¡QUÉ NOCHECITA!
Mamá, mis hermanitas, mi novia y yo nunca debimos haber ido a la depravada fiestecita a la que nos invitaron los cretinos y pervertidos hermanitos Jilguero…
¡QUÉ NOCHECITA!
ESCRITO POR SIREMIS.
RELATO LARGO, DETALLADO Y BIEN ESCRITO.
Lo que voy a contar sucedió por allá como en el año 2007 o 2008, cuando no se veían celulares con cámaras de calidad y solo algunas redes sociales estaban comenzando.
Papá, como era costumbre, se había ido de viaje por asuntos laborales. Ya llevaba varias semanas en el exterior. Gracias al buen trabajo de mi viejo vivíamos bastante bien.
Mis dos “amigotes”, los abusivos hermanos Germán y Rigoberto Jilguero, de 19 y 17 años de edad en ese entonces, aparte de ser compañeros de colegio se dedicaban al fisiculturismo, al matoneo, a negocios oscuros con su papá y su tío, a acosar mujeres y a ir a donde las putas del antro de doña Martina.
Me llamo Dylan y en ese tiempo tenía 17 años de edad, y después de ser víctima del constante bullying de los Jilguero, resultamos de “amigos”, así entre comillas, ya que me dejé coger de marrano, les hacía las tareas, les gastaba onces, les regalaba dinero, realizaba todo lo que ellos quisieran, de esa manera tan humillante logré coger un poco de vara con esos patanes, las escorias del sector.
Yo recién me había conseguido una linda noviecita, se llamaba Milena Rosales, era una de las mejores estudiantes del colegio.
Mi novia era muy bonita y reservada, compañerita de estudios, pero de otro curso. Milenita hablaba muy poco, pero siempre mostraba una hermosa sonrisa en el rostro y una miradita coqueta y profunda a través de sus gafas. La chica sobresalía académicamente, todos la tenían como una niña decente y de su hogar. En resumen, mi novia se caracterizaba por ser una excelente muchacha.
Los Jilguero en cierta ocasión, durante una celebración del día de la familia en el colegio, conocieron a mi mamá Nohemí, a mis hermanas Kristin y Ermelinda y de paso a mi amada novia Milenita. Las edades de ellas eran 35, 15, 13 y 16 años respectivamente.
Los Jilguero quedaron entusiasmados con las cuatro mujeres y les hicieron la conversa durante un buen tiempo, cosa que no me agradó. Como si estuvieran locas, ellas también quedaron encantadas con esos cerdos a pesar de ser malhablados y atarvanes. Mi mamá, por ejemplo, no hacía otra cosa que hablar maravillas de esos cretinos.
Al día siguiente a esa celebración los muy canallas me comentaban cosas atrevidas y descaradas de ellas, como, por ejemplo, que estaban sumamente buenotas, que tenían buenas tetotas, que tenían buenos culotes, que tenían excelentes piernotas, que tenían caritas de putas y boquitas de mamadoras y que se las querían culear. Me preguntaban si me las imaginaba puteando y chupándoles el nabo a ellos y follando por el culo, y, por si fuera poco, me juraban que se las iban a coger algún día muy próximo.
Yo me ponía de mal genio, pero debía guardar la compostura ya que sabía que entre los dos me podían volver naco a punta de puños y patadas si les llevaba la contraria o si les decía una palabrota de enojo, pues ya había probado en numerosas ocasiones la potencia de sus golpes y me quedó de escarmiento, me daba miedo enfrentarlos y solo podía llevarles la corriente y reírme con ellos como si no me ofendiera.
En cierta ocasión, los hermanos Jilguero nos invitaron, a ellas y a mí, a beber en su casa y a hacer fiesta aprovechando que no iba a estar su madre, doña Estelita. Solo estarían presentes su alcahueta padre, don Oliver, y un tío bien cansón, bandido y vicioso, don Abelardo.
Naturalmente yo les dije que no podíamos aceptar, pero mi mamá y las bobas de mis hermanas rápidamente metieron la cucharada diciendo que sí, que allí estaríamos. Me provocó ahorcarlas.
Obviamente yo no quería ir a donde los Jilguero ni que mi madre, hermanas y novia asistieran a esa reunión con esos gamines.
Soy muy celoso. A mi mente me llegaban obscenas imágenes en las que ese par de pervertidos hijos de su gran putísima madre se estaban pasando de la raya con mi mamá, con mis hermanas y hasta con mi novia en dicha reunión. Incluso me soñaba pesadillas en las que ellas eran putas, se burlaban de mí y se los mamaban a esos detestables y les daban culo delante de mí. Me despertaba muy abochornado.
Hablé con mi novia, con mi madre y con mis hermanas y les advertí de lo que podían empezar a hacer esos granujas el día de la fiesta, las puse en sobreaviso y les aconsejé que no fuéramos. Ellas, aun así, quisieron aceptar la puta invitación y me llamaron mentiroso y malintencionado.
Llegó la famosa noche en la que debíamos ir a la casa de los Jilguero y pues ni modos, tocó aceptar que eso ya era un hecho.
Alguien tocó a la puerta. La abrí y era mi querida y hermosa novia. La muchacha vino muy cumplida a mi casa, de ahí íbamos a salir junto a mi madre y hermanas hacia la casa de los Jilguero.
lógicamente la hice pasar a la sala, pues teníamos que esperar a que se terminaran de arreglar mi mamá y mis hermanas para poder ir a la fiesta.
Mi novia estaba preciosa. Tenía un vestido negro con puntos blancos de manga corta, como era bien tetona exhibía un buen escote. Su vestido le llegaba un poco más arriba de las rodillas. Sus zapatos eran de tacón no tan alto y un poco grueso. Su carita era de niña ingenua y coqueta. Un fleco que casi le tapaba los ojos, su pelo liso y negro y unas gafas grandes la hacían ver espectacular. Un gran moño de Minnie Mouse decoraba su cabeza.
Le di a mi novia una copita de vino, tomamos un poco mientras esperábamos en la sala, en el primer piso de la casa.
No afané a mi madre y a mis hermanas porque sencillamente no deseaba que asistiéramos a esa fiesta y lo mejor que me podía pasar es que se finalmente manifestaran que ya no querían ir.
Ya se nos había hecho tarde, estábamos pasados de la hora de la cita.
Los hermanos Jilguero me llamaron al teléfono fijo y muy enojados me preguntaron a qué se debía tanta demora en llegar a su casa. Los muy malditos se atrevieron a amenazarme diciendo que si no llegábamos en 20 minutos me iban a meter un palo por el culo.
Me llené de pavor, conocía bien a Germán y a Rigo, si esos hijos de puta decían que me iban a meter un palo por el culo eran muy capaces de hacerlo realmente. Me puse a temblar.
Empezaron a correr los minutos y mi madre y mis hermanas nada que terminaban de arreglarse.
Miré el reloj de la sala y ahí sí me tocó afanar a las mujeres, les grité desde ahí para que salieran rápido.
Mamá bajó por las escaleras vistiendo de manera demasiado sexy, con minifalda ajustada, camiseta ombliguera, de tiranticas y gran escotazo.
Mi madre usaba medias veladas sostenidas por unas ligas que se le alcanzaban a ver sin esfuerzo y para rematar su atrevimiento calzaba zapatos rojos de tacón muy alto.
Traía un bolsito muy pequeño en el que guardaba sus cosméticos y sus cosas.
Como mamá es de tetas inmensas, de cintura de avispa, de abdomen plano, de cadera ancha, de culazo ovalado y enorme y de piernas un poquitín gruesas y muy torneadas, se veía espectacular, pero supremamente mostrona e inmoral.
No cabía duda de que mamá era toda una MILF y casi se me salen los ojos al verla. No podía creer que mi mismísima madre estuviera vestida como puta.
Mi novia también quedó sorprendida y se acomodó un poco sus gafas para detallar la vestimenta de mamá.
Mamá llegó a nuestro lado.
La señora de cabello rizado, de maquillaje exagerado, de ojos negros, de labios carnosos, muy rojos por el intenso labial y sumamente apetecibles, saludó de besito en la mejilla a mi novia y dando vuelticas coquetas me preguntó descaradamente cómo me parecía su pinta para la fiestecita.
Muy pocas veces había visto a mamá vestir así de atractiva con ese estilo tan putón.
La miré una y otra vez de pies a cabeza y de cabeza a pies y desde varios ángulos, incluso me le acerqué y me agaché para verle las piernas y su diminuta putifaldita con más detalle y, aunque admito que mi verga se me paró de excitación al ver a mi santa madre así, me levanté y pegué el grito en el cielo.
YO: ¡Óyeme! ¡Óyeme! ¡Óyeme!… ¡No puedes ir vestida así a donde los Jilguero, mamá! ¡Pero qué rayos te pasa, mujer!…
MAMÁ: ¡Ve! ¡Y este!… ¡¿Acaso por qué no puedo ir así?! ¡¿Luego qué tengo o qué?! ¡¿No te gustó mi pinta?! ¡¿Me veo mal?!
YO: ¡¿No te da pena con la Milenita?! ¡Tienes que cambiarte porque te ves como muy fulana!
MAMÁ: ¡Uuyyy… tan atrevido!… ¡A ver, Milenita, dime ¿me veo mal vestida así?! ¡Acaso es cierto que me veo muy puta?!
YO: ¡No dije puta sino fulana, mamá!
MAMÁ: ¡Bah! ¡Es la misma mierda!… ¡Responde Milenita ¿me veo mal y muy fulana?!
Mi novia, para quedar bien con su futura suegrita y demostrarle cortesía, me llevó la contraria a mí contestándole a mamá lo siguiente:
MILENA: ¡No, señora Nohemí! ¡No se ve mal ni fulana! ¡Para nada!… ¡Se ve usted muy sensual y bonita! ¡Envidio su figura!…
MAMÁ: ¡Ahí lo ves, mijo! ¡Tu novia aprueba mi forma de vestir!
YO: ¡Mamá, ya te he contado de sobra que los Jilguero son bien tremendos y manos largas!
MAMÁ: ¡Si, ya me lo has contado bastante, cariño!… ¡Los Jilguero son vulgares, pulpos y depravados! ¡Al menos eso nos contaste a mí y a tus hermanas, pero a nosotras nos parecieron simpáticos! ¡Se portaron muy bien y muy cariñosos el día de la celebración de la familia! ¡Son unos amores completos!…
YO: ¡Están equivocadas! ¡Los Jilguero, aparte de haberme hecho bullying por años enteros, son unos hijueputas muy pervertidos!…
MAMÁ: ¡Ya veo!… Jejeje… ¡Recuerdo cuando llegaste del colegio todo lleno de barro y me contaste que esos hermanos te arrojaron ese lodo con caucheras!… Jejeje…
YO: ¡Eso es nada en comparación con otras cosas que me han hecho los muy abusivos!…
MAMÁ: ¡Ay!… ¡Solo les gusta jugar un poco rudo!… ¡Eso es todo!… ¡No seas melodramático!… ¡Para eso son jóvenes, sanos, fuertes y hermosos!… ¡Hay que tenerles paciencia a los pobres muchachos!…
YO: ¡Son unos abusivos y unos canallas!…
MAMÁ: ¡No me parece!… ¡Es que les tienes envidia!…
YO: ¡A varias niñas del colegio se las han culeado, las han embarazado y no han respondido por nada! ¡Nadie los denuncia porque todo mundo les tiene miedo!…
MAMÁ: ¡Solo son hombres portándose como hombres! ¡Puede que sean un poco depravaditos, pero es que eso es lo normal y natural en un macho! ¡Tú deberías hacer lo mismo, hijo, que te falta mucho para ser macho!…
YO: ¡No me ofendas!… ¡¿Entonces aceptas que son depravados?!
