La agencia del Petit Club
Un concurso de belleza y una agencia de viaje, se convierten en una forma de reclutar candidatas al Petit Club.
La Agencia del Petit Club
(Inspirado en un relato de Veronicca, a quien admiro hasta el plagio)
Se había organizado un festival en la escuela de Alison, dentro del cual se llevó a cabo un certamen de belleza infantil, en el que las niñas desfilaron con distintos atuendos. El evento tuvo lugar en el auditorio, repleto no solo de los padres, sino también de amigos y otros espectadores. Participaron alrededor de quince niñas de entre 8 a 12 años, quienes, con la naturaleza encantadora propia de su edad, lograron entretener al público, recibiendo numerosos aplausos y halagos.
Un jurado compuesto por profesores y algunos padres de familia evaluó a las concursantes, coronando como ganadora a una de las niñas más atractivas. Pero el segundo puesto fue para Alison, latina, de cabello oscuro y figura aún infantil de 10 años. Su paso por la pasarela, especialmente en bikini —una prenda que, al quedarle ajustada, resaltaba sus formas—, ahí fue particularmente ovacionada. El tercer lugar lo ocupó una niña de 11 años, divertida y simpática, cuya ternura le permitió superar a rivales.
Aunque el concurso solo buscaba ser una actividad divertida para fortalecer la autoestima de las niñas, terminó teniendo repercusiones inesperadas. Pocos días después, Ingrid, la madre de Alison, recibió una llamada de una supuesta agencia de modelaje. El representante, que afirmó haber visto a la niña durante el evento, mostró interés en reclutarla para campañas de moda.
Ingrid, sorprendida por la oferta, dudó al principio. Le preocupaba que el modelaje interfiriera en los estudios de su hija. Sin embargo, el agente insistió en realizar una sesión de prueba para crear un portafolio, mencionando que habría una remuneración atractiva tanto por el catálogo como por futuros trabajos. Tras consultarlo con su marido —quien restó importancia al asunto— y con Alison, quien aceptó emocionada, Ingrid consintió.
Para Alison, tan coqueta y entusiasta, la idea era un sueño hecho realidad. En la agencia, la recibieron con halagos, destacando su mirada pícara y su talento innato para posar. La sesión incluyó cambios de vestuario y, finalmente, fotos en bikini, algo que Ingrid no consideró relevante en ese momento. Alison disfrutó cada instante, sintiéndose como una estrella, mientras su madre se alegraba al ver el pago recibido por un trabajo tan sencillo.
Dos semanas después, cuando la ilusión de Alison por nuevas oportunidades crecía, la agencia las contactó de nuevo. Esta vez, el encargo consistía en una sesión centrada en ropa de verano y trajes de baño para una campaña publicitaria. Según explicaron, habían elegido a Alison por su figura, ideal para lucir la colección. Durante la sesión, le pidieron poses más elaboradas —piernas abiertas, posturas curvadas— y miradas sugerentes, buscando un estilo más sensual del que Ingrid había anticipado.
Alison se sentía soñada al ser tratada como estrella e Ingrid gozaba del dinero que recibía por las sesiones de foto de su hija. Y siguió esperando llamados, que no tardaron, sólo que en aquella ocasión, le pidieron hacerle unas fotos desnuda, Ingrid dijo al director:
—Oiga, no me parece bien que le quiera hacer fotos desnuda a la niña.
—No se preocupe, señora. Solo serán unas fotos con posturas de buen gusto, donde no se le verá nada. Es que necesitamos completar su portafolio de fotos para que le puedan salir más ofertas de trabajo.
Ingrid se sintió un poco incómoda con esa situación y dijo: —Pero, es que no sé por qué son necesarias unas fotos con la niña desnuda y no sé para qué tipo de trabajos van a servir.
