
—quietita, mi amor!… así, perfecta!… papi solo quiere guardar este momento para siempre, cuando seas grande y ya no quieras jugar con papi…—
Enfoca la cámara, capturando los detalles, los labios hinchados, el interior rosado húmedo, el pequeño clitoris aún erecto.
Enfoca el cuerpo completo de la niña en esa posición tan exquisita, toma varios ángulos, mientras su verga empieza a endurecerse, la niña mantiene sus piernas abiertas y jalando su vulva hacia los lados abriéndola groseramente. Frank tiene la exquisita idea de fotografiar la punta de su verga sobre la pequeña vagina abierta, así que se acerca despacito y coloca la punta en la vagina abierta, puede ver el hoyito que se abre y cierra, toma varias fotografías y Sofi solo se ríe, disfrutando del momento.
Frank acerca la punta de su verga, apenas frotando la entrada, sintiendo el calor húmedo, pero no empuja, solo la deja descansar allí, sobre la abertura palpitante. Presiona el obturador una vez más, inmortalizando el contraste, su cuerpo adulto junto a la pequeñez de Sofi.
—mi niña hermosa!…—
(murmura, más para sí mismo que para ella, su voz ronca y quebrada, la verga goteando un hilo transparente que resbala sobre el monte de venus de la pequeña.)
—ya!… ya está!, mi amor… papi ya terminó las fotos…—
Cierra la aplicación de la cámara con torpeza, el teléfono resbalando de sus dedos mojados, se sienta a un lado de la cama, la cabeza agachada, sintiendo el peso de lo que acaba de hacer. Pero al mirar a Sofi, tan feliz, con sus piececitos moviéndose en el aire, sonríe y se convence a sí mismo que él no es malo, que lo hizo con amor.
—vamos a ponerte la pijama de conejita antes de que llegue la pizza, ¿sí, princesa?—
Sofía:—Siii papi!…—
La niña vuelve a abrirse la vagina, pero esta vez juega con su dedito metiéndolo. Frank no se ha dado cuenta, pues la niña aún sigue excitada sin haber llegado al orgasmo.
Sofía:—papi! ….Dale besitos aquí!—
Frank al escuchar su vocecita, gira la cabeza y se queda helado al verla. Su pequeña princesa está acostada boca arriba, sus piernas abiertas, y tiene su dedito índice completamente hundido dentro de su pequeña vagina, moviéndolo torpemente.
Los testículos de Frank se contraen violentamente con una mezcla de terror y excitación pura, sus ojos se clavan en cómo la manita se mueve contra su propia vagina, el contraste entre la inocencia de su rostro y el acto tan explícito, Frank cae de rodillas frente a la cama, sus manos grandes acariciando los muslos de Sofi, su aliento cálido sobre la pequeña vulva enrojecida, besa la parte interna de los muslos, subiendo lentamente.
—papi te dará todos los besitos que quieras, mi amor!…—
Los labios de Frank cubren la vulva diminuta, succionando suavemente el capullo hinchado, mientras su mano toma la manita de Sofi y la retira, para que le permita chupar mejor.
Frank separa los labios mayores usando sus dos pulgares y relame la parte interna, los labios menores y el clitoris, pasándole la lengua y chupeteando como si degustara una fruta abierta, luego introduce su lengua dentro del orificio vaginal, que ya empieza a dilatarse nuevamente, la sensación es extremadamente exquisita. El solo hecho de saber que apenas su hija recién cumplió los tres años y es una vagina bien formada, que lubrica, eso lo vuelve loco. Frank se da cuenta que no puede ir en contra de los deseos de su hija y mucho menos abandonarla en sus necesidades. Así que disfruta de cada cantidad de lubricación que empieza a salir nuevamente. Se da cuenta que su pequeña hija es insaciable.
