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Heterosexual, Incestos en Familia

INICIO EROTICO EN FAMILIA

Mi nombre es Margarita tengo treinta y nueve años, y un hijo que tiene diez y ocho, se llama Alejandro, mi vida de joven fue muy acelerada, pues me case con Jorge a los diez y nueve años y tuve a Alejandro a los veintiuno, después de algunos años la vida de matrimonio se deterioró.
Mi nombre es Margarita tengo treinta y nueve años, y un hijo que tiene diez y ocho, se llama Alejandro, mi vida de joven fue muy acelerada, pues me case con Jorge a los diez y nueve años y tuve a Alejandro a los veintiuno, después de algunos años la vida de matrimonio se deterioró, porque los dos trabajábamos y estudiábamos, debido a esto prácticamente no nos veíamos y en la noche por el cansancio las relaciones íntimas fueron disminuyendo cada día, por eso al cabo de cinco años ya no compartíamos nada, y por otra parte, descubrí que Jorge tenía una amante.

Por esto nos separamos y él se fue a vivir con su amante y yo me quede en casa con mi hijo, que para esa fecha tenía tres años. Mientras yo trabajaba dejaba a Alejandro en la guardería. Cuando él cumplió los cuatro años yo ya había terminado mis estudios universitarios y conseguí trabajo en una empresa, en la que podía tomar tiempo para asuntos personales, así que pude acompañarlo por las mañanas y recogerlo en las tardes de regreso a casa, así transcurrieron varios años.

Pero lo que ahora nos ocupa ocurrió cuando mi hijo cumplió 18 años, a esa edad era más alto que yo, quizás herencia de su padre que medía más de 1.80 mts. Además como Alejandro hacía mucho ejercicio también era corpulento, a esa edad los muchachos se masturban mucho, lo había leído en algunos libros que me sirvieron para instruirme en la educación de mi hijo y yo lo descubrí muchas veces masturbándose en el baño, sin que él se diera cuenta.

Con él teníamos mucha confianza y desde siempre nos llevamos muy bien, por eso en casa mi hijo se mantenía en ocasiones en ropa interior, al igual que yo, incluso sin sujetador, gracias a que mis senos son pequeños y se mantienen en su lugar.

Creo que esto fue lo que dio inicio a esta relación tan diferente nosotros, pues me llegue a dar cuenta que Alejandro cuando me observaba semidesnuda tenía erecciones y luego se dirigía al baño a masturbarse, esto al principio lo tome como algo normal y hasta me gusto saber que yo le excitaba, por otra parte, yo también me masturbaba de vez en cuando para aliviar un poco la falta de pareja de varios años. Poco a poco mi hijo fue menos discreto en sus miradas hasta el punto que cuando estábamos juntos miraba abiertamente mis tetas, mis piernas, mi vagina que, aunque estaba cubierta por mi tanga se denotaban mis labios vaginales porque me depilo totalmente. A mí me pareció normal hablar del asunto para saber que pensaba él de todo esto y me decidí a preguntarle.

– Alejandro, puedo preguntarte algo

– Dime mamá que quieres

– ¿Por qué me observas tanto?

– Yooooo?

– Déjate de cosas, ya me di cuenta que no puedes despegar tus ojos de mi

– Bueno la verdad – Me dijo un poco avergonzado – es que me gusta observar tu cuerpo

– ¿Porque te da vergüenza Alejandro?

– Porque no sé, creo que te puede disgustar

Entonces yo dije algo que cambio la relación de madre a hijo

– A mí me gusta mucho que me observes y también verte en ropa interior porque me pareces muy atractivo Pude observar que le crecía una evidente erección y le dije

– Te excita verme

– Si mamá me excita mucho

-¡Ahhh!  por eso te masturbas en el baño

Entonces puso una cara de asombro, se sonrojo y me dijo

– Perdón mamá ¿No sabía que te dabas cuenta?

– No te preocupes hijo, es algo normal, yo también me masturbo, aunque no con tanta frecuencia como tú, además el que nos veamos sin ropa no tiene nada de malo, ¿recuerdas cuando nos bañábamos juntos?

– Si mamá me acuerdo.

– Entonces, no hay porque estar apenado ok.

– Si, ya no me avergonzare

– Bien hijo

Desde ese día ya no se escondía tanto para observarme, sino que lo hacía directamente sin disimular lo más mínimo, además me empezó a contar cosas que le decían sus amigos de las mujeres, que como eran en la cama etc.

Entonces pensé que, no teniendo el papa cerca, era mejor que yo le explicara como era lo del sexo, así que empecé por conseguir literatura y videos que pudieran ayudar al tema y empezamos a conversar al respecto con mucha naturalidad, algo que me agrado y me tranquilizo. Hasta que ocurrió lo siguiente:

– Alejandro ya te he explicado cómo es una relación sexual, ahora te mostrare un video en el que ilustran las distintas posturas de penetración.

