Mi tía me desvirga al descubrir que estoy bien dotado
Mi tía Carmen, es la hermana menor de mi madre. Y al igual que mi madre es una belleza, con la ventaja de tener 15 años menos..
Como inicié, mi tía Carmen una belleza de mujer a sus 20 años está mas fuerte que un alfajor de dulce de leche. Es de estatura un poco más que mediana sin poder considerarla alta. Sus largas piernas terminan en un hermoso, redondo y duro culo. Sin ser gordo es rellenito y siempre que pude se lo mire, y me masturbé muchas veces soñando con poseer a mi tía por ese hermoso trasero. Y para no desentonar tiene un par de tetas importantes, diríamos que grandes, y como ella es flaca parecen más grandes todavía.
En el verano viene a pasar las vacaciones a la estancia de mi padre, allí tenemos una pileta grande y como hace mucho calor pasamos varias horas disfrutando del agua. También por el campo de la estancia corre un arroyo bastante profundo, y también allí nos metemos al agua para poder soportar el calor. Todo esto lo detallo para que tengan una idea de lo que me calentaba ver a mi tía en una bikini que parecía de una persona dos tallas mas chicas. Sus tetas amagaban a salirse de la copa de su corpiño. Y su culo, guauuu, qué hermosura.
Como soy cinco años menor que ella siempre me trató como si fuera un niño, hasta hace poco cuando llegaba me abrazaba y me ponía sus tetotas en la cara, se reía al ver que yo me hacía el tonto y metía mi cara entre las tetas de mi tía. Pero yo fui creciendo y ya no era todo tan chistoso. Y hay algo que todavía no mencioné, es que Diosito me hizo el favor de dotarme de un miembro mucho más grande que el común denominador de los chicos de mi edad. A los quince años ya me medía 20×5,5cms y la verdad es que es muy cabezón, el glande parece una ciruela roja de esas de 250grs.
Ya hasta ese momento no había tenido acercamiento sexual con ninguna niña o señorita, menos con una mujer mayor. Vivía masturbándome.
Todo se inició una tarde en que vamos al río con mi Tía Carmen (20 años), mi hermana Inés (13 años) y mi prima Angelita (13 años), hija de otra hermana de mi madre, parece que viene de familia, todas estas mujeres que nombre está físicamente muy bien dotadas, hermosas, simpáticas y muy familiares. El arroyo está a unos 20 minutos de la casa, vamos normalmente caminando, llevamos una heladerita portátil con bebidas y algo para comer, luego pasamos varias horas allí, normalmente hasta el atardecer.
Este día en cuestión, hacía realmente mucho calor, el agua estaba genial así que nos metimos un buen rato al arroyo, mi hermana y mi prima se tiraban agua y retozaban como lo que son dos niñas todavía. Yo medio a un costado ya que al ver a todas estas mujercitas en bikini tenía la verga dura como un riel de ferrocarril, y claro el bulto en mi short de baño era por demás evidencia de mi calentura.
En eso se me acerca mi Tía Carmen y me abraza por la espalda y comienza a querer hundirme, yo si bien tenía quince años, soy fr físico bastante grande, tengo una estatura de 1,78mts y peso 70Kgs. eso sumado a que los trabajos duro de campo y el deporte me han hecho criar una buena dosis de músculos y fibra. Comenzamos a luchar, en eso mi tía se da vuelta y la tomo por la espalda, al abrazarla pongo mis manos sobre sus pechos, y ella al hacerse hacia atrás coloca su hermoso culo contra el bulto de mi pene. Se quedó estática, y luego para mi sorpresa hace su mano hacia atrás y por sobre el short me toma la verga por el tronco y la aprieta como calculando el tamaño. No dijo nada pero dejó de forcejear, yo la solté debido a la sorpresa, mi tía se aleja un poco, se vuelve hacia mi, sonríe pícaramente y cargándome me dice, sobrino, toda esa maleta para venir al río? Me largué a reir pero tenía una vergüenza tremenda
Pero a partir de ahí la actitud de mi tía hacia mí cambió totalmente, yo la miraba de reojo y me daba cuenta que ella no me sacaba la vista de encima, principalmente mirando mi entrepierna. Para esto mi hermana y mi prima ni enteradas. Seguían chapoteando en el arroyo. Comenzó a bajar el sol y nos estábamos volviendo para la casa grande y en el camino mi tía me toma de la mano y hace que mi brazo pase por arriba de sus hombros, lo que deja mi mano bien puesta sobre su teta izquierda, lo que no le molestó para nada, al contrario, fue ella la que promovió el contacto. Llegamos a la casa y nos fuimos cada uno a su habitación, yo a la mía, mi tía a la suya y mi hermana y mi prima a la habitación de mi hermana.
Preparo todo y encaro el baño para ducharme y en el pasillo me topo con mi tía que también pensaba utilizar la ducha, me ruboricé debido a que venía solamente cubierta con un toallón que apenas cubría sus tetas y ni hablar que dejaba sus nalgas al aire, y la muy turra sonriendo pícaramente se me adelanta y al pasar delante mío puedo apreciar la hermosura de su cuerpo y ese culo que me desespera.
Obvio que me volví a mi pieza a esperar el baño. Al rato siento como mi tía sale del baño y yo me apuro para que las chicas no me ganan la ducha. Me metí, abro la ducha y me meto bajo el agua cuando siento que se abre la puerta del baño, intrigado corro la cortina y descubro a mi tía que se viene acercando, corre ella la cortina para dejarme bien en bolas delante de ella que aprecia mi cuerpo y por sobre todo mi verga, estira la mano y toma mi badajo por el tronco y suavemente comienza a pajearme, obvio que mi tripa ante las caricias de la dama se puso dure inmediatamente, y mi tía ni lerda ni perezosa, y sin hablar una palabra, se apoya en la bañadera y se teme la mitad de mi verga a la boca, comienza a darme una mamada de novela, la primer mamada en mi vida y encima mi tía, a la cual siempre desee.
Me mamó la verga por espacio de 10 minutos, yo simplemente estaba parado aceptando tamañas caricias de la boca y manos de mi tía. Se da cuenta de que estoy por acabar, se mete la verga hasta la garganta y se traga todo mi semen sin protestar, mi acabada fue tremenda, parecía no terminar nunca de largarle el semen en la boca a mi tía. Luego simplemente se acercó al lavatorio, se lavó los dientes, enjuagó su boca y salió del baño. Ninguno había emitido una mísera palabra. Quedé totalmente enajenado.
Termine de ducharme y me voy a mi pieza, pasaron unos cinco minutos y golpean la puerta, abro y es mi Tía Carmen, ya vestida con un vestido ajustado al cuerpo que hace que resalten su líneas. Solamente me dice, cuando todos duerman, yo tengo que estar despierto. Y se va para el living, yo me quedo con esa orden y posible promesa de que algo iba a pasar esa noche. Pero eso va en parte II

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