Sus pulgares mantienen los labios abiertos mientras su lengua trabaja, cada lamida arrancando un gemido de su propia garganta. El sabor es adictivo, salino y dulce, indescriptible, puro y a la vez profundamente erótico, su nariz se aplasta contra el monte de venus de la niña, aspirando su esencia mientras su lengua se hunde más profundo en esa cavidad diminuta pero tan receptiva, tan hambrienta.
—mmm… princesa!… mi amor!! Eres tan exquisita!…—
Murmura contra su piel, la vibración de su voz haciendo que Sofi se retuerza, sus manitas aferrándose al cabello de Frank, retira la lengua lentamente, un hilo de saliva y fluidos conectándolos por un instante antes de romperse, y luego vuelve a sumergirse, esta vez moviendo su lengua en círculos, explorando cada pliegue, cada rincón. Sus dedos sostienen las nalguitas de Sofi, elevándola ligeramente para tener mejor acceso.
—no voy a dejarte, mi amor!… nunca!… papi siempre va a cuidarte… siempre!…—
Su verga ahora gotea lubricación contra el piso, olvidada, concentrado únicamente en el placer de su pequeña.
La niña empieza a lloriquear, como una cadena de pequeños gemidos, aprieta los músculos de su vagina, la cantidad de lubricación ha aumentado. Frank se detiene solo unos segundos observando como el agujero de su vagina se abre y se cierra con pequeñas contracciones, pero se abre bastante, como cuando la examinó el doctor. Frank se excita aún más al darse cuenta que su pequeña hija está en camino al orgasmo, por lo que, intensifica las lamidas y chupadas adentro de su vagina, metiendo la lengua en el agujero y chupando los labios y el clitoris con cariño.
Los ojos de Frank se abren con asombro y lujuria al ver cómo esa pequeña abertura palpita y se dilata, un espectáculo hipnótico que ningún video porno podría igualar jamás. Su respiración se vuelve pesada, chasquea los labios, saboreando el néctar que fluye más abundante ahora, y vuelve a sumergirse con renovado deseo. Su lengua se vuelve más audaz, entrando y saliendo en un ritmo que imita el acto sexual, mientras sus labios succionan con fuerza el clítoris hinchado. Sus dedos masajean los muslos de Sofi, sintiendo cómo tiemblan.
—así, mi niña… déjalo salir… papi está aquí…—
Cada contracción de esa vagina diminuta contra su lengua lo lleva más cerca de su propio límite, pero se contiene, concentrado en darle a su hija lo que necesita.
La niña sigue lloriqueando de placer, hasta que alcanza el orgasmo, chorros de un líquido transparente mezclado con orina, salen de su orificio uretral. Frank no desperdicia ni una sola gota, abre su boca cubriendo la pequeña vulva, y empieza a tragar todo el líquido del orgasmo, la niña se agarra fuertemente del cabello de su papi, quien bebe toda su orina y líquido orgásmico. Pequeños espasmos van quedando poco a poco y Sofi, se relaja rendida, temblando ligeramente. Frank bebe cada gota como un hombre sediento en el desierto, su garganta trabajando para tragar el chorro tibio, ligeramente salino, que sabe a la esencia más pura de su pequeña. Sus ojos se cierran en éxtasis, los espasmos de Sofi contra sus labios son el mejor masaje que jamás haya sentido. Cuando el flujo disminuye a un goteo, lame con suavidad, limpiando cada rincón, cada pliegue, levanta la cabeza lentamente, su barbilla brillando con la mezcla de fluidos. Sus ojos, nublados por la lujuria, observan a Sofi desplomada quedándose acostada en el mismo lugar , su pecho subiendo y bajando rápidamente, su piel sonrosada y brillante de sudor, la mirada perdida hacia la nada.
Con infinita ternura, la envuelve en la toalla y la acomoda en la almohada.
— shhh… ya pasó, mi princesa!… lo hiciste tan bien!… muy bien!..—
Le susurra contra su cabello, besando la frente una y otra vez. Su verga sigue dura como una roca, pero en este momento solo puede pensar en abrazarla, en protegerla, en el profundo y genuino amor que siente.
