Marianita y su padre ebrio
Marianita es cogida por su padre en estado de ebriedad..
Marianita y su padre ebrio.
Mariana era una niña de 9 años, ella siempre acompañaba a su madre a todos lados, al mercado, a la iglesia, con sus amigas, etc.
Siempre fue una niña sonriente, alegre y curiosa, además de ser muy inteligente.
Cómo la mayoría de los niños de su edad tenía siempre en su cabeza infinidad de preguntas, muchas de ellas con sus respectiva respuesta y otras más sin resolver.
Su madre en lo que podía le resolvía sus dudas.
Jorge el padre de Mariana era un hombre alto, fornido y muy guapo, muchas mujeres del vecindario se le ofrecían y él creyéndose un semental, pues las llevaba y las follaba en cualquier hotel de quinta. Jorge tenía dos vicios: las mujeres y el alcohol, sino estaba cogiendo con cualquier vecina, se estaba embriagando con tequila y vodka hasta perder el sentido.
Mientras María madre de Mariana trabajaba en un salón de belleza propiedad de una de sus hermanas .
Mariana por lo regular siempre encontraba a su padre perdido de borracho acostado en el sofá de la sala, ella sabía que en esos momentos su padre no despertará hasta que se le quite lo borracho y eso duraba horas.
En una ocasión Mariana presenció cuándo su padre llegó ebrio, cuando él discutió con su madre y cómo la llevó a fuerzas a su habitación, con eso que Jorge estaba muy borracho no tuvo tiempo ni de cerrar la puerta. Se desnudo sólo de la cintura hacia abajo y empezó a coger de forma salvaje a María.
Mariana se quedó a orillas de la puerta mientras observaba esa escena de película pornográfica. Sus ojos no daban crédito a lo que veía, aunque ella medio conocía el tema por la escuela, no sabía perfectamente cómo era tener relaciones, hasta ese día que observó a sus padres tener relaciones íntimas.
Aunque ella conocía el cuerpo desnudo de su madre ya que en varias ocasiones se bañaban juntas, pero el cuerpo de un hombre nunca había visto y lo que le llamó la atención fue obviamente la verga de Jorge su padre, que tenía un excelente tamaño y grosor.
Días después Jorge regresó temprano del trabajo, pues el cabo (su jefe ) de la obra lo había regresado ya que se había presentado a laborar en estado de ebriedad, Jorge muy molesto se cambió sus ropa, se puso unos shorts y una camisa holgada, después sacó una botella de tequila y la bebió por completo, para ese momento él hombre ya no tenía equilibrio, no podía articular ninguna frase y estaba a punto de perder el conocimiento. Sus ojos se le cerraban y en cuestión de segundos comenzó a roncar fuertemente que hacía cimbrar la habitación. Cabe recordar que cuándo Jorge se embriagaba no había poder humano que lo hiciera despertar, aunque temblara, cayera una tormenta, él estaría perdido de borracho, ya sea tumbado en el sofá, en su cama o sobre el suelo.
Mariana al verlo en esas condiciones se le acercó y le habló.
_ Papi, papi. Tengo hambre
Pero Jorge no respondía, pues el efecto del alcohol lo tenía dopado. Y nuevamente la pequeña le hablaba, pero su padre inconsciente no la escuchaba.
Entonces Mariana subió a la cama , se sentó a su lado y solo observaba a su progenitor muy dormido, fue entonces cuándo recordó lo que había presenciado días antes y fijó su mirada sobre los genitales de su padre. Y precisamente gracias a esos shorts que tenían una abertura frontal se podía apreciar parte del vello pubico y una pequeña parte de la verga de Jorge.
Esa inocencia y curiosidad hicieron que Mariana pusiera su mano sobre la entrepierna de su padre y al estar la niña maniobrando ese bulto poco a poco fue tomando grosor y buen tamaño, debido a ello la polla ya sobresalía por la ranura del short.
La pequeña Mariana alejó su mano y acercó su cara lo más que pudo a la polla de su progenitor, su inocencia y curiosidad hicieron que ella tomara valor y sacará por completo la verga.
En ese momento pudo apreciar de cerca ese mástil de macho, lleno de venas, bastante vello y un par de testículos grandes y peludos. Por intuición tal vez la niña aspiró una , dos y tres veces desde las bolas, hasta la punta de la polla.
En la habitación sólo se escuchaba el ronquido voraz de don Jorge.
