el cartero capitulo 8
Continua la investigación.
Nota del autor.
regreso con esta saga, la tenía abandonada, una disculpa por ello, la retomo mencionandoles que en mi mente ya tengo el final, incluso un spin off, tenganme paciencia, pronto subiré más capítulos de las otras historias.
saludos, besos y abrazos.
Adalberto1979
Capítulo 8
Iba en mi furgoneta, ya estaba cerca del edificio donde trabajaba Claudia, miré con más atención y distinguí a Nancy, ella también me vio y me saludó agitando su mano en el aire. Me paré cuando estuve a un lado de ella.
- Hola Jaime—dijo subiéndose a mi furgoneta.
- Hola—contesté justo cuando se me acercó y me dio un fugaz beso en la boca a modo de saludo–¿Llevas mucho esperando?
- No, unos minutos—dijo abrochándose el cinturón de seguridad.
- Pues bien, dime para donde vamos, imagino que tendrás a tu ginecólogo de cabecera.
- Pues no, no tengo un ginecólogo de cabecera—dijo con cara de angustia—realmente nunca lo he ocupado.
- Bueno, en ese caso te llevaré con un ginecólogo que conozco.
- ¿No será problema? —me volteó a ver preocupada—me refiero a que te conoce y muy seguramente conoce a tu esposa y del tema que vamos a hablar, es de una sobre dosis de semen, que tú me dejaste.
- No, no será problema, es de mi entera confianza.
- Bueno, llévame pues—sonrió tranquila, acomodándose en el asiento.
Me dirigí al consultorio de la Dra. Beatriz Aguayo, otra amiga que me conocía desde hace muchos años, estaba graduada en medicina con especialidad en ginecología, sabía perfectamente mi vida, la casualidad nos hizo conocernos y fue ella quien atendió a Lorena de sus partos y le dio anticonceptivos a Karimi, ella sabía la vida sexual que llevaba con mi familia.
La Dra. Beatriz y yo al parecer teníamos los mismo gustos, la había atrapado comprando material ilegal en la red, cuando fui a detenerla me suplicó que no lo hiciera, me ofreció dinero, yo me hice el honesto y decliné su oferta, finalmente me ofreció su cuerpo, cosa que acepté, pues después de todo necesitaba un médico de confianza y vi en ella una oportunidad, además de que era muy bonita y con un cuerpazo de infarto; nos hicimos amantes e incluso, con el tiempo, buenos amigos, no había secretos entre nosotros.
- Es aquí—le dije señalando el edificio.
Bajamos los dos, la tomé de la mano, ella se sintió incómoda al principio, pero después se tranquilizó, sentí como apretó mi mano en señal de sentirse segura y protegida.
- Hola Mary—saludé a la recepcionista, me reconoció y miró mi mano que sostenía la de Nancy—buen día, vengo buscando a la Dra. Aguayo, no tenemos cita, pero quería ver si podía hacer un espacio en su agenda para nosotros.
- Buen día Jaime, sí, deje le comento—dijo entrando al consultorio y al minuto salió Beatriz atrás de su asistente.
- Hola Jaime, que milagro, hace tiempo que no te veía—dijo mirándome a mí, después a Nancy, a quien miró de arriba abajo.
- Hola Dra. Beatriz, quería ver si era posible atendiera a mi amiga—le dije girando mi cabeza hacia Nancy.
- Ay pero que formal, sabes que me puedes llamar Betty, y por supuesto que la puedo ver, ahorita no tengo citas pendientes, adelante pasen.
Puse a Nancy delante de mí y pasamos a su consultorio, cuando pasé al lado de Betty, acarició discretamente mi verga, dándome una sonrisa de complicidad y es que éramos muy buenos amigos, pero mejores amantes, le presenté a Jenny, mi amiga prostituta infantil, convirtiéndose en una cliente frecuente de ella, de hecho, estaba tan endulzada con la niña, que estaba a nada de convencer a Jenny de casarse con ella.
- Pasen, siéntense por favor—dijo pasando a nuestro lado y sentarse del otro lado del escritorio.
- Me da pena decirlo—dijo Nancy con cara roja—pero ayer tuve sexo sin protección, en una cantidad bastante considerable—dijo volteándome a ver, yo asentí—tomé la pastilla del día siguiente, pero no quiero correr riesgos, por eso Jaime me hizo el favor de traerme con usted.
- Muy bien, pero para nosotros no hay formalidades, soy solo Betty, recuérdalo
- Si, lo haré—dijo Nancy amablemente.
- Y bien ¿Qué marca de pastilla compraste?
Así empezó la consulta, Nancy aprovechó para realizarse detecciones de cáncer de cérvix y consultar lo muy inflamada que había quedado después de nuestro bestial cogida, etc.
- Pues si quedaste bastante inflamada—dijo volteándome a ver, yo solo di una pequeña sonrisa—Vas a tomar estas pastillas por un mes, no te preocupes, solo será por ese periodo y no habrá aumento de peso—dijo como adivinando la inquietud de toda mujer que toma anticonceptivos—te vas a aplicar estos óvulos y tendrás reposo sexual por una semana.
- ¿Una semana? —preguntó algo alarmada.
- Si, debe ser así—contestó ella tranquila, volteándome a ver.
- No creo que mi novio aguante una semana sin tener sexo conmigo—dijo volteándome a ver, yo asentí junto con ella dándole la razón, Betty solo sonrió, me conocía.
- Pues, insisto, debe ser así, una semana de reposo, así que dile a tu “novio”—dijo mirándome—que se debe aguantar, además no necesariamente debe ser vaginal, tú sabes de lo que hablo—dijo volteándome a ver, yo volví a asentir. Miró la cara confusa de Nancy y tomó un molde de mujer, partido a la mitad, para ver el aparato genitourinario femenino y apuntó al ano en ese molde.
Los dos asentimos afirmando que no aguantaría una semana sin cogerme a Nancy y que sería necesario tomar las otras opciones.
Nancy ya no soltó mi mano el resto de la consulta, Betty amablemente nos dio un lubricante especial para primerizas y amablemente le explicó a Nancy como debía colocarlo, y como realizar una dilatación previa, para disminuir dolor, sentí como Nancy apretó mi mano cuando Betty, usando su dedo índice derecho lo metió en un círculo que hizo con el dedo índice y pulgar izquierdo, como asemejando el ano y como debía dilatarlo.
