Sexo con la chica con discapacidad intelectual II
Román sigue sacando provecho de las complicaciones cognitivas y del cuerpo de Mimi.
Tres días han pasado desde el primer encuentro sexual del chico de 18 años y la mujer con cuerpo de 27 y mentalidad de 8.
Laa cosas van bien pero Román es un chico prudente que toma precauciones en ambos frentes, el más importante, los estudios, vino a la universidad a estudiar y hacer sentir orgullosos a sus padres, por tal motivo, la universidad es su prioridad, no obstante, sabe que si nueva folla amiga es una bomba de tiempo, por tal motivo le dedica 30 minutos de conversación diarios explicándole las reglas y condiciones de su relación.
R: No le puedes decir nada a nadie Mimi, si no, me llevan a la cárcel y a ti te van a castigar toda la vida.
N: ¡Noooooo, por favor que no te lleven lejos, yo te quiero mucho!
R: De ti depende cariño, si tú no dices nada y te esperas a cuando pueda, entonces todo va a estar bien.
Asustada y cachonda Noemí se masturba intentando calmar el ardor de su cuerpo que emana de su entrepierna, sufre agobiada al descubrir que no es lo mismo, aunque los orgasmos causados con sus manos sirven para menguar el calor.
Román estudia con ahínco, es un alumno sobresaliente, después de todo tiene la experiencia y el conocimiento empírico que da la práctica, ahora está aprendiendo toda la teoría que complementa su carrera como químico agropecuario.
Mientras conversa con Noemí se entrega a ella, no es difícil, es como hablar con un niño, frases sencillas son suficientes para entretenarla, eso le da tiempo para ir haciendo cálculos mentales de cuándo podrá estar con ella a solas.
A esas alturas Román ya sabe todo, horarios, familia, rutinas, costumbres, se ha dado a la tarea de preguntar y Noemi se ha enfocado en responder, pero el chico va más allá, ha observado el pasillo, a diferentes horas y se ha cruzado con los padres y el hermano a quienes saluda cortésmente como la persona educada amable y humilde de pueblo que es.
Pero todos en este mundo somos capaces de orar fechorías.
Román le regaló a su folla amiga un ser de frutas de juguete, manzana, pera, uva, cereza y claro, plátano.
Antes de dormir el chico escucha el video que Noemí grabó para él, nuestra co-protagonista se masturba usando la banana metiendo y sacando furiosa la fruta plástica de su empapada vulva mientras gime y dice el nombre de su «novio». A Román le causa especial placer y morbo cuando se mete en su ano una a una alternando entre las cerezas y las uvas.
Liberada de su prisión mental la chica explora su cuerpo ante la cámara del celular de Román haciendo todo lo que le dice en la video llamada sabiendo que está siendo grabada.
La verga de Román está más dura que nunca con los huevos hinchados de toda la leche acumulada pues se rehúsa a masturbarse sabiendo que tiene a esa mujer para sacarse las ganas.
Cinco días han pasado y Román ya hizo investigación de campo, primero investigó entre sus compañeros cada cuando tienen sexo, encontró números muy variados pero una media de 3 veces a la semana con 2 coitos por encuentro que tienden a durar 2 horas.
Segundo investigó la forma de entrar a casa de Noemí sin que nadie lo vea, brincarse el balcón es fácil pero queda expuesto a los ojos de algún curioso que lo puede delatar o peor, llamar a la policía.
Ese 5to día es sábado, no hay forma de que él y Mimi se vean pues está con su familia en casa hasta que salgan a hacer sus actividades.
Merodeando en el pasillo con un flexómetro el chico mide una y otra vez anotado en un cuaderno, mera fachada para cualquier preguntón curioso.
Mira de reojo la puerta de la casa de Mimi justo a lado de su departamento, las puertas son iguales, las chapas son iguales, el chico va midiendo la forma de forzar su puerta sin causar daño, después de todo la seguridad del departamento está en las puertas principal y de cada nivel.
El 6to día no hay nadie en casa de Mimi, fisgonea alrededor buscando una llave de repuesto pero no existe tal cosa, de rato en rato va intentando forzar su puerta hasta que se le ocurre conseguir una espátula de plástico.
