Mi hostia con la señora Fils (parte 2)
Tengo mi primera clase después de lo ocurrido y todo se calienta..
Al llegar las 19 de la tarde, me dispuse a cruzar a la casa de enfrente para mi clase con la señora Fils. Estaba más nervioso que nunca, puesto a q pensaba que ella lo sabia todo respecto a la noche anterior y me haría pasar por un mal trago. Cruce el porche y llame a la puerta. Fils me abrió con el mismo vestido que por la mañana. Estaba tremendamente excitante así.
-Hola cielo, pasa – me dijo con una enorme sonrisa
-Gracias señora Fils..
-Hoy has venido 15 minutos antes, así que puedes sentarte en el sofá. Ahora mismo bajo y hablamos antes de la clase.
Me senté muy nervioso en el sofá y ella se marchó a la cocina y trajo un café para ella y una coca cola para mí.
-Que tal? Como van las clases? – yo iba a segundo de secundaria, aunque aparentaba que iba al menos a dos cursos por encima, por mi físico y mi altura.
-Bien, ya sabe, ahí va…
-Ya debe de ir complicándose la cosa, no? Ya estás bien mayor…
-Bueno si, algo se complica pero bueno, ya sabe usted… Tampoco es para tanto
Fils se sentó a mi lado y puso su mano sobre mi rodilla
-Cielo, por supuesto que es complicado, y más a tu edad con tantos otros pensamientos, inseguridades, descubrimientos… – dijo esa última palabra con más intensidad y me apretó ligeramente mi rodilla antes de soltarme y beber un trago.
-Si, bueno, ya sabe que en la mente de un adolescente hay muchas distracciones… – solté sin pensarlo y me arrepentí. Que idiota he sido, pensé…
-Si claro, hay muchas muchas distracciones… Sobre todo con chicas, eh?
-Si, bueno, ya sabe…
-Tienes alguna chica por ahí que te guste eh pillín…
-Bueno, eh, no. Hay compañeras guapas pero poco más… Aún estamos un poco… Atontaos por la edad…
-Ah si, la famosa edad del pavo… Yo también la he pasado eh jaja. Aún la recuerdo… Pero a ti no te veo tan atontado, cielo. Aún no saben valorarte – su mirada se puso más seria y volvió a tocarme la pierna.
-Supongo… – dije un poco tenso.
-Bien, cariño. Vamos a empezar.
-El qué? – dije aún más tenso
-La clase, cielo – Fils se levantó y se dirigió al piano. Yo solo tuve ojos para ver su despanpanante trasero menearse en dirección al piano en ese vestido tan apretado. Me dirigí al piano y comencé a tocar. Estábamos tocando una sonata de Schubert y ella me dirigía y me corregía cuando me equivocaba. En varias ocasiones, llevo su mano a la mía para colocarla mejor a la hora de tocar, y notaba su mano caliente sobre la mía y solo podía pensar en que esa mano rodeara mi joven polla y sentir ese calor sobre ella.
Me equivoqué varias veces más por los nervios y ella volvía a acariciar mi mano y a situarla en el sitio. Yo jamás había tenido tanto contacto con una chica, y menos con una mujer como ella.
Cuando acabó la clase me invitó a tomar otra coca cola.
-Creo que vas avanzando, aunque hoy te notaba un poco desconectado. Estás bien? Dijo volviendo a poner mi mano sobre mi, esta vez en mi brazo. Yo era bastante atlético para mí edad, y quise que notase mi brazo algo desarrollado para sentirme yo más hombre al lado de una mujer así.
-Bueno, ya sabe, tengo alguna preocupación de exámenes y esas cosas…
-Cielo, no debes preocuparte por lo de anoche
La señora Fils soltó la bomba que yo no esperaba.
-Co…mo? – dije medio tartamudeando.
-Lo de anoche cariño, sé que me mirabas por la ventana…
-No se de que me habla señora Fils…
-Cariño, sé que mirabas y no pasa nada. Solo hice lo que tú haces tan amenudo con tu cuerpo. Me gusta descubrirme lo mismo que te gusta a ti. Yo también he visto cosas por tu ventana alguna vez, es totalmente normal… – se puso más seria de lo normal y su mano seguís sobre mi brazo.
-Disculpe señora Fils… Yo no quería avergonzarla…
-No tienes que disculparte cariño. Tú querías mirar y yo quería que mirases…
-Co…mo? – dije sin pestañear. Me notaba mi pene más duro que en la vida.
-Eres un chavalín muy espabilado para tu edad… Yo también he podido observar alguna vez lo que haces en tu habitación y no tienes tampoco que avergonzarte. Yo no lo hago y me gustó que me vieras así – Fils dio un paso hacia mí y se puso muy cerca de mi
-Señora Fils… Ejem… Disculpe… Quiero decir… Me ha visto como, desnudo o algo así?