Mariana empezó de la nada a meterse la verga en su pequeña boca, aunque sólo podía con la cabeza, pues era una niña inexperta, por intuición le estaba propagando una mamada a su progenitor y aunque Jorge seguía perdido de borracho su verga parecía que tenía vida propia y en esos momentos tomó un poco de grosor y aumentó un poco, aunque la verga no alcanzó su máximo nivel, la pequeña Mariana seguía propinando un delicioso blowjob.
Nueve años tenía la pequeña, pero su curiosidad era la de una adolescente, vagamente recordó cómo su padre le metía su macana a su madre por la vagina y decidió intentarlo.
Ella se sentó sobre las piernas de Jorge con sus delicadas manos agarró la verga y se la colocó a la entrada de su conchita.
Marianita creía saber cómo se hacía y retomó nuevamente las acciones antes realizadas, volvió a sostener la verga de su padre y se la puso en sus genitales y la niña empezó a dejar caer su cuerpo sobre esa polla semi erecta, un gemido se escuchó salir de la boca de la niña, pues debido a ese movimiento el glande de la verga de Jorge entró un poco y aunque Mariana sentía ardor y dolor no quiso retractarse, ni echar para atrás sus deseos retorcidos.
Aún cuándo la pequeña hacía presión con su peso, la verga de su padre no se abría paso y no era penetrada completamente, aún así Mariana estaba disfrutando de esa cabalgata.
Jorge su padre ni se inmutaba , pues tenía una gran cantidad de alcohol en su cuerpo que era imposible que despertará, no obstante su miembro viril seguía firme como soldado.
La pequeña varias veces dejaba caer su peso, pero debido a la inexperiencia de la niña y a eso le aumentamos el estado inconveniente del padre, esa verga no podía atravesar esa pequeña vagina, solo la niña podía sentir cómo la punta de la polla tocaba y frotaba sus rosados labios vaginales.
Por encima del dolor diminuto que sintió, no gritó y tampoco se separó de la verga de su padre. Ese pequeño dolor lo convirtió en placer y satisfacción que a sus nueve añitos nunca había experimentado, ni tampoco imaginado que ocurriría.
A lo lejos la niña escuchó la voz de su madre que había llegado de su trabajo, eso hizo que la niña se levantara, y muy inteligente la niña tapó rápidamente a su padre con una sábana y se retiró a su habitación.
Maria nunca se percató de lo que su pequeña hija de nueve años había hecho con su propio padre borracho. Y por supuesto que su padre tampoco lo sabía.
Días después la niña quería probar nuevamente la polla de su padre, su inocencia se había esfumado para darle paso a la concupiscencia. Aunque eso no era normal en una niña, pero como ya había probado verga ya no podía parar sus impulsos de hacerlo otra vez.
Aproximadamente un mes transcurrió, ella y sus padres fueron a una celebración de cumpleaños de unos primos y cómo la familia paterna todos eran amantes del alcohol, pues se pusieron una peda exagerada, tomaron cerveza de a madres, botellas de vodka y no podía faltar las botellas de tequila, toda la familia tomó incluso María la madre de Mariana la cuál no podía ni sostener su propio peso. Terminó la fiesta y se retiraron a su casa afortunadamente no hubo ningún accidente fatal debido a que Jorge manejaba muy ebrio.
Al llegar a casa Maria subió a gatas por las escaleras para quedar plácidamente dormida en su alcoba, pero Jorge que estaba más borracho, solo se quitó lo zapatos, el cinturón, desabrochó el botón del pantalón y cuándo se los iba a quitar, dejó caer su cuerpo sobre el sofá de la sala, al caer se dió un golpe con el respaldo y quedó boca arriba perdido de embriaguez.
Mariana que estaba a su lado se acercó a él y le habló.
- Papi, papi vete a dormir a tu cuarto.
Mariana lo movía y lo movía tal vez para darse cuenta que ya no podía despertar hasta el día de mañana. Sólo se escuchaba el sonido del ronquido de Jorge y un silencio sepulcral.
La pequeña amante de la polla de su padre, terminó por aflojar el pantalón, bajó la cremallera y con su poca fuerza que poseía, trató y trató de bajar más los pantalones de su padre, pero debido al peso de Jorge solo consiguió bajarlos hasta media nalga.