Trotando como semental pura sangre el chico va y viene, mete la delgada pero firme lámina de plástico en las orillas de la puerta y ¡bingo! La seguridad ha sido violada sin dejar rastro.
Acto seguido y con todos los nervios del mundo fue a la puerta de Noemí dónde imitó los movimientos lentamente hasta que las bisagras giraron abriendo la puerta.
Volvió a cerrar la puerta para comprobar que cierra con normalidad hasta escuchar un click.
Mañana sería lunes, sale temprano de la universidad, no ve el momento en que sean las 3… El tiempo de espera fue eterno, el resto del domingo, dormir, cosa que le costó trabajo, ir a la universidad donde no hubo cambios en su desempeño pero se le hizo eterno, el regreso a casa, comer algo, respirar profundo y salir al balcón para conversar con su amante.
R: Mimi, Mimi!
M: Hooooola amigo, te extrañe mucho mucho.
R: Yo también, qué crees, hoy vamos a poder hacerlo.
La vulva de Noemí se humedece de golpe.
M: Siiiiiiii corre, brincate!
R: Te tengo una sorpresa, ve a tu sala.
M: ¿A la sala? ¿A qué? Bueno no importa, apúrate con la sorpresa.
Mimi esperó en el cuarto un minuto como haciendo trampa, quería descubrir la sorpresa de Román y al mismo tiempo ella pensó en darle una sorpresa quitándose la ropa.
M: ¿Ya mero?
Grito la chica mientras se desnuda sin saber que Román no la escucha pues está en su puerta como esperando, aunque en realidad hace tiempo como para que nadie venga.
Unos pasos, una maniobra, una puerta abierta y la pareja se mira sorprendida al recibir su sorpresa mutua.
Ninguno de los dos esperó ni un momento más, Noemí se abalanzó a su amante para desnudarlo en la sala de su casa mientras él se recarga en la puerta y la deja hacer con movimientos infantiles.
Bermuda, playera y listo, Román está listo para penetrar a su amante con su verga de 14 centímetros bien dura y lista para soltar leche. Noemí arrodillada le da una mamada mucho más decente que la primera, horas de práctica con la banana de plástico dan sus frutos, siéntase la ironía de la frase.
Entregado al placer el chico se deja hacer, siente la lengua que deja su rastro de saliva fresca contrastando con el calor de la boca de la chica, ocasionalmente le raspa el falo con los dientes pero es parte del placer.
Noemí sigue su instinto y sentimientos, ella quiere mucho a Román quien le ha enseñado la mar se cosas lindas, así que ella es buena con él dándole amor cómo él le enseñó.
10 minutos de una mamada novata pero bastante decente fueron suficientes para Román que llevó a la chica hasta el sillón donde la «empino» usando el descansa brazos dejando su culito y vagina peluda expuestos.
Noemí había hecho sus necesidades 1 hora antes y se baño lavando muy bien su entre vulva y ano, justo como su mami le enseñó. Hincado detrás de ella su amante contempla el paraíso, nalgas, raya, culito, puchita, todo servido en bandeja de plata listo para ser devorado y así fué.
Noemí gruñe mordiendo el cojín para amortiguar sus alaridos de placer por instrucciones de Román que le come cuca y ano al mismo tiempo apretando con fuerza las nalgas a las que profiere nalgadas juguetonas que no hacen otra cosa que mojar a Mimi.
A diferencia de la primera vez Román tiene acceso a todos los pliegues de Mimi, el chico no lo sabe pero tiene talento para el oral, la chica con retraso mental se vino con mucha facilidad con los lengüetazos y sorbidos de su amante que bebe los fluidos.
Con la verga bien parada Román dejó a «su chica» tomar aire mientras él va por agua para mantenerse hidratados.
Mimi se recupera empinada en el sillón, despeinada, respirando con fuerza, sonrojada y una sonrisa de par en par la mujer de 27 años y mente de 8 piensa en lo bonito que la hace sentir su amigo.