- Usa el lubricante como te expliqué, como quiera, si tienes dudas, ahí viene las instrucciones o igual tu novio te puede ayudar con tus dudas—Nancy se sonrojó y mi verga brincó en el pantalón.
- ¿Pero, el sexo anal no es antihigiénico? —preguntó Nancy con cara de duda.
- Por supuesto que no, solo hay que tomar otras medidas higiénicas pertinentes, creo que tu novio, también te puede orientar en eso—dijo Betty mirándome, haciendo que Nancy se pusiera más roja que un tomate maduro.
- No estoy de segura de hacerlo de forma correcta.
Nancy puso cara de confusión, creo que era sincera, pues no había tenido relaciones anales, Betty miró esa duda y decidió intervenir.
- Creo que le mera explicación no será suficiente—dijo volteándome a ver—Nancy, por favor, nuevamente desnúdate y colócate la bata con la abertura hacia atrás, tendré que explicarte más práctico que teórico.
- Pero ¿Qué vamos a hacer? —preguntó ella confundida.
- Te enseñaré como debes ser dilatada, para tener relaciones lo más placenteras posibles.
- ¿Usted? Perdón ¿Tú? —dijo ella autocorrigiéndose.
- Debes entender que soy muy amiga de Jaime y los amigos de él son mis amigos, así que por favor no quiero que tengas pena, y déjame explicarte y enseñarte como debes hacerlo.
Nancy me miró con duda, yo asentí, como diciéndole “no te preocupes”, no dijo nada, solo se paró y se fue atrás del biombo donde se desnudó y regresó con solo la bata clínica puesta.
- Acuéstate en la camilla como hace un momento—Nancy lo hizo y Betty se acercó a su cara, le acarició tiernamente el cabello—quiero que estés tranquila, esto es meramente profesional, normalmente no hago estás cosas, pero conozco a Jaime desde hace mucho tiempo y creo que tenemos la confianza para hacerlo, quiero que las cosas se hagan correctamente con tu novio.
Nancy asintió, Betty le colocó una sábana gruesa a nivel de sus rodillas, fijándolo de la parte superior, para que no viera lo que hacía.
- ¿Es problema si Jaime se queda? —dijo Betty mirándola por un lado de la sábana.
- No, para nada, de hecho, para mí mejor que se quede—contestó Nancy con la cara roja de vergüenza.
- Muy bien, Jaime, por favor, párate atrás de mí. Quiero que veas como lo haré y como debe hacerlo su novio—dijo guiñándome un ojo, eso Nancy no lo vio.
Tomó el gel con su mano izquierda, abrió la tapa con la derecha, la colocó en una bandeja a un lado de nosotros y después vertió en su mano derecha una buena cantidad.
- Está un poco frío, recuerda, debes estar lo más relajada posible.
- Si, Dra. Betty—dijo Nancy nerviosa.
- Tranquila y llámame, Betty, todos los amigos de Jaime, son mis amigos.
- Si, Doctora… perdón, si, Betty.
Betty cuidadosamente colocó el gel en el ano de Nancy, ella dio un brinquito, por mero reflejo.
- Tranquila Nancy, recuerda, muy relajada—dijo Betty tratando de tranquilizarla.
Metió un dedo en culo de Nancy, ella volvió a brincar, pero se relajó, lo metió y lo sacó tres veces.
- ¿Sientes como entra y sale mi dedo? —dijo sin dejar de mover el dedo—al principio se siente incómodo, por eso debe ser gradual.
Sin voltear a verme, con su mano izquierda tomó el gel y me lo pasó, finalmente volteo guiñándome un ojo, con su mano hizo un además de levantar su falda, como diciéndome, levántala y usa el gel.
Entendí lo que quería, era una diablilla cachonda y siempre le gustó ser atrevida. Saqué gel sobre mi mano y levantándole la falda descubrí la sexy pantaleta que llevaba, la hice a un lado y puse mi mano con gel en su culo, solo que yo metí dos dedos en él.
Miré como Betty cerró sus ojos, abrió su boca y contuvo un gemido, ella seguía metiendo y sacando el dedo, para eso yo ya intentaba meter el tercero.
- Nancy ¿Cómo te… sientes? —preguntó sin dejar de mover su dedo dentro del culo de ella.
- Rara, muy rara—dijo Nancy poniendo caras de angustia y vergüenza
- Nancy—dijo Betty asomándose por un lado de la cortina—relájate que estás entre gente de confianza, recuerda que los amigos de Jimmy son mis amigos, estamos en mutua confianza y sobre todo confidencialidad, lo que se habla y pasa en este consultorio se queda aquí.
- Si, Betty, gracias por eso, me relajaré, prometido
Sentí como la Dra. Betty relajó su culo y mi tercer dedo entró, de reojo me volteo a ver, sabía lo que ella quería, estaba cachonda. Saqué, silenciosamente, mi verga del pantalón, la apunté a su culo y la sujeté de ambas caderas, empujé constantemente, lento pero constante, hasta que mis huevos chocaron con su raja.
- Mmmggghhh—contuvo el gemido mordiendo sus labios y después hablo—Nancy, voy a meter… un segundo dedo, te sentirás rara, por eso voy a… aaahhh… a estimular suavemente tu clítoris—no pudo evitar gemir, solo que la contigüidad de la palabra la disfrazó—necesito que te excites, recuerda, esto es profesional, pero necesito excitarte un poco, lo haré suave, pues estas muy inflamadita.
- Si, Betty… aaahhh—gimió cuando Betty, talló con su pulgar el clítoris, pude ver como los muslos de Nancy se estremecieron–¿Qué me haces?
- Muy bien, tranquila, cierra los ojos y déjate llevar, no seas tímida… en eso—mientras dijo eso, con su otra mano me jalo del pantalón y me alejo, como señal de que me moviera.
Tenía que ser muy cuidadoso con los movimientos, porque si empujaba fuerte a Betty, tal y como nos gustaba, Nancy se daría cuenta de que algo pasaba detrás de la cortina. Sin embargo, Betty metía los dedos cuando yo la empujaba, era como si estuviéramos sincronizados mi penetración la marcara el ritmo de como penetrar a Nancy.
- Aaahhh—volvió a gemir Nancy con dos dedos entrando y saliendo de su culo, mientras el pulgar de Betty no dejaba de moverse sobre el inflamado clítoris.
