El juego de la Mamila 3
Llega Rubén el hermano de Raymundo.
Lupita sostenía con sus dos manitas el tronco de la verga de su papá, apenas con 5 añitos y ese pené adulto se había convertido en su juguete favorito, mientras otras niñas de su edad jugaban con muñecas, Lupita era diferente, ella había aprendido lo divertido de jugar con esa mamila de carne
Lupita acariciaba todo lo largo, de la base llena de pelos negros hasta la punta de la cabeza de ese pené moreno oscuro, la niña disfrutaba oliendo ese aroma a hombre aroma a macho y a cabron qué era su papá, esa misma vergota le había dado la vida y ahora era para entretener y enseñarle que solo un papá puede mostrarle a su hija a esa edad su única fuente de placer.
Con sus pequeñas manos acariciaba los huevos peludos de Raymundo, mientras la cabeza de su verga era debora da por la pequeña boquita de su hija, Lupita succionaba con fuerza sacando todo el lubricante natural que tenía, Raymundo estaba sumergido en un placer incomparable, su pequeña hija ahora era una adicta a su verga y por eso aprovechaba cada instante que tenia a solas con su pequeña princesa, para dotarla del mejor sexo que pudieran experimentar ambos
Raymundo – así bebé, lo haces muy bien, mamamela con fuerza, chupa esa vergota que es toda tuya.
Raymundo empujaba su cadera contra la boquita de su hija, pero solo entraba la cabeza de esa verga debido al tamaño de Lupita quien hacia el mejor esfuerzo por tragar y satisfacer a su papá.
Raymundo – Te gusta mi mamila bebita? Te gusta la vergota de papá? Come preciosa tenemos mucho tiempo para disfrutar mi amor
Lupita – si papito tu mamila esta bien Grandota sabe muy rica jijijiji me gusta como sabe y lo Grandota que esta papá
Ambos papá e hija estaban tan concentrados en su placer y sus juegos, que ignoraban qué estaban siendo observados por Rubén, el hermano mayor de Raymundo y tío de Lupita
Había llegado de visita y al contar con copia de la llave entró de forma sigilosa después de escuchar a su hermano Raymundo ofreciéndole la mamila a Lupita, así que solo entro para confirmar lo que sospecho, su hermano estaba disfrutando del mejor sexo con tan pequeña princesa y el no iba a desperdiciar dicha oportunidad
Mientras Rubén se encontraba viendo por la puerta entre abierta del cuarto de Raymundo, poco a poco se había hido desnudando y ahora sostenía con una de sus manos su verga super dura, solo esperaría el momento indicado para unirse a padre e hija y ayudarles en su juego
Rubén tiene 35 años, robusto de piel morena y un poco más alto que Raymundo, la última vez que había visto a Lupita había sido un año antes y jamás había pasado por su cabeza la posibilidad de tener sexo con ella, aunque como todo buen macho en algún momento fantaseo con penetrar a una peque.
Raymundo ahora lamia el anito diminuto de su hija, la tenía en cuatro como una perrita a la orilla de cama, parando su culito mientras Raymundo separaba con sus manos las pequeñas nalgas de su hijita, saboreaba con la punta de su lengua ese delicioso orificio, mientras Lupita gemia fuerte de placer al sentir la lengua de su papá
Raymundo – estas lista bebé, es hora de lo más rico, vamos a meterte la verga mi amor
Raymundo ensalivo la punta de su verga y la dirigió al pequeño ano de Lupita, con una total maestría compenso a generar presion contra la entrada, al sentir como se iba dilatando Lupita no dudo en gritar de placer y apretar sus diente mientras con fuerza cerraba sus puños apretando las cobijas como respuesta al tamaño de la verga de su papá
Raymundo – eso es bebé, aguanta y disfruta como te entra, eres la mejor bebita del mundo y hace que papá sea muy afortunado de tenerte, no imaginas cuantos papás no pueden jugar así y se quedan con las ganas mi amor.
La verga de Raymundo fue desapareciendo en tan pequeño espacio abriendolo por completo, Lupita pujaba y jadeaba, por momentos parecía no aguantar la vergota de papá, pero era buena bebé y lo hacía quería sentir como su papá la penetraba muy rico.
Raymundo había comenzado a embestir a su hija, el sonido del plac plac plac se escuchaba en toda la habitación mientras Lupita se retorcía de placer
Lupita – papá, papito, si papito, más, que rico se siente tu mamila, papiiiiiii ahhhhhh papá más papá es muy rico papito haaaaaaaa papá siento mucho papá papiiiiiiiiiii si papito metermelo todo haaaaaa papito
Rubén – Hermano que buena fiesta tienen, no pensé que hubieras educado tan lindo a mi sobrinita
Raymundo y Lupita se quedaron en silencio total, sorprendidos de ver entrar a Rubén desnudo y con la verga dura
Rubén – tranquilo hermano, estamos en confianza solo quiero divertirme igual que ustedes
Raymundo – yo… Yo puedo explicarlo hermano
Rubén – Luego me cuentas hermano ahora quiero probar y disfrutar de mi sobrinita, que te parece si me das permiso
Raymundo un poco más tranquilo, se retiro del culito de su hija, dando lugar a su hermano Rubén
Rubén – wow, jamás pensé que podría disfrutar de tan increíble placer y menos que fuera mi sobrina
Dirigió su verga al anito dilatado de Lupita, era increíble poder ver como un anito tan pequeño era capas de devorar una verga tan grande
Rubén – Wow hermano eres un cabron suerturdo, el culito de tu hija es increíble, pero no te quedes así, dale a mamar de tu verga a tu pequeña bebe
Ya más tranquilo Raymundo dio a mamar su verga a su hijita, mientras Rubén la penetraba, Lupita no podía con tanto placer jamás pensó poder jugar con dos vergotas y que fuera tan rico, los gemidos y gritos de Lupita eran ahogados por amabas vergas, ambos hombres se comenzaron a turnar entre la boquita y el anito de la pequeña, la voltearon boca arriba, la cargaban mientras era empalada, mamaban su panochita hasta hacerla gritar de placer, para cuando se disponían a dar de comer una buena ración de Leche a Lupita, ellos de pie mientras la niña miraba a ambos cabrones hacia arriba con su boquita abierta lista para recibir el manjar.
Ambos hombres se masturbaban con fuerza, el primero en eyacular fue Rubén, los chorros de semen fueron a dar a la cara y boca de la su sobrina, de inmediato Raymundo soltó sus chorros de semen completando el alimento de su hija, Lupita comía con rapidez lo que más podía al ser mucha la cantidad de leche, al final la niña succiono hasta la última gota de las dos vergas.
Lupita había quedado dormida después de tan rica sesión de sexo, mientras ambos adultos platicaban
Rubén – tienes mucho que te la coges carnal?
Raymundo – No wey apenas hace poco, pero ha sido algo increíble
Rubén – si ya lo comprobé hermano solo espero podamos repetir lo de hoy muchas veces
Raymundo – claro wey solo debemos buscar el tiempo de quedarnos solos y así sera
Rubén estaría de visita dos semanas, mismas que no dudaría en sacar provecho ya que Raymundo había planeado que su hermano durmiera en el cuarto de Lupita así que serían noches muy divertidas para Lupita con su tío.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!