Historias cortas 13 detención oficial
Un oficial que va más allá del cumplimiento del deber.
Nota del autor.
Como siempre les he dicho, a veces escribo historias que no se como adaptarlas a un saga, en especial esta escena, quedaría más para aprendizaje sexual oportuno, donde en un mundo distópico, un virus provocó que aumentar ael líbido y el desperetar sexual de las niñas y niños, cambiando así las mismas leyes. Para entenderlo más, les recomiendo leer la saga aprendizaje sexual oportuno.
espero disfruten leerlo, así como yo el escribirlo. Les mando saludos, besos y abrazos.
atte Adalberto1979
Historias cortas 13
Detención policial
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Carta de reconocimiento y felicitación
Con atención a:
Policía Estatal
Queridos oficiales, Normalmente no soy de las que escriban a la policía, ni para quejarse, ni para denunciar. Pero a veces, lo que hacen los oficiales, va mucho más allá del «llamado al deber», haciendo acciones en pro de los ciudadanos, acciones que van más allá de sus obligaciones, haciendo que nos siéntanos impulsados a escribir a las autoridades responsables, agradeciendo las atenciones y compromisos que tiene el cuerpo policiaco de su estado para con los ciudadanos, dando más allá de la seguridad otorgada, ese plus con necesidades de bienestares diferentes…
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Mis dos hijas, Mitsy de 10 años y Selene de 7, y yo, viajábamos en carretera, era de noche, era un viaje de 500 kilómetros, era julio y se sentía la plena intensidad del calor de verano, revisé el GPS, íbamos exactamente a la mitad del camino, veníamos de visitar a mi esposo, al que se le había otorgado una oportunidad de trabajo, pero en otra ciudad, él no podía viajar por carga de trabajo, así que, nosotras íbamos a visitarlo una vez al mes o antes, si la economía lo permitía.
Mi esposo, había tomado ese trabajo, porque en la pequeña ciudad donde vivimos, no había mucha oportunidad de trabajo para la profesión de él, era grande la necesidad de dinero, con una hipoteca, una mensualidad por el sedán que manejaba y no se diga las colegiaturas, que eran bastante elevadas.
Lo habíamos visitado y veníamos de regreso, era sábado cerca de las 8 pm, llegaríamos a las 12, solo a dormir y el domingo sería prepararnos para la escuela y actividades de inicio de semana.
A veces las niñas solían tomar una siesta de camino a casa, y a veces estaban despiertas, observando lo poco que se podía ver en la oscuridad. Otras veces se aburrían un poco, pero lograron entretenerse con juegos sexuales tranquilos en el asiento trasero, mientras yo mantenía la vista al frente, manejando con precaución.
El vehículo que tenemos tiene varios años; pero aún lo estamos pagando, recibe mantenimiento de la agencia y eso nos da la seguridad de viajar, sin riesgos por fallas mecánicas o accidentes por descuido en mantenimiento.
Como estaba ocupada conduciendo, no me había dado cuenta de lo que hacían mis dos pequeñas.
Mis angelitas estaban en el asiento trasero. Aunque no nos importaban sus juegos sexuales, si nos importa su seguridad, volteé a verlas y las dos bribonas se había quitado el cinturón de seguridad para estar más cerca la una de la otra y meterse manos bajos sus faldas y pantaletas mutuamente, de hecho, volteé, cuando escuché a Selene gemir, seguida de Misty.
Honestamente no le di tanta importancia, pues recordé que mi esposo me cogió dos veces cuando llegamos el viernes por la noche, después de mí, fue a la habitación de las niñas, pero están fundidas por el viaje, no las pudo despertar, por lo que no se las pudo coger, pensó en dejarles un poco de semen dentro de sus huecos, aun así, dormidas, pero teníamos todo el sábado, por lo que no había prisas.
A la mañana siguiente, justo tenía a Misty boca abajo entre sus piernas abiertas mamándole la verga, mi esposo la sujetaba con ambas manos de la nuca, cerraba sus ojos forzando su verga dentro de la garganta de mi pequeña niña, la sacaba un poco y rápidamente la regresaba, mi niña estaba feliz absorbiendo el líquido preseminal, cuando el teléfono de mi esposo sonó, era una llamada de emergencia de su trabajo, se levantó dejando a Misty con baba y líquido preseminal escurriendo de su boca.
Se fue todo el sábado y regresó solo a despedirnos, pues teníamos que regresar a casa, nos pidió disculpas, pero inmediatamente lo perdonamos, pues no fue culpa de él, y no estábamos en la posición de que perdiera su trabajo.
Sonreí permitiendo que ellas se tocaran y masturbaran mutuamente, no era la primera vez, ni sería la última.
Tuve un pequeño shock cuando de repente me di cuenta de que un policía me seguía bastante de cerca en la oscuridad. Por supuesto, mi primera mirada fue a mi velocímetro, que afortunadamente circulaba a apenas a uno o dos kilómetros por encima del límite de velocidad establecido.
A veces, los policías te siguen un rato para verificar que todo esté en orden; así que yo esperé que se quedara detrás de mí durante uno o dos kilómetros y después me rebasara al ver que no hacía nada ilegal.
Para mi sorpresa, vi luces intermitentes encenderse detrás de mí, con una baliza roja distintiva que me pedía me detuviera, así que eché un vistazo rápido hacia atrás a las dos niñas, para asegurarse de que no estuvieran repitiendo la «diversión» de hace un momento.
- Niñas, compostura, nos detuvo un policía—dije volteando de reojo mientras orillaba la van.
El vehículo del policía y yo éramos los únicos autos por la carretera de dos carriles durante lo que parecía una recta de cientos de kilómetros desolados, el coche de policía se detuvo detrás de mí, y apagó su luz de detención, solo quedaron las luces rojas y azules que giraban a una velocidad baja.
“Maldita sea”, pensé para mis adentros, preguntándome qué había hecho. Pronto descubriría que no había sido yo, sino mis dos hijas bribonas.
- Buenas noches, señorita —anunció el apuesto oficial.
El rostro oscuro, ensombrecido por gafas aún más oscuras, hacían casi imposible vernos en la noche. ¿quién usa gafas oscuras en la noche?
- ¿Puedo ver su licencia de conducir, Por favor? –Una nariz generosa y unos dientes blancos como perlas se extendieron en una sonrisa. Ayudó a aliviar un poco la tensión.
Busqué a tientas en mi bolso el preciado documento; me preocupaba que cuando se enterara de que éramos de otro estado pudiera amenazarme con una multa difícil de pagar y con eso extorsionarme pidiéndome soborno, no es que me preocupara el soborno, lo que me preocupaba era que no traía mucho dinero en efectivo
- ¿Qué ocurre, oficial? —pregunté cuando logré sacar mi licencia de conducir del enorme bolso que traía– ¿No iba a exceso de velocidad? ¿verdad?
Pregunté con un poco de culpa. Después de todo recordé no iba tan pendiente del velocímetro.
- No, señora —respondió con una sonrisa—Usted estaba viajando justo en la velocidad permitida.
En lugar de sentirme aliviada, me sentí más preocupada. ¿Qué estaba haciendo para que me detuviera en medio de la carretera? ¿en la noche? ¿O solo era la placa del vehículo de otro estado en una carretera solitaria?
- Entonces ¿qué hice mal?
- Oh, no es usted, señorita—respondió quitándose los lentes y dándome una mirada apreciativa; deteniéndose un poco más de lo necesario en el pequeño bulto en mi vientre que anunciaba la llegada de un hermanito o hermanita para las dos niñas en el asiento trasero—Definitivamente usted está bien—añadió, guiñándole un ojo.
Me sonrojé como una colegiala avergonzada al ver al guapo oficial haciéndome cumplidos. Joder, me sentí mojándome entre las piernas, incluso después de esa maravillosa sesión con mi esposo, sentí cosquilleo entre mis piernas.
- Entonces ¿qué…? –Me giré para mirar fijamente el asiento trasero, donde las dos niñas pequeñas sonrojadas jadeaban, ignorando la presencia del policía, mientras trabajaban, dedos en sus rajitas ayudándose mutuamente.
- Me temo que sus dos hijas no llevan puesto el cinturón de seguridad—dijo y después explicó—Y es mi deber asegurarme de que las niñas estén, primero que nada, seguras y ahora que las observo, debo asegurarme de que estén bien atendidas.
- Bueno, yo…–protesté débilmente—no me di cuenta cuando estás niñas traviesas se liberaron del cinturón de seguridad, para estarse haciendo…
Me sonrojé intensamente al intentar describir lo que mis dos pequeñas habían estado haciendo en el asiento trasero.
- Lo entiendo —asintió con comprensión—Tengo hijos.
- Gracias por entenderlo oficial—dije descansando un poco del estrés. Pero el oficial añadió.
- Pero eso no justifica las cosas. De hecho, posiblemente sea aún más evidente de abuso o negligencia parental. Me temo que es posible que tengamos que llevármelas a todas a la estación y que los Servicios Sociales las examinen.
- ¿Abuso? –gimoteé— ¿Negligencia?
La sola idea de descuidar algunas de las necesidades de mis hijas fue suficiente para hacerme casi llorar.
- Ellas no sufren abuso y mucho menos negligencia, venimos de con su padre y él…
Me quedé callada, al recordar que mi esposo no se las había cogido y por ende ellas no tendrían su dosis de semen, para mantener su estabilidad mental.
- Estoy seguro de que sí—tranquilizó el hombre grande—pero no es contra usted la acusación, es contra su esposo, quien es responsable de cubrir sus necesidades para la salud mental de sus hijas. Aunque no dudo que lo haya hecho, pues sus hijas son muy atractivas, en especial la mayor, pero la ley prevalece y es estricta.
- .. pero… pero lo intentamos, venimos cada que podemos—casi grité desesperada, preguntándome cómo el hombre sabía que ellas no habían tenido algo de su padre—por la distancia que hay en su trabajo, es simplemente imposible verlo más a menudo, pero no están descuidadas, ellas van a ASO y ahí se las cogen a diario.
- Pero eso no justifica descuidarlas los fines de semana o cuando lo visitan—respondió, obviamente, dándose cuenta de que yo estaba intentando que las niñas tuvieran la mayor compañía paterna posible, pero en esta ocasión algo andaba mal.
- ¿Qué? –pregunté, pero el oficial ignoró mi pregunta retórica y se dirigió a las niñas
- Oye, tú, la niña mayor ¿cómo te llamas? –preguntó iluminando a la niña con su lámpara, pero no hacia ella directamente, para no lastimarla en sus ojitos con la luz, más bien a luz se dirigió a su entrepierna expuesta por sus piernas abiertas, ausencia de pantaleta y falda enrollada en su cintura.