- Tranquila Nancy, déjate llevar otro poco, recuerda que estas en entera confianza.
- Si, Betty—dijo mordiendo su labio inferior, Betty era una experta en estimular a las mujeres—si empiezo a sentir cosas… aaahhh
Yo pasé mi mano hacia adelante por debajo de la falda, sentía la fuerza de los muslos de Betty, estaban tensos, por la excitación y la represión de no gritar, era una travesura que nos estaba elevando mucho a los dos.
- Nancy, ya estas más… relajada, es momento de meter el… tercer dedo ¿está lista? —dijo Betty en un tono suave empezando a meter un tercer dedo.
- Si, Betty… Aaahhh… Aaahhh—volvió a gemir, al sentir un tercer intruso en su culo y el pulgar de Betty que no dejaba de estimular.
Ahora eran tres dedos los que Betty metía, Nancy ya movía sus caderas por mero reflejo, estaba en el punto más alto de su excitación, yo me moví un poco más intenso, el culo de Betty me apretaba riquísimo la verga, ella contraía su esfínter para darme placer, yo me mordía los labios para no gemir de emoción.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh— Nancy gemía más intenso, ya sin inhibirse.
- Voy a… mover mis dedos… mas… mas… rápido ¿de acuerdo?
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Empecé a mover mis caderas más intensamente, la sujetaba de sus caderas para con mis manos amortiguar lo empujes que le daba, solo repercutían en sus dedos, que entraban más profundo.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gemía Nancy ya toda desinhibida.
- Si, libérate… libérate… libérate… aaahhh—gimió sin poder evitarlo cuando eyacule en su culo.
- Gggrrrhhh—gruñí en su oído.
Me quedé dentro de Betty, dando los últimos empujes, machacando su clítoris con mi mano y liberando mi lenche en su culo, ella tembló, lo bueno que Nancy también estaba en su éxtasis, por lo que no percibió lo que pasó del otro lado de la cortina.
Nancy estaba totalmente relajada y dilatada, Betty lo notó, lentamente me empujó hacia atrás haciendo que me saliera de su culo, me quedé desconcertado, ella me volteo a ver, me quiño un ojo y me jaló tomándome de la verga y me hizo para cerca de Nancy, entendí lo que quería.
- Nancy, este es el siguiente paso, ahora necesitaré tu máximo en relajación—dijo mientras me miraba cómplice.
Se agacho quedando en cuclillas y sin sacar los dedos de Nancy, tomó mi verga y la empezó a mamar, cerré mis ojos y volteé mi cara hacia el cielo, mi boca abierta mostraba todo el placer que sentía, pues Betty era una experta mamadora, tenía una técnica muy especial con su legua.
Se levantó y me jaló hacia Nancy, después sacó sus dedos de ella y la jaló sujetándola de ambas caderas hasta que sus nalgas quedaron casi volando al borde de la camilla. Me jaló tomando mi verga y la apuntó al culo de Nancy, atoró el glande en el esfínter y lo metió, yo empujé para facilitar la penetración.
- Aaahhh… Betty ¿qué me haces? Siento raro allá abajo… Aaahhh
Mi verga ya estaba a la mitad, Betty soltó mi verga y se pasó para el otro lado de la sabana que nos dividía, Nancy abrió sus ojos como platos y más los abrió cuando sintió mis manos sujetarla por la cadera, para afianzarla y meterle la otra mitad de mi verga.
- Pero Betty ¿qué…? Aaahhh—gimió cuando sintió que le entró toda mi verga.
- Tranquila, Nancy, tranquila—le decía Betty mientras le despejaba la frente de cabellos adheridos—esto es solo para que aprendas como hacerlo, relájate y déjate llevar, yo te cuidaré
- Es que siento mucha incomodidad, mucha vergüenza—decía Nancy con cara de angustia.
- Es que es tu primera vez y es normal, mira cuando sientas que te duele o te sientas incomoda, solo debes hacer esto—dijo metiendo su mano derecha por debajo de la sábana que nos dividía.
Llegó hasta la vulva de Nancy y volvió a frotar el clítoris, sentí como se estremeció con el contacto de la mano de Betty, yo aceleré un poco aprovechando el momento.
- Siento mucha vergüenza—decía Nancy cerrando sus ojitos.
- Ya te dije que todo es profesional, soy experta en sexualidad de pareja y sexo tántrico, no es la primera vez que hago esto—dijo acariciándole tiernamente la frente y su cabello—pasa tus manos por debajo de tu bata.
- ¿Mis manos? —pregunto Nancy abriendo los ojos.
- Si, tus manos, necesito que te acaricies los pezones—dijo con la voz más dulce que podía hacer.
- ¿Yo? —pregunto Nancy con cara desconcertada
- Si, debes aprender a hacerlo—dijo Betty, mirándola tiernamente—eso mitiga las sensaciones negativas y permite que disfrutes la penetración anal
Nancy, tímidamente movió sus manos por debajo de la bata y tocó sus pezones, Betty sonrió mirando como lo hacía.
- Apriétalos—le susurró al oído, Nancy lo hizo.
- Aaahhh—gimió con la sensación que sola se provocaba.
- Más fuerte—le volvió a susurrar Betty.
- Aaahhh… Aaahhh
- Jálalos mientras los aprietas—le volvió a susurrar.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—Nancy gemía cada que se estimulaba solita.
Yo estaba excitado solo de escucharla gemir, no escuchaba lo que Betty le decía, solo notaba la respuesta que ejercía en Nancy.
La sujetaba fuerte de sus caderas, mis huevos colgaban y golpeaban en su culo, la sacaba casi toda y la regresaba con fuerza, la penetración era todo un éxito, Betty sabía perfectamente lo que hacía, tenía una maestría en educación sexual y era una instructora experta en sexo alternativo y reconstrucción sexual de la pareja, no era la primera vez que ella hacía esto.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…–Nancy no dejaba de gemir, veía como una mano estimulaba su clítoris, aceleré aún más.
Ya todo era demasiado para mí, empecé a acelerar como loco, mis caderas tenían autonomía, llegue al punto de no retorno y más aceleré.
- Me vengo, gggrrrhhh—gruñí liberando mis chorros dentro de Nancy.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gimió Nancy con mis fuertes arremetidas.
