Antonio y su nieta 3
Tania inicia a su papá .
La pequeña Tania abría lo que más podía su pequeña boquita para chupar los huevos peludos y morenos de su abuelo, Antonio estaba totalmente desnudo acostado en su cama con las piernas abiertas y flexionados, disfrutando de la boca de su nieta de 6 años, la cual lamia, chupaba y succionaba las dos bolas de su abuelo, lugar donde fabricaba la deliciosa leche qué Tania deboraba como una adicta cada tarde después del Kinder
Antonio – qué rico chupas mis huevos bebita, deliciosa tu boquita, pero ahora se buena y mamame la verga princesa
Tania – si abuelito, te la voy a chupar bien rico jijijiji
Tania estaba desnuda, recostada boca abajo con la cabeza en medio de las piernas de su abuelo, se veía diminuta comparando el tamaño, primero lamio la verga de Antonio un par de veces, pasaba su lengüita desde los huevos recorría todo el tronco y llegaba hasta la cabeza inchada del cabron de su abuelo, esa verga estaba del tamaño del largo del rostro de su nieta, un buen tamaño para ser el juguete preferido de la pequeña Tania.
La niña tomó con sus dos manitas el tronco de la vergota y se llevó a su boquita la cabeza, la cual estaba derramando el lubricante natural, la pequeña saboreo con gusto ese líquido transparente, mamaba con fuerza, el aroma a verga de hombre le encantaba, su sabor lo disfrutaba, mientras mamaba con sus dos manitas masturbaba el tronco, Antonio apretaba sus puños soportando tanto placer provocado por una niña
Antonio – así pequeña así, que delicioso mi amor, sigue mamando, con fuerza bebita, tu boquita es una delicia, mama mi amor tragatela, comete mi verga ahhhhhh
La cabeza de Tania, subía y bajaba en medio de las piernas de ese señor mientras el subía sutilmente sus caderas para darle de comer a su nieta la deliciosa carne de macho.
Ahora era turno de Antonio de disfrutar de la panochita de Tania, la recostó, primero la beso en la boca de forma apacionada, la pequeña sintió como la lengua de su abuelo se metía y la llenaba con su saliva, luego fue bajando por todo su cuerpecito, chupo sus pezones diminutos, le abrió sus pierninas para dejar expuesta su panochita, hermosa, lisa nueva y muy mojada
Antonio deboro con locura ese manjar, Tania no soportaba tanto placer, la niña se retorcía mientras daba a probar sus jugos infantiles a la boca del cabron de su abuelo, Tania sudaba, temblaba, era increíble el placer que sentía con la lengua de Antonio.
Antonio – es hora mi amor, dame ese culito tuyo, verás lo que bien que te hace tenerme dentro
Antonio elevó las pierninas de la niña, dirigió su verga hacia el anito diminuto de su nieta, pero esta vez no ensalivo, lo haría así para que hubiera más fricción y Tania fuera llevada al paraíso sintiendo como su abuelo taladraba ese orificio tan pequeño, con gran fuerza y fricción la verga de Antonio se fue abriendo paso en ese estrecho lugar, Tania se limitaba a gritar de placer y por momentos parecía no soportar el tamaño, gemidos que llenaban la casa, algunos gritos y el repentino plac, plac, plac, plac del cuerpo de Antonio chocando contra el de su nieta en salvajes embestidas qué hacían que ambos se transportaran al paraíso, se habían convertido amantes perfectos, cambios de posición, besos mamadas babeantes, orgasmos de la niña, todo en un solo cuarto, esta vez Antonio preñaria el intestino de su nieta, aceleró el movimiento de sus caderas, sus huevos chocaba con el culito de Tania
Antonio – Toma pequeña, he, toma, siente al cabron de tu abuelo, disfruta de mi verga, mira como te entra toda, anda recibela, te voy a llenar de mi leche.
Los movimientos bruscos hicieron que eyaculara con fuerza, Tania sentía el palpitar de la verga en su interior y los chorros de semen preñando su entrecho culito.
Ambos quedaron acostados en la cama, cansados de la faena y el placer, nada como un abuelito que le enseña a su nieta lo que es un hombre y el derecho que tiene sobre ella.
El fin de semana
Los papás de Tania habían hecho una pequeña fiesta en su casa, Emilio el papá de la niña se había pasado un poco de copas, así que lo llevaron a que se recostara un rato.
