Un chofer amante de los niños
Pablo tiene que salir de su ciudad en provincia, por un escandaLo familiar, va a la capital y se emplea como chofer particular, y alli continua sus aventuras con una niña, y con los hijos de su casera.
Pablo, El chofer que amaba a los niños
Pablo estaba más que feliz del avance que había logrado con la pequeña Rosa, lo había hecho sentir en un paraíso privado, solo para él, continuaba con la excitación que le había causado ese beso en la boca a la pequeña, iba en el bus camino a la habitación que tenía rentada, y no veía la hora de llegar para pajearse, y aliviar toda esa tensión sexual que sentía en este momento.
Pablo se sentía cada vez más arrecho, y sentía cada vez mayor presión en su verga, el bus estaba lleno y el se encontraba parado agarrando el tubo que sirve para sostenerse, cuando vio que más gente subió en un paradero, haciendo que los demás pasajeros se desplacen apretujándose aún más, una escolar de unos 11 o 12 años se le puso delante, llevaba un maletín con libros y cuadernos ,en la mano derecha, y con la izquierda se agarraba del asiento que tenia enfrente, en un movimiento brusco del bus, Pablo roso con su verga el culo de la chica, lo que ocasiono que sintiera como una descarga, y al ver que la chica no tuvo reacción alguna, se quedó allí , topando su pinga con ese culito, sintió como se le ponía mas dura, y la apoyo entre esas nalgas, se movía muy suavemente, por el pantalón ya se le notaba que tenia la pinga parada, pero felizmente el maletín de la estudiante cubría la erección de miradas indiscretas, por lo que más confiado, siguió moviéndose suavemente frotando su verga, y haciendo más intenso el morbo que ya venía sintiendo, sentía que empezaba a sudar de la excitación, y seguía frotando su verga contra esas nalgas que tenia enfrente, ya estaba teniendo salida de lubricante, y si seguía asi, sabia que la iba a dar en el bus, pero su paradero se acercaba, por lo que tuvo que dejar el sitio, y al alejarse vio como lo miraba la colegiala a la que estaba punteando, y le estaba sonriendo con complicidad, sonrisa que el también devolvió mientras se dirigía a la salida.
Pablo camino presurosamente a la casa donde se hospedaba, la casa donde le alquilaban la habitación quedaba en un barrio populoso, y la dueña era una señora de unos 35 años, que tenía dos hijos, una niña de 10 años Corina y un niño de 8 Beranrdo, ambos paraban pendientes de Pablo, ya que siempre les traía una golosina, y jugaba con ellos, cosa que nadie hacía en esa casa.
Pablo abrió la puerta con su llave, y entro a la casa con prisa, los niños se encontraban sentados en un sofá de la sala viendo televisión, el siguió hacia su habitación que quedaba al final de un pasadizo.
Entro a la habitación, la cama aun destendida, pues había salido de prisa en la mañana, se quito los zapatos y el pantalón, al bajarse el calzoncillo, salió su verga a medio pararse, aun la piel se arremolinaba alrededor de la enorme cabeza de esa verga, él se acarició, y pensando en Rosa, y en la colegiala del bus empezó a sentir como se le paraba, la apretó bajando la piel plegada, hasta que apareció la brillante cabeza oscura, sentado en la cama, separo las piernas estirándolas mientras subia y bajaba el prepucio, descubriendo y volviendo a cubrir la cabeza de su verga, necesitaba darse una paja, para aliviar toda la arrechura que sentía.
Había entrado tan de prisa a su habitación que olvido asegurar la puerta, por ello se sorprendió mucho, cuando escucho la voz de Corina que le preguntaba que hacía, al levantar la vista vio a los dos niños, mirándolo en el umbral de la puerta, como se corría la paja.
Solo dijo, casi gritando, estoy ocupado, cubriendo con las dos manos su pinga completamente parada, váyanse.
¿Qué haces?, pregunto Corina, con una sonrisa en sus labios.
Nada, dijo Pablo Vayanse de una vez.
¿Puedo ver tu pipi?, dijo Corina ampliando su sonrisa.
Eso disparo el morbo en Pablo, hacía tiempo que quería tener un acercamiento mayor a la chica, le traía golosinas y jugaba con ella, para ganar su confianza, y con la esperanza de en algún momento culeársela.
¿Dónde está tu mamá?
Se ha ido a la casa de mi tía, a jugar a las cartas, le contesto Corina.
Pablo vio en eso una oportunidad, aunque había riesgos, pero ya había tratado a Corina y su hermano algún tiempo, y sabía que lo estimaban.
¿Realmente quieres ver mi pipi?
Pero ¿y tu Bernardo?, yo también quiero ver, respondió este.
Está bien, pasen y cierren la puerta con seguro, les dijo Pablo.
Una cosa más, no le deben contar, ni hablar con nadie de esto, ni de lo que hagamos acá, ¿entendido?
Si, a nadie contesto Corina, a nadie repitió Bernardo.
Acérquense, les dijo Pablo, y los dos niños casi corrieron a su lado.
