• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...
Heterosexual

La más exquisita forma de ser dominada

Me permití gozar del placer de ser preñada .

Me considero feminista. Me identifico con la pelea por la igualdad de derechos y me gusta ir por el mundo peleando por conseguir lo que quiero, como hacen los hombres.

Pero en el sexo tengo un lado sumiso. Siempre me calentó que los hombres me guiaran en la cama, que me dijeran lo que me iban a hacer, que me hablaran guarro y que me miraran a los ojos…

Con mi pareja (lo voy a llamar Juan) incluso disfrutamos de sesiones «sado», en las que él me ataba las manos y me cubría los ojos.

Nuestro primer bebe vino de imprevisto, en una noche después de llegar a casa medio borrachos de una fiesta. Y la segunda bebe vino planificada en unas vacaciones, dos años y medio después.

Después del segundo bebe tomamos la decisión de no tener más.

Los bebes se volvieron nenes (7 y 5) y entonces yo quise volver a estudiar (además de seguir trabajando).

El sexo se aplanó bastante en los primeros años de maternidad. Después fue repuntando un poco. Cuando los chicos ya un poco más grandecitos estaban con los abuelos lográbamos buenas sesiones. A veces con un poco de picante, como las ataduras, y también una vez lo hicimos frente a la webcam mientras un señor en Alemania se masturbaba mirándonos.

Cuestión que hace 2 años en diciembre nos tomamos unos días y nos hicimos una escapada corta de 4 días a la costa (estamos en Argentina).

Cuando llegamos al departamento que alquilamos, sacamos todas las cosas y cuando abro mis cosas del baño me doy cuenta que me olvidé las pastillas. Me había ido mal con el diu. Prefiero no contar, pero en su momento me asusté y preferí no usarlo. Me dije que no importaba el haberme olvidado las pastillas, porque con los chicos encima 4 días no iba a haber sexo.

Hicimos primer y segundo día de playa y descanso, jugamos con los chicos, fuimos a pasear y a comer, lo pasamos bien.

El segundo día, fuimos a cenar al centro y después fuimos a una plaza para que los chicos jugaran un poco. Estábamos sentados en un banco, Juan me abrazó, me acarició despacito y me empezó a dar unos besos atrás de la oreja que me gustan mucho. «Bebi, me olvidé las pastillas» le dije. Antes de que él me dijera nada apareció nuestro nene que vino corriendo todo celoso que su papá estaba mimoso con mami.

Esa noche el nene quiso dormir con nosotros, tratamos de convencerlo de que no, pero no pudimos. A veces parece que los chicos tienen un radar para el sexo y buscan que no pase. Bueno, colecho familiar, a dormir.

Al otro día, después de la playa, Juan se fue a correr y yo me quedé preparando la cena. Cuando volvió me encontró en la cocina, que era parte del ambiente con el living. Los chicos estaban jugando a la Play en su cuarto, se escuchaban los juegos. Juan vino de atrás y me empezó a dar sus besos, me empezó a morder despacito las orejas. Lo disfruté y pensé que se acababa ahí la cosa y se iba a ir a bañar, pero siguió. Me empezó a besar el cuello. «Pará» le dije. «Shh» me dijo él despacio, «están distraídos, no pasa nada». Tenía razón. En casa casi no les dejamos jugar a la Play, en ese momento era adictiva y sacarlos a los nenes del cuarto costaba mucho. Era seguro. Igual le volví a decir que no. Pero, los besos en el cuello me pueden. Y aunque le decía que no también le daba el cuello para que se lo comiera. Me agarró de la mano y me llevó al sillón del living. Estaban todas las luces prendidas y había ventanas en el edificio de enfrente. Sentí el morbo de que nos vieran y allá mucho no importaba porque no nos conocía nadie. «Acá» me dijo. Estábamos parados, yo de espalda al sillón. «No tengo antis» le dije yo «No los tengo. Hace tres días que no tomo». «No pasa nada» me dijo él. Estaba excitado. «Por una vez no pasa nada». Me agarró firme del pelo atrás de la nuca y me miró a los ojos. «No vas a quedar. Te lo prometo. Es un rapidito. No pasa nada» me dijo «Te sacás el short, te la doy y te lo volvés a poner». No le contesté. Pero con la forma en que me agarró, me miró y me lo dijo, me mojé. El me bajó el short con la bombacha y después se bajó su short con su calzón. El corazón me latía a mil. Los nenes en su cuarto, las ventanas enfrente. Vi el pene de Juan grande, bien parado y duro y lo quise adentro mío. Juan me agarró la cabeza con las manos, apoyó su frente en la mía y con todo su cuerpo me empujó para atrás hacia el sillón. Me dejé caer y me abrí de piernas para recibirlo. Estaba muy mojada. Entró hasta el fondo, muy al fondo. Pensé que me iba a doler. Pero no, fue placer. Ahogué un gemido. «Sí, bebe» me dijo él «Sabés que te encanta». Y sí, me encanta. Lo abracé, trabé las piernas atrás de sus caderas y lo acompañé en las estocadas, que eran lentas, fuertes y bien profundas. Disfruté, de todo… lo confieso… De su pene duro entrándome, de su boca que jugaba en mi cara, del olor húmedo de su aliento, hasta de su transpiración, del morbo a que nos estén viendo de enfrente y de la adrenalina de tener que hacerlo rápido porque los nenes estaban en casa. Y sí… también sabía que había riesgo de embarazo… y lo gocé. Abrí grande la boca para ahogar los jadeos. El me agarró la cara y me miró a los ojos. «Shh» me dijo bajando el ritmo y la profundidad «Ya está, ya está, bebe, ni te vas a tener que limpiar, dejo todo al fondo, te ponés el shortcito de nuevo y ya está». Los ojos clavados en los míos, estaba enardecido. Sentí que tenía el pene duro como una barra. Bombeó rápido y profundo, una, dos… y la tercera empujó con todo, sentí la fuerza que me hundió en el sillón, me jadeó en la cara, los ojos clavados en los míos, me mostró los dientes y gruñó, fuerte, como si no le importara nada en ese momento más que le placer, el pene pulsó al fondo, varias veces.

