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Incestos en Familia, Orgias, Sexo con Madur@s

La amiga de mi hija se estrena

En estos tiempos, las niñas dejan de ser virgenes muy pronto y las experiencias sexuales se convierten en un reto para ellas..

Como íbamos a irnos unos días de vacaciones, nuestra hija nos insistió para que lleváramos con nosotros a una amiga suya del Colegio, a Patricia. En principio nos pareció bien, porque así tendría a alguien con quien entretenerse y no se aburriría tanto, así que le pedimos permiso a sus padres de Patri para que nos acompañara, a lo que ellos no pusieron inconveniente al decirles que nos íbamos a pasar unos días a la playa y que a su hija le vendría muy bien.

Habíamos alquilado un apartamento en una zona turística, cerca de una playa nudista bastante concurrida en verano, y en la que ya habíamos estado en más ocasiones, así como en otras playas nudistas, por lo que a nuestra hija no le supuso ningún problema, pero su amiga nos dijo que nunca la habían llevado sus padres a una playa de esas, y que la daba un poco de vergüenza estar allí desnuda, lo que vimos normal y no le dimos importancia porque esperábamos que una vez allí, se iría animando, sin que se viera obligada a nada.

Al llegar a la playa el primer día, nosotros nos desnudamos del todo, al igual que nuestra hija, pero su amiga se mostraba bastante avergonzada al vernos desnudos, mientras ella se mantenía con el bikini puesto, sin poder apartar la mirada del suelo, y mucho menos se atrevía a mirar a mi marido, pero en la playa sí que miraba con curiosidad de reojo a los chicos y a los hombres que teníamos a nuestro alrededor.

Yo creo que ella acabó también sintiéndose incómoda al ser la única que llevaba el bikini puesto, por lo que al final, después de acostumbrarse a vernos a todos desnudos, se armó de valor y se quitó la parte de arriba del bikini, dejando a la vista el poco pecho que tenía, aunque llamaban la atención sus bonitos pezones.

Mi marido se recreó mirando lo que nos enseñaba Patri, pero no le dijimos nada para que se fuera sintiendo cómoda, y poco después se animó también a quitarse la braguita, que era lo que le faltaba, ante la atenta mirada de mi marido que observaba con deleite su atrayente vagina adornada por un fino vello que resaltaba su hermosura.

La cría parecía que ahora también se atrevía a echar alguna mirada a mi marido, sobre todo, a la buena polla que tiene, que mostraba orgulloso, y ya ligeramente empalmado ante las miradas de Patrí, así que para que ella empezara a disfrutar plenamente de la playa y fuera teniendo más confianza, intenté tranquilizarla un poco, hablando con ella:

—¿Así que nunca habías visto a un hombre desnudo?

—No, solo a mi primo pequeño cuando le bañaba mi tía.

—¡Ah!, bueno, pero seguro que te gustan más los que ves aquí, que son más mayores, ¿no?

—Si…. —contestó tímidamente.

—No te preocupes, tú mira bien todo lo que te guste. Seguro que te has fijado en cómo algunos la tienen muy grande o más gorda. Y a otros se les pone tiesa al mirarnos ¿te has dado cuenta? Esas te gustan más, ¿a qué si? ¿O te gusta más la de mi marido?

Ella me miraba sorprendida de que le hiciera esas preguntas, pero se las hacía porque me había dado cuenta de las miradas que le echaba a mi marido, una vez pasada esa primera timidez, pero esas preguntas tan directas provocaron que se pusiera toda roja y se riera con nerviosismo, así que para no incomodarla más, les dije a las niñas que nos fuéramos a dar un paseo por la playa.

Era una playa muy larga y nos íbamos cruzando con varios hombres, que al sentirse observados por las niñas, a veces se la tocaban como mostrándosela, siguiéndonos luego con la mirada, provocando algún comentario entre las niñas sobre las pollas que más les llamaban la atención.

