Cornudo con mi suegro
Otras veces mientras me follaba me contaba las fantasías que tenía con nuestra hija, la de veces que la niña le pajeaba porque le gustaba su enorme polla dura..
En otros relatos he dado pistas acerca de lo que le pasó a mi mujer. Ya es hora de contar todo y que todo el mundo pueda disfrutar de ello.
Cuando conocí a la que es hoy mi mujer le dejé bien claro que yo era una persona muy liberal y abierta de mente y que buscaba a alguien que fuera igual que yo. Comenzamos a salir y a hablar de nuestras fantasías, nuestros encuentros sexuales, pero lo que no me esperaba era lo que me contó en su casa. Su padre era una persona muy machista, autoritaria y se tenía que hacer lo que él dijera. Era el macho alfa. Necesitaba vaciar los huevos a diario y daba igual la hora que fuese. Su madre era sumisa total y siempre tenía que estar dispuesta. Para ella era normal ver a su padre paseando desnudo por la casa, aunque fuera con la polla dura. Su madre le decía que la niña estaba delante, pero a él le daba igual. Disimulaban cuando la madre le hacía una paja en la cocina o una mamada detrás de la puerta. Les escuchaba follar en su habitación por las noches.
Cuando tenía 10 años su padre llegó del trabajo. Ella estaba en la mesa de la cocina haciendo los deberes y su madre terminando de preparar la comida. Se acercó a su madre y comenzó a meterle mano. Ella le dijo que la niña estaba delante, que esperase un poco. Sin mediar palabra la llevó a la mesa y la reclinó frente a su hija. Vio como su madre trató de que parara, pero él la agarró del pelo, le levantó la falda y sacó su enorme polla. Mi mujer me contó que quedó asombrada de verla en su mano, dispuesta a entrar en el coño de su madre. Y así lo hizo. Recuerda la expresión de su madre mirándola, gimiendo, su culo rebotando con cada embestida de polla. Su padre la miró y le dijo que las mujeres estaban hechas para esto y para ser esclavas de los machos, que no se le olvidara. Entonces él aceleró el movimiento, se agarró más fuerte a las caderas de su madre y gimió fuerte. Paró, dio tres golpes secos y la sacó dejando a su madre sobre la mesa. Ella se incorporó y se fue al cuarto de baño. Su padre se le acercó, con la polla aún dura y palpitante, se le acercó tanto que podía oler esa mezcla de semen y fluido vaginal. Le preguntó si quería tocarla y ella por curiosidad así lo hizo. Aún recordaba lo dura que estaba. En ese momento su madre entró y le dijo que dejara a la niña. Él se rió y le dijo que dejara que experimentara, que ya iba siendo mayor.
Mi calentura al escuchar aquello fue en aumento y mi novia (en aquel momento) se dio cuenta al ver mi abultado paquete a punto de salir del pantalón. Sonrió y continuó su historia, pues aquello marcó un antes y un después. Una noche, cuando ella tenía 16 años, su padre llegó borracho a casa e intentó forzar a su madre sin conseguirlo, así que fue a la habitación de su hija y la violó. Me puse tan cachondo que no aguanté más y le pedí que me lo contara mientras la follaba. Le iba dando duro y ella me decía que se puso encima de ella, estaba desnuda pues hacia mucho calor. Notó su polla rozando su chochito hasta hacérselo empapar y muy despacio la deslizó hasta adentro. Ella gritaba al principio de dolor, luego de gusto. Estuvo dos horas haciendo con ella lo que quería, me dijo que su chochito ya no podía más y le dolía la boca de tanto chuparla también. Cuando se hartó la dejó cubierta por dentro y por fuera de semen, pues su padre soltaba muchísima leche y se fue a su habitación. Así fue cómo su padre la desvirgó y así fue mi primera follada con ella. Le pregunté si todavía la seguía follando y me dijo que sí y que si veía algún inconveniente. Le dije que no, pero que cuando lo hiciera que me lo dijera.