Sabe que falta más, aun espera que se meta la hasta tirar su leche adentro, aún recuerda el calorcillo que sintió la primera vez que le llenaron el conejito con leche caliente.
Ansiosa por más la chica se giró para buscar a su amante que regresó con un vaso de agua para la chica.
Román espera a que termine su agua antes de volver al ataque, sabe que es malo besando, no tiene mucha experiencia pero su amante servirá de práctica.
Besos acompañados de magreos hacen gemir a la pareja que parece un par de enamorados, poco a poco van caminando a la recámara, desnudos a excepción de los tenis de Román.
R: Ponte a 4, te la voy a meter desde atrás
N: ¿A 4?
R: Si, ponte de rodillas, así mismo, ahora tus codos en la cama, muy bien, solo falta que te empieces, baja tus brazos, no, como si pusieras tus teresas en la cama, eso así, no, mantén las pompis arriba, levanta la colita, eeeeso, así, ahora te la voy a meter, si sientes muy rico, recuerda morder la almohada.
N: Muy bien.
La cara de Noemí es un poema, siente como el miembro masculino, firme y caliente, va abriendo sus pliegues vaginales, ese espacio virtual entre sus piernas que se expande para su nuevo inquilino.
Román por su parte disfruta como le jalan el prepucio hacia abajo con suavidad. El calor interior lo envuelve a la par de la humedad de esa recién estrenada vulva. Maravillado con las sensaciones placenteras contempla su verga enterrada hasta la base, separa las nalgas de Mimi para poder ver la unión con el bonus extra de ver el peludo y rojo ano de su nueva funda.
Acostumbrado a andar a caballo Román inició la cabalgata rítmica, tiene todo el control y lo reafirman sujetando la cintura de Mimi con una mano y con la otra empujando la espalda para mantener el control, firme pero gentil.
Román comenzó el baile rítmico del coito metiendo y sacando batiendo los abundantes fluidos que emanan de la fuente.
Sonidos propios del coito amenizan el baile, gemidos, gruñidos, aplausos y agua que se agita, Noemí que a diferencia de mi haz mujeres adultas tiene la dicha de tener un cuerpo muy receptivo acompañado de inocencia se deja llevar alcanzando el clímax con facilidad.
Román bombea a buen ritmo, constante, sostenido facilitando el placer de su amante, recuerda sus días de campo montando a caballo, respira como inhalando el fresco aroma del campo, sin saber controla su respiración retrasando su orgasmo, prolongando su placer.
Intercala el agarre entre cintura, espalda, nalgas, hombros y más osado la tira del cabello como si domesticara una yegua a la cuál sujeta de su crin.
Han pasado 12 minutos y la chica ya se vino 5 veces, muerde la almohada con fuerza alternando entre gemidos de mujer y pujidos de niña calentando más al semental que la toma desde atrás.
Muecas infantiles desencajan su rostro incapaz de demostrar su placer como una mujer adulta, sin saber pone caliente a su hombre que se deleita al recordad que de trata de una mujer de capacidades diferentes con potencial para satisfacer sus necesidades sin perder el tiempo en una relación de pareja que demanda tiempo, dinero y esfuerzo.
Mimi grita de placer, llora, patalea y sacude su cuerpo hasta caer de lleno en la cama presa del 6to orgasmo. El semental liberó el cuerpo de la yegua sacando su miembro de la cálida y húmeda cueva, sonríe complacido del placer que es capaz de causar.
Acostado sobre ella la besa en la espalda , hombros, cuello, mejillas y finalmente se une a ella en un apasionado y torpe beso.
5 minutos y varios vasos de agua después Román no ha perdido la erección, disfruta de una rica mamada acompañada jalea de fresa.
Noemí se deleita con el sabor triple de verga fresca, fluidos vaginales y su jalea favorita, chupa y lame desde la punta que parece un champiñón, ella odia los champiñones, pero este le gusta mucho, sobre todo el juguito que no deja de salir.
Recorre una y otra vez el falo, la mata de la pelvis y los peludos huevos sonriendo fluidos mezclados con jalea.
Román suspira, por momentos siente mucho placer, por momentos desesperación porque su amante pierde el ritmo más concentrada en sorber el sabor de la jalea que en chuparle la verga.