MAMÁ: ¡Solo un poco!…
YO: ¡Y sabiendo que son depravados tú te vistes con esa putifaldita y esas prenditas tan vulgares! ¡Por poco y se puede decir que estas desnuda! ¡Los vas a provocar! ¡Te van a comer viva, mamá! ¡¿No lo entiendes?!
MAMÁ: ¡Qué va! ¡No exageres!… Jejeje… ¡Ni porque me fueran a violar esos papasotes! ¡¿Si o no? Milenita!
MILENA: Jejeje… ¡Pues si!…
YO: ¡Mamá!… ¡No es chiste!… ¡Tú te tomas todo en chiste y en burlita!… ¡Pero te aseguro que esos manes son una porquería y son muy capaces de hacerlo!… ¡Yo los conozco más que tú!… ¡Ya han violado a muchas!…
MAMÁ: ¡Claro! ¡Cómo no!… ¡Qué va!… ¡Mentiroso!… ¡La envidia te carcome, don embustero! ¡Claro, como no eres tan valiente ni tan machito como ellos y te ganan a las trompadas!…
YO: ¡Estás loca!… ¡Eres una sinvergüenza!…
MAMÁ: ¡Y tú un mentirosito de pacotilla que no sabe sino calumniar y levantar falsos testimonios de esos lindos muchachotes!…
YO: ¡Todo lo que te he dicho de ellos es verdad!… ¡Hasta se atrevieron a llamarme ahorita a amenazarme!
MAMÁ: ¡No delires! ¡No te creo!… ¡Solo inventas más de la cuenta! ¡Eres un malintencionado hablando mal de esos musculosos tan apuestos y tan machotes!… ¡Uuff!…
YO: ¡Créeme!… ¡Oye… ¿Y es que en serio no pudiste encontrar una minifaldita y una camisetita más chiquitas e indecentes que esas? mamá!
MAMÁ: ¡Estas son las más chiquitas e indecentes que tengo, amor! ¡Nunca me las he puesto y no pienso dejar que se las coman las polillas ahí guardadas! ¡Tocaba usarlas en una ocasión tan especial como esta!
YO: ¡Tú misma lo acabaste de decir, son unas prendas muy chiquitas e indecentes!… ¡Se te ven todas las tetas, todo el culo y toda la chocha, mamá! ¡Sube a tu alcoba ahora mismo y te cambias, zorrona!
MAMÁ: Jajaja… ¡No jodas!… ¡Mira esto y jódete!…
Mamá me hizo el vulgar gesto de pistola con los dedos de su mano, e inmediatamente añadió:
MAMÁ: ¡No seas tan exagerado, Dylan! ¡Tú no me mandas!… ¡Pareces huevón!… ¡¿Es que no te gusta verme vestidita así?! ¡A todos los hombres les encanta ver a las mujeres así de mostroncitas! ¡¿Acaso no eres hombre o qué?! ¡De otro me estaría piropeando! ¡¿Si o no? Milenita!
MILENA: ¡Claro que sí, señora Nohemí!…
YO: ¡Mamá, me ofendes! ¡Yo soy hombre! ¡Lo que pasa es que tú eres mi mamá y como tal debes ser decente! ¡Estoy en todo derecho de exigirte decencia! ¡No te debes exhibir así adelante del hijo y yo no tengo por qué decirte piropos! ¡Eso sería una inmoralidad!
MAMÁ: ¡Basta de tonterías! ¡Al fin y al cabo no es para lucirme ante ti sino ante los bizcochos de los Jilguero!… Jejeje… ¡Además mira cómo vienen vestiditas tus hermanitas! ¡Esas sí que están más destapaditas que yo! ¡Qué lindas se ven las nenitas así! ¡Miralas!…
Al mismo tiempo bajaron por las escaleras mis hermanas y venían casi que más vulgares que mamá, eso parecía gustarle a nuestra progenitora ya que les lanzó un silbido de morbo, tal como los que los hombres les lanzan a las mujeres bonitas en la calle.
En serio no sé qué les estaba pasando a las mujeres de mi casa, Kristin y Ermelinda estaban vestidas como vulgares prostitutas de calle y preciso para ir a casa de los Jilguero, como si quisieran provocarlos a propósito.
Mis hermanitas, a pesar de sus tiernas edades eran sumamente tetonas, culonas, caderonas, piernonas y desarrolladas, en verdad parecía como si tuvieran más edad.
Kristin, de 15 años de edad, venía con una minifalda de vuelo en forma de amplia campana. También usaba medias de malla que se ajustaban a mitad de muslo, botas altas, negras y brillantes que llegaban un poco más abajo que sus medias y un topcito tan desvergonzado que parecía brasier.
Por su parte la Ermelinda, de tan solo 13 añitos de edad, tenía puesto un micro short erótico de jean sumamente corto y ajustado, era tan chiquito que parecía cucos, se le veían las nalgas. Su lasciva camiseta era de esas que se llaman underboob, las cuales cubren la parte de arriba de los senos, pero que la parte de abajo queda muy destapada y permite que se le vean casi la mitad de sus tetas. Obviamente no llevaba brasier. Calzaba zapatillas y medias tobilleras.
El micro short de Ermelinda estaba dividido en dos secciones de tela, una que tapaba la parte de atrás, la del culo, y la otra que tapaba la parte de adelante, la de la cuca, y juntas partes estaban conectadas, más no unidas, a los lados por medio de unos cordones entrecruzados que pasaban por unos aritos ubicados en cada sección de tela, tal como los cordones de los zapatos, eso hacía que el short tuviera aberturas laterales que dejaban ver muy bien y directamente la blanca piel de la cadera de la niña, a la cual no se le notaba tener cucos puestos.
Casi me infarto al verlas como viles putillas de calle.
YO: ¡Mamá! ¡¿Y vas a dejar a mis hermanitas salir así?!
MAMÁ: ¡¿Así cómo? papi!
YO: ¡Pues así!
MAMÁ: ¡Así cómo!
YO: ¡Como gaminas!…
MAMÁ: ¡¿Cómo gaminas?!…
YO: ¡Si, mamá! ¡Como puticas! ¡Tú entiendes!…
MAMÁ: ¡Ay!… Jajaja… ¡No seas aguafiestas! ¡No seas bobo!… Jejeje…
YO: ¡Esto es increíble! ¡no puedo creerlo!… ¡Pareciera que fueran a salir a prostituirse!
MAMÁ: ¡Ya, Dylan! ¡No digas más tonterías!… ¡Me haces reír!… Jejeje… ¡Dizque a prostituirse!… Jejeje… ¡Más bien mira y admira a tus hermanitas!… Jejeje… ¡Se ven tan sexys y hermosas mis chiquillas que se merecen unas foticos!
Rápidamente mamá descolgó la cámara de fotografía digital de la pared y les sacó fotos. Mis hermanas adoptaban poses sexys.
Mamá me pasó la cámara para que les tomara fotos a las tres y aunque me dio ira tuve que tragármela y hacerlo.
Malditos YouTube y Facebook, de seguro mis hermanas y mi madre aprendieron a vestirse así por el mal ejemplo de los videos que se la pasan viendo.
YO: ¡No puede ser que vayan ustedes a la casa de esos salvajes vestidas de esa manera! ¡La única que se vistió decentemente fue Milenita!
KRISTIN: ¡Ni tanto! ¡Milenita también tiene severo escotazo!…
YO: ¡Pero solo eso! ¡En cambio ustedes están muy groseras y pornográficas!
MAMÁ: ¡Cálmate! ¡No es para tanto! ¡Solo quisimos salir un poco de la rutina y vestir diferente al menos hoy! ¡No tiene nada de malo ser un tanto sexy y mostrona! ¡Nunca nos vestimos así y esa ropita se nos estaba dañando en nuestros closets!
YO: ¡Pero decidieron usar esa ropa y ponerse así de sexys y destapaditas preciso para ir a casa de esos pervertidos?! ¡¿No podía ser en otra ocasión bajo otras circunstancias?!… ¡No hay derecho!…
KRISTIN: ¡Pero es que los Jilguero están muy buenos, hermanito! ¡Tocaba usar estas prenditas hoy!
ERMELINDA: ¡Son musculosos y buenos mozos esos Jilguero!… ¡Papasotes ricos!… ¡Qué tal me cuadre con uno de ellos hoy!
KRISTIN: ¡Además toca alegrarles la vista un poco! ¡El papá de ellos es un canosito buen mozo! ¡Lo he visto por ahí y me gustaría conocerlo más a fondo!… Jejeje…
YO: ¡No puedo creerlo! ¡Don Oliver tiene como 50 años de edad o qué sé yo!… ¡Tú apenas tienes 15!… ¡Deberías ponerte a estudiar para tus parciales en vez de estar pensando en tonterías!…
KRISTIN: ¡Creo que tiene 47 años!… ¡Además no debemos olvidar ese dicho que dice que entre más canas más ganas!… Jejeje…
YO: ¡Uy no! ¡miren, mejor cállense las tres y vayan y se ponen otras prendas menos sugerentes!… ¡Atrevidas!
KRISTIN: ¡Ni locas!…
ERMELINDA: ¡Ni lo sueñes!… ¡No eres quién para darnos órdenes! ¡Atrevido!
MAMÁ: ¡Es verdad, hijo! ¡Tú no nos das órdenes, abusivo! ¡El atrevido bien lo eres tú!
YO: ¡A lo bien parecen putas!
ERMELINDA: ¡¿Le estás diciendo que parece puta a mamá también?!
YO: ¡Pues es la que más lo parece!
ERMELINDA: ¡¿Qué?!… ¡Mamá… ¿si escuchaste lo que te dijo esta bestia y delante de la Milenita?!
MAMÁ: ¡Lo escuché! ¡Pero no le hago caso! ¡Ustedes deberían hacer lo mismo! ¡No vamos a cambiarnos de pinta y de estilo solo porque este bobo nos lo diga!
YO: ¡No me saquen la piedra!… ¡Si quieren ir como putas y si quieren que los abusivos de los Jilguero les metan mano allá ustedes!… ¡Ya quedaron advertidas!… ¡Es más, ojalá las violen para que por fin se den cuenta que yo tengo la razón!…
KRISTIN: ¡Uuuiichhh!… ¡Juemadre!…
ERMELINDA: ¡¿Escuchaste eso? mamá! ¡Castígalo!…
MAMÁ: ¡Dios no castiga con palo ni con rejo!… ¡No seas que te arrepientas por haber dicho eso, Dylan! ¡Toca tener cuidado con lo que se dice y se desea, mijo!…
YO: ¡Bah!… ¡Mejor vámonos que se nos hace tarde! ¡Por estar hablando con ustedes se nos pasó el tiempo!…
KRISTIN: ¡Si, vamos ya!…
YO: ¡Salgamos ya o si no esos bribones son tan capaces de cumplir su amenaza de meterme un palo en el culo si no llegábamos en veinte minutos y ya ha pasado más de media hora desde que llamaron!…
MAMÁ: ¡No te estreses, mijo!… Jejeje… ¡La casa de ellos queda a pocas cuadras!… ¡Vámonos pues!…
Salimos de casa. Caminábamos por la calle y los hijueputas hombres no dejaban de mirar a las cuatro mujeres y de echarles piropos. Ellas reían y les correspondían.