– Si mamá

Entonces coloque el video y en la pantalla de la tele salía una pareja en ropa interior muy sugestiva, la mujer en lugar de tanga usaba hilo dental, y mi hijo me dijo

– Que bonita se ve esa mujer con ese hilo

– Te gusta como se ve

– Si muchísimo, me gustaría verte así algún día

– Bueno después me comprare algunos para que me puedas apreciar ok.

– Si mamá. Cuando empezaron a besarse, el video narraba la forma como tocar a la pareja, también la forma de estimular los pechos y pezones y la forma de agarrar el pene al hombre, en otras palabras, era un video que instruía muy bien, tenía todas las posiciones, sexo oral y hasta como practicar el sexo anal, esto me excitó mucho, y ni hablar de cómo estaba Alejandro. Al final del video Alejandro me dijo que estaba muy excitado y que se tenía que masturbar yo le dije que también estaba con ese deseo, entonces me pregunto

– ¿Te vas a masturbar también?

– Si hijo me voy a masturbar, si deseas te puedes masturbar aquí

– Mamá me da vergüenza que me veas

– No te preocupes, no es la primera vez que vea a un hombre masturbarse

– Entonces se bajó su bóxer y saco su pene, era grande, bastante grande, comenzó a masturbarse frente a mí y me daban ganas de mamársela, pero me contuve, paso algún tiempo hasta que se vino abundantemente y me cayó un par de chorros de semen en mis piernas y él se recostó, entonces le dije

– Has quedado satisfecho hijo

– Si mamá muy satisfecho

– Bueno ya no tienes que esconderte en el baño para masturbarte, de ahora en adelante lo puedes hacer aquí en casa cuando quieras ok.

– Gracias mamá eres la mejor.

Luego él se retiró a su cuarto y yo me puse algo ligero y salí a comprar los hilos que le había prometido a mi hijo, decidí no comprar un par, sino que cambié todas mis tangas por hilos y compré suficientes para poder usar en cada momento, de colores, con figuras, etc. Al llegar a casa Alejandro estaba viendo la TV y me pregunto de donde venia, yo le dije que, de hacer algunas compras, me fui hasta el baño y me di una ducha y solo me puse un hilo negro casi trasparente, cuando salí y pasé frente a mi hijo para ir a la cocina me dijo

– ¡Mamá¡, que linda te ves, guau que preciosa

– Te gusta cómo me veo

– Claro que si

– Quieres verme bien

– Si mamá.

Entonces me acerqué donde él estaba sentado y me di varias vueltas frente a su cara

– Mamá me gustas muchísimo, perdona por lo que te voy a decir, pero me gustaría mucho acariciarte las nalgas

– Hijo, no sé, bueno

Entonces me puse de espaldas, él se paró y puso sus manos en mis nalgas, yo sentí que me quemaba de excitación él movió mi cuerpo hacia atrás pegando mi culo a sus manos, vi perfectamente la punta de su pene que se asomaba de su bóxer  y de repente quito las manos de mi culo y las puso en mis tetas, apretándolas mientras sentía su pene en medio de mis nalgas y le dije

– Hijo yo solo te dije las nalgas

– Pero mamá también me gustan tus pechos y todo tu cuerpo

– Mmmm, hijo, pero esto nos puede llevar a otras cosas que no deben mmmm ser

A mí me gustaba muchísimo lo que sentía e hice mis manos hacia atrás y lo atraje más hacia mí. Luego el dejó una mano en mis tetas y la otra la metió debajo del hilo y me toco los labios vaginales y mi clítoris, en ese momento me deje llevar por la excitación y le baje hasta los muslos el bóxer y quedando su pene erecto en medio de mis nalgas,  él hizo lo mismo con mi hilo, haciéndome sentir como la cabeza de su pene se deslizaba en medio de mis nalgas rozando mi culo, yo me sentí súper excitada.

– Hijo hummmm que rico, ¿te gusta?

– Si me gusta mucho

No aguante más y así como estaba le tomé con una mano su verga, me incliné hacia adelante y lo dirigí a mi concha y le dije

– Métemela toda

– Si mama te la voy a meter hasta la raíz

Empecé a sentir como entró su glande en mi concha sin ningún esfuerzo gracias a mi abundante lubricación y fue penetrándome, hasta sentir sus testículos tocando mis nalgas, entonces le dije

– Hijo que rica tu verga,

– Tus nalgas también están riquísimas mami

– Te acuerdas del video

– Si mamá

– Entonces comenzó despacio, después más rápido y fue incrementando hasta que ya sentí que me estaba dando una cogida brutal.

Si hijo mmmmm así métemela más mmmm acaríciame el clítoris yaaaaaa más más y con su verga follando mi concha su mano motivando mi clítoris pronto estuve al límite. Le dije…Hijo me vengo. Yo también mami mm que rico En ese momento sentí un gran orgasmo como hacía mucho no lo disfrutaba y percibí que mi concha se llenaba con su semen, fue algo increíble Sin despegarnos mi hijo se sentó en el sofá y yo me senté encima de él y le dije

– ¿Te gusto hijo?

– Claro muchísimo

– Vamos al baño.

