HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE
DE NIÑOS NOS INICIAMOS CON MI ESPOSA .
Hola a todos, mi edad actual es de 26 años y mi primera experiencia no fue típica, normal, muy por el contrario, fue el resultado de una serie de eventos que se juntaron y desencadenaron que terminara probando el sexo a muy poca edad.
Yo vivía en un conjunto residencial de apartamentos y en la misma torre, en el apartamento del frente vivía una niña de mí misma edad, desde muy pequeños nos reuníamos a jugar con mis carros, sus muñecas, al papá y a la mamá, a un perrito le colocábamos pantalones, a una gata le colocábamos vestidos de las muñecas, en ocasiones coloreábamos dibujos o veíamos televisión, por lo general la señora que nos cuidaba en las tardes se quedaba dormida y como no hacíamos males ella casi ni nos prestaba atención, era normal que en ocasiones peleáramos y la niña se iba para su apartamento, cerraba la puerta y no jugaba más, desde que comienzo a tener recuerdos, valga la redundancia, recuerdo que ella tenía una manía que consistía en que cuando no estábamos haciendo nada como viendo televisión, ella mantenía su mano metida debajo de los cucos, a esa edad uno no miraba nada malo, de todas maneras se tocaba su parte íntima varias veces y por largo rato, algunas veces se recostaba de lado y me echaba la pierna por encima haciendo que su vagina me rosara la pierna y eso no me gustaba y terminábamos peleando, otro día ella me colocó la mano por sobre el pantalón yo se la quinté y le dije que así no jugaba. Recuerdo que cuando jugábamos con muñecas, ella colocaba el muñeco contra las nalgas de la muñeca, un buen día cuando estábamos próximos a entrar a la escuela, yo fui a jugar al apartamento de ella, jugamos un rato y nos pusimos a ver televisión, como siempre metió sus manos debajo de los cucos y comenzó a tocar mucho sus partes íntimas incluso hizo unos gestos como de placer, sacó su mano, colocó su pierna sobre la mía y se fruncia bastante, al rato nos levantamos del piso y seguimos jugando al papá y a la mamá, después supuestamente nos íbamos a dormir, yo me recosté en la cama y ella se hizo al lado, echó una sábana por encima, nos pusimos a hacernos cosquillas y a reír, estábamos pataleando, brincando y riendo cuando en un impulso extraño ella metió su mano por encima de la pantaloneta que tenía puesta cogiéndome el pene, esa primera sensación era completamente nueva y extraña porque no era igual a cuando yo me tocaba, ella sacó su mano y me dijo que me quitara la pantaloneta, yo no quise y le dije que ella se quitara los cucos, así lo hizo, se levantó su vestido y se los bajó hasta las rodillas, yo me quité la pantaloneta, lo primero que hizo fue tocarme el pene, simultáneamente le levanté la falda y vi por primera vez como eran los genitales femeninos, le miraba esa diminuta rajita, sin un pelito, miraba esa línea divisoria muy diferente al mío, luego me abrazó y se puso como a tratar de acercar su vagina a mi pene, me hizo recostar, pasó su pierna por sobre la mía y me rozaba con su vagina por sobre mi perna, un rato después paramos, nos vestimos y nos pusimos a reír, nunca nadie dijo nada, después de ese día en varias oportunidades hacíamos lo mismo pero ella ya no montaba su pierna sino que se me subía por encima con las piernas abiertas y literalmente mi pene le tocaba la vagina, otras veces ella me hacía recostar entre sus piernas, pasó el tiempo y cerca a la pubertad estábamos en tercero de primaria, un buen día nuestros papás estaban trabajando y la empleada no vino, recuerdo que tanto mis papás como los de ella nos hicieron videollamadas y advirtieron en la portería que nadie estaba autorizado para ingresar. Como siempre nos fuimos a ver televisión cuando ella me dijo que si nos íbamos para la cama, recuerdo haber cerrado bien la puerta, ya en la cama nos quitamos la ropa interior y como siempre ella se me hizo encima se puso a tocarme viendo que ya experimentaba una buena erección, luego refregaba su vagina, así duramos un rato, pero ese día sentía que me estaba dejando bastante mojado, recuerdo haberle dicho que se estaba orinando y me dijo que no, luego ella se acostó boca arriba y me dijo que me hiciera entre sus piernas, sin proponerme yo quedé bien ubicado y le colocaba la punta del pene en su entrada y se lo quitaba porque sentía como corrientazos, por puro impulso y con el peso de mi cuerpo dejé bajar mis nalgas colocando mi pene en la entrada de su vagina y por primera vez le entro una buena porción, ella hacía los mismos gestos que cuando se tocaba, temblaba bastante, se reía y me decía que se sentía chistoso, yo sentía mojado, caliente, extremadamente suave, una sensación rara y extraña, alegría, miedo a lo desconocido, hormigueo en todo el cuerpo y temblores, al rato pude sentir apretones en el ojo del culo, como una especie de contracciones, sentí que ella manifestaba lo mismo y de un momento a otro paramos, no sé por qué pero ella se agachó, con su boca me succionó el pene produciendo rechazo inmediato porque estaba sensible después de lo que había pasado, nos vestimos y nos fuimos a ver televisión. Bien entrada la tarde me fui para el apartamento y nunca podía olvidar esa sensación rara que había sentido, no recuerdo muy bien, pero creo que lo hicimos unas cuatro veces más, al poco tiempo pude ver que los papás de la niña hicieron trasteo más nunca supe para dónde, solamente que fue para otra ciudad, así como tampoco supe porque se había ido.