Sentí como mi leche inundó el recto de Nancy, veía su cara desencajada sintiendo mis chorros dentro de su culo, me quedé quieto reposando dentro de ella, mi verga seguía dura, podía continuar, pero tenía que dejarla descansar.
- Jaime, creo que es momento de que salgas, hazlo lento—dijo Betty, mientras acariciaba tiernamente a Nancy.
Lo hice tal cual me lo pidió, mi verga lentamente salió del culo de Nancy, ella suspiro y puso cara rara cuando lo hice, mi verga estaba manchada de leche, seguía muy dura, tomé unas gasas que tenía Betty en una mesa de mayo, las abrí y con ellas me limpié.
Miré a Nancy que ahora se tapaba el rostro, creo que la excitación se había ido y ahora aparecía la congruencia y la pena.
- ¿Estás bien? —pregunto Betty acariciándole el cabello.
- No, me siento muy apenada
- No debes estarlo, recuerda cómo te dije, esto es totalmente profesional, mi función es ayudar a que las cosas sean más fáciles y fluidas, ahora ya sabes que hacer, cuando tu novio quiera experimentarlo de nuevo. No tengas pena por ello, además, lo que pasa en el consultorio se queda en el consultorio.
- Aun así, me siento muy avergonzada.
- Tranquila—dije yo acercándome a ella— Betty aparte de la ginecóloga de la familia, es una de mis mejores amigas, con ella tienes total discreción y creo que aprendimos mucho de ella el día de hoy.
- Anda, tranquila—le dijo Betty mirándola con ternura—Jaime tiene razón, somos mejores amigos y siempre lo apoyaré en lo que él necesite, tu tranquila, te dejamos sola para que te vistas. Pero debo decirte, que no es la primera vez que hago algo como esto, tengo estudios y maestrías en este tema y aparte soy instructora, no sabes cuantos matrimonios he resuelto, le enseño lo que nadie les había enseñado, ha conocerse y explorar todas las opciones que su cuerpo les da.
La dejamos sola para que se cambiara y nos sentamos en el escritorio de ella.
- ¿Crees que estuvo bien? —pregunté yo en voz baja.
- ¿Tú estás bien? —preguntó ella tomando mis manos.
- Si—dije acariciando las de ella con mis pulgares.
- Entonces ella estará bien. Gracias por darme por el culo y dejarme tu leche, ya lo extrañaba—me susurró al oído—a ver que día te animas y pasamos juntos una noche con Jenny y su hermanita.
- Claro, nos ponemos de acuerdo.
En eso Nancy salió detrás de las cortinas ya completamente vestida, aún algo roja de la cara, nos vio tomados de las manos y vio como Betty suavemente me soltó.
- Bueno, Nancy, creo que por hoy hemos terminado, repito, no debes estar apenada por lo que pasó, pues fue totalmente profesional. Toma esta tarjeta, es mi número personal, solo se lo doy a mis amigos, llámame si tienes alguna duda o molestia ¿De acuerdo? —preguntó ella cordialmente.
- Gracias, Betty—contestó Nancy tomando la tarjeta y guardándola en su bolso—gracias por la confianza.
- Ni lo digas, los amigos de Jaime son siempre mis amigos.
Salimos del consultorio tomados de la mano, ella volteaba y me sonreía tímidamente, yo apretaba su mano, llegamos a mi furgoneta y le abrí la puerta, antes de que subiera la giré y quedo de frente a mí, tomé un mechón de su cabello castaño y lo puse detrás de su oreja, ella agachó la mirada y me sonrió.
- ¿Estás bien?
- Algo apenada, nunca había hecho esto—contestó ella agachando la mirada
- ¿Qué?
- Pues todo, el sexo anal y, sobre todo, hacerlo frente a otra persona que para mí es totalmente desconocida
- No te preocupes, de verdad que Betty es de mis mejores amigas y es una profesional.
- ¿Tienes algo más que ver con ella? —preguntó de repente y me miró directo a los ojos—los vi muy cariñosos al final.
- ¿Y si así lo fuera sería problema?
Creo que no esperó esa respuesta, abrió su boca con desconcierto, agitó un poco su cabeza como despejándose y dándose cuenta de que ella y yo no éramos propiamente una pareja, yo estaba casado, visitaba con frecuencia a claudia, su jefa, y supongo que ella sospechaba lo que pasaba dentro de esa oficina y además ella tenía novio.
- Tienes razón, perdón eso, no debe ser de mi incumbencia, perdón—dijo poniéndose roja como tomate.
- Jajaja, solo quería ver tu reacción, solo somos buenos amigos y nos hemos ayudado en más de una ocasión, me debe tantos favores como yo a ella, es una buena amistad con muchos favores de por medio.
- Está bien, no sé por qué lo pregunté, no debí.
La tomé del rostro y le di un tierno besito en los labios, ella aflojó su boca.
- Creo que, desde ayer, te ganaste el derecho a preguntar lo que quieras de mi vida, de verdad te lo ganaste—dije tocando su vagina por encima de la ropa, ella abrió su boca por reflejo y volteo a todos lados, mirando si alguien nos miraba
- No, Jaime, aquí no, alguien puede ver—dijo apartando mi mano de ella.
- No me importa, que todo mundo sepa que me gustas mucho—le dije acercándome a abrazarla y besarla.
- Jajaja, ya, eres un loquillo—dijo entre risas, apartándome.
- Y tú eres muy hermosa—dije acariciándole su mejilla
- ¿Si te gusto? —dijo ella abriendo sus ojos para mirarme
- Mucho—dije yo, haciendo que se dibujara una sonrisa en su rostro.
- ¿Qué tanto? —pregunto sonriendo.
- Tanto como para llevarte a la parte trasera de mi camioneta y hacerte mía.
- Jajaja, pero ¿que no escuchaste a tu amiga? necesito reposo.
- Pero solo vaginal—mi cara fue de un pillo. Nancy abrió sus ojos como platos sin dejar de sonreír.
- O sea ¿otra vez?
- Si—le dije acariciando sus labios.
- ¿Y quieres hacérmelo ahorita? ¿Aquí?
- Obvio no, te llevaré a un lugar.
- ¿Ya en este momento?
- ¿Quieres tú, otra vez? —dije yo acariciándole el rostro.
- Si, si quiero, pero ¿Serás gentil? —dijo con cara de angustia—es mi segunda vez.