La mente de Tania había cambiado, el sexo con su abuelo la había hecho notar que su papá era otra mamila la cual podría ser para ella, pero para que eso pasara primero debía introducir a su papá en el juego, Tania quería que su papá fuera de ella en la cama y aprovecharía ese momento.
Aprovechando el ruido de la música, que todos, estaban distraídos en la fiesta y que el cuarto de sus papás se encontraba en el primer piso, Tania entró de forma sigilosa, su papá estaba acostado boca arriba, roncando debido al tequila que había tomado, a la niña le encantó ver esa escena tu propio papá recostados con las piernas semi separadas era como una invitación para ella, estaba lista para hacer que su papá fuera parte de la trampa del juego.
Se arrastró en medio de las piernas de su papá llegando a su entrepierna, acarició un par de veces el bulto flacido sobre la tela, lo olfateo, olía delicioso para ella, bajo la bragueta metió su manita y de la abertura de su ropa interior sacó la verga flacidas de su papá, era increíble, en sus manitas tener ese pedazo de carne morena y cabezona aún sin despertar, era la verga de su papá y pronto sería toda suya.
En el rostro de la pequeña Tania ya no había inocencia, había maldad y deseo, metió la punta de la verga a su boquita y comenzó con la labor, succionaba con fuerza al tiempo que con sus manitas masturbaba la mamila de papi, comenzó a ponerse dura, poco a poco fue creciendo y poniéndose dura, para Tania se había convertido en algo increíble una barra caliente de carne como la de su abuelo, grande y lista para ella, comenzó a mamar con más fuerza, mientras masturbaba con energía, poco a poco Emilio fue recobrando el sentido, estaba despertando de su sueño, entre el tequila y lo adormilado parecía no estar viendo bien o estar soñando, su pequeña hija de 6 años en medio de sus piernas mamaba y masturbaba su verga como una experta.
Emilio – peque….. Que haces peque no espera mi amor eso no, eso no está mal mi vida
Tania – papi tu mamila esta muy grandota y sabe muy rica, dejame chuparla papito
Emilio – bebe no, espera mi amor, Dios se siente increíble, mi vida para un poco, mamá puede entrar y verte
Tania – no papi ella está en la fiesta y yo quiero chupar tu mamila
En la mente de Emilio todo era confuso, estaba disfrutando lo que su pequeña hacía, pero una parte de él sabía que era algo prohibido, era su propia hija mamando y usando palabras cachondas, no negaba que era un placer increíble, que tu propia hija te chupe la verga
Emilio poco a poco se fue relajando, pronto poso su mano sobre la nuca de su hija, había caído ahora no había marcha atrás y Tania lo sabía, ahora disfrutaría también de su padre la muy bribona
Tania – papi tu mamila esta bien grandota glup glup glup glup
Tania mamaba como una experta, había seducido a su papá estaba hambrienta de verga y ahora tendría otra aparte de la su abuelo.
Emilio – mi amor espera si sigues así voy a terminar sabes que es eso
Tania – si papito es cuando sale tu lechita y me la quiero comer jijiji
Emilio seguía con dudas y confundido, donde había aprendido su hija todo eso y más aún muchas mujeres desprecian el semen en su boca y aquí su bebita quería que la alimentara
Emilio se dejó llevar, disfruto de la mamada de su bebé le aviso cuando estaba listo para eyacular, los disparos de leche hicieron que las mejillas de Tania se inflaran mientras ella devoraba todo lo que podía.
Tania estaba feliz, la leche de su papá era tan deliciosa como la de su abuelo, después de unos minutos Emilio se incorporó y se sentó a la orilla de la cama
Emilio – mi amor ven, tengo que regresar a la fiesta para no levantar sospechas, pero tu y yo vamos a tener una platica he, eres una tramposa y pícara, vas a contarme un par de cosas, esto que paso mi amor es el sueño de muchos papás y tu pícara me vas a explicar después como aprendiste a hacerlo.
Emilio abrazo a Tania y le dio un beso en la frente pero después le dio un pequeño beso en la boquita, Tania y su papá se sonrieron con complicidad, se guardo la verga en el pantalón, se subió la bragueta y regreso a la fiesta
Tania debía inventarse una historia nueva para su papá, pero ya tenía planes para el, ya que no solo le daría su anito, si no que le daría su panochita para que el fuera el primero en penetrarla.
Se asomo por la ventana y miro a todos en el patio en la fiesta, hombres, varios adultos todos tenían verga, cuantos de esos cabrones podrían darle mamila a ella.

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