- Mitsy —respondió ella, tirando ahora de su vestidito corto, para cubrir el pequeño coño lampiño y desnudo que hasta entonces había sido tan descaradamente expuesto a su vista.
- ¿Y tú cuántos años tienes? –volvió a preguntar.
Misty bajó la cabeza avergonzada; pero respondió tímidamente:
- .. Pero tengo casi once—Una mentira bastante grande, ya que Su cumpleaños había sido tan solo tres meses antes.
- Y obviamente ya te ha llegado a la pubertad ¿verdad? –añadió.
Ante mi asombro quedé boquiabierta ¿Cómo lo había sabido? Él volvió a dirigirse a Mitsy y le preguntó:
- ¿Cuándo fue tu última menstruación?
Mitsy me miró buscando confirmación y volvió a sonrojar cuando la vergüenza la invadió y respondió:
- Hace poco más de dos semanas… Creo.
- ¿Ve a lo que me refiero? –dijo el policía— ¿Tu padre te cogió? ¿a ustedes dos, chicas, antes de que se fueran de su casa, esta noche?
Abrí la boca para protestar, mientras las dos chicas en silencio negaron con la cabeza.
- ¿Está viendo a lo que me refiero? –preguntó nuevamente el hombre, como aseverando lo que me había dicho.
Estaba demasiado asombrada como para entender de qué estaba hablando.
- Dos niñas tan lindas como ellas nunca deberían tener que recurrir a hacerse a sí mismas sus necesidades en el asiento trasero, especialmente justo después de Visitar a su padre, más la mayor, pues como ya empezó a ovular su necesidad aumenta—explicó—tengo que investigar esto un poco más. Dado que ninguno de las niñas tiene el esperma de su padre dentro de ella, voy a tener que llamar a la estación, para que me asesoren que hacer.
El hombre se alejó de mi vehículo y fue a su patrulla, habló por su micrófono, usaba claves que no entendía, recibió respuestas en clave, dejándome con total duda, después de recibir respuesta, estuvo buscando en el asiento del acompañante, lo vi casi dentro de su patrulla, pero con los pies aún en el pavimento, la torreta aun daba vueltas provocando cambios de colores del rojo al azul, yo solo miraba por el retrovisor.
- Aquí tiene su licencia —respondió, devolviéndomela tarjeta—Llamé a la estación y me sugirieron que me hiciera una prueba de “comprobación”, para ver si podíamos evitar tener que llevarme a toda la familia, en plena noche.
- ¿Prueba de comprobación? ¿llevarse a toda la familia? –pregunté.
- Es como una prueba de embarazo, es con una muestra de orina, dado que su hija mayor ya pasó la pubertad, es obligatoria hacerla, al menos en este estado, si sale positiva, indicara que no está descuidada sexualmente y podríamos simplemente dejar este asunto terminado y podrían irse a su casa, la prueba detecta semen de hasta 24 horas, que, en este estado, es el tiempo máximo de una niña sin semen. En la pequeña no es necesario, pues no ha llenado a la pubertad.
- .. no estoy segura si deba permitir eso—objeté.
- No se preocupe —me tranquilizó—Es bastante indoloro. Solo hay que recoger un poco de orina en un receptor y luego solo esperar unos dos o tres minutos, además, es obligatoria en este estado. Misty ¿Podrías salir aquí, por el costado de la carretera?
Estaba demasiado atónita para hacer algo más que asentir con la cabeza mientras la niña mayor seguía las instrucciones del hombre.
- Ahora levántate el vestido y ponte de cara a la luz—ordenó.
- ¿La va a tomar usted? –preguntó Misty, poniéndose donde el hombre le había indicado.
- Si, tengo que asegurarme de que sea tu muestra la que tomo, y no la de tu hermanita o la de tu madre, así lo marca la norma.
Mitsy me miró de nuevo en busca de confirmación, yo asentí; luego obedientemente se levantó el vestidito corto hasta quedar desnuda desde el ombligo a sus sandalias.
- Ahora, necesito que orines en el indicador, hazte pipí en esta varilla—dijo el policía.
Después de mirarme una vez más, Mitsy entrecerró los ojos y se concentró, pasaron unos segundos y miró al policía con cara de angustia.
- No puedo, estoy muy nerviosa—dijo con sus manitas sosteniendo su vestido.
- ¿Estás nerviosa? –preguntó y mi niña asintió—Está bien, no te preocupes, yo te ayudo, pon tus manos en el vehículo—dijo acomodándose atrás de ella—inclínate un poco más.
Tomó el indicador con la mano izquierda y con la derecha manipuló desde atrás la rajita de mi hija.
- Aaahhh—gimió mi pequeña cuando el dedo índice entró en ella—aaahhh
Volvió a gemir cuando él metió y sacó el dedo de su rajita.
- Aaahhh—gimió nuevamente, mirando hacia atrás, cuando el oficial metió un segundo dedo—aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Mi pequeña gemía retorciéndose toda, movía su cabeza de un lado a otro como negando, después hacia arriba y abajo como afirmando, sus caderas tampoco estaban quietas, se remolineaban al ritmo que el oficial movía sus dedos; Selene y yo desde adentro del auto mirábamos, el oficial la afianzó de la parte delantera de su pubis y movió más rápido los dedos.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…–gimió más intenso, pues el oficial giró sus dedos quedando las caras palmares hacia arriba y después los volvió a girar, estimulando directamente su vejiga, repitió la acción varias veces, giraba sus dedos cuando estaban dentro—aaahhh… aaahhh… aaahhh…
A Misty se le doblaron las piernas, su cara se desencajó y empezó a temblar cuando finalmente logró soltar un buen chorro mojando al policía en ambas manos, el indicador y sus pies; seguía apoyando sus manitas en el sedán, pero las cerraba apretándolas fuertemente.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Creo que tuvo un orgasmo y no es de extrañar, que la pequeña se había estado poniendo cachonda, con esa cantidad de líquido saliendo de su vejiga.
De nuevo lo sentí, me sentí culpable por descuidar las necesidades evidentes de mi hija. Al hombre no pareció importarle que una chica guapa le regara el agua en la mano; simplemente chupó sus dedos y se limpió con un pañuelo que tenía a mano, luego puso el indicador en algún tipo de soporte.
- ¿Y ahora qué? –pregunté mirando por la ventana.
- Ahora, esperamos unos dos minutos—respondió—estas pruebas tardan menos que las anteriores, ha mejorado la tecnología en ellas. Si la niña es positiva, es obvio que no está siendo descuidada. Si, por otro lado, ella es negativa, tendré que llevarlas a la estación y acoger a las niñas en resguardo estatal, hasta que los Servicios de Protección Infantil se hagan presentes, siento decirles que ellos no trabajan en domingo, entonces estarían en resguardo hasta el lunes
- ¿y ahí que pasará? Digo con el servicio de protección infantil—pregunté preocupada.
- Se les asignará un voluntario, para que tengan sexo con ellas, todo el que necesiten, y dar cumplimiento a las leyes de este estado.
- ¿Sexo que necesiten? –Ni siquiera me había dado cuenta de que había ese tipo de leyes
Me di cuenta de que estaba en un gran problema, mi hija no tenía semen dentro de ella, no había contemplado eso cuando salí de visitar a mi esposo, sería muy complicado para él venir por nosotras, pues hacía ciertas actividades laborales en domingo, obvio que no iba a descuidar eso y arriesgarse a perder el valioso empleo que tenía.
- Lo siento —anunció el policía, mostrándome una mirada fija y el receptor de prueba con una sola línea de negativo—estamos ante un caso de negligencia y, en este estado, es un delito grave, tendrán que seguirme hasta la estación de policía.
- No, por favor—De repente tuve miedo de estar encerrada en una celda con mis hijas toda la noche y todo el domingo– ¿Por favor? –supliqué– ¿No hay algo… algo que podamos hacer?
- Bueno, no lo sé—dijo rascándose la cabeza como pensando.
Supongo que era un buen policía y no quería romper una dinámica de una familia feliz, al igual que nosotras no queríamos ir a la cárcel.
- No lo sé, tal vez si le hablara a su marido y él pudiera venir hasta aquí, para llenar a su hija, le podría volver a hacer la prueba y al ser negativa, las liberaría de inmediato, tengo que presentar una prueba positiva en la estación.
- Eso sería imposible, son 8 horas de camino más lo que estaría con mi pequeña, además, no puede ausentarse de su trabajo, incluso los domingos debe estar de guardia por si falla el sistema, podría perder su trabajo y de verdad lo necesitamos.
- Bueno, lo siento, señora—me dijo el policía con compasión—Yo no veo qué más puedo hacer, aparte de acogerlas en la estación.
- ¿Y si me hace la prueba a mí? Y dice que fue de Mitsy—sugerí con mirada suplicante—mi esposo si me pudo coger a mí.
- La patrulla tiene cámaras, la prueba es abajo del vehículo para que quede todo registrado, podría perder mi trabajo por hacer eso, porque mis superiores mirarán el video y esperaran una prueba positiva.
- Perdón, no era mi intensión comprometerlo.
- No se preocupe, la entiendo, pero ahora tendrán que acompañarme, ustedes me seguirán.
- ¿de verdad? ¿No hay nada que pueda usted hacer? –supliqué—usted tiene hijos, debe entender por lo que estoy pasando
Tanto Mitsy como Selene miraban con los ojos muy abiertos por el miedo, la idea de estar separados, aunque solo sea por una noche, era aterradora para nosotras.
- Sí, tengo hijos, dos niñas encantadoras—dijo—muy bien cuidadas, las amo demasiado para descuidar mi responsabilidad y yo solo quiero…–se quedó pensando y después nos dijo—Esperen aquí.
El oficial regresó a su patrulla y volvió a comunicarse a la estación, nuevamente las palabras en clave impidieron que entendiera, intercambió palabras en varias ocasiones, la última frase en clave me sonó más a pregunta, del otro lado escuché el “afirmativo”, eso sí lo entendí.
- Lo comprobé —dijo cuando regresó—No es una política normal; pero sí hay una manera de salir de este lío, sin que ustedes pasen la noche en la cárcel.
- ¿Cuál? Dígame, por favor—casi rogué.
- Bueno—El corpulento afro policía casi tartamudeó avergonzado—la prueba requiere semen dentro de ella, no importa de quien sea, pedí autorización y me lo concedieron.
- No entiendo—le dije tratando de entender lo que significaba.