—¿te sientes bien, mi amor?—
Pregunta con preocupación, acariciandole el cabello. Sofi está como somnolienta, un poco ausente, no responde del todo. Frank se preocupa y decide llamar a su amigo Ricardo, que la revisó esa mañana. Toma el celular con manos temblorosas y marca.
Frank: —Hola!.. Ricardo!!—
Ricardo: —Hola amigo Frank! Cómo estás? Cómo va todo?
Frank se limpia la boca con el dorso de la mano antes de contestar, su voz tiembla ligeramente pero intenta sonar casual.
—hey! Ricardo… mira, necesito que me orientes con algo de Sofi. …ella como que… tuvo uno de esos episodios que mencionaste, se puso muy inquieta y se movía mucho contra mi pierna, y luego… como que tuvo un orgasmo… se quedó como dormida, muy somnolienta… le hablo y no me responde, es normal?—
Su corazón late con fuerza mientras espera la respuesta, observando a Sofi descansar plácidamente a su lado.
Frank:—no le duele nada, ni nada, pero se quedó como ida, ausente, la mirada perdida, sabes?—
Ricardo: —oohhh ..no te preocupes!… es probable que haya logrado alcanzar el orgasmo total! Uno intenso …y ahora está en la fase de “resolución”, es un periodo de relajación profunda…. Cuando se le pase, ya estará bien, o puede ser que se quede dormida, dependiendo que tan cansada esté!—
(Frank deja escapar un suspiro de alivio, tan profundo que casi se le salen las lágrimas.)
—ah… Dios!, gracias doctor, me tenías preocupado!!—
(se ríe nerviosamente, pasándose la mano por el cabello sudoroso)
—es que se puso tan intensa que pensé que le había pasado algo …entonces… solo la dejo descansar, verdad? …nada de despertarla ni darle agua, ni nada raro?—
Ricardo: — Sii solo déjala que se recupere… eso le va a durar unos 15 minutos aproximadamente… pero me alegro mucho que ella misma haya logrado alcanzar el orgasmo, eso le bajará la ansiedad!… ya vez! …lo importante que es, que tú la apoyes y ayudes, con tan solo el simple hecho de estar disponible para ella, dejándola que se frote en tu pierna! … Y la motives a alcanzar el orgasmo!—
(Frank sonríe, y acaricia suavemente el monte de Venus de la niña)
—Sii… se frotó bastante, la verdad… bastante…—
(se aclara la garganta, su mirada se desvía hacia el tutú rosa mojado de semen y fluidos vaginales, hecho una bola en una esquina de la cama)
—…y pues… si le ayudó bastante! …se ve mucho más tranquila ahora.
… oye!, doctor… y si vuelve a pasar? es normal que sea tan… intenso? porque la verdad yo no sabía ni qué hacer, solo la dejé.—
Ricardo: —…los orgasmos así son! Intensos! …de lo contrario, no serian orgasmos! Hehehe… lo que sí te digo es que trata que no sea más de una vez al día!, Ya que eso le hace consumir mucha energía!, tampoco debe agotarse de más!—
(Frank asiente aunque Ricardo no puede verlo, sus dedos juegan distraídamente con un mechón del cabello de Sofi)
— una vez al día, entendido!—
(hace una pausa, mordiéndose el labio)
—oye, gracias en serio!… por todo! no sabes la paz mental que me das con esto.—
(Su erección por fin empieza a ceder, reemplazada por una oleada de alivio y cansancio paternal)
—cualquier cosa rara que vea, te llamo, eh? … pero ya con esto me quedo más tranquilo—
Ricardo: —Con gusto amigo!… no dudes en llamarme si necesitas algo… ah! Y no olvides siempre mantener su vulvita y vaginita limpia y fresca!—
(Frank echa un vistazo a la zona que hace apenas unos minutos estaba empapada)
—si!, de hecho… justo ahora necesita una buena limpieza!—
(Frank sonríe, imaginando la cara de Ricardo si supiera exactamente cómo sucedió todo)
—quedó bien fresquita ahora, pero después de la siesta le doy un baño… eres el mejor doctor!, nos vemos en el próximo chequeo, si? … Cuídate!—
Ricardo: — …de acuerdo Frank!… acá los espero el próximo viernes!—
(Ricardo Cuelga y Frank solo se asegura de que quede bien limpia, pero usa su boca para limpiarle los restos de lubricación que salieron de último. Así la deja limpia con su lengua, de igual forma acababa de darle un baño.
