MI HERMANITA ANA.
No es fácil la primera vez que te enteras que tu hermana le gusta coger.
No es fácil la primera vez que te enteras que tu hermana le gusta coger, pero siendo que a mí me gusta que las morras sean bien putas, sería hipócrita de mi parte enojarme porque a mí hermana Ana le encante la verga.
Tenemos una gran diferencia de edad y si sé que le gusta follar es porque algún que otro amigo se la ha parchado, pero principalmente se por medio de gente que, aunque no me conoce, pues son más jóvenes, hablan de mi hermana y lo caliente que es.
Para que se la imaginen, ella es algo bajita, delgada, pues le gusta hacer ejercicio, tiene senos pequeños, unos pezones medio grandes, lo sé por qué algunas veces se le transparentaba la playera, pues usaba ropa que dejaba medio ver sus tetas y tiene un culito que hace que la volteen a ver.
Ella como muchas mujeres, sé que no todas, si la ves tiene esa facha de joven bien portada, que se da a respetar y que no le da las nalgas a nadie, pero no, le gusta coger y aun que no se las da a cualquiera han sido varios de la colonia los afortunados que se la han metido.
Y aún que nunca he pensado en parchármela, no niego que me excita escuchar cómo se la han cogido.
Esta historia comienza una vez que regresaba de la tienda cuando veo que Ana se sube a un carro con un muchacho y arrancan, tiempo después, tiempo después escuche el relato de ese chico de cuando paso por Ana, para según llevarla al cine, unos minutos después de arrancar, él le pregunto:
- ¿Enserio quieres que te lleve al cine?
- Pues sí, ¿no me invitaste a eso?
- ¿Y qué vas a hacer para ganártelo?
Mi hermana sonrío, pues ya sabía que su nuevo follamigo necesitaba algo de estímulo, así que ella se inclinó y comenzó a dirigir su cabeza hacía la verga de él, sin dejar de manejar, él le comenzó a acariciar la cabeza cual perra en celo.
- Vaya que si eres bien puta Anita
- Solo con los que me gustan y tú has tenido suerte – le dijo ella con voz cachonda
Le baja el cierre y saca su verga y comienza a succionar y mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo y el chico no hace más que tratar de seguir conduciendo.
Llegan a un semáforo y él le pregunta
- ¿Me imagino que también quieres palomitas y dulces?
- Pues claro, aún que no se si me termine empalagando tu lechita cuando termines en mi boquita, ¿o no es dulcecita?
- Eso te toca averiguarlo, pero si vas a querer dulces me vas a tener que dejar follarte primero.
- Normalmente me parchan después de la película, pero está bien, para que veas que soy buena onda.
Ana continuaba chupándosela como toda una profesional mientras que el chico cambiaba de rumbo hacia el motel mientras le comenzaba a tocar sus primero sus tetas para después comenzar a dedearle su puchita juvenil.
Una vez llegaron al cuarto mi hermana se hinca y continúa chupando la verga del muchacho, el ya no aguanto y le dejo ir unos chorros de esperma en la garganta, cuando él se termina de venir mi hermana continúa lamiéndole el pito y finalmente se separa y le dice:
- Pues si están algo dulces – y se ríe.
- Levántate que falta que me des las nalgas.
Ella se levanta y se quita toda la ropa, se tira en la cama y se abre de patas, él se termina que desvestir y se desliza entre sus piernas.
- ¿Quieres que te parche?
- Si, por favor párchame – no sé a ustedes, pero a mí me encanta cuando una mujer dice eso.
El chico se la mete de un solo golpe y ella comienza a gemir como la puta que es, mientras comienza el mete y saca y con ello ese movimiento de tetas cuando te coges a una morra de misionero.
- Te gusta la verga, ¿verdad puta?
- Si, me encanta – responde ella entre jadeos-
- Ya tenía muchas ganas de cogerte Ana, esta delicioso meterte la verga
- Me la metes bien rico, dame más, más…
- Todavía no puedo creer que te esté cogiendo
- Para eso me invitaste, ¿no?, ya te habían contado que me encanta la verga ¿verdad?
El morro se saca un poco de onda, pero sin dejar de penetrarla le dice:
- La neta sí, pero nunca lo creí.
- Pues mientras seas discreto podemos seguir cogiendo de vez en cuando.
- Lo prometo, no le diré a nadie que no te haya parchado ya.
- Con eso me basta.
Él se separa, la voltea y la pone de perrito, a lo que ella levanta su culito y aplasta sus tetas sobre el colchón, el morro se acerca y le da una nalgada y luego otra, lo que la hizo gemir, para acercase y penetrarla y comenzar a darle verga a mi hermana como si no hubiera un mañana.
Finalmente le avisa que está por terminar y ella le pide se los eche en la cara, a lo qué el morro con gusto se la saca para que ella rápidamente se ponga de rodillas y comience a llenarle de leche toda la cara, lo cual ella agradece limpiándole la verga hasta dejarsela bien reluciente.
Ella se limpia y se come lo que alcanza a recoger con su dedo, se visten y se van de regreso a dejar a mi hermana.



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