Mi historia con Karla Capitulo 2
Continuación de como mi novia poco a poco empieza a ganar confianza para interactuar con otros chicos.
Durante unos días, no volvimos a mencionar el tema, ni sobre nuestro trato, ni lo que pasó con Julio en el parque, como si trataramos de fingir que nunca pasó nada, hasta que decidí hablar al respecto, preguntándole si se había sentido incómodo o no le había gustado, a lo que terminó confesandome algo que sería muy importante en la forma en la que desarrollamos ese lado de nuestra relación:
Desde que entró a la adolescencia, le gusta recibir atención masculina, le gusta robar miradas en la calle, llamar la atención, sentirse atractiva y deseada, incluso, cuando alguien le grita un piropo o le chifla, lejos de molestarse u ofenderte, se siente halagada, ya que, según sus propias palabras, es una forma de saber que es realmente atractiva.
A partir de cierta edad, comenzó a salir a la calle con ropa un tanto reveladora, blusas delgadas que se transparentaban, faldas cortas, shorts ajustados, vestidos holgados que por su complexión terminaban resbalandose y mostrando de más, claramente, había notado eso, sin embargo, durante esa confesión fue que me hizo notar que todo lo hacía con la intención de llamar la atención de otros hombres, y hasta cierto punto, provocarlos.
Finalmente, terminó confesandome como se sintió aquel día; mi novia me dijo que ya había notado las miradas de Julio, como en ciertos momentos se le quedaba viendo a sus pechos, por eso, aquel día, de cierta forma se sentía ansiosa por mostrárselos, me confesó que, aunque, al principio lo hizo para darme celos y hacer que me retractara, al final ella también lo disfrutó, finalmente, terminó confesandome «ahora que se las metió a la boca, voy a disfrutar aún más sus miradas».
Un contexto adicional que no mencioné en el capítulo anterior es que mi novia trabaja en una farmacia, dónde el dueño tiene varios locales, específicamente el local donde está ella estaba equipado para tener un consultorio médico en la parte de atrás, pero aún no estaba habilitado, por lo que ese cuarto era ocupado como bodega, aún así, por ser planeado como consultorio, convenientemente había una camilla, además que por temas de «confidencialidad médica», no tenía cámaras.
En el local donde está mi novia, trabaja también un chico llamado Jorge, mientras que Julio estaba constantemente rotando entre ese local y otro que tenían a un par de calles de distancia, también había ocasiones en que llevaba productos de un local a otro.
Jorge y Julio también eran amigos de confianza entre sí, así que, a los pocos días de su salida en el parque, Julio le contó a Jorge sobre nuestro trato (Pero no le contó de lo que hicieron en el parque), ese día, Karla me dijo que Jorge no le quitaba la mirada de encima, y cada vez que tenía la oportunidad mencionaba el tema, preguntaba «¿y de verdad tu novio te da permiso de hacerlo con alguien más?» «¿Y ya lo haz hecho con alguien más?», etc.
Esa noche, cómo de costumbre, pase a recogerla a su trabajo, cerró la cortina para hacer corte e inventario con Jorge, mientras yo esperaba afuera. Normalmente, baja la cortina a las 8:00 PM, y antes de las 8:10 ya está afuera, sin embargo, en esa ocasión, poco después de las 8:30, salió Jorge, al salir, noté que tenía la mirada agachada, como si quisiera evitar verme, y un par de minutos después, salió mi novia, en cuanto salió, solamente me dijo -¿Te puedo confesar algo? Jorge y yo tuvimos un faje en la camilla, te cuento en cuanto lleguemos-.
Una vez estuvimos en su casa, me contó lo que pasó: bajaron la cortina de metal, hicieron el corte como normalmente, pero, al entrar a bodega a hacer el inventario, Jorge volvió a abrir el tema, esta vez acercándose demasiado a Karla, comenzó diciéndole
– Entonces ¿Tienes permiso para coger con otro hombre no es así?
– Si… Pero aún no lo he hecho con alguien más…
– Pero podríamos hacerlo aquí mismo si quisiéramos… Aunque esté tu novio afuera
– Aún no me siento lista para hacerlo con alguien más
– Pero podemos hacer otras cosas
En ese momento, Jorge se abalanzó directamente a besarla, y lejos de separarlo, Karla continuó el beso. Poco a poco se iban acercando a la camilla del consultorio, hasta que Karla terminó acostada en ella, cuando Jorge se puso sobre ella, continuaron con el beso, mientras Jorge empezó a frotar su entrepierna en la entrepierna de Karla, y aunque, efectivamente, no hubo penetración, Karla me dijo que sentía demasiado como su erección se frotaba sobre su vagina, incluso admitió que soltó un par de gemidos.
A partir de ese día, se hizo muy común el contacto físico entre Karla y Jorge, principalmente, nalgadas, ya que, cada vez que Karla le daba la espalda a Jorge, este le daba una nalgada, las cuales, mi novia confesó disfrutar, ya que, dentro de su lógica, esas nalgadas eran un halago, ya que la hacían sentir atractiva.
Poco a poco, la confianza entre ambos fue aumentando, al grado que a día de hoy, me atrevería a decir que Jorge fue quien más aprovecho ese acuerdo entre mi novia y yo.


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