LUNA Y YO, NUESTRO ACOPLAMIENTO.
Entre el destino y el deseo, finalizamos copulando, Luna apreciada llego tu momento para sentirte deseada..
Despoje totalmente mi cuerpo de aquella tela y la faena de auto consentirme dio inicio, cuando de repente una imagen conocida pero olvidada en el tiempo, sale a la luz, Luna salía de alguna parte, se acerca donde yo estoy, la había olvidado pero su presencia era real en ese momento, la miraba acercarse sin saber todo lo que después vendría entre los dos.
Sentado en ese mueble de la sala, Luna se acercaba lentamente como atraída por algo, el olor de macho tal vez, porque se dirigió inmediatamente a mi hombría que yacía erguida entre unas de mis manos, olio suavemente una, dos y tres veces, sentí como su lengua entro en contacto con mi miembro, su lengua cálida y húmeda, deje libre el miembro de mi mano y ella como si fuera un premio lamia todos los elementos de mi hombría.
Me sentía satisfecho por su cortesía, la miraba concentrada en saborear las gotas que salían de mí, las degustaba, se sentía feliz; yo por mi parte, pasaba mis manos suavemente por su lomo, demostrándole afecto como ella lo sentía por mí.
Poco a poco, el momento fue tornándose más íntimo, ella persistía en conocer mis olores y sabores, yo lentamente dejé de acariciar su lomo y fui buscando cerca de su parte femenina, esperando su reacción a la intromisión de mis dedos.
Al sentir que mis dedos rozaban su femineidad, su reacción fue voltearse para mostrarme que tanto había crecido, pude de inmediato ver su cavidad rosada muy abultada, realmente lo que yo conocía ya había cambiado mucho, y para ese momento estaba lista, deslizaba mis dedos por ella, presionando un poco de vez en cuando, Luna volteaba su miraba como aprobando el hecho, se veía atendida, al punto de su deseo.
Seguía explorando su cueva, se veía placentera al recibir mis dedos, su cola levantaba, cuando desde su deseo, su parte femenina, comenzó a moverse, palpitaba como haciendo una invitación al roce de mis dedos, volteaba su miraba consciente de su reacción, logre entender que desde hace mucho tiempo se quería sentir deseada, quería sentirse llena, quería que yo la llenara.
Lleno también de deseo, presumí que el lugar no era apropiado para lo que había de suceder, me levanté rumbo a la habitación, Luna seguía mis pasos, entré, y ella entendida entró después de mí, subió a la cama donde seguramente consumaríamos el acto, mientras yo cerré la puerta de aquel recinto que en poco tiempo seria testigo de lo deseado.
Al cerrar la puerta, Luna ya se había subido a la cama y como muestra de su interés, recostó su cuerpo a un lado, exponiendo todo su deseo frente a mis ojos, movía toda su sexualidad delante de mí, en un movimiento semejante al palpito, sus genitales se abrían y se cerraban como invitándome, como llamando deseosos a los míos, mi parte de hombre palpitaba y gotas transparentes se escapaban desde lo mas interior de mi y al caer formaban un hilo espeso que colgaba.
Hale su cuerpo al borde de la cama, con la firme intención de ofrecerle el placer que tanto había esperado, ella deseosa solo se dejó llevar de lo que su cuerpo le pedía; en un instante mi ser frotaba en medio su abertura, mientras ella preservaba su quietud, mas fluido salía de mí , dándole mayor humedad al momento, el roce de nuestras pieles, suaves, calientes, endurecían mas mi masculinidad, mi deseo aumentaba al borde de querer sentirme dentro de Luna y disfrutar de su entrega así como ella disfrutaría de lo que hace tanto tiempo se le había negado.
El roce se fue volviendo penetración, sentía como milímetro a milímetro mi entereza iba ganando espacio dentro de Luna, agarrada por su cadera fui ganando más profundidad dentro de ella, mi miembro se deslizaba mientras ella sentía por primera vez llenar su espacio, salían algunos ruidos de su boca, que claramente se confundían entre dolor y placer debido al visitante que la penetraba por primera vez, pero aun así mantenía su lugar porque quería recibir todo por parte mía; mi hombría se perdía cada vez más dentro de Luna, entre algunos chillidos ella recibía totalmente mi ser, la estreches de aquel espacio me hacían sentir privilegiado de que el destino la hubiese reservado para mí, un sonido se hizo aun mas intenso cuando finalmente todo quedo dentro, éramos un solo sistema conectado por nuestros genitales, acoplados plenamente.



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