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Incestos en Familia, Sexo con Madur@s, Voyeur / Exhibicionismo

Con 15 añitos repartiendo “comida” a los ancianos pobres: parte 1, Francisco

Ayudaba a mi padre repartiendo comida a los ancianos pobres, pero para francisco, le repartiría algo mas especial..
Autora: Brchan

– Es mi segundo relato, me seria de ayuda si dejan algún comentario, me motiva a seguir la historia y poder contarles como fui usada por casi todos en el lugar, gracias-

La historia inicia a mis 15, era hija del dueño de un restaurante en una zona pobre de la ciudad de Bogotá Colombia, era estudiante de 7am hasta las 12 de medio día, de regreso ayudaba a mi padre en su restaurante, pero a eso de las 4 de la tarde solía tomar los almuerzos sobrantes o dejantes para repartirlos a algunos ancianos en el sector.

Era una joven que casi en todas partes usaba bicicleta, mi cuerpo era delgado, moreno claro y con unas nalgas muy redonditas, solía usar blue jeans y una chaqueta, por el sector no era bueno usar falda ya que así fuera segura muchas veces las miradas no faltaban, no me disgustaba la idea de ser vista, pero a mi padre sí.

Por día eso de 6 almuerzos se quedaban en el lugar, no era perdida ya que el negocio de mi padre vendía mucho, los almuerzos sobrantes eran muchas veces la pega (el fondo) de las grandes hoyas de los almuerzos, pero era comida deliciosa y de ayuda a muchos ancianos.

Dentro de todos siempre llevaba almuerzo a un anciano de nombre Francisco, le decíamos pacho de cariño, era amigo mío y conocido de mi padre, ya tenia eso de 2 meses de darle almuerzos cada que podía, que en general eran casi todos los días, el señor pacho vivía con un chiquillo de nombre Javier, de unos 10 años, los dos eran blancos, pacho tenía un bigote que se hacia cortar en un centro de cuidados para ancianos y habitantes de calle, tenia un corte elegante y vestía siempre elegante.

Su hijo, Javier, era un chiquillo callado pero muy trabajador, ayudaba al anciano a traer madera para reparar la casa, ya había aprendido de todo a su corta edad, pedía monedas o barría y limpiaba como parte de sus trabajos rápidos ocasionales.

Subí a la bicicleta en ropa escolar al tener que atender tantos almuerzos desde mi llegada, no solían dejarme ir con mi uniforme, pero era un caso especial, la falda me quedaba en mis muslos morenito-claros, al ser ajustado el uniforme se resaltaba mi silueta de chica de 15 sin desarrollar del todo, mis pechos eran redonditos pero firmes, usaba un sostén blanco para cubrirlos bajo mi blusa blanca, la falda era oscura de cuadros, mis zapatos eran de material y usaba medias blancas largas a mis muslos.

Era extraño ver a una chica morena en ese lugar pues todos los de la zona eran de la ciudad y sus pieles eran pálidas, no eran rubios, pero si señores de todo tipo de edades y sobre todo ancianos, todos vestidos de forma elegante.

Las miradas llegaban mas temprano que tarde, podía notar algunos chicos o señores mientras me miraban mis nalguitas paradas al manejar la bicicleta, otros solo murmuraban, cuando me bajaba a desamarrar los almuerzos o hablar con los conocidos ancianos muchos ni disimulaban y me miraban de frente, como si quisieran devorar mis muslos y nalgas, era algo que me llenaba de morbo, mas en los días tan hormonales que cruzaba.

Eran tiempos en los que no se tenían redes sociales y que el material para adulto era limitado, tanto que se veía mas en revistas o alguna foto en algún teléfono que apenas salía con cámara al mercado, recordando mientras mi cuerpo era casi exhibido ante los ancianos llevando mi uniforme.

El asiento de la bicicleta algo rígido, las miradas, los silbidos y algunos cumplidos subidos de tono me calentaban, llegaba a donde el señor pacho como de costumbre, al bajar mi vagina goteaba y mi corazón estaba a mil por lo ocurrido, me ponía mucho que me vieran o ser notoria ante señores mayores, pero nunca imagine que tan mayores.

Pacho- Hola… ¿Cómo estas mijita?, ¿Cómo me le fue en esa escuela?