- Jajaja, Seré tan gentil como pueda—no pude evitar enternecerme, mirando su rostro con angustia. Pero después sonrió mostrando sus blanco dientes perfectos
- Entonces, llévame—su mirada cambió a pícara y mi verga cobró vida.
En eso estábamos, cuando sonó su celular, de reojo vi “mi amor”, como nombre del contacto, adiviné que era su novio que la buscaba, ella me miró apenada y se alejó un poco para contestar.
A 5 metros de distancia, escuché solo lo que ella le decía.
- Si, mi amor, todo bien… no, vine a consultar con un ginecólogo… si todo bien, pero me salió una infección… ¿qué, por qué? Pues, creo que por tu culpa… si cuando me tocaste y no te habías lavado las manos… no, está bien, no vengas por mí, tomare un taxi… si de verdad, estoy segura, sin problema llego ahí contigo, pero no tengo mucho tiempo, cenaré con mis papas… ok, chao, besitos.
Se acercó a mí y me miró con pena.
- Lo siento, pero tengo que ir con mi novio, olvide que habíamos quedado de vernos hoy.
- No te preocupes, lo entiendo—dije yo mirándola amablemente.
- Pero te prometo que no haré nada con él—dijo como excusándose, volteé a verla con extrañeza.
- ¿nada de qué?
- Pues nada de… nada—dijo ella agachando la mirada, creo que en ese momento notó que se sentía comprometida conmigo y me daba cierta fidelidad.
- No tienes que decirme eso, yo sé que tienes novio y me alegró verte y estar contigo y también sé que, aunque haya sido maravilloso para mí, tal vez acabe antes de lo que yo quiera, pues tienes un futuro planeado con tu novio
- Pero no quiero que acabe, quiero seguir con esto—dijo mirándome a los ojos y después bajando la vista—a menos que solo haya sido una aventura para ti
- No, no lo es, no tomo estas cosas a la ligera y yo también quiero que siga, pero con la libertad de que tomes tus decisiones para bien tuyo
- Está bien, pero por lo pronto tenemos que vernos de nuevo, te prometí una segunda vez—dijo desviando los ojos hacia abajo y atrás como mirando sus nalgas
- Y lo tomaré—contesté acercándome a ella y tomando las nalgas, ella grito
- Ay, eres un loquillo, anda llévame cerca de donde veré a aquel, caminaré unas cuadras
Nos subimos, no sin antes darle un efusivo beso, que ella me correspondió plenamente. Desabotoné su blusa, ella entre sonrisas, me preguntó
- ¿qué haces?
- ¿sabes qué? Tienes razón, aunque a veces diga lo contrario, soy un celoso posesivo, no quiero que estés con tu novio. Ahora que te tengo, quiero que seas solo mía y de nadie más.
- No estaré con él, prometido, al menos esta semana—dijo sonriendo, le agradaba que la celara y que fuera posesivo con ella.
- Pero quiero asegurarme
- ¿cómo? –preguntó, mirando como yo continuaba desabotonando su blusa
- Pues así—le saqué una teta, emergió blanca, coronada por un pezón rosado, me prendí de su teta y la marqué con mi boca, ella rio.
- ¿qué haces? –preguntó riendo, mientras me tomaba del cabello, pero no me retiró de ella, dejó que la marcara.
- Te marco, para que nadie te pueda ver desnuda, solo yo
- Jajaja, eres un loquillo, pero está bien, acepto la marca y con eso estés seguro de que nadie me verá desnuda—me tomó con ambas manos del rostro y me besó, su lengua entró primero
No se molestó en guardar su teta, quedó de fuera durante el beso, la marca sería oculta por su sostén, pero si lo quitara la mirarían, pues la hice bastante grande.
La dejé unas dos cuadras antes de su destino y después de un leve piquito, bajó, la vi caminar, ese esbelto, pero curvilíneo cuerpo, me hizo recordar los momentos tan placenteros que viví con ella.
Tomé mi teléfono móvil y le marqué a Sonia, timbró tres veces y ella respondió, se oía agitada.
- Hola… mi amor
- Hola ¿todo bien?
- Si, estaba cogiendo con Carlitos, Azucena tiene mucha tarea y este huerco se puso cachondo, tuve que ayudarle.
- Entiendo, amor, te aviso que hoy no pasaré la noche en casa, llegaré mañana por la tarde.
- ¿Todo bien? … niño, estate quieto… aaahhh… aaahhh—se escuchó como quiso controlar a mi hijo, pero por el gemido que dio, creo que este se la volvió a meter a su madre.
- Si, solo necesito ordenar unas cosas en mi cabeza, pasaré la noche con Jo.
- Ok, mi amor… aaahhh… aaahhh… pasaré el recado a tu noviecita, que te esperaba para su ración de leche… aaahhh… tendrá que esperar a mañana… aaahhh… igual que karimí… aaahhh… aaahhh… aaahhh… las consolaré esta noche… aaahhh…
- Si, mi amor, te dejo, adiós—colgué escuchando como gemía siendo penetrada por nuestro hijo, volví a marcar, esta vez a Jo—hola, Jo.
- Hola, Jaime ¿qué pasó? ¿por qué te ausentaste?
- Tuve que ordenas unas cosas, pero hoy quiero quedarme contigo esta noche y platicar. ¿tienes ropa limpia para mí?
- Si, sabes que siempre tengo ropa limpia para ti, para cuando quieras quedarte.
- Muy bien ¿y monse?
- Está en la casa, ella llega temprano de la prepa
- Muy bien, me voy a estar un rato con ella y allá te veo
- Si, mi amor, llevaré la cena.
Llegué a la casa de Jo, ella vivía en una zona suburbana, a fueras de la ciudad, su casa era grande, Jo tenía buen sueldo, podía pagar esto y más, toqué la puerta, Monse me abrió, traía un shorcito blanco, algo transparente y una blusa de tirantes delgados, no traía sostén, sus tetitas se dibujan en su blusa, me vio y abrió sus ojos de emoción, se abalanzó hacia mí.
- Papi, que milagro, que gusto que vengas a verme, pasa.
Me jaló de la mano para que entrara tras ella, apenas estuvimos dentro, se colgó de mi cuello, apenas si pude cerrar la puerta.