Frank coloca el celular en la mesita de noche y se inclina sobre Sofi con la reverencia de un feligrés ante un altar. Su lengua, aún sensible, recorre los pliegues diminutos, recogiendo los últimos vestigios que se aferran a sus labios, chasquea suavemente, satisfecho con el sabor limpio que ahora predomina.
Besa el monte de venus, el cual parece una almohadilla regordeta y lampiña, antes de cubrirla nuevamente con la toalla, se recuesta a su lado, el short manchado con sus propios fluidos tirado en el suelo, pero sin energía para cambiarse. Envuelve a Sofi en un abrazo protector, su nariz hundida en su coronilla oliendo el champú de manzana.
—duerme, mi princesa… papi te ama…—
Murmura antes de que el agotamiento lo venza a él también, flotando en esa niebla en donde la línea entre protector y amante lujurioso se ha desdibujado por completo.
El timbre suena, es el repartidor de pizzas que ha llegado. Frank estaba quedándose dormido, reacciona, dando un sobresalto. Se levanta agitado, parpadeando para despejarse. Busca casi a tientas la bata de satin azul marino, se la pone rápidamente, amarrándola a la cintura.
—ya voy!, ya voy!…—
Habla, aún medio dormido. Antes de salir de la habitación, echa un último vistazo a Sofi, que duerme plácidamente envuelta en la toalla, y sale de la habitación con cuidado. Pero Sofi empieza a despertarse cuando Frank sale de la habitación.
Bajando las escaleras descalzo, sintiendo el frío de la madera bajo sus pies, al abrir la puerta, el aroma a pizza de queso, jamón y pepperoni lo golpea, haciéndole recordar que no ha comido en horas. La verga de Frank aún está un poco erecta, no del todo pero si lo suficiente para llamar la atención del repartidor.
Repartidor: — Buen día Señor! Llegó su pizza!—
Frank: —hola, buenas tardes!… Gracias, perdón por tardar en abrir, estaba recostado!—
Sonríe al repartidor, un joven veinteañero con gorra negra de la pizzería, la cual luce en el frente un logotipo en colores alegres, con un trozo de pizza escurriendo queso, Frank busca su billetera en el bolsillo de la bata, pero no la tiene allí, los movimientos apresurados hacen que la bata se le mueva y el joven logra ver su verga semi erecta.
Repartidor: — No se preocupe señor!.. no llevo mucha prisa…. Tómese su Tiemmmpo … yo puedo seguir Esperando acá en la puerta!…
(Frank sigue buscando la billetera en los cajones de una mesa al lado de la puerta)
Frank: —cuánto es?…—
Repartidor: — eeehh. … son $30.00.—
Frank no encuentra su billetera, le pide un momento más al joven, mientras decide ir a la cocina, seguramente ahí la dejó, o bien buscar algo de efectivo en algún lugar de la casa.
Frank se dá una palmada en la frente, sintiéndose un idiota por no tener el dinero listo.