Al volver nos metimos por las dunas que había en la parte de atrás de la playa y al pasar por una, vimos a dos hombres que se estaban tocando como masturbándose uno al otro y nos quedamos mirando, sobre todo la amiga de mi hija que parecía hipnotizada viendo cómo se acariciaban y tocaban la polla uno al otro, moviendo con sus manos sus hermosos miembros todo empalmados. Cuando ellos se dieron cuenta de nuestra presencia, nos hicieron una señal como invitándonos a acercarnos, pero me pareció demasiado precipitado que Patricia, la amiga de mi hija recién llegada allí, se iniciara tan pronto al sexo con esos dos desconocidos, así que les dije a las crías:

—Vamos niñas, seguiremos paseando.

Ellas, bastante impactadas por lo que habían visto, iban comentándolo divertidas, de vuelta a donde nos esperaba mi marido, que en ese momento estaba hablando con un matrimonio que conocíamos de otras ocasiones y que estaban con sus dos hijos; una niña de la edad de la nuestra y su hermano un poco mayor. Después de saludarlos y estar hablando un rato con ellos, les dijimos a los niños que se fueran a bañar juntos, mientras nosotros seguíamos la charla de una forma más privada.

Al quedarnos solos, el marido enseguida nos preguntó por la amiga de nuestra hija, ya que no la conocía de otras ocasiones y cuando se lo explicamos todo, él sonrió maliciosamente siguiéndola con una mirada de claro deseo, dejando de mostrar interés por un momento. en lo que yo hablaba con su mujer, que hacía un año que no nos veíamos, por lo que le dije:

—Tu hijo está muy guapo, ya está hecho un hombrecito. ¡Anda!, que bien te aprovecharás…., y la niña está muy crecida ya y muy guapa también.

—Sí, y tanto. Ya tuve que llevarla ginecólogo porque le vino la regla y no veas el apuro que pasé.

—¿Y eso por qué?

—Porque al revisarla, él se dio cuenta de muchas cosas y te cuento la conversación que tuvimos:

(“—Esta niña está muy abierta ya.

—Bueno, es que hacemos nudismo, no sé si tendrá que ver…..

—¡Ah!, ya entiendo, al estar así expuestas se hacen más precoces, porque siempre se le ira la mano a alguno, ¿no? También noto que ha empezado a meterse cosas por la vagina, por unas pequeñas heridas que tiene, pero eso es normal en las de su edad, porque empiezan a experimentar.

—Pues sí, la verdad es que es así, y yo no puedo estar todo el día pendiente de ella —yo muerta de vergüenza sin saber que decirle.

—No se preocupe, me traen a muchas así y sin hacer nudismo siquiera; o sea, que empiecen a experimentar es algo normal que cada vez pasa más. Muchas madres lo pasan mal porque saben bien lo que pasa en su casa con el padre o algún hermano…, ¿es así en tu caso? —me preguntó haciendo un silencio, mientras esperaba mi respuesta, sin que llegara a producirse, por lo que continuó—, algunas tienen miedo de que yo les pregunte, pero si veo a la niña sana y sin daños, no me meto en esas cosas.

—Se lo agradezco, Doctor, la verdad es que no sabe una que decir ante estas cosas…..

—Puede estar tranquila, la niña ya tiene rasgado el himen, quiero decirle, que no es virgen, pero lo tiene todo perfecto y además muy bonito —me decía, sin dejar de manosearle el coño y abrírselo con los dedos durante todo el tiempo que hablábamos.

—¿Tendré que empezar a tomar medidas con ella, entonces ya? —le pregunté.

—Sí, es lo más aconsejable; las niñas a esta edad se ponen muy ricas y se vuelven muy tentadoras. Le daré unas pastillas, que es lo que hago con todas, para que sus madres estén más tranquilas y no tengan un disgusto. Y la próxima vez que venga no hace falta que entre con ella, ya la conozco y me las arreglaré mejor con la cría a solas, al estar ella más relajada.”)