- Papi, que gusto que vinieras—me besó, sentí la tibieza de su boca
Me jaló y me besó, nuestras lenguas se unieron en una danza, mis manos bajaron a sus nalgas, las apreté, ella gimió en mi boca, sabía lo que venía, una tarde de sexo intenso.
- ¿te quedas mucho rato? –pregunto separándose de mi
- Toda la noche—dije si dejar de manosearle las nalgas.
- Si, que rico, toda la noche—gritó emocionada y se volvió a colgar de mí.
Caminamos hacia la sala, no dejaba de besarla, ella colgada de mi cuello caminaba hacia atrás, mis manos no se estaban quietas, la acariciaba por todo su cuerpo.
- Papi, te extrañe mucho—decía caminando hacia atrás, mirándome con nostalgia y algo de reclamo—me tienes muy abandonada.
- Pero ya estoy aquí, mi amor, y te voy a hacer feliz toda la noche—dije besándola con pasión, sentí como se derritió en mis brazos.
Seguíamos caminando en dirección a la sala, giraba su cabeza para poder ver por donde caminábamos, llegamos al sillón principal, no dejábamos de besarnos, mis manos acariciaban sus nalgas y tetas alternadamente, la empujé acostándola en el sillón, yo quedé encima de ella.
- Papi—me susurró cuando le besaba el cuello. Tenía sus manos en mi cabeza y metía los dedos entre mi cabello.
Me fui bajando a lo largo de su cuerpo, levanté su blusa y besé su ombligo, ella se estremeció, fui bajando más y llegué al elástico de su short, lo tomé con ambas manos y lo fui bajando. Mi niña quedó ante mi mostrando su sexy tanguita, era pequeña, tal y como me gustaba que usara.
- Aaahhh—gimió cuando acaricié su rajita con mi dedo, por encima de su pantaleta.
Jalé la tanga a un lado, descubriendo su rajita adolescente, era pequeña, labios muy juntos, apenas si era perceptible el clítoris, la había desflorado cuando era niña, todo con la ayuda de Jo, pero yo había sido su único hombre, era el único visitante de todos sus huecos, no tenía novio ni amigo sexual, a pesar de que yo le había dicho que podía hacerlo, ella siempre me decía que no, que solo quería estar conmigo, creo que ella estaba enamorada de mí.
- Aaahhh… papi—gimió arqueando su espalda, cuando sintió mi lengua en su raja.
Pasé mi lengua desde el ángulo inferior hasta terminar en su clítoris, el cual chupé, sentí el fuerte sabor de su vagina, no se había bañado, ya era casi de noche, no me esperaba, por eso la falta de higiene, seguramente en algún momento del día, había defecado, no me resistí y bajé a su culo, sentí esa fragancia, ella era obsesiva con la higiene, se había limpiado bien, por lo que la fragancia no era penetrante, solo lo necesario para excitarme más.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—empezó a gemir más intenso, no me estaba quieto, le lengüeteaba el culo, después le chupaba la raja, me absorbía sus orgasmos.
Tuvo un intenso orgasmo, dejé su raja en paz y me fui subiendo de nuevo, tomé el borde inferior de su blusa y la subí, sus tetas quedaron expuestas a mí, así que, mientras le quitaba la blusa, con ella levantando los brazos para facilitarlo, le chupé las tetas alternadamente.
- Papi… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh—gimió terminando de quitarse la blusa ella misma, pues yo estaba prendido de sus tetas.
Le pellizcaba un pezón, mientras lamía, chupaba y mordía el otro, mi niña se retorcía toda por el estímulo, ya llevaba cerca de 10 minutos chupándola, me subí más y la besé, ella me correspondió con la misma pasión con la que yo le di.
Como pude, con mi mano derecha, desabroché mi pantalón, lo bajé hasta medio muslo, lo mismo que mi bóxer, me hinqué y tomé mi verga, miré su rajita que brillaba por sus jugos, me volví a acostar sobre ella, puse mi verga en su entrada y empujé.
- Aaahhh—gimió mirándome a los ojos, abriendo su boca—papi… aaahhh…te extrañé, ya estas dentro mío, otra vez… aaahhh…
Me empecé a mover dentro y fuera de ella, lo hacía lento y profundo, quería que sintiera mi amor por ella, que también la extrañaba.
- aaahhh… aaahhh…–gemía ella suavemente, sintiéndose penetrada por mí, por el hombre que ella amaba, su padre.
Mi boca no se estaba quieta, la besaba, ella correspondía, le chupaba el cuello, como podía le chupaba las tetas.
- aaahhh… aaahhh…–seguía gimiendo con mis estímulos en ella– aaahhh… aaahhh… aaahhh…
se arqueó toda y se cimbró con un orgasmo, aceleré para provocar el mío, quería que fuera simultaneo.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… papi, siento tus chorros—dijo abriendo sus ojos sin dejar de gemir
- gggrrrhhh—gruñí sintiendo que me vaciaba en ella.
Nos quedamos quietos, pero no dejaba de besarla, ella feliz correspondía, sentí como la leche Salió de su vagina, estaba rebosada. Me miró con amor, me brindó una hermosa sonrisa.
- Gracias, papi, me provocaste un muy rico orgasmo—me jaló a besarme, después me susurró al oído—ya me disté un orgasmo tierno y con amor, ahora quiero uno sucio y salvaje.
Mi verga brincó dentro de ella, la miré y ella me miraba pícara, mordiendo su meñique. Siempre empezaba tierno con ella, pero acabábamos siendo salvajes, se dejaba hacer de todo y también le gustaba hacerme de todo.
Ante la sociedad era una niña” bien”, responsable en su escuela, tierna, dibujaba ponis, gatitos y perritos en sus libretas, pero conmigo, era quien realmente era, una niña enferma sexual, que hacía de todo, no importaba que tan depravado o sucio fuera, ella lo hacía; y que podía esperar de un producto que nació de una mezcla entre Jo y yo.
- Monse, mi amor, Vamos a la planta alta—le dije tomándola de la mano levantándola—te voy a reventar todos tus huecos.
- Papi…–puso cara de sumisa.
Los caminamos tomados de la mano, ella solo llevaba su tanga a medio poner y yo iba desnudo de la cintura hacia abajo, ella subió delante de mí, vi sus nalgas, tenía las nalgas de su mamá, no eran mus grandes, pero en ella se veían estéticas, algo planas, pero curvilíneas, algo pasó por mi mente, mojé mi dedo medio y me acerqué a ella, se lo metí en el culo de un solo intento.
