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Heterosexual, Infidelidad

La cuñada de la amiga de mi hija nos descubrió

Cuando la cuñada de la amiga de mi hija descubre mis aventuras sexuales y a cambio recibe el mayor de los chantajes.
Hola, espero que sus masturbaciones sean satisfactorias y sin remordimientos.

No me gusta auto describirme, pero diré que soy un hombre de 48 años, casado desde hace una década, una hija de 16 años de edad y trabajo como profesor universitario. He contado varias historias en esta plataforma y todas han sido vivencias personales que me han pasado a lo largo de mi vida.

En el barrio donde vivo es común que varias familias convivan en la misma casa, aunque no es mi caso puntual, si lo es el de la amiga de mi hija. Ella vive con su papá, mamá y hermano, pero comparten la casa con un hermano mayor, su esposa e hijos. La historia que contaré es de esa cuñada.

La amiga de mi hija y yo llevábamos varios meses teniendo relaciones sexuales a escondidas, todo comenzó en mi casa, pero hubo varias veces que lo hicimos en donde vive ella.

En una de esas oportunidades que lo hicimos en la cama de ella, la cuñada de la amiga de mi hija llega mas temprano de lo habitual. Nosotros como pudimos nos vestimos rápidamente y salimos a la sala, aunque no nos descubrió nuestras caras nerviosas nos delataron. Ella nos mira sospechosamente, la amiga de mi hija se excusa diciendo que el internet no funcionaba bien y yo vine a arreglarlo, ella contesta «ahh, el internet» y sigue su camino. Yo me fui de inmediato.

A partir de allí, cada vez que me la encuentro, no deja de mirarme con ojos de juez dictaminando mi culpabilidad y sentenciándome a muerte.

Pasa el tiempo y a finales de diciembre, en vísperas de Año Nuevo, se aparecen ellas dos en la casa. La amiga de mi hija me pide pasar ese día con nosotros, ya que el resto de su familia la esta pasando con un hermano moribundo que esta hospitalizado, a ellas no le gustaba la idea por eso se quedaron. Lo consulto con mi esposa y suegra, que dieron su visto bueno. Ellas celebran con nosotros esta festividad.

Era obvio que la amiga de mi hija y yo queríamos pasar un rato a solas, pero su cuñada siempre aparecía para aguar el encuentro. A pesar de todo la pasamos muy bien, tomamos, comimos, cantamos, bailamos y gritamos la llegada del Año Nuevo. No sé si fue el alcohol o la calentura reprimida, pero ese día vi mucho mas deseable a esa cuñada de la amiga de mi hija. Ese día llevaba un pantalón blanco pegado al cuerpo, que resaltaba su culo, una camiseta gris estampada manga corta que le quedaba una o dos tallas más grande y no llevaba sostén, es de mi misma estatura, rellenita y tiene el cabello castaño claro tirando a dorado.

Cuando estoy recogiendo la mesa, la mayoría de las personas en casa están en la calle, nadie me está ayudando, ni yo me estoy quejando por ello. La cuñada de la amiga de mi hija está en la cocina recostada en la encimera, hablando por teléfono. Yo paso por detrás para dejar unos platos, los coloco junto con los demás que he recogido. Miro su culo con deseo y reviso que no haya nadie cerca, me acerco y le arrecuesto sabrosamente mi pene erecto entre sus nalgas, agarrando sus caderas. Ella se sobresalta, parándose de un solo golpe, yo aprovechó para meter mis manos debajo de su blusa y acariciar sus tetas, ella solo cierra los ojos sin soltar el teléfono de su oído. Le susurro al oído libre:

.- Un día de estos disfrutare de este cuerpecito, pero no sera hoy.

Me despego y al hacerlo le doy una buena nalgada, a ella se le sale un gemido, que tuvo que justificar a quien estaba al otro lado del teléfono. Me retiro victorioso de la cocina. Ya todos se están retirando de la casa, solo algunos planean seguir con la parranda, pero yo no soy uno de ellos. La amiga de mi hija y su cuñada se vienen a despedir de mi, primero me abraza la amiga y después la cuñada, no se como hice pero a cada una le doy un beso en la boca y le agarro una nalga. La diferencia fue que la cuñada me mordió el labio y me susurra al oído cuando me abraza:

.- Espero que cumplas tu palabra.

