• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...
Heterosexual, Masturbacion Femenina, Sexo con Madur@s

Mi vecinita y su perro (parte 3, final)

Como una vecinita de 11 años, se convirtió en mi novia, gracias a su perro. La ultima vez, accidentalmente desvirgue a Monita..
————————————————————————————————————————————-
La primera y segunda parte, están acá:

https://sexosintabues30.com/relatos—eroticos/heterosexual/mi—vecinita—y—su—perro/
https://sexosintabues30.com/relatos—eroticos/heterosexual/mi—vecinita—y—su—perro—parte—2/
Resumen:

————————————————————-

Luego de pasar la noche buena con los Pérez, Monita me acompaño a mi casa, a ver al Chucho.
Ahí, ante la indiferencia del perro, y tras un año de no hacer nada, con Monita nos pusimos al día.
Comenzamos con besos y abrazos… pero una cosa llevo a la otra, e intentamos de nuevo, tener relaciones sexuales simples.
Yo la tenia en el sillón, agachada, con mi verga entremedio de sus muslos, para que nuestros genitales se rocen y ambos experimentemos placer sin penetración.
Pero la lubricación y nuestros genitales nos traicionaron.
En un empuje de caderas de ambos, yo hacia adelante, ella hacia atrás, la punta de mi verga se deslizo sin querer entre los labios de su vulva infantil.
Y es que con la excitación que teníamos, asumo que sus músculos vaginales se relajaron, se abrieron…
Mi verga le entro como tren sin control.

Para peor, yo estaba tan caliente y tan ido por el placer, que no me medí, y le seguí dando hasta acabar casi inmediatamente.

Mi pobre Monita quedo ahí, llorando, tapada por el ruido de los petardos en el barrio.
Luego de limpiarme, intente limpiarla pero aún seguía adolorida.
Tuvieron que pasar casi como media hora en que se calmo, y puedo tocarla un poco ahí abajo, para tratar de limpiarla con un paño húmedo.

Le pedí perdón y todo eso. Me asuste por que una cosa es iniciarla sexualmente y mientras sienta placer no va a contar nada, pero cuando siente un dolor tan intenso es otra cosa.
Cuando al fin se calmo charlamos. Le pedí disculpa nuevamente, le dije que la amaba, lo cual era y sigue siendo cierto.
Ya un poco mejor, logro incorporarse y sentarse, aunque se la podía ver como aun temblaba por la experiencia de desvirgación, y como también tartamudeaba un poco.