- Aaahhh… papi… ¿Qué me vas a hacer? –dijo volteando hacia atrás con cara de lujuria.
- De todo, mi amor, de todo—puse mi mano libre en su pubis y le metí más el dedo—de una vez te digo, no irás a la escuela en varios días.
- aaahhh… si, que rico… aaahhh—gimió con cara de abnegación, iba a entrar a su recamara cuando me detuvo—no, papi, en la de mamá, esa es más grande, para que puedas hacerme de todo. Todo lo que se te antoje, sabes que solo soy tuya y haré todo lo que tu quieras, solo pídemelo y lo haré… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Así empezó todo…
Jo llegó una hora después, entró y miró el desastre en la sala, la ropa estaba regada, había manchas de semen en el sillón, sonrió y dejo su bolsa en la mesa de centro, caminó indiferente al desastre en la sala y fue a la cocina, dejó una bolsa de papel con la cena, tomó un elegante vaso de vidrio de tamaño mediano y lo llenó con agua de grifo, bebió la mitad de un solo trago, la otra mitad la bebió de dos tragos, sonrió para sí misma después de terminar el vaso, como si hubiera hecho una travesura.
Jo, fue subiendo la escalera, al llegar a la planta alta, los gemidos de Monse, la guiaron a la habitación correcta, entró y nos vio, monse se sostenía con ambas manos del respaldo de la cama, yo la sostenía del cuello con mi mano izquierda, y de la cadera con mi mano derecha, le daba fuerte por el culo.
El chasquido de mis golpes de pubis, en sus nalgas, retumbaban en toda la habitación, ya no era tierno y con amor, era sucio y salvaje, tal y como a ella le gustaba que se lo hiciera.
Sus nalgas estaban rojas, lo mismo que su rostro, su cuerpo estaba lleno de chupetones, tendría unos quince o veinte, entre sus tetas, en su abdomen, en su cuello, en su espalda e incluso en sus muslos. La habitación tenía un fuerte olor a sexo.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…–gemía monse intensamente a cada arremetida que le daba.
Jo se quitó su reloj de mano, dejándolo en el buró, lo mismo que sus lentes, sin prisa se fue quitando la ropa hasta quedar desnuda.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…–monse seguía gimiendo, recibiendo mi verga en su culo.
Jo se acercó a nosotros, besó mi hombro, volteé a verla y nos besamos, me besó en el rostro cuando yo volteé a mirar a monse concentrándome en sodomizarla lo más fuerte que pudiera
- ¿Sabes? –preguntó retóricamente—no te lo había dicho, pero monse desde ayer está en sus días fértiles.
Me quedé quieto dentro de monse, volteé a ver Jo, que coqueta me sonreía, nos mirábamos a los ojos, nos conocíamos tanto, que con solo mirarnos podíamos comunicarnos.
- Si, hazlo, ella hace mucho que lo quiere—me dijo sonriéndome orgullosa. Ella me conocía mejor que nadie y sabía mis fetiches, este era el más intenso de todos, embarazar a una niña.
Sin soltar a monse, se la saqué del culo, moví mi cadera y apunté a la raja de monse.
- aaahhh… papi—gimió cuando sintió mi glande atorarse en su introito.
Empujé dentro de una sola vez, enloquecí, de repente tuve la imperiosa necesidad de eyacular, quería hacerlo al instante, monse era un gemido tras otro.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- sí, dale—me incitaba Jo—rellénala, rellénala de tu le… leche…
Jo cerró los ojos y movió ansiosa su boca, le temblaba, estaba teniendo un orgasmo con solo pensar en la idea de que embarazara a su hija, nuestra hija.
Jo tenía su mano derecha en mi espalda y la izquierda sobre la zona sacra de monse, era como si así, participara en la concepción de su hija, por su propio padre y amante de ella.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… papi… aaahhh… aaahhh… ya… ya… dámela… aaahhh… aaahhh… la quiero ya… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- gggrrrhhh… gggrrrhhh… gggrrrhhh…
Gruñí soltando mi leche dentro de monse, que se retorció toda sintiendo mis lechazos infinitos.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… papi, la siento toda dentro de mí… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Sentí que terminé de eyacular, no recordaba una eyaculada como esta, creo que Jo me tomó por sorpresa e hizo que me elevara mucho, mi verga seguía dura, monse titiritaba, con mi verga brincando dentro de ella.
- Mi amor, creo que lo vas a lograr, mira cuanta leche soltaste—decía Jo mirando como se desbordaba la leche alrededor de mi verga—ven aquí pequeña, no podemos desperdiciar esta leche.
Jo tomó a monse y la acostó en la cama e hizo que subiera sus pies al respaldo, puso una almohada bajo su cadera, haciendo que la vagina de monse se convirtiera en un vaso receptor de semen.
Jo, después de asegurase que su hija retuviera mi leche, se acercó a mí, su cuerpo desnudo marcaba lo delgada que era, tal y como monse, no era de mucha nalga, si mucha teta y caderona.
- Te amo, mi amor—me dijo hincándose frente a mí, yo también estaba hincado, todo sudado y recuperando el aire por la reciente cogida.
- Y yo a ti, mi amor—le dije rodeando su cintura, ella se colgó de mi cuello y nos besamos con pasión.
Nuestras lenguas danzaban dentro de nuestras bocas, era una danza muy coordinada, tantas veces nos habíamos besado con esa pasión, incluso a veces más, alguien dijo una vez “busca alguien con tu misma locura”, yo tenía Jo, que no era la misma locura, pero sí, la misma perversión.
- Mmmggghhh—gimió Jo cuando movió su cadera hacia a delante y mi verga dura quedó entre sus muslos, rozando su raja.
Sentí la abundante humedad de su raja, mientras nos besábamos, ella movía su cadera como simulando una cópula, abría mucho su boca, así como desesperada, yo empecé a besarla en el cuello, ella me tomó del cabello.
- Mi amor, ya, dámela—dijo mirándome desesperada, pasando su lengua por sudado rostro.
Nos giramos y quedé encima de ella, que, al estar acostada, inmediatamente abrió sus piernas, solo empujé y mi verga se fue dentro de su raja.