—Es algo normal que hacemos con muchas niñas y no suelen poner ningún pero, porque por estas fotos le vamos a pagar más. Además habrá un poco más, porque le voy a ser sincero. Es que tenemos un cliente que se ha interesado en su hija y nos las ha pedido explícitamente y ofrece muy buen dinero.
-¿Para un trabajo en el que tiene que salir desnuda?
—No, son para una colección privada de este cliente, que no saldrán en ningún sitio, así que no tienen por qué preocuparse de que la vayan a ver en algún lado.
Aunque Ingrid no quedó muy convencida del todo, le comentó a su hija y ella aceptó, porque se la estaba pasando muy bien en esas sesiones y no quería que dejaran de llamarla por negarse esas fotos, así que Ingrid, muy a su pesar, aceptó que Alison hiciera una sesión de fotos sin nada de ropa, en esa ocasión ella se vistió como una futbolista, con una escenografía de campo de juego, la sesión inició como las anteriores, Alison parecía encantada con todo eso, la pequeña niña fue despojándose poco a poco del uniforme de futbol que usaba para aquella sesión, hasta quedar totalmente desnuda, al principio las fotos fueron muy artísticas y la niña no enseñaba apenas nada, pero luego le fueron pidiendo que adoptara ciertos gestos que le iban indicando, que a Ingrid le parecían demasiado sexuales para una niña de su edad. Después de unas cuantas fotos en diferentes posturas, el Director de la Agencia se acercó a Ingrid, para decirle:
—Mire señora, si nos deja hacerle fotos a la niña con las piernas abiertas, le podemos dar bastante más dinero. Su hija nos está encantando y está quedando perfecta. Va a tener mucho futuro en esto.
Ingrid puso el grito en el cielo y dijo: —Pero eso ya sería pornografía y no sé si será muy legal, ¿no?
—No tendrían ningún problema con eso. Ya le dije que nuestro cliente es muy discreto y nadie las vería. Sería algo muy privado entre nosotros solo.
Ingrid dudó ante esa propuesta, pero el dinero que le ofrecían era una barbaridad, y pensó que por unas cuantas fotos desnuda de su hija no pasaría nada, si ellos respetaban lo que prometían, así que le dijo a la niña:
—A ver, hija, ahora quieren hacerte unas fotos con las piernas abiertas, ¿tienes algún problema en eso?
Alison la miró un poco sorprendida de que le hubiera pedido eso, y le dijo: —Pero mamá… ¿me van a hacer fotos de mi pipi?
—Lo tienes muy bonito, hija, no tienes por qué avergonzarte. Y ya me dijeron que nadie va a ver las fotos, que solo son para un señor que nos va a pagar muy bien si te dejas hacértelas.
Alison, finalmente se quedó más convencida y volvió a seguir las indicaciones que le iban dando, poniendo esas posturas tan obscenas para cualquier niña, en las que ofrecía expuesta su vagina a la cámara del fotógrafo, ligeramente abultada y con un vello fino que la estaba saliendo por encima, que le decía lo bonita que la tenía mientras iba disparando su cámara. La imagen que ofrecía la pequeña ninfa era muy bella, con esos pequeños pechos abultados y los pezones en punta, su mirada lánguida y sensual con las piernas abiertas mostrando claramente toda su intimidad. Pero no se conformaron con eso, ya que luego siguieron diciéndole que se abriera ligeramente los labios vaginales con los dedos, que rosara con el dedo mojado con saliva su raja y después, otra serie de fotos con el dedo en la boca chupándoselo. La hicieron también, ponerse en cuatro patas, de lado y en todas esas posturas en las que suelen hacerse las fotos de tipo pornográfico, le hacía close up a su vagina y a su ano y a la expresión de su cara, que iba poniendo según le hacían las fotos, dando la impresión, en algún momento, de que la niña estaba realmente excitándose con todo ello.