Yo estaba que explotaba de la ira.
Por fin llegamos a la casa de los malditos Jilguero.
Abrió la puerta, don Abelardo, el tío de Germán y de Rigo, un viejo en blue-jean, camiseta esqueleto y sombrero tipo vaquero, tipejo horrible, arrugado, moreno, con un ojo de vidrio, ordinario, vulgar, con aspecto mexicano, cara cicatrizada y de criminal, de unos sesenta y pico años de edad, de bigote, de barba y de cabello largo y enmarañado.
El cucho les lanzó tremenda miradota de depravado a mamá, a mis hermanas y a mi novia mientras les lanzaba unos morbosos silbidos, luego preguntó si las había enviado doña Martina.
Mi madre y mis hermanas contestaron con un audible y enérgico ¡noooo!… Y rieron como bobas, explicando que eran unas conocidas de sus sobrinos los cuales nos habían invitado.
Luego de pedir excusas por el error, el viejo nos dejó entrar y llamó de un grito a su hermano, don Oliver, y a sus sobrinos.
Lo que pasaba era que en el sector todos conocíamos el puteadero de doña Martina, el viejo desgraciado de don Abelardo osó confundir a mi madre y hermanas con las putas que trabajaban para doña Martina, aunque la culpa la tenían ellas por vestirse como tales.
Don Abelardo nos hizo sentar en los sillones de la sala. Pegó un nuevo grito llamando a su hermano y a sus sobrinos. No sé qué estaban haciendo que se demoraban.
Don Oliver, de 47 años de edad, canoso, de cabello corto, de piel blanca, ojiazul, musculoso, sin bigote y sin barba, con camiseta, muy parecido al actor George Clooney, llegó a la sala disculpándose por la demora ya que se encontraba en el baño cagando, y a su vez llamó a los patanes de sus hijos Germán y Rigo.
Don Oliver, animadamente y sin dejar de lanzarle cumplidos a las mujeres, nos ofreció unas copas. No paraba de mirar por toda parte y de guiñarle el ojo a mi mami, a mis hermanas y a mi novia.
Pronto aparecieron los patanes hermanitos Jilguero y de una vez empezaron a decir sus morbosidades.
GERMÁN: ¡Uy!… ¡Disculpen! ¡Es que estábamos pajeándonos viendo una porno!… Jejeje… ¡Tu madre está buenísima, bobo Dylan!… ¡Me gustan mucho las maduritas morenitas y sexys!…
RIGOBERTO: ¡No es por nada, pero tu madre está como para levantar muertos y otras cosotas!… Jejeje…
GERMÁN: ¡Y qué me dicen de las hermanitas!… ¡Uuff!… ¡Mamasotas ricas!… ¡Aguantan su revolcadota y sus buenos taponazos!…
RIGOBERTO: ¡Y la noviecita del Dylan está como para darle su buena mano!… Jejeje… ¡Ya me lo paró!
Rigoberto soltó esa frase tocándose y acomodándose la bragueta, y yo muy apenado, pero temporalmente envalentonado, me levanté, quise responderles con un rosario de fuertes palabrotas de enojo, pero finalmente no fui capaz, solo les respondí a los dos hermanos con temblorosa voz y pendeja risita.
YO: ¡Ya! ¡Párenla! ¡Dejen de joder!… Jejeje…
Mamá, estando sentada, me tomó de una mano y me hizo sentar.
MAMÁ: ¡No les digas que “dejen de joder” a tus amiguitos, Dylan!… ¡Ellos son muy amables!… ¡Tan lindos y tan educaditos!… ¡Tan buenos al habernos invitado a la fiestecita!…
Y don Oliver me dijo:
DON OLIVER: Jejeje… ¡Ten paciencia, Dylan! ¡Es que mis hijitos son un par de picarones!… Jejeje… ¡Debes tolerarlos!…
MAMÁ: ¡Me disculpo por la mala actitud del bobo de mi hijo!
DON OLIVER: ¡No te preocupes, corazón! ¡Es que mis hijos son bien varoncitos y no desperdician oportunidad!… Jejeje… ¡En realidad les gusta todas las mujeres, tanto niñitas como maduritas!…
MAMÁ: ¡¿En serio?!
DON OLIVER: Jejeje… ¡Aunque a ellos les gusta más las maduritas así de ardientes y acuerpadotas como tú, mamacita rica!… ¡En cambio al Abelardo y a mí nos gustan muchísimo las jovencitas, como tus hijas, mi señora hermosa!…
Don Abelardo refiriéndose a mí expresó lo siguiente apoyando a su hermano don Oliver:
DON ABELARDO: ¡O como tu noviecita, muchacho!… ¡Me gustan sobremanera las calladitas y reservaditas de tetotas deliciosas!… Jejejeje…
Don Abelardo le acarició la quijada a mi novia con sus dedos cochinos y luego se los puso en la punta del escote y lo jaló un poco arrimando su cabeza a él para verle las tetas. Ella le retiró la mano antes de que el botón de su escote saliera expulsado. Yo apreté mis puños, pero no fui capaz de hacerla respetar, me quedé paralizado.
DON OLIVER: ¡Aquí donde lo ven el animal abusivo del Abelardo se ha violado a muchas niñitas parecidas a estas! ¡Tiernitas y bonitas!… Jejejeje…
MAMÁ: ¡Uy! ¡¿De verdad?! ¡¿O lo dicen por mamar gallo y asustarnos un poco?!
DON ABELARDO: ¡Es la puritica verdad! ¡A las más calladitas y que parecen que no rompen ni un plato las cojo y se los meto por el culo y sin vaselina bien rico mientras les agarro las putas tetas!… Jejejeje…
Para demostrar valor y gallardía ante mi novia, mi madre y mis hermanas me atreví a gritar lo siguiente, aunque en verdad tenía muchísimo miedo:
YO: ¡Basta!…
Germán se acercó y me propinó tremendo puño en el estómago dejándome agachado y sin aire. Todos rieron incluyendo mamá y mis hermanas. Solo mi novia me ayudó a sentarme y se preocupó por mí.
Germán, mientras tanto, manifestó lo siguiente:
GERMÁN: ¡No se alarmen por lo que dice mi tío!… ¡Uuff!… ¡Pero la verdad es que ustedes cuatro están bien ricotas! ¡Son unas viejotas!
RIGOBERTO: ¡Estas hembrotas se mandan unos cuerpazos!… ¡Uuff!… ¡Qué bárbaras!…
GERMÁN: ¡Y unas piernotas!…
DON ABELARDO: ¡Y unos culazos y tetotas!…
GERMÁN: ¡Si, tío! ¡Eso!… ¡Unas tetotas grandísimas!
RIGOBERTO: ¡Grandísimas y apetecibles!… Jejeje… ¡Muy chupables y masticables!… ¡Ña, ña, ña!… Jejeje…
DON ABELARDO: ¡La Milenita es bien tetonsota!… Jejeje… ¡Oye, mi nena, eres muy callada! ¡¿Estás aburrida? amor!… ¡Participa de la conversación, mi vida! ¡Haber, dime ¿cuánto te miden las tetas? niñita!
Milenita se puso colorada, me miró con nerviosismo y me tomó de gancho.
Los cuatro abusivos le insistieron para que respondiera, hasta que ella, con tierna vocecita, dijo:
MILENA: ¡Yo solo soy 34 D de talla de brasier, señor!
Todos lanzaron un sonoro “¡Wow!” Y tremendos piropos al unísono, ni siquiera se les entendía lo que decían ya que todos las piropeaban al mismo tiempo y hacían escándalo y se reían como psicópatas.
ABELARDO: Jajaja… ¡La chica dice que solo le miden 34 D como si fuera poco!… Jajaja… ¡Severas tetazas tiene la nena!… Jajajaja… ¡Es una culicagada , pero es bien tetona la hijuemadre!… Jejeje…
DON OLIVER: ¡Bien!… ¡Que empiece la fiesta, jueputa!… ¡Ahuevardo, pon música y trae más trago, perro!… ¡Esta noche nos vamos a desordenar con estas hembrotas tan provocativas y suculentas!… Jajaja…
El bullicioso y fumador tío Abelardo puso música a un gran volumen y repartió más trago.
Las mujeres bebían todo lo que les brindaban. Yo, con solo algunos pocos tragos, tuve para empezar a sentirme borracho. El humo del cigarro también me estaba afectando mucho.
Al poco tiempo a todos nos invadió la ebriedad.
Luego, el cucho Abelardo trajo un poco de cocaína y los Jilguero empezaron a consumir esa porquería. La esnifaban con pasión y mucho orgullo.
Don Abelardo le ofreció coca a mi mamá, a mis hermanas y a mi novia y la única que se negó a esnifar fue mi linda y recatada noviecita, pero los Jilguero le insistieron tanto que pasados unos minutos por fin ella accedió a probar un poquito argumentando que lo hacía solo y estrictamente por curiosidad.
Todos gritaron de alegría al escuchar a mi novia decir que aceptaba una esnifadita de cocaína.
Yo no podía dar crédito a lo que le había escuchado decir a Milenita y le rogué que no lo hiciera, pero Germán y Rigo me amenazaron delante de todos con violarme y golpearme si seguía molestando e interponiéndome.
Don Oliver, puso reguetón en el bafle y le sugirió a mi madre que bailara un poco, que moviera ese culo y que nos hiciera disfrutar con sus movimientos candentes.
DON OLIVER: ¡Mueve ese culo, mamita!… ¡Deleitanos con tu escultural cuerpazo bailando, ricurita!…
Mamá pasó con muchísimo gustó a la mitad de la sala y bailó algunos temas relativamente suaves, pero cuando el fastidioso del Germán puso el reguetón más vulgar todos le pidieron a mi mami que perreara con intensidad.
DON OLIVER: ¡Perrea! ¡Perrea, mamasota! ¡Que la vida fue hecha para perrear y disfrutar!…
DON ABELARDO: ¡Que perree la señora más tetona, piernona, caderona y culona que conozco en todo este puto sector!…
GERMÁN: ¡Uuff!… ¡Si!… ¡Que perree la señora! ¡Pero que lo haga con toda la intensidad!
RIGO: ¡Que perree como si fuera una autentica perra!… Jejeje…
Ella rio y al principio se negó a hacerlo, sin embargo, por fin le tocó acceder ante la andanada de peticiones y ante tanta insistencia de los machotes y lo hizo entre risitas y chistecitos pendejos.
Mamá empezó a perrear, pero de manera un tanto leve. Aun así, los hombres se emocionaron como nunca y no tardaron en pedirle que aumentara su intensidad en su buen perreo.
Mamá les expresó mientras perreaba que entre más emocionados y bulliciosos los viera más ímpetu e intensidad le imprimiría a su perreo.
Al oír sus palabras los hombres hicieron tremendo bullicio y manifestaron su enorme emoción y a mamá no le quedó de otra que cumplir su promesa, aumentó en gran manera el vigor de su delicioso perreo.