- aaahhh…
Abrió sus ojos mirando la nada, cogíamos muy seguido, pero ahora lo hacíamos en una cama, en nuestro nido de amor, aquí el sexo era diferente, pasaba a ser con amor, no importaba lo que hiciéramos, era el momento en que nos amábamos, en el que demostrábamos nuestro amor.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… mi amor, que rico te siento dentro de mi—dijo cuando empecé un mete y saca.
La estuve bombeando en esa posición, no sé por qué, pero no quería cambiar, sentía como ella abría sus piernas para permitirme cogérmela, sin ningún obstáculo. En estos momentos se volvía mi sumisa, si en el trabajo no me negaba algo, aquí me entregaba su alma, en estos momentos, sentía que estaba enamorada de mí.
En el trabajo cogía con todo aquel que se lo pidiera, pero a nadie invitaba a su casa, todo era laboral, a mí no solo me llevaba, también me pidió que la embarazara, quería un hijo mío, más bien una hija, revisó métodos para lograr escoger el género del bebé y lo logró, estuvimos cerca de 2 días encerrados cogiendo, para lograr que fuera niña.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… Jaime, no sabes cuanto me gusta esto… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- a mí también me gusta así, siento cuanto te quiero—dije mientras le seguía bombeando en su raja, y la besaba por todos lados donde podía.
- Y yo a ti también, mi amor… aaahhh… aaahhh… Te amo—me dijo mirándome a los ojos, cuyas pupilas estaban super dilatadas—no sabes cuanto te amo… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Y yo a ti—dije acelerando mis empujes dentro de ella
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Gimió una y otra vez sosteniéndose de mis caderas, que empujaban una y otra vez cada vez más rápido y cada vez más profundo.
- Gggrrrhhh—gruñí cuando sentí que mi leche salió.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… mi amor, la siento toda… aaahhh… aaahhh… aaahhh… que rico
Empezó a gritar su orgasmo, yo no pude más que bombear fuerte, dejándola toda mi leche dentro, cuando sentí que salió toda, me quedé quieto dentro de ella, la seguí besando, la hacía suave, nuestras lenguas se acariciaban, caí a su lado, mi verga seguía dura, pero mi corazón estaba acelerado, necesitaba descansar.
Miré a Monse que estaba dormida en la posición en que la dejó Jo, dormía profundo, su respiración era suave, de mucha paz, era una adolescente feliz, volteé a ver Jo que abrió su cajón y sacó un cigarro, lo encendió y dio una fumada al cigarro, miré como sus mejillas se hundieron, después soltó una bocanada de humo.
- Me encanta tenerte aquí—dijo volteando a ver con una sonrisa, me dio su cigarro y yo hice lo mismo que ella.
Era el momento de relajación, era donde platicábamos de cualquier cosa, como si fuéramos un matrimonio de verdad, compartíamos el cigarro como una pareja.
- Dime, Jaime ¿cómo vas con la investigación? –de dio otra fumada al cigarro.
- Honestamente, estoy en una encrucijada, este tipo va delante de mí en todo, no sé que hacer, por más que pienso no doy con una pista confiable.
- Entiendo, y espero que tú entiendas en la importancia de dar con ese topo, no podemos tener amenazado el departamento, tenemos que eliminarlo—dijo seria mirando al frente.
- Si, estoy muy consciente de ello.
Los dos nos quedamos en silencio, seguíamos fumando el cigarro, hasta que este se terminó, Jo se quedó todo el momento pensativa, procesaba la información.
- Jaime ¿y por qué no consultas al profe? –dijo volteándome a ver.
- ¿al profe?
El profe era el fundador del departamento, ya estaba retirado, pero durante su gestión, no solo creo la seguridad postal, sino que supo como escoger los elementos para cada departamento de seguridad.
- No había pensado en eso, creo que tienes razón, el siempre supo ordenas mis ideas y hacerme llegar al camino correcto, mañana lo veré, gracias por el tip.
- Sabes que siempre estoy para ti, para ayudarte, así como siempre estas tu para…–me dijo con una sonrisa pervertida y tomó mi verga dura, se bajó y la metió a su boca.
- Aaahhh—gemí al sentir la boca de Jo en mi verga, que se puso dura al instante, mi mano derecha se a su espalda, de ahí a sus nalgas, llegando a su culo, al que le metí dos dedos, estaba laxo, seguro ayudó a alguien.
- Mmmggghhh—gimió Jo sintiendo mis dedos invadir su culo, era el siguiente en la lista de penetrar…
30 minutos después la tenía boca abajo y le daba por el culo, lo hacía tan fuerte que estaba gritando.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… Jaime, me partes… aaahhh… aaahhh…
decía Jo apretando las sábanas con sus manos, la cama estaba orinada, le había provocado orgasmo muy intensos, tanto que terminó soltando orina, eso solo lo hacíamos en casa, en la oficina era difícil.
- Te voy a partir el culo con mi verga—decía yo dándole como desesperado con todas mis fuerzas.
- Si, aaahhh… párteme… dame fuerte… aaahhh… aaahhh… vuélvete loco conmigo, si… así es como me gusta… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- ¿sabes algo? –dije pasando mi mano debajo de ella en su zona pélvica, palpe su parche anticonceptivo—te quiero quitar esto y vaciarme en tu raja todos los días.
- ¿si, mi amor? ¿eso quieres? –preguntó volteando hacia atrás, yo aceleré– aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Si, mi amor, quiero que veas cuanto te amo.
- aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…–tuvo un orgasmo mirando la nada, la idea le había provocado uno intenso—sí, mi amor, hazme tuya hasta que te de otra bebé. Y en cuanto puedas, te la cogerás, yo te ayudaré… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- si lo voy a hacer, pero ahorita te pienso partir este culo que tanto me excita.
- Si, mi amor, párteme… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Gggrrrhhh… me… vengo… gggrrrhhh… aaahhh
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Me vacié en su culo entre gritos de ella y gemidos míos. Me quedé quieto al terminar mi eyaculación, mi verga se aguado por primera vez y se salió sola, caí a un lado de Jo, que estaba toda sudada, respiraba agitada recuperándose del orgasmo de infarto.
En ese momento pensé cuantas veces me había venido ese día, creo que ahora si había abusado de mi problema enzimático. Ya no pude más cerré mis ojos sintiendo la boca de Jo mamar mi verga para tomarse las últimas gotas.
Continuará.


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