- Bueno, si usted me permite, podría ofrecerme como voluntario y ser yo quien le deje el semen dentro a su hija, tendría que ser afuera, para que la cámara lo grave. Pero solo sería con su consentimiento, de hecho, tendría que firmarme un consentimiento.
- ¿Quieres decir que, si te coges a Mitsy, ella podría pasar la prueba? –por primera vez lo tuteé.
- Sí—asintió—pero, como dije hace un momento, solo si usted lo autoriza
Por un momento pensé en todas las opciones, que mi esposo llegara a cogérsela era casi imposible, el pasar la noche y el domingo en una celda, era una cosa peor, volteé a ver a Mitsy, su cara de miedo me acabó de convencer.
- ¿Mitsy ¿qué opinas? –le dije volteándola a ver— ¿es problema para ti coger con el oficial? Si no lo haces, tendríamos que pasar la noche y todo el día de mañana en una celda.
- No, eso no, mami—dijo con cara de miedo—Por favor, ¿podría usted darme…?
No terminó la pregunta, agachó su mirada apenada.
- ¿Por favor, señor? –preguntó Selene, sintonizando aquellos inocentes ojos suplicantes que solo las niñas de 7 años tienen—dele a Mitsy lo que necesita.
Mitsy simplemente miró al corpulento soldado y asintió.
- ¿Por favor, podría usted…? —mi pequeña estaba muy apenada.
- Si, está bien—me volteo a ver y me entregó unos documentos y una pluma—necesita firmar en la línea y al calce en todas las demás hojas.
Lo leí rápidamente, era un consentimiento informado, parecía estar todo en orden, lo firmé tal y como me lo pidió, después se lo entregué, el todo el tiempo estuvo parado a modo de descanso oficial, con sus piernas ligeramente abiertas y sus manos juntas al frente.
- Muy bien—dijo revisando mis firmas—todo en orden, podemos empezar de una vez.
- ¿Qué debemos hacer? –pregunté al no saber cómo debíamos proceder.
- Bajen las tres del vehículo—las tres bajamos y quedamos frente a él recargadas en nuestro auto—muy bien Misty, déjame subirte aquí.
La cargó tomándola por sus axilas y la sentó en la cajuela, mi niña sonrió en todo momento, en parte por la emoción y porque era muy sensible de sus axilar, así que, posiblemente sintió cosquillas.
- Empezaremos con besos—dijo acercándose a ella.
Le abrió sus piernitas y quedó entre ellas, la tomó del rostro con su mano derecha y la acercó a él, sus lenguas se unieron, mi niña por mero reflejo lo abrazó e inclinó su rostro para que la lengua de él la penetrara más en su boquita.
- Mmmggghhh—gimió Misty, cuando la mano izquierda del oficial apretó su nalguita.
La boca del oficial era mucho más grande que la de mi hija, de hecho, cuando la abría, abarcaba la mitad de la cara de mi pequeña.
El magreo iba aumentando de tono, el oficial abría su boca, chupándole la mitad del rostro a Misty, le pasaba la lengua por todo el rostro, se detenía en la boca de mi pequeña y la chupaba toda, mi pequeña sacaba su pequeña lengua para que fuera chupada por él, le besaba el cuello, le daba pequeños chupetones, regresaba al rostro, mi niña se iba calentando cada vez más, lo mismo que él, porque su verga se empezó a hinchar abultando obscenamente en sus pantalones.
La sujetó con ambas manos de sus nalgas y la pegó a él, mi niña abrió sus ojos emocionada, después los volvió a cerrar por el placer que sentía, el oficial se despegó de ella y la empujó, obligándola a quedar boca arriba en la cajuela, con sus piernitas colgando.
Se agachó y metió la cara por debajo de la falda de mi niña, que miró la nada con sus ojos en agonía, cuando sintió la lengua dentro de su rajita.
- Aaahhh… aaahhh…–empezó a gemir.
El oficial continua en su tarea, le daba un oral de infarto a mi pequeña, que no dejaba de gemir, empecé a sentir un cosquilleo en mi entrepierna, volteé a ver a Seleste y movía inquieta sus piernas, Misty seguía gimiendo sobre la cajuela, tenías las piernas enredadas en el cuello del oficial.
- Ven acá, pequeña—le dijo levantándose y jalándola hacia él, la bajó al asfalto sosteniéndola de sus axilas, se veía tan pequeña a su lado—abre tu boca.
Mi niña parada frente a él abrió su boca, no perdió detalle mirando como el oficial abría su cremallera y sacaba su cosa negra y enorme, mi niña sin poder evitarlo, abrió sus ojos al mirar su enorme instrumento.
La tomó de la nuca con su mano izquierda, mientras que con la derecha tomaba su verga y la guiaba a la boquita de mi niña.
- Aaahhh—gimió el oficial al sentir la tibia boca de mi pequeña.
Sentí un enorme cosquilleo en mi raja, mirando como mi pequeña engullía la tercera parte de esa enorme verga. Mi pequeña dobló sus caderas para estar algo inclinada hacia adelante, el oficial sacó su verga hasta el glande y después la regresó dentro de la boca de mi niña.
- Mmmggghhh—ahora la que gimió fue mi pequeña, solo que no podía hacerlo bien, por esa enorme verga en su boca.
El oficial repitió la acción, se la sacaba y regresaba dentro, lo hacía lento, pero cada vez que la metía, lo hacía más profundo, me asombró como logró meter casi la totalidad dentro de la boca, bueno creo que fue más allá, pues ya debía estar en su esófago, esa enorme verga.
- Aaahhh—gimió Selene apretando sus piernitas.
Aunque creo que gimió su frustración de no estar haciendo lo que hacía su hermana mayor, se le veía sus pupilas dilatadas, el oficial se compadeció de ella.
- Pequeña, no te quedes ahí y ven aquí junto a tu hermana mayor—le dijo extendiéndola la mano, mi niña brincó de emoción y se puso al lado de su hermana.
Misty metía y sacaba la enorme verga del oficial, mientras Selene le chupaba esas enormes bolas de carne, después cambiaban, Selene mamaba la verga y Misty los huevos.
Mis piernas vibraron cuando miré como tomó con ambas manos la nuca de Selene y logró meterle casi tres cuartas partes de su enorme verga, el oficial abrió su boca y puso los ojos en blanco, cuando sintió que traspasó más allá de la garganta de mi pequeña; sentí como mi vagina chorreó y se me salió un pequeño gimoteo, que el oficial notó.
- Aaahhh—no pude evitarlo, así como no pude evitar que mi vagina vibrara.
Extendió su mano invitándome a que me acercara a él, lo hice, cuando me tuvo a su alcance, me jaló de la mano hasta quedar pegada a él, quedé al costado de él, me tomó por mi cintura afianzándome, mi abultado vientre grávido quedó sobre su abdomen, volteé abajo y mis niñas seguían en su tarea de mamarle la verga, regresé la mirada al oficial y sentí que me besó.
- Mmmggghhh—gemí con la enorme lengua del oficial recorriendo mi boca, era como si tuviera una verga dentro de mi boca, solo que esta más traviesa al recorrer mi interior.
Su bajó de mi cintura a mis nalgas y después a mis muslos, sentí como tomó el borde inferior de la falda y fue subiéndola, metió su mano y la subió a mis nalgas, cubiertas por mi pantaleta de embarazo.
- Aaahhh—gemí cuando sentí su mano entrar por el elástico superior e irse a mi culo y de ahí a mi encharcada raja—mmmhhhggg… Mmmggghhh…
Me besaba con loca pasión, mientras me dedeaba con mucha intensidad con su mano izquierda, la mano derecha estaba en la nuca de una de mis hijas, para afianzarla y poder cogérsela por la boca, lo hacía fuerte y profundo y cuando a mi niña en turno le faltaba el aire, se la sacaba y se la metía a la otra, repitiendo la acción; la que era liberada daba dos o tres bocanadas de aire y apenas recuperaba su respiración, se abalanzaba sobre los huevos del oficial.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…–gemí separándome de él, necesitaba gritar mi orgasmo moviendo mis caderas obscenamente de adelante a atrás, lo miraba a su rostro que miraba hacia abajo concentrado en meterle toda la verga a Selene, cosa que consiguió.
Sacó su mano de mi pantaleta, lo hizo justo cuando me oriné en su mano durante mi orgasmo, por reflejo di un paso hacia atrás mirando como chupaba sus dedos a ojos cerrados, mientras forzaba casi toda su verga en Selene, que tenía los ojos en blanco por la falta de aire.
Se sacó los dedos de la boca, al mismo tiempo que le sacó la verga a Selene, que respiró como si saliera del fondo de una alberca, miró a Misty que le mamaba los huevos, la cargó y la giró, después la puso sobre el maletero boca abajo, con sus piernas colgando.
Le levantó la falda, las blancas nalgas de mi pequeña quedaron expuestas, le varga de él estaba super dura y de la punta colgaba un hilo de líquido preseminal.
Plaf
Fue el chasquido de la fuerte nalgada que le dio.
- Aaahhh—fue el gemido que dio cuando sintió el fuerte golpe, puso sus manos en el vidrio trasero del sedán y cada nalgada que recibió, fue un golpe que dio en el vidrio con ambas manos.
No sé cuántas fueron, nadie las contó, pero fueron muchas, Selene y yo con nuestras bocas babeando, lo mismo que nuestras rajas, mirábamos el severo castigo que recibía Misty, de cuyos ojitos salía gruesas lágrimas.
- Aaayyy… aaayyy… aaayyy… –mi pequeña daba gritos desgarradores a cada golpe recibido.
El oficial tenía sus manos enormes, levantaba su mano derecha y la dejaba caer con fuerza y no era que golpeara una nalga a la vez, esa enorme mano golpeaba las dos al mismo tiempo.
- Aaayyy… aaayyy… aaayyy… snif… snif… snif—sollozó mi pequeña.
De repente paró el castigo, las blancas nalgas de mi hija habían perdido su color original, ahora eran rojo violáceas, por el fuerte castigo recibido, nos volteó a ver, jadea y estaba todo sudado, tomó a Selene y la acostó boca abajo en la cajuela al lado de su hermana, tomó la mano derecha de Selene y la llevó por debajo de ella misma hasta su entrepierna.
- Juega contigo misma, mientras yo le doy a tu hermana la verga que ella necesita—le levantó la falda dejándola en su cintura, se veían los deditos entrando y saliendo de su rajita, me volteó a ver—tú, no estés ahí sin hacer nada, anda, chúpale el culo a tu hija y ve dilatándolo para mí.