—¿Te das cuenta? Menuda vergüenza que pasé allí —me dijo mi amiga, después de contarme esa conversación con el Ginecólogo.

Después de escucharla, divertida por el mal rato que había pasado con el médico, le dije:

—Jajaja, qué listo tú médico….., ahora me tocará a mí ir con la mía enseguida y me va a pasar lo mismo que a ti.

—Pues vete preparándote, porque yo no le conté nada de lo que las dos sabemos, y como el tuyo sea muy preguntón, a ver que le dices…….

—Ya, espero que no tenga que contarle muchos detalles de nuestra vida íntima, como aquella vez que mi hija estaba escondida debajo de las sábanas, y cuando la levanté, me la encuentro con la polla de su padre en la boca. Casi me muero del susto, porque yo no sabía que había empezado ya con estas cosas y mi marido tampoco me había dicho nada.

—Bueno, mujer, ya sabes cómo son ellos, que tienen miedo de que nos enfademos y les digamos algo. El mío también empezó así, a escondidas con la nuestra teniendo esos juegos, aunque yo ya me daba cuenta de cómo la cría se la tocaba al padre y todo eso, pero aunque era jugando, ya notaba como a ella le encantaba hacerlo.

—Claro, como todas. Al principio no pensamos mal, pero luego ya no podemos hacer nada…. Y nuestros maridos tan contentos.

—Pero ahora en casa, con la amiga de la niña, tendrá que contenerse un poco, ¿no?

—Ya ves, está que no se aguanta, pero por otra parte, mejor, porque así me folla más a mi, jaja.

—Sí, jaja, esa es la ventaja, pero seguro que le estará echando el ojo a la amiga y en cualquier momento…..

—Ya lo supongo, pero primero querrá estar seguro, porque si la niña dice algo en su casa, imagínate….

—Claro, hay que tener cuidado, porque sus padres no son como nosotros, ¿no?

—Nunca hemos hablado de estas cosas, pero viendo a la cría, lo cortada que está, no creo.

—Bueno, seguro que el padre la habrá sobado alguna vez y hasta le puede haber metido el dedo.

—No sé que decirte, pero a ver si se va animando y empieza a pasárselo bien.

—Seguro, aquí, en este ambiente, enseguida la cría empezará a abrirse y le apetecerá, como a todas, jaja.

—Sí, de momento ya abre las piernas para enseñar la rajita, jeje.

—¡Qué malas somos…..!

—Son unas crías, mujer, todas empezamos así.

Mientras tanto, nuestros hijos estaban en el agua jugando entre ellos, y vimos como se les acercaban otros chicos mayores que ya nos imaginamos lo que buscarían, así que estuvimos observándolos, estando atentas a que las niñas no se sintieran molestas con su presencia, pero de momento parecía que se lo pasaban bien con ellos, por lo que me comentó nuestra amiga:

—Es que no las dejan en paz. Antes estábamos tomando el sol tranquilamente y cuando la niña se fue a jugar a la orilla, enseguida ya se le acercó un señor mayor, que no sé qué le decía, pero al poco rato, ya estaba manoseándola toda.

—¿Y tú hija que decía?

—Nada, ella encantada, pero ya estábamos nosotros al tanto por si empezaba a no estar a gusto, porque hubo un momento en que se la puso encima, sentados en la arena y como estaban de espaldas, no sabía si ya se la estaría metiendo.

—Es que les traen locos, yo vengo de dar un paseo con estas para no dejarlas solas y todos se quedaban mirándolas.

—Están en una edad que ya empiezan a atraer mucho, y se ponen más presumidas, porque se dan cuenta de como las miran.

Después de la charla, invitamos a nuestros amigos para que por la tarde se pasaran por nuestro apartamento para tomar algo juntos, junto a otros matrimonios que conocíamos de otros años y a los que habíamos invitado.