Yo me moría de la pena y de la rabia.
Sus tetas se bamboleaban entre su escote, parecía como si quisieran salirse debido al fuerte movimiento que su culazo y cadera lograban imprimirle a sus pechotes.
Su culazo parecía tener vida propia entre su minifaldita ajustada.
Esas nalgotas se le agitaban con ganas y dejaba ver aún más las ligas de sus medias y la punta de su tanguita.
Mamá se había puesto tanguita de hilitos como ropa interior porque lo ajustado y semitransparentoso de su ínfima putifaldita así lo delataba, sus nalgotas se le notaban a la perfección.
Todos silbaban emocionados, los corazones estaban a mil, y lanzaban frases atrevidas y subidas de tono.
RIGO: ¡Wow!… ¡Esas si son nalgotas!… ¡Juemadre vida!… ¡La señora Nohemí es una caballota!…
GERMÁN: ¡Ese si es un verdadero señor culazo! ¡No como el de mi mamá que lo que tiene de tetas le falta de culo!…
DON OLIVER: ¡La perra de su mamá le queda en pañales a la ricota señora Nohemí! ¡Miren esa manera de agitar ese culazo, mijos!
RIGO: ¡Me encantan esas nalgotas y esa minúscula putifaldita!…
GERMÁN: ¡Uuff!… ¡Y severas tetotas! ¡Pareciera que esos melones se le quisieran salir de la camiseta a esa suculenta señorota!
DON OLIVER: ¡Juemadre! ¡Y la señora se puso tremenda tanguita!… Jejeje… ¡Cómo me gustaría quitársela con los dientes!… Jejeje…
DON ABELARDO: ¡Uuff!… ¡La señora está muy buenota! ¡Pero lástima que le haga falta una mano!…
GERMÁN: ¡¿Una mano? tío!
RIGO: ¡¿Cómo así que le hace falta una mano? marica! ¡Ahí las tiene juntas, tío huevón!…
DON ABELARDO: ¡Le hace falta una mano de verga la tremenda!… Jajaja…
Todos rieron y mamá seguía perreando muy feliz. No me explico cómo se aguantaba semejantes irrespetos.
Mis alegres hermanas aplaudían y también hacían bulla prestándose así para la grosería de esos patanes y el irrespeto que le emitían a mamá, la cual perreaba y se exhibía inmoralmente con muchísimo gusto.
KRISTIN: ¡Mueve más ese culo, mamá!…
ERMELINDA: ¡Mamá! ¡Nosotras sabemos que puedes perrear con mayor ímpetu! ¡Muévete más!… ¡Saca más culo!…
Yo estaba que me moría de rabia y de celos. No hallaba qué hacer, y mi novia trataba de calmarme y me frenaba cuando tenía el impulso de levantarme a parar semejante espectáculo tan bochornoso, pues no quería que volvieran a golpearme.
De todas maneras, ese impulso era puro amague mío, porque realmente no era capaz de intervenir ya que me daba muchísimo miedo, no podía enfrentarme a esos rufianes, yo era muy cobarde.
Don Oliver fue el primero en osar estirar su brazo y darle unas nalgadas a la reguetonera de mamá.
El tipo, al ver que la dama en lugar de ponerse brava y de dejar de perrear de esa manera antes se reía y más lascivamente se movía, la siguió nalgueando con total frescura.
Casi me desmayo de la ira. Mamá se estaba comportando como una autentica mujerzuela.
Al ver eso, Germán y Rigo hicieron los mismo que su papá don Oliver.
Juntos canallas le dieron unas buenas nalgadas y caricias al dinámico y atractivo culazo de mamá sobre su espectacular putifaldita, la cual, debido a los hábiles movimientos de perreo intenso, se estaba deslizando solita hacia arriba sobre su culazo cada vez más, pues ya estaba mostrando la tanga, por poco le iba a quedar la putifaldita toda arremangada en la cintura si ella no hacía nada por regresarla a su lugar.
No pude aguantar, saqué valor de donde no lo tenía y me levanté con la intención de parar todo, pero mi novia y mis hermanas nuevamente no me dejaron, como pudieron sacaron fuerzas y me pegaron jalones a mis brazos de manera tan enérgica que me hicieron sentar cayendo pesadamente sobre el sucio sofá.
Mis hermanas me regañaron y luego me pidieron que me tranquilizara.
Los Jilguero se rieron y exclamaron que yo ya estaba muy borracho, aun así, me dieron más trago, el cual tomé con furia.
Por fin la putifaldita de mamá se subió todita y quedó arremangada sobre su buena cintura. Todos lanzaron un fuerte bullicio al verla en cucos.
La risueña de mamá siguió perreando como si nada hubiera pasado y dejó su prenda tan como había quedado, por tanto, mostraba perfectamente su tanguita de hilos y su erótico liguero. Sus buenas y vibrantes nalgotas estaban a la vista.
Hasta el momento mamá conservaba su camiseta ombliguera, escotada y de tiranticas y sus zapatos de tacón alto. No sé cómo era capaz de perrear con esos zapatos, se evidenciaba que era una maestra del reguetón y del perreo intenso.
Al ver perrear con tanto entusiasmo a la culona y tetona de mamá y al ver que la sensual y osada señora recibía una verdadera lluvia de fuertes nalgadas y atrevidas caricias a su sinvergüenza culazo desde multitud de abusivas manotas, mis eufóricas hermanas no aguantaron el frenesí y también pasaron a bailar bajo su propia voluntad.
Las chicas estaban excitadas y su perreo fue tan épico como el de mamá, las tres agitaban sus culazos con gran maestría.
Todos estaban locos mirando a las tres estupendas hembrotas perrear.
Los Jilguero les echaban también a mis hermanas morbosos piropos y les daban tremendas nalgadas a sus glúteos por encima de sus groseras prendas. Hasta se atrevían a acariciarles los culos.
Esas caricias pronto se convirtieron en tremendos agarrones. Un ataque de celos y rabia sin igual me consumió. Me retorcía y sudaba de la cólera. Milena hacía verdaderas piruetas para poder controlarme y contenerme.
Incluso a mi novia le tocó sentarse encima de mis piernas para que yo no me pudiera levantar a dañar la fiestecita.
Me di cuenta que don Abelardo le lanzaba miraditas insinuantes a mi novia y ella le sonreía y le hacía ojitos, de por sí la forma de mirar cotidianamente de la niña era coqueta y sugerente.
Pasaban los minutos y los hombres lanzaban palabras y frases cada vez más obscenas a las bailarinas reguetoneras, y entre ellos se decían cosas como:
DON OLIVER: ¡Eso, perreen así, trío de putas!…
DON ABELARDO: ¡Se mueven muy rico estas perras hijueputas ¿no? Oliver!… Jejeje…
DON OLIVER: ¡Me tienen con la verga a explotar estas culonas!
GERMÁN: ¡Yo me comería a la puta de la señora Nohemí!
DON OLIVER: ¡Yo a las nenitas!…
DON ABELARDO: ¡Yo también, miren esas tetas y esos culotes de esas niñitas!
RIGO: ¡Yo las embarazaría a todas!… ¡Le reventaría el culo a la vieja y a las peladitas! ¡Se ve que son tremendamente putas en esa familia!
DON OLIVER: ¡Son mucho más putas de lo que solía ser la vulgar de tu madre, huevón de mierda!… Jejeje…
RIGO: ¡No jodas, papá! ¡Todos sabemos que mamá aún es muy puta!… Jajaja…
GERMÁN: ¡En estos momentos se la deben estar metiendo bien rico por el culo a esa zorra!… Jajaja…
DON OLIVER: Jajaja… ¡Háganse los huevones!… Jejeje…
RIGO: ¡Yo se lo metería a mamá! ¡Yo la violaría con gusto!… ¡Y tú te comerías a la zorra de mamá? Germán!
GERMÁN: ¡Claro que sí, aguanta esa vieja! ¡Se lo clavaría hasta por el culo a la puta!… Jajaja…
DON OLIVER: ¡Cuando la perra de su madre llegue me gustaría ver si son tan capaces de hacer lo que dicen!…
RIGO: ¡¿Quieres apostar? papá!
Era increíble y degradante escuchar a esa gentucha, se trataba de puros criminales y psicópatas. No me cabía en la cabeza cómo podían hablar así de su propia madre.
Pasaron algunos minutos más y Germán se puso a perrear con mamá.
Mi corazón palpitaba con angustia y más al ver que ese cretino del Germán le rozaba de forma desproporcionada su bragueta en el culo de mamá entre la raya que separan sus nalgas y que solo era tapado por el delgado hilito de su tanga. Recordemos que mamá tenía toda su putifaldita arremangada a su cintura como si fuera un cinturón.
Mamá se mantenía delante de Germán dándole su vibrante trasero. La vulgar señora estaba con su torso agachado, parando y sacando sus bamboleantes nalgotas y agitándolas fervorosamente en la bragueta del depravado Germán al son de la indecente música.
DON OLIVER: ¡Buena, hijo!… ¡Así se hace!… ¡Dale duro! ¡Culeate a la doña!…
DON ABELARDO: ¡Cómo le restriega ese culazo esa mujerzuela al cabrón del Germán en toda la verga! ¡Qué delicia!… ¡Esa vieja es una prostituta de talla mayor!
DON OLIVER: ¡Hoy va a haber follaton aquí con estas putas!… ¡Qué rico!…
RIGO: ¡Déjenme a mí darle verga a doña Nohemí! ¡La pido para mí!…
DON OLIVER: ¡Está bien, yo me voy a coger a las dos nenitas reguetoneras!
DON ABELARDO: ¡Y yo me voy a culear a la noviecita del huevón ese! ¡Me gusta mucho esa putita! ¡Me pregunto cómo tendrá esa rajita y ese culazo la malparidita!… Jejeje… ¡Le voy a dar bien rico por ese culote!… ¡Le voy a dejar tanta leche entre ese culazo que la voy a dejar cagando semen por todo un mes!… Jejejeje…
Yo afinaba mi oído y alcanzaba a escuchar un poco lo que esos cafres conversaban. Quería agarrarlos a puños.
Germán le daba nalgadas a mi alegrona y gozona madre mientras le rozaba su bragueta en el culo. Después la agarró por las caderas y le hacía fuertes movimientos con su pelvis tal como si la estuviera penetrando por cuca y ano, y ella estaba feliz.
Don Oliver soltó la siguiente babosada a grito entero, todos lo escuchamos a pesar de la música estar a gran volumen.
DON OLIVER: ¡Así se hace! ¡Ese es mijo! ¡Viola a esa perra por cuca y culote!… ¡Dale más duro a Nohemí!
Intenté levantarme para dañar la fiesta y agarrar a puños al abusivo del Germán, pero mi novia, como estaba sentada sobre mis piernas y para evitar que yo hiciera el ridículo, hizo tanta fuerza en ellas que me fue imposible ponerme de pie.
Desde ahí le grité a mamá que ya no bailara más y que no fuera puta y ella me dijo que la dejara en paz, que ella también tenía derecho en divertirse sanamente de vez en cuando y mientras German seguía simulando movimientos de penetración a mamá mediante su perreo, ella se atrevió a hacerme un vulgar gesto de pistola con sus dedos y se escuchaba proferir poderosos gemidos.