Me dijo tomándome de la nuca, jalándome de los cabellos y metiendo bruscamente mi cara entre las nalgas de Selene. Obedientemente, las dos hicimos lo que nos ordenó, ya no era el amable oficial que nos detuvo, ahora era el hombre dominante que hacía con nosotras lo que quería, y eso solo nos excitaba más.
Empecé a chuparle el culo a Selene, intentaba meterle mi lengua, cuando escuché el tintinear del cinturón del oficial abriéndose, de reojo miré como lo bajó, lo mismo que su bóxer, tomó su verga y se acercó a mi llorosa niña, le frotó el glande en la rajita de arriba abajo, lubricando su verga, repitió esa acción hasta que Misty empezó a gemir, el contraste con la vagina blanca de Misty contra enorme verga negra del oficial, era simplemente inquietante.
- Aaahhh… policía… oficial… aaahhh—gimió mi pequeña gimoteó y balbuceando palabras, cuando sintió que le entró casi la mitad de ese enorme pistón, el oficial se recargó en ella y al oído le susurró.
- En este momento llámame, papi—dijo pasándole la lengua por el oído, después por su cara.
- Aaahhh… pa… papi, si… aaahhh—gimió con lo que el oficial le pidió, eso y que empujó fuerte sus caderas, forzando más verga dentro de ella.
- Mami… aaahhh—gimió Selene, cuando sintió que le empezaba a meter dedos en su culito.
Le escupía saliva en el culo, mientras le forzaba dedos dentro, mi intención era meterle los cinco dedos y de preferencia toda la mano, pues el grosor de la verga del oficial era considerablemente grande.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh…–Misty era un gemido tras otro.
El oficial ya le daba muy fuerte, era increíble ver como esa enorme verga entraba toda dentro de mi pequeña niña, eso solo me motivó a meterle más dedos al culo de mi pequeña Selene, ya había logrado meterle 4, escupí en mi pulgar y lo metí.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gimió mi pequeña cuando aumenté la velocidad con la que metía y sacaba deditos de su rajita.
El oficial miró lo que hacía, soltó la cadera izquierda de Misty y metió sus dedos en mi boca, giré mi cara hacia él para facilitarle lo que me hacía, pasó sus dedos por mis carrillos, y su pulgar hacía pinza en mis mejillas, era como si quisiera ordeñar mis glándulas salivales.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh— Misty seguía gimiendo, pues la afianzaba con la mano derecha y se dejaba ir con todas sus fuerzas.
Yo intentaba separar mis dedos dentro del culo de Selene, al mismo tiempo que pasaba mi lengua por los dedos del oficial y este, ya que logró mojar todos sus dedos con mi saliva, los sacó de mi boca, retiró mi mano del culito de Selene y le metió tres dedos de una sola vez.
- Aaahhh—gimió Selene arqueando su espalda y abrió su boca como un hipopótamo—aaahhh… mami… aaahhh…
Volvió a gemir cuando él alineó los tres dedos y los giró, creo que, tres dedos de él eran casi los cinco míos.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía Misty siendo penetrada una y otra vez de manera intensa.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía Selene teniendo tres dedos alineados, en su culo, entrando y saliendo y girando una y otra vez.
Sacó los dedos del culo de Selene y tomó de la cintura con ambas manos a Misty y aceleró en sus estocadas. Frunció su entrecejo y apretó sus dientes.
- Métele toda la mano en lo que me acabo de coger a esta puta
- Papi… papi… papi… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… papi… si, que rico… aaahhh
- Gggrrrhhh, te dejo la leche dentro—gritó acelerando y empujando como si quisiera sacarle la verga por la boca.
- Aaayyy… mami—gritó mi pequeña cuando la tomé del cuello con mi mano izquierda e hice palanca con la derecha para forzar mi mano dentro de su culo—mami… mami… ya entró… aaahhh…
Mientras el oficial le seguía bombeando fuerte y profundamente, a Misty, inyectándole el tan necesario semen dentro de ella, que se retorcía sintiendo los fuertes lechazos en su doblado y maltratado cérvix.
El oficial, poco a poco, fue bajando la velocidad y fuerza de sus estocadas, pero no la profundidad, la sacaba lento y así la regresaba toda dentro de Misty, que abría su boca al sentirlo muy dentro, su mirada era nublada, estaba en el séptimo cielo, con el placer que el oficial le estaba dando.
Cambié de mano, pues la derecha me empezó a dolor.
- Aaahhh…–gimió mi pequeña al sentir mi mnao izquierda entrar en ella.
El oficial, Finalmente, se la sacó a Misty, fue una vista hermosa, la rajita de mi niña toda roja y dilatada, se iba cerrando, liberando un hilo blanco de semen.
Se acercó a mí y me jaló de la cintura, quedé pegada a él, un poco de lado, pues mi vientre no me dejaba abrazarlo completamente de frente, me besó con mucha pasión, mi mano derecha se fue inmediatamente a su semidura verga, sentía el sabor amargo de su boca, pues había estado respirando por la boca, debido al esfuerzo con el que se cogió a Misty, liberé saliva y se la compartí, era lo menos que podía hacer, lubricar nuevamente su mucosa oral con mi saliva.
Mientras nos besábamos con lengua suelta, sentí como puso ambas manos en mis hombros y me fue bajando, me besó hasta donde alcanzó, quedé hincada frente a él, no necesité instrucciones, tomé su verga con mi mano derecha y la llevé a mi boca. Mi mano izquierda seguía dentro de Selene, que gemía fuerte, movía mi mano dentro de ella para dilatarla más.
- Aaahhh—gimió el oficial, acariciando mis cabellos, cuando sintió mi succión.
Lo mamaba con fuerza, pasaba mi lengua por su glande, mi mano masajeaba sus huevos, sentí como se fue poniendo duro de nuevo, me tomó de la nuca con su mano derecha y me forzó su verga dentro de mi garganta, fue increíble la sensación, cuando su glande atravesó mi faringe, para deslizarse por mi esófago, imaginé como sintieron mis niñas ese enorme trozo de carne dentro de ellas. Mi nariz tocó su pubis, pensé que ahí se detendría, pero sumando su mano izquierda a mi nuca, me jaló más fuerte y empujó su cadera hacia adelante, mi nariz quedó de lado en su pubis, simplemente, fue increíble.
Me la sacó bruscamente, yo quedé mirándolo hacia arriba, con mi boca abierta y mi lengua de fuera, esperando que me la metiera de nuevo, quería más, pero me apartó, de hecho, me empujó fuertemente, sacando mi mano del culo de Selene, quedé sentada en el asfalto, desde ahí miré como se puso atrás de Selene, puso el glande el culo de mi pequeña niña y empujó.
- Aaahhh… mami… es… enorme…. Aaahhh—dijo Selene con los ojos abiertos como platos, haciendo gestos de asombro—señor… des… des… despacio… aaahhh
Dijo abriendo más sus ojos verdes, el oficial la sacó parcialmente y la volvió a meter, se agachó sobre Selene y tal y como lo hizo con Misty, le ordenó que lo llamara papi.
- Oficial… oficial… aaahhh…
- Debes llamarme, papi—dijo dando un fuerte empujón.
- Aaahhh… Papi… despacito… aaahhh—suplicó Selene, pero fue para oídos sordos, el oficial la sacó y la regresó cada vez más adentro.
El papá temporal de Selene, no se detuvo hasta que le entro toda la verga dentro del culo, Selene empezó a llorar, hacía gestos de dolor, intentaba levantarse y zafarse, pero él la sometió cuan fuerte era y puso una mano en la espalda de ella, para evitar que se levantara.
Se la sacaba y la metía profundamente, lo hacía lento, como ayudando a que Selene se acostumbrara, volteo a verme.
- Tú, mujer, ven acá—me ordenó e inmediatamente me paré a su lado.
Me jaló con su mano libre y me volvió a besar, su mano regreso a mis nalgas y de ahí a mi culo, metió dos dedos de golpe, miré estrellitas y mi cara se desencajó.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gemía moviendo obscenamente mis caderas al ritmo que me metía dedos en el culo. Tuve un orgasmo besándolo y sintiendo como invadía mi culo—aaahhh… aaahhh… aaahhh… más… más… más fuerte… aaahhh… aaahhh… Mmmggghhh—seguí gimiendo con su boca pegada a la mía.
Dejó quieta su mano, pero yo me seguía moviendo obscenamente con los dedos dentro de mi culo, tenía la boca abierta y mi lengua de fuera, con la esperanza que me la chupara en un apasionado beso, pero me sacó la mano y empujó a Misty.
- Ahora prepara a la otra putita para mí, dilátale el culo—me ordenó, e inmediatamente fui a meterle dedos a Misty, que estaba como ida, ni se quejó cuando le metí dos dedos en su culito.
Metiéndole dedos a Misty, volteé a ver al oficial que tenía toda la verga dentro de Selene, apretó los dientes y empujó más, mi niña llorando, levantó su cara y abrió su boca, ni siquiera emitió algún sonido, el dolor no la dejaba, ese fue el comienzo…
Metiéndole ya cuatro dedos en el culo a Misty, miré con asombro, como el oficial tomaba a Selene de los codos a modo de bridas y empezaba un mete y saca bestial.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía Selene a cada feroz embestida que le daba.
Mi raja estaba muy mojada, seguía trabajando el cuelo de Misty, ya los cinco dedos entraban y salían, los abría, pues miraba como le daba Selene, supuse que así lo haría con Misty.
- Aaahhh… Aaahhh… papi… Aaahhh… Aaahhh… papi… Aaahhh… Aaahhh—Selene ya empezaba a gemir de placer—si… si… si… ya siento… siento mucho… papi… papi… aaahhh… aaahhh…
El oficial, sin dejar de darle a Selene, la jaló del cuello hacia él, era increíble como era sacudida, estando toda arqueada de su espalda; con su enorme mano la tomó del rostro y la giró hacia él, la enorme boca del oficial abarcaba la mitad inferior del rostro de Selene, que como podía correspondía a ese beso lascivo, mientras era sodomizada sin compasión.
- Mamá… mamá… –intentaba decir mi niña entre fuertes estocadas y apasionados besos de él—mami… aaahhh… él es… aaahhh… enorme… aaahhh… papi… más… más fuerte—gimió, mientras la enorme verga del oficial desaparecía una y otra vez dentro del culo de Selene.
El vello de la zona púbica del oficial chocaba una y otra vez contrala parte superior de las nalgas de mi niña, mientras que sus huevos campaneaban en la rajita.