Los invitados iban llegando con sus hijos, además de un amigo que nos habíamos encontrado en la playa y que conocíamos de otras ocasiones cuando venía con su mujer, aunque no solían frecuentar esas playas, que al vernos, nos dijo:

—Hace tres meses que nos hemos separado. Ya sabéis que a mi mujer no le gustaban estas playas y tampoco quería que viniera yo sólo, así que ahora me estoy desquitando para disfrutar de todo lo que no hice hasta ahora.

—Me parece genial. Te va a venir muy bien y, mira, esta tarde puedes venir a nuestro apartamento, que vamos a dar una fiesta, para que te vayas integrando en el ambiente —le dije yo.

—Pues muchas gracias. Ya tengo ganas de vivir todas esas cosas que me he perdido hasta ahora, porque ya me contaba tu marido como eran esas fiestas……., y me ponía los dientes largos, jaja.

Una vez allí, todos reunidos, los nuevos y nuestro amigo se extrañaron un poco de que fueran todos desnudos ya desde el principio, al igual que la amiga de nuestra hija, para la que todo eso era nuevo, pero se intentaba adaptar rápidamente, y él, al verlo, nos comentó:

—No me lo hubiera ni imaginado que esto fuera así, aunque cuando me contabais cosas, yo me ponía malo, pero tenía que disimular delante de mi mujer, y ahora tengo aquí delante a todas estas niñas desnudas tan ricas. Siempre fue un sueño para mí poder disfrutar de una de estas nenas.

—Pues tú mujer debía de sospechar algo de eso, porque ya me dijo una vez que se iba a separar de ti, porque tenías la mano muy larga con su sobrina y que no te quería volver a ver cerca de ella.

—Ya hubiera querido yo meterle mano a base de bien. Mi mujer solo me veía acariciarle un poco los muslos y el culo y ya se ponía como una loca, ya sabéis como es ella.

—Sí, lo siento por ti, que hayas tenido que estar así, tan reprimido, pero aquí tienes ahora a todas éstas, que nadie te va a decir nada; aunque tendrás que arreglártelas tú con ellas, porque ya ves como los demás no pierden el tiempo.

Y fijándose en la amiga de nuestra hija, nos dijo:

—¿Y esta cría que no se separa de vuestro lado?, parece asustada, pero tiene un coño que me tiene loco.

—Es Patricia, una amiga de nuestra hija que hemos traído este año, y para la que todo esto es nuevo también y por eso parece un poco asustada, pero créeme que está deseando que alguno le acerque la polla.

—¡Bufff!, no me digas esas cosas, que me va a dar un infarto antes de empezar, jeje.

Nuestro amigo se acercó a ella y se puso a acariciarla, sin creerse todavía lo que estaba haciendo, mientras la niña sonreía tímidamente, pero al ver como su amiga y las demás niñas ya se lo estaban pasando bien con alguno, se dejaba hacer mirando con deseo el pene de nuestro amigo que ya parecía a punto de estallar, por lo que él mismo guio su mano para que se lo tocara y lo tuviera en su mano.

Mientras tanto, él comprobaba como su vagina se abría con sus dedos totalmente humedecida sin poderse resistirse más para colocarla en una buena posición y lamérsela toda, con tanta ansiedad que pareciera que quisiera sorberle todos sus jugos, haciendo disfrutar a la niña, como lo demostraban sus continuos gemidos.

Ya en pleno éxtasis, después de besarla por todo el cuerpo como si estuviera adorando a una Diosa, continuó en su boca, juntando su lengua con la jugosa lengua de ella, tras lo que le hizo una indicación a la cría para que probara eso que ella estaba deseando tanto, así que bajó su cabeza hasta su brillante miembro, ya mojado por un líquido pre-seminal que le salía por tanta excitación, y que Patri saboreo con su lengua, antes de hacerlo desaparecer en su boca con una sorprendente glotonería, aunque por su inexperiencia, la mordía un poco con los dientes, y tuvo que pararla un momento para enseñarle como tenía que hacerlo.