Con la interrupción, y toda la conversación subsiguiente, la pinga de Pablo había perdido dureza, cuando retiro las manos para enseñarles la verga, si bien no estaba completamente flácida, si estaba en remisión, la cabeza estaba cubierta por la piel, arremolinándose alrededor de la cabeza de la pinga.
Que les parece, les pregunto a los niños, Corina riendo nerviosamente dijo, es grande, si dijo Bernardo, muy grande.
¿Quieres tocarla?, pregunto Pablo, Corina lo miro a la cara, y luego mirándole la polla, acerco la mano y la toco con la punta de los dedos, retirando de inmediato la mano, no tengas miedo, le dijo Pablo, agárralo bien, como lo hago pregunto Corina, y el tomándose la pija con la mano, le dijo, asi, tus dedos deben ir alrededor , ¿ves?, le decía mientras se pajeaba en la cara de los niños.
Corina la sostuvo en su mano, y Pablo empezó a sentir como su pincho iba creciendo, estirándose, poniéndose duro, apriétala le dijo, y Corina obedeció.
¿Te gusta?, pregunto Pablo y Corina sonriendo movió la cabeza afirmativamente, que te parece insistió Pablo, es muy suavecita, le dijo Corina, ¿no quieres darle un beso?, no, contesto la niña, anda no seas malita, dale un beso, Corina acerco sus labios a ese cipote que se balanceaba de abajo para arriba, por lo duro que ya estaba, y le dio un rápido beso, posando rápidamente lo labios en la cabeza de la verga.
Que rico lo haces, le dijo Pablo, eres una mujercita muy linda, y ya estas grande, y cada vez más bonita, me gustas mucho, ¿quieres que seamos muy amigos?
Ya ves, como no pasa nada, dale un beso, pero más largo, que dure un poco más.
Corina estaba entusiasmada, había encontrado alguien que la trataba como mayor, le estaba enseñando su verga, algo que ella hacía tiempo tenía curiosidad por ver, la había tocado, le gustaba, era muy suave la piel, parecía seda, o algo asi de suave, le había dado un beso y ahora le pedía que la besara más, ella estaba sintiendo como latía su corazón, cada vez más rápido, y no quería defraudar a Pablo, quería que siga siendo su amigo y que la trate asi, con confianza, le había dicho que era una mujer linda, no podía arrepentirse ahora, por lo que asomo su cara a esa pinga palpitante y poso sus labios en la brillante cabeza, y como los tenía medio abiertos, ante un empujón que dio Pablo se le metió la cabeza a la boca, y a pesar que se sorprendió, no se retiró, escucho que Pablo le decía que asi lo hacía muy bien, por lo que la mantuvo en la boca, sintió que le sujetaba la nuca, y entonces el empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás, ella sintió que debía abrir más la boca, para alojar tremenda pieza, y sintió como entraba más adentro de su boca, no se retiraba, porque a Pablo le gustaba mucho, se sentía orgullosa, importante, mayor, pero en eso le vino una arcada y saco esa verga de la boca para toser.
Pablo se dio cuenta que había llegado bastante lejos, y que debía bajar la intensidad, por lo que debía mantenerlos interesados, y entonces les dijo, y ustedes no me han enseñado sus pipis, tienen que mostrármelos.
Bernardo fue el primero en bajarse los pantaloncitos cortos y luego el calzoncillo, y pablo se sorprendió de ver la pequeña pinga del niño completamente parada y dura, señalando hacia arriba, pegada a su estómago, lo que significaba que todo esto ya lo había excitado.
Cuando Corina vio a su hermano mostrando su verga, ella no quiso quedarse atrás, y se bajó el short y el calzón que vestía, mostrando su abultada conchita.
Pablo quedo encantado al ver la conchita de Corina, completamente lisa, diáfana, sin mancha alguna, con dos montecitos abultaditos divididos por una rajita rosadita, su pinga saltaba ante esta visión, y entonces les dijo, ¿puedo tocarlas?
Corina asintió, y Bernardo también.
Pablo paso suavemente los dedos de su mano izquierda, por el coño de Corina, ella reacciono riendo, pues sintió que algo sucedía allí, cuando se la tocaban, y eso le gustaba, Pablo con la mano derecha sujeto la verguita de Bernardo, este también reía, empezó a bajarle el prepucio, que cedió sin resistencia, no estaba adherido, descubrió la cabeza de esa pequeña pinga, estaba brillosa, y muy rosada, volvió su atención hacia Corina, empezó a acariciar la conchita de la niña, ya con toda la mano, le pasaba la mano sobre la conchita y le dijo, tienes una conchita muy linda, me gusta mucho, con los dedos empezó a separar sus labios vaginales, y noto que salía un liquido transparente de su vagina, era indicio de que estaba excitada.
Para Corina, era nueva esa sensación, de ver que llamaba la atención de un adulto, al que a ella además, le gustaba mucho, y sentir que el la consideraba ya grande, y hacia cosas de grande con ella, y también claro, le gustaba cuando él le tocaba su conchita, como él le decía.