La sesión de esas fotos se estaba alargando demasiado, lo que a Ingrid se le hacía interminable, tener que ver cómo le hacían innumerables fotos en todas las posturas posibles, incluso lo de los primeros planos de su vagina abierta, ante la mirada excitada del fotógrafo y el director que no podían disimular su entusiasmo ante lo que veían y lo que estaban consiguiendo de ella, comentando entre ellos:
—¡Buufff!, que rica está la niña. Nuestro cliente se va a quedar encantado con estas fotos.
—Sí, además con esa mirada que tiene, tan ardiente, mata a cualquiera; es muy caliente y está haciendo todo lo que le decimos.
—Se nota que le gusta, porque se está excitando. Mira como se le puso la panocha toda mojada. ¡Cómo me está poniendo, uufff….!, si no estuviera su madre aquí, me la cogía aquí mismo.
—Bueno, tranquilo, jaja. Si todo va bien, eso ya llegará en su momento….. —dijo el director.
Luego, el fotógrafo se dirigió a Ingrid: —Señora, vamos a afeitarle esos pelitos que le están saliendo, para que luzca más linda su vulva.
—Está bien, si es necesario… —aceptó, ya resignada.
Ellos mismos, con un rastrillo, le fueron afeitando esos pelitos, mientras aprovechaban para manosear a la niña, sin ningún tipo de recato le pasaban el dedo por la raja y deleitándose con ello. Una vez toda rasurada, siguieron haciéndole más fotos, cada vez más provocativas, al decirle que sacara la lengua o que pusiera caras provocativas, como si se tratara de una mujer adulta. Había llegado un momento en el que Íngrid estaba bastante molesta con todo eso, y les dijo:
—¿Ya terminaron?, yo creo que ya es suficiente de calentarse con la niña.
—Si señora, hemos terminado, muchas gracias. Pero no se enfade, es que tiene una hija preciosa y es un placer trabajar con ella. ¿No le molestará que la llamemos en más ocasiones?
—Bueno, ya veremos… —les contestó un poco molesta de todo lo que había tenido que aguantar, aunque por dentro estaba segura de que volvería allí a hacer ese tipo de sesiones fotográficas, sin querer reconocer el extraño morbo que había sentido en esa situación, al exponer a su hija a la mirada de esos hombres y de ese cliente misterioso que pagaba tan bien.
Mientras iban de regreso a casa, le dijo a su hija que sería mejor que no comentara nada a su padre sobre el tipo de fotos que le habían hecho, porque seguramente no le iba a gustar y no la dejaría volver más a ese lugar, por lo que a Alison le pareció bien. Además, Ingrid se había llevado a casa una buena cantidad de dinero que no sabía cómo iba a poder justificar con su marido, por lo que decidió guardar una parte para darse algún pequeño lujo para ella y su hija, que el tacaño tipo no quería darles, porque eran muy caros para su economía, claro.
Tal como suponía, pocos días después, volvió a recibir la llamada de esa Agencia, en la que le decían con entusiasmo que a su cliente le habían encantado las fotos y que podrían ofrecer mucho dinero más, pero dirían los detalles en persona a Ingrid. Que se quedó un poco intrigada, pero no sé por qué, ya se imaginaba el tipo de fotos por el que iban a proponerle por tanto dinero y no sabría si podría aceptar algo así, pero como la curiosidad pudo más, acabó llevando a su hija de nuevo a esa Agencia, y al llegar, volvieron a repetirle lo mismo:
—Nuestro cliente se ha vuelto loco con Alison y quiere que le hagamos más fotos al precio que usted le ponga.
—Me imagino que ya serán unas fotos muy fuertes como para proponerme eso.
—Sí, claro, pero antes que diga otra cosa serían fotos soft y siempre con el consentimiento de la niña y si en algún momento no se siente cómoda, lo dejamos ahí. El que nos la pide no es ningún empresario de moda con los que solemos trabajar. Ya le dije que es un cliente privado muy poderoso y con mucho dinero, pero con unos gustos especiales que se puede permitir, ya me entiende…
—Ya lo supongo… Bueno, explíqueme como serían esas fotos soft.
