MI MADRE, TAL VEZ POR ESO A MI HERMANA Y A MI NOS FASCINE COGER
Mi madre debuta a dos amigos adolescentes.
Mis primeros recuerdos con relación a lo sexual vienen de cuando tenia tal vez unos 2 o 3 años, en ese tiempo mi mamá era madre soltera y recuerdo que hice una travesura y un conocido de mi mamá se enojó conmigo y ella le dijo:
- Luego te lo compenso
- Pero lo quiero todo eh – dijo el señor
- Si, ya sabes que sí – dijo ella con todo pícaro
Muchos años después entendí que ella se le ofreció.
Mi madre es morena de pelo negro, delgada y siempre ha tenido unas tetas grandísimas, creo que es lo primero que siempre le vieron.
Después se casó cuando yo tenía como 5 años y nos fuimos a vivir con su nuevo esposo, y cuando tenia como 6 o 7 en un par de ocasiones llego con señores, supongo compañeros de trabajo.
En una ocasión me pidió que saliera al patio por que iban a “platicar”, no sé porque, pero me dio curiosidad y entre por la cocina y desde ahí me asome a la sala y primero vi al señor con el que estaba, pero no la veía, me asome un poco más y ahí estaba ella, acostada en el sillón, muy concentrada, haciéndole una mamada a su amante. El señor me vio y solo me guiño un ojo y soltó una sonrisa mientras me comenzaba a acariciarle el culo, yo salí de ahí porque me sentí descubierto, no porque entendiera que mi mamá era una puta.
Paso el tiempo nos fuimos a vivir con su esposo a otra colonia por que mi madre estaba embarazada de mi hermana Ana, en ese entonces yo tendría como 11 años y no volví a notar nada raro hasta que como a los 13, mi mamá dejo de trabajar para poder estar más con sus hijos o esa era la idea.
En ese tiempo yo salía a veces con los chicos de mi calle que eran casi de la misma edad, entre ellos estaba Eduardo que tendría como 16, después él me contaría que una vez que me fue a buscar, mi madre lo invito a entrar y se sentaron en el sillón, y esto fue lo que me contó.
- ¿Cómo has estado Eduardo? – me pregunto tu jefa
- Bien señora, ¿cree que tarde mucho su hijo? – respondí todo inocentemente
- Un poco, pero sierve y te conozco un poco más.
- Sí, verdad.
- Y dime, ¿tienes novia?
- No, por ahorita no.
- Eres muy tímido, ¿verdad?
- Pues algo.
- Pero ya has besado, ¿o no?
- Si, pero muy poco, como que si me falta aprender más.
- ¿Y ya has estado con una mujer o sigues siendo virgen?
- No, todavía no he estado con ninguna – dije un poco apenado, mientras tu madre se acercó un poco más a mí.
- ¿Y te gustaría estar con una?
- Sí, pero las muchachas como que no quieren.
- Te gustaría que yo te desquinte – pregunto tu madre.
- ¿Es enserio señora? – dije sorprendido, sin creer que estuviera pasando eso.
- Si prometes ser discreto, yo te quito lo virgensito.
- Si, señora, no le diré a nadie.
- Ok, vamos a aprovechar que mi hija esta dormida.
Tu jefa me comienza a besar y a quitarme la playera, mientras yo comience a tocarle sus tetotas, ella me jala para que quede encima y así le abrí la blusa y le saque las tetas a tu mamá, miraba sus pezones oscuros, ya duros y comience a chuparlos.
- Sí, así papito, ¿te gustas mis tetas?
- Claro que sí, nunca pensé en poder chuparselas
Ya con la respiración entrecortada por la excitación nos separamos, ella me baja el cierre y me quita el pantalón y salió mi verga, se hinco y comenzó a mamármela, al no tener experiencia no puede resistir mucho y a los pocos segundos me viene en su boca, tu jefa se comió mi primer descarga pero no dejaba de mamármela y cuando me la dejó limpia se puso de pie, y me pidió que recogiera mi ropa, yo pensé que ya se había acabado, pero me agarró de la verga, aun erecta y me comenzó a llevar rumbo a su cuarto.
- Mejor tráete tu ropa, mi amor, no vaya a ser que llegue mi hijo.
- O su esposo
- No, el viene hasta la noche.
Una vez ya en el cuarto ella se desnudó y yo me quede pensando que hacer, pero me dijo:
- Ven bebe, te veo ya ansioso por metérmela.
- Sí, no sabe cuanto
Tu jefa se tira en la cama y se abre de patas, esperando a que se la metiera.
Me acerqué ya bien caliente, me puse entre sus piernas y la penetré y comenzó mi primer vaivén.
- No puedo creer que me la este cogiendo, se siente bien rico.
- Ay mi amor, sí, esta bien deliciosa tu verga, ahhh…. hoy soy tu puta.
- Muchas gracias señora
- No me digas señora, mmmm…. ya te dije que hoy soy tu puta…, trátame como tal, no tengas miedo papi, ahhh que rico
- Está bien puta, si eso quieres – le dije ya con más confianza, mientras comenzaba a cogérmela con furia.
Solo veía la cara de placer que ponía tu jefa, y lo rico que me la estaba parchando, la neta si se mueve bien rico y se le veían sus tetotas rebotar bien sabroso.
Ya no podía más y trate de sacársela, pero ella lo impidió pues me abrazo con sus piernas:
- No papito, vente a dentro.
- ¿Estas segura?
- Sí, no te preocupes, estoy operada, échamelos adentro.
No me dijo dos veces y me vine adentro, ella me abrazo ahora también con los brazos mientras se retorcía.
Nos quedamos pegados un rato hasta que me tire aun lado de ella.
- Como estuve, ¿te gusto puta?
- Claro que si papi, estuvo bien rico, para ser tu primera vez lo hiciste muy bien, ya cuando agarres más experiencia vas a tener a la puta que quieras a tus pies.
- ¿Me vas a seguir entrenando?
- Claro que sí, pero tenemos que ser discretos
Seguimos acostados, pero yo seguía bien caliente.
- No mames, te quiero volver a parchar, sigo bien caliente
- Pues que esperas, ya te dije que hoy soy tu puta.
- ¿Me dejarías darte por el culo?
- Claro que, si bebe, pero deja te preparo tu verga para que me la metas por ahí.
- ¿Cómo que me la vas a preparar?
- Te la voy a mamar y a ensalivar para que resbale bien, si se la metes a una mujer sin lubricar les puede doler a los dos.
Y comenzó a chupármela de nueva cuenta y cuando se despego se volteo y se puso en cuatro.
- Ahora si papi, métemela, yo ya estoy acostumbrada, pero hay a quienes les duele por lo que debes entrar siempre despacito.
- Esta bien, me dices si te duele
- Ok, pero te digo que yo ya estoy acostumbrada solo me dolerá un poquito cuando entre tu cabecita, pero ya después veras que entra más fácil.
Y comencé a metérsela y si, al principio me costó trabajo, pero después ya pude metérsela y comencé a parcharme a tu jefa rápido, ella solo gemía y me pedía que no parara, no pude evitar darle un par de nalgadas a lo que ella respondió con un grito de placer.
Cuando me vine por tercera vez me tiré a la cama y platicamos poco para después comenzar a vestirme, me dijo que por esa ocasión era suficiente por que podía despertar tu hermana.
Me fui, pero cada que podía iba a parcharme a tu mamá cuando tu hermana estaba en la escuela y hasta comencé a compartirla.
Cuando desvirgo a José, yo recuerdo que estábamos en la mañana en la casa de Eduardo jugando videojuegos pues no hubo clases en las secundarias ese día y en eso Eduardo pregunta si teníamos José o yo otro control, porque uno de los que teníamos estaba fallando un poco, así que dice Eduardo:
- Pues vamos por tu control José y si el José no sirve tampoco pasamos por el tuyo, se lo pedimos a tu jefa.
- Pues los acompaño
- No, tu mejor espéranos, creo ya está por llegar mi hermana y nos va a ganar la tv.
- Ok – dije esperando que llegara su hermana Ilse para que por lo menos me diera una mamada rápida en lo que regresaban.
Pero el plan de Eduardo fue llevar a José a que mi mamá también lo estrenara.
Y Eduardo me contó que fue así.
Tocamos y nos abrió tu jefa
- Hola putita, ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y José que hace aquí? – dijo tu mamá sorprendida, no porque le dijera putita, sino porque estaba José
- Lo traje para que lo estrenes ¿o me vas a decir que no te lo quieres parchar?
- ¿Tienes como 14, no José?
- Si señora – dijo José sin creer lo que pasaba.
- No le digas señora, estamos en confianza y mi puta es tu puta, ¿verdad?
- Claro, si estamos solos pueden decirme así, y mi hijo, ¿no estaba con ustedes?
- Si, pero lo dejamos jugando, así que no tenemos mucho tiempo.
Entramos y al cerrar la puerta se hinco y me saque la verga y ella comenzó a mamar.
- Sácate la tuya para que también te la chupe, recuerda que no tenemos mucho tiempo.
Y José se saco el pito y tu jefa se saco mi verga de la boca y comenzó a chupársela a José, yo le comencé a subir la blusa y a bajar el pantalón mientras la comenzaba a dedear.
- ¿Estas listo José?
- Si – respondió José, aun sin poder creer que tu mamá fuera una puta caliente.
- Acuéstate en el sillón y ábrete de patas para que te parche mi amigo.
- Si papi.
Y una vez en posición José le clavo la verga a tu mamá la cual comenzó a gemir y pedir más verga, José y tampoco aguanto tanto y aviso que estaba por venirse y al igual que yo, se los echo adentro.
- Muchas gracias señora – le dijo José a tu jefa.
- Con gusto mi amor, ya saben discretos para que podamos seguir parchando.
- Ponte de rodillas te los quiero echar en la cara.
- Si papito.
Se pudo de rodillas y me la volvió a mamar y me vine en su cara.
- Danos un control del Xbox que tenemos que regresar con tu hijo.
Nos dio el control y regresamos a mi casa.
Yo recuerdo que cuando llegaron les dije:
- Se tardaron un montón.
- Si es que el de José no servía, así que se lo pedimos a tu mamá – me dijo José en doble sentido.
Jugamos un rato y note que José no me podía ver a los ojos, en ese tiempo no sabía que mi mamá ya se los había cogido, así que no pregunte más
Cuando regrese a casa mi mama estaba aun con semen en la cara y me pregunto:
- ¿Cómo ves mi mascarilla?
- ¿Sabes de que es? – me pregunto curiosa, pues ella pensaba que aún no había cogido y que no sabía que era el semen.
- No, ¿de que es? – dije sabiendo que alguien se la había parchado ese día.
- Es una que me regalaron apenas.
- Ah ok.
Y así varios se parchaban a mi mamá, sobre todo señores, incluido el papá de José.
Yo creo que por eso mi hermana y yo, sobre todo mi hermana, nos gusta coger tanto, nunca le he preguntado a mi hermana si alguna vez ella supo de la puteria de nuestra madre, aun que estoy casi seguro que sí, pues cuando estrenaron a mi hermana, ella le conto a mi mamá y bueno… entre putas se entienden.



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