El juego de mamila 2
Lupita y su papá siguen jugando.
Los días pasaron, Raymundo estaba feliz de saber que su hija Lupita era bien alimentada por la rica leche de papá, su hija se estaba convirtiendo en una experta al momento de mamarle la verga y además de que le había contado de como era cuando la mamila de papi Leo se convertía en inyección así que ese día tenían planeado hacer el juego completo.
En el pueblito donde vivían estaban por iniciar las clases y Lupita debía ingresar al preescolar, al ser una comunidad pequeña, el director de la escuela, ocupaba la tradición de ir a informar personalmente a los papás y futuros alumnos que debían iniciar su trámite de inscripción así como proporcionar detalles de la misma, su nombre es Rodrigo, de 44 años, piel morena, cabello corto, con un bigote espeso y voz gruesa, el había iniciado como maestro en el pueblo y debido a su buen desempeño era que ahora ostentaba el cargo de director.
Rodrigo llegó a la casa de Lupita, se encontró con Alicia la mamá de la niña, platico con ella y después de decirle sobre los requisitos pregunto por Raymundo y Lupita, así que Alicia le comento que se encontraban en la milpa, que Lupita le estaba ayudando a su papá con cosas de la siembra como venía haciéndolo hace unos días, Rodrigo se despidió de Alicia y se dirigió hacia donde se encontraban los dos.
Al llegar al sembradio, Rodrigo no vio a nadie, así camino entre las plantas del maíz, las cuales estaban muy crecida, pero noto que había en el otro extremo una zona sin sembrar, una especie de claro pequeño e intuyo qué ahí los encontraría, justo cuando se encontraba a unos metros del lugar alcanzó a escuchar unas risas de la niña, así que asumió se trataba de Lupita, al estar más cerca tuvo que reparar en seco, cuando escucho a Lupita decir en voz alta
Papá tu mamila esta muy grandota
El corazón de Leonardo comenzó a latir con fuerza, ¿que era lo que acababa de escuchar?
Lupita – papá me vas a dar de tu rica leche, soy una bebita muy buena
La mente de Leonardo se sacudió, algo estaba ocurriendo entre Lupita y su papá y la curiosidad lo estaba dominando, al acercarse lo suficiente y quedar cubierto por las plantas de maíz, la escena qué vio lo dejo paralizado.
En medio de dicho claro Raymundo estaba de pie, desnudo con el pené erecto y Lupita también parada frente a su papá con su carita a la altura del pene el cual sostenía la niña entre sus manitas, la diferencia de tamaño era increíble, las manitas de Lupita se veían diminutas sosteniendo el tronco de la verga de Raymundo
Raymundo – se buena bebita y chupa la mamila de papá
Lupita abrió su boquita lo más que pudo y metió la cabeza de la verga de su papá, Raymundo puso sus ojos en blanco mientras echaba su cabeza hacia atrás en señal de placer.
Rodrigo no pudo evitar que su cuerpo reaccionara, ver esa escena era algo increíble y delicioso, ver como una peque le mama la verga a su propio padre era digno de admirar, Rodrigo estaba casado y había tenido dos hijos varones pero nunca había pasado por su mente lo rico que hubiera sido en su momento tener una hija para poder jugar así con ella, el pené del director estaba super duro, jamás pensó poder admirar tal espectaculo
Lupita movía sus manitas sobre el tronco del pene, hacia adelante y hacia atrás, mientras su boquita succionaba con fuerza la cabeza de la verga, Raymundo comenzó a empujar la nuca de su hija en intención de que entrará más de su mamila en la boca de Lupita pero era imposible, solo que Raymundo estaba por experimentar el juego completo.
Raymundo había puesto un petate sobre la tierra acostó a Lupita boca arriba y separó sus piernitas, metio su cabeza en medio y comenzó a chupare su panochita a su hija, Lupita movía su cabeza para un lado y otro mientras gemia de placer al sentir como la lengua de su papá lamia su vagina una y otra vez, fue entonces que siguiendo lo que Lupita le había contado, Raymundo metió un dedo a su boca para ensalibarlo, en ese momento Rodrigo adivino qué pretendía pero no podía creerlo, apoco quería preparar a su hija para penetrarla.
Y efectivamente ese dedo lleno de salíba fue a dar a la entrada del anito de Lupita
Raymundo – estas lista bebé, papá te preparará para ponerte la inyección
Lupita – si papito, para que me des mi medicina prometo ser buena y aguantar tu inyección papi
Escuchar todo eso provocó que Rodrigo sacara su pené del pantalón y empezará a masturbarse, esa niña era todo un tesoro, lo afortunado que iba a ser Raymundo al poder penetrar a su hija siendo tan pequeña.