Nos despegamos y en el baño me saqué el semen y le lavé su verga, la cual se le puso dura nuevamente y comencé a mamársela, luego lo senté en el inodoro y me puse encima de él y me introduje poco a poco su verga en mi concha hasta que entró totalmente y comencé a cabalgarlo

– Hijo que grande la tienes ¿te gusta así?

– Si mami muévete más rápido

Nos movíamos como locos y nuestras respiraciones y mis gemidos se esparcían por todo el baño, la verdad yo estaba fuera de mí y en esos momentos solo deseaba disfrutar del sexo con mi hijo y él conmigo.

Lo invite a que nos bañaramos y él se acomodó detrás de mí y enjabonándome recorría todo mi cuerpo, en especial mis tetas, mi concha y mi culo. Yo a cada instante estaba más excitada y no deseaba que esos momentos terminaran. Llego el momento que él se pegó a mi espalda y su verga se acomodó en medio de mis nalgas. Sus manos comenzaron a acariciar mis senos en especial los pezones, los cuales acariciaba con sus uñas y me producían algo muy particular.

Luego una mano continuó haciendo lo mismo mientras la otra la bajó a mi concha, motivando mi clítoris y en todo este tiempo no paro su verga de deslizarse en medio de mis nalgas rozando mi culito, y estas caricias todas al tiempo me llevaron a la locura y tome su verga, la dirigí a mi culo, y le pedí que me penetrara y él muy obediente comenzó con algún esfuerzo a tratar de follar mi culo, pero como era la primera vez de los dos, nos costó alguna dificultad, pero cuando entró la cabeza de su verga lo demás se fue adentro sin problema.

En ese primer instante sentí el mismo dolor de cuando perdí mi virginidad, pero luego el placer lo compenso todo, le pedí a mi hijo follara mi culo con suavidad y así lo hizo, hasta cuando la excitación fue más fuerte que cualquier dolor, entonces le pedí me follara con rudeza y al hacerlo acelero la llegada de mi orgasmo que me hizo viajar por las estrellas. Jamás había experimentado algo igual. acabe con contracciones que hicieron que mi hijo me llenara el culo con la explosión de su verga, refrescando mi interior.

Nos mantuvimos pegados hasta cuando la verga de mi hijo se recogió y salió de mi cuerpo. A continuación, nos besamos apasionadamente, terminamos de bañarnos y nos fuimos a la cama a descansar después de este enorme esfuerzo.

El haber abierto esta puerta fue como el inicio de explosiones consecutivas de un volcán. Ese día tuvimos una cena normal y luego al regresar a la cama comenzamos a hacer realidad todo lo aprendido en el video que yo había utilizado para las explicaciones a mi hijo.

Para iniciar Alejandro comenzó a besarme los senos, algo que me excita tremendamente y luego descendió por mi vientre hasta llegar a mi concha. Acomodo su cabeza entre mis piernas, las cuales recogí para facilitar que el hiciera lo que él deseara conmigo. Inicialmente recorrió mi concha a todo lo largo, luego se concentró en tratar de follarme con su lengua y yo comencé a experimentar sensaciones maravillosas que potencialicé al cerrar los ojos, encontrándome totalmente entregada al placer.

Cuando mi excitación creció lo suficiente, él se concentró en mi clítoris y con sus labios y su lengua hizo maravillas y mi excitación se fue desbordando hasta llegar al punto que no resistí más y exploté en un delicioso orgasmo que vino acompañado de gemidos y palabras sueltas. Quedé extenuada y mi hijo al entenderlo se acostó a mi lado para mimarme con palabras muy motivadoras y eso hizo que pronto estuviera dispuesta a retribuirle lo que él acababa de hacer por mí.

Me incorpore, busque su verga que conservaba su erección y después de pasar mi lengua por su glande como si saboreara un helado, la fui metiendo y sacando de mi boca y esto hizo que creciera más su tamaño. Yo lo escuchaba respirar muy agitado y por momentos trataba de arquear su cuerpo y cuando lo hacia su verga entraba hasta mi garganta, lo cual me gustó muchísimo y fueron tantas las entradas y salidas de su verga de mi boca que él llegó al borde de la excitación y me dijo… para, para, mama, me voy a correr, pero yo lo aprisioné y no lo deje sacar su verga de mi boca y sin otra opción se corrió inundando mi boca con su semen, que trague totalmente finalmente termine limpiando con mi lengua lo poco que se me escapó, dejando su verga impecable.

Igual como yo estuve minutos antes, él quedo postrado con los ojos cerrados disfrutando el momento y poco a poco fue normalizando su respiración y al lograrlo, me dijo… Que pena mama, no quería correrme en tu boca, pero no me diste opción.

Le respondí… no te preocupes hijo, ese era mi deseo, que te corrieras en mi boca.

 

Este fue el comienzo de mi vida de incesto con mi hijo, tengo mucho más que contar, pero lo haré más adelante.

 

3 Lecturas/19 agosto, 2026/0 Comentarios/por JAPACA
Etiquetas: amigos, anal, incesto, madre, mama, padre, papa, sexo
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