Pasado un tiempo, cuando ya fui presentado formalmente a sus padres coincidí a solas con mi suegra y le dije que era consciente de lo que hacía su marido con mi novia y le pregunté que ella desde cuándo lo sabía. Mi suegra, en aquel entonces tenía 41 años recién cumplidos, había quedado embarazada a los 15 y tanto mi novia como yo teníamos 25 años. Ella era pechugona y le gustaba mostrar escote. Era morena, pelo largo y muy guapa. Tras mi pregunta comenzó a explicarme que cuando su hija tenía 12 años ya había visto a su padre espiarla mientras ella se duchaba y se masturbaba mirando. “Yo trataba de que no hiciera eso, pero hasta a veces, me obligaba a mamársela mientras miraba. Le decía que era un cerdo, pero en el fondo me excitaba también”, me dijo. Cuando cumplió 13 años estábamos mirando la tele los tres en el sofá cubiertos por una manta y vi que ella le estaba masturbando, se notaba el movimiento debajo de la manta y luego su cara de placer. Otras veces mientras me follaba me contaba las fantasías que tenía con nuestra hija, la de veces que la niña le pajeaba porque le gustaba su enorme polla dura. “La verdad es que me excitaba mucho que me dijera ese tipo de cosas y me corría bien “. Me dijo acariciando mi mano. Con 14 años ya dejaba que la niña viera porno y se masturbaban juntos. Mientras mi suegra hacía la cena él aprovechaba para que su hija le hiciera mamadas. La dejaba tan cubierta de leche que tuvo que enseñarla a tragársela. A veces la veían masturbarse mientras ellos follaban, les espiaba y eso la ponía más cachonda, así que no le decía nunca nada. Además, su padre jamás hubiera consentido decirle nada a su hija en estos temas. “A veces era yo la que me masturbaba, pues él creía que yo dormía e iba a la habitación de nuestra hija y veía las mamadas que le hacía y las comidas de coño que él le hacía a ella”. Ya no se cortaba en absoluto en follar a mi suegra delante de su hija y a pesar de que ella trataba de que no fuese así, él las recordaba que eran sus esclavas y quien mandaba en casa era él. Ellas debían obedecer y todo iría bien. Cuando él follaba a mi suegra por las noches se aseguraba de que gritara fuerte para que la niña les oyera y pudiera masturbarse con la almohada, eso le gustaba mucho le había confesado ella a su padre. Cuando llegó a la noche que la violó le dije que eso ya lo sabía. Ella se percató que bajo el pantalón del chándal mi polla estaba a punto de explotar. Noté que se relamía y decidí arriesgarme. Me levanté, me puse frente a ella, me saqué la polla dura como una piedra, ella me miró asombrada, se la acerqué a la boca, ella la abrió y comenzó a devorarla. Le desabotoné la blusa y le saqué las enormes tetas que tocaba mientras ella me la comía. Luego se la metí entre las tetas y se las follé. Justo cuando iba a correrme se la volví a meter en la boca y casi la ahogo pues no dejé que parara hasta que solté la última gota.
Le conté a mi novia lo que había pasado y me dijo que bajo ningún concepto su padre se tenía que enterar pues mi vida peligraba. Alucinó con lo que había hecho, “joder, mi madre…”, no se lo podía creer y me hizo follarla mientras se lo explicaba con detalle y ella me contaba cómo su padre la había follado antes de ir a trabajar.
Después nos casamos, mi suegro venía a casa cuando yo no estaba, a veces le pillaba a punto de irse. Ya sabía a lo que venía. Una vez, llegué antes de hora y al ir a la habitación les vi follando. La tenía a 4 patas dándole duro y lejos de inmutarse me dijo que no me preocupara, que le quedaba poco. Me quedé inmóvil mirando. Me lo había contado muchas veces mi mujer, pero verlo en directo era otra cosa. Mi mujer me miraba sonriendo mientras me decía que le encantaba cómo la follaba. Se corrió como una loca y eso me excitó, tanto que me la saqué y comencé a masturbarme mirando. Mi suegro sonrió y me dijo que le diera duro a la polla mientras insultaba a su hija.