Nos paramos y nos volvimos a poner la ropa interior y los shorts. «Me voy a bañar» me dijo, como si nada, y se fue al baño. Yo me sentía rara. Por un lado, me había encantado, no lo podía negar. Todavía estaba vibrando de la adrenalina. Pero en ese momento después sentía como algo que me molestaba. Me fui a la cocina y seguí cocinando, sentí un poco de semen saliendo, pero no me incomodó. Ni se me cruzó tomar la pastilla del día después.

Cuando volvimos a casa encontré las pastillas. Se habían caído de la mesa de luz. No seguí tomando, porque pensé que podía haber pasado… Le dije a Juan que no quería más riesgos ahora. Y el dijo que estaba bien y que mientras esperábamos el período usaba preservativo.

Con el trabajo y la facultad la verdad que no pensé en el período, no sé si no quería pensarlo o qué.

Una noche, estábamos mirando una peli con los chicos en casa, cuando me sentí mal, ganas de vomitar. «Me siento mal» dije y levanté la frazada en la que estábamos en el sillón y me fui al baño volando. Sentí que Juan dijo “Uups”.

Agarré una prueba de embarazo e hice pis. Juan tocó la puerta y entró. Esperamos juntos… Dio positivo. Me puse a llorar. Juan me besó y me acarició y me dijo que era algo hermoso y que iba a estar todo bien. Yo seguía llorando. Estaba enojada con Juan, conmigo, con todos, pero también feliz. Algo complejo y raro.

Pasaron los meses, la panza creció. Era ya julio, semana 31.

Un sábado a la tarde nos peleamos. Juan le dijo a sus amigos de venir a casa, no me avisó y yo no tenía ganas. Discutimos, me dijo que estaba exagerando todo, que me calmara, que seguro estaba «susceptible» por la panza. Lo mandé a la recontra mierda, subí las escaleras al cuarto. El me siguió. Me fui al baño y cerré la puerta, pero él la abrió. Le grité y le dije que me dejara en paz. Me agarró de atrás. Estábamos frente a la mesada del baño, nos veíamos en el espejo. Me apretó de atrás, la boca cerca de mi oreja. «Qué pasa?» me dijo «La pancita no te deja pensar bien?». «Salí, pelotudo» le dije yo, pero no me lo podía sacar de encima. «Shh, tranquila» me dijo, «tranquila». Me abrazó despacio y me meció, su mejilla contra la mía. Estuvimos así un rato. Me fui calmando, pero me estaba por largar a llorar. «No es para tanto» me dijo.