Obviamente la señora siguió perreando como si nada, incluso intencionalmente aumento su intensidad aún más y siguió restregando más su culo a la bragueta inflada de Germán para hacerme dar más rabia.
Mamá me miraba con cara de puta deseosa, se relamía para hacerme explotar del enojo y me hacía pistolas frecuentemente.
Pasados unos minutos Rigo empezó a perrear con la Kristin, don Oliver con la Ermelinda y don Abelardo quería sacar a mi novia a lo mismo, pero como yo le rogué a la señorita que no lo hiciera ella se abstuvo de bailar con ese viejo asqueroso.
El viejucho insistió, pero mi fiel y buena Milenita se sostuvo en su decisión, por eso el morboso tío Jilguero le destapó un aguardiente y ofreciéndoselo se sentó a nuestro lado a hablar con mi nena.
Milena continuaba sentada sobre mis piernas, le recibió la botella, le expresó las gracias al viejo y para demostrarle fortaleza al antisocial le dio algunos sorbos directo a la botella porque el viejo no fue capaz ni de traerle un vaso.
El viejo, fumando y bebiendo, habló amenamente con mi novia por unos minutos y le alcancé a escuchar que le pedía que se sentara en sus piernas.
A Milena se le veía en los ojos que el viejo, cuyo mal aliento era producido por sus podridos, torcidos y amarillentos dientes, le producía miedo y fastidio, y con voz temblorosa le contestó que no, pero don Abelardo mostrándole un cuchillo en su cinturón le insistió tanto que se sentara sobre sus piernas que a ella finalmente le tocó aceptar.
El tipejo me produjo más miedo a mí que a mi buena y decente Milenita.
Ante mis asombrados ojos mi novia se levantó de mis piernas y se sentó sobre las del horrible y arrugado tipejo. Este inmediatamente le puso las manos en la escultural cinturita y la acomodó sobre su inflada bragueta.
Me estuve sentado como un bobo atiborrándome de alcohol y viendo a las parejas bailar y a don Abelardo hablar muy entusiasmadamente con mi linda e inocente noviecita Milenita, la cual ya no conversaba conmigo, sino más que todo con ese adefesio.
El tipejo le agarraba las manos a mi novia y acercaba mucho su rostro al de ella y le hablaba muy bajo, al parecer le estaba endulzando el oído diciéndole quién sabe qué babosadas.
Alguien le subió más de volumen a la música, estaba tan alta que tampoco me dejaba escuchar lo que el viejucho bandido le decía a Milenita.
Milena trataba de alejar un tanto su rostro, pero el tipo, incluso la besaba en la mejilla mientras le ponía una manota sobre una de sus piernas y se la acariciaba.
Los celos me estaban torturando, no podía permitir semejante burla.
Miré al centro de la sala para tratar de despejar mi mente y casi me muero cuando vi que mamá y Germán se estaban besando de lengua.
El mundo se me vino abajo. Quedé paralizado.
Tomé aire. Con voz afeminada le volví a gritar a mamá para que nos fuéramos a casa y ella me dijo que me fuera solo porque ella se quedaba a seguir gozando y que dejara de molestar.
Le grité otra vez ordenándole irnos a casa. Nuevamente ella sacó una mano y me hizo aquel vulgar gesto de pistola con sus dedos a la vez que se seguía besando lascivamente con el German.
German la recostó sobre la pared echándosele encima, juntos estaban de pie, pero sobre el muro, y ella levantó una de sus piernas.
Él tomó esa piernota en su manota y siguió besando intensamente a mamá en sus labios.
Mamá lo abrazaba y le acariciaba la espalda y la cabeza y no soltaba a ese infeliz ni se hacía respetar.
Yo no era capaz de mirar tanto. Lloré como nenita pidiendo que nos fuéramos para la casa.
Mi novia ya no me hacía caso y la que antes era muy callada ahora hablaba bastante con el cucho Abelardo, incluso él le pedía besos en la mejilla y ella se los daba sin problema ni asco.
Pasado un rato de tanto besarse y tocarse, Germán, se retiró del cuerpo de mamá y empezó a gritar que las hembras tenían mucha ropita puesta, y su hermano, su padre y su tío se unieron en esa voz.
DON OLIVER: ¡Quítense la ropita, perras!
RIGO: ¡Queremos verlas empelotas!…
GERMÁN: ¡Con esos cuerpazos, esas tetotas y esos culazos es justo que se desnuden estas viejotas!…
DON OLIVER: ¡Queremos ver tetas al aire!
RIGO: ¡Queremos ver esos putos culazos y esas putas chochotas al aire, jueputa vida!…
Mamá sonriendo dijo:
MAMÁ: ¡No!… Jejeje… ¡No soy estriptisera!… ¡La distinguida señora Nohemí no hace eso!… Jejeje… ¡Puede que sea un poco vulgar, un tanto borrachita y un poquitín perrita, pero no una sucia estriptisera!
KRISTIN: ¡Yo Tampoco!… ¡Soy una niña decente!
ERMELINDA: ¡Eso no se vale!… ¡No estaría bien mostrarles todas mis tetas! ¡Conténtese con lo que deja ver mi underboob!
Los tipos insistieron.
MAMÁ: ¡Está bien!… ¡Está bien!… Jejeje… ¡Son muy insistentes y patanes!… ¡Pero para que no digan que somos unas mojigatas lo intentaremos!… ¡Y ojo, no somos putas!… ¡Que quede claro eso!… ¡No vayan a confundir las cosas! ¡Solo bailaremos un poco quitándonos la ropita!… ¡Todo sea por entretenerles la vista! ¡Pero pongan música de estriptis, papasotes ricos o si no no hay nada!…
Todos gritaron y aplaudieron.
KRISTIN: ¡Pero mamá!… ¡¡Qué dijiste?!… ¡¿Estás loca?! ¡Lo que pasa es que estás muy borracha!… ¡No debemos mostrar las tetas ni la cuca ni el culo ni nada! ¡Nosotras somos unas damas y no unas sucias muestratetas!…
ERMELINDA: ¡Uuff!… ¡¿De verdad nos vamos a empelotar? mami!… ¡Vaya! ¡Qué locura!…
MAMÁ: Jajaja… ¡Claro que no, mijas, es solo por joder!
GERMÁN: ¡Por joder no! ¡Tienen que cumplir mamasotas!…
RIGO: ¡Si, que cumplan!… ¡Que no sean tan hijueputas de no cumplir o sino las golpeamos duro!…
MAMÁ: Jajaja… ¡Bueno!… ¡Está bien, mis amores! ¡No se pongan rudos! ¡Pero… ¿qué pasó con la música de estriptis?! ¡No la escucho!…
Pusieron la música y mamá empezó a bailar como estriptisera. No le conocía esas virtudes y habilidades.
Mamá animó a mis hermanas a bailar también y ellas, a pesar de estar asombradas, como bobas le hicieron caso.
A pesar de que los tipos les pedían irse quitando la ropa ellas no lo hacían.
Germán se acercó a mamá y en un descuido de ella el muy bandido se atrevió a quitarle la camisetita rompiéndosela de un repentino y fuerte tirón. Sus tetazas emergieron de manera resortada y bamboleante.
Ella quedó con las tetas afuera y en solo tanguita de hilitos y liguero. Su putifaldita seguía enrollada en su cintura.
Sus zapatos rojos y de tacón alto la hacían ver excesivamente puta. No sé cómo la muy perra no se caía al bailar con esos zapatos estando borracha.
Mis hermanas, al ver que mamá quedó con las tetas al aire, dieron un gritico de asombro, todos los presentes rieron, chiflaron y aplaudieron la osada acción.
Luego se oyeron tremendos piropos.
Mamá, apenas cayó en cuenta de que había sido despojada de su camisetita, pegó un gritico agudo, puso cara de asombro tapándose la boca con una mano de manera muy sensual y luego se tapó sus tetas con las manos, pero al ver que todos la aclamaban poco a poco fue soltando una risotada y retirando sus manos dejando a la vista esos buenos melones, incluso se los agarró por abajo y se los movió, mientras ponía una teta arriba la otra la ponía abajo y viceversa.
Yo no pude hacer nada debido a que estaba sumamente débil y ebrio. Don Abelardo no había hecho otra cosa que darme más y más licor mientras hablaba y acariciaba a mi novia. El humo de su cigarrote también me tenía excesivamente mareado.
También a Milenita le estaba dando gran cantidad de licor y le estaba enseñando a fumar, y alcancé a fijarme en que ya le estaba manoseando las tetas por encima del vestidito, ella no hacía nada por hacerse respetar, creo que se le había acabado lo decente, lo buena y lo fiel a mi linda noviecita.
Lloré y mientras mi novia intentaba fumar me decía que no fuera nena y que no llorara. Don Abelardo reía y seguía manoseando las tetas de Milenita por encima de su vestidito negro con pepitas blancas y escotado.
Mamá siguió bailando muy feliz en medias, hilitos y liguero como si nada, realmente la desconocía, al parecer no le daba pena ser una puta estriptisera. Supongo que actuaba así por la cocaína y el licor que había consumido esa vagabunda.
Me dio un sueño terrible, cerré los ojos y entre sueños escuchaba que les pedían a mis hermanas sacarse las tetas.
Escuché otra gran algarabía, abrí los ojos y mis hermanas tenían las tetas afuera y las bamboleaban a gusto. Eran preciosas, sin embargo, no las vi mucho debido a que el sueño era dominador y cerré los ojos.
Luego, oía que unas voces les pedían a las mujeres dejar ver sus chochas.
Después de un rato escuché un gran estruendo, medio abrí los ojos y vi que mamá y mis hermanas habían dejado sus cucas a la vista.
La raja de mi mamá era un tanto peludita, apetitosa, y las de mis hermanitas estaban totalmente depiladitas.
Mamá y mis hermanas continuaban bailando muy divertidas.
Kristi se había quitado sus cucos, pero continuaba con su minifalda de vuelo en forma de amplia campana puesta y también con sus medias a mitad de muslo y sus botas largas que le llegaban hasta un poco más abajo del borde de sus medias. A veces, cuando se lo pedían, la putita de la Kristin se levantaba la minifalda y les mostraba a todos su vulva y su culo.
Ermelinda prácticamente estaba totalmente desnuda. Solo tenía sus zapatillas y medias tobilleras puestas.
Las prendas despojadas estaban en el piso siendo pisoteadas sin control por ellas mismas mientras bailaban dando el entretenido show. Las putas reían vulgarmente con gran desparpajo.
Alcancé a darme cuenta que Germán, Rigo y don Oliver se sacaban sus vergas y empezaban a pajearse como locos mirando, nalgueando y tocándole las tetas a las tres vulgares mujerzuelas.
Mi debilidad fue tan grande y mi sueño y borrachera tan dominante que quedé dormido no sé por cuanto tiempo.
Por fin fui capaz de abrir los ojos, aún no era muy consciente de las cosas, pues vi que tanto mamá como mis hermanas ya estaban acurrucadas y desnudas chupándole las vergas a los hombres que permanecían sentados en los sillones, pero pensé que se trataba de un sueño, una erótica pesadilla.
Mamá le hacía la paja oral a Germán y la paja manual a Rigo. Mi hermana Kristin se lo chupaba al papá Jilguero y este mientras tanto se besaba y le agarraba las tetas a la pequeña Ermelinda.