—Serían con un hombre adulto, estando los dos desnudos, simulando que tienen sexo oral y distintos juegos sexuales, ella no va a mamar una verga, sólo acercará la lengua, sin tocar y poniendo cara de placer y orgasmo. Ella no será cogida, pero sacaremos fotos que lo simularán, no se llegará a la penetración, para preservar la virginidad de la niña, Usted estará siempre presente, podrá supervisar la sesión y detenerla si hay algo que exceda lo pactado. ¿Qué le parece?
—¡Uuuffff! No sé… Esto está llegando demasiado lejos. Como se entere mi marido de todo esto, me mata.
—Pues no le diga nada a su marido. Ya me dijo que estaba muy ocupado con su trabajo, y no tiene por qué enterarse de nada, si la niña tampoco se lo dice.
—No, claro, ella tampoco, cómo le va a decir una cosa así…
—Lo único, el dinero. Si su marido lo ve, va a sospechar. Yo le recomiendo que lo ingrese en una cuenta aparte, a la que no tenga acceso él, y si quiere, puede guardarlo para el futuro de su hija, para que estudie o haga lo que quiera cuando crezca.
—Sí, esa es buena idea, de hecho ya lo había pensado, porque yo tampoco podría gastarlo sin que él notara algo raro.
- Nosotros le podemos asesorar sobre el manejo del dinero, ya lo hacemos con otras de las que trabajan para la agencia.
—¡Ah, me parece bien!.
Lógicamente, en ese momento Ingrid sintió plenamente que estaba en cierta forma prostituyendo a su hija y eso la hacía dudar sobre si aceptar su proposición, y convenció a Alison, diciéndole que cosas como estas las debería hacer, si quería aspirar a modelo, y lo siguiente será querer ser actriz, y era evidente que ella también estaba excitada con la situación que le proponían. El estar con un hombre desnudo haciendo todas esas cosas, supongo que a ella le atraía también, por lo que Íngrid tuvo que decirle:
—Está bien, pero ya sabes que a tu padre no debes decirle ni una palabra sobre esto, ni a ninguna amiga, ni a nadie. El dinero que nos den, lo guardaré para cuando vayas a la universidad, o ver lo que hacemos cuando llegue el momento.
—Claro que sí, mamá. Ya lo sé…
Acordadas todas las condiciones del trabajo, pasaron al set donde se hacían las fotos, comenzó como las sesiones anteriores, Alison con un vestido como de camarera, se fue desnudando poco a poco ante la cámara, después vinieron las fotos más atrevidas, las tomas cerradas de su vagina abierta, y en poses muy sexuales, luego le dieron indicaciones, diciéndole que interactuaría con un adulto desnudo, que debería relajarse, le explicaron lo que significa Soft. La niña asintió las indicaciones, volteaba a ver a su mamá quien le aprobaba lo realizado con la mirada, ya estaba desnuda en el centro del escenario esperando al macho, ella se veía notoriamente nerviosa, en eso salió a escena el mismo Director de la Agencia, apareció totalmente desnudo con una erección tremenda, Alison abrió los ojos con asombro al ver el amenazante falo, el director le iba indicando cómo tenía que colocarse para que les hicieran las fotos. Ingrid se encontraba como abducida por esa situación, absorta mirando como su hija sacaba la lengua colocándola a milímetros de una verga adulta completamente erecta, al principio ella se veía totalmente nerviosa y algo torpe, simulaba mamar el tolete al maduro Director y les hacían fotos desde varios ángulos, ella se acercaba la pinga a la cara, entrecerraba los ojos o sacaba la lengua como si estuviera chupando aquel pene erecto. En otras tomas, él le tocaba entre las piernas, abriéndole la vagina y rosando con la cabeza de la verga la raja infantil, Alison comenzaba a ponerse húmeda, el fotógrafo le pedía que pusiera cara como si estuviera experimentando un orgasmo, ojos