R: Ven cariño, vamos a cambiar.
N: ¿Cómo?
R: Aquí amor, quiero jugar con tus Teresas, acuéstate a lo largo y pon tu cabeza aquí z que cuelgue, así mi niña, ¡Que inteligente eres cariño!
Noemí sonríe sonrojada por los cumplidos de su amante, acostada boca arriba con la cabeza reclinada hacia atrás el miembro de Román entró a su boca. Preocupado por no asustarla se aseguró de meter media riata en la boquita.
Noemí comenzó a chupar como si fuera una chupeta, Román se inclinó un poco para poder chupar los enormes senos que tenía frente a él.
Mimi piensa en lo rico que se siente, suspira con media verga en la boca con el cálido aliento de su amante que chupa con delicadeza y ternura todo lo que tiene a su alcance.
Por ratos se levanta para recorrer el empapado cuerpo de la hembra, práctica en ella todo lo que ha leído, tanta, kamasutra, tao, al tener un retraso y ser como una niña traviesa que no dirá nada con tal de seguir pasándola bien y no ser reprendida que obedece todo, no siente la presión de quedar bien. Pero a decir verdad ella es la más beneficiada de todo esto, si los descubren el único en problemas sería él.
Sin darse cuenta se deja llevar por el sabor y aroma de los jugos, lo que inició como una sesión para disfrutar los senos terminó en un 69 con 14 centímetros de verga enterrados en la boca de la chica.
Desde su posición Mimi aspira el aroma de los peludos y pesados huevos de Román, ve sus nalgas y el ano apretado del chico, tiene miedo porque por momentos no puede respirar pero se aguanta concentrada en disfrutar la habilidad oral de Román que mete y saca el miembro de la boca.
Los sonidos de arcadas y saliva revueltas alertan a Román que se bajó de su yegua, le duelen las pelotas, muchos días sin venirse y el calor del momento se las pusieron moradas, es hora de venirse y lo hará dentro de la esterilizada vulva.
Ayudando a su hembra la ayudó a sentarse al filo de la cama donde la esperaba arrodillado con la verga afilada y lista para penetrar. Román disfruta de los movimientos infantiles mientras ella se acomoda solita en la orilla apuntando su puchita o conejito al palo de carne caliente que le da tanto placer.
La cara de placer mientras entra es una ternurita que conmueve a su macho, penetrada y de frente el chico disfruta conejo y Teresas mandado al cielo a Noemí que en minutos se viene sin haber comenzado el baile.
Trenzada a la altura de la cintura con sus piernas y los brazos apretados a la espalda, la chica se tensa y gime disfrutando el orgasmo femenino.
Román la deja disfrutarlo, la rodea por su espalda baja hasta sujetar de las nalgas, sabe que si continua tendrá otro orgasmo pero va a comenzar a moverse como lombriz y no la tiene bien afianzada.
Calmada la yegua Román la levantó hasta tenerla sobre él de rodillas con algo del peso de ella en la cama, en esa pose el macho semental comenzó el mete saca rítmico.
Mimi se aferró a él e instintivamente clavó su boca en la oreja de su macho y comenzó a proferir todo tipo de sonidos guturales de placer.
Los gemidos, el calor del aliento, la humedad de la saliva, su verga exprimida en la cavidad vaginal, Román acelera su respiración poco a poco presa del hormigueo previo al orgasmo, piensa en la tierra y los cultivos para prolongar un poco más el placer disfrutando del momento.
Pero Román no es un super hombre, solo quiere prolongar el momento antes de montarla en su cama y venirse bien adentro.
En su umbral el chico se puso de pie con su yegua cargada, años de trabajar la tierra le dieron la fuerza, resistencia y constitución para ese momento.
Acostó a Mimi en medio de su cama, levantó las piernas de su chica por sobre sus brazos para poder mantener la quieta, apoyó sus brazos en la cama, frente a frente Román puede alternar entre los labios o pechos de la hembra.
Mimi se siente sometida, atrapada y eso le gusta, su cuerpo responde usando el instinto para interpretar lo que la infantil mente no puede. Se aferra a los fuertes brazos de su amante, relaja sus piernas para que su semental embista a placer.
