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Heterosexual, Incestos en Familia

Oyendo pláticas ajenas

Mi mamá le confiesa a mi tía que después de un año que enviudó, hace unos días ha pasado las noches deseando sexo, pero no quiere manchar la memoria de mi padre. Mi tía le recomienda a mi mamá que coja con el hermano de ellas..
Una noche, cuando tenía casi treinta años, ya tengo 60, después que me fui a acostar, mi madre y mi tía Ofelia se quedaron platicando y tomando Jerez. En la noche salí al baño y escuché que en la planta baja estaban cuchicheando mi mamá y mi tía.

–Es que cada noche me masturbo mucho y es pecado –decía con aflicción mi madre.

–Consíguete un hombre para que te dé alegría de vez en cuando –sugería mi tía.

Definitivamente, me quedé sentada en la parte superior de la escalera para seguir escuchando. Me parecía muy sano el consejo. Incluso yo, en ese tiempo estaba decidida a embarazarme para tener un crío y los únicos candidatos que me gustaban ya estaban casados. Pero mi mamá era de otra época y con valores religiosos muy arraigados.

–¡No, estás loca, Ofelia! Yo no volvería a tener otro hombre, respeto mucho la memoria de mi marido –exclamó indignada mi mamá.

–No se trata de que te cases con él, sólo de que te dé cariño de vez en cuando –aclaró mi tía.

–Eso está peor pues, de entrada, a mis 50 años no le he de resultar atractiva a algún hombre, además los que conozco están casados y no vaya a ocasionar un rompimiento si se llega a saber – explicó mi madre, quien se viste como mojigata, incluidas sus medias de hilo.

–Para que los atraigas debes vestirte más actualizada y enseñar algo de lo muy bueno que tienes. Mira a Ishtar, su cara parece una copia de ti, también con esas piernas y, sobre todo las chichotas. Un día vístete con su ropa y te darás cuenta que parecen hermanas gemelas –conminó a mi madre, quien se quedó callada un largo momento, quizá imaginándose vestida como yo. Y sí, nos parecemos mucho, pero su vestimenta es como la de una anciana.

–Puede ser, pero ve tú a saber la integridad de quien sea atraído. A los hombres les gusta presumir que se cogen a esta o aquella. ¡Válgame Dios! ¿Dónde quedará mi reputación? De puta no me bajarán.

–Bueno, la mejor discreción la tienes en la familia: Efraín o Ruperto nos dan alegría a varias hermanas, primas y hasta sobrinas. Tú, desde que tuviste novio te olvidaste de la familia.

–¿Tú crees que alguno de ellos dos quiera atenderme en esas necesidades, a pesar de tener diez años menos que yo? –preguntó temerosa mi mamá.

–¡Claro que sí! Son muy comprensivos y estás más antojable que muchas de nosotras a quienes nos dan cariño a chorros… –explicó mi tía y mi mamá soltó una risita nerviosa–. ¡Es en serio, diles!

–Dile tú a Ruperto –exigió mi mamá.

–Claro que no se va a oponer cuando le diga que tú y yo queremos un trío con él –dijo mi tía y se escuchó un hipeo de sorpresa de mi mamá–. Hecho, mañana te digo que día se puede.

Escuché lo suficiente y me retiré a mi cuarto. No pude dormir bien pues me despertaba a cada rato imaginando a mi mamá con mis dos tíos cogiéndosela y me daba mucho calor.

No supe cuando se fueron mi mamá y mi tía a coger con alguno de los tíos, pero eso sí, a la semana siguiente mi mamá era otra, cambió su vestuario y se veía más feliz. Así se mantuvo hasta su muerte.

Recuerdo que una vez, en una fiesta familiar, mi madre me pidió una blusa mía que tenía un buen escote en el pecho. ¡Dios mío qué bien lucía el tetamen! Hasta me dieron celos…

Yo pienso que mi tío Ruperto le dio felicidad, pero no me consta. Además, se me hace difícil imaginarlo pues mi tío Ruperto cogía con mi prima Vale desde que murió su esposa y Vale no me contó que los haya visto. Eso quiere decir que su relación siempre fue secreta y sólo la conocía la tía Ofelia. Por otra parte, el tío Efraín me aseguró que él no cogió con mi mamá.

10 Lecturas/29 de octubre de 2026/0 Comentarios/por Ishtar
Etiquetas: baño, hermano, madre, padre, primas, puta, sexo, sobrinas
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