cerrados boca muy abierta, le pidieron que se pusiera en cuatro patas, el hombre adulto se puso detrás de ella y simulando que la penetraba, puso su verga sobre la panocha infantil, el fotógrafo sacaba tomas cerradas, el director fingió cogerla de perrito, la tomó de la cintura, puso su verga entre las piernas y comenzó a bombearla, sin penetrarla pero rosando su tolete por toda la raja infantil, la niña comenzó a gemir por indicaciones del fotógrafo, en ese momento no se sabía si los gemidos eran de verdad o actuación, después el director se recostó y ella lo montó, poniendo el duro pene del adulto de forma que no la penetrara, aunque ella estaba tan excitada que deseaba que eso ocurriera, pero por el momento lo que logró conseguir la pequeña puta fue rosar su intimidad en la verga adulta, ahora era ella la que se restregaba en el falo del director; después el viejo director la colocó de lado, le levantó la pierna, y comenzó a puntillar con el glande aquella apretada cuevita, por instantes parecía que Alison sería desvirgada, cosa que era lo que ambos hubieran deseado, pero el viejo director pudo contener sus ímpetus, el fotógrafo tomó instantáneas de la punta de aquella verga en la panocha de la pequeña puta; el director anunció que estaba a punto de venirse, por lo que puso su verga cerca de la boca de la niña, en un delicioso 69, la mocosa sacó la lengua para simular una mamada, como le había indicado el director, pero el hombre no pudo contenerse más y como de forma accidental, aunque nadie creyó eso, puso su mástil en la boca de la niña, pero aquello no disgustó a la pequeña ninfa, quien metió el garrote del director en su boca y comenzó a mamarlo e incluso el director se puso a lamer la pequeña panocha infantil mientras les hacían fotos en primeros planos. En ese momento Ingrid se encontraba terriblemente excitada ante la escena y hubiera querido aquella verga para ella, y no pudo evitar llevar sus dedos a su humedecida concha y frotársela mientras intentaba disimular su acaloramiento. Le sorprendió ver como su hija estaba disfrutando de todo lo que le estaban haciendo, a pesar de no tener ninguna experiencia sexual, pero a medida que iba pasando la sesión, se mostraba más relajada, con más soltura, haciéndolo cada vez mejor, lo que notó enseguida el Director de la Agencia, que le dijo:
—¡Aahhh!, que bien la chupas, no voy a poder aguantarme mucho….
Al poco rato, la salida del semen de su polla sobresaltó a Alison, aunque no mostró ningún rechazo a tragarse parte de él, escurriendo el resto entre la comisura de sus labios. Cuando dieron por acabada la sesión de fotos, Ingrid todavía permanecía como ida, con la imagen del semen de ese hombre en la comisura de los labios de la niña, sin asumir plenamente lo que había pasado, pero Alison parecía encantada con todo ello, en un estado de sobreexcitación que la hacían tener una enorme sonrisa, porque todos en el set le aplaudieron y la felicitaron por el buen trabajo, mientras se despedían con una buena cantidad de dinero en el bolso.
De vuelta a casa, ya recuperada un poco, Íngrid comentó más tranquilamente con su hija lo que había sucedido:
—¡Oye!, me alegro que te haya gustado lo que hiciste, creo que te vi muy excitada en la sesión de fotos. ¿Te gustó?
—Sí, mami, -dijo emocionada la pequeña ninfa, el director trabajó muy bien, ¿Crees que un día llegue a ser actriz?
—Sí, vi como gemías, creo que eres una gran actriz.- dijo Ingrid con voz irónica
—Estuvo genial, crees que nos volverán a llamar.
—Claro que nos volverán a llamar, pero es que todo esto, me da mucho miedo, no sé qué será lo siguiente que te van a pedir y no quiero imaginar que tu padre se entere de todo esto.
