Mi hija ninfa desde pequeña 3
Intento satisfacer nuestros deseos, esperando que sea jueves.
Domingo por la mañana, despierto sabiendo que una nueva vida en mi comenzaba, mis deseos más oscuros podían salir. Mi hija deseaba explorar y explotar su sexualidad y yo estaba muy predispuesto a ayudarla.
Ese domingo fuimos a comer a casa de mis suegros, nos quedamos hasta las 16hs entre charla y charla. Volvemos a casa y Miri propone ir al parque. Sofi un poco cansada elegía dormir un rato, yo por mi parte tenía ganas y además que tenía algo en mente también. Los domingos por la tarde las plazas y parques están concurridos, aunque a veces en verano no tanto. Porque hay gente de vacaciones en otros lados o por el calor que muchas veces hace que la gente no salga de sus casas. Este era uno de esos días, hacia 33° Centígrados y el aire se respiraba caliente. Con esa excusa le dije a miri de cambiarse por una ropa más liviana. Le puse una bombachita rosita claro que le quedaba bastante ajustada, una falda suelta y un topcito. Y así nos fuimos. Mientras caminabamos hablábamos de cosas que veíamos en el camino. Mi cabeza ya empezaba a imaginar distintos escenarios, por lo que comienzo una conversación necesaria para ambos.
Yo – Hija viste todo lo que viene pasando, con vos, conmigo mejor dicho. Quiero decirte algo.
M – no podremos hacerlo más ?
Yo – vos querés ?
M – si papi, yo siento cosas en mi vagina y me gustó todo lo que sentí. Vos me dijiste que era de adultos, pero me gustó a mi
Yo – Es que esto puede traer muchos problemas si vos contas esto que paso entre nosotros.
M – Papi, nunca lo voy a contar. Me gusta ver tu pene así, me gustaría tocartelo ahora, que lo tenés duro.
Realmente era notoria mi erección para ella, me di cuenta que mi hija me mira más de lo que pienso, entonces le hago una pregunta.
Yo – jaja que picara que sos. Ya me estabas viendo desde antes ?
M – si papi, muchas veces miro a ver si se nota tu pene. A veces algunos se notan más y otros no. Todos los hombres tienen pene ?
Yo – si todos los hombres tenemos pene. Pero, vos miras a todos los hombres?
M – si, para ver si puedo descubrir como se ve.
Yo – Así que el jueves te gusto estar en la ducha ?
M – Si y por eso quiero ir de nuevo.
Yo – Hija si sabes guardar este secreto, yo te voy a ayudar a que veas todos los que quieras y a como conseguirlos.
Esas palabras hicieron eco en mi cabeza, le estaba proponiendo a mi hija exponerla, no solo a mi, si no ante otros hombres que también la deseen.
M – Si papi, no diré nada. Entonces como hago ?
Yo – viste que te puse una falda suelta y tú bombachita rosa más pequeña con un top. A los hombres nos gusta ver la piel de las niñas. Por es vas así vestida. Y la falta sin un shorcito es para que se note tu bombachita, eso vuelve loco a cualquiera que te vea.
M – En serio papi ? Entonces me trajiste así para que me miren ?
Yo – Si, así te desean y se exitan, cuando alguien nos gusta mucho nos existamos y a los hombres se nos pone duro.
M – vos decís que alguien me va a mirar y se le va a poner el pene duro ?
Yo – a más de uno seguro hija. Vos fíjate quienes son los que están cerca y te miran. Cuando saltes o estés alto, te mirarán tu bombachita.
M – entonces voy a saltar, subirme alto y dar vueltas.
Yo – Y si queres para mejor, subite un poco la bombachita y así que la tela se meta en los labios de tu vaginita. Así se notará más todavía.
Ella no lo duda ni un segundo y mientras caminábamos casi llegando al parque ajusta su bombachita haciendo que la tela se incruste en su colita y su vaginita, marcando así todo su encanto.
Llegamos al parque había poca gente, unos 8/10 niños correteando, había 5/6 hombre y 4 mujeres acompañando ahí. Un grupo de adolescentes cerca sentados en círculo.
Miri se dispone a jugar en los juegos, escalando, subiendo, bajando, tirando se del tobogán. Buscando ser mirada, pero nadie parecía notarla. Después de un rato la llamo y le propongo ir a la cama elástica ya que no habia nadie allí. Pagamos 15 minutos y se subo. Estaba el mismo chico del día anterior, un joven de unos 18/20 años, Miri se pone a saltar, si falsa se levantaba, yo me hacía el distraído y note como los ojos de ese pibe estaban mirando la cola de mi hija que en cada salgo asomaba. Noto que el me miraba cada tanto a ver si lo estaba observando, yo me seguía haciendo el distraído. Le digo a miri que se acerque y le digo.