Poco a poco el clímax del baile comienza, Román cierra los ojos y se imagina a Vanesa, una chica de la facultad de química con la que comparte algunas clases, tiene mejor cuerpo que Noemí, es más bonita, al menos se arregla más, se depila, se maquilla y hace ejercicio.
A veces abre los ojos para ver a la chica que gime debajo de él, en su mente tiene coito con ambas, lo que acelera el orgasmo.
5 minutos de bombeo fueron suficientes para que viniera con fuerza a la par de su pene que escupe con brío una y otra vez grandes cantidades de vigoroso esperma.
Al mismo tiempo Mimi se viene de nuevo, ya no sabe cuántas veces se ha venido, no es buena en matemáticas, le cuesta trabajo contar después de 12.
Con los ojos en blanco la pequeña mujer de 27 años siente como su interior se llena de caliente esperma, abundante, espero, el resultado de días de almacenamiento.
Relajado tras liberar todo su estrés Román reposa sobre la hembra que tanto placer le dió. En un momento de debilidad el chico sintió remordimiento, la pequeña en cuerpo de mujer es inocente, dispuesta a darle placer y complacerlo sin rechistar.
El miembro flácido volvió a su tamaño normal, sendos besos truenan en la habitación, palabras dulces, caricias tiernas, Román no es malo, pero trata a Mimi como lo haría con un animal de trabajo, la colma de afecto a manera de gratitud, le habla bonito, le explica su relación, una dónde ambos se quieren pero solo para tener sexo y saciarse.
El chico utiliza el lenguaje más sencillo para explicarlo todo, Mimi entiende cada palabra y acepta lo que le ofrece, horas de soledad la han llevado a sentir una necesidad desmedida de afecto y atención, a eso sumemos el placer, la niña mujer es una hembra sumisa, entregada y complaciente.
Las largas horas de soledad le ayudaron a ser paciente y aceptar cualquier migaja de afecto.
Román ve el reloj, las 2 de la tarde, aún tienen tiempo y ganas, sentados en la cama de frente el chico entrena a su hembra en el arte de dar placer con todo su cuerpo.
Curiosa, emocionada y divertida la niña de 27 años frota su cuerpo encima del de su amante, señora, piernas, manos, pies, brazos, abdomen, espalda, boca, lengua, siguiendo las instrucciones de su amante la chica recorre el cuerpo dándole otro tipo de placer.
El órgano sexual más grande del cuerpo es la piel, se repite en la mente Román que disfruta del roce corporal, tiene la verga bien parada y caliente, Mimi ya está lista para más, pero es momento de aprender a controlarse.
Habrá más sexo, Román quiere probar el anal, pero por ahora el faje. Según lo que ha leído las mujeres valoran mucho un hombre que sepa disfrutar la entrada, entremés y postre, en otras palabras, juego previo, romance intermedio previo el siguiente round y las muestras de afecto al terminar.
Mimi es una hembra apetecible a sus ojos, lo suficiente para practicar esos momentos para cuando llegue la indicada.
Ella acostada, él sentado, ella acostada sobre él, ahora él acostado sobre ella, 30 minutos de deliciosas muestras de afecto, suficiente para hacer tiempo y poner ansiosa a Mimi que quiere sentir la verga adentro de ella, no importa por dónde.
Y así será, acostada boca arriba en el borde de la cama con las piernas flexionadas en posición fetal, la mejor pose para la penetración anal hasta que se acostumbre el penetrado.
Con el recto alineado, exponiendo el apestoso sin esquinas, Mimi se ríe al sentir el pene frotarse desde la vagina donde recolecta humedad hasta su peludo agujero trasero que palpita cuando siente los ligeros empujones.
R: Escucha bien mi amor, te va a doler tantito, como por delante.
M: Bueno ¿Pero y si me duele mucho?
R: Tranquila mi amor, te iré metiendo despacito hasta que te meta toda y me voy a quedar quieto.
M: Hmmm, bueno.
R: Eres una buena niña, además muy hermosa.
