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Heterosexual, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

Una gordita para dos Machos II

Dos hombres pajeros, mucho alcohol y una gordita muy obediente..
Primera Parte:

Una nena gordita para dos machos

Durante dos semanas Ale y yo estuvimos coordinando y pactando ciertas cosas. Todavía no podía creer lo que estábamos planeando hacer. Conseguimos una casa quinta de alquiler. Le pregunté si ya había hecho esto antes y me dijo que no, pero que lo pensó varias veces. También me dijo que sintió que yo era el indicado. Íbamos coordinando todo por mensajes:

 

– Nos encontramos en un lugar público y de ahí vamos a la casa.

– Ok… Como quieras

– Y después vamos viendo… La idea es que te ganes su confianza. Quiero que la seduzcas. Y vemos hasta donde llegamos. La idea no es forzarla ni nada.

– Estoy de acuerdo con todo.

– Yo te voy ayudar, pero tráete algunas golosinas y juguetes, a Mora le gustan los premios.

– Dalo por hecho.

 

Cuando llegó el finde, acordamos reunirnos el sábado, antes del mediodía, en un centro comercial, por cuestiones de seguridad. Ambos teníamos un poco de miedo supongo. Él no conocía mi cara ni yo ya suya. Nos vimos en el patio de comidas, lo reconocí porque la reconocí a ella. Pero no me acerqué, quería estar seguro. Por un momento pensé si era una especie de trampa y terminaba preso.

 

– Ya estoy. -le mandé.

– Estamos en una de las mesas. – respondió y me mandó una foto de ella. De hecho lo ví tomándole la foto.

 

Alejandro era grandote, unos 40 años, con algo de panza. Espalda ancha, brazos gruesos. Tenía pinta de policía o gendarme. Todavía podía dar la vuelta e irme. Pero el morbo pudo más y me arrriegué.

 

– Alejandro?

– Mati, sos vos?

Asentí.

-Hey amigo! Cómo estás, casi no te reconozco! Exclamó efusivo. Se levantó y me dió un abrazo que a decir verdad me tranquilizó un poco la paranoia que traía.

– Veni, sentate, te presento a mi hija.

– Ah…pero que hermosa nena! Cómo te llamas, linda?

– Mora me llamo. – me respondió tímida con una voz dulce que ya me excitaba.

– Hola Mora, qué lindo nombre! -me acerqué y le di un besito en el cachete. Estaba perfumadita y su pelo olía a champú.

 

Ella siguió jugando con su pony mientras Ale y yo hablábamos de laburo y cosas de gente normal. Que andaba mal con la mamá de Mora, que le pedía cada vez más plata. Que no llega a fin de mes, que tiene la tarjeta reventada. Cosas así.

 

Después Ale me dijo voy a comprar un helado quédense un ratito ustedes así se conocen. Aproveché para preguntarle sobre sus gustos… cuáles golosinas y cuáles juguetes, cuáles dibujitos. Mora era una nena muy inocente, medio tonta, incluso para su edad. A veces hablaba en neutro como los dibujos animados.

 

Ale volvió con un helado de vainilla. Nos sentamos a ver cómo Mora lamía ese helado blanco que le chorreaba los labios y la barbilla.

Ale me susurró:

– Imaginate que así va estar en un rato pero con tu pija.

– Uh, amigo no me digas eso que se me para acá nomás.

– Yo ya estoy con los huevos re duros desde la mañana pero me estoy guardando la leche… Y si vamos yendo?

 

Caminamos hasta el auto que estaba fuera del shopping. Una parte de mi todavía esperaba una emboscada.

-Mora vos anda atrás con el tío, así se conocen. – dijo guiñandome el ojo.

 

Arrancamos y me mandó un WhatsApp.

– Ganatela mientras vamos a la casa.

 

Lo que duró el viaje estuve ganandome la confianza de la gordita, empecé por preguntarle qué cosas le gustaban. Al ser profe de Ed. física sabía las modas entre los niños, así que fue fácil. Me sorprendió cuando le pregunté si ya había terminado el jardín (era Diciembre) y me dijo que ella no iba al jardín. Lo miré a Ale que acotó – La mamá trabaja de noche y de día duerme, no la lleva. Mil veces la llamaron. Es un desastre.

 

Seguí hablando con Mora, ya la tenía abrazada por detrás de su espalda y me llega otro mensaje:

– Tocala un poco

pero tranqui

acariciala.

Ale miraba atento por el espejo, podía ver cómo se tocaba el bulto, le excitaba tanto o más que a mí la situación, que yo esté seduciendo a su (supuesta) hija.

 

Distraje a Mora con la charla mientras puse una mano en su regazo. Ella traía un shorcito de jean y una remera corta blanca que no le tapaba toda su pancita. Mientras le hablaba acariciaba su pelo y sus muslos. Ella en un momento miró mi mano y me miró a los ojos pero no me cuestionó por qué la tocaba, tal vez porque le estaba diciendo que había traído golosinas para más tarde.