La abrace, le di besitos románticos. Luego de otros minutos, me dijo:
– Entonces… ya soy una mujer ahora?
– Eh? Si, supongo que si… una mujercita… mi mujercita, no?
– Si… tu putita…
– Eh? No…mi novia… no mi putita… donde aprendiste eso si yo no te lo dije?
– Lo aprendí de mi hermana Lau… he visto como le chupa la pija a su novio, y este le dice “putita, trágate todo”.
– Uy, bueno…eso es otro caso. Ella es mas vulgar, supongo. Vos no. Vos sos mas tierna, mas señorita. Yo te prefiero mas femenina, mas inocente.
– Bueno… “corazón”…
Comenzamos a pensar en una excusa. Que le diría a su madre por como Monita estaba adolorida?
Como hacer para que no sospechen? Peor con el viejo verde que estaba suelto.
— No te preocupes mi cielo, le voy a decir a mi mamá que me cai a la entrada del edificio.
No entendí mucho a que se refería pero decidí confiar en ella, no sin tener un poco de cagazo.
La acompañe a su casa, como le prometí a su madre, al edificio de apartamentos casi frente de mi casa.
Cuando estábamos yendo ocurrió algo que no me esperaba: su hermana mayor, Laura, venia corriendo desde la esquina asustada. Ni bien me vio y me reconoció, corrio y me abrazo, casi llorando.
— Ayudame tio, por favor.
Eso de tio, es algo que yo le había dicho en chiste una vez, que si querían me vieran como un tio amigo.
— Que paso, Laurita???
— El degenerado, intento atacarme allá…— casi se quedaba sin aire al tratar de explicarme lo ocurrido.
Las lleve a ambas a su casa. A Monita la tuve que cargar en brazos por que seguía adolorida para subir las escaleras.
Voy a resumir en que el viejo verde como le decían, el abusador o violador que andaba suelto, intento atacar a Laurita cuando regresaba sola de la casa de su amiga, por que se peleó con el pelotudo del novio.
Ni bien llegamos arriba, como que todos nos olvidamos de que Monita estaba adolorida. Incluso yo me olvide de que la había desvirgado y le rompí la conchita.
Llamamos a la policía, quien apareció al rato, pero ya era tarde, no encontraron a nadie. Le tomaron la descripción del tipo a Laura, y aunque no pudieron reconocerlo o dar con nadie parecido, ya se tenia un ligero avance en el caso. Era un tipo petiso, con voz aguardentosa, como esos que fuman 50 atados de cigarrillo por día.
Se corrió la bola, y ya al menos me quite sospechas de encima por que yo era alto, y tengo una voz mas clara, juvenil.
En cuanto al dolor de Monita, la madre se dio cuenta como 3 o 4 días después, ante lo que Monito le dijo que se había caído con el susto de su hermana.
Yo después le confirme la historia, diciendo que no me di cuenta en el momento.
Las cosas se pusieron tensas en el ambiente, los Perez no dejaban salir a sus hijas, y era yo quien iba a verlos a su casa de tanto en tanto.
En medio de eso, nos intercambiamos un par de cartitas con Monita, una idea de ella. Claro que ni hicimos mención de su desvirgamiento de manera directa, solo preguntas de como estaba, y eso. No sea cosa que le encuentren las cartas.
Ya un mes después, las cosas habian comenzado a calmarse un poco mas, aunque todos seguíamos vigilantes.
Y creo que en el medio se me complico un poco por que parecía que Laura se había acercado a mi. No se si por que comenzó a verme con otros ojos, ojos de adolescente enamorada, o solo de sentirse protegida por mi.
Es decir, el padre, era un borracho. Como que la muerte de Romina lo afecto mal, y estaba medio ausente.

En algún momento lo hable con el y con Maria. Les dije que no podían dejar que la muerte de Romina los afecta de manera tan negativa, que tenian a otras hijas a quienes cuidar y proteger, y que el dia de mañana se iban a arrepentir si dejaban que algo les ocurriera. Les puse el ejemplo de Laura y el violador como ejemplo.
Esto me hizo ganarme aun mas su confianza familiar, por suerte, lo que permitia que Monita vaya a verme sin preocupaciones.
Eso si, paso bastante tiempo en que Monita se animara a coger de nuevo. Me tenia miedo, así que solo nos besábamos y abrazábamos.

Y eso nos trae al inicio de una serie de situaciones que de alguna manera desembocaron en lo que ocurrió.
Me costó muchísimo convencer a Monita, y luego tener tiempo y espacio para cogérmela sin problemas.
Fue en su cumpleaños numero 12.
Se convirtió en mujer… bueno, yo ya la había hecho mi mujercita antes, pero ahora era como mas oficial, ya que tuvo su primer periodo.
Y ahora, cumplía 12 años. Ya estaba mas grandecita y sus tetitas ya comenzaban a asomar.
Ya no era una nena lampiña ahí abajo, según pude descubrir para mi sorpresa.
Yo ofrecí mi casa para su cumpleaños, por lo que los Pérez aceptaron.
Era mas grande, con patio. Ahí se podía hacer mas ruido.
Y mientras las Monita y sus amigas festejaban, yo estaba con sus padres y otros padres, hablando de la vida.
Incluso note que María estaba tratando de emparejarme con Agustina, que había traído a su hija Micaela.
Agustina era madre soltera, una medica o algo de eso.
Y la mujer estaba interesada.
Entre charla y charla, incluso me presento a su hija, una chica de la misma edad de Monita, pero con rulos. Y parecía no tener filtro, por que ni bien me vio, me dijo que yo era muy lindo, y me pregunto si estaba soltero.
Eso me puso en un aprieto por que quería decir que estaba de novio pero no podia… y si decía que no, pues iban a encontrarme muy raro, especialmente por lo cercano que soy a Monita.
— Algo así. No puedo decir que es mi novia, no aún. Pasa que es complicado.
— Por que es complicado?— me pregunto uno de los padres.
— Por que… es del trabajo. Y aun no sabemos en que etapa estamos. Ya saben como es…—obviamente menti.
— O sea, tiene sexo pero no son novios?— dijo de improviso la mocosa de rulos.
— Micaela!!! Mas respeto… además no deberías hablar de esas cosas.— le reprendió la madre.