En un movimiento de él, tomó a mi niña de las piernas y se giró recargándose en el carro, la tomó de las corvas mientras ella subió sus brazos hacia arriba y atrás para abrazarse del cuello y con eso la nueva danza comenzó.
El oficial levantaba a Selene, casi hasta sacarle la verga, después la bajaba rápida y fuertemente, enterrándosela de nuevo hasta el fondo.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—Selene ya no solo gemía, gritaba de placer a cada estocada recibida en el culo. Empezó a soltar chorritos de orina de lo emocionada que estaba—papi… papi… me vengo…. Aaahhh… más… más… aaahhh… aaahhh…
- Si, dale… dale… chorrearte como una puta, dale… dale—la incitaba él, viendo cómo se chorreaba mientras él se la cogía fuerte por el culo—gggrrrhhh… gggrrrhhh.
- Si, papi… hazme chorrear como una puta…más fuerte… más fuerte… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Ya llevaban más de media hora, mi niña aguantaba como campeona las bestiales estocadas que recibía, incluso lo incitaba a que le diera más fuerte, el oficial le hacía caso y le daba como la quisiera matar.
Empezó a bufar y gruñir, manifestando que empezaba a eyacular dentro de mi pequeña niña.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… mami… mami… siento los chorros de papi… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh
Selene literal se cimbro toda, fue tan fuerte su orgasmo que se soltó del cuello del oficial, cayendo hacia adelante, por fortuna el oficial la sostuvo, solo que ahora Selene quedó horizontal, mirando al frente con sus muslos pegados a su pecho, eso facilitó moverla más salvajemente, solo que ahora de adelante a atrás.
Yo metía y sacaba mi nao del cuelo de Misty, miraba al oficial como se cogía salvajemente a Selene y a ese ritmo se la metía yo a Misty, que no paraba de gemir.
- Perra, hija de puta—dijo ya terminando de eyacular moviéndola hacia a adelante y regresarla fuertemente, metiéndole toda la verga. Mi niña soltaba chorritos de orina, como si eyaculara, creo que cada lechazo recibido, era un chorrito de orina liberado, se habían sincronizado en un orgasmo perfecto.
Se quedó quieto con la verga dentro de mi niña, Selene seguía colgada en los fuertes brazos del oficial, los dos recuperaban el aire, saqué la mano del culo de Misty y fui con el oficial y con un pañuelo limpié el sudor de su frente, él como que retiraba su cabeza, creo que estaba tan relajado y complacido que mi ayuda solo lo distraían de su placer.
- Aaahhh—gimió Selene cuando le sacó la enorme verga de su culo, de hecho, se escuchó un “plop”, cuando hizo vacío.
Puso a Selene sobre la cajuela, ella se acostó de lado encogiendo sus muslos, cerró sus ojos, miré como su culo totalmente dilatado, se fue cerrando, liberando un hilo blanco rojizo que cayó sobre su nalga, creo que se durmió al instante, estaba fundida.
Me quitó el pañuelo y se recargo en el carro, secando el mismo el sudor de su cabeza y cuello, yo me hinqué ante él y le mamé la verga, chupaba su glande absorbiendo las últimas gotas, sentía el fuerte olor a semen de él y la mierda de Selene, con mi lengua la limpié, no me importó el sabor, estaba tan excitada, que eso ya era irrelevante.
Pasaba mi lengua a todo lo largo, hacía lo mismo con mis labios, tomaba la suciedad con mi lengua y la comía sin titubear, él seguí recuperando el aire, se secaba la parte posterior del cuello, volteo a ver a Misty, que seguía boca abajo, se acercó a ella, yo lo seguí hincada, las rodillas me dolían por el asfalto raspándome y abriendo mi piel, pero no quería dejar de mamarle la verga.
No sé cómo quedé entre el carro y él, a cada lado de mi estaban las piernas de Misty, que seguía boca abajo en la cajuela, sin dejar de mamarle la verga, miré como la cargó y la puso boca arriba, la empezó a besar.
- Papi… si… Mmmggghhh… aaahhh… si, así… aaahhh—gimió cuando el bajo la parte superior de su vestido y chupó sus pezones.
Yo seguía mamando su verga, ya estaba limpia, solo olía a mi saliva, no había perdido dureza, lo masturbaba y absorbía el líquido preseminal, era un festín para mí. Lo tomé con ambas manos de sus nalgas y forcé mi boca en su verga, quería meterla toda.
- Aaahhh… papi—gemí Misty, sintiendo como mordía sus pequeños pezones, arrancándole doloroso placer—aaayyy… papi… si… si… muérdeme… aaayyy… aaahhh… aaahhh…
Escuchando los gemidos y gritos de dolor de Misty, logré meterme casi toda su verga, la sentí en mi esófago, la saqué para recuperar el aire, la lamí mientras recuperaba la respiración, volví a meter su verga a mi boca y la chupé mientras movía mi cabeza de arriaba abajo, pasé mi mano derecha por debajo de sus huevos y metí un dedo entre sus enormes y duras nalgas, sentí su culo, le iba a meter un dedo al mismo tiempo que volvía a forzar casi toda su verga dentro de mi esófago, cuando el me quitó.
- Aún no, perra, todavía tengo que cogerme a esta puta—dijo pellizcando los pezones de Misty que gimió con cara de dolor y placer.
- Perdón, no quería ser inoportuna—dije muy apenada, pues por poco y lo hago eyacular.
De un empujón, me apartó de donde estaba, caí sobre el pavimiento, como pude me levanté y vi como tomó ambos tobillos jalándola hacia sus hombros para cogérsela por el culo en esa posición, se tambaleó, sus piernas le temblaron, estaba muy exhausto, llevaba más de una hora cogiendo, primero a Misty por la raja y después a Selene por el culo, creo que con ella se cansó más, pero su espíritu guerrero, lo motivaba a continuar.
Recordé que tenía una manta gruesa en el carro, pues a veces las niñas tenían frío y con ella las tapaba, la saqué del asiento posterior y la doblé a la mitad, para que quedara más gruesa, la puse sobre el asfalto, entre mi carro y su patrulla.
- Ven, mi amor, acuéstate aquí, deja que Misty haga el trabajo, estás muy agotado—le dije indicándole la manta.
Le ayudé a acostarse, si estaba fatigado, y bajé a Misty de la cajuela, me hinqué al lado de él y regresé su verga mi boca, no fue tanto una mamada, fue más cuestión de lubricación. Ya cuando la vi bien ensalivada, jalé a Misty y la puse parada sobre él, un pie a cada lado de su cadera, los dos se miraban a los ojos
Me fui atrás de Misty y la incliné hacia adelante, ella se apoyó en sus muslos con ambas manos y paró sus nalguitas, le besé el culo, aunque la intención era dejarlo ensalivado, después de eso, la tomé de los hombros y la fui bajando, ella flexionando sus piernas se fue colocando sobre él, no perdían contacto visual, ella le sonreía coqueta.
- Aaahhh—gimió cuando sintió el glande atorarse en su culo
La bajé más y la verga logró vencer la resistencia del esfínter.
- Aaahhh… mami… aaayyy… es enorme—dijo ella mirando con asombro y hasta algo de miedo.
- Aguanta pequeña, que aún falta por entrar, debes tragártela toda por tu cola, sé que tú puedes hacerlo.
- ¿Qué? –volteo hacia abajo incrédula–¿aún falta por entrar?
- Si, pequeña, pero aguantarás y te tragarás toda esta verga, yo te ayudaré.
La levanté y la bajé, la verga entró más, Misty tenía cara de dolor, yo iba lento, para no hacerla sufrir tanto, pero creo que eso no estaba en los planes del oficial, que la tomó de la cintura y la fue bajando, forzando de una vez tres cuartas partes de su monstruosa verga, apenas si me dio tiempo de aventarle un enorme escupitajo, para lubricarla más.
- Aaahhh… papi… despacito… aaahhh—nuevamente fue para oídos sordos, pues él la levantó y la bajó usando su fuerza—aaayyy… papi…. Por favor… Aaayyy… aaayyy… aaayyy…
Sus ojitos liberaron gruesas lágrimas, el oficial la subía y la bajaba, cuando la bajaba apretaba sus dietes y fruncía el entrecejo, mi niña gritaba de dolor, pero eso no lo detuvo; solo fueron cuatro o cinco intentos y ante mi asombro, las nalgas de Misty chocaron con los huevos de él.
- Papi… papi… papi…
Mi niña suplicaba, con los ojos abiertos y cara de miedo, bueno al menos eso intentaba, pues solo le salía un “papi”, el oficial se quedó un momento con toda la verga dentro de ella, pero después la danza sexual comenzó.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh…–fue algo entre gritos y gemidos que dio mi pequeña, pues él, usando su fuerza, la levantaba sacándosela casi toda y regresándola hasta quedar toda sentada en él.
El movimiento era repetitivo, pero efectivo, en cierto momento mi niña empezó a gemir.
- Si… si… papi… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Tú, mujer, ven aquí, párate atrás de ella y apriétale los pezones a esta puta—dijo a modo de orden, mientras subía y bajaba a Misty con ferocidad.
- Si, mi amor—se me salió otra vez el mi amor, pero creo que no me oyó, estaba concentrado en masacrar el culo de Misty.
Me paré atrás de ella, la veía como volaba su cabello, me asombré como cuando la bajaba salvajemente, la verga del oficial abultaba en el vientre de mi pequeña, como si un Alien quisiera salir de su vientre.
Intenté atrapar los pezones, pero por la velocidad con la que era sodomizada, no podía, él lo notó, la sostuvo de la cintura a cierta altura y él se movió de arriba abajo, Misty estaba sometida y quieta, eso me facilitó seguir la orden de nuestro dueño temporal.
- Aaahhh… mami… aaahhh—gimió mi pequeña cuando mis manos a modo de pinza atraparon ambos pezones al mismo tiempo.
- Apriétalos fuerte—decía él con cara fúrica, moviéndose salvajemente dentro del culo de Misty.
- Aaahhh… mami… aaayyy—gritó fuerte mi pequeña, pues aumenté la fuerza.
- Más fuerte… pufff… pufff… pufff… más fuerte…. Machácale los pezones a esta puta, mientras yo le machaco el culo—me ordenó nuevamente
- Aaahhh… aaahhh… aaayyy… mami… mami—gemía y gritaba mi pequeña con la cara desencajada de placer.
Así estuvimos un buen rato, yo pellizcando fuertemente sus pezones y él simplemente destrozándole el culo, esto solo hizo que Misty explotara una y otra vez, tendría que hidratarlas bien, llegando a casa, pues entre el sudor y la orina que liberaba, perdería muchos líquidos.