Marianita no perdió el tiempo y comenzó a olfatear el bulto que hacía la verga sobre los calzoncillos, la cuál emanaba un aroma a macho y sudor , después de cierto rato, bajo el elástico y dejó libre la polla dormida, flácida, pero con un olor fuerte a orines y a alcohol, eso no importó en ese momento a su hija, pues deglutió por segunda vez la verga de su amadisimo padre, aunque en esta ocasión tardó en despertar esa polla.
Mariana lamía con mucha delicadez las dos bolas de su padre, las trataba de succionar. Esa niña se estaba volviendo experta , lamía los guevos de su padre y pasaba su lengua por toda la polla aunque ésta se mantenía flácida , pero con buen tamaño .
Mariana vió cómo la polla de su padre nuevamente iba creciendo, creciendo y cómo pasaba de estado flácido a un estado erecto. Por fin esa polla ya había alcanzado su máximo nivel de grosor y de tamaño , algo que entusiasmaba de sobre manera a su pequeña hija.
Hambrienta de deseo sexual Marianita tragaba esa verga gorda con desesperación, la mamada que le realizaba a su propio padre era fenomenal digna de una película de corte porno, cualquier puta con la que había estado Jorge quedaba cómo principiante a lado de su retoño. La pequeña montó sobre su padre y sobre esa verga que también deseaba sexo.
La niña tomó por segunda vez la verga de su progenitor y la apuntó en la entrada de su vagina y nuevamente aplicó su peso sobre el dorso de Jorge, para de ésta forma ser penetrada.
Jorge roncaba fuertemente, seguía inmóvil y perdido de sueño, más aún su vástaga estaba muy afanosa en sentir esa polla monstruosa de su padre dentro de ella. Mariana daba sentones sobre la pelvis de su padre hasta sentir nuevamente esa sensación que había tenido la otra ocasión.
El ser muy pequeña y de edad infantil no fueron obstáculos para ella, pues ya había despertado en ella el deseo lascivo, los movimientos de Marianita el subir y bajar dando esos delicados sentones en la verga de su propio padre ebrio, hacían que cada vez sus suspiros y gemidos fueran más fuertes. Algo le ocurrió probablemente en sueños a Jorge, pues sin abrir sus ojos tomó del cuerpo de su hija y con un movimiento la colocó sobre el sofá en posición de misionero, Jorge con una mano agarró su gran verga y la dirigió hacia la vagina de su pequeña y comenzó a empujar su pelvis contra la niña, por instinto Jorge comenzó a follar a su propia hija, probablemente en sueños el hombre imaginó estar cogiendo con su esposa, sin saber que en ese preciso momento él estaba desvirgando a su hija de ocho años.
A pesar de que Jorge estaba demasiado borracho agarró fuerza para seguir follando de forma inconsciente, Jorge daba unas embestidas como nunca, sus movimientos de cadera eran cada vez más rudos y profundos. Su verga se deslizaba fácilmente dentro de la vaginita de Marianita, para ese momento la niña ya no podía zafarse, las penetradas tan profundas que le propinaba su padre ya se habían convertido en mucho dolor, la niña creía que estaba siendo partida en dos. La pequeña lloraba y se quejaba casi en silencio, pues no quería que despertara su padre.
En ese momento comprendió que no era lo mismo cuándo ella se movía a cuando su padre tomaba el control, aunque Jorge la seguía cogiendo fuertemente no abría los ojos, solo se podía escuchar los chasquidos que se hacían al chocar la pelvis de Jorge con el vientre de la niña.
Segundos después Jorge expulsa gran cantidad de semen, el cuál fue alojado dentro del útero de la niña. El padre de Mariana quedó exhausto y aún más dormido que antes, la niña como pudo se levantó y trató de caminar, pero debido a la mega cogida que le había hecho su padre, sus piernas estaban tambaleando y se le complicaba dar un paso, sangre y semen le escurría.
Cómo pudo la pequeña tomó fuerza y caminó a su habitación, tenía sentimientos confusos en su mente, por un lado era el dolor inmenso que tenía en su conchita y por otro un placer indescriptible.
Al día siguiente por la mañana todo transcurría lo más normal, sus padres solo estaban crudos, pero ya no borrachos, mientras Marianita ya había sido desvirgada por su propio padre, Mariana caminaba con dificultad, pero lo disimulaba ante sus padres.
Jorge no sabía si había cogido con María anoche o tal vez había sido un sueño, pero para la pequeña Mariana no había sido un sueño, todavía por la mañana tenía inflamada su conchita, además de sentir dolor interno, pero eso no le importaba a la niña, su sueño ya se había hecho realidad.

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