Ese dedo se deslizó con calma dentro del culito de Lupita, la cual tenía los ojos cerrados mientras disfrutaba de sentir como se deslizaba dentro y fuera, ahora Raymundo ocuparía dos dedos, después de un rato paso a un tercero, Lupita no aguantaba tanto placer su anito diminuto estaba siendo estirado al máximo, varias veces soltó gemidos muy fuertes en señal de lo delicioso de estar siendo preparada, mientras Rodrigo no podía recordar hace cuanto que su verga no se ponía así de dura como un tronco y todo gracias a lo que miraba.
Raymundo le dijo a Lupita que se pusiera como un perrito en cuatro, una vez que la niña estaba en posición Raymundo se acercó por detrás, ensalibo su pené, el cual dirigió a la entrada del culito de su bebita, y comenzó a hacer presión en el, Rodrigo admiraba como el anito de la niña se resistía a dejar entrar la verga de Raymundo y después de varios intentos la fuerza de su culito terminó sediendo, estirandose al máximo y dándole espacio a la cabeza de la verga de su papá
Lupita – papi papi papi espera papi, tu inyección es muy grande papi, despacito papá, papi me abre mucho papá papá esta muy grande papaaaaaaaa.
Raymundo se quedo quieto con la punta de su verga dentro de su hija en lo que se acostumbraba al tamaño, mientras Rodrigo no podía creer que un anito tan diminuto soportará tremenda verga, mientras se masturbaba con fuerza.
Luego de unos minutos, Raymundo continuó avanzando, la inyección debía ser aplicada completa, poco a poco empujó, poniendo atención a las súplicas de Lupita, la cual parecía por momentos no aguantar la inyección tan grande.
Una vez que Raymundo pudo tener dentro de su hija toda la verga y sentir como llegaba hasta el fondo y la llenaba, supo que ahora su hija era toda suya.
Comenzó por movimientos lentos, el ano de Lupita parecía un guante hecho a la medida de su verga
Raymundo – Te gusta bebé te gusta la inyección de papá, que buena bebé eres aguantando la inyección de papá
Rodrigo estaba sudando demasiado viendo como entraba y salía la verga de Raymundo en el culito de su bebé el se masturbaba con fuerza como no lo había hecho antes, entonces Raymundo le dijo a Lupita que se acostara boca arriba para que siguiera inyectandola, cuando Raymundo sacó su verga por completo se escuchó el sonido como de un corcho y se pudo admirar el anito dilatado al máximo intentando regresar a su forma original.
Raymundo sostuvo los pies de Lupita mientras sus verga se deslizaba nuevamente en su interior, ella apretaba los ojos al sentir como era llenada por completo y Raymundo abandono la sutileza y comenzó a penetrar a su hija como todo un papá, embestia ese culito una y otra vez, Lupita gemia con fuerza de placer, pujaba y se retorcía al sertir como ahora ya era de su papá, para Raymundo ver a su hija empalada por su verga y la forma que era su pené apretado por lo estrecho de su hija, era algo que sin duda todo papá debería disfrutar.
Por la mente de Rodrigo pasaba lo mismo, cuantas bebitas tenían la fortuna de sentir la verga su papá y cuantos papás serían tan afortunados de poder penetrar a sus hijas tan bebes
Raymundo estaba listo para darle su medicina a su hija así que aceleró las penetraciones, Lupita no aguanto el gritar varias veces al sentir la potencia de su papá en su culito y Raymundo comenzó a vaciarse, los chorros de leche fueron a dar directo al interior de Lupita
Justo en ese momento Rodrigo comenzó a venirse de una forma abundante debido al placer de ver tan hermoso espectáculo.
Raymundo saco su pené del anito de Lupita, de inmediato la leche comenzó a fluir mostrando su anito dilatado por completo
Raymundo – te amo mi pequeña bebé que buena bebita eres, haces muy feliz a papá mí amor
En ese momento comenzó a besarla en la boca y Lupita respondió torpemente al beso de su papá.
Rodrigo se retiró afuera del sembradio y espero unos 20 minutos dándoles tiempo para recuperarse, fue que grito desde la orilla
¡Señor Raymundo!
Raymundo contesto y salió de la milpa, platico con el director, le comento lo mismo que a Alicia, ignorando que Rodrigo había sido testigo de lo rico que lo habían pasado, Lupita apareció, platicaron los tres un momento.
Para cuando Rodrigo tomó su camino de regreso a la escuela, estaría planeando que actividades tendría para Lupita, pronto descubriria qué sería su consentida
Raymundo inyectó dos veces más a Lupita antes de regresar a casa, ahora que su anito se había acostumbrado todo sería más fácil.

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