-Con esto entre tus manos… – y llevó su mano a mi entrepierna y la apretó ligeramente. – Oh vaya, veo que está igual de despierta que la última vez que la pude ver…
Me dejó de nuevo con los ojos como platos y no sabía que decir.
-No entiendo… Quiere usted decir que… Le… Le gusto yo? – dije asustado.
-Me pones a mil desde que empezaste a desarrollarte… – me empujó ligeramente con su mano sobre mi pecho contra la pared del salón. -Me encantaba ver cómo te masturbabas, como le dabas tan rápido y fuerte a tu joven polla. Como se veía tu cuerpo en desarrollo por la ventana… En definitiva, has sido parte de mis pensamientos estos últimos meses y lo de ayer… Necesitaba sentirme deseada y sé que te provoqué otra gran corrida de esa joven polla tan atractiva que me muero por ver en directo… – y volvió a llevar su mano a mi paquete.
-Señora Fils…. Bff… No me diga eso… Usted… Usted tiene marido.
-Mi marido nunca está y no me satisface. No pienso ni tengo ganas de él desde que entraste en mis pensamientos… Quiero probarte a tí.
Tras decir eso, llevó mi mano a sus pechos.
-Son tuyos, para ti, cariño. Tus primeras tetas de mujer para que las disfrutes.
Embobado, acaricie lentamente su pecho.
-Yo te ayudo… – comenzó a desabrocharse ese vestido que ya había yo desabrochado 20 veces en mi pensamiento desde que lo había visto por la mañana. Lo abrió y desenganchó su sujetador, dejando a la luz las tetas más bonitas que había visto en mi vida (obviamente en el porno). Eran redonditas y naturales. Caían ligeramente pero se mantenían tersas. Tenía un pequeño lunar en el pecho izquierdo que le hacía aún más atractiva. Serían una talla 90 o así, por lo poco que sabía yo del tema.
-Todas para ti, mi joven teenager. Disfruta de tu premio por la clase de hoy. Puedes probarlas…
Totalmente ido, me acerqué poco a poco y llevé mis labios al pezon izquierdo. Besé y lamí con cierta vergüenza toda su teta. Me notaba en el cielo y seguí así durante casi un minuto.
-La otra se va a poner celosa, cielo…
Fui con mi lengua y mis besos en dirección al pezon derecho mientras con mis manos las apretaba desde los laterales al centro. Las apreté y llevé mi boca justo al canalillo. Todas mis fantasías sexuales adolescentes me vinieron a mi cabeza. No podía imaginar que iba a tener esas tetas en mis manos a tan corta edad.
-Es usted alucinante… – le dije tras separarme de sus pechos.
-Ahora voy a cumplir otra de tus fantasías… – me agarró de la camiseta y me empujó contra el sofá. Me senté y ella se puso a cuclillas.
-Como te he dicho, que ver en directo a tu tierna amiguita de entre las piernas… Me muero de ganas de probarla con mi propia boquita…
-Por favor, si…. – dije tartamudeando
La señora Fils bajó mi pantalón de deporte y me dejó en boxers. Mi bulto era considerable, no sabía no cómo no me había corrido con la excitación.
-Bf…. Yo también me merezco un premio por la clase – dijo, y deslizó mi boxer hacia abajo dejando salir a mi joven polla. Tenía poquito bello en el vientre y se plantó allí con sus 15 cm delante de esa diosa.
-Bf…. – dijo y llevó su mano al tronco de mi polla, haciéndome dar un respingo tremendo. Notar su mano caliente había sido mi última fantasía, y su mano acababa de rodear mi joven polla y había bajado toda la piel, mostrando mi glande.
-Que polla tienes, cariño… Y pensar que me moría de ganas de tenerte aquí y así conmigo…
Cuando fue a llevar mi polla a su boca, solo pude notar su lengua en el tronco dos segundos, pues comenzaron a llamar a la puerta sin parar.
-Mierda… – dijo la señora Fils. – No te muevas de aquí, cariño… – se abrochó rápidamente el vestido, sin el sujetador y salió del salón. Escuché de lejos la voz de mi madre y rápidamente me subí los calzoncillos y los pantalones y me senté, tratando de ocultar mi ereccion.
-Cielo, está tu madre aquí… – noté el deje de descontento en la voz de la señora Fils. Cogí mi mochila y la puse delante de mis pantalones para ocultar la piedra que llevaba entre mis pantalones
-Ah hola mamá, estábamos hablando de la clase y se ha ido el santo al cielo.
-Ya me extrañaba a mi, llevabas 40 minutos aquí y tu padre te buscaba para que le ayudes.
-Si, vale, voy.
-Señora Fils , gracias por la clase… – dije con ganas de follarmela allí mismo.
-Nada, cariño. Te espero aquí en dos días, no practiques tanto, que luego no tengo casi que enseñarte… – dijo guiñándome un ojo. Y salí de su casa deseando volver ya.
Continuará….

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