Halloween de terror para la pequeña maléfica
En una noche de Halloween un joven disfrazado de Art el payaso abusa de una niña inocente .
Halloween de terror para la pequeña maléfica.
Es común que en los barrios y suburbios de EEUU se celebre la NOCHE DE HALLOWEEN, por lo general esa fecha gran parte de la gente se viste de personajes de películas de terror, tanto chicos como adultos.
Los pequeños se juntan entre amigos y recorren su vecindario para pedir dulces casa por casa, siempre regresan contentos los niños, pues en toda la noche recolectan demasiados dulces.
La mayoría de las fachadas de las casas las adornan con cosas alusivas a dicha festividad, los adultos son los que más se esmeran por tener el disfraz más épico, relevante y que esté de moda. Y uno de ellos era un hombre de escasos 30 años de edad, su nombre era Ralph de estatura 1.80 cm y de cuerpo corpulento, éste hombre trabajaba en el cuerpo de bomberos de la ciudad, además de ser socio de unas tiendas de venta de juguetes eroticos, mejor conocidas como Sex shop.
Ralph había comprado dos disfraces, uno de Drácula y otro del payaso Art, aunque aún no se decidía cuál de los dos iba a usar la noche de Halloween.
Una noche antes de dicha celebración un amigo y socio de Ralph le envió una memoria USB, Ralph sabía que su amigo Ned siempre le mandaba videos porno hetero y decidió ver qué contenía dicha USB, desde el primer plano del vídeo se observaba a un hombre adulto meneando su miembro y llamando a señas a alguien, cuándo esa persona entró en escena vió que era una niña de escasos 8 años, vestida muy provocativa y al acercarse a dicho hombre la nena tomó esa verga y se la metió a su boca.
Ralph aunque era amante del porno nunca había visto ese tipo de material, le pareció una joya y despertó en él un deseo incontrolable de follar a una menor. Aunque sólo eran dos videos cortos Ralph los repetía una y otra vez.
De pronto escuchó risas y voces fuera de su casa, al observar detrás de la ventana, divisó a unas pequeñas vecinas que jugaban en la calle, desde ese momento las empezó a ver con morbo y lujuria.
Al fin llegó la tan afamada NOCHE DE HALLOWEEN, pero a Ralph no se le quitaba de la mente las escenas vistas la noche anterior, así que decidió ponerse el disfraz de ART el payaso, se colocó su jumpsuit el cuál era bicolor negro y blanco, con una abertura central para la cremallera, su par de guantes, se maquilló el rostro y se puso el sombrero de copa, cargó una bolsa tipo costal dónde llevaba golosinas y algunos productos que sabía que utilizaría.
Para evitar que lo vieran, salió por la cochera en su auto y fue a estacionarlo cerca de una de sus SEX SHOP, de ahí regresó a pie.
Por toda la calle había niños pidiendo dulces, tocaban los timbres y las puertas de las casas diciendo su frase común de dulce o truco TRICK-OR-TREAT.
Algunos pequeños se le acercaron pidiendo dulces y él muy amable les daba, pero él estaba ansioso de encontrar a una posible víctima, disimuladamente escaneaba a las pequeñas para ver si eran de su agrado y sobre todo ver qué ningún adulto las estuviera vigilando, habían transcurrido cerca de 30 minutos y no encontraba nada, hasta que se acercó una pequeña niña rubia, vestida de maléfica.
Niña… Dulce o truco?
Ralph… ¿Quieres dulces?
Niña… Si.
Ralph… ¿Y tus padres?
Niña… Están en la casa que tiene una calabaza gigante.
Ralph… ¿Acaso no te doy miedo?
Niña… No, a mí me gusta mucho el Halloween y tu ropa está bonita.
Ralph… Pues yo tengo muchos, pero muchos dulces.
Niña… Yo quiero muchos, muchos dulces.
Ralph… Pero aquí no los tengo, están del otro lado de la calle, si tú quieres acompañarme vamos y te los entrego.