.- Promesa que hago, promesa que cumplo.

Respondo.

Ella sonríe y me guiña el ojo y se terminan de retirar. Me quedo todo calenturiento y lo desahogo con mi esposa, que le provoco el primer orgasmo del año y de paso se lo hago tres veces esa madrugada.

A partir de allí la cosa cambia, cuando me la encuentro hay miradas cómplices de parte y parte, pero no dejo mis aventuras con la amiga de mi hija que lo hacemos de vez en cuando ese enero.

Tiempo después la mama de la amiga de mi hija me llama por teléfono, era para que le ayudara a cambiar la clave del WiFi, muchos vecinos lograban conectarse sin consentimiento y quería controlarlo. Le pregunto quien estaría en su casa y me dice que su hija, le contesto que en media hora paso por allá. En mi mente se estaba maquinando la forma en que tendría sexo con la amiga de mi hija en esta oportunidad.

Sorpresa la mía cuando llego a cambiar la clave del WiFi y me encuentro con que solo esta la cuñada de la amiga de mi hija. Y le pregunto:

.- No era que iba a estar tu cuñadita.

.- Si, pero a última hora se fue con su mama. Van a tardar como dos horas.

.- ¿Y los demás?

.- Unos trabajando y otros en sus estudios.

.- Ok, entonces… Manos a la obra.

Ella me facilita su celular para hacer lo solicitado, descargo la aplicación del router y lo configuró según lo deseado. Le explico todo el proceso y cuando termino digo:

.- Todo listo.

.- ¿Te tienes que ir ya? No quiero estar sola tanto tiempo.

Aunque mis planes eran tener sexo con la amiga de mi hija, su cuñada estaba disponible y dispuesta. Ese día llevaba un vestido de algodón grueso color azul de tiras y le llegaba hasta la mitad del muslo, de hecho en una o dos oportunidades le vi la punta de la nalga y logré distinguir su ropa interior blanca.

.- Solo me quedo si me brindas una buena taza de café.

Ella asienta alegremente y emocionada va a la cocina a prepararlo. Cuando esta en la encimera buscando lo necesario, me le acerco por la espalda y la abrazo por la cintura, se sorprende y se sobresalta pero se relaja al intuir mis intenciones, que eran las mismas de ella.

.- Desde Año Nuevo quiero disfrutar de este cuerpecito y hoy me la ponen en bandeja de plata.

Lo digo y al mismo tiempo mi mano derecha baja para acariciar su muslo, subiendo el vestido hasta llegar a su entrepierna. Su respiración se acelera bastante, siente mi erección en sus nalgas. La otra mano esta manoseando sus tetas. Ella solo disfruta con los ojos cerrados y sus manos agarrándose de la encimera de la cocina.

Después de un rato, la pongo de frente y le quito el vestido bajando cada tira de sus hombros y fácilmente cae en el piso. Me sorprende que esas panties blancas que había logrado distinguir parecían las de su abuela, pero bien ajustadas a su cuerpo, lo que hacía resaltar su culo y vagina. Sonrió cuando las veo, pero no por burla sino por sorpresa.

.- ¡No te burles! Era lo único que tenia limpio, las demás se están secando.

.- No me estoy burlando, pero tienes que admitir que a cualquiera sorprendería. Aunque te queda bastante bien.

Miro la mesa que esta en la cocina y la llevo hasta allá, la siento encima con la espalda recostada y las piernas abiertas. Le arranco de un solo tirón esas panties, ella se sorprende excitadísima por ello y comienzo a darle un buen sexo oral. Ella da un grito de placer y sus manos agarran mi cabeza para presionar mas hacia su vagina. Al ver esto, mi lengua comienza a hacer su trabajo de manera magistral ya que los gritos aumentan en intensidad y frecuencia.

Estoy así por un rato y meto mi dedo índice para buscar su Punto G, trato de mirar su cara al hacerlo, sus ojos se abren por completo y se viran totalmente, dejándolos blancos por completo, se arquea la espalda y sus manos y brazos buscan aferrarse a esa fría mesa de madera. Consigo la zona placentera y la estimulo, el placer que siente ella desborda su ser, se retuerce, grita, clava sus uñas en mi cabeza, se agarra los pezones, muerde su puño. No sabe que hacer con ese desborde de sensaciones.