Yo – Hija, voy a el puesto de pororo que está ahí (señalo con mi dedo el carrito que estaba a unos 15 metros de ahí). Quedate acá saltando.
M – y me vas a ver desde ahí ?
Yo – Si hija, no te pierdo de vista, pero el chico que cuida acá te va a mirar de cerca por si te pasa algo. Y podés mostrarle algunos de tus saltos (mientras disimuladamente me tocó la verga dura)
M – está bien papi, me quedo acá saltando.
Me alejo de a poco. Dando la espalda a la situación y cuando volteo veo como ese pibe miraba sin ningún impedimento a mi hija. Ya en el carrito mientras me atendían veía mi hija le hablaba y se reía y saltaba delante de él, a veces se tumbaba de frente, a veces de espalda. Dándole un verdadero espectáculo a ese joven que disfrutaba de eso. Note que el algo le decía pero estando tan lejos no podía oír, ni leer sus labios.
La vuelta hacia la cama elástica la hice muy lenta, mirando mi celular. Para que ese joven pueda disfrutar más tiempo viendola. Al llegar le dije a miri que si tiempo había terminado, pero el joven interrumpió diciendo que le daba 10 minutos de cortesía, ya que no había nadie esperando. Yo acepte fluidamente y me aleje un poco para ver la situación. El joven ya no tenía más pudor por mirar a mi hija. Ya no disimulaba su mirada sobre ella y ella brindaba un espectáculo mostrándole su cuerpo. Pasa el tiempo, le digo a miri que ya es la hora, que vamos a comer algo. Ella se baja y saludo al chicho sacudiendo la mano.
M – Chau Mati gracias
Mati – Chau Miranda, volve cuando quieras.
Que mierda ?!? Cómo sabía su nombre, que le dijo ella ? Porque el ya no tenía pudor por verla ? Me denunciaría ? Que hice ?
Nos sentamos en el banco y charlamos.
Y – cómo sabías su nombre?
M – me lo dijo, me preguntó cómo me llamaba y el me dijo como era el suyo
Y – y que más te dijo ?
M – que le gustaba verme saltar y entonces me di cuenta que era verdad lo que me dijiste. Entonces le dije que yo saltaba para él y que me mire.
No podía creer como un pendejo así le de la cara para hacer eso. Me estaba explotando la verga, había expuesto a mi hija a un hombre desconocido y eso me estaba encantando.
Yo – y a vos te gustó eso ?
M – Si papi, porque en un momento el se tocó su pene por arriba de bermuda y me hizo notar que lo tenía duro.
Y ahí me di cuenta que ya había pervertido a mi hija y que no habia vuelta atrás.
Yo – Hija, es importante que esto lo hagas siempre conmigo. No vayas haciendo esto cuando estés con mama o la abuela.
M – Si papi lo entiendo
Yo – Ahora volvamos, así te baño
M – ya ?
Yo – si hijita, estoy muy caliente y quiero que me la toques un rato.
M – okey. Vamos
Caminos a casa, todo el camino iba pensando en lo que había pasado, creo que miri también había quedado pensando en ese momento que la marco nuevamente en su vida. Llegamos a casa con calor, Sofi estaba levantada. Le digo que le voy a dar un baño a miri, xq habia jugado mucho. Entramos a la ducha con el mismo ritual de siempre. Y una vez dentro, cerré la cortina y baje un poco mi boxer, miri enseguida me agarró la verga y comenzó a masturbarme, no tarde nada y me vine rápidamente. Está vez terminando en toda la cara de miri, mi verga aún seguía muy dura por la calentura del momento y guíe su cabecita para que me la chupara a lo cual atendió rápido. La imagen que tenía no podía creer, mi pequeña niña de solo 7 años, estaba chupándome la verga como podía, con toda su cara llena de mi semen porque me había exitado por haberla exhibido ante un hombre. Ese sentimiento de lujuria me hizo volver a acabar, está vez mucha menos cantidad que la primera y sin darme cuenta que Miri no había sacado su boquita de ahí. Paso su lengua una última vez por mi cabeza buscando limpiarme la verga y me dispuse a bañarla. Salimos normalmente. Cenamos en familia y a la noche cuando se fue a dormir me dispuse a tener sexo salvajemente con Sofi. Estaba hecho un toro. Todo esto me estaba llevando a niveles sexuales nunca antes vistos.
El lunes transcurrió normal, por trabajo estuve casi todo el día fuera, llegué para el horario de la cena, comimos, miri durmió. Con Sofi charlamos un poco y cogimos como locos.
El martes también trabajo y Sofi también por lo tanto se fue a pasar el día de los abuelos.