Cuando terminé el bachillerato y estaba en la Universidad, un buen día se me dio por comenzar la búsqueda de ella en las redes sociales, logré dar con su perfil, le envié una invitación, cuando la aceptó nos pusimos una cita, fui hasta la ciudad donde vivía, al vernos nos fundimos en un fuerte abrazo, no hubo palabras, no hubo preguntas, no me contó de su vida, estábamos en diferentes universidades y carreras, pero yo sentí que algo se había quedado pendiente. Cuando llegamos al apartamento donde ella vivía, no hubo una sola palabra, simplemente me desabrochó el pantalón y de un tajo me lo quitó con ropa interior, se puso a mamarme la verga en la medida que yo me iba quitando el resto de la ropa y luego le quité la de ella, me bajé a sus partes íntimas para practicarle sexo oral, esa diminuta vaginita ya no era la misma, aunque rasurada tenía algunos vestigios de la que años atrás había visto, era mucho más grande y sobresalía por lo gordita, los labios mayores eran oscuros y los interiores estaban más enrojecidos luego de practicarle sexo oral, comencé a hacerle el amor, como cuando niños me le hice encima, le coloqué la verga en su entrada y la penetré hasta el fondo, se estremecía del placer igual que yo también recordaba lo que había pasado, lo hicimos varias veces en el resto de la tarde, en la noche nos pusimos a hablar y por primera vez supe qué había pasado, resulta que ella en una oportunidad vio a los papás hacer el amor, vio como el papá penetraba a la mamá, los vio practicar sexo oral y eso le causó mucha curiosidad, los vio tocarse sus genitales y cuando los papás se dieron cuenta, trataron de ocultarse pero ella había visto todo. Me comentó que cuando había aprendido a escribir, un buen día había escrito la palabra pene en el buscador del PC y había visto muchas fotos de penes y vaginas, de parejas teniendo sexo, por eso ella siempre buscaba que yo hiciera lo mismo y cuando yo no quería resultábamos peleando. Un día se estaba bañando y cuando se estaba enjabonando se pasó su mano por la vagina más el calor del agua de la ducha le produjo una sensación de placer, le quedó gustando bastante y cada que podía se tocaba el interior de la vagina, al colocar los dedos en su entrada sentía mucho placer, ese día me comentó que cuando ella restregaba su vagina en mi pierna sentía mucho más rico que con su mano y cuando mi piel alcanzaba a rozar su clítoris sentía temblores en el cuerpo, me comentó que algún día en la ducha alcanzó a meter bien el dedo sintiendo mucho placer, luego cambió el dedo por el mango de un cepillo dental que era completamente liso y se lo introducía un poquito en la vaginita pero le dolía, por eso se lo había comenzado a meter por el ano. También me comentó que cuando la penetré por primera vez si había alcanzado a sangrar y que su mamá se había dado cuenta, que la habían llevado al médico y éste les había comentado que la niña se masturbaba y que tuvieran cuidado no estuviera siendo abusada por un adulto, me comentó que un buen día la mamá la había descubierto metiéndose los dedos y le había pegado muy fuerte con una correa, que ella por tratar de salvarse le había dicho a ellos que se acostaba conmigo y que por eso se habían trasteado para otra ciudad. Ese día pude comprender que simplemente era una niña precoz producto de lo que había visto y le había despertado ese instinto sexual a muy temprana edad, me comentó que después de esa fuetera que le habían dado la habían llevado al psicólogo y que nunca más había estado con hombres, aunque si se masturbaba de vez en cuando, tanto ella como yo siempre tuvimos la intención de buscarnos y reencontrarnos, pero ninguno había tomado la iniciativa. El caso es que al final de todo, hoy en día esa niña que probó mi pene a tan corta edad es mi esposa, tenemos dos hijos y ese tiempo desde la pubertad hasta el día de nuestro reencuentro, simplemente fue una pausa prolongada.


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