No se por que sentí que esa pendejita estaba adelantada, muy adelantada para su edad. Incluso se me paso por la cabeza que ya no era virgen.
Luego me centro en hablar de otra cosa.
La tarde paso sin pena ni gloria, aunque ocurrieron algunas cosas de las que ni yo, ni el resto de los padres nos dimos cuenta. Los padres, por el consumo de alcohol. Y yo por que estaba pensando en como hacer que Monita se quede a pasar la noche conmigo.

Cuando decidí darle mi primer regalo a Monita, una camperita rosada de Barbie que a ella le gustaba, ella me abrazo mucho. Aproveche y le dije “cuando llegue la noche, hacete la dormida, así te quedas conmigo esta noche.”
Ya veríamos si eso funcionaba para que Maria la deje quedarse a mi cuidado.
Con Pedro no había problemas por que el tipo ya estaba en pedo, a pesar de mis sinceros consejos para que pare de abusar de la bebida.
Llego la noche, algunas familias comenzaron a irse.
Monita cayo rendida en mi cama, ya no se si estaba fingiendo o realmente estaba agotada.
Maria intentaba llevarse a Pedro como podía, y Laurita… la pobre Laurita venia mal, producto del intento de violación y del rompimiento con su novio.
— Maria, dejala, no hay problema, yo me acomodo en el sillón. Mañana por la mañana te la envió.
— Estas seguro, Carlos?
— Tranqui, fíjate que el Chucho ya hasta la está cuidando.

Todo resulto mejor de lo planeado. Todo el mundo se fue a sus casas.
Espere un rato a estar seguro de que nadie volviera por que se olvido algo.
Paso como media hora, cuando veo que Monita asoma por el pasillo, frotándose los ojos.
— Que hora es, tio?
— Las 12:30, mi amor… estamos solitos.
— Y mi mamá…?
— Con tu papá y tu hermana, en su casa.
— Uy, se va a enojar después…
— Nah, quédate tranquila que te dio permiso para quedarte a dormir. La convencí de que yo duermo en el sillón y vos en mi cama, y mañana por la mañana vas de nuevo. Te llevo yo y todos tus regalos.
— Y que vamos a hacer…?
— Te voy a dar tu regalo de verdad, vamos a coger como grandes, mi amor.
— En serio…mmm… quiero pero…
— Vos tranquila que esta vez va a ser suave. Ya paso la peor parte que fue romperte la conchita, Fue un accidente pero ya no sos virgen. Ya sos una mujercita. Esta vez lo vamos a hacer oficial.
— Oki, mi cielo.

Se acerco a mi, y se monto encima mio en el sillon. Comenzamos a besarnos como amantes, como novios, beso de lengua incluido. Yo acariciaba su culito paradito, redondito. La pubertad ya comenzaba a asomar en u cuerpo. Estaba en ese hermoso punto entre niña y mujer.
Y yo iba a aprovechar cada centímetro de ella.

Ya estaba manoseando su tierna conchita que la sentí bastante mojada. Era momento de ir a la habitación.
— Anda al cuarto y anda desvistiéndote que yo cierro la puerta con llave y apago todo acá.
Y eso hicimos.

Cuando cerré la puerta con traba, me asome por instinto, a ver si no veía a nadie venir a ultimo momento.
Me pareció ver una figura extraña afuera del edificio de los Perez, pero no le di mucha importancia, por que ya tenía la verga parada.
Era la calma antes de la tormenta.

Cuando me di vuelta, monita ya esta completamente desnuda, esperándome en la puerta de la habitación, con su hermoso cuerpo infantil iluminada por la luz del cuarto. Podria apreciarse la figura de su culito parado, su pubis infantil, sus piernitas delgadas, y unas tetitas que se veían mas grandes de lo que eran.

Me acerque y la tome en mis brazos, alzándola y dándole besos en su boca y en el cuello.
La acosté con cuidado sobre mi cama y me puse entre sus piernas abiertas. Monita estaba muy nerviosa, respiraba rápido y me miraba con los ojos bien abiertos.
—Mi cielo… por favor, despacio —me pidió con voz temblorosa. Aun me parecía tierno como intentaba usar esas palabras de adultos.
Eso me hizo calentar mas, y desabroche mi pantalón, dejando salir mi miembro duro y lubricado.
Froté la cabeza gruesa de mi verga contra su vulva varias veces. Estaba mojada, pero igual empecé a empujar con mucha suavidad. Apenas metí la cabeza, Monita soltó un gemido agudo:
— ¡Ay…! —se quejó, tensando todo el cuerpo—. Me duele, mi amor… duele…
—Tranquila, Monita —le susurré, acariciándole el muslo—. Voy muy despacito.
Empujé un poco más. Su concha estaba demasiado apretada. Monita soltó otro gemido, más largo:
— ¡Aaaahh…! Sos… sos muy grueso… aaay…
Me detuve, pero ella respiraba agitada, mordiéndose el labio. Intenté avanzar un poco más y volvió a gemir:
— ¡Mmmhh… duele… duele un poquito! —se quejó, clavándome las uñas en los brazos.
Después de varios minutos intentando con cuidado, decidí bajarme.
—Relájate, bebe. Te la voy a chupar.

Bajé la cabeza entre sus piernas. Su vulva estaba hinchada y rosada. Empecé a lamerla despacio, pasándole la lengua por toda la concha y después bajando hasta su ano, lamiéndolo con círculos húmedos. Monita soltó un gemido más profundo y placentero:
— ¡Aaaahhh…! eso se siente raro… ¡mmmhh!
Los pelitos suaves de su vulva se me enredaban en la lengua mientras le chupaba el clítoris y le lamía el culito. Ella empezó a mover las caderas despacio contra mi boca.
— ¡Ay, mi amor…! ¡Ahh… sí…! —gemía cada vez más fuerte.
Le acariciaba las nalgas suaves mientras seguía comiéndosela con ganas. Monita se puso a temblar y soltó una serie de gemidos cortos y agudos:
— ¡Ay… ay… ay…!¡lo siento, lo siento…ahí viene la leche! ¡Aaaahhh…!— ella le decía leche sus jugos, puesto que eran espumosos, blancos.
Acabo fuerte en mi boca, soltando un gemido largo y entrecortado mientras su concha se contraía contra mi lengua.