El miércoles a la tarde la pasé a buscar por la casa de los abuelos y fuimos a hacer una compras. Quería comprarle ropa para el jueves. Fuimos a una tienda de ropa, que siempre me resultó polémica por las prendas de vestir tan sexualizadas que vendían. Y ahí estaba yo, llevando a mi hija a comprarse ropa en ese lugar. Nos atendió una chica joven que preguntó cuál era la ocasión, entonces le dije que era una pijamada con sus amiguitas y que se querían vestir como adultas. Me quejo de los juegos que tienen los niños ahora como si de algo malo se tratase. La chica se ríe y comienza a mostrarnos ropa en su talle y yo no podía creer lo que veían mis ojos. Prendas casi diminutas para el cuerpo de mi hija. Entonces ella elige algunas prendas y vamos al probador. Se midió 4 conjunto. Pero uno fue el ganador. Unos borcegos negros como de cuero, una faldita de el mismo material así como un cuero, en forma de tablas, bastante corto, apenas tapaba sus nalgas y una blusita negra que se ataba atrás. Dejando ver toda su espalda y un poco su panza. Era el oufit perfecto. Le dije que eso se lo pondría solamente conmigo y que su mamá no debería saber.
Dejo todo en el baúl de mi auto. Entramos a casa. Comentamos que paseamos, Sofi volvía de trabajar. Así que charlamos y jugamos un rato, la fui a bañar. La rutina fue igual. Solo que ahora a la rutina se había sumado que me masturbaba. Comimos, cogí con Sofía y nos fuimos a dormir. Yo no podía para de pensar en el jueves.
Llega el jueves y me predispongo a conseguir una bombachita linda para completar el outfit, recorrí casas de lencería, fui a sexshop, pero en ningún lugar vendían lo que estaba buscando y donde lo tenían obviamente no había de su tamaño. Volviendo frustrado a casa. Veo una mercería (el lugar donde venden botones, hilo, agujas y esas cosas), recuerdo que en algunas mercerías venden lencería y decido frenar. Agotando un último recurso. Entro y me atiende una mujer de unos 60 años o un poco más. Le dije que busca a lencería para mí hija. Le pedí que me muestre los modelos y enseguida saco una caja de una pila que tenía con el talle de mi hija. Empieza a sacar y eran todas las típicas bombachitas de nena, que también me encantan, pero está no era la ocasión.
Yo – Está bien señora, gracias. No tiene lo que busco.
Ella – y que buscas corazón?
Yo – otro modelo, xq a mí hija le molestan los elásticos del costado y los que están sobre las piernas, entonces tiene que ser un poco más fina.
Ella – entiendo entiendo. Mira yo hago a medida. Te muestro algunos modelos que tengo ahora para que veas.
Saca una bolsa llena de telas de colores y noto que eran bombachas, estaban todas mezcladas entre talles y colores.
Ella – mira estas son las que hago, acá guardo las de prueba, los moldes, capaz tenemos suerte.
Nos ponemos a revisar y entre todas encuentro una fucsia que era del tamaño como para mí hija y se veía de una tela finita y era una bombachita más chiquita que las comunes.
Yo – Creo que esta puede entrarle.
Ella – Bueno, llévala y probala, si va bien le hacemos algunas más.
Yo agradezco. Le pago de todas formas a la señora y me voy a casa contento.
Llega la hora de irnos, preparo mi bolso. Saludamos a Sofi y subimos al auto. Le digo a miri que se cambie, y que tenía una sorpresa y le mostré la bombachita nueva. Que le encanto.
Guardo la ropa que se sacó en mi bolso. La mire y estaba explendida. No podía creer lo bien que se veía, cualquier hombre que la viera moriría por poseerla.
Yo – Hija estás hermosa, hoy vas a llamar la atención de todos.
M – Si papi ? Es lo que quiero
Yo – Si hijita, esta noche vas a parar más de una pija.
M – Y hoy quien se queda a bañar ?
Yo – No se, siempre somos los mismos 6 que nos quedamos, pero a veces alguno más se queda. Por qué ?
M – para saber nomás. Y que puedo hacer?
Yo – para que ?
M – quiero que me digas cómo el otro día en la plaza, que tengo que hacer para que me miren y eso
Yo – Aaah…. Podés hacer lo que vos quieras. Con esa ropita todo va a estar bien. Y cuando vengas a las duchas podés sentarte más abierta de piernas.
M – Así ?
Abriendo sus piernitas y mostrándome su bombachita.
Yo – si hija así.
M – y que pasa si se le pone dura a todos ?
Yo – que te gustaría que pase ?
M – los puedo tocar ?
Yo – Como te dije hijita, mientras vos quieras, podés hacer lo que te parezca.
M – en serio?
Yo – si
Esas fueron nuestras últimas palabras antes de bajar del auto en el estacionamiento de la canchita.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!