Pablo, sin dejar de acariciar el pequeño coño, le pregunto si podía darle un beso allí, Corina dijo que si con cierto entusiasmo, por lo que Pablo la cargo y la echo sobre la cama, le abrió las piernas y metió su cabeza entre ellas, le encantaba mirar esa delicia, sentía que era como una fruta fresca, que estaba a punto de comerse, separando los labios vaginales con los dedos, se metió el dedo índice en la boca, llenándolo de saliva, y se lo paso un por ese botoncito, como un frijolito.
Corina sentía como un cosquilleo que le recorría la espalda, las piernas, el vientre, realmente lo sentía en todo el cuerpo, y su corazón latía muy fuerte, muy rápido, pero cuando el dedo de Pablo toco su Clítoris, la sensación se hizo mas intensa, e instintivamente arqueo la espalda.
Pablo vio como la niña arqueaba la espalda, y aprovecho para meter debajo de ella su mano derecha, y tomando sus nalgas las levanto para acercar esa chucha a su boca, saco la lengua pasándola por entre la raja que separaba esos dos montecitos, sintió como Corina arqueaba mas la espalda y gemía, entonces metió su lengua buscando un orificio entre esos labios, revolvió la lengua, mientras la niña se retorcía en su brazo, el sin dejar de apretar sus nalgas, lamia toda esa conchita , sentía como que saboreaba un durazno fresco y jugoso.
Corina sentía que no podía resistir más esa sensación que estremecía todo su cuerpo, y se hacia a la vez insoportable, como deseada, a pesar de que sentía que no podía resistir, quería más, lo que esa lengua le hacia sentir era algo tremendo, sentía el palpitar en sus sienes, su corazón, pero sobre todo entre las piernas, no podía soportarlo, pero quería más.
Cuando Pablo saboreaba esa delicada fruta en su boca, sintió que su verga, que estaba tan dura, que parecía iba a reventar , era apretada luego la rodeo una húmeda tibieza, bajo la vista solo para comprobar que Bernardo estaba engullendo su verga, la empezó a mamar, no solo la metía en su boca, sino que succionaba, mientras con su mano subia y bajaba por todo ese tronco, no podía creerlo, ese niño de tan corta edad, le estaba dando una mamada de profesional, Pablo pensó, donde lo habrá aprendido, por que lo hacia delicioso, esos pensamientos y la sensación que experimentaba su pinga, lo distrajeron del disfrute de la conchita de Corina, por lo que volvió a concentrase en ella, que no dejaba de retorcerse ante los embates de su lengua.
Las excitación de lo que le hacia a la niña, pero sobre todo el placer que le estaba dando Bernardo con su boca, hicieron que sintiera el apuro de sus cojones, que ya no podían retener la leche contenida e instintivamente saco la mano de las nalgas de Corina para llevarla a la nuca de Bernardo, y dando un fuerte bufido, soltó cinco chorros sucesivos dentro de la boca del niño, que al no poder pasar tanta cantidad de lechada, empezó a tener arcadas, por lo que Pablo soltó su nuca, y dejo que el niño se sacara la verga de la boca para poder respirar, como Bernardo empezó a toser, Pablo se preocupó, y puso toda su atención en él, sobando su espalda le preguntaba si estaba bien, el niño con los ojos llenos de lágrimas, por el esfuerzo de la tos y el ahogo que había sentido con la leche llenando su garganta, solo asentía con la cabeza, pues aún no podía hablar.
Habiendo vaciado sus cojones y calmado sus ansias, Pablo se fijó más en el niño, vio que su pequeña verga estaba distendida pero flácida, por lo que le dijo, ¿Bernardo quieres que yo te bese allí?, el niño asintió con la cabeza, por lo que Pablo tomo sus nalgas en sus manos y lo acerco, para luego meterse su pequeña pinga en la boca, y empezó a chuparla, suavemente, y noto como se iba parando y endureciendo, cuando la sintió dura succiono más rápido, el niño le sostuvo la cabeza, y empezó a mover la cadera, metiendo y sacando su verga de la boca de Pablo, se notaba que era algo que ya había hecho antes, lo que le dio cierta curiosidad a Pablo, se dio cuenta que el niño había llegado a su clímax ,cuando el empezó a temblar y gemir, dejo de chuparle la verga.
Mientras le limpiaba a Bernardo la leche que le había caído en el pecho, le pregunto si ella y su hermana también jugaban asi, pero el niño contesto que no, y Corina, replico que nunca jugaban asi, Pablo solo comento, que deberían hacerlo, pero sin que los vieran, y ambos niños rieron.
Pablo se quedo pensando en que si no era con su hermana, con quien había adquirido esa experiencia Bernardo, pero no le pareció oportuno hacer esas indagaciones en ese momento, y terminando de limpiarlos, se vistieron , y Pablo le dijo a Bernardo que fuera a buscar unos chocolates que había en el cajón de su mesa de noche, que eran para ellos, Bernardo saco los chocolates del cajón y los compartió con su hermana, Pablo les abrió la puerta y los despidió con un beso, para a continuación meterse a la ducha, pensando que ese había sido un día muy productivo, mientras jabonaba su verga, dijo, pronto vas a estar dentro de Rosa, Corina, y Bernardo.
Loverandmaster
Si les gusto y quieren saber más de Pablo, háganmelo saber a

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