Historia de una familia incestuosa
La historia de como una pareja metida en el incesto logra su sueño y tienen una familia y que crían para compartir sus mismos valores. Una familia incestuosa, una familia unida..
(Historia ficticia)
Damián es un hombre de unos 20 años apenas al incio de la historia, bien parecido, alto y bastante popular entre las chicas de su universidad. Pero Damián guarda un secreto, él está en temas de incesto.
Desde que él era un niño tuvo acercamiento con el tema. Él presenció como su madre cogía con su tío (el hermano de la madre) a corta edad; cuando creció, empezó a fantasear con su madre y llegó a tener relaciones con sus dos hermanas en su adolescencia. La primera vez, fue con su hermana una año mayor, Dania, cuando tenía unos 15 años y mantuvo relaciones con ella hasta los 21 aún. Con su hermana menor, fue diferente, ella era apenas una niña de 11 años cuando él ya tenía 16 años, la sedujo y la desvirgó, con cuidado, suave; después de todo, ella era una niña, pero él no era in insensible, y con ella tuvo relaciones durante unos 15 años más.
Esta cercanía con el incesto lo hizo cuestionarse muchas cosas, y logró sembrar en él un deseo muy fuerte: tener su propia familia y criar a sus hijos para el incesto. Para la mayoría el incesto era un simple fetiche, para él, el incesto debía ser una forma de vida y una forma de mostrar cariño.
Así fue como empezó a buscar comunidades de personas afines al incesto, puesto que sus hermanas ya empezaban a construir una vida aparte y no estaban tan interesadas en su plan. Pronto encontró a una mujer, Ana, una mujer hermosa de buen cuerpo, caliente e inteligente que compartía sus ideas, y estaba también interesada en formar una familia incestuosa.
No tardaron en ponerse manos a la obra, formalizar su relación, casarse, y empezar sus planes. Empezaron a tener hijos al poco tiempo, no perdían el tiempo, cada nueva sesión de sexo era una oportunidad para engendrar un bebé que sería en el futuro una persona incestuosa. Tuvieron 5 niñas y 3 niños, dos de las niñas eran gemelas idénticas, otra de las niñas y uno de los niños eran mellizos, herencia de la familia de Ana.
Desde pequeños fueron educados de una manera más liberal, más íntima. Se volvieron naturistas, por lo que, por lo menos en casa, no se usaba ropa. Todos disfrutaban de una libertad que otros niños no, las noches en familia eran desnudas, los baños compartidos con los padres o los hermanos, crecían sin pudor. La madre los seguía amamantando hasta pasados los 12 años o más, los niños se sentaban en el regazo de su padre en las noches al contarles un cuento, en las mañanas al saludar, completamente desnudos.
Desde pequeños se les hablaba sobre educación sexual, a los 8 años los niños ya conocía conceptos que conocen los adolescentes a los 13 o 14, empezaban a explorar sus cuerpos a los 9 o 10 años, y mamá y papá no tenían que esconderse para follar, podían simplemente hacerlo en la sala mientras sus hijos jugaban con cochecitos y muñecas. A los 10 años, los niños empezaban en el sexo, con pequeños toques por parte de mamá y papá, o de sus hermanos mayores. Empezaban tocándose entre ellos, frotándose, aprendiendo poco a poco hasta que, cuando estaban listos, fiollaban, sin presión, sin prisa. Todo amoroso y cuidadoso como unos padres deben ser, pero con el tabú del incesto y el sexo en ello. Los niños podían coger con sus hermanas, las hermanas con los niños, papá y mamá podían follarse a quien quisieran, así era la vida.
La primera en follar con su padre fue lili, a los 10, durante meses la prepararon, la masturbaban, la hacían temblar, papá metía la punta de su pene para que se acostumbrara, y poco a poco, lili terminó follando con su padre querido. Así con cada uno de los niños.
Los niños se volvieron adolescentes, crecieron, pero no dejaron de lado sus valores inculcados. Cogían entre ellos, cogían con mamá y papá, incluso Oli, el hijo menor que resultó ser gay, era el depósito de semen de su papi y sus hermanos mayores, un chiquillo delgado y tierno siendo follado por hasta 3 personas al mismo tiempo, bañado en semen. Max y Mila, los mellizos, disfrutaban de follar juntos más que con nadie, su pene y su vagina parecían estar hechos para encajar a la perfección. Con el tiempo, algunas de las chicas resultaron embarazadas, de sus hermanos o su padre. Y la madre embarazada de sus propios hijos, y así la familia empezaba a crecer más y más, siempre guardando el secreto, funcionando como una familia normal, salvo por… el incesto.

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