- ¿Tienes una almohada? –preguntó el sin dejar de moverse salvajemente
- ¿Almohada? –pregunté yo sin dejar de torturar los pezones de mi pequeña que no dejaba de gemir.
- Si, una almohada, la necesito—dijo en tono desesperado.
- Si, tengo una, dejo voy por ella.
Me dirigí al carro, mientras lo hice sacudí mis manos, que estaban algo acalambradas del esfuerzo de machacar los pezones de Misty. La almohada estaba en el asiento del acompañante, ahí la ponía por si la necesitaba alguna de ellas, solo se la pasaría.
Cuando regresé con ellos, ya estaban de lado sobre su costado derecho, el sostenía en alto la pierna izquierda y le seguía dando verga en el culo.
- Aquí está—le dije extendido mi mano con la almohada.
- Si, está bien—dijo el dejando de cogerse Misty y tomarla.
Tomó la almohada y la dobló, la puso sobre la manta y después colocó a Misty sobre ella boca abajo, situó la almohada a nivel de su pelvis, para que el culo quedara em pompa. Se hincó atrás de Misty y apuntó de nuevo su verga al culo de mi pequeña, que en cuanto lo sintió gimió.
- Aaahhh… aaahhh… papi… papi… aaahhh… aaahhh… papi… bésame… por favor—dijo suplicante mi niña. Él se agachó a besarla, se escuchó lo obsceno del beso y le susurró cosas al oído mientras le enterraba toda su verga fuerte y profundamente sin compasión—si, papi… aaahhh… aaahhh… aaahhh… házmelo… hazme todo lo que quieras… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Ahora si te voy a joder este culo como se debe.
El segundo raund empezó, Misty fue un gemido tras otros, el oficial ahora si fue salvaje, mucho más que con Selene, él también grito de placer, fue tanto el escandaloso orgasmo que tuvo Misty, que despertó a Selene, que se sentó en la cajuela mirando como su hermana mayor era inhumanamente sodomizada.
- Papi… más fuerte… más fuerte—gritaba mi niña fuera de sí, el oficial apretaba sus dientes, fruncía el entrecejo, abría su boca, no recordaba una cogida así en mucho tiempo—aaahhh… aaahhh… aaahhh… papi… me vengo otra vez
- Gggrrrhhh… gggrrrhhh… gggrrrhhh… toma mi leche perra desgraciada… gggrrrhhh
Gruño muy intenso, tal y como se movió, soltó toda la leche dentro de mi pequeña niña, y simplemente se quedó quieto, se dejó caer con todo su peso sobre mi niña, recuperaba el aire, besaba a Misty, que feliz lo recibía sacando su lengua.
- Aaahhh—gimió mi pequeña cuando se la sacó.
Cayó desfallecido a un lado de Misty, que inmediatamente se puso a lado de él para besarlo, yo me hinqué entre sus piernas y me llevé su verga a mi boca para higienizarla, la acción se repitió, me comí toda la suciedad que había, no me detuve hasta que quedó limpia, lo masturbaba suavemente mientras atrapaba el glande con mis labios y manipulaba para sacar su semen, para mi asombro, seguía dura. Lamía y chupaba sus huevos que estaban llenos de moco vaginal y orna de Misty.
Se levantó y cargó a Misty, la empezó a besar, ella lo abrazo del cuello con sus brazos y de la cintura con sus piernas, la llevó a la cajuela y la dejó al lado de Selene, que estaba sentada metiéndose dedos en su rajita, había visto todo.
El oficial se fue a su patrulla, iba desnudo de la cintura hacia abajo, su verga dura iba bamboleándose de un lado a otro mientras caminaba, se metió y sacó algo, no veía bien que era, hasta que regresó y se paró frente a mí.
Miré su mano, era una tabla de tortura, pero no era como las que yo conocía, esta era como una de criquet, pero más pequeña, no era como las reglamentarias, esta era más pesada, más gruesa, más dura, más intimidante, era ilegal…
Me miró a los ojos, miré su mano, la apretaba, pero también sus dedos se movía inquietos, entendí lo que quería, sumisamente me giré hasta quedar de espaldas a él, subí mi vestido y lo enrolle en mi cintura, me recargue entre mis hijas con mis manos en la cajuela, que atentas miraban todo, miré hacia atrás buscando su aprobación, él me miró y después a mi pantaleta, nuevamente entendí lo que quería, con ambas manos la bajé, salió por mis pies, la tomé del suelo y se la entregué a Misty, que la olió y probó lamiéndola, pues estaba toda mojada a nivel de mi raja, por el moco vaginal y la orina liberada.
Volví a colocarme donde estaba con mi falda enrollada, lo volteé a ver, él se acercó y se puso a un lado mío, yo estaba empinada sobre la cajuela, sentí un escalofrío cuando acarició mis nalgas con la tabla, no pude evitar menearme.
- Aaayyy—grité cuando sentí el primer tablazo.
Si que dolía, pues era más gruesa, pesada y dura que las reglamentarias. El castigo fue sin compasión, golpeaba mis nalgas una y otra vez, el chasquido del golpe, era ensordecido por mis agudos gritos de dolor, ya gritaba a pulmón abierto, mis niñas me acariciaban el cabello, limpiaban mis imparables lágrimas, lo hacían con sus manitas, con sus bocas chupándolas y con sus lengüitas lamiéndolas.
- Aaayyy… Snif… aaayyy… snif… aaayyy… snif…–lloraba sollozando, las lágrimas salían de mis ojos, nariz y boca, él se detuvo contemplando su obra, mis nalgas estaban desechas, rojas y moradas, con sangre en algunos lugares. Me había abierto la piel…
- Si que sabes aguantar castigo—me dijo acariciando mis adoloridas nalgas—he desmayado mujeres y niñas con la mitad de lo que te hice a ti, te premiaré por eso
- Aaayyy—sentí mi garganta desgarrarse por el fuerte grito de dolor que di.
Me dio un último tablazo a modo de despedida, pero fue el más intenso de todos, tomó la tabla con ambas manos, dio un paso atrás y soltó el golpe, lo hizo de arriba abajo, el impacto dio entre mis muslos y nalgas, hasta mi vagina llegó el impacto, fue como si hubiera bateado una pelota de beisbol y ahora creo que, si de verdad hubiera golpeado esa pelota de beisbol, hubiera conectado un home run.
- Aaahhh…
Gemí cuando él puso su verga en mi raja y empujó metiéndola toda, sentí como se abrió el cielo y un rayo de luz me iluminaba y me hacía sentir un instantáneo orgasmo de infarto, toda la adrenalina reunida por la tortura se sumó al placer de su verga dentro de mí. Mi boca tembló, lo mismo que mis piernas, él empezó un mete y saca que me hizo temblar más, salía líquido de mi raja, no sabía que era, si mi explosivo orgasmo o de plano chorros de orina.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía teniendo un orgasmo tras otro, la tortura rendía frutos.
Entre gemidos míos y empujones de él, volteé a ver a mis pequeñas, las dos tenían sus piernas abiertas, sus rajitas estaban también abiertas, por reflejo metí los dedos índice y medio de cada mano en las rajitas de mis hijas.
- Aaahhh… mami—gimió Selene.
- Mami—dijo Misty con la mirada nublada.
El oficial al ver esto, arremetió más intenso contra mí, me sujetó con ambas manos de mi cintura y empujó una y otra vez en mi raja, al empujar tan fuerte provocaba que mis dedos se fueran más adentro de las rajitas de mis niñas.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Gemían las dos con la dedeada que les daba. Desde cierto punto de vista podría verse, que el oficial nos cogía a las tres al mismo tiempo, siendo yo un mero instrumento entre él y mis hijas.
El bebé en mi vientre se movía inquieto, lo había despertado a punta de vergazos, literal, pues esa norme carne entraba toda en mí y era de imaginar que podría entrar por mi cérvix y en un descuido, cogerse a mi bebé en mi vientre.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—tuve un escandaloso orgasmo con esa idea y gemí babeando, mirando el asfalto y más hacia atrás las negras piernas del oficial, siendo salpicadas por mi orina.
Empezó a acelerar más, su verga era un pistón en mi raja.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh… que rico, así, más… más… mi amor… Aaahhh… aaahhh… aaahhh—grité desesperada, quería que su verga entrara hasta garganta.
- Gggrrrhhh… me… vengo… gggrrrhhh
Me bombeó su orgasmo, sentí como tembló, su verga brincaba dentro de mi vagina, sus chorros se sentían como si me picaran con el borrador de un lápiz, en ese momento entendí el orgasmo final de mis niñas sintiendo esos fuertes lechazos.
Se quedó quieto atrás de mí, su verga dentro de mi vagina daba respingos, me tomó del vientre y me jaló hacia él, quedé parada de nuevo, mis niñas estaban acostadas sobre el vidrio posterior del sedán, estaban como idas, la dedeada fue intensa. Las manos del oficial acariciaban mi vientre, sintiendo los movimientos de mi bebé.
- Mi amor ¿quieres descansar? –dije mirando hacia atrás.
Él no contestó, solo llevo su mano izquierda a mi rostro acercándome a él, su boca chocó con la mía, nos besamos con mucha pasión, su enorme lengua recorría la mía, que al lado de la de él parecía como la de una niña; toda yo parecía una niña al lado de él.
- Aaahhh… ¿quieres seguir? –pregunté al sentirlo duro y empujando dentro de mí.
No contestó mi pregunta, suavemente sacó su verga y la colocó entre mis nalgas, sin dejar de besarme se movía como intentando buscar otro orificio por penetrar.
Con mis dos manos, tomé ese enorme trozo de carne y lo coloqué en mi culo, lo movía de arriba abajo, para lubricarlo un poco y que no doliera tanto, escupí en mi mano derecha y lo embarré en su glande, lo regresé a la entrada inferior de mi intestino y lo jalé al mismo tiempo que yo empujé hacia atrás.
- Aaahhh—gemí cuando el glande entró, quise sacarlo para continuar con la lubricación y dilatación, pero él, afianzándose de mi grávido vientre, empujó hacia adelante– Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Y pues ni modo, llevaba prisa en penetrarme, así que, colaboré empujando hacia atrás cada que él empujó hacia adelante, gimiendo a cada pedazo que entró.
- Te voy a joder como a una puta panzona—susurró en mi oído—te la vas a tragar toda y después me la mamarás para limpiar toda tu mierda
- Aaahhh—gemí escuchándolo, sus palabras me elevaron más, no me importó nada más, que meterme esa carne en mi culo.