—¿Mami, y si piden cogerme?.
—Creo que eso llegará en algún momento, ¿Quieres ser cogida?
—Yo si quiero, varias de mis amigas ya fueron desvirgadas y dicen que la primera vez duele mucho y eso me da miedo, aunque tengo muchas ganas de saber lo que se siente…
—¿Tus amigas ya recibieron verga…?
—Claro, mamá. A veces hay profesores que nos enseñan sus pitos y nos piden que nos dejemos tocar, pero nunca había visto un pito tan grande como el del Director de la Agencia.
—¡Ay, hija! No me doy cuenta de que vas creciendo, aunque ya casi tienes 11 años, estas dejando de ser una niña. ¿De verdad quieres que te cojan?
—Creo que si…, yo estaba a punto de decirle al director que me metiera su verga.
—¡Ay, Alison! No esperaba escuchar eso, aunque viéndote en la sesión de fotos, casi pensé que eso iba a suceder, pero presiento que pronto serás desvirgada.
Días después, una nueva llamada de la Agencia, que sobresaltó a Ingrid. Le decían que querían hacerle una nueva proposición para su hija y que sería mejor que fueran las dos allí, para explicárselos mejor. El director le decía al teléfono:
—Supongo que le sorprenderá lo que le vamos a decir, pero tenemos que proponerle algo nuevo, con lo que va a ganar mucho dinero…
Al día siguiente Ingrid y Alison llegaron puntuales a la cita en la agencia, al llegar fueron recibidas con la amabilidad de siempre, los técnicos le dijeron que el director estaba ocupado en una sesión de video, por lo que invitaron a madre e hija a ver la sesión. Entraron en una de las salas donde presenciaron la grabación. En la escena, Lace una niña de 11 años, con dos trenzas, llegaba a una sala elegante, con un oso de peluche en los brazos, decían torpes diálogos, producto de un mal guionista o de la improvisación, en la escena después de unos diálogos con muy poco contenido, el actor masculino, que no era otro que el director, comenzó a seducir a la niña, quien mostraba una falsa timidez, el director se sacó la verga totalmente erecta, Lace fingía horror al ver tremendo y amenazante falo, y el director la obligaba a mamársela, Lace fingía asco, pero en poco tiempo comenzaba a mamar como experta, el adulto director comenzaba a desnudar a la niña, la recostó sobre el sofá y comenzó a mamarle toda la raja, Lace gemía, lo que no parecía una actuación, levantaba las caderas mientras el adulto pasaba su lengua por aquella delicada ranura, después Lace comenzó a temblar, encorvándose y haciendo sentir que estaba teniendo un verdadero orgasmo, entonces el director tomó a la infante por los pies, abrió las piernas de la niña en compás y colocó su enorme pija en la cueva de la pequeña, comenzó a hacer presión y le enorme verga fue desapareciendo poco a poco dentro de Lace, Ingrid que hasta ese momento había pensado que era un video “Soft”, por lo que puso cara de asombro, abriendo la boca tremendamente grande, Alison estaba aún más sorprendida, sintiendo el hormigueo entre las piernas. Lace estaba siendo penetrada y gemía como loca, la pusieron en diferentes posiciones, al final el director, sintió que se venía, se descorchó de Lace y se vino en su cara infantil, entre gritos de placer de ambos. Al final se gritó el corte y los presentes comenzaron a aplaudir, Alison estaba totalmente colorada por la excitación e Ingrid estaba como abducida, cuando encendieron las luces de todo el set, se dio cuenta de que una mujer de unos treinta años estaba junto a ella, aquella mujer, viendo a Alison preguntó:
—¿Ustedes también son del Petit Club?.
—Disculpe, pero ¿Qué es eso?