Volteé a ver a mi lado y vi que mi novia permanecía sentada sobre don Abelardo, pero esta vez abierta de piernas y con estas dobladas a los lados de la cadera del susodicho, de forma tal que mi nena quedaba frente al pecho del sujeto. Afiné mi vista y vi que Milena tenía las tetas afuera, él se las agarraba y ella lo besaba en la boca con ímpetu.
No obstante, yo no era capaz de relacionar eso con algo malo. Mi mente estaba ida. Quedé dormido de nuevo.
Pasó un tiempo, no sé cuánto, y unos gemidos me despertaron. No abrí los ojos de inmediato, sino que permanecí con los ojos cerrados por unos segundos.
La música estaba a bajo volumen, y escuchaba esos quejidos y palabrotas.
Por fin tuve la suficiente fuerza para abrir los ojos, pero aún no era capaz de enfocar bien mi vista.
Antes de enfocar perfectamente la vista pude distinguir a don Oliver sentado en un sofá con su cabeza echada hacia atrás.
Cuando ya enfoqué totalmente la visión me di cuenta que mis dos adolescentes hermanitas estaban chupándole la verga con suma devoción.
Ermelinda no tenía sino sus zapatillas y medias tobilleras puestas y Kristin solo su minifalda de vuelo en forma de amplia campana, sus medias a mitad de muslo y sus botas estilo puta que le llegaban un poco más abajo que la arandela de sus medias.
Me iba a levantar para intervenir, pero no pude. Todo me dio vueltas. Me di cuenta de que tenía toda la camisa vomitada. Me había vomitado y nadie fue capaz de haberme atendido, solo me dejaron ahí.
Me caí y vomité de nuevo. Observé mi rostro en el reflejo del vidrio del equipo de sonido y me di cuenta de que esos malditos Jilguero me habían dibujado penes en la cara y me habían escrito con marcador multitud de groserías y cosas, como, por ejemplo, que yo era un marica y que me encantaba la verga.
Miré otra vez y ahí estaban mis hermanas, una chupaba la verga y la otra las huevas de don Oliver y se intercambiaban con muchísimo gusto.
Me dio una ira terrible.
Llamé a mamá, pero no me contestaba. Tampoco la veía por ahí.
Me arrastre un poco por el piso. Vi los hilitos de mamá y los recogí.
Me fui levantando poco a poco, hasta poder incorporarme totalmente.
Me dirigí tambaleantemente hacia un patio, tal vez el aire puro de la noche me haría bien.
Respiré, pero pronto detallé dos figuras entre unas ramas.
Me acerqué un poco más con mucho cuidado y vi que sobre un pastal don Abelardo y una mujer estaban haciendo el amor bajo los rayos de la luna llena.
Obviamente estaban desnudos.
Ella gozaba debajo de él, en posición de misionero.
Se abrazaban y besaban con dulzura. Las piernas de ella aprisionaban los muslos del sujeto como queriendo que no se fuera a ir.
Afiné mi vista. Mi alma se destrozó al darme cuenta que la mujer era Milenita, mi tierna novia. Por alguna razón se habían ido a follar a la luz de la luna.
La borrachera se me desapareció de inmediato tan pronto vi esa lamentable escena.
Iba a actuar agresivamente, pero decidí no hacerlo mejor.
Me desmoroné.
Entré a la casa totalmente decepcionado, ella se veía feliz.
Quizás el tipejo la estaba violando. Quizás Milenita me puso los cachos con toda la intención. No sabía cuál de esas dos posibilidades era la correcta.
Tal vez había sido mi culpa por llevar a mi virginal noviecita a la casa de esos abusivos, patanes, criminales y viciosos.
Lloré.
Mis lagrimas se escurrieron por mis mejillas llenas de dibujos de penes y palabras obscenas que esos canallas me habían dibujado y escrito mientras me encontraba inconsciente.
Pasé por una habitación y como las puertas estaban abiertas se me dio por dirigir la vista hacia su interior encontrándome la escenita de que cerca de una inmensa cama mamá, acurrucada entre Germán y Rigo y vistiendo solo sus medias y su liguero y calzando los zapatos rojos de charol y de tacón alto, les mamaba alegremente sus vergas. Primero a uno, luego al otro alternadamente.
Se me vino el mundo encima. Sentí que me destrozaba. ¿Cómo era posible que mi mismísima madre fuera tan puta e infiel a papá y sobre todo que hubiera caído precisamente con esa clase de bandidos?
Mamá se veía muy contenta chupando y rechupando esas amenazantes y ciclópeas vergotas, las lamía y las relamía y se las introducía a la boca con vehemencia.
Luego se las metió juntas a la boca al tiempo.
Mientras la puta hacía eso me observó y no se le hizo absolutamente nada, me guiñó un ojo y luego se sacó los toletes de carne de su boca y mientras los pajeaba me dijo que la perdonara ya que no se pudo aguantar sus ganas de putear un poco y que no quiso desperdiciar la oportunidad perfecta de hacerlo porque Germán y Rigo estaban muy buenos y tentadores y añadió que a ella le había picado mucho la cuca y ansiaba dura verga como nunca antes debido a que el idiota de papá no podía dársela por pasársela casi siempre de viaje.
Acabando de decir eso, la mamadora de mamá me sonrió, me guiñó un ojo de nuevo, escupió cada verga, las besó, las consintió y siguió mamando como loca.
Los bandidos me hicieron pistola y se burlaron de mí preguntándome que si quería chuparles las vergas también junto a la puta mamadora de mi madre.
Achantado me dirigí a la sala nuevamente y Kristin, mi hermana de 15 años de edad, estaba gimiendo y saltando eufóricamente encima de don Oliver y de frente a él.
La nenita follaba como salvaje mientras él le agarraba y chupaba las tetas.
Kristin se veía fenomenal por tener la minifaldita puesta, sus botas largas y sus medias a mitad de muslo. Pronto empezó a cambiar sus gemiditos por tremendos berridos de gozo que llenaron la sala entera.
Ermelinda, la putita de trece añitos, estaba abierta de piernas, sentada en el mismo sillón al lado de ellos y se masturbaba con una botella de licor a la vez que veía follar a su hermana con don Oliver.
Se notaba que el par de putillas estaban muy drogadas y ebrias.
Yo no hacía más que derramar lágrimas como una puta magdalena ¡jueputa vida la mía!
Salí otra vez al patio, no hallaba qué hacer de la decepción y la ira.
Ahora mi novia cabalgaba eufóricamente a ese viejo inmundo de don Abelardo, el cual se mantenía acostado en el pasto.
Como el salvaje tenía un ojo de vidrio se le veía una mirada perturbadora.
Milenita saltaba y lanzaba poderosos gritos de excitación que de seguro se escuchaban por toda la cuadra.
Ella misma se apretaba las tetas con frenesí. De tanto ajetreo no sé cómo no se le caían sus gafas.
Mi novia era virgen, pues aún no habíamos tenido sexo, pero ese maldito me la estaba desflorando.
Escuché unos gritos femeninos que provenían del interior de la casa. Eran tan sonoros esos alaridos que parecía como si estuvieran matando a una mujer.
Me aparté del patio y nuevamente llegué a la alcoba donde vi a mamá con los dos hermanos Jilguero.
De ahí provenían esos poderosos berridos.
Observé adentro y vi que Germán enculaba salvajemente a mi puta madre.
Ella estaba sobre la inmensa cama en cuatro sacando culo y él, agarrando sus anchas y apetecibles caderotas con sus manotas, le clavaba su verga acelerada y brutalmente por el abierto e irrespetado ano.
En el otro extremo Rigo se disponía a ponerla a mamar para callarla con su vergota en la boca. En efecto lo hizo.
En los momentos en que ella se liberaba de su verga emitía sus obscenos, sonoros y crueles gritos, pero tan pronto el infame del Rigo le volvía a meter la verga a la boca la hacía callar. Se notaba que se la metía hasta la garganta.
Me quedé un rato observando, recordaba cuando yo era un niñito chiquito y ella jugaba conmigo o me daba de comer o me bañaba. Pensé que era una buena mujer, pero me equivoqué totalmente, en realidad no era más que una puta vulgar y descarada.
De pronto me sentí excitado de manera incontrolable. No pude evitar sacarme la verga y pajearme mientras observaba el vil y poderoso enculamiento de la puta de mamá.
Los dos bastardos intercambiaron de hueco y siguieron dándole duro guamo a la perra.
RIGOBERTO: ¡Toma, puta!… ¡Toma por ese cerdo culazo, perra hijueputa!
GERMÁN: ¡Esta perra lo mama de maravilla! ¡Se la introduzco hasta la garganta!… Jejeje…
Rigo se quedó mirándome y me dijo:
RIGOBERTO: ¡Te prometimos culiarnos a la puta de tu madre y te lo estamos cumpliendo, hijo de puta!… Jejeje… ¡Para que no digas que los hermanos Jilguero no cumplen sus promesas y juramentos!… ¡Uuff!… ¡Y culea rico la malparida!… Jejeje… ¡¿Te gusta como enculamos a la mujerzuela vagabunda de tu santurrona madrecita? Dylan malparido!
Llevado por la emoción y la arrechera le respondí al abusivo del Rigo lo siguiente con plena espontaneidad:
YO: ¡Me encanta, hijueputas! ¡Denle duro a esa puta! ¡Rómpanle el puto culo a esa cerda que ya no la considero como mi madre! ¡Embaracen a la perra si quieren! ¡Ya no me importa esa malparida cerda!
GERMÁN: Jejeje… ¡Qué palabrotas tan ricas! ¡Por fin te volviste varón, puto! ¡Pues síguete pajeando, perro hijueputa!… ¡Que a esta marrana hoy le vamos a hacer de todo!… Jejeje…
RIGOBERTO: ¡La vamos a desmembrar!… Jajaja…
GERMÁN: ¡Y a decapitar! ¡A punta de verga, claro está!… Jajaja… ¡Ya está descerebrada!… Jajaja…
Germán le agarraba salvajemente el cabello a mamá por los lados con juntas manos y se lo jalaba poderosamente para meterle más fuerte la verga en la boca y en la garganta.
YO: Jejejeje… ¡Disfruten a la puta como se les da la gran putísima gana, hijos de puta!… ¡No me importa ya esa perra!… ¡Es toda suya, perros!…
Agarré la tanga de hilitos de mamá, aquella que había tomado anteriormente, y con ella me seguí haciendo la paja estando parado ahí en el marco de la puerta.
Disparé poderosísimos chorros que fueron a impactar al piso de la habitación a dos metros de distancia.
No había duda que esa habitación era la alcoba matrimonial de don Oliver y doña Estelita, pues la cama era doble y grande y existían retratos de ellos.
Los hermanos Jilguero al ver mi corrida aplaudieron e hicieron bulla.
Se me paró el pipí nuevamente y me dispuse a hacerme un segundo pajazo.
Los hermanos y mi mamá ahora cambiaron de posición.
Ahora Germán se había acostado, y mamá se sentó sobre su verga dándole la espalda a mi visión, y empezó a dar violentos saltarines metiéndose la verga en su caliente chochota de ramera callejera.
Las tetas le bamboleaban, yo alcanzaba a vérselas por un espejo de un closet que se ubicaba cerca.
