La amiga de mi hija
Tiene 32 años y está muy fuerte, por donde se la mire, y mi sorpresa se dio cuando la piba me aprieta sexualmente en la cocina.
Como dije en la descripción inicial, Ailen está muy fuerte, es preciosa y hace mucho tiempo que soñaba con tener algo con ella, pero siempre estuvo el lazo afectivo por ser amiga de mi hija. Y la oportunidad se dio ante un viaje de mi esposa, estaría solo por un mes. El echo es que me llama esta chica para preguntarme si podía sacarle un pasaje de avión prestándole mi tarjeta de crédito. Claro que le dije que sí, y de paso al estar solo se me ocurrió que podía invitarla a cenar a mi casa. Aceptó de una, sin peros.
Llego el día y a eso de las 20:00hs tocan el timbre y era Ailen. Al abrir la puerta la veo apoyada en el marco vistiendo un vestido negro bastante corto, y acampanado en la parte baja, se veía preciosa, su pelo aleonado castaño claro era una corona por efectos de la luz del porche de entrada. Nos saludamos con un beso bastante efusivo, me echó los brazos al cuello y me apoyó sus magníficas tetas sobre el pecho, lo que ya me predispuso algo cachondo.
Les comento que mi interés en la chica había crecido desmesuradamente desde que aceptó venir a cas, por lo que me pertreche de todo lo que podía llegar a suceder. Al menos en mis deseos. Compré una caja de profilácticos, varias pastillas de Viagra, un gel lubricante y algo que el farmacéutico amigo me informó y proveyó, unas pastillas estimulantes de la lívido femenina.
Yo ya tenía preparado unos tragos de esos que mezclan cosas dulces con alcohol, y en el vaso de ella ya había puesto molidas dos pastillas estimulantes. Ella no sospechó nada, yo la miraba de reojo y al verla tan deseable la verga ya estaba dura y pletórica. Convengamos que mis 20×5.5cms son bien recibidos por la mayoría de las mujeres con las cuales he tenido sexo en mi vida.
Yo preparé para la cena una ensalada de Atún y mariscos, seguidos de unos ravioles con salsa de camarones y finalmente un lemon champs,(champagne y helado de limón). La cena transcurrió sin problemas, lo que si notaba que de a poco Ailen se iba acalorando, primero se echaba viento con la servilleta, luego ya no fue suficiente, se notaban las gotas de transpiración en su cara. Yo internamente sonreía sabiendo que estaba por llegar el momento clave en donde su lívido se disparara. Y como me había tomado un viagra de 100mg, tenía la verga más dura que un riel de ferrocarril, en determinado momento cuando juntamos los platos, ella estaba apoyada de panza en una banqueta, lo que hacía resaltar sus redondas nalgas y al pasar haciéndome el que había poco espacio le apoyé la tripa entre sus cachetes, medio se sobresaltó pero dio vuelta su cara y me sonrió pícaramente.
Todo venía de maravillas, me pongo a lavar los platos y viene ella, se acerca y me dice si me ayuda, acepto y se pone por delante en el fregadero, por lo que yi tengo que estirarme para lavar la loza, claro está que le apoyé bien la verga y no se inmutó, ella lavaba los platos y movía sensualmente su culo de un lado al otro frotando mi tripa, dejé los platos de lado y suavemente la abracé desde atrás tomándola de los pechos y besándole el cuello comencé a acariciarla, primero sus tetas, luego fui bajando por la panza hasta llegar a su entrepierna, estaba super calurosa ahí abajo, en un momento estira hacia atrás su mano y se apodera de mi pija por arriba del jogging. La apretaba y acariciaba con ganas, entonces aprovechando su aceptación, le levanté la parte de atrás del vestido, le bajé el calzón y pude apreciar sus blancos cachetes, también me baje el pantalón y el calzoncillo, Ailen se apoderó de mi pija y comenzó a pajearme suavemente, mientras yo acariciaba su concha, su clítoris estaba más que duro de la excitación que la piba tenía. A tal extremo que sin que yo se lo sugiriera, abrió las piernas permitiendo que mi palo se deslice entre las mismas camino a su vagina. Calzó justo entre sus labios vaginales y solita ayudándose con una de sus manos dirigió mi tripa a su jugoso agujero. Comencé a entrar en ella desde atrás, se apoyó mas abaj0 en la banqueta favoreciendo la posición y finalmente gran parte de mi tripa estaba invadiendo su conchita estrecha. La verdad es que la putita gemía rico, y se movía mejor todavía. Y así llegó a su primer orgasmo, mi tripa por efecto del estimulante seguía dura y la verdad es que no tenía nada de ganas de acabar, por lo que le seguí dando matraca y la llevé nuevamente a toro orgasmo, estaba como loca, muy caliente, yo aprovechando que estábamos en la cocina tomé la aceitera de arriba de la mesada y comencé a untarle aceite en el agujero de su culo, el que se veía bien cerradito. Metí un dedo con mucho aceite y Ailén corcoveo, pero no dijo nada, luego ya el segundo dedo hizo que la señorita se moviera más, y finalmente con el tercer dedo dentro de su ano, comenzó a gemir fuerte y a quejarse un poquito, de pronto dando vuelta la cabeza me dice que mi pija es muy gruesa y que le va a hacer doler si le hago la cola, a lo que simplemente no le contesto, saco mi pija de su concha, le pido que se abra los cachetes, tomo mi verga por el tronco, se la posiciono bien en el centro de su anillo trasero y le pido que solita se vaya haciendo hacia atrás, obedece y la verga comienza a entrar, no sin cierta dificultad y con una serie de quejidos y grititos de la pendeja, finalmente la cabeza entra y atrás una buena porción de tripa, comienzo el ir i venir por ese estrecho canal, ella suspira fuerte, finalmente toda mi herramienta está dentro de su aterciopelado túnel. Aprieta como los mil demonios. Pero me va llevando de a poco al climax, y ella cada vez se mueve más, ya ahora se coge solita, va y viene con ganas, finalmente los dos logramos un tremendo orgasmo, creo que le disparé como cinco o seis chorros potentes de semen, y ella al sentir como mi esperma inundaba su canal trasero se vino en un tremendo orgasmo que le dobló las rodillas y tomándose fuerte de la barra soportó estoicamente mi acabada. Nos quedamos quietos por unos cinco minutos hasta que mi pija se ablandó y se achicó para sacarsela sin hacerle doler. Luego chorreando esperma y jugos se da vuelta y mirándome directamente a los ojos, sonríe pícaramente y me dice que mañana deberá volver a cenar conmigo para terminar la comida que preparé. Así que en un rato está por llegar, ni se imagina que su calentura es producto de las pastillas que le puse a su bebida. Pero está claro que ganas de coger tenía.


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