Mi primer desvirgue a una quinceañera
Hace años atrás una vecina quinceañera cayo en mis garras y quiso que la desvirgara.
Hola, espero que sus masturbaciones sean satisfactorias y sin remordimientos.
No me gusta auto describirme, pero diré que soy un hombre de 48 años, casado desde hace una década, una hija de 16 años de edad y trabajo como profesor universitario. He contado varias historias en esta plataforma y todas han sido vivencias personales que me han pasado a lo largo de mi vida.
Años atrás, cuando todavía estaba soltero, sin novia, vivía con mis padres en otro barrio de la misma ciudad y terminando de estudiar en la universidad, iba viendo como una de mis vecinitas crecía y se desarrollaba. Desde los 12 años ya asomaba el cuerpo que tendría: baja de estatura, tes blanca, senos grandes, nalgas jugosas, cuerpo curvilíneo y piernas gruesas. Desde entonces ya no veía a la vecinita que le gustaba jugar conmigo, sino a ha la mujer con la cual quería tener sexo.
Mi papa acostumbraba a hacer reuniones en la casa, invitando a vecinos y familiares, ella asistía constantemente a estas. Aunque no niego que me gustaba compartir con vecinos y familiares, disfrutaba mucho mas encerrado en mi cuarto. Ella lo sabia y me acompañaba cuando se aburría. Solos en mi espacio comenzamos a jugar con nuestro erotismo.
A lo lejos ella se levantaba la camiseta y me mostraba su brassier, yo me bajaba un poco los pantalones y le mostraba la punta de mi pene y otras cosas así. La pasamos por un buen tiempo. Todo comienza con pequeñas insinuaciones que nos hacíamos, guiñarnos el ojo, besos cercanos a la boca, una falda levantada mas de la cuenta, la arrecostada de un pene erecto, etc. Muchos dirán que habían señales claras, pero para nosotros eran juegos excitantes.
Pero un día cambia todo. Mis padres salieron temprano y no volvían hasta después de las 2pm, estaría sólo en la casa por seis horas. A eso de las 10am salgo a la tienda a comprar algo que me faltaba para el almuerzo, cuando voy de vuelta la veo a ella regresar de la secundaria. Me alegro bastante de verla y ella a la distancia se sonríe por lo mismo.
Cuando nuestros caminos se juntan, comenzamos a hablar:
.- Estas volviendo temprano de la escuela ¿Paso algo?
.- Si, un profesor que nos dá dos clases no asistió y nos dieron libre el resto de la jornada.
.- ¿En tu casa saben que saliste temprano?
.- No, no saben y si no les digo no sabrán.
En eso se me ocurre una idea lujuriosa y que deseaba desde hace tiempo atrás… Por eso le propongo:
.- Mis padres no están y llegan en la tarde, quieres venir a la casa y acompañarme.
Mientras me escuchaba, una sonrisa se le dibujaba lentamente en sus labios, voltea la cara a un lado y al otro. Después se me queda mirando, como sopesando la propuesta.
.- Ok, dale. No quería llegar a la casa todavía y no sabia a donde ir.
Mi alegría no cabe en mi rostro, la lujuria se me nota en la mirada y las ganas en el cuerpo.
.- Listo, te prometo que no te arrepentirás.
Entramos a la casa y cuando estoy cerrando la puerta principal, veo que ella entra directo a mi cuarto. Eso ya me da la erección necesaria para seguir con mi plan.
Entro a mi cuarto y la veo revisando unos juguetes que tenia en el escritorio de la computadora, cierro la puerta y la tranco con llave.
.- Me gusta este muñeco ¿Me lo puedo quedar?
.- Si, quedatelo.
.- Gracias.
Mientras tanto me voy acercando lentamente hacia donde esta ella, al estar detrás de ella y arrecostarle mi pene se voltea y dice:
.- Entonces ¿Que haremos?
Sin mediar palabras la beso en la boca, es apasionado, ansioso y liberador. Ella se sorprende al principio, pero no se suelta ni trata de apartarme. Unos segundos después me sigue el ritmo. Nos abrazamos y seguimos en ese necesario intercambio de salivas.
Mi mano busca desabotonar su falda, lo logro y voy bajando el cierre y lo logro también. Le bajo la falda y cae al suelo, tiene puesto un short corto de color negro. Ella me quita la camiseta, nos separamos solo para terminar de quitármela. Yo trató de desabotonar su camisa y poco a poco lo logro, pero cuando se la quise terminar de quitar, me detiene y me separa de ella, me da un pequeño empujón para caer sentado en la cama.