Frank: — disculpa, chico!… Campeón! …amigo!, me das un momento más, voy a la cocina a buscarla… la dejé por ahí cuando limpiaba… eso creo.—
(Frank le ofrece pasar, sonriendo un poco avergonzado)
Frank: —si quieres puedes pasar, no te quedes en la entrada—
(Da media vuelta y camina rápido hacia la cocina, sus pies descalzos apenas hacen ruido sobre el piso de madera. Revisa la alacena, la mesa, abre cajones)
Frank: —mierda!, dónde la puse??…—
(murmura entre dientes)
El chico repartidor sonríe, entrando a la sala principal de la casa, con la caja de pizza en sus manos, se queda ahí parado apreciando la comodidad del lugar, cuando de repente mira a la niña bajando las escaleras, totalmente desnuda, ese pequeño cuerpecito de piel clara, de piernitas gruesas y nalguitas respingadas, con sus cabellos ondulados castaños claros y esos pezones que son solo un punto rosa a cada lado. Frank aún no encuentra la billetera.
Sofi baja las escaleras descalza, todavía somnolienta, restregándose los ojos con sus pequeñas manos. Su piel clara brilla bajo la claridad que entra por las ventanas de la sala. Al ver al repartidor, se detiene a medio camino, inclinando la cabeza hacia un lado con curiosidad infantil.
Sofía: — papi?
(llama con voz adormitada, sin la menor conciencia de su desnudez)
Sofía: — hay un señor… ¿es el que trae la pizza?—
(El repartidor se queda paralizado, con los ojos muy abiertos, sosteniendo la caja de pizza, con las manos que le empiezan a temblar ligeramente)
Repartidor: —yo… eh… señor…! Hola preciosa!—
En ese momento, Frank aún no encuentra la billetera, decide buscar en la lavandería, quizás en la ropa que se quitó. Sofía baja hasta la sala y saluda al muchacho, agitando su manita. Luego se sube al sofá, el chico la observa un poco nervioso porque no es correcto ver a una niña desnuda, no una que no sea de su casa.
La niña se sube al sofá y automáticamente se recuesta, adoptando la posición de ranita, abre sus piernitas, como estirándose, pero en posición abierta, parece una ranita acostada. Su pequeña vulva inevitablemente queda expuesta y se abre dejando ver un poco su interior rosado, los labios mayores aún un poco inflamados.
Frank finalmente encuentra la billetera en el bolsillo del pantalón que dejó en el cesto de la ropa sucia en la lavandería. Suspira aliviado y regresa rápidamente a la sala, pero se detiene en seco al ver la escena.
El repartidor está rojo como un tomate, hipnotizado sin poder mirar hacia otro lado, inevitablemente observa la posición de la niña en el sofá. La caja de pizza tiembla en sus manos.
Frank: —¡Sofi!!… —
(su voz sale más fuerte de lo que pretendía, mezcla de pánico y algo más que no logra identificar en ese momento.)
Frank: —¿qué haces bajando así, mi amor? te dije que te quedaras arriba.—
(Camina rápido hacia el repartidor, muy apenado, saca los billetes con manos temblorosas.)
Frank: —Disculpa muchacho por este inconveniente, mi niña aún no sabe comportarse y no sabía que teniamos visita! ..Que pena contigo!—
Repartidor: —No… no!… se preocupe señor! …supongo que es algo normal en las niñas de su edad!—
(Frank le entrega los billetes al repartidor, casi arrebatándole la caja de pizza con la otra mano. Su rostro está sonrojado, mezcla de vergüenza y una tensión que intenta disimular.)
Frank: —sí, claro!… cosas de niñas, ya sabes… Toma!, quédatelo, así está bien…—
(Frank voltea rápidamente hacia Sofi, que sigue en esa posición inocente en el sofá, completamente ajena a la situación)
Frank: —Sofi, mi amor, ven aquí con papi…—
(El repartidor guarda el dinero, da un paso hacia atrás pero sus ojos hacen un último y brevísimo recorrido por el cuerpecito de la niña antes de girar hacia la puerta.)