—Pues el lugar donde los caballeros más adinerados buscan niñas como las nuestras, son muy amables, educados, pero sobretodo con dinero y tratan a las niñas con mucho cariño y las cuidan. Pero creo que ustedes son nuevas, creo que se divertirán mucho aquí, Lace es mi hija y desde que está aquí ha gozado de lo lindo y se muere de emoción cada que la llaman, para hacer fotos o video, o cuando la invitan a citas…
—¿Dijiste citas?.
En eso llegó el director, ya se había bañado después de la faena que había tenido con Lace. Disculpándose por el retraso, y le dijo a Ingrid
—Verá. Nosotros tenemos ya a varias niñas metidas en esto y que han llegado hasta aquí, con el permiso de sus madres, claro. El caso es que tenemos varios clientes que pagarían muy bien para que dejara pasar una tarde a su hija con ellos. No sería exclusivamente para sexo, sino para llevar a su hija a comprarse ropa, invitarlas a tomar algo, llevarlas al cine, al parque, ese tipo de cosas. Lógicamente también tendrían su intimidad con ella, pero sólo harían lo que quede acordado previamente y lo que ellas quisieran, ya me entiende, no sé qué le parecerá.
Ingrid se quedó pensando un poco y les dijo:
—Pues, sólo quiero que mi hija esté segura y que esté de acuerdo.
—Sí, lo entiendo, su preocupación, pero como le digo, tenemos a varias niñas que ya han ido a esas citas con estos clientes y no hemos tenido ninguna queja de ellas, ni ningún problema con estas personas, quienes tienen ciertos códigos. Ellos pertenecen a una asociación llamada el Petit Club, son señores adinerados, extremadamente educados y son muy cuidadosos con las niñas, que van encantadas a estas citas siempre que las llaman.
—Pues si el pago es bueno y mi hija lo acepta…, ¿Qué te parece a ti, Alison? Porque de seguro van a querer cogerte. Son gente muy viciosa que les gustan las niñas.
—Bueno. -Dijo Alison tímidamente- Creo que si podría ir.
La seguridad de Alison era mucho mayor que el de la madre, aunque su inconsciencia influía también.
—Bueno, -dijo Ingrid- no quisiera parecer interesada, pero cómo estará lo del dinero. Dijo Ingrid ya un poco más convencida.
—No se preocupe el precio será previamente tratado y las acciones acordadas. Ellos las tratan como princesas, salen con ellas, se divierten y luego en casa tienen sus momentos de juegos de intimidad, ya me entiendes… dijo fríamente el director
Al día siguiente Alison ya tenía una cita, fueron llamadas a las oficinas de la agencia, Alison muy arreglada, pero aun nerviosa, el Director de la Agencia la llevó a donde estaba un señor esperándola. Ingrid los estuvo observando desde la distancia y se fijó que era un señor muy elegante llamado don Roberto, de pelo blanco, como de unos 50 años, que recibió a su hija con dos besos y tras unas breves palabras se la llevó de la mano hacia su coche. El de la Agencia le dijo que volviera a recogerla sobre las 10 de la noche. Ingrid se quedó bastante angustiada pensando en cómo se la pasaría su hija y si todo iría bien.
En tanto Alison se subía a un elegante carro mientras el hombre maduro le sonreía y le hacía preguntas:
—¿A dónde quieres ir chiquita? quieres ir de compras, a la peluquería, a comer, al parque…
Fueron a comer pizza y después estuvieron en una cafetería, donde comenzaron a tomar confianza, Alison reía de las bromas de don Roberto. Después fueron a la casa del caballero. En la casa, don Roberto puso una película donde se veía a una niña rubia, muy bonita, recibiendo una mamada de concha de un adulto, que al parecer era su padre y luego la penetró de perrito, esto puso a tono a don Roberto que empezó a acariciar a la pequeña ninfa y a darle besos por todos lados, mientras le quitaba la ropa y la dejaba totalmente desnuda. Él viejo amante también se desnudó y colocó a la niña encima de él abrazándola, rosándole el culo y tocándola por todos lados. Luego le abrió las piernas y se puso a chupárselo todo hasta que la hizo correrse en su boca. Luego Alison también se la chupó a él hasta que se corrió en su boca también. La niña estaba gratamente sorprendida en como don Roberto la hizo tener un orgasmo. Pero en la primera cita no había pagado por penetrarla, pero que se moría de ganas por hacerlo y que muy pronto la llamaría para poderla coger. Alison hacía cálculos mentales pensando si aquella enorme verga podría entrarle en la pequeña vagina sin hacerle daño. Aunque don Roberto le aseguraba que ya había desvirgado a otras niñas de esa misma edad, que era la edad perfecta para recibir una verga. Que las otras niñas habían disfrutado mucho.