Lentamente se quita la camisa ya desabotonada, dejando al descubierto un brassier de encaje color rosado que hace que me caliente mucho mas de lo que estaba. Toma con cada una de las manos la elástica del short, se voltea y se lo baja lentamente, dándome una de las mejores vistas de un culo que me hayan regalado y dejando al descubierto su pantie de encaje color rosado que hacen juego con el brassier.
Por mi parte aprovecho que la tengo de espalda y no me mira, para quitarme las bermudas junto con el bóxer, quedando totalmente desnudo en la cama, pero apoyándome en mis codos dejando como protagonista a mi pene totalmente erecto.
Ella se voltea hacia mi y se sorprende dándome una sonrisa nerviosa, pero traviesa. Se quita los zapatos que lleva puesto y cuando se iba a quitar las medias la detengo y le digo:
.- ¡No te las quites! Ese es mi morbo
Se muerde el labio inferior y se las acomoda para que no se les caiga. Se coloca de rodillas y comienza a dirigirse hacia mi como una gata en celo… Esa vista nunca la olvidaré.
Al llegar, su cabeza esta delante de mi pene. Lo mira, lo estudia, lo explora. Se saborea y comienza a lamerlo de abajo hacia arriba, como una propia perra. Usa su mano para dejar al descubierto mi glande, abre la boca y se mete solo la punta. Una corriente eléctrica corre mi cuerpo desde ese sitio, haciéndose mas grande.
Le gusta la reacción que produjo y sigue adelante, su mamada fue muy buena. Tanto que varias veces hizo sacarme unos gemidos y a dejarme los ojos en blanco.
Cuando siento que es suficiente, la separo, la levanto y la traigo hacia mi. Pero primero me deleito viéndola a ella con el conjunto de ropa interior de encaje color rosado y sus medias blancas hasta la rodilla:
.- Estas preciosa.
Ella se sonríe a manera de agradecimiento, la invito a venir conmigo. Se sube en la cama colocando las rodillas a cada lado mío, la abrazo, la beso en la boca y desabrocho su brassier, dejando sus hermosos senos al aire. No tardo en chuparlos. Los saboreos, los muerdo y los vuelvo a chupar.
Enreda sus dedos en mi cabello y no dejo de hacer lo que hacía con sus pechos. Igualmente lanza sus gemidos, arquea la espalda y sus ojos se ponen blanco.
Finalmente llega el momento de la verdad, mis besos se dirigen a su boca y la acuesto boca arriba en la cama. Le quito las panties y abro sus piernas lo suficiente para que quepa mi cuerpo. Coloco la punta de mi pene en la entrada de su vagina y juego un rato en esa posición, hasta que me dice sufriendo de ansiedad:
.- Yaaa… Mételo
Sonrió lujuriosamente y me dispongo a clavarlo, lo hago lentamente, disfrutando cada centímetro que meto hasta llegar al final. Allí comienzo mis embestidas con suavidad, hasta que se logre adaptar a el. A medida que hacia mi mete-saca mis movimientos se aceleraban, se intensificaban y se profundizaban.
Sin duda alguna la que disfrutaba más era ella, gemía, sus tetas se bamboleaban, de vez en cuando se las agarraba y hasta llegaba a metérselos en la boca. De hecho una de sus manos, con toda esta acción, se daba placer en el clítoris. Definitivamente era mi día.
Decido cambiar de posición, me acuesto en la cama y la dejo en posición de cabalgata, quiero ver esas tetas saltar a mi disposición. Comienzo rápido e intenso, mucho mas de lo que había sentido. Grita más fuerte y sus movimientos sigue a los míos, en total sincronía.
Al poco rato siento unos espasmos de parte de ella y que viene la eyaculación de mi parte. Quiero hacerla sentir mucho mejor, por eso la tomo de los hombros por debajo de sus brazos y me anclo en ellos. De inmediato mis embestidas son brutales, bestiales e intensas. Ella ya no tiene control de su cuerpo, aunque sigue mis movimientos como si fuera una sinfonía.
Llega el momento de la eyaculación, en un último esfuerzo mis embestidas son fuertes, intensas y rápidas, ella grita de placer a sentir la penetración constante. De pronto sus espasmos se hacen presentes contrayendo su vagina como si quisiera sacar hasta la última gota. Eyaculo con fuerza y el semen es abundante, le lleno el vientre en dos expulsiones, lo demás se derrama fuera de la vagina y rueda hasta los muslos, hasta llegar a la cama. Juntos con mis expulsiones, la penetro mucho mas hacia adentro.