M: Ji Ji Ji, Gracias -dijo sonrojada-
R: ¿Te dolió cuando metiste las cerezas o las uvas?
M: Mmmm no, se sintió raro, pero son chiquitas, tu vergota es enorme, tengo poquito miedo.
R: No mi amor, acuérdate de tu conejito, se abrió sin problemas y se sintió rico – mientras habla empuja poquito el glande por momentos midiendo la flexibilidad del culito-.
M: Si hmmm -Quejándose poquito- pero el agujero de mi conejo es más grande aaaau -Roman había intentado forzar la entrada-.
R: Shhh, mira, quiero que veas algo.
El chico saltó de la cama y fue corriendo por su teléfono, al volver Mimi seguía en la misma pose, obediente, sumisa.
Aprovechando la inocencia de la chica, Roman le tomo fotos a la irritada y algo dilatada vagina, nada grave, de hecho, ya está lista para más, pero es evidente que hubo sexo y está excitada.
Mimi observa el tamaño de su conejo sujetando el teléfono mientras Roman sujeta sus piernas, es un agujero pequeño pese a estar dilatado.
Mientras contempla su vulva por primera vez en su vida Román aprovecha para meterle la verga.
R: Préstame el teléfono amor.
N: Toma.
R: Ahora abre tu conejito desde aquí -señalando los labios-
Obediente Mimi separó sus labios mostrando la abertura vaginal dilatada envolviendo el pene normal de su amante.
Un par de fotos y listo, mientras Román bombea un poco para ayudar a Mimi a relajarse, ella ve lo abierto de su conejo.
R: Vez, tu potito también se va a abrir, te va a doler poquito, pero te va a gustar ¿Te gustó cuando te metiste las frutitas?
M: Mmm se sintió aaah chistoso.
R: Cuando te meta la riata por tu potito vas a sentir rico.
M: ¿Cómo, hmm, sabes?
R: Porque una barra de carne siete más rico o qué ¿Te gusta más meterte el plátano de juguete que mi toto?
M: Nooooaaah me gusta más tu toto.
Convencida con la explicación Román sacó la empapada verga, está listo para romperle el culito a su preciosa nena encerrada en el cuerpo de una mujer y ella está lista, convencida a más no poder e impaciente por descubrir que se siente tener una verga de carne en el ano.
Acomodado sujeta con una mano la base y tronco de su verga, con la otra sujeta las manos de Noemí que a su vez sujetan sus piernas, parece un pavo amarrado a punto de recibir su relleno.
Apoyado con su peso justo en el asterisco el chico aplica la fuerza en el cincel de carne, a diferencia de hace un momento los jugos de Mimi facilitaron la labor.
«Pero claro, qué estúpido, no aplique lubricante» pensó el chico recordando que tenía un tubito en el short que dejó en la sala.
En vez de pensar en volver, aprovecha los fluidos vaginales que emanan de la vulva mientras toca con sus dedos, que serie de eventos tan afortunados para Román, una inocente niña en el cuerpo de mujer con retraso mental, suficiente para sentir deseo, no tanto para resistirse, una familia que la ama pero agotada de lidiar con ella, sus padres ya no son jovencitos y su hermano debe vivir su vida, un horario universitario perfecto para poder estar a solas con ella, un cuerpo que arde en desde o, muy caliente y que lubrica a montones, suficiente para que escurran y mojen todo.
De a poquito va empujando, no la quiere tomar a la fuerza, la mano que sostiene la base es también la responsable de tocar la vulva y esparcir la humedad, hace un trabajo de puta madre.
La verga se va de un lado a otro, de lo resbaloso, algunas veces penetra la vulva arrancando gemidos de la pequeña que aguanta el dolor ante la incertidumbre de saber que se sentirá.
Poquito a poquito, con mucha paciencia y ternura la caliente cabeza fue venciendo la resistencia desarrugando los pliegues del ano, estirando los relajados músculos que por fin ceden al invasor.
La cámara estaba recargada en una almohada, a Román se le ocurrió grabar el momento en que desvirga su primer culito, piensa en cómo dejó pasar esa oportunidad la primera vez.
