Mi hija, mi pasión.
Luego de ir a buscarla a la piscina de nuestra vecinita me pidió que la bañara….
Mi nombre es Omar y esto que me paso fue allá por 2005
Mi única hija, Victoria de 10 años había ido a la piscina estructural que mis vecinos habían comprado para sus hijos, Fernanda, de la misma edad que mi hija y Andres, 4 años menor. Esa tarde de verano, un 31 de diciembre de 2005 Fernandita invito a mi bebé a nadar a su piscina, se pone una malla enteriza, sus ojotas y se va a lo de su amiguita.
Pasaron unas horas y como a las 7 de la tarde la voy a buscar.
-Hija, ¿vamos?-
-¿Ya?- pregunta haciendo pucheros, impropio para su edad pero yo se lo permitía.
-Si, Victoria, desde las 3 de la tarde estas en el agua, vas a salir toda arrugada-.
-Bueno, vamos-.
Le había comprado una salida de baño qué las confeccionaba una compañera de trabajo y Susana, la mamá de Fernandita le dice:
-Pero que glamour, ¿mira a la princesita?-
Estuvimos hablando de la prenda de vestir y quedamos en darle el teléfono de mi compañera de laburo para preguntar precios para ella y su familia.
-Vamos bebe, le digo a mi hija, después de las 12 venimos a saludar-.
Una vez en casa le digo:
-Anda a bañarte amor que voy a empezar a hacer la cena-.
-Si pá-.
No pasaron ni 5 minutos y me llama:
-Papaaaaaaa-.
-¿Que hija?, ¿que pasa-.
Ya estaba desnuda, la había visto miles de veces así que no me produjo nada.
-Papa, ¿me lavas el pelo-.
-Hija, tenes 9 años, desde los 5 te bañas solita-.
-Dale, no seas malo-.
-Bueno, dale-.
El agua tibia comenzó a empapar el cuerpito de mi niña, cerré la canilla y comencé a lavar su pelito, masajeaba su cuero cabelludo y note que mi hija suspiraba más de lo normal.
-¿Estas bien Vic-.
-Si, papá, me gusta lo que haces-.
Luego de eso y sin preguntarle tome una esponja y con su jabón empecé a jabonarla, su cuellito, sus hombros y su espalda, luego lo hice en su pancita y me dice:
-¿Mi pecho no?-.
-No hija, tu intimidad te la bañas tu-.
-No papá, bañame ahí también-.
Lave sus senitos qué eran apenas perceptibles y segui hasta su vaginita, con mucha ternura la lave lo mismo que su ano, note que suspiraba y mordía sus labios, termine de bañarla, la enjuague y le pregunté si sentía bien.
-Si papá-.
¿Que paso que me pediste que te bañara?.-
-¿Viste que en la piscina había junto a Fer otra nena, de bikini amarillo?-.
-Si, pero no le preste atención-.
-Cuando te vio le pregunto a Fer quien eras, le contó y le dijo que estabas bueno, que le gustaría que la besaras toda, Fer le dijo que no dijera eso, que eras el papá de su amiga, la nena esta no le hizo caso y empezó a decirme lo que antes le había dicho a mi amiga, que a ella un tío por parte de su madre la besaba y ella le besaba el pene, yo la mire y no podía creer lo que me contaba, no quiero que toques a otra niña que no sea yo, yo soy tu hija-.
-Lo se amor, lo se y sabes que te adoro pero no podría hacerlo ni con vos ni con nadie-.
-Por fa, papá-.
La mire a sus ojitos y le pedí que los entonara, le di un pico, luego otro hasta meter mi lengua en su boquita, chupaba su lenguita, comencé a lamer su cuerpo, lami sus pezoncitos y ella suspiraba mientras acariciaba mis hombros, seguí por su pancita hasta llegar a su vaginita, le pedí que se sentara en el inodoro y abriera sus piernas, comencé a deleitarme con su pequeño clitoris, metí mi lengua entre sus labios hasta escucharla decir:
-Que rico, segui papa-.
Segui mamando su vaginita hasta que comenzó a decirme que se hacía pis.
-Hacete amor, es tu néctar que quiero beber.
Me apretó contra su cuerpito largando sus jugos intimos y cuando me soltó levante sus piernas y comencé a devorarle el anito.
-Uf papa, que rico se siente.
Le di tremendo beso negro hasta que quedo como desfallecida y me dice:
-Bañate conmigo pa-.
Me quite la remera y mi bermuda, la niña vio mi pene muy parado.
-Que grueso es-.
-¿Me harías feliz?-.
-Si papa-.
-Arrodillate y lameme los testículos-.
La niña comenzó a lamerme y parecía que mi pené iba a estallar-.
-Metela en tu boca y chupala como si fuera el helado más rico que comieras en tu vida-.
La nena obediente siguió chapando unos minutos hasta que le digo:
-Tragate lo que salga del pene-.
Acabe en su boca y ella obediente lo trago, tome su cabecita y la puse contra mis piernas, la ayude a levantar y nos dedicamos a bañarnos, uno al otro, fue lo más hermoso, sentirla tocándome con su ternura de niña, nos vestimos y a preparar la cena.
Cenamos y pasamos juntos el primer fin de año y año nuevo en que mi hija se convertiría en la mujer de mi vida, ya era el amor de mi vida, hoy 20 años después para el exterior somos padre e hija pero en casa vivimos como marido y mujer.


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