Rigo, parado a un lado sobre la cama se seguía pajeando a la vez que observaba a los folladores y le escupía babas a la cara de la vulgar señora y le lanzaba tremendos insultos y palabrotas.
Mamá soltaba unos exquisitos squirt y los tipos hacían bulla cada vez que eso sucedía. El líquido que arrojaba mamá de la cuca impactaba a presión la cara del pervertido Germán.
MAMÁ: ¡Quiero más anal, papi!… ¡Empújame la mierdita!… Jejeje…
Pronto mamá misma se levantó un poco y agarrando la verga de German se la incrustó en el ano y siguió dando saltarines sobre el genital con gran asiduidad y en la misma posición.
MAMÁ: ¡Te gusta ver cómo me dejo encular de tu amigo? mijo!…
YO: ¡Mis pajazos contestan a tu pregunta, puta!…
MAMÁ: ¡Qué riiicoooo… mi amor!… ¡Oohh!… ¡Aahh!… ¡Aahh!… ¡Aahh!… ¡Aahh!… ¡Aahh!… ¡Aaaaaggghhh!… ¡Jueputa!… ¡Qué culiada!… ¡Qué sabrosura!…
Me corrí otra vez. Desde esa perspectiva el culazo de mamá se veía genial.
A los pocos segundos Rigo también se corrió expulsando su semen sobre la cara y tetas de mamá, la cual atrajo con sus dedos a su boca.
Rigo acercó su verga a los labios de mi puta madre y ella se lo mamó a la vez que movía su culazo en forma circular sobre el enérgico falo del detestable Germán.
El pervertido y dañado del German agarraba sus tetas y también se las palmoteaba.
Inicié un tercer pajazo. Mi frustración, enojo y tristeza se estaban convirtiendo en solo excitación sin límites. Las fuertes escenas de sexo me estaban corrompiendo en gran manera.
GERMÁN: ¡Es hora de embarazar a esta mujerzuela!… ¡Dejémosle el recuerdito!… ¡De una vez te digo que no respondo por ningún bebé que te haga, puta!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Solo préñame!… ¡Los libero de cualquier obligación a ti y a tu hermano!…
GERMÁN: ¡Conste que tú lo afirmaste, perraza!…
MAMÁ: ¡Quiero sexo y embarazo!… Jejeje…
YO: ¡Mierda!… ¡Qué marrana y puta es mi madre!…
Germán puso a mamá bajo su cuerpo, en posición de misionero y le dio dura verga por la raja.
Sus movimientos eran violentos.
Le agarraba las tetas muy fuertemente y se las chupaba y lamía con agresividad total, se alcanzaba a escuchar los fuertes sonidos de succión por toda la habitación.
También le mordisqueaba las tetas y ella gritaba no solo de excitación, sino de dolor al tiempo, pero pedía más, le gustaba el masoquismo.
Al poco tiempo el hombre anunció que se estaba corriendo dentro de esa cuca viciosa y ociosa y tanto ella como él gritaron.
Mientras tanto Rigo y yo continuábamos pajeándonos. Él de pie sobre la cama y yo en el marco de la puerta.
Germán le dio la vuelta a mamá quedando ella encima suyo, siguió la penetración por la cuca, y Rigo se situó sobre ella de tal manera que pudo clavarle su herramienta por el ojo del culo ejecutándose así una espectacular doble penetración.
No tardaron en llenarla de semen de nuevo.
Luego, Germán, quitó a mamá de encima y se levantó, se paró al lado de la cama pajeándose.
Ahora Rigo se acostó y sentó a la obscena y emputecida mujer sobre él, pero ahora dándome la cara a mi visión. Ella me sonrió y me hizo pistola.
MAMÁ: ¡Acuérdate hijito que antes de salir de casa tú mismo nos dijiste a tus hermanas y a mí que ojalá nos violaran! ¡Pues toma esto como una lección de aprendizaje para que seas prudente y midas tus palabras!… ¡No me eches la culpa!…
YO: ¡Puta, perra, zorra, mujerzuela! ¡Que te den duro por toda parte, hija de puta! ¡Ya verás cuando papá se entere, perra!… ¡Ya no te quiero!… ¡Ya no eres mi madre!… ¡Eres solo una maldita puta!…
MAMÁ: ¡Pppfff!… Jajajaja… ¡Nunca dejarás de ser un puto cobarde marica!… ¡Mejor mira la cabalgada que le pego a este machote y cómo les sigo sacando la leche a juntos hermanitos, so mariconcita!… Jejeje…
Sentadita sobre el pipí de Rigo inició la sabrosa y potente cabalgata. Estaba odiando a mi madre como nada en el mundo.
Ahora si podía ver de manera directa sus tetas rebotando y toda su peluda y sucia rajota siendo penetrada por ese grueso y largo tolete de carne.
El maldito pajero del Germán, con una mano se pajeaba y con la otra le daba bofetadas en la cara y en las tetas a mamá. También se las escupía.
Germán le decía muchas groserías y cosas degradantes, pero la puta se veía supremamente feliz y antes exigía que le pegara, escupiera e insultara más y el sujeto abusaba.
Después de un rato, Rigo la levantó un poco y le metió su gran pepino por el culo conservando esa misma posición.
Mamá me miraba con suma lascivia y me lanzaba besitos al aire.
Rigo estiraba los brazos y con sus manotas agarraba las tetas de mamá desde atrás.
Duraron culeando así un buen rato hasta que por fin Rigo se corrió en ese ardiente culazo y dándole la vuelta la acostó.
Rigo, acostándose sobre la vagabunda de mamá, procedió a penetrarla vaginalmente con gran velocidad en posición de misionero.
El abusivo del Rigo la seguía penetrando y bajo su cabeza para chuparle las tetas.
Germán se situó de pie sobre la cabeza de mamá, se acurrucó de tal manera que ella podía lamerle el culo e introducirle la lengua en el ano a ese cochino canalla mientras lo pajeaba.
Expulsé una tercera corrida al tiempo que Rigo se corría de nuevo esta vez en la vulva de mi sucia madre. En verdad todo esto me había arrechado enormemente.
Me dolieron las huevas.
Me retiré.
Fui a la sala y don Oliver también enculaba a la pequeña Ermelinda con muchas energías. Mientras lo hacía le recitaba un verdadero rosario de fuertes palabrotas.
El señor había hecho recostar la espalda de la nena en una mesa y abriendo sus piernas le clavaba la rígida poronga por el culo con mucha agresividad.
La sinvergüenza niñita de tan solo 13 años de edad emitía leves griticos y frases pidiendo más verga.
A pesar de ser tan pequeña, la peladita tenía un culazo demasiado apetitoso y voraz.
A la putilla no le dolía el poderoso enculamiento y eso me hizo pensar que esa mocosita desgraciada ya había tenido ese tipo de experiencias sexuales desde antes, pues de otra manera no podría estar sobreviviendo a semejante enculada tan bestial.
La estúpida putita de la Kristin ahora era la que se masturbaba orondamente, pero usando sus dedos, y no tardó en lanzar un poderoso squirt que por poco me cae encima.
Como la excitación se me había bajado debido a las tres grandes supercorridas que tuve volví a tener consciencia de lo que estaba ocurriendo y me puse triste y nervioso.
Quise buscar un arma y suicidarme, pero el valor no me alcanzó para tanto, realmente era un despreciable cobarde. No era un verdadero hombre y pensé que de ahora en adelante iba a ser un hazmerreír peor de lo que era antes.
Traje una botella de aguardiente.
Me senté en el piso recostando mi espalda en la pared y, mientras observaba la formidable follada de mi hermana y los hilitos de mamá llenos de mi semen, me puse a beber como loco y a volver a sacarme la verga y masturbarme hasta perder el sentido.
Cuando desperté me encontré en un sofá en la sala de mi casa.
Todo me daba vueltas.
No podía moverme tanto.
Escuché a unos pocos metros que mamá y mis hermanas estaban en el baño. Mamá se duchaba y las otras esperaban el turno, mientras tanto conversaban muy amenamente. Las desgraciadas decían:
MAMÁ: ¡Qué nochecita, nenitas ¿cierto que sí?!…
KRISTIN: ¡Estuvo genial, mamá!… ¡Fue apoteósico! ¡Increíble! ¡Inolvidable!… ¡Y de paso comprobamos así que Dylan es un miedoso!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Ese era el objetivo! ¡Comprobar que tan cobarde es mijito!…
ERMELINDA: ¡Se moriría si se enterara que desde el principio teníamos ese plan de probar su hombría y de ver su reacción al vernos de sinvergüenzas con esos manes! ¡Llegué a pensar que nos iba a defender, pero nuestro hermano resultó ser todo un cobarde! ¡Dejó que nos culearan!…
KRISTIN: ¡Dylan y Milenita eran los únicos bobitos que no sabían que ya teníamos esa intención! ¡Pobrecitos!… ¡Los agarramos fuera de base!
MILENA: Jejeje… ¡Qué malvadas ustedes tres!… ¡Pobres nosotros!… Jejeje… ¡Se dieron garra!… ¡Yo no me lo esperaba!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Disculpanos muchacha, pero nos hacía falta salir de la monotonía! ¡Además ustedes, mis amores, necesitaban a prender sobre sexo! ¡Ya están grandecitas como para seguir de virgencitas! ¡Qué oso!…
MILENITA: ¡Eso si es verdad, señora Nohemí!… ¡Aunque Kristin y Ermelinda no eran tan virgencitas que digamos antes de lo de anoche!…
MAMÁ: Jajaja… ¡Es cierto!… ¡Pero ellas cogían con mocosillos por ahí y no con hombres de verdad verdad!…
KRISTIN: ¡Así es, mamá! ¡En realidad no conocíamos vergas grandes! ¡Y se nos presentó la oportunidad de hacerlo con verdaderos machos y no la desperdiciamos!… Jejeje…
ERMELINDA: ¡El que se estaba poniendo cansón era el Dylan!… ¡Qué man para ponerse de fastidioso! ¡Por poco y arruina todo!…
KRISTIN: ¡Qué va!… ¡Ese Dylan es un cobardón de aquí a la luna! ¡Le daba miedo intervenir!… ¡No hizo nada!
MILENA: ¡Ni siquiera me hizo respetar a mí que era su novia!…
MAMÁ: ¡De todas maneras me da algo de pena por él! ¡Pobre mi niño! ¡Al principio la pasó de perros, pero después estoy segura que la gozó también, aunque a punta de pajazos!… Jejeje… ¡Yo creo que nos perdonará! ¡Él es bueno y además no le queda de otra, somos su madre, hermanas y novia!…
MILENA: ¡Por mi parte sí creo que no nos va a poder perdonar!… ¡Pobre!…
MAMÁ: ¡Pue ni modos! ¡Si no nos perdona allá él! ¡Así es la vida ¿qué se le puede hacer?!…
KRISTIN: ¡El Dylan no paraba de vomitar!