Me empezó a besar el cuello lento y me acarició la panza despacio. Me besó atrás de las orejas. Me sentí como resignada y segura al mismo tiempo. Entonces sentí que se estaba poniendo duro abajo del pantalón. Me besó el cuello, me acarició los pechos con una mano y con la otra me empezó a tocar, despacito. Me empezó a gustar. Me excitaba. «Sí» me dijo él. «Ves cómo te gusta?» El juego me gustó. «Sí» le dije yo. «Yo te hago lo que quiero a vos» me dijo y me lamió la oreja. Me tocó un poco más fuerte y suspiré. «Hey» me dijo con voz grave de excitado y me rozó la nariz y los labios contra el cuello. «Querés que te confiese algo?» me dijo con la misma voz. «Qué?» le dije yo. Me agarró fuerte y me puso los labios en la oreja, hizo unos círculos, disfrutando. «Las pastillas te las saqué yo del bolso» me dijo, muy bajito, justo en el oído. Uff, sentí como que me hundí, pero me hundí en él. Sentí que quería gritar, pero en vez de eso suspiré. “Shh” me dijo Juan y con la misma voz bajita me dijo de nuevo en el oído «Esperé tres días a que estuvieras fértil y te puse la leche al fondo». Hice como puchero. Una parte de mí quería largarse a llorar y pegarle, pero esa parte no tenía fuerza. Sentí otra parte de mí que me controlaba.

Me bajé el pantalón con la bombacha. Sentí como él se separó un poco de mí para bajarse todo. Se agachó un poco, buscando la entrada con la punta del pene. Una mano en mi cadera y la otra dominante en mi hombro. “Sí, bebé…” me dijo, ahora hablando fuerte, nos miramos en el espejo, la punta del pene adentro “…y esa leche que te puse te cayó pesada” me dijo y la metió profundo. Fue para atrás hasta la punta de la cabeza y de nuevo para adentro. Bombeó profundo unas cuantas veces. Yo me incliné hacia adelante, bajando la cabeza, manos sobre la mesada. El pene estaba muy duro. Me agarró firme la panza con las manos bien abiertas, lo sentí disfrutar, dejó el pene bien adentro y se movió en círculos, apretando y aflojando, pero siempre al fondo y firme. Yo gemí de placer y empecé a temblar, sentí que se me voló la cabeza en el orgasmo. “Sí, bebe”, dijo él, “ves cómo la gozás?”, jadeó con ganas, y el pene pulsó adentro mío.

Se vistió, me dio un beso fuerte en la cabeza y se fue del baño. Me miré en el espejo y me permití gozar de algo que había estado inhibiendo. Su saliva en mi cuello irritado por sus besos, su semen en mi vagina, su bebé creciendo adentro mío. Me sentí llena y bañada en Juan, poseída por él y me gustó como nunca.

Todo esto es algo que hasta ahora no me atreví a contar. Siento que si se lo cuento a cualquiera de mis amigas me va a decir que lo tengo que denunciar a Juan. En un momento sentí que lo que me hizo va en contra de muchas cosas en las que creo. Pero, después pensé también, que yo tuve mi parte en dejarme hacer… Lo que no puedo negar es el placer tan salvaje que me dio, ni la felicidad que me trajo mi tercer bebé.

6 Lecturas/14 junio, 2026/0 Comentarios/por Anonimo
Etiquetas: amigos, baño, orgasmo, playa, semen, sexo, vacaciones, vagina
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
El Demonomicón – Cap.04 Cacería
Me lo deje hacer con mi primito…
Mi amigo me compartió a sus hijastras (era verdad lo que decía)
De Machos (en su casa)
Camping gay con mis dos hijos
CON QUIEN SERIA MI AHIJADO DE CONFIRMACIO SERGIO MARTIN ALIAS OREJAS
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter
Únete a nuestro grupo en Telegram

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.490)
  • Dominación Hombres (4.608)
  • Dominación Mujeres (3.346)
  • Fantasías / Parodias (3.721)
  • Fetichismo (3.020)
  • Gays (23.105)
  • Heterosexual (9.026)
  • Incestos en Familia (19.489)
  • Infidelidad (4.783)
  • Intercambios / Trios (3.382)
  • Lesbiana (1.217)
  • Masturbacion Femenina (1.105)
  • Masturbacion Masculina (2.137)
  • Orgias (2.253)
  • Sado Bondage Hombre (491)
  • Sado Bondage Mujer (211)
  • Sexo con Madur@s (4.765)
  • Sexo Virtual (282)
  • Travestis / Transexuales (2.571)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.731)
  • Zoofilia Hombre (2.344)
  • Zoofilia Mujer (1.726)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba