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Heterosexual, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

Niña Deliciosamente mala 2

Lorena se las ingenia para estar a solas con su padre y su hermano, para disfrutar de ambos.
Niña deliciosamente mala

 (Segundo capitulo) .

 

Lorena estaba muy ansiosa por volver a tener esos encuentros con su padre, recordaba cada detalle de esos momentos, le había gustado mucho tener la verga paterna a su disposición para jugar con ella, mientras su padre sobaba sus nalgas deteniéndose en su ojetito, y le introducía un dedo se sentía tan arrecha recordando todos los detalles, que no podía evitar que su mano empezara a sobar su entrepierna, humedecida por los jugos que emanaban de su conchita.

Todos estos recuerdos la excitaban mucho, pero también la hacían sentirse frustrada, pues desde que la salud de su abuela había empeorado, su madre había decidido traerla a vivir con ellos , para poder atenderla, y eso hacía que su madre ya no tuviera que salir a cuidarla, y como su madre no salía prácticamente a ningún lado, su padre y ella no tenían la intimidad necesaria para continuar con sus juegos, apenas tenían alguna pequeña oportunidad para que ella le agarrara la verga y se la sobara, mientras él le apretaba sus nalgas con deseos reprimidos por ambos.

Esta situación hacía que ella estuviera de mal humor todo el tiempo, y lo desfogaba con su madre, a quien consideraba culpable de que ella no pudiera estar con su padre a solas, y de quien sentía celos, la consideraba una rival y siempre había sentido que ella le arrebataba el amor de su padre, más aún después del encuentro tan erótico que ella había logrado tener con él.

Estos pensamientos la atacaban mas aun en la noche, donde se imaginaba lo que su madre podía estar haciéndole a su padre, y lo que su padre le podía estar haciendo a su madre, y eso le producía mucha colera, tanto que se le dio por tratar de sorprenderlos, y muchas noches se levanto de su cama sigilosamente para mirarlos, sin embargo, los encontraba viendo televisión, o durmiendo, pero no teniendo sexo.

Cuando ya casi estaba por abandonar la idea de sorprender a sus padres, una noche la despertó un ruido que no identifico, pero se quedó escuchando, y percibió unos murmullos y risitas.

Se levanto y sin hacer ruido fue a la habitación de sus padres, la puerta a diferencia de otras veces se encontraba junta, aunque no cerrada, por lo que la empujo suavemente, para abrir una rendija ´por la que pudiera observar al interior, las luces de la lampara de la mesita de noche, estaba encendida, por lo que podía observar todo, como los pies de la cama daba hacia la puerta, y dado que la cama estaba apenas a metro y medio de la puerta, sus visión de todo lo que pasaba dentro de la habitación era perfecta, pero también existía el peligro de que pudieran descubrirla observando, y pensó que si la descubrían ella empujaría la puerta y entraría diciendo que tenía una pesadilla, haciéndose la inocente.

Podía ver a sus padres desnudos sobre la cama, de costado, besándose y mirándose uno al otro, por lo que no lograba ver muy bien la verga de su padre.

No llegaba a escuchar lo que decían, pero después de decir algo su papá, vio que su madre, se sentaba al borde de la cama y bajaba las piernas de la cama, apoyando los pies en el suelo, y se echó de espaldas con las piernas abiertas, su padre salto de la cama bordeó la cama y se puso de rodillas entre las piernas abiertas de su mujer, se arrodillo metiendo su cabeza entre las piernas, y para sorpresa de Lorena, su padre empezó a lamer la concha de su mamá, veía como su madre se retorcía con cada lamida, y pensó que ella quería que su padre le hiciera eso a ella también.

Estaba sintiéndose muy arrecha, viendo a sus padres, e instintivamente metió la mano dentro del pantaloncito del pijama que llevaba puesto, y empezó a frotar su conchita que ya había soltado un líquido pegajoso que ella empezó a esparcir a lo largo de su rajita, poniéndose cada vez mas caliente, y cerro los ojos tratando de imaginarse a su padre lamiéndola toda.

Cuando abrió los ojos y volvió a mirar a sus padres, vio que su papa se ponía de pie, mostrando su pinga al palo, y su mama bajaba de la cama y se ponía de rodillas, y metiéndose la verga en la boca comenzó a chuparla, y mamarla, se la sacaba de la boca para lamer los huevos, y por la cara que ponía se veía que lo disfrutaba, pero mas su padre, que no dejaba de emitir un ronquido y decir así, si, así, le gustaba mucho lo que sentía.

Tan ensimismada estaba Lorena que no sintió, que su hermano Raúl, se había acercado por atrás y miraba sobre su cabeza la escena en el cuarto de sus padres.

Raúl a sus 12 años, era un pajero redomado, no perdía oportunidad, para masturbarse, pensando en su mama, y en su hermana, que eran las mujeres de su entorno, y con las que fantaseaba tener sexo, mientras se pajeaba. Se había robado un calzón de su madre, y otro de su hermana, y los olía, mientras jugaba con su prepucio, y cuando iba a soltar su lechada, envolvía su pincho en las tangas de su madre y hermana, y descargaba en ellas toda su leche, por lo que estas prendas intimas se encontraban bastante endurecidas por varias partes, cuando se duchaba, era segura al menos una paja, lo mismo al acostarse, y otras veces cuando algo que veía, o pensaba lo hacían excitarse.

Se había levantado a orinar, y al salir del baño, escucho ruidos, lo que lo hizo mirar por el pasadizo, y allí frente al cuarto de sus padres vio parada a su hermana, por lo que decidió averiguar que pasaba, y se acerco muy despacio, descalzo como estaba, no hacia ruido, cuando llego atrás de su hermana vio a través de una rendija de la puerta entreabierta, a sus padres, desnudos, y su madre de rodillas frente a su padre, agarraba la pija y se la metía a la boca y chupaba con muchas ganas, la visión de esa escena hizo, que de inmediato su pinga reaccionara y se le empezara a parar rápidamente.

Pasaron unos minutos, en los que solo atento a lo que hacían sus padres, y la manera que el verlos lo excitaba, hizo que por un momento se olvidara de su hermana, parada unos centímetros delante de él, observando la misma escena, y entonces la miro y noto, que tenia la mano derecha dentro de su pantalón de pijama que se agitaba.

Raúl cayo en cuenta que su hermana estaba masturbándose, no lo podía creer, ella tenia 9 años y parecía tan inocente, y sin embargo allí estaba, pajeándose mientras veía culear a sus padres.

Sin pensarlo agarro con una mano ese culito redondito, y su hermana dio un salto del susto haciendo ruido por la sorpresa.

Lorena, estaba tan concentrada viendo a sus padres, que no se percató,  de que su hermano estaba parado detrás de ella, por eso cuando sintió que la agarraban, dio un respingo y soltó una exclamación, el susto fue tan grande que sentía su corazón latiendo muy rápido y con mucha fuerza, parecía que se le salía del pecho, y a pesar que al voltear vio que era su  hermano, el que la había sorprendido, le costo mucho calmarse, vio que su hermano le hacia señas con el dedo sobre sus labios para decirle que guardara silencio, ella con el susto se había retirado un poco de la puerta, y temió que sus padres la hubieran escuchado, y que saldrían a ver que pasaba, por lo que corrió a su cuarto, seguida por su hermano.

Lorena se sentía avergonzada de que su hermano la hubiera sorprendido espiando a sus padres, pero después de unos minutos recapacito y pensó que su hermano también debía haber estado viéndolos, y su incomodidad casi desapareció.

Los dos esperaron a ver si alguno de sus padres salía, pero después de unos minutos, sin que nadie asomara, su hermano le dijo.

¿Vamos a ver que hacen?, entonces Lorena comprendió que no había ningún problema con su hermano, si no que mas bien era un cómplice.

Mas tranquila, asintió con la cabeza la propuesta de su hermano, y sigilosamente regresaron a la puerta entreabierta del dormitorio de sus padres.

Con los ruidos que hacía Eduardo y su mujer Patty, y concentrados como estaban el uno en el otro, no habían escuchado la exclamación de su hija, ni la rápida huida hacia su dormitorio, habían continuado tirando.

Cuando Lorena y Raúl volvieron a mirar por la rendija de la puerta del dormitorio de sus padres, vieron a su madre arrodillada en el piso, con medio cuerpo sobre la cama, apoyada en sus brazos, y su padre estaba atrás de ella, metiéndole la verga, mientras la agarraba de la cadera. Vieron como cada cierto tiempo, su padre le daba una nalgada y ella gemía del gusto, al rato Eduardo se echo sobre la espalda de Patty, sin dejar de penetrarla y le estrujaba las tetas, mientras la besaba en el cuello, y Patty se movía gimiendo de placer.

Luego Patty subió a la cama y se puso en cuatro, sobre sus codos y rodillas, y Eduardo empezó a lamerle el culo, mientras ella gemía y ronroneaba como gata, después de haberle humedecido con su saliva el ojete, Eduardo subió a la cama y poniéndole la pinga en el ojete, empezó a presionar, embestía suavemente y se ayudaba con la mano para tratar de introducir su verga en ese estrecho agujero, hasta que logro meter la cabeza del pincho, haciendo que su mujer soltara una exclamación, y luego retirando la mano , la agarro de las caderas y  empezó a moverse, de atrás para adelante , y nuevamente atrás, así con cada embestida hacia adelante  le metía la verga mas adentro, hasta que logro enterrársela hasta los huevos, y Patty gemía de placer, con esa pinga llenando sus entrañas.

Raúl, que ya estaba con la pinga al palo nuevamente, empezó a acariciar el culito de su hermana, y como vio que esta no reaccionaba, ni le impedía que lo hiciera, metió su mano debajo del pantalón de pijama de su hermana y siguió acariciando su culito, mientras subía y bajaba el prepucio de su verga parada.

Lorena sintió que su hermano le tocaba el culo, pero ahora no se sorprendió, con lo excitada que estaba viendo a sus padres, el que su hermano la tocara, era contribuir a la excitación que sentía en ese momento, y que le encantaba, luego sintió que la mano de su hermano le bajaba un poco el pantalón, para acariciarla ya en su piel, y le gusto mucho esa sensación, se dio cuenta que la mano bajaba cada vez mas en busca de su conchita, y entonces arqueo la espalda, levantando el culito para que su hermano pudiera alcanzar su conchita más fácilmente.

Raúl bajo su mano para tratar de poner su dedo medio en la conchita de su hermana, y se dio cuenta que esta no solo no puso resistencia, si no que se movió, para que el pudiera acercar mas su mano, estaba tan arrecho al tocar a su hermana por primera vez, se estaba cumpliendo una de sus fantasías, y pensó que debía aprovechar al máximo lo que se le ofrecía.

Lorena con las caricias de su hermano, había dejado de ver lo que sucedía entre sus padres, por lo que cuando volvió a mirarlos, su madre se había subido a la cama y estaba apoyada sobre sus codos y rodillas, mirando hacia la cabecera de la cama, y su padre subido también en la cama estaba a horcadas detrás de su madre, penetrándola por el culo, Lorena podía ver los huevos de su padre chocando con las nalgas de su madre, y haciendo un ruido característico, como cuando ella hacia ruidos con sus mejillas.

Todo esto la habían puesto muy arrecha y quería tocarse la conchita, por eso cuando su hermano le dijo al oído, que por que no iban a su cuarto, ella fue consciente de que había llegado el momento de pasar a una etapa más avanzada de sexo.

Raúl, viendo como su padre penetraba a su madre por el culo, se puso aún más arrecho y pensó que en lugar de ver, el con su hermana podrían estar haciendo eso, sintiendo de a verdad, lo que sus padres sentían, entonces le dijo a Lorena, ¿por qué no vamos a mi habitación.

Ella se levantó y camino rápidamente hasta la habitación de su hermano, que la seguía de cerca.

Entraron en la habitación de Raúl, y este cerro la puerta con seguro, cuando volteo vio a Lorena mirándolo en forma extraña, esta se arrodillo, de un tirón le bajo los pantalones, y luego le bajo el calzoncillo hasta los tobillos.

Raúl, con la ida a su dormitorio y seguir a su hermana, había perdido un poco la erección, seguía con la verga semi erecta, pero no al tope, por lo que cuando Lorena le bajo el calzoncillo se encontró, con una verga un poco apuntando hacia abajo, este era uno de sus propósitos, ver de cerca el pincho de su hermano, y lo había logrado, observo detenidamente ese nuevo juguete que había conseguido.

Lorena vio que la verga de su hermano no era tan grande como la de su padre, pero tampoco era chica, más bien era delgada, estaba cubierta por la piel que sobraba en la punta, prepucio largo, cubriéndole toda la cabeza, y tenía apenas unos cuantos pelos largos en la base del pubis, y algunos pelos en los huevos, pero eran pocos, agarro esa verga y despacio jalo el prepucio hacia atrás, para descubrir la cabeza roja, brillante ahora, por los derrames de lubricante natural que había tenido por toda la excitación, volvió el prepucio hacia adelante cubriendo la cabeza, y luego hacia atrás otra vez, y noto como el pincho de su hermano se endurecía, repitió la operación un par de veces más, y luego con el glande al descubierto se la metió a la boca.

Raúl quedo encantado cuando sin decir nada su hermana le bajo el pantalón, y de un tirón le bajo el calzoncillo, y empezó a menear su verga, que se le ponía más tiesa a cada momento, pero su sorpresa fue mucho mayor cuando se la metió a la boca y empezó a darle una mamada de muerte, al principio solo la metía en su boca abierta, que se sentía calientita y húmeda, pero después la cerro y empezó a succionarle la pinga, eso fue algo que el no esperaba, ni siquiera sabía, pero hizo que su pija se pusiera al máximo de inmediato, estaba tan excitado que se dio cuenta que se iba a venir, si ella seguía con esas succiones, saco su polla de la boca de su hermana y le dijo, para, para, espera un poco.

Lorena sorprendida le pregunto,

¿lo hice mal?

No, al contrario, es demasiado rico, tanto que iba a terminar, y no quiero terminar tan pronto.

Yo tampoco, replico Lorena, y se quedó pensativa observando a su hermano.

¿y si me haces lo que le hace papá  a mamá ?

¿Cómo es eso?, pregunto Raúl intrigado.

Lorena echándose en la cama, boca arriba, se despojó del pantalón de pijama, y abriendo las piernas, le dijo, lámeme allí.

Raúl se echo y puso su cara entre las piernas de su hermanita, era la primera vez que le veía la zorrita, era la primera vez que veía una conchita, y así tan de cerca, no quiso perder detalle, se veía abultadita como dos montañas que tenían al centro una hendidura, entonces con sus dedos pulgares, separo los dos montículos, y vio que la raja revelaba abajo como una boquita con el agujero al centro, y arriba de la abertura colgaba como un dedito muy pequeño, empezó a pasar su dedo índice tratando de meterlo en esa abertura, y vio que su hermana empezó a moverse, él quería seguir investigando, pero Lorena le dijo, lámeme allí, y si algo no quería el, era decepcionar a su hermana, que le había permitido llegar hasta allí.

Lorena, al haberle retirado su hermano la verga de la boca, temió que todo terminara allí, pero se tranquilizó, cuando el le explico que quería que durara más, lo que le encanto, porque ella recién estaba empezando.

Se echo boca arriba en la cama y se quito los pantalones del pijama y abriendo sus piernas le mostro la conchita a su hermano, que la miraba con los ojos muy abiertos, y entonces le pidió que le lamiera, tal como había visto que su padre le hacía a su mamá.

Sintió como su hermano le agarraba su chochito y le separaba la rajita, metiendo su dedo, lo que le hizo arquear la espalda, le gustaba volver a sentir un dedo, que no fuera el suyo, dentro de su rajita, y por un momento lo disfruto, pero luego recordó como su madre se había retorcido, cuando su papa le lamio la concha, y entonces le repitió a su hermano, lámeme allí

Raúl saco la lengua y empezó a pasarla por la hendidura, causándole placer a Lorena, que sentía como la lengua de su hermano trataba de entrar por el agujero de su conchita, le gustaba, pero no la había hecho retorcerse, pero en un momento la lengua de su hermano fue un poco más arriba y toco su clítoris, y ella sintió como una descarga de placer que la hizo incorporarse, y entonces le dijo, allí, sigue allí, lame, lame, que rico, sí.

Raúl lamia la hendidura entre las piernas de su hermana, y a pesar que sentía un olorcillo peculiar, no le molestaba, mas bien lo excitaba, chasqueaba la lengua a todo lo largo de esa rajita, al llegar a ese pedazo de piel que sobresalía, su hermana empezó a pedirle que le siguiera lamiendo allí, mientras se retorcía, y le sujetaba la cabeza para que no se moviera de allí, Raúl obedeció y saco la lengua y empezó a moverla de arriba , para abajo, lamio ese pequeño coño, hasta que escucho que su hermanita gemía, retorciéndose sobre si, y por fin le soltó la cabeza, y se tendió relajada sobre la cama, con las piernas aun abiertas, por lo que al incorporarse Raúl, podía ver de cerca el coñito de su hermana, ahora que ya estaba tranquila, sin moverse, aprovecho para meterle el dedo índice dentro del agujero que se abría en su rajita, y empezó a meterlo, sacarlo, y darle vueltas por dentro, lo cual no solo le causaba placer a él, sino también a Lorena que empezaba a reaccionar nuevamente.

¿Por qué será, que a los hombres les fascina tanto, el meter el dedo en la conchita?, se hace casi instintivamente, y excita tanto el hacerlo.

Lorena sintió oleadas de placer que iban creciendo cada vez más ,y recorrían su columna, ante la lamida de su clítoris, ese era el sitio, allí, allí, se escuchó que le decía a su hermano, e instintivamente lo sujeto de la cabeza, como para que no perdiera el sitio que su lengua había encontrado, Raúl siguió lamiendo, hasta que ella sintió que llegaba al limite de su placer, no podía resistir mas ese cosquilleo y esa sensación, y luego algo, como que exploto entre sus piernas, en su vientre, en su cerebro, y sintió que se caía, echándose en la cama completamente laxada, era una sensación deliciosa de abandono.

Empezó a sentir que su hermano le metía un dedo en la chuchita, y hurgaba dentro de ella, y poco a poco empezó a reanimarse.

Primero sintió su dedo recorriendo su rajita, y luego como penetraba y se movía dentro su conchita, eso avivaba nuevamente sus deseos, y lo dejo hacer, y solo disfruto del momento.

Raúl, estaba entusiasmado al poder tener el coñito de su hermana a su disposición, era algo que ni en su mas loca fantasía había imaginado, observaba aquella chuchita con detenimiento y deleite, no perdía detalle, no tenia pelos, apenas una pelusa casi invisible cubría esas esas dos bultitos separados por una hendidura y en el centro cuando las separaba podía ver que el color era mas rosado, y brillante y estaba muy húmedo, salía un líquido transparente pero pegajoso, estaba  arrecho y su verga seguía apuntando hacia arriba, y entonces le dijo a su hermana, ¿viste como papa, se la metía a mama por el culo?, eso quiero que hagamos.

Lorena lo quedo mirando y le dijo, si esta bien, pero primero tienes que lamerme el culo, así como el lo hizo.

Raúl se quedo indeciso, no estaba seguro de querer lamerle el culo, por allí cagaba, y eso podría no ser agradable, sin embargo, en medio de la excitación le había lamido la conchita, y no le pareció desagradable, por el contrario, le había gustado, así que quizás lo de lamer el culo no era tan malo, había visto que su padre se lo había hecho a su mama.

Bueno dijo Raúl, ponte en cuatro como lo hizo mama.

Lorena se puso sobre sus codos y rodillas, y espero, sintió como Raúl le acariciaba las nalgas, despacio y se las apretaba, y le gustaban esas caricias, después sintió su lengua en sus nalgas, las lamia alrededor de su oscuro y glorioso agujero negro, pero sin llegar a el, hasta que sintió la lengua pasar por su raya del culo, hasta llegar a su ojete, donde hizo movimientos circulares, ensalivándolo, luego empezó a hacer presión en el ojetito como tratando de que su lengua entrara en el estrecho y fruncido agujero.

Raúl trataba de meter su lengua en el ojete de su hermana, hacia presión hasta introducir la punta de su lengua, y la empezó a mover , en esta acción había derramado bastante saliva sobre el culito, y aunque esto le estaba excitando, decidió que era suficiente, y decidió pasar a la acción su , se incorporó poniéndose de rodillas detrás de su hermana, y acercando su pinga al culito, empezó a puntearla, dándole topecitos  en el ojete, pero cuando trataba de ejercer presión con la cabeza de su pincho, para meterlo en el estrecho agujero, se desviaba para arriba o para abajo, sin lograr meterlo, agarraba firmemente las nalgas de su hermana para insistir en penetrarla por el culo, pero su pinga no entraba, sin embargo el constante roce con ese agujero humedecido, y toda la situación de tener por primera vez  a su hermana desnuda y a su disposición, era demasiado excitante, y a pesar de no llegar a penetrar ese culito, con el constante roce sobre la conchita y el ojetito, termino vaciando toda su leche en el culo de su hermana.

Lorena, sentía como su hermano intentaba penetrar su ojete, sin lograrlo, pero restregaba su verga en su culito, y por su coño, lo que de por si era agradable y la excitaba, ese punteo, y el restregar su conchita y culito húmedos, tanto por la saliva de su hermano, como por las naturales emanaciones de ambos, debido a la excitación que sentían, con esa verga dura, la ponían muy arrecha, finalmente sintió gemir a su hermano, y un líquido tibio resbalando por sus nalgas hacia sus piernas, Raúl se había vaciado.

Cuando Lorena vio a Raúl caer a su costado, se levantó, recogió su pijama y se fue a su dormitorio, ya echada en su cama empezó a recodar a su padre haciéndole todas esas cosas a su madre, y que ella quería se las hiciese, después pensó en su hermano, no había estado mal, le había gustado todo lo que le había hecho, pero debía jugar mas con esa verga, ahora sabia que tenía a su disposición no solo a su padre, sino también a su hermano, y pensando en todo lo que podría hacer, se quedó dormida.

 

Lover and Master

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23 Lecturas/24 agosto, 2026/0 Comentarios/por loverandmaster
Etiquetas: hermana, hermanita, hermano, madre, mama, mayor, recuerdos, sexo
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