Ya para ese momento Ralph sentía que su verga estaba a punto de salirse por la abertura del disfraz, tan grande era ya su erección que la pequeña lo noto y señalando con su mano el bulto prominente de su miembro, le preguntó.
Niña… ¿Y eso qué es?
El joven con una mano lo oprimió, marcando más el miembro sobre el disfraz.
Ralph… ¡Ésto! Es un dulce muy especial, que le voy a entregar al mejor disfraz.
Niña… Yo lo quiero, a mi dame ese dulce, por favor.
Ralph… Ok, pero primero vamos a ir por los demás dulces.
Art el payaso tomó de la mano a la pequeña maléfica y caminó sigilosamente hasta su automóvil donde tenía también el otro disfraz, abrió la puerta y le dijo a la niña.
Ralph… Ven, sube para ir por los dulces.
Niña… Mi mamá me dijo que no subiera a carros de extraños.
Ralph… Pero no soy un extraño, soy tu amigo y te voy a dar muchos dulces y sobre todo ese dulce especial que me viste. Ven, vamos.
La pequeña niña confió en Ralph y subió a su automóvil con la ilusión de tener más dulces, así que condujo el vehículo a la dirección de una de sus tiendas de sex shop. Ya dentro del local comercial Ralph le dió unos dulces a la niña, ella con entusiasmo los recibió y dirigiéndose al joven le habló suavemente
Niña… ¿Y mi dulce especial? ¿Si me lo vas a dar?
Ralph… Por supuesto que te lo voy a dar, es más no creo que te lo acabes.
Niña… ¿Acaso es muy grande ese dulce?
Ralph… No es por presumir, pero si es grande y gordo, espero y lo puedas aguantar.
El joven payaso de un anaquel tomó un líquido de un pequeño frasco y se lo dió a beber a la pequeña maléfica, ella lo probó y al tener sabía frutas lo bebió por completo. Ese frasco contenía un potente estimulante sexual. La pequeña empezó a sentir demasiado calor en su cuerpo y un leve picazón en sus partes íntimas, de eso bien que se percató Ralph, pues inmediatamente se dió cuenta que el líquido ya estaba surtiendo efecto.
Ralph bajó la cremallera de su disfraz y sacó su miembro duro como una roca y acercándose a la niña, le ordenó.
Ralph… Aquí tienes el dulce especial niña, mételo a la boca y disfruta su maravilloso sabor a riata de macho.
La niña al ver semejante pene cerca de ella, se rehusó a meterlo a su boca, pero el efecto del estimulante y la insistencia del hombre, comenzó a tratar de meterlo a la boca.
Era por supuesto la primera vez que esa niña tenía una verga frente a ella y peor aún dentro de su boca, por obvias razones solo podía con la pura cabeza, pero eso bastaba por el momento.
Poco a poco la pequeña empezó a ceder más y más, hasta parecería que le estaba gustando degustar una verga de macho, su lengua pasaba por toda, toda la polla del joven disfrazado y él lo disfrutaba al máximo.
El deseo y la lujuria envolvieron la razón de Ralph y ése deseo de poder coger a una niña indefensa por fin se haría realidad, Ralph comenzó a desvestir a la pequeña maléfica, la despojó de absolutamente todo su disfraz, frente a él solo estaba un cuerpo delgado sin ningún rastro de madurez todavía no se le formaban ni sus pechos, nada, solo era el cuerpo de una inocente niña, pero aún así al joven le pareció hermoso y sublime.
Ralph recostó a la niña y le abrió sus piernitas, acto seguido acercó su nariz, olfateó una y otra vez, con ambas manos abrió la incipiente vagina infantil, la besó, la lamió y empezó a meter su lengua haciendo su primer oral en la vida de la chiquilla .