Mencionaba el con dulzura y formalidad, con su traje elegante, recién bañadito, lo miraba y la ternura era mucha pero mi cabeza solo pensaba en lo ocurrido, entrabamos a su casa, aquel cuarto único de madera.

Yo- Y ¿Cómo esta Javier?

Pacho- Muy bien y gracias a su ayuda mijita, la verdad es que usted me ayudo mucho, usted me trae almuerzo, usted me trajo a su papa para que me dieran medicamento para mi hijito, sabe usted que es lo único que tengo, de resto un anciano como yo no pudo conseguir mucho mas que criar un chiquillo que no es mío.

Yo- Pero, eso es de admirar

Pacho- Pero… por darlo todo nunca pude tener una familia, a parte de usted que me ayuda con una gran cantidad de cosas y de mi hijito, no tengo a nadie más.

Yo- No se preocupe señor pachito, mire, le traje almuerzos mas grandes que antes para que siga firme y fuerte como cada día.

Yo trataba de hacerme la tonta, pero era notorio en mi cuerpo la intriga sexual, mis ojos pasaron de ver al señor francisco de forma humilde a una persona que casi dependía de los almuerzos que yo llevaba, nunca tuve de intención cobrarle los almuerzos o mi hospitalidad, pero en mi mente contaba una única cosa y mis manos apretando la silla de tabla vieja y mirando a lo lejos no permitirían solo quedarme callada. Escuchando las palabras mágicas en ese momento.

Pacho- Señorita, en verdad gracias por todo lo que hace, si usted requiere ayuda yo estoy dispuesto hasta hacerme matar por ayudarla, le debo mucho.

El silencio se apodero en ese momento, suspiraba y le preguntaba.

yo-¿Señor pachito… y su mujer… usted… alguna vez tuvo una mujer?

El me miraba algo triste

Pacho- Pues… mijita hace mucho, casi 40 años que no tengo mujer, yo quede en la calle tras quebrar mi negocio a mis 30, tenia esposa y todo en casa, pero me dejo cuando quede en quiebra, y pues con la edad uno ya no consigue nada.

Yo- Es que… señor francisco, le digo algo, pero no se me enoje, ¿me lo promete?

Pacho- Si mija, yo le guardo el secreto, solo dígame.

Yo- Es que… señor francisco, en casa pues usted sabe que me mantienen ocupada y yo llego a la noche estresada y esas cosas, no es tanto como usted, yo vivo más cómodo y estoy agradecida por ello, pero.

Pacho- No se preocupe, si, puedo ver que su señor padre la tiene muy ocupada… debería dejarla salir con sus amigos más de seguido.

Yo- Es que… si no estoy acá, estoy en la casa estudiando o en la escuela, yo no tengo muchos amigos y quisiera preguntarle algo que usted es mi amigo, pero es que me da miedo.

Pacho- ¿pasó algo malo?, ¿Se peleo o robo algo?

Yo- Jajaja no no señor pachito no es eso.

Pacho- Entonces dígame mija porque no le entiendo

Yo- está bien…

Suspiraba y trataba de decirlo, tenia en mente algo que quería, pero era imposible de hacer, era el momento de sacarlo todo, sentía aquel cosquilleo en mi abdomen, no era correcto pedirlo, miraba a todas partes viendo una casa casi destruida en madera, un anciano con un bigote blanco, una única mesa de tabla vieja y dos colchones en el suelo para dormir, sin nada que comer y con un cuerpo delgado, acabado por el tiempo y el duro trabajo, su piel algo arrugada y una mirada perdida.

Yo- Pues… si requiero pedirle de algo, al estar tan ocupada nunca pude experimentar algunas cosas, y yo quisiera pedirle a usted que me ayude con eso.

Pacho- Si mijita, pero no le entiendo ósea si es verdad que la mantienen muy encerrada pero que puede hacer un anciano como yo a ayudarle, ir de fiesta no puedo de milagro me dan los pasos y pasear menos sin plata.

Yo- ajaja no no… yo quiero…

Trago saliva una ultima vez, miro a lo lejos y le digo en voz baja, con temor al ser escuchada y sabiendo que el pequeño no estaba.

Yo- Pues… ya sabe… experimentar de… sexo… de eso de chupar pene o que… me laman la cosita señor francisco.