Siento su orgasmo, retiro mi boca pero no mi dedo, que la sigue estimulando la misma zona. Sus jugos eran una cascada de placer que caían en la mesa y llegaban al suelo, como un río caudaloso. Cesan los espasmos y queda tendida en la mesa, procesando todo el placer que ha sentido, con respiración agitadas y jadeos sonoros para recuperarse.

Por mi parte la erección en mi pene no aguanta ser un espectador de segunda con todo el placer que hemos vivido. Me quito la camiseta y me bajo los pantalones junto con el bóxer, quedando totalmente desnudo. Acerco la punta a su entrada vaginal y le clavo el pene completamente, sin contemplación alguna y con toda la salvajada que tenia acumulada. Reacciona incorporándose como puede, después de un grito / gemido / queja me dice:

.- Acabo de tener el orgasmo de mi vida y no me das un respiro para clavarme esa cosota… Todavía estoy sensible.

Sin importarme sus palabras, intensifico mis embestidas, su velocidad y penetración. Me estoy cobrando todas las miradas inquisidoras, los juicios mentales, las posturas acusadoras que ella tenia conmigo por cogerme a su cuñadita.

Siento que experimenta un segundo orgasmo, menos abundante en jugos pero igual de intenso. Yo eyaculo mucho semen, con cada expulsión de leche, lleno su vientre una y otra vez. Tanto que comienza a chorrearse por la mesa y el piso, combinándose con los jugos vaginales del primer orgasmo.

Caigo exhausto encima de ella, mi cabeza queda entre sus senos y el cuello, allí me acomodo como puedo. Ella se desmayó cuando sintió el último orgasmo, o al menos eso creo, ya que sus brazos están encima de la mesa inmóvil, los ojos cerrados y respiración errática. Estamos así por un rato, al recuperarme la llamó dándole palmaditas en las mejillas, ella se despierta y al instante recuerda lo sucedido, se recupera y dice:

.- ¡Dios! Que buena culiada me echaste, jamás había tenido dos orgasmos seguidos. Por eso la cuñadita no te quiere soltar.

Aprovecho en comentario, para aclarar las cosas. La tomo del cabello con una mano y se la jalo fuertemente y le digo:

.- Deja de estarme jodiendo la vida porque me cojo a tu cuñadita, ella me gusta desde hace años y vos no vas a venir de aguafiestas… ¿Estamos de acuerdo?

.- Si, si, si (lo dice adolorida por el jalón de cabello) pero tengo una condición.

.- Dime ¿Qué quieres?

.- Dame de vez en cuando una buena cogida, mi marido no me hace sentir así.

.- Ok, trato hecho (le jalo mas el cabello para acercármela a mi cara) eso si, vos vas a ser la cómplice de mis aventuras sexuales con tu cuñadita. Por cada cuatro veces que este con ella, te ganas tu buena culiada. ¿Estamos?

Asienta silenciosamente, ahogando el dolor de jalarle el cabello, se lo suelto y como si sellara el trato la beso en la boca, suave, tierna y delicadamente, contrastando con la salvajada vivida en esa misma cocina solo unos momentos antes. Ella recibe lo recibe gustosamente y sonriendo cuando nuestros labios se separan.

.- Que contraste de beso, con la culiada salvaje que me echaste.

.- Ese es mi sello personal, por eso las enamoro a todas (Le guiño el ojo, alejándome como ella lo hizo en Año Nuevo).

Después de eso me visto y salgo de la cocina, rumbo a retirarme a la casa.

.- Limpia este desastre, a no ser que quieras que sepan lo que paso aquí y yo no quiero que nadie se entere… Ni siquiera tu cuñadita.

Sentada en la mesa y viendo el desastre que hay a su alrededor, me dice que sí a la orden que le di. Se baja de la mesa, las piernas le fallan, pero el dolor viene de su vientre. Ella recordará por mucho tiempo este día, en que fui a cambiar la clave del WiFi en la casa de la amiga de mi hija y salió chantajeada por mi.

Espero que les haya gustado, tratare de estarles relatando otras de mis aventuras sexuales… ¡Larga vida y prosperidad! 🖖🏻

8 Lecturas/30 junio, 2026/0 Comentarios/por angeldelasfiestas
Etiquetas: amiga, cuñada, hermano, hija, mama, mayor, semen, sexo
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