MAMÁ: ¡Uiichh!… ¡A propósito de vomitar aún tengo tragos y vicio en la cabeza y semen en cantidades impresionantes dentro de mi panocha y culo!… ¡Me sale y me escurre muchísimo aún! ¡Miren eso!…
KRISTIN: ¡Si, mamá! ¡Es que nos dimos garra!… ¡En realidad no pensé que la fiesta fuera a terminar tan así!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Pero bueno, ya se hizo ya qué! ¡Lo bueno fue que la gozamos como nunca! ¡Uuff!… ¡Miren, me sigue saliendo más esperma de la cuca!…
KRISTIN: ¡Te sale muchísimo semen, mamá!… ¡Es que te montaste a dos hombres mientras nosotras solo a uno!… ¡Qué golosa eres!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Y me sigue saliendo más!…
KRISTIN: ¡Pero no te demores tanto bañándote, mamá! ¡Todas necesitamos echarnos agua fría para bajar la calentura!… Jejeje… ¡Yo aún estoy calentona y con ganas de más chimbo!… Jejeje…
MAMÁ: Jejeje… ¡Miren cómo me dejaron las tetas de moradas y con tantos chupones esos bandidos hijueputas!… Jejeje… ¡Señoritas, debo informarles que definitivamente somos unas putas!… ¡No hay de más!… Jejeje… ¡Somos reputas y sin salvación!… Jejeje… ¡Que viva el chimbo!…
Todas gritaron al unísono ¡que viva!…
ERMELINDA: ¡Yo no soy puta!…
KRISTIN: ¡Cómo que no, si también follaste bien rico, tonta!
ERMELINDA: ¡Como soy la más chiquis de aquí entonces soy putita, no puta!… Jejeje…
Las mujeres rieron fuertemente al escuchar a la pequeña Ermelinda decir eso.
MAMÁ: ¡Creo que ese Germán y ese tal Rigo me embarazaron con todo ese semen que me dejaron adentro! ¡Son unas verdaderas bestias!… ¡Me meto los dedos y aún me sale! ¡Así no voy a terminar nunca de bañarme!… Jejeje…
KRISTIN: Jejeje… ¡Estuvo bueno el desmadre!… Jejeje… ¡Pero… ¿Cuál de los dos te embarazó? mamá!
MAMÁ: ¡Imposible saberlo! ¡Juntos me dieron como a rata en balde! ¡Abusaron de mí como se les dio la gana!… Jejeje… ¡Lo único seguro es que debí quedar en embarazo ya que he estado en mis días fértiles, mija!
ERMELINDA: ¡Qué lindo tener bebés!… ¡Pero ¿quién crees que te lo hizo? mami!
KRISTIN: ¡Si! ¡Buena pregunta! ¡¿Cuál de los dos manes te gusta más? mamá! ¡¿Quién quieres que sea el papá de nuestro nuevo hermanito o hermanita?!
MAMÁ: ¡Pues los dos chicos me fascinan y me vuelven loca! ¡Vieran ustedes todo lo que me hicieron con sus gordos, largos y enormes pipisotes! ¡Pero creo que Germancito es al que más amo! ¡Fue al que más se lo mamé y al que más cuquita y culito le di! ¡Lo adoro!…
ERMELINDA: ¡Uy, mamá! ¡Eres terrible! ¡Veo que te enamoraste del perro ese del Germán!… Jejeje… ¡Pero no te culpo, lo que pasa es que está bien bueno!… ¡Debe ser muy rico mamársela!…
MAMÁ: ¡Si, mija, es muy rico chupársela y darle panocha y culo a ese man! ¡Es que es mi Germancito es todo un papasote rico!… Jejeje… ¡Y el otro gamín, el tal Rigo, no se le queda atrás, también es un bizcochote vergón! ¡Tengo que ir a visitarlos de nuevo muy pronto para que me repitan mi dosis personal de vergoterapia!… Jejeje…
ERMELINDA: ¡Qué puta eres, mamá!… Jejeje…
MAMÁ: ¡Somos, mijita!… ¡Somos!… Jejeje… ¡¿Y ustedes con quiénes copularon?! ¡¿A quién le tocó con don Oliver y a quién con don Abelardo?!
ERMELINDA: ¡Kristin y yo lo hicimos juntitas con el canoso papasote de don Oliver, mamá!
MAMÁ: ¡¿Juntas con ese canalla al tiempo?!
KRISTIN: ¡Si, mami! ¡Es todo un hombre! ¡Y yo creo que también me embarazó! ¡Lo amo!…
ERMELINDA: ¡Yo también pienso lo mismo! ¡Mamá, no te enojes, pero creo que el viejo velludo y canoso nos preñó a juntas! ¡A pesar de su edad le salía semen a carrotancados!…
MAMÁ: Jajaja… ¡Pero por qué me voy a enojar! ¡Son cosas que pasan! ¡Es la naturaleza! ¡Así es la vida y hay que gozarla al menos de vez en cuando! ¡La culpa la tuvimos nosotras por no hacernos respetar desde el principio!
ERMELINDA: ¡Igual, a eso íbamos!… ¡Ese era el plan!…
KRISTIN: ¡A lo bien la culpa de que quedemos panzonas la tiene el idiota del Dylan!
MAMÁ: ¡A propósito! ¡¿Cómo te fue a ti en la cogida? Milenita! ¡Es claro que lo hiciste con el tal Abelardo ese!
MILENA: ¡Si, lo hice con Abelardo! ¡Me siento un poco mal por que hice el amor con ese señor!
MAMÁ: ¡Uy! ¡Mis respetos, nuerita! ¡Te follaste a ese viejito tan feo, mi nena! ¡Eres una dura!
MILENITA: ¡Me tocó con él! ¡No tuve alternativa!
KRISTIN: ¡¿Y cómo lo hace el viejito?!
ERMELINDA: ¡¿Folla muy feo ese cucho tan horrible y maluco?!
MILENITA: ¡Lo hace delicioso!… ¡Me gustó!… ¡La verdad nunca había tenido sexo en ninguna manera con nadie! ¡Ni siquiera sexo oral! ¡Ni siquiera lo hice con Dylan! ¡Con Abelardo fue mi primera vez!…
KRISTIN: ¡¿En serio?! ¡¿Ni una sola mamadita le habías hecho al petardo del Dylan?!
MILENITA: ¡Nada de nada!… ¡Solo besitos!…
ERMELINDA: ¡¿Entonces por qué dices que te sientes un poco mal?!
MILENITA: ¡Pues verán!… ¡Yo amaba a Dylan, pero después de lo de anoche no creo que debamos continuar con nuestro noviazgo! ¡Ustedes saben que yo soy muy fiel, pero anoche, con lo que sucedió ahora siento que no amo a Dylan, sino al señor Abelardo! ¡Dylan fue muy cobarde y no nos hizo respetar como debía ser y no me gustan los miedosos, sino los hombres de verdad! ¡Don Abelardo si es un verdadero hombre a pesar de ser tan feito y tan arrugadito!
MAMÁ: ¡¿Quééé?!… ¡¿Tan rico te dio por la cuca que te quedó gustando ese arrugado tan detestable y vicioso?!
MILENITA: ¡Lo siento, señora Nohemí! ¡Solo ocurrió! ¡Él me pidió ser su novia y acepté! ¡Debo terminarle formalmente la relación a Dylan! ¡Espero que no me odie por eso!…
KRISTIN: ¡De seguro te enamoraste fue de la vergota del tío Jilguero!… Jajajaja…
MILENITA: ¡No lo sé! ¡Pero debo decir que sí la tiene muy grande! ¡Solo me enamoré!…
ERMELINDA: ¡Aaayyy!… ¡¿Y ahora qué vas a hacer? so putica!
MILENITA: Jejeje… ¡No me llames así, Ermelinda!…
ERMELINDA: ¡Es que todas somos puticas aquí! ¡Hasta tú lo eres después de lo que hiciste anoche con ese viejo, aunque no lo aceptes!… ¡Pero bueno, dime ¿qué vas a hacer?!
MILENITA: ¡Pues decirle a Dylan que le he terminado para no sentirme infiel! ¡No hay de otra!… ¡Le va a dar duro! ¡Pobrecillo!… ¡Pero me toca ser seria en estos asuntos!… ¡Nunca pensé que fuera a ser una… una…!
ERMELINDA: ¡¿Una putica?!
MILENITA: ¡Si, eso!…
ERMELINDA: ¡Dilo! ¡No te dé pena! ¡Decir una grosería no es pecado! ¡Dilo!…
MILENITA: ¡No!… Jejeje…
ERMELINDA: ¡Dilo, bobita!…
MILENITA: ¡Está bien!… ¡Nunca pensé que fuera a ser alguna vez una putica en mi vida!…
ERMELINDA: Jejeje… ¡Para todo hay una primera vez, nena!…
MAMÁ: ¡No puedo creer que hayas preferido a ese cretino que a mi hijo, Milenita!
MILENITA: ¡Lo siento, señora Nohemí!… ¡Voy a decirle a Dylan que hemos terminado y me iré a chatear con Abelardo a ver si vamos a pasear hoy!
KRISTIN: ¡Qué tal te lleve a motelear! ¡Qué rico!…
MAMÁ: ¡Ni modos, Milenita! ¡Entonces ve y dile pronto!… ¡Rómpele el corazón a mi pobre hijito!… ¡Zorra ingrata!…
Tan pronto escuché eso, y antes de que Milenita viniera, como pude me levanté y salí de la casa llorando a montones sin importarme que estaba echo una mierda, aun con la cara toda llena de letreros y dibujos obscenos y con mi camisa vomitada y oliendo a trago, a sudor y a todo lo feo.
No quise ni ver a Milena, tampoco a mamá y a mis hermanas.
Lloré muchísimo por muchos días, recordaba y me hacía falta mi dulce, tierna y recatada noviecita, pero ni modos, la niña fue una completa traidora y una infiel.
Lo que más me da piedra es que me haya sido infiel con semejante cucho tan viejo, tan detestable, tan horrible, tan psicópata y tan criminal.
Me fui a vivir en la casa de un amigo. No pude perdonar a mamá ni a mis hermanas y muchísimo menos a Milena.
Las mujerzuelas de mi casa y mi exnovia Milenita quedaron en embarazo, era lógico después de haber cogido tanto esa nochecita.
Obviamente don Abelardo se divirtió mucho con Milena durante semanas y luego, cuando el viejucho se aburrió de ella y para no responder por el embarazo, la botó sin más ni qué después de golpearla.
Ella lloró por días enteros y trató de reconquistarlo, en verdad había quedado tremendamente tragada de semejante esperpento, pero él no la quiso más y siempre que ella llegaba a buscarlo el muy maldito le pegaba y la echaba.
Al poco tiempo, Milenita se hizo novia de Germán. Él le hizo lo mismo que su tío, y luego mi exnovia se cuadró con Rigo. Juntos también la usaron por unos meses y luego la botaron.
Don Oliver la hizo su novia a escondidas de su mujer y luego de culeársela todo lo que quiso también se deshizo de ella.
Milenita pasó por las manos y las vergas de todos los Jilguero. Finalmente tuvo a su bebé y se puso a trabajar juiciosa en el puteadero de doña Martina. A veces, cuando paso por el lugar, la veo ahí parada en la calle esperando cliente, ella me mira y se apena y yo me hago el que ni la vi, maldita puta.
Papá se separó de mamá, hubo repartición de bienes, mamá sacó su buena tajadota, montó un negocio muy lucrativo y se quedó con la risa junto con mis hermanitas.
Papá y yo, luego de vivir en arriendo en el mismo sector durante un tiempo, por fin nos fuimos a vivir a otra ciudad.
FIN.
ESCRITO POR SIREMIS.

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