El anciano se quedó asustado, el suspiro mientras su bigote se movía y me respondió

Pacho- No puedo ¡usted tiene más de 60 años menos que yo ¡a demás soy amigo de su papa¡no puedo hacer…

Yo- No se preocupe, mire, yo no le contare nada, es que en verdad quiero saber que se sienten esas cosas y no le pediré a un extraño que me haga eso, ¿Verdad?, ¿Qué no es mejor que experimente eso con alguien que conozco?

Pacho- Pero tengo mucha edad y si me ven el problema que me mete usted.

Yo- No pasara nada, mire, hagamos algo francisco, yo ya entre la bicicleta, eso no se dan cuenta, me siento en la mesa y pues, vemos quien inicia si usted o yo, pero hágale, mire, le apuesto que hace mucho ni ve a una mujer, yo le propongo esto porque… usted es de confianza y se que no me hace daño

Pacho- N… no lo se … señorita es que…

Yo- Mire… más fácil, déjeme cierro la puerta y le muestro, usted ya dirá si quiere

El señor estaba sin saber que hacer, pero el no, no era rotundo, por lo que me levante para cerrar la puerta de madera, el lugar quedaba algo a oscuras, entraba luz de las orillas de la casa, de las aperturas entre maderas, los sonidos de autos ambientaban el lugar, yo caminaba algo temerosa a la mesa junto donde estábamos sentados, la mesa solo eran tres tablas juntas, me senté sobre ellas luego de ver que soportaban mi peso y sin dudarlo mire al señor pacho.

Pacho- Es que… señorita es que.

Yo- pues… mire señor pachito, hagamos algo, solo es para saber como siento, si no le gusta pues deme unas lamiditas y pues me pongo de regreso la ropa interior

Pacho- Pero solo un par señorita, y nadie puede saber.

Yo aceptaba entusiasmada y temerosa, bajaba mi ropa interior de caricaturas de tv, la dejaba a un lado para luego regresar a dar un saltito y sentarme en la mesa, esta vez me corría poco a poco al frente del señor francisco, tapando mi boca apenada recuesto mi cuerpo, mirando al techo, mi falda es subida por mis manos mientras mi vagina queda expuesta.

Era una vagina pequeña, morenita y rosadita en sus labios inferiores, estaba sin ningún pelito y al estar arrecostada la falda caía a mi abdomen, mi cuerpo era delgado y pequeño, el anciano podía notar mi risa de pena y temor, mi vagina goteaba por el morbo de las miradas por la calle y de los gritos lascivos con frases que a una niña la dejarían incomoda, de repente, siento como algo caliente, mojado y que hace presión se posa una primera vez en mi vagina, mis ojos se abren al techo mientras suspiro, las risas se terminan solo una extraña sensación desde mi vagina a mi abdomen y luego al resto del cuerpo.

Yo- umhh¡

Soltaba un suave quejido al sentir nuevamente la lengua del anciano, mi cuerpo se preparaba para escuchar alguna excusa de francisco sobre las dos veces acordadas, pero de repente su lengua lame desde mi entrada vaginal hasta mi clítoris, mi cuerpo acompaña la lamida y un suspiro ahogado se escucha en el lugar, no paraba de mirar al techo y mis piernas de tratar de cerrarse, el señor seguía lamiendo, era lento pero constante, me daba por mirar al lado recostando mi carita en la mesa pero veo una botella con la imagen.

El anciano estaba sentado en la silla, su cabeza se perdía entre mis piernas, mi cuerpo estaba tensionado sin darme cuenta y el anciano tenía las manos debajo de la mesa tocándose un poco en su entrepierna, esa escena me calentaba, el poder hacer que un anciano pobre y llevado por la vida fuera tentado por una chica como yo, tanto las condiciones de el cómo lo que hacíamos producía que mas gotitas se deslizaran por mi intimidad morenita.

Pacho- Umhh¡¡ señorita… perdóneme… la pregunta tan irrespetuosa… es que… usted… ¿Se pone algo acá abajo?… es que… le sabe muy dulce y… no era así que recordaba.

Yo- Jajajaj, don francisco ¡no se supone es la primera vez que me hacen estas cosas¡ajajaj pues, creo que es así, me pongo cremita, pero no en medio de mi cosita.