Antes de que acabara corriéndose, a pesar de intentar aguantar el máximo para disfrutar lo más posible de esa experiencia única que estaba teniendo, nos hizo una indicación pidiéndonos permiso para penetrarla, por lo que me acerqué a él y le dije:

—Hazlo poco a poco, que todavía es virgen y quiero que se lleve un buen recuerdo de este momento; te ayudaré yo para que puedas controlarte.

—¡Ah!, muy bien, estupendo, me encantará que seas nuestra guía en esto.

Senté a la niña encima de mí, ofreciéndosela a mi amigo abierta de piernas, y agarrándole el miembro a punto de explotar, hice que lo frotara suavemente por la entrada de la vagina de Patricia, que con sus jugos provocaba que el glande fuera abriendo poco a poco su coñito, haciéndolo entrar dentro de ella con mucha calma y suavidad, lo que parecía desesperar a mi amigo, ya que su goce era tan intenso que deseaba metérsela de una vez y desahogarse dentro de ella, pero con mi mano impedía que entrara toda su polla hasta que su estrecho coñito la fuera admitiendo sin hacerle daño.

Cuando ya medio pene estaba dentro de su vagina moviéndose suavemente, el placer de ella se hacía más intenso hasta el momento que su himen ofrecía resistencia a seguir introduciéndose, por lo que le indique que apretara con más fuerza hasta que un grito de la niña nos indicó su desvirgamiento y ya con un vaivén continuo hizo que fuera desapareciendo su dolor, incrementándose el placer que iba sintiendo, con los ojos cerrados y disfrutando de ese momento único en la vida de una mujer.

Ante la escena y momento incomparable que estaba viviendo mi amigo, su excitación le impidió aguantar durante más tiempo y una abundante corrida empezó a rebosar al exterior de la vagina, provocando una lubricación total que hizo todavía más placentera la penetración y el cuerpo de la cría se tensó en mis brazos gritando con uno de los orgasmos más intensos que seguramente tendría en su vida, llamando la atención de los presentes, que la felicitaron.

Dos de las niñas que habían estado presenciando la escena muy interesadas, se quedaron con mi amigo lamiéndole los restos de semen que seguían saliendo de su polla, dispuestas a que no se le bajara para seguir disfrutando de él y allí lo dejé con ellas, mientras yo me fui en busca del matrimonio que encontramos en la playa, porque no había podido evitar fijarme en su hijo y quería que su madre me echara una mano con él, y cuando la encontré seguimos la conversación:

—Por la mañana, en la playa no acabaste de contarme lo de que ya empezaste a disfrutar con tu niño.

—Sí, ya ves cómo está ya, en casa está todo el día así y yo como buena madre, tengo que ayudarle a relajarse, jajaja.

—Sí, ¡anda!, menuda viciosa estás hecha, pero me das mucha envidia, porque yo no tengo eso en casa y solo puedo catarlo en estas fiestas que organizamos.

—Pues aprovecha con él ahora, porque yo en casa muchas noches me quedo a dormir directamente con él, mientras la niña se va con su padre.

Su madre le llamó para que se viniera conmigo y enseguida le hice sentarse encima de mí para empezar a disfrutarlo lentamente, pero con la ansiedad de quien tiene algo que pocas veces puede tener la suerte de tener a su alcance.

Después de besarle y acariciarle por todos lados, mis ojos no podían apartarse de su miembro totalmente descapullado y enrojecido por los manoseos de las señoras con las que había estado antes, así que después de pajearle durante un rato, inevitablemente tuve que llevármelo a la boca para saborear eso que se veía tan delicioso.