 

Cuando llegamos, bajamos las bebidas y la carne para el asado. Morita vió la pileta y se volvió loca.

– Papiiiiiiii, puedo meterme a la pile?

– Todavía no amor, primero tenemos que comer y hacer la digestion… Jugá un poquito con tus jueguetes.

 

Ale prendió el fuego y yo preparé unos fernet con coca.

Nos paramos al lado de la parrilla y tomamos un vaso… Después otro… Después uno más. Hacía calor y se podría decir que queríamos entonarnos rápido para darnos coraje.

Cuando nos dimos cuenta a la carne ya le faltaba poco y ya estábamos bastante tomados.

 

– No le podemos pedir más al día… tenemos carne, alchohol y mujeres… Bah una mujercita jeje. – me dijo dándome una palmada en el hombro.

– Más que el asado, yo quiero probar la carne de esa lechoncita que está ahí. 🐖 – señalando a la nena.

– Jejeje, estás ansioso? Vamos a jugar un poquito con ella entonces…

Moraaaa querés meterte a la pile un ratito?

– Si papiii quiero

– Bueno, tenés ponerte la bikini y el protector solar.

– Me pones vos, papi?

– Yo tengo que hacer el asado, hija… -se excusó Alejandro- pregúntale al «tío» Mati si te ayuda.

Mora se abrazó a la pierna de su papá y se volteó a verme algo avergonzada.

 

– Dale Morita, ya sabes que cuando estás con papá, si querés algo tenés que hacer lo que te digo. Andá a buscar tu bikini.

– Amigo ayudala a cambiarse y ponele el protector solar.

 

La nena fue a buscar su mochila y sacó su bikini. Alejandro y yo estábamos con una erección terrible en los pantalones. Nos miramos con complicidad y nos reíamos.

 

Mora se sacó las sandalias y con esfuerzo se quitó la remerita blanca y dejo al aire ese par de tetitas de nena gorda, unos montecitos blancos adornados con una areola rosadito pálido y pezoncitos con la puntita invertida hacia adentro.

 

– Que lindas tetis, Mora. 😍 -le dije, lo cual la hizo sonrojarse y taparse con sus manitas.

– Tocaselas- ordenó su papá mientras se amasaba el bulto sobre la bermuda.

 

Me arrodillé frente a ella que estaba parada quitecita mirando a su papá mientras yo acariciaba y amasaba sus pechitos que se sentían como unos montecitos flácidos.

 

– Son muy lindas tus tetitas Mora, les puedo dar unos besitos?

Ella miró de nuevo a su papá buscando aprobación.

-Chupaselas todas amigo. -dijo Alejandro con tono de borracho mientras se desabrochaba el cinturón y sacaba su chota que era bastante grande y gruesa a pesar de no estar totalmente erecta.

 

Me metí la tetita izquierda de Mora en la boca mientras le desabotonada el short de jean que tenía puesto. Le chupé la tetita derecha y le fui bajando el shortcito. Cuando tenía el short en los tobillos, Alejandro ya se estaba masturbando y ordenó:

 

– Bajale la bombacha.

Mora, obediente y quieta no decía nada, se dejaba hacer…Solo miraba a su papá pajeandose a dos metros de ella mientras un chico la desnudaba.

 

Con las dos manos le baje la bombachita y ella levantó uno a uno sus piecitos para quedar al fin desnuda. Tenía un pubis ancho y rechoncho con una rajita más bien corta, escondida hacia abajo.

Desde mi posición se podía sentir los aromas vaginales que estuvieron caldeándose durante el trascurso del día.

 

Mora agarró su bikini pero su papá le dijo que espere, que le quería dar unos besos en la chucha. (Algo que ya había hecho alguna vez estando solo con ella).

 

-Veni, ponete al lado mío- me dijo en ese tono autoritario que tenía.

La sentó en el sillón y le separó las piernas.

– Sentí el olorcito que tiene esta putita.

Sin dar muchas vueltas empezó la lenguetearle toda la concha como un degenerado al mismo tiempo que se pajeaba.

 

Mora con la espalda en el sillón se reía como un bebé, se tapaba la boca y hasta sacudía sus piernitas a veces.

Yo me pajeaba deliciosamente al ver en vivo como ese hombre le hacía sexo oral a su propia hija.

 

– El tío también te quiere dar unos besos en la chucha… Lo dejas?

Mora asintió muy obediente y Ale me dijo – Comesela toda amigo. Es toda tuya.

 

Me cedió el lugar y me puse entre sus piernas. Mora y yo nos miramos a los ojos, hizo una mueca como si estuviera por hacer una travesura que interpreté como un permiso de su parte, así que besé sus tetitas su pancita hasta llegar a lamer esa vaginita gorda. Tenía un sabor saladito con aroma húmedo, a transpiración, a conchita y pis, una delicia. La nena daba unos gemidos agudos a la vez que se retorcía por las sensaciones que le estaba generando. Alejandro nos daba aliento mientras miraba atento y se pajeaba.