Mientras ella se calmaba, aproveche para desnudarme completamente.
Luego me monte otra vez sobre ella. Coloqué mi verga en su entrada y empujé. Esta vez entró bastante mejor. Monita soltó un gemido largo y ronco cuando la penetré profundo:
— ¡Aaaahhh…! —gimió, arqueando la espalda.
Empecé a moverme muy despacio, sacándola casi toda y volviéndola a meter con cuidado. Aunque íbamos lento, Monita gemía con cada embestida:
— ¡Mmmhh…! ¡Ahh…! Así… despacito… ¡ay, es grande!
Sus pezones se pusieron duros, haciendo que sus tetitas infantiles fueran pequeños montículos de placer, y yo no iba a perderme eso.
Me incliné y empecé a chuparle las tetitas mientras seguía penetrándola. Monita gemía más fuerte, mezclando dolor y placer:
— ¡Aaaahh…! ¡Sí…! ¡Mmmhh… !
Cuando me incliné para chuparle las tetitas, Monita soltó un gemido más intenso:
— ¡Aaaahh… sí, mi cielo… chupamelas! ¡Mmmhh!
Le lamí y chupé los pezones con ganas, primero uno y después el otro, mientras seguía moviendo las caderas despacio, entrando y saliendo de su conchita con embestidas suaves pero profundas. Su vulva estaba hinchada, atragantada con toda mi verga. Los labios internos abrazaban mi verga gruesa cada vez que entraba.
— ¡Ay… ay…! —gemía ella cada vez que llegaba hasta el fondo— ¡Aaaahh…!
Aunque ya no le dolía tanto, todavía sentía la presión de mi grosor. Su conchita infantil estaba muy apretada y caliente alrededor de mi verga. Cada vez que salía casi por completo, podía ver cómo sus labios rosados se estiraban y después se tragaban mi verga otra vez.
— ¿Estás bien, Monita? —le pregunté con la voz ronca.
— Sí… seguí, papi… me gusta… ¡Mmmhh…! —respondió jadeando.
La penetré durante varios minutos así, lento pero constante. Monita empezó a mover las caderas hacia arriba, encontrándose con mis embestidas. Sus gemidos se volvieron más seguidos y agudos:
— ¡Ahh…! ¡Ahh…! ¡Sí, así…! ¡Aaaayyy…!
Sentí que necesitaba más. Me incorporé un poco, le levanté las piernas y las apoyé sobre mis hombros. Esta posición me dejaba entrar más profundo, mi verga completa desaparecía dentro suyo. Empujé con más decisión y Monita soltó un grito mezcla de placer y sorpresa:
— ¡¡Aaaahhh!! ¡Muy profundo, mi amor…! ¡Ay, Dios…!
— ¿Te duele? —pregunté, deteniéndome.
— Un poco… ¡Mmmhh…!
Empecé a moverme otra vez. Su puchita hacía ruidos húmedos con cada embestida. Monita tenía la cara roja, la boca entreabierta y gemía sin parar:
— ¡Aaaahh…! ¡papi… mi vida…! ¡Más despacio… así…! ¡Ay… ay… ay…!
Le bajé las piernas, me acosté sobre ella y la besé mientras la seguía cogiendo despacio. Ella me abrazó fuerte con brazos y piernas.
— Sos mía, Monita… —le susurré al oído—. Mi nena tan apretada…
Monita soltó un gemido largo y tembloroso cuando sintió que le hablaba así. Su concha se contrajo fuerte alrededor de mi verga.
— Sí… soy tuya, mi amor… ¡Aaaahhh…!
Su segundo orgasmo fue más fuerte. Tembló debajo de mí, gimiendo y apretándome la verga con espasmos. Yo tuve que hacer un gran esfuerzo para no eyacular aún.

Después de chuparle las tetitas un rato mientras la penetraba despacio, Monita me miró con los ojos vidriosos de placer y me susurró:
—Quiero estar arriba… ¿puedo?
Me acosté de espaldas y ella se subió encima mío, nerviosa pero decidida. Tenía las tetitas pequeñas y firmes, con los pezones bien duros. Agarró mi verga gruesa con su manito y la frotó contra su concha mojada antes de empezar a bajar.
—Ay… papi… —gimió apenas metió la cabeza—. esta muy grande…
Fue bajando despacio, centímetro a centímetro. Su conchita infantil apretadita se abría con esfuerzo alrededor de mi verga. Monita soltó un gemido largo y tembloroso:
— ¡Aaaahhh…! Me estás llenando toda… ¡ay, mi vida… duele un poquito…!
Cuando por fin la tuvo toda adentro, se quedó quieta un momento, respirando agitada, adaptándose a mi tamaño. Luego empezó a moverse. Al principio despacio, subiendo y bajando con cuidado, pero cada vez que bajaba soltaba un gemidito agudo:
— ¡Mmmhh…! ¡Aaaahh…! ¡Qué rico…!
Poco a poco fue agarrando confianza. Apoyó las manos en mi pecho y empezó a moverse un poco mas, rebotando sobre mi verga. Su dulce carita se fruncia con cada ensartada.
— ¡Ay…! ¡Aaaahhh…! ¡Me duele…! —gemía sin parar.

