MI ESPOSA HACIENDO REALIDAD MI FANTASIA
Raul es un amigo de toda la vida, fuimos compañeros de fiestas desde muy jóvenes, después nos casamos y como ya no teníamos tantas reuniones juntos nos distanciamos, luego él se divorció, pero yo sí seguí con mi esposa y en encuentros ocasionales más de una vez me dijo… tu eres muy afortunado.
Raul es un amigo de toda la vida, fuimos compañeros de fiestas desde muy jóvenes, después nos casamos y como ya no teníamos tantas reuniones juntos nos distanciamos, luego él se divorció, pero yo sí seguí con mi esposa y en encuentros ocasionales más de una vez me dijo… tu eres muy afortunado con la esposa que tienes, es muy linda tierna, cariñosa, deben vivir una vida íntima maravillosa. Le respondí que a veces las cosas no son todo lo que parecen, porque en todas las parejas siempre se presentan desavenencias.
Pero el insistía que admiraba mucho a mi esposa y con el tiempo comprendí que su admiración, era más deseo que admiración. Esta situación me hizo imaginar que si mi esposa tenía tanta empatía con él se podía quizás hacer realidad mi fantasía.
Previamente acorde con Raul que iríamos a su casa con mi esposa, y si había química podría hacerse realidad mí fantasía (ver a mi esposa follada por otro hombre).
Fue un sábado, Andrea se vistió muy atractiva para la ocasión, cabe decir que lo que se ponga le va bien, ella es una mujer latina de 42 años, 1.75 de estatura piernas largas senos medianos y duros, hermoso trasero, cabello ondulado y una boca hermosa, aquella noche fue con una falda corta que realzaban sus sensuales piernas, blusa holgada con escote, el cabello suelto y zapatos de tacón. Debajo yo sabía que tenía sus medias de liguero y una ropa interior muy sexy.
Cuando llegamos Raul nos recibió en la puerta y al saludar a mi esposa la escaneo de arriba abajo porque es imposible que un hombre no se fije en el atractivo cuerpo de mi esposa, llevé una botella de vino pero Raul tenía algo más fuerte para beber así que optamos por su botella, hablamos, se hicieron bromas y así fueron pasando los minutos, ya con media botella de whisky que habíamos consumido optamos por jugar a «verdad o reto» enseguida Raul y yo de manera cómplice pero sin habernos dicho nada comenzamos a hacer todo para que mi esposa perdiera la mayor cantidad de ropa y así fue, nosotros aún teníamos los pantalones pero Andrea ya solo estaba cubierta por su ropa interior, medias y zapatos de tacón luciendo muy sensual.
La sensación para mi esposa estar desnuda frente a un hombre distinto a mí era fuerte y excitante a la vez, Raul recibió un reto de mi parte y consistía en apartar el cabello de Andrea y darle un beso en su cuello.
Raul se levantó se puso detrás de ella, apartó su cabello y lentamente rozo su cuello con los labios y después le dio un beso lento pero lleno de erotismo, Andrea estaba avisada de lo que podía suceder y sé que estaba excitada con la situación.
Mas adelante en otra penitencia le dije a ella que escogiera entre un beso en la espalda o uno en la boca que le diera Raul, ella sin tapujos dijo «en la boca» y así fue, Raul se puso frente a ella puso sus manos en las mejillas de mi esposa y beso esos labios suaves, lentamente mi esposa cedió y correspondió el beso, mi excitación estaba al límite, estar viendo a mi esposa besarse con otro hombre y no solo era el beso sino la forma y la situación, ya quería verla desnuda frente a él.
Raul me pidió que le hiciera sexo oral a mi esposa, así que la recosté en el sofá, y comencé a saborear esa concha húmeda y tibia, unos segundos después levanté mi cabeza y vi que Raul se había acercado a Andrea y se estaban dando un beso apasionado, me levanté tomé mi vaso de whisky y sentándome al otro extremo de la sala me dispuse a ver el espectáculo, ellos se separaron, me miraron y les dije, no se preocupen continúen, tienen total libertad.