Cuando las llamaron para la siguiente cita, ya iban las dos más tranquilas, pero Alison un poco más ansiosa por disfrutar de la experiencia que iba a tener tan especial para toda mujer. Alison e Ingrid sabían lo que ocurriría esa tarde, porque en el contrato se especificaba que Alison sería desvirgada, el coste de esa cita y algunas ciertas condiciones. En esa ocasión, don Roberto llevó a la niña directamente a su casa. Quería aprovechar bien el tiempo que le habían dado. Don Roberto es un hombre muy amable y a Alison le encantó todo lo que el tipo le hizo la primera vez. La llevó a la habitación y le quitó toda la ropa. Empezó a besarla y a acariciarla por todo el cuerpo, hasta que Alison se puso toda mojada. Entonces Don Roberto se puso a chuparle la raja, como la primera vez, de forma que volvió loca a Alison y la hizo venirse ya solo con eso. Luego, el adulto puso a la niña a chuparle el enorme tolete. La pequeña puta ya sabía hacerlo muy bien, don Roberto se lo dijo. El adulto le tuvo que quitar la pija de la boca porque no se quería venir demasiado rápido y quería aguantar más. El hombre maduro después de chuparle y masturbarla, consideró que estaba preparada para recibir la verga, le abrió las piernas y empezó a meterle la verga, muy despacio, Alison estaba nerviosa y veía el aterrador falo, don Roberto miraba a la pequeña a la cara para ver si le hacía daño. El pene adulto era grande, pero después de que la niña lo chupó, se le puso más grande todavía. Tenía el glande muy hinchado y fue lo que más le costó meterle, así que a la pequeña ninfa le dolió un poco, pero el experimentado adulto le dijo que aguantara un poco, que cuando entrara dentro le iba a encantar, así que la infante no se quejó más y dejó que se la metiera toda. Al ser desvirgada los ojos de la pequeña Alison comenzaron a derramar lágrimas, pero no se quejó y don Roberto empezó a meterla y sacarla despacio y en poco tiempo la niña ya gemía. Alison se vino varias veces seguidas, porque cada vez le entraba más fácil y ya luego se lo pudo hacer más duro. La pequeña Alison estaba siendo cogida rítmicamente y con fuerza, en ese momento estaba convertida en toda una puta, que le gustaba que la cogieran duro y don Roberto se corrió una barbaridad mientras se lo hacía. La pequeña ya más dilatada lo había disfrutado bien, toda adentro, le encantó la verga de su desvirgador. Alison esperaba que aquel hombre la llamara más veces, porque tenía muchas ganas de volver a repetir la experiencia. El hombre fue muy cariñoso con la mocosa. Don Roberto le dijo que le hubiera gustado tener una hija como Alison, y que de haberla tenido la tendría todo el día en la cama.
Alison había empezado un camino del que ya iba a ser difícil salir, pero lo mejor es que don Roberto le había enseñado a la niña cómo disfrutar del sexo, como moverse para buscar su placer y todo lo necesario para que una mujer pueda gozar como nunca con un hombre. Esos encuentros se repetirían muchas veces más, con ese mismo señor y otros del Petit club que la iban pidiendo.
Continuará….


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