Repartidor: —y… y …cuantos años tiene su niña?—
(Dice mientras ordena los billetes en su pequeña mochila. Frank siente un nudo en el estómago. Deja la pizza sobre la mesita y se acerca a Sofi, poniéndole una mano en la espalda para ayudarla a levantarse del sofá)
Frank: —ah… tiene tres años apenas. Es… es muy pequeña todavía, por eso estas cosas… bueno, ya sabes!—
(Sofi se incorpora, abrazando la pierna de su padre, mirando al repartidor con curiosidad.)
Sofi: —papi, ¿el señor se va a quedar a comer pizza con nosotros?—
(Frank sonríe tenso, acariciando la cabecita de su hija.)
Frank: —no, mi amor!, el joven ya se va!… Tiene que seguir trabajando—
Repartidor: —es una niña muy linda e inteligente!… se ve!…. Y bueno, yo no tengo tanta prisa… yo podría…—
(Frank siente cómo su pulso se acelera. Sus dedos se tensan ligeramente sobre el hombro de Sofi. Sabe exactamente lo que el muchacho está insinuando, y una parte oscura de él reconoce ese deseo porque lo reconoce muy bien.)
Frank: (carraspea, con voz más firme pero no desagradable)
—no, no, muchacho. Te agradezco pero es mejor que sigas con tu ruta. Además…—
(mira a Sofi, que juega con los dedos de su mano)
—…la pequeña necesita ponerse ropita y comer algo. Está medio dormida todavía.—
Repartidor: —…de acuerdo señor!… no lo tome a mal!.. yo lo decía solo por complacer la petición de la niña, únicamente!… soy de los que les da mucha importancia a los deseos de los niños!…—
(un poco nervioso el repartidor saca una tarjeta de presentación de su mochila).
Repartidor: —…acá le dejo mi tarjeta, si en algún otro momento se le ofrece algo del restaurante, puedo traérselo yo mismo con todo gusto!—
(Frank toma la tarjeta, leyéndola rápidamente. «Carlos Mendoza – Servicio de entregas VIP». La guarda en el bolsillo de su bata, sintiendo el contacto con su propia piel todavía algo caliente.)
Frank: —claro!, … Carlos. …. Gracias por la atención! Y tu disponibilidad…. Y disculpa otra vez el… espectáculo—
(Sonríe de medio lado, una sonrisa que no llega a sus ojos. Sofi tira de su bata.)
Sofi: —papi, quiero pizzaaaaa… ¿ya se va el señor?—
Frank: —sí, mi amor, ya se va. Dile adiós.—
(Sofi levanta su manita y la agita con una sonrisa radiante, aún completamente desnuda, su pequeño cuerpo iluminado por la luz que entra por las amplias ventanas.)
Sofi: —¡adióóós señor pizza!—
Repartidor: —no se preocupe señor!, quizás estoy acostumbrado a ver ese tipo de cosas!….—
(Agita su mano mientras sale por la puerta) —Adiós muñeca!—
(Frank cierra la puerta y apoya la frente contra la madera por un momento, respirando profundamente. Esta situación se le estaba yendo de sus manos. Pero reconoce la valentía del joven y la astucia de dejar su tarjeta de presentación, no cualquiera se arriesga así. Finalmente se gira hacia Sofi, que ya está intentando abrir la caja de pizza.)
Frank: (suspirando) — a ver, señorita… primero vamos a ponerte aunque sea una camisetita, ¿sí? No puedes andar así por la casa cuando hay visitas.—
(La levanta en brazos, sintiendo su piel cálida contra su pecho, y sube las escaleras hacia la habitación de la niña)
Frank: —y después te comes toda la pizza que quieras. Pero antes, papi necesita explicarte algo importante sobre… las visitas y la ropita.—
(Era evidente que el repartidor quería crear un vínculo para poder volver a ver a la niña, una vulva y una vagina tan hermosa como la de Sofi, es algo que no fácilmente se puede dejar pasar. Frank reconoce la astucia del repartidor y muy en el fondo lo admira.