La niña se retorcía del placer que estaba sintiendo en su parte íntima, sus ojos se ponían en blanco, su respiración se hacía rápida, de la misma forma Ralph sentía que la sangre le hervía y ese calor insoportable le recorría todo el cuerpo, para ese momento él hombre ya se había colocado un condon.
Ralph… Ahora vas a ser mía, pequeña, ese dulce que tanto pediste te lo voy a enterrar completo.
Dentro del negocio se escuchó un gemido fuerte era la pequeña que al sentir la verga del joven iba entrando poco a poco dentro de ella. Ralph tomó un lubricante se lo untó en la verga para hacer más fácil la penetración, gracias a ese líquido viscoso pudo meter la mitad de su polla dentro de la vagina de la niña.
La pequeña volvió a quejarse, pero probablemente por los efectos del estimulante la chiquita se aferró al cuerpo del joven y con sus pequeñas manos se abrazó de los brazos de Ralph. Esa sensación de estar desflorando a esa víctima era inverosímil , pero muy placentera. Nuevamente se escuchaba el susurro de la voz de la niña.
Ralph… ¿Quieres que me detenga, pequeña?
Niña… Noooooooo
Ralph… ¿Te gusta lo que estamos haciendo?
Niña… Siiiiii
Un hombre experto en sexo con una niña inexperta era una locura una falta a la moral y a todo tipo de valores, pero todo eso pasaba a segundo término pues lo más importante era disfrutar.
Esta vez Ralph sacó su polla y de un sólo movimiento la enterró, la penetró, la perforó por completo, ahí la pequeña sintió un dolor más agudo y sus lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos azules, pero ya era demasiado tarde Ralph seguiría con su plan de seguir cogiendo a la niña.
Niña… Me duele mucho, por favor señor ya no me haga daño. Sniff, sniff
Ni el llanto y ni las súplicas iban a ser escuchadas por el joven pues él se encontraba como en shock y no reaccionaba ante las peticiones, de pronto se escuchó como sonaba a lo lejos su teléfono celular, eso lo hizo salir del trance y se dió cuenta que ya había transcurrido varios minutos y era muy probable que estarían buscando a la pequeña, así que inició con sus movimientos de del vaivén rápidos y profundos, cada vez que enterraba toda su polla, se escuchaba el quejido tan delicioso que hacía la pequeña, cinco minutos bastaron para que Ralph se corriera, era tanto esperma que parecía que se rompería el preservativo.
Aunque él quería y deseaba pasar más tiempo, levantó a la niña y le colocó el disfraz y ambos subieron al automóvil, recorrieron algunas calles del vecindario y en un lugar cercano al bullicio de la gente, bajó a la pequeña maléfica y él arrancó para perderse.
Ralph manejó nuevamente hasta la sex shop, entró lavó el maquillaje blanco de su rostro y se cambió al disfraz de Drácula y regresó a su vecindario.
Antes que él llegara ya habían encontrado a la pequeña, dos patrullas y la ambulancia ya se encontraban cerca de la víctima, mientras otros oficiales hacían preguntas a los vecinos, Ralph se llenó de pánico y terror al ver a un oficial que se le acercaba.
Oficial… Buenas noches caballero!
Ralph… Buenas noches oficial, perdón ¿ocurrió algo?
Oficial… Sólo estamos recabando información, ¿de dónde viene?
Ralph… De mi trabajo oficial, en este vecindario vivo. Pero ¿por qué hay patrullas y una ambulancia?
Oficial… Mire caballero al parecer abusaron de una menor.
Ralph… Espero y ya tengan a ese mal nacido y que se pudra en prisión.
Oficial… No, aún no lo encontramos.
Ralph… ¿Dígame oficial en que puedo ayudar? Para eso estamos como vecinos, para cuidarnos los unos a los otros.
Oficial… Buscamos a uno disfrazado de un payaso.
Ralph… ¿Un payaso?
Oficial… Por favor siga avanzando.
Esa plática con el oficial de policía calmó el miedo de Ralp.

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