Al tener la punta de la lanza bien sujeta el chico soltó su verga para tomar el celular y grabar bien el momento.
Mimi pija y gime, aún no le meten bien la verga y ya siente malestar, no es un dolor desgarrador, solo una punzada y la sensación de cagar para adentro.
M: aaay.
R: shhhh shhh shhh, aguanta, aguanta, aún no entra la cabeza.
M: Siento que me abres.
R: Sí mami, te estoy abriendo, me hace muy feliz, se siente muy rico.
M: grrm
Mimi gime mientras el glande completo le abre el culito, Román está en el puto cielo, la puchita es deliciosa, pero el culito es jodidamente estrecho.
El chico lucha con sus demonios internos, hace un esfuerzo por no clavarle la verga de golpe hasta el fondo, sabe que Mimi se ha metido pequeños objetos por el ano pero a muy poca profundidad, no debe ser un animal, no por ahora, la debe entrenar con paciencia antes de poder cogerla por el ano con energía.
Acompasando a su amante, Román le sigue el ritmo de su respiración, cada vez que Mimi se relaja y exhala, un par de centímetros de verga invaden su recto repitiendo el ciclo.
Por suerte para Mimi la verga que le roba su segunda virginidad no es tan larga como ella creé, con 10 minutos y 5 movimientos ya la tiene clavada hasta la base.
La chica suspira del dolor, no es tan intenso pero ahí está, siente incomodidad en su culito sin llegar a ser totalmente desagradable, es como cuando hace popo y a ella le gusta hacer popo, ese fue el motivo por el cual aceptó meterse cosas por su culito en primer lugar.
Román espera paciente a qué su amante se relaje con su verga clavada e imitando la pose de hace un rato recostó su cuerpo sobre el de ella para besarle sus Teresas y labios con la esperanza de acelerar el proceso de relajación.
Es una situación extraña situación dual de carga mayormente positiva para Mimi, no deja de pensar en que por ahí sale su popo, la incomodidad le causa muecas, esa es la parte negativa, lo positivo está en lo rico que siente sus Teresas, le encanta que la besen y la diferencia principal está en lo rico que se siente cuando los pelos de su macho rozan el botón de su conejo aprisionado entre los dos cuerpos.
Mimi se va relajando de a poco probando los límites de la paciencia de Román que le urge meter y sacar, piensa en todo lo leído, piensa en Mimi, si le hace daño ya no va a querer jugar o peor, hablará.
Las muecas se fueron calmando de a poco, los músculos anales se fueron relajando aceptando a su nuevo inquilino.
Román olvidó el propósito de la espera porque se sentía muy cómodo degustando los senos de Noemí, es la primera vez que los tiene así de disponibles, benditas Teresas, le ayudaron a soportar la espera.
Se divierte con ellos, chupa los pezones, los juega en su boca como un bebé, una suave mordidita aquí, una succión por allá, sutiles agitadas como pesandolos y comprobando su firmeza, la combinación de todo fue lo que terminó por relajar a la chica y desconectó al muchacho permitiendo al ano relajarse.
Al paso de unos momentos Román levantó el rostro y se encontró con una Noemí sonriendo a la expectativa de lo que seguía. En su infantil cabeza su amante tiene toda la razón pues se ha cumplido cada promesa que le ha hecho.
Ya no le incomoda su culito, lo siente abierto, como si un pedazo de popo se le hubiese atorado, pero es una sensación cómoda.
Román trepó para comerse a besos a su amante, esa mujer de 27 años con mente de 8 que le ha dado tanto placer y le permitirá practicar hasta que se sienta preparado.
Entre beso y beso Román inició el baile, primero salió poco a poco hasta que algo así como 5 centímetros estaban fuera.
Mimi frunció el ceño mientras su nuevo inquilino se retira dejando su canal trasero abierto y abandonado aunque con cierto alivio.
Hubo una pausa para los besos antes de regresar por el camino expandiendo el interior de Mimi quien ya no sufre, su infantil mente no logra definir lo que siente, pero no es dolor, es como sorpresa.