Frank no puede evitar sonreír para sus adentros. El muchacho tenía agallas, eso había que reconocerlo. Había manejado la situación con cierta torpeza, sí, pero la intención estaba clara. En el fondo, Frank se siente extrañamente orgulloso. Su pequeña Sofi, con apenas tres años, ya provocaba esas reacciones en los hombres. Su rara condición la hacía… más especial aún.
Llega a la habitación de Sofi y la sienta en la cama, buscando una camiseta limpia en el cajón.
(Frank murmura para sí mismo, con una media sonrisa)
Frank: —…listo el muchacho, eh!. «Servicio VIP»… claro, claro!…—
Sofi: —¿papi? ¿qué es vip?—
(Frank se gira, sorprendido de que lo hubiera escuchado. Le pasa la camiseta por la cabeza a la niña.)
Frank: — nada, mi amor. Cosas de grandes. Ahora vamos a comer pizza, ¿sí?—
Sofía:—Sii pizza!!—
Frank recuerda las fotografías que le tomó a Sofi hace unos momentos, posando con sus piernitas abiertas y su vagina expuesta. Unas imágenes exquisitas dignas de una revista porno!… se le viene a la mente la idea “como se vería Sofi con lencería de encaje puesta?” Obviamente prendas diminutas hechas a su medida.
Frank ayuda a Sofi a ponerse la camiseta, una pequeña prenda rosa con un unicornio estampado. Mientras la viste, su mente divaga… esas fotos que tomó esta tarde, con la excusa de documentar la condición de la niña para recuerdo. Pero él sabe perfectamente que no eran solo por eso, era su creatividad morbosa, como todo buen hombre, como todo un buen padre.
Se imagina a Sofi con un pequeño conjunto de encaje blanco, de encaje transparente, hecho a su medida. Los diminutos sostenes que ni siquiera necesita, la piececita de abajo apenas cubriendo esa vulva tan perfecta… Sacude la cabeza, tratando de espantar esos pensamientos.
Frank: —ya está, mi amor. Bajemos a comer esa pizza que tanto querías…—
Pero mientras bajan las escaleras, su mente sigue maquinando. Conoce un sitio en internet, lencería personalizada para chicas de talla Pettit. «Solo para fines artísticos», se dice a sí mismo. Pero la erección que empieza a formarse bajo su bata delata la verdad.
Frank piensa que sería interesante seducir a otros hombres vistiendo a la niña de manera provocativa con ropa de uso diario pero un poco más sugestiva. Pero mientras tanto va a solicitar un conjunto de encaje a su medida, para hacerle una sesión fotográfica. “Sofi no siempre será una niña de 3 años de edad”.
Ya en la cocina, Frank sirve dos porciones de pizza en platos pequeños. Sofi se sienta en su silla alta, balanceando sus pies descalzos mientras espera impaciente.
La idea sigue dando vueltas en su cabeza.: “Sofi no siempre tendrá tres años. Esta etapa… este momento tan especial en que su cuerpecito apenas empieza a descubrirse… es efímero. ¿Por qué no documentarlo como se merece?“
Le acerca el plato a Sofi y se sienta frente a ella, mordiendo su propia rebanada casi sin saborearla, masticando por inercia.
«Solo por gusto artístico» vuelve a decirse.
Esa tarde, cuando Sofi duerma la siesta, va a buscar ese sitio de lencería Pettit. “Algo en encaje blanco, pensó. Inocente pero a la vez muy sexual. Y tal vez… un pequeño conjunto en rojo, para contrastar con esa piel tan clara, con esa vulva tan rosada…“
Se ajusta la bata, incómodo por la erección que no cede.
Frank: —¿está… rica la pizza, mi amor?—
Sofi: (con la boca llena) —¡shíii!—
Continuará….
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Esperamos la siguiente parte…