- Vamos perra, ayúdame moviéndote hacia atrás… aaahhh, si así perra—me decía sosteniéndome de mi vientre embarazado, apretando sus manos en él, para afianzarme, yo ayude empujando hacia atrás con todas mis fuerzas—sí, perra desgraciada, ya te entró toda
- Si, toda dentro… –dije al sentir sus huevos chocar con mi raja—dale… dale… dale fuerte, no tengas compasión, mi amor… Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Gemí como loca con el mete y saca que me dio; que, dicho sea de paso, se incrementó cuando lo llamé mi amor.
- Te voy a joder el culo muy fuerte, después a tus hijas… aaahhh… pero primero las voy a tablear mucho, peor que como te lo hice a ti
- Aaahhh… aaahhh… si, mi amor… haznos lo que quieras… aaahhh—me tenía toda chorreada con lo que me decía.
- Me las voy a coger por el culo después de tablearlas, no importa si las fractura, les daré fuerte, les voy a empujar la mierda, tanto, que se las sacaré por la raja.
- Aaahhh, mi amor… aaahhh… aaahhh
- Gggrrrhhh, que rico culo tienes es como el de tus hijas… aaahhh—gimió acelerando en mi culo.
- No—le dije cuando soltó mi vientre con su mano izquierda y la dirigió a mi cuello—déjalas aquí, mi amor—dije regresando ambas manos a mi vientre—no sueltes a mi bebé, apriétalo mientras me enculas, que sienta tu fuerza, dame fuerte… sí, así, ahora no lo sueltes… aaahhh… dame fuerte, si… Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Me excitó sobre manera, como me susurraba perversiones mientras acariciaba mi vientre, lo hacía con mucho cariño, cosa contraria a lo que hacía con mi culo, al cual le daba como si quisiera reventarme y creo que lo logro…
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh… Aaahhh… aprieta a mi bebé… aaahhh… aaahhh… apriétalo fuerte… Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Gemía yo un orgasmo tras otro, de reojo vi a mis niñas que se morreaban entre ellas, mientras su mamá gritaba a todo pulmón con una enorme verga taladrándole el culo.
No sé cuánto llevábamos, por mi podría seguir toda la noche, pero mis piernas temblaban, el no cedía en fuerza ni profundidad, durante un orgasmo ni cuenta me di cuando me sujetó de ambas tetas y manipulo ambos pezones por encima de mi ropa.
Estábamos los dos de pie, él manipulaba salvajemente mis pezones, a veces me tomaba de la cara y me giraba para besarlo, eso me derretía, sus besos eran tremendamente excitantes.
- Mmmggghhh—gemí en su boca un orgasmo más—Aaahhh… aaahhh… aaahhh… Aaahhh… aaahhh… aaahhh—después gemí gritando intensamente cuando el arremetió contra mí.
- Gggrrrhhh… gggrrrhhh… me vengo en tu culo, mi amor—dijo acelerando.
- Si, vente en mi culo… vente… vente… vente… si… así… siento tus chorros, que rico mi amor… mi amor… mi amor… Aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Me vine como una colegiala la primera vez que su papá se la coge (Frase común hoy en día), ahora sí, me tomó con ambas manos de cuello y apretó, mis ojos al instante se pusieron en blanco, abrí mi boca, pues mi quijada se aflojó, lo mismo que mis brazos, que dejaron se sostenerse de sus brazos y cayeron a mi lado, lo único que pude sentir, fue mi orina saliendo de mi vagina y ese orgasmo agobiante, casi celestial.
- Gggrrrhhh—alcanzó a gruñir una vez más, antes de soltar mi cuello y evitar un desmayo.
- Aaahhh—recuperé el aire, me volví a poner de pie, me sostuve de sus brazos y volteé para besarlo con pasión.
Nos besábamos en la misma posición, él me empujó hacia adelante y me obligo a dar un paso, después otro, caminamos besándonos, con su dura verga aún en mi culo, me había cogido a dos metros del sedán, cuando llegamos a él, me la sacó y me giró, su verga quedó entre mis piernas, empujó y quedó más profundo entre ellas, acariciando mis labios mayores.
Las niñas que estaban medio dormidas se despertaron al sentir el movimiento del sedán, cuando chocamos con él, se acercaron al borde de la cajuela, cada una a nuestro lado mirando como nos besábamos, ya no con loca pasión, era más un beso de amor.
El oficial me soltó y sin sacar su verga de donde estaba, jaló a Misty para besarla, lo hizo igual, era amor y ternura lo que irradiaba ese beso, las manos del oficial pasaban por todo el cuerpo de mi niña, que aún traía su vestido puesto, de hecho, las dos lo traían, les había hecho de todo, pero no las había desnudado, tal vez así era el protocolo.
La soltó y se giró frente a mí, para ir por Selene, que feliz lo recibió, pasó sus manos por todo el cuerpo de mi pequeña, que a ojitos cerrados lo besó todo tiempo que él quiso.
Finalmente dejó de besar a Selene, nos miró a las tres, que juntamos nuestros rostros, él los acariciaba alternadamente, me besó en la frente, después a Misty y finalmente a Selene.
- Bueno, es tiempo—dijo separándose de mí. Fue a su vehículo y sacó algo de la guantera—Misty, ven aquí.
Le dijo cargándola de las axilas y dejándola de pie sobre el pavimento, la giró y puso los manos de mi niña sobre el sedán, volvió a manipular atrás de ella, metió dos dedos en la raja y los movió tallando su vejiga.
- Aaahhh—mi niña tenía el rostro desencajado, sus ojos en blanco y la boca abierta.
El chorro de orina salió, pero el oficial no dejo de estimularla, sus dedos no se quedaron quietas dentro de la rajita de mi niña.
- Aaahhh… aaahhh… aaahhh—Misty terminó en un orgasmo, el oficial se detuvo y sacó los dedos, me los metió a la boca, yo los chupé, sentí el sabor a orina de Misty y a semen de él. todos en silencio esperamos el resultado.
- Son libres—dijo mostrando la prueba positiva, sacando sus dedos de mi boca—terminamos aquí.
- Gracias oficial—dije abrazándolo, él también lo hizo, solo que más respetuosamente, aun así, su verga hizo contacto con mi raja, separa por mi vestido, que había caído cubriéndome de nuevo.
- No tiene que agradecer, es mi deber servir—dijo el serio dando palmaditas en mi espalda con respeto.
- Si, pero hoy hizo algo extra para salvarnos de la celda, por lo que le estaré eternamente agradecida—me acerque a él—De verdad, si hay algo que pueda hacer para agradecerle, dígamelo.
- Bueno, antes que nada, esta es mi tarjeta, pueden contactarme cuando quieran, pueden visitarme o si ustedes gustan yo podría ir con ustedes—dijo el entregándome la tarjeta y guiñándome un ojo—la experiencia fue buena para ambas partes.
- Si, eso me encantaría, vi que es todo un profesional—dije tomando la tarjeta y leyendo su contenido.
- Otra, necesito que me firme estos consentimientos informados—dijo extendiéndome otros papeles—son por usted y por Selene.
- Por su puesto que si—dije tomándolos y firmándolos—aunque creo que ahora fue al revés el protocolo.
Puse la mirada más pícara que pude, hasta saqué mi lengua y después mordí mi labio inferior coqueta, él se sonrojó y sonrió apenado agachando la mirada.
- Pido disculpas por eso, no se repetirá.
- No tiene por qué pedir disculpas—dije tomándolo del brazo—solo bromeaba, le repito, estoy más que agradecida ¿Cómo puedo pagar esto?
- Bueno, si así lo pone—dijo mirando a Misty—quisiera estar un rato más a solas con Misty, sería en mi patrulla.
- ¿Requiere otro consentimiento? –pregunté frunciendo mi entrecejo, mirándolo a los ojos.
- No, está vez no, ya es algo informal, sería algo personal y, sobre todo, privado entre nosotros.
- ¿Misty? –pregunté mirándola, ella brincó.
- Si, mami, si quiero—dijo al instante, sin titubear, con su cara era de emoción.
- Entonces, adelante—dije empujando suavemente a Misty hacia él—diviértanse, agradece al oficial, haciéndolo sentir bien, has todo lo que él te pida.
- Si, mami, haré todo lo que él me pida—dijo mirándolo con una enorme sonrisa.
El oficial tomó su ropa y zapatos con una mano y con la otra tomó a Misty, y se dirigieron hacia la patrulla, se veía muy poética la escena, las dos siluetas a través de los faros de la patrulla caminando, mirándose mutuamente con una sonrisa de felicidad, Misty con su vestido mirándolo hacia arriba y él hacia abajo, con su pantalón y zapatos en la mano; se metieron en el asiento posterior.
Volteé a ver a Selene que con nostalgia los miraba, tomé la manta y la almohada que estaban todas mojas por la orina de Misty, por lo que mejor decidí meterlas en la cajuela, tomé mi mojada pantaleta y corrió la misma suerte, todo a la cajuela.
Tome a Selene que con nostalgia miraba como el oficial sentado en medio del asiento trasero, bajaba a Misty a mamar su verga.
Me acosté en el asiento de atrás, subí mi vestido y abrí las piernas.
- Ven pequeña, chúpame la panocha—dije abriendo mis labios vaginales—hay mucha leche aquí.
- Si, mami—dijo mi niña con cara de emoción prendiéndose de mi raja.
Cuando se terminó la leche de mi raja, me volteé quedando empinada en el asiento, abrí mis nalgas y por ende mi culo, Selene sin titubear se prendió, cerré mis ojos de placer al sentir toda la lengua de mi niña, entrar en mi culo, que estaba más que aguado por la reciente enculada.
Me estuvo chupando un buen rato, sentía como metía su lengua y con ella sacaba el semen, que, dicho sea de paso, había en abundancia; empezó a chupar cada vez con menos fuerza, volteé y la vi cerrando sus ojitos, la acosté en el asiento y Sali del sedán.
Al salir, escuché los intensos gritos que Misty daba, miré y enfoqué hacia la patrulla, ella se sostenía con ambas manos de los asientos delanteros, mientras él la subía ya bajaba salvajemente, penetrándola por alguno de sus huecos.
Subí a mi asiento en el sedán, escuchando los intensos gritos de Misty y el chasquido que daban los golpes que le propinaba el oficial a mano abierta.