Para Román disfruta del coito, es diferente, la vagina aprieta, sí, pero el ano se ajusta como un guante de látex haciendo presión uniforme, la diferencia es la húmedad lo suave que se siente el interior.
Armado de valor y haciendo alarde de su fuerza, Román cargo a la mujer en brazos sin sacarle la verga, la llevó cargando hasta la sala, se agachó para recoger su short, sacó el lubricante de la bolsa y la llevó de regreso al cuarto mientras la besa.
En la misma pose en que todo inició Román aplica generosas cantidades de lubricante anal, piensa en los pistones del tractor y como todo debe estar lubricado para un óptimo funcionamiento.
La diferencia es abismal para ambos, son la fricción pegajosa del flujo vaginal seco Román puede meter y sacar todo el largo de su verga con total confort y comodidad para beneplácito de ambos, porque Mimi resultó beneficiada también con el fresco del gel, un pequeño respiro para el sutil ardor de su recto.
El coito sigue lento y con ritmo, la carita de Mimi es de consternada, gime despacito sorprendida por la sensación, no duele, no arde, su amante mantiene húmeda la zona aplicando lubricante, es una sensación agradable, como ese alivio que sientes al ir al sanitario, no es suficiente para tener un orgasmo, pero si para gemir y hacer muecas de placer.
Román disfruta el momento, los pliegues se estiran siguiendo el movimiento coital, está feliz, su primera vez fue con una virgen y además la desvirgó analmente también. Se deja llevar por el placer, a diferencia de la vagina, aquí no va a prolongar nada, se deja llevar por el placer de llegar hasta el fondo y regresar hasta que solo el glande queda afuera lubricado en el proceso.
El asalto anal duró poco, 8 minutos de movimiento antes de liberar su segunda carga de semen repartidor en varios disparos.
Clavado hasta el fondo y aferrado a los hombros de la hembra el chico deja palpitar su semen desde la base aferrado a ella.
Son las 3 de la tarde, faltan más de 2 horas antes de que lleguen los padres de Noemí, mientras el tiempo pasa jugando con el pene morcillón que robó todas sus virginidades.
R: Hoy estuvo muy rico
M: Ujum -dice la chica sin sacarse la verga-
R: Haremos esto 2 veces por semana, lunes y jueves.
M: *sonidos de chupado sacando la verga de su boca* ¿Puede ser más?
R: Depende mis tareas bebé, yo quisiera meterte la verga diario, pero no es posible, hay que tener cuidado mi amor *empujando la cabeza a su verga guiando la mamada.
M: ghuego *con la verga en la boca*
10 minutos de mamar pito fueron necesarios para revivir el miembro, Román tiene ganas de probar una pose más, ahora Mimi acostada de lado con una pierna levantada recibe verga con bastante libertad, entre la húmedad de su vulva y los restos de lubricante su macho va y viene con total libertad.
Cachonda como ella sola, Mimi gime de lo lindo que se siente, Román no piensa en ella, solo en su placer, no obstante eso es suficiente para que la hembra se venga un par de veces antes de cambiar de pose y acostarla boca abajo sobre una almohada y embestirla desde atrás.
Mimi gime sumiendo la cabeza en la almohada, berrea con fuerza presa del placer y del morbo que no entiende su inmadura psique, el semen sale de su ano con la presión interior del miembro que profana su vagina.
Pitiza a pitiza la chica berrea una y otra vez soltando 2 squirts antes de soltar el último y más grande un minuto antes de que su macho se vuelva a venir con la verga clavada en la puchita, Román explora el recto con el pulgar jugando en el ano haciendo presión extra en el interior sacando los últimos rastros de semen que escurren a la vagina.
Román sigue bombeando disfrutando el tibio interior, tiene la verga envuelta en espuma resultado de leche batida, piensa en lo rico que se la pasa y piensa en recordar estás sensaciones para poder comparar cuando tenga su primer coito con otra mujer.
Unos minutos después el chico riega el interior de la vulva soltando los últimos vestigios de semen que le queda terminando el encuentro a las 340 de la tarde, tiempo suficiente para limpiar la casa, ordenar el cuarto de la chica y si sobra tiempo, un rico faje en el baño.


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