Raul se sentó junto a ella, y lentamente le fue quitando la ropa interior, descubrió sus senos y esos pezones hermosos, los acarició suavemente y no se resistió a dejar de chuparlos, se puso sobre ella la besó mientras acariciaba sus piernas y su vientre, bajó lentamente hasta estar a la altura de sus caderas, las besaba mientras Andrea acariciaba sus cabellos, Raul abrió con su mano las piernas de mi esposa, ella accedió complaciente y el comenzó a meter sus dedos en su concha y los gemidos de mi esposa comenzaron a escapar, su cuerpo se movía lentamente mientras Raul metía y sacaba esos dedos de la empapada concha de mi esposa, me serví la tercera copa solo, el alcohol me mantenía calmado, porque la excitación que tenía, hacía que mi cuerpo temblara.
Raul se paró frente a ella y se quitó el pantalón dejando su verga frente a la cara de mi esposa, ella se sentó la agarró y mientras la acariciaba me miraba, con una sonrisa pícara y perversa la cual me excitaba más, sin apartar su mirada de mi, acercó su boca a la verga erecta y la toco con la punta de su lengua, dejo de mirarme y se la metió toda, la chupó primero despacio y luego rápido, Raul con sus ojos cerrados estaba disfrutando de lo que mejor sabe hacer mi esposa, sexo oral, le acariciaba el cabello mientras ella seguía saboreando su gran verga.
La tomó por los brazos la levantó y la puso sobre el sofá, allí abrió sus piernas se puso sobre ella y acercó su verga a la entrada de la concha de mi esposa, ella le dijo… «si» «hazlo ya» Raul seguía rozando los labios vaginales dándole placer o haciéndola desearlo más, de pronto la puso en su lugar y deliciosamente la penetró, Andrea emitió sus primeros gemidos, tanto que erizo toda mi piel, Raul comenzó a penetrarla y entre jadeos de ambos escuché que ella le dijo «así papito rico así» eso fue pólvora para el fuego que ya sentía, follaron por casi media hora en todas las posiciones, ya no había bebida, tuve que ir a la cocina por la botella de vino que había llevado y cuando regresé ella estaba en cuatro, y Raul desde atrás la tenía tomada de las caderas y le clavaba una y otra vez su verga y ella decía….sigue, sigue, uhmmm que rico, eso, eso, me gusta si, si, más fuerte y él se esmeraba por clavarle con fuerza su verga y apenas ella disfruto su orgasmo, él se corrió en medio de un gemido fuerte, terminaron exhaustos y quedaron unidos por un par de minutos. Al separarse comenzó a fluir el semen que Raul le acababa de dejar dentro a mi esposa en su concha.
Andrea me miró y me pregunto si me había gustado y si eso era lo que esperaba, a lo que respondí que estuvo fantástico, Raul y mi esposa se fueron al baño y regresaron unos minutos después.
Raul me preguntó si podíamos quedarnos a dormir en su departamento, miré a mi esposa y busqué una respuesta con mi mirada, ella se sonrió y asintió, entonces le dije a Raul que, si nos quedábamos, nos sentamos nos tomamos la botella de vino y luego nos fuimos a dormir.
Raul me mostró la habitación en la que nos podíamos quedar y le dije que mejor nos quedábamos los tres en su habitación que tiene una cama king size, subimos al segundo piso, entramos a su habitación dónde pasaríamos una noche los tres juntos, ellos repitieron la sesión de sexo, y yo a su lado escuchaba los gemidos de mi esposa, eran maravillosos, yo estaba cansado y me dormí rápido, ellos un rato después.
Al día siguiente nos fuimos a casa, me despedí de Raul con un apretón de manos y ellos con un beso en la mejilla, quien iba a imaginar que detrás de ese beso ese par había tenido una espectacular noche de sexo.
Al llegar a casa mi esposa me agradeció que hubiera confiado en ella para hacer realidad mi fantasía. Le pregunte si lo repetiría y me dijo que de pronto mas adelante.


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