-Mira, perra. Mira al cornudo de tu marido. Eres una zorra. Mmmm
Nos corrimos a la vez, él dentro del coño de mi mujer, su hija, yo en la cara de ella. La llamé puta y la golpeé la cara con la polla. Su padre la empujó sobre la cama y me dijo que ya que nos había visto que podría venir sin tener que esconderse. Le dije que por supuesto y cuando fuéramos a su casa lo mismo. Él sonrió y tras darle una palmada en el culo a su hija se vistió y se fue.
Durante aquella semana estuve follándome a mi mujer pensando en aquel día. Le pedía a mi mujer que pensara en su padre mientras la follaba por el culo, incluso apagué una vez la luz y le dije que me llamara papá. A ella le gustó mucho aquel juego.
Mi suegro era vigilante nocturno, así que vino a cenar a casa mi suegra. Ya en los postres me decidí a contarle a mi suegra que había pillado a su marido y a mi mujer follando. Recuerdo que mi mujer empezó a ponerse cachonda. Lo sabía. Sé cuando su coño empieza a arder. Mi suegra me pedía que se lo explicara todo con todo lujo de detalles mientras miraba a su hija con picardía. Antes de llegar a la parte en que su marido se corrió, me levanté, me puse tras ella y le susurré al oído cómo si marido se corrió dentro del coño de su hija mientras ella gritaba de placer. Le agarré las tetas y ella gimió. Sus pezones estaban duros como piedras. Mi mujer exclamó que qué hacía. La miré y le dije:
-Ahora verás.
Levanté a mi suegra, la recliné sobre la mesa, le aparté el tanga y dejé que mi mujer viera mi polla dura en la mano. Mi suegra miró a su hija y le preguntó:
-Anda, ¿no te recuerda haber vivido ya algo así? Aaaahhh.mmmmm
Se la clavé hasta los huevos y azoté aquel hermoso culo haciendo que gimiera como una loca.
-Vamos, zorra, dile que te gusta. Dile que lo estabas deseando…puta.
-Ooohh, mmmm, sí, sí, joder, quiero ser tu puta…mmm, sigue, sigue…
Ella se despojó de la blusa y el sujetador dejando que sus enormes pechos chocaran entre sí con cada golpe de polla. Mi mujer miraba con cara de asombro , como yo cuando la pillé con su padre.
-Joder, mamá, es mi marido…
-Y tu padre también es mi marido, putita… mmm
Le metí el pulgar por el culo y gimió más fuerte.
-¿Te gusta por el culo como a la zorra de tu hija, puta?
La saqué del coño y se la metí por el culo haciendo que gritara más. Ella se frotó el coño mientras la enculaba. Mi mujer se desabrochó los vaqueros y comenzó a masturbarse.
-Dios…qué morbo…mmm. Vamos cariño, dale duro a esa zorra. La de veces que se masturbaba mirando cómo me follaba su marido, mi padre. La muy zorra lo disfrutaba…mmmm…ooooh…mmmm
Me corrí dentro de su culo mirando a mi mujer y caí encima de mi suegra que también acababa de correrse. Dejé que notara mi polla en su culo un poco más. Después, la saqué, la puse boca arriba sobre la mesa abriéndola de piernas y le comí el coño. Ella se apretaba las tetas, los pezones, gemía a más no poder, me insultaba y gritaba hasta que volvió a correrse. Luego cogí un plátano y se lo metí en el coño.
-Joder, déjala ya, la vas a matar de placer.- Decía mi mujer.
Le chupaba las tetas mientras la follaba con el plátano y a la muy zorra le gustaba.
-Calla, hija, que más de una vez tu padre me ha metido la porra del trabajo, el muy cerdo se masturbaba mientras lo hacía…mmmm…joder qué gusto…mmmm.
Se volvió a correr y ahí lo dejamos. Mi mujer y yo comenzamos un nuevo juego, yo me imaginaba follando a mi suegra y ella se imaginaba que le follaba su padre. Desde luego, mi suegro continúa haciéndome cornudo, la diferencia está en que yo lo sé y él no lo sabe.

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