Me recargué en mi asiento y cerré mis ojos, creo que entraba en sueño, porque algo me estremecía y me hacía despertar, en esos despertares, miré por el retrovisor hacia la patrulla, el oficial cambiaba constantemente de posición y muy seguramente de agujero, en ese momento, recordé que no le había dado la crema azul, rogué al cielo, porque él tuviera o mínimo le diera el tiempo para acostumbrarse a esa monstruosidad de verga que se cargaba.
Entre dormitadas, miré como se hincó atrás de ella y sosteniéndola de la cintura se la cogió a una velocidad intensa, cerré mis ojos, cuando los abrí miré como la hizo montarlo y que fuera ella quien se moviera, en otro abrir de ojos el estaba encima de ella con sus pies a cada hombro; a pesar de la distancia y los vidrios cerrados, se escuchaban los gritos de Misty, la patrulla se mecía al ritmo de esa intensa cogida.
Tenía los ojos cerrados y el cerrar de una puerta me despertó, por el retrovisor lateral miré a Misty que miraba hacia adentro de la patrulla, asentía como si el oficial le dijera algo, levantó su mano y la agitó, como despidiéndose y caminó hacia mí.
La pobre caminaba como venado recién nacido, le temblaban las piernas a cada paso que daba, lo hacía lento, seguro también le dolía el culo y la raja; estaba desnuda, traía su ropa en la mano derecha, se veía tan delgada, ten menudita cuando pasó por delante de los faros delanteros de la patrulla, se subió y se sentó en el lado delantero del acompañante.
- Uf—dijo cayendo en el asiento, me volteo a ver—mami, hicimos de todo.
La miré a detalle, estaba toda chupeteada del cuerpo, incluso el cuello, sus nalgas estaban rojas y violáceas, su labio inferior de su boca estaba partido, su cabello todo desalineado, sus mejillas más que rojas, por posibles cachetadas, pero lo más sobresaliente, fue esa sonrisa de oreja a oreja de satisfacción.
- Él… él… uf—dijo recordándolo y perdiendo la respiración de la emoción—me golpeo con su cinto en mi vagina. No sabes como me vine cuando me cogió después. Nunca antes me había hecho eso, me la estuvo cintareando mientras me daba por el culo, mami de verdad que fue… fue… fue…–puso su mano en el pecho respirando agitada por la emoción—fue increíble, mira cómo me la dejó
Abrió sus piernas y vi su vagina toda roja y sumamente hinchada, era una técnica que se usaba en las niñas, solo que de más edad.
- Mi amor, eso lo ibas a aprender hasta el siguiente año en tu escuela ASO—dije acariciándole el cabello
- ¿de verdad, mami? –preguntó emocionada— ¿sabes? Mientras me cogía me estuvo susurrando cosas, cosas que jamás nadie me había dicho, me volví loca gritándole que me partiera como a una puta y mira que me hizo caso.
- Pequeña que bueno que lo disfrutaste y hasta aprendiste algo nuevo—dije mientras continuaba acariciándole el cabello.
- ¿mami? ¿Tengo que esperar hasta el otro año para lo del cinto en mi rajita? —me preguntó mirando suplicante, deje de acariciarle el cabello, lo tomé fuerte con mi mano derecha y la jalé y la acerque a mi rostro.
- Buen, ya que lo probaste, te diré que en casa tenemos un grueso cinto de vaqueta curtida, es baqueta vaquera, sin acabado, raspa como la lija, mañana te azotaré la raja hasta que te orines ¿oíste? –dije jalándola del cabello haciendo que su cara se elevara y abriera su boca.
- Si, mami, lo quiero y quiero volver a ver al oficial—dijo sacando su lengua, invitándome a besarla.
- Ya hablaremos de eso—dije soltándole el cabello, no sin antes besarla metiéndole la lengua—¿y el oficial?
Las dos volteamos hacia atrás, viendo como la patrulla arrancaba pasando a un lado de nosotras.
- Dijo que le gustó mucho ayudarnos, que manejaras con cuidado y que pensaras su oferta de venir a verlo o que él fuera a vernos—dijo haciendo el asiento hacia atrás a modo de cama, cerrando sus ojos.
Arranque mi auto, llegamos cerca de las 4 de la mañana, las niñas bajaron dormidas, caminaban con los ojos entrecerrados, se tropezaban con los muebles, cayeron en sus camas boca abajo, tal y como estaban, Selene con su falda toda orinada y llena de semen y Misty desnuda, presumiendo los moretones en las nalgas y marcas que el oficial le dio. Me tomé un antinflamatorio, porque aún me dolían las nalgas por el castigo recibido.
Al día siguiente hablaba con mi esposo por video llamada, enlacé la tele de mi cuarto que tenía integrada una cámara, así él también podía verme.
Le había contado todo lo que el oficial nos hizo la noche anterior, me excité haciéndolo y terminé en una masturbación, mi esposo se cogía a una vecina de 11 años, le daba fuerte, en la pantalla veía a detalle como se la cogía, él también se excitó con la historia y le habló a la niña que al minuto llegó y empezaron a coger.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía la cría siendo salvajemente sodomizada por mi esposo, podía verle lo morado de sus nalgas y caras posteriores de los muslos, la había tableado antes.
- Parte a esa puta, reviéntala a la mierda con tu verga, hazla llorar—gritaba yo usando un dildo vibrante en mi vagina. Estaba demasiado excitada para pensar en el bienestar de la niña.
- Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh… Aaahhh—gemía la cría arriba de mi esposo, de espaldas a él; él la sostenía de las corvas y se dejaba ir en su culo.
A lo lejos escuchaba a mis hijas gemir a gritos, le había pedido a mi vecino que estuviera con ellas, las dos gemían al mismo tiempo. Las visitaba una vez al mes, aumentaría esas visitas, porque mis niñas jamás volverían a estar descuidadas,
- Destroza a esa perra, dale con todo—incitaba a mi esposo mientras yo acuchillaba mi raja con el dildo—aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh… aaahhh…
Tuve un orgasmo terrible, grité, exploté y me oriné, para después caer en un estupor de relajación, cuando regresé a este mundo, la tele marcaba sin señal, miré mi móvil y había terminado la llamada, ni cuenta me di cuando colgué, creo que tal vez mi esposo estaba en la misma situación.
Escuché cuando la puerta principal se cerró, significaba que nuestro vecino había acabado, me levanté mirando el desastre en mi vagina y en la cama, no pude evitar sonreír; recordé algo, fui a mi closet y saqué el objeto lo prometido a mi hija.
Caminé a la habitación de Misty, entre y ella estaba acostada boca arriba, su vagina chorreaba semen, el vecino era creativo, tenía ambas piernas colgando, atadas a cada poste de la cama, haciendo que estas quedaran abiertas haciendo una V imposible de cerrar. Misty abrió los ojos cuando entré y los abrió como platos cuando vio la que traía en la mano, era el cinto que le había dicho que teníamos, especial para tortura intensa.
- Misty, Misty, Misty, has sido niña mala y mereces castigo—dije acariciando con ambas manos el cinto doblado sobre sí mismo.
- Mami—por reflejo su cara se puso como la más sumisa del mundo.
- ¿Y Selene? –pregunté mirando seria en todas direcciones, no mirándola.
- Se le llevó el vecino, dijo que quería probar en ella un nuevo objeto que estaba diseñando, es experimental—dijo mi pequeña atada en la cama. Nuestro vecino trabajaba como diseñador de equipo sexual infantil, no era sorpresa para mí eso.
- Lo siento por ti, no tendrás relevos—dije tomando el cinto doblado con ambas manos, juntándolas y separándolas rápidamente, provocando un grueso chasquido, haciendo que mi niña brincara.
Me senté en su cara, abrí mi boca y entre cerré los ojos cuando la tibia lengua de Misty entró en mi vagina. Se estremeció cuando acaricié su vagina con el grueso cinto. Esperé hasta tener mi orgasmo, después levanté mi mano con el cinto…
20 segundo después la casa era inundada por gritos desgarradores de dolor de una niña… mi niña… mi amada niña …
Fin.
******
Continuo esta carta que, en agradecimiento, le escribo ahora a su departamento. No muy a menudo los policías hacen cosas más allá de lo esperado y del Llamado al deber, para ayudar a ciudadanos como mi familia y yo.
Quiero agradecerles a ustedes por el excelente trabajo que hacen y, sobre todo, por Entrenar a sus hombres para que no solo nos brinden seguridad, sino el bienestar que las niñas necesitan, siendo que esto está más allá de su deber, también los felicito por el excelente entrenamiento en el manejo de niñas, para ser lo suficientemente cariñosos y cuidar de dos Niñas inocentes, como mis hijas, de una manera tan delicada y después tan intensa, así como ellas lo necesitan.
Sé que no todos los departamentos de policía del país tienen ese compromiso con el cuidado de niñas que no sean su familia, esa preocupación por el cuerpo de polía que solo da una correcta formación.
Agradezco el cuidado que les dan a las niñas, aún y cuando sepan que quedarán agotados y vacíos, siendo su prioridad dejarlas llenas del tan necesitado semen, mi niña en especial que inició su pubertad, esta más necesitada de semen que nunca, el oficial que nos apoyó no dudó en ningún momento el ayudarnos con nuestro problema.
Reconozco el buen entrenamiento de su departamento, pues todo lo hizo bajo el protocolo creado por su departamento.
Agradezco, además, la asesoría legal que nos brindó, preocupándose en todo momento en darnos una correcta solución, repito, todo bajo su protocolo, pues pidió autorización a su departamento y me dio a firmar un consentimiento informado, para tener aprobación por mi parte, reconozco que él no tocó a mi pequeña hasta que el consentimiento informado fue llenado, increíble el adiestramiento y entrenamiento que su departamento dio.
También he de reconocer la eficiente acción por parte de sus oficiales, pues mi pequeña no ha parado de presumir la detención oficial y las acciones que el oficial hizo con ella, mi niña me pregunta si en todos los estados los oficiales están entrenados de la misma forma, yo con pena le digo que no, no todos los estados ni fuerzas policiales, tienen ese compromiso para con la ciudadanía.
Agradezco que, aunque no fuera ilegal en mi niña menor, se tomó el tiempo de ayudarle y llenarla igual que a su hermana mayor y ni se diga de mí, pues él, aunque no tenía obligación alguna en rellenarnos de semen, aun así lo hizo, por lo que no puedo parar de agradecer a su departamento, la excelente formación para con sus elementos.
Han pasado semanas desde el evento ocurrido y mis niñas no han parado de hablar de la detención que su oficial nos hizo, eso jamás quedará en el olvido.
Me despido, agradeciendo todo lo mencionado en esta carta.
Por siempre agradecida y eternamente suya…



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