ÉL NO ME VIOLÓ (parte II)
Pasó la noche de mi cumpleaños número 12. Hace de esto 22 años y aun lo recuerdo muy bien por que realmente sucedió..
Jamás pensé que ese amor tan carnal que sentía por mi mamá, a partir de esa noche estaría también dirigido a mi papá. Cuando sentí crecer su verga entre mi mano, todo mi cuerpo se estremeció, él dormía su borrachera así que puse saliva en mi culito casi virgen, la apoyé muy despacio, temía que despertara.
No era muy larga, unos 15 o 16 cm, pero si muy gruesa y con unas venas enormes que sentía palpitar entre mis dedos. Con mucho temor empujé despacio hacia atrás, costaba entrar, dolía, entonces acaricié y pellizqué mis tetillas entonces mi culito se aflojó y la cabeza comenzó a entrar, despacio, caliente, suave y me detuve cuando ya tenía la mitad adentro porque dolía un poco y no quería que despertara, y me quedé quieto en el silencio y la oscuridad, con todos mis sentidos puestos allí, donde ya no había dolor, solo placer porque sentía los golpes de la sangre en esa verga hermosa y esos huevos grandes apoyados en mis glúteos.
Un ruido me sacó de ese estado de éxtasis, era mi mamá que entraba a la habitación alumbrada por una vela, vi que tenía puesta una vieja remera que poco la cubría. No sabía que hacer, así que fingí dormir, me moví levemente para salir de mi papá pero entonces el brazo de él pasó sobre mí, su mano se apoyó en mi pelvis y presionó suavemente, me la estaba metiendo toda, de mi pequeño pito comenzó a salir algo de semen, yo estaba acabando sin tocarme, sentía un goce enorme y que mi culo se contraía.
Mi mamá se acostó a mi lado ajena a todo mi papá me apretó aun mas y supe que estaba dejando toda su caliente leche dentro mío, era como que su verga latía por momentos con mas fuerzas, luego lo sentí roncar nuevamente.
Mi mamá quedó boca arriba pegada a mí, entonces como sin querer puse mi mano en su pelvis, no había nada debajo de la remera, yo siempre «dormido» llegué hasta su vagina, grandes labios carnosos, calientes y mojados su me abrieron, y mis dedos entraron despacio en esa concha que me vio nacer. Ella abrió mas las piernas llevó el cuerpo hacia arriba y mi mano pequeña entró toda, se sentía caliente, mojado, ella gimió, apretó las piernas y tuvo un orgasmo que sacudió todo su cuerpo. Luego sacó mi mano, se volcó hacia el otro lado mientras yo lamía mis dedos.
Mi papá volvió a acabar, esta vez con mas fuerza, mas leche, su mano aflojó mi pelvis, su verga seguía bien adentro y yo estaba agotado, mojado, felíz, y mientras pensaba, -qué pasará mañana?- me fui quedando dormido.
La mañana siguiente me desperté solo en la cama grande, escuché ruido de mi mamá en la cocina, a lo lejos mi papá gritando a las vacas, el día era nublado, hacía frío, tomé coraje y me dirigí a la cocina.- Continuará



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