 

-Te gusta mi amor? Te gusta como el tío te lame la chucha?

 

– Te gusta comerle la conchita a mi hija, amigo?

 

– Uh, hijo de puta… que bien que le comes la concha a mi nena. Me encanta.

 

Todo eso nos decía mientras se masturbaba.

 

Después de unos minutos que haya estado devorando su sexo, la nena estaba algo agitada e inquieta, si tuvo un orgasmo no me di cuenta.

 

– Papi puedo ir a la pile ya?

– Si bebé pero te lo tenés que ganar, ya sabes.

 

Alejandro la agarró del brazo y la hizo ponerse de pie frente suyo.

– Vení amigo, vamos a darle leche a esta putita.

– Si querés ir a la pileta, nos tenés que chupar el pito a los dos ¿sabés? -le dijo.

 

Era una escena morbosa: dos adultos con el pene erecto frente a una nena de 5 años desnuda, esperando que nos haga sexo oral. Para colmo la nena nos llegaba justo a la altura de la chota. Qué sabia es la naturaleza ¿no?

Alejandro le hizo agarrarnos la pija a los dos. Mora las amasaba y jugaba con ellas. Las observaba… hasta hizo que nuestros grandes se rozaran entre sí.

 

– Papi, por qué tu cosa es más grande que el de él?

– Si, porque el pito de papá es para mujeres grandes y el de pito Mati es para jugar con nenas como vos.

Mora se quedó pensando unos segundos con nuestros pijas en la mano.

 

-Y por qué el de él no tiene pelos?

– Porque a las nenas les gusta más así, sin pelitos. -le respondí yo. ¿A vos cómo te gusta más; con pelos o sin pelos?

– No sé 🤷🏻‍♀️ -dijo encogiendo los hombros- …sin pelos.

 

Ale la agarró de la cabeza y le puso la pija en los labios. Mora abrió y apenas le entraba el glande en su boquita, sus dedos gorditos y cortitos no llegaban a rodear el tronco de su papá, la tenía muy gruesa.

 

Después de unas cuantas chupaditas se la sacó de la boca y le dijo que me la chupara a mí. Sin chistar se metió mi pene en la boca. Lo hizo rápido, sentí el roce de sus dientes. Su boca era chiquita y cálida. Succionaba con hambre y se notaba que sabía algo de chupar pija y lo hacía con gusto. Le dije que hiciera despacito si era más rico y yo duraba más.

 

Ale la manejaba a su antojo, le empujaba la cabeza así se atragantaba con mi verga. Después le hacía chupársela a él un rato y volvía a ponerla a petearne a mi. Después sacó el celular y se puso a grabar.

 

– Querés ir a la pile hija?

– Mh hmmm- asintió Mora con mi pene en la boca.

– Te vas tomar toda la leche de mi amigo?

– Mh hmmm-

– Míralo a los ojos y pedile que te dé la leche.

– Me das la leche?

 

– Uy si mi amor, te doy toda la lechita que quieras. Te la vas a tragar?

– Ajam

 

Le sostuve la cabeza y le cogí la boquita para apurar el orgasmo, con la leche que tenía solo fueron unos instantes. Se mandé hasta el fondo y acabé bien rico en su garganta. La lechoncita hacía arcadas pero igual se tragaba todo, no se le cayó nada.

 

– Asi mi vida, tragate toda la leche de mi amigo.

– Seee, se tomó toda la chechona, amigo.

– Si, si es tremenda petera como la mamá -decia Ale mientras se pajeaba sobre su carita.

 

– Uff putita la que te espera hoy, te vamos a llenar de leche hija de putaaa.

 

Alejandro eyaculó en la cara de su hija chorros y chorros de semen que parecían yogur de tan espeso que se veía. Mora tenía toda la cara cubierta y le había caído hasta el pecho.

Le embarró toda la cara y le dijo que la leche de hombres hace bien a la piel y se la encremó todo el torso con su propio semen. Cuando terminó se subió los pantalones y me dijo:

 

– Ponele la bikini y llévala a la pile que yo voy a ver la parrilla.

 

Nos fuimos a la pile con Mora que actuaba como lo más normal del mundo, se ve que ya lo tenía naturalizado el hecho de que el papá la pusiera a chupar pija.

 

Al rato Ale nos llamó a comer. La gordita comió más que yo incluso. Cuando la nena se fue al baño hablamos un poco mientras seguimos bebiendo.

 

– Y… Que te pareció mi nena?

– Una diosa, gracias amigo por la invitación.

– De nada amigo, yo también quería hacer esto.

– Fue riquísimo todo, el asado y la lechoncita.

–

Igual recién empezamos, eh! A la noche la vamos a enfiestar como una puta. Va tener que atendernos a los dos.

 

– Que rico… una gordita para dos machos. Brindemos por eso 🍻

 

18 Lecturas/30 abril, 2026/0 Comentarios/por Sol y Pablo
Etiquetas: baño, hija, hijo, oral, orgasmo, semen, sexo, viaje
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