Yo la agarré de las caderas y la acompañaba desde abajo, empujando suave pero firme. Su concha estaba empapada y me apretaba delicioso con cada bajada.
— ¡¡Aaaayyy, tío!! ¡Más… así…! ¡¡Aaaahhh!! —gritaba cada vez más fuerte.
Monita se inclinó hacia adelante, apoyando sus tetitas contra mi pecho mientras movía el culo con más fuerza. Su dulce vagina infantil, hacia todo lo posible por tragarme entero una y otra vez, haciendo ruidos húmedos.
— ¡Voy a soltar mi lechita de nuevo…! ¡Aaaahhh…! ¡¡Sííí!! —gimió desesperada.
Sentí cómo su vientre de nena se contraía fuerte alrededor de mi verga, temblando y apretándome mientras acababa. Eso me volvió loco. La agarré de las caderas y empecé a subirla y bajarla más rápido.
— ¡Monita… voy a acabar…! —gruñí.
— ¡¡Aaaahhh!! —gritó ella, todavía corriéndose.
No aguanté más. Le di varias embestidas suaves pero firmes desde abajo y me corrí profundamente adentro de ella, soltando chorros calientes y espesos bien en el fondo de su concha. Monita soltó un gemido larguísimo, temblando encima mío mientras sentía cómo la llenaba.
Se derrumbó sobre mi pecho, sudada y jadeando desmayada, con mi verga todavía palpitando dentro de ella,
—Te amo, Monita… —le susurre al oído—. Sos toda mía.

Nos quedamos dormidos.

Cuando me desperté en la mañana, Monita seguía durmiendo encima mío, y aun tenía mi verga dentro suyo, ya mas flácida.

Esta seria la primera de muchas noches, en que Monita se escapa de su casa, y viene a coger conmigo, su novio.
En algún punto, ya planeamos nuestro futuro. No queremos escaparnos, pero si ver la manera de estar juntos en forma más oficial.
Se que a los 14, Monita ya puede emanciparse si quiere.
Después de todo es una nena muy inteligente y despierta. Y como a partir de los 13, el sexo consentido ya es legal…
Y seremos felices.

Fin.

4 Lecturas/12 mayo, 2026/0 Comentarios/por Anonimo
Etiquetas: cumpleaños, hermana, hija, madre, mayor, padre, sexo, tio
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
MI HERMANO ME ENSEÑA A SER HOMBRE
De regreso del fútbol, mi tío me sigue dando placer. (Mi historia con mi tío IV)
Juana y su niño favorito Parte 2 Final By: Sandra «Besitos»
mis pequeñas princesas
Tatiana semi borracha me regala sus virginidades
MIS MEJORES VACACIONES III (UNA PERRA Y UNA PUTA ZORRA / MI PRIMER ETERO-BI)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.474)
  • Dominación Hombres (4.522)
  • Dominación Mujeres (3.274)
  • Fantasías / Parodias (3.658)
  • Fetichismo (2.959)
  • Gays (22.940)
  • Heterosexual (8.907)
  • Incestos en Familia (19.273)
  • Infidelidad (4.715)
  • Intercambios / Trios (3.338)
  • Lesbiana (1.203)
  • Masturbacion Femenina (1.093)
  • Masturbacion Masculina (2.091)
  • Orgias (2.216)
  • Sado Bondage Hombre (479)
  • Sado Bondage Mujer (206)
  • Sexo con Madur@s (4.684)
  • Sexo Virtual (280)
  • Travestis / Transexuales (2.555)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.704)
  • Zoofilia Hombre (2.318)
  • Zoofilia Mujer (1.720)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba