Mi pequeña Diosa
El día en que mi hija acabó con mi Autocontrol..
Me llamo Luis Enrique, tengo 25 Años y soy padre soltero, les contaré la historia de cómo mi hija, mi propia sangre, despertó en mí, mis instintos más bajos del ser humano y cedí a la tentación.
Era un sábado por la tarde, había salido de bañarme y estaba dispuesto ir directo a la cama para tomar una siesta y luego hacer los preparativos del día siguiente, por comodidad personal sólo me puse una camisa ancha qué me llegaba hasta un poco más abajo de entrepierna y me acosté boca arriba para empezar a relajarme.
A mi fortuna, o a mi infortunio, mi inocente pero hiperactiva nena, Jennifer de 6 años de edad saltó encima de mi con la intención de preguntarme si podíamos salir a pasear.
Jennifer: Papi….la tarde está agradable para salir a pasear, ¿Podríamos salir un rato a caminar?
A lo que yo le respondí que estaba exhausto y desecho y quería descansar
A lo que ella en su inocencia empezó a moverse encima de mi pene acariciándolo con su virginal entrepierna en un acto de intentar hacer una súplica o berrinche en insistencia.
A pesar de que Jennifer estaba justo encima de mi miembro, la sábana evitaba el contacto directo, a lo que ella notó como poco a poco me ponía erecto.
A lo que me preguntó:
Jennifer: Papi….¿qué es esto duro que siento? * Mientras seguía frotándose en la entrepierna con inocencia *
Yo le respondí que era mi Elefante, que lo había despertado gracias a que estaba bailando sobre él….
Ella en su total inocencia y curiosidad me quitó las sábanas y observó mi miembro semi-erecto bastante asombrada de la diferencia entre ambos.
Jennifer: Wow papi es verdad, tienes un pequeño elefante acá abajo…..
A lo que yo respondí algo tímido y dudoso, que el elefante cuando se sentía amado y querido expulsaba leche de su trompa y señalé la punta de mi glande.
Jennifer: Papi quiero probar esa leche, qué tengo que hacer para que el señor elefante se sienta amado
Bueno mi amor, esos movimiento rítmicos similar a una danza que estabas haciendo le causaron mucha felicidad al señor elefante, pero lo lastimaste un poco, la tela de tu bombacha lo irritó un poco.
Jennifer: ¿Entonces si me quito todo no lo lastimaría? * Con cara de preocupación *
Efectivamente mi pequeña reina, quítate todo para que no le hagas daño al señor elefante, es más, sentirás hasta como te besa y te muestra su amor.
Acto seguido Jennifer se desnudó y se montó encima de mi miembro.
El juego es el siguiente mi amor, tu boquita de acá (mientras le tocaba los labios vaginales) le harán un masaje al señor elefante, solo tienes que moverte de arriba y abajo, así para que tus labios besen todo el señor elefante, y te diré un secreto para que le caigas mejor al señor elefante, en su trompa (mientras me quitaba el prepucio y exponía mi glande) es su punto débil, si enfocas tus besos ahí, el elefante en poco tiempo te mostrará su lechita ¿está bien nena?
Jennifer: está bien papi 🤗
Jennifer empezó a frotarse lentamente encima de mi pene….no podía soportar el placer y el morbo que me causaba ser acariciado por una vagina virginal y de paso tan llena de inocencia…
Poco a poco en la danza sensual de frotación, Jennifer aceleró el paso y empezó a frotarse con mayor velocidad y control de movimiento, parecía una profesional cabalgando.
Luis: Sigue así reina, tienes bajo tu control al señor elefante, ya verás como luce su lechita.
Jennifer: Sí papi, estoy empezando a sentir chistoso ahí abajo, creo que el señor elefante me está besando de vuelta cuando me muevo en su trompita
Luis: Es normal mi amor, sigue así ya casi está.
No aguanté más….eyaculé encima de mi pecho…Jennifer se quedó asombrada y algo cansada por el movimiento rítmico de 7 a 10 minutos.
Luis: El señor elefante fue derrotado por tus besos y caricias reina, mira la leche ven
A lo que Jennifer se acercó a la punta de mi glande y notó un olor algo peculiar
Jennifer: Papi huele raro….no me gusta 🙁
Luis: No seas así…la leche del señor elefante es valiosa, deberías sentirte orgullosa de haberla sacado…es difícil, deberías probarla como cortesía….
Jennifer: Asssh…está bien papi…no quiero ser una mal educada.
A lo que Jennifer acercó sus pequeños labios a mi glande y empezó a lamer con curiosidad.
Jennifer: Sabe bien chistosa papi, no está mal 🤤
Luis: me alegro que te guste mi amor, de ahora en más podrás sacar toda la que quieras.


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