Pacho- Perdone… en verdad hace mucho no hago esto, ¿Si le es de ayuda lo que hago?

Yo- Si… se siente rico, me dan cosquillitas, pero sígale, ¿ya ve que no pasa nada?

El anciano me miraba con su bigote levantadito, tenia una sonrisa algo de felicidad y traviesa, pero al ser un señor tan correcto incluso cada movimiento que hacia era cuidadoso en ese momento.

Pacho- Bueno… señorita, tratare de ya sabe, hacer lo mejor.

Decía pausado mientras se escuchaba la silla rechinar, arrastrada mas adelante, me daba cuenta al ver por la botella, el anciano regresa a lamer, esta vez podía sentir como sus labios húmedos tiraban de mi vagina, chupando mis labios mientras la corriente llegaba a mi cuerpo, como si me asustara mis manos se aferran a la mesa y los deditos de mis pies bajo las medias blancas se aprietan.

Yo- Ummmm¡¡

Mi boca se abría, no podía simplemente mantenerla cerrada, como si se escapara el aliento cada que mi vagina era tirada por sus labios, podía sentir el bigotito hacer unas agradables cosquillas al tiempo que su lengua limpiaba todo el lugar, en aquella casa de madera de un solo cuarto, cubierta por tablas y bolsas de basura estaba por tener mi primer orgasmo.

El cuerpo se sentía pesado, los gemidos eran cada vez algo mas fuertes, mi voz tierna acompañada de suspiros de placer se hacia notar en el lugar, siento como el anciano toma mis pies de mis tobillos, mis deditos se apretaban mas mientras empujaba mis piernas contra mi para que se abrieran de mejor manera, mi vagina quedaba completamente expuesta al igual que mi ano, su lengua pasaba desde mi ano hasta mi vagina, por fin se decidió a comer mi pequeña vagina, pero era tarde, mis juguitos de placer comenzaban a salir ante su segunda lamida luego de que tomara mis pies, podía sentir su bigote en mi clítoris mientras su caliente boca relamía mi entrada, podía escuchar entre mis fuertes gemidos como se comía mi postre.

Yo- Ahhhh.. e..eso… eso f..francisco c..come ahhh¡¡¡ esto se siente¡¡¡ ahhh¡ increíble¡¡¡¡ m..mas mas¡¡

El anciano no comentaba nada, mis gemidos se calmaban junto a mi orgasmos, se escuchaba los ruidos lascivos de francisco lamiendo mi intimidad por un instante después de que mis gemidos se pausaran, abría mis ojos llenos de lujuria, de repente puedo ver una pequeña carita mirando entre las tablas, en un agujero por las bolsas deterioradas, mis ojos se abren asustadas pero el cabello dorado me dejaba reconocer que era Javier, el hijo de pacho, suspiro tratando calmar mi mente de lo que el chico podía decir pero el que me viera me gustaba más, poder saber que el hijo podía ver todo lo que el padre me hacia era delicioso de sentir.

Pacho- Señorita, ¿Está bien así?

Yo- Claro que si… se sintió muy bien señor pachito, ummm ¿en verdad usted no hacia esto hace tiempos?

Pacho- Si señorita, hace mucho mucho, en verdad no me esperaba que me dijera sobre esta ayuda.

Yo- pues, si deseas podemos hacer algo

Pacho- No se, me da cosa que me diga para repetir

Yo- Jajaja, no diga eso pacho, no ve que nadie se dará cuenta, además, vea, yo le seguiré consiguiendo almuerzos, eso nunca dejare de hacerlo, pero no sé, cada que se pueda, me puede pagar de alguna de estas maneras, ¿Qué dices?

Pacho- Esta bien, pero no puedo demorar mucho, mi niño esta por llegar no se si se pueda ahora algo, mejor hoy dejar así, ¿verdad señorita?

Yo aceptaba contenta, tenía un amante de más de 50 años mas que yo, sonriente me levantaba, sin limpiarme sintiendo las gotitas restantes subo mi calzón, me lanzo a darle abrazos a mi lindo pachito mientras se escucha la puerta abrirse.

7 Lecturas/16 julio, 2026/0 Comentarios/por Brchan
Etiquetas: amigos, hija, hijo, mayores, orgasmo, padre, papa, sexo
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