Al terminar ella se tumba encima de mi, nos acomodamos y esperamos recuperarnos. Ella enreda sus dedos en mi cabello y comienza a jugar con ellos. Así estamos en silencio, oyendo nuestra respiración agitada.
Ya recuperados, nos acostamos abrazados. Nos besamos en la boca delicadamente, jugando con nuestras lenguas. Mi pene reacciona poniéndose erecto nuevamente.
.- ¡Tan rápido!
.- Eso es gracias a ti
Nos besamos nuevamente, pero con deseo y pasión. Mi pene lo arrecuesto en su vientre, para que sienta lo que viene.
.- ¿Damos una segunda ronda? Tenemos tiempo.
Ella asienta emocionada por la propuesta.
.- Pero esta vez sera diferente.
Pone cara de extrañada, pero acepta igualmente. La volteo y me lanzo de una a lamer su ano, meto la lengua y la muevo en círculos. Se estremece al sentirme en ese hoyo y grita placenteramente. Cuando ensalivo bien meto mi dedo índice, ella se sobresalta, aprovecho para buscar un lubricante anal que había comprado. Vuelvo a lamer, me aplico el lubricante en las manos, meto el índice y el medio, entra mejor por lo aplicado, ya que entro mas profundo y mas fácil. Vuelvo a lamer, el sabor cambia a fresa por el lubricante y finalmente meto los indice, medio y anular. Ella grita, se retuerce, se sobresalta, pero no se despega. De hecho se acomoda mejor cada vez que meto los dedos, como si supiera lo que vendría.
Ya preparado el hoyo anal, me dispongo a consumar el acto. Pongo lubricante en mi pene y lo coloco al pie del cañón. Meto la punta, entra fácilmente, luego voy metiendo despacio y poco a poco el resto, hasta que se acostumbre el ano a mi pene. Las embestidas son lentas y delicadas, a diferencia de la penetración vaginal que fue intensa y bestial. El ano esta apretado, pero es una sensación distinta a la anterior. Sigo con lo mío y ella mordiendo la almohada y quejándose del dolor, pero aguanta. Al rato ya no habían quejas, solo gemidos de su parte y después gritos de placer. Cuando los gritos se hacen presentes, mis movimientos son mas intensos, la agarro de las caderas para alzar su culo y poder penetrarla mejor.
Siento la eyaculación llegar, mis embestidas son mas intensas, hasta donde puedo y su ano me deja. Le lleno todo el culo con semen, sus gritos no tienen barrera, la eyaculación llega a sus nalgas y espalda, con mis manos la riego completamente para que este llena de mi. Me tumbo a su lado y vuelvo a besarla.
.- Vine a que me desvirgaras y termine con el culo partido… Pero que sabroso se sintió.
Lo dice sobándose una de sus nalgas. Me sonrió por el comentario.
.- Por los momentos esta bien… ¿O la señora desea otra cosa?
.- Así estáa bien, aunque creo que me dolerá mucho cuando me siente mañana en el pupitre de la escuela.
Vimos la hora y quedaba mucho tiempo para que ella se fuera y mucho más para que llegaran mis padres. Yo después de dos corridas seguidas, necesitaba descansar, ella también lo quiere. Por eso nos quedamos dormidos unos minutos después.
La siesta duro mas de la cuenta, pero lo suficiente para que se arreglara y llegara a su casa.
.- Vamos, levantate que te tienes que ir a tu casa.
Ella mira la hora y lo confirma.
.- Si, ya me tengo que ir.
Se viste, yo me quedo mirándola, ella se da cuenta y sus movimientos para hacerlo los ejecuta para poder verla mejor. Sigo disfrutando de la vista hasta que tiene que irse, con un suspiro y resignado por su partida. Me coloco una toalla alrededor de mi cintura y salgo a abrirle. Frente a la puerta principal ella me pide que mire a su casa a ver si no hay nadie en frente, salgo y no veo a nadie en ninguna parte. Me devuelvo, la abrazo, la beso y le digo que no hay moros en la costa.
.- Quiero volverlo a hacer contigo, fue mi primera vez y deseo probar mas cosas.
.- Claro que si, yo también quiero seguirlo haciendo contigo.
Le guiño el ojo en señal de aprobación… Con eso la veo retirarse para su casa, noto un tumbado al caminar y fui el que lo produjo… Y me alegro por ello.
Espero que les haya gustado, tratare de estarles relatando otras de mis aventuras sexuales… ¡Larga vida y prosperidad! 🖖🏻


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