El chico se notaba que estaba bien enseñado porque mientras se lo lamia, sus dedos frotaban mi coño empapado aumentando aún más mis sensaciones de placer hasta que le dije que me follara duramente, pero ya tenía el coño tan abierto que el tamaño de su polla no era suficiente para llenarme completamente, por lo que nen principio le ofrecí mi culo para acabar de conseguir ese orgasmo que tardaba en llegar, a lo que ayudó uno de los hombres que estaba viendo la escena que se apresuró a llenar el agujero que había dejado libre el chico, y entonces el éxtasis fue ya total.

Mientras yo estaba entretenida con el chaval, y con ese trío improvisado, me fijé en como su padre se había acercado a Patricia, empezando a sobarla íntimamente, lo que la amiga de mi hija, ahora ya aceptaba de forma más relajada y se dejaba hacer, atreviéndose a agarrarle la polla de él y masturbarle con una destreza que debía de haber aprendido solo con mirar a su alrededor.

A mí ya no me preocupaba tanto, porque la niña ya no era virgen, y cuando él la cogió en volandas, le clavó la polla en el coño con facilidad, empezando a follarla en esta posición que facilitaba el poco peso de la cría.

Después de estar así durante un tiempo, le sacó la polla y vimos como el semen caía del coño de Patricia, que se quedó como abatida, tras tener varios orgasmos seguidos, algo a lo que evidentemente, ella no estaba acostumbrada y necesitaba recuperarse.

A mí hija también la vi como se la follaban unos y otros, pero ella ya estaba más habituada a eso y así un buen número de escenas y diversos momentos se fueron dando en la fiesta con la complacencia de todos.

Una vez más, la fiesta había sido un éxito, satisfechos de haber hecho felices a todos nuestros amigos, al igual que a Patricia, la amiga de nuestra hija, que estaba encantada con su nueva experiencia, y como supusimos que a sus padres no les haría ninguna gracia, que su hija volviera a casa desvirgada, tuvimos que decirle que quizás sería mejor que no diera demasiados detalles a sus padres por si no la dejaban venir más veces, aunque ella nos confesó que me había mentido cuando me dijo que no había visto a ningún hombre desnudo, porque su padre ya le había puesto en la mano su polla alguna vez, y que ahora, cuando llegara a casa tenía muchas ganas de hacerle muchas cosas y seguir disfrutando del sexo hasta que pudiera volver aquí.

—¡Vaya, vaya! Qué pillina estás hecha, y nosotros pensando que eras una pobre niña inocente, a la que estábamos pervirtiendo —le dije, mientras ella se reía, divertida.

Supongo que su padre la recibirá encantado cuando vea todo lo que su hija ha aprendido durante las vacaciones y no pondrá pegas a que pueda volver otra vez, aunque no sé su madre hasta qué punto sería consciente de todo eso que pasaba en su casa.

Pero mientras tanto, en los días que pasamos en el apartamento, todo cambió, Patri se mostró mucho más confiada y abierta con nosotros y mi marido ya pudo disfrutarlas a las dos libremente, encantado con la buena disposición y las ganas de ese sexo recién descubierto, que tenía la amiga de mi hija, que ya no se cortaba nada para tener en su mano esa polla que tenía que satisfacernos a las tres, pero ella degustaba especialmente cuando la pajeaba, la chupaba y la gozaba cuando la tenía entre las piernas.

También recibimos las frecuentes visitas de nuestro amigo y algún otro, que iban a disfrutar de las niñas, aprovechando esos días que iban a estar allí, en los que Patricia se convirtió en una experta folladora, con ese sexo diario del que nunca se cansaba.

Ya, con plena confianza con ella para hablar de todo eso, le preguntamos que si su madre también estaba de acuerdo con esas cosas, para poder tener alguna reunión entre las familias, pero ella nos dijo que la madre no sabía nada, así que nos quedamos con las ganas, sobre todo, mi marido, cuando se enteró de que Patri tenía otra hermana más pequeña.

Como veis, al final el sexo es algo natural que se da en todos los lugares, incluso en esos en los que intentan que no se sepa lo que se hace en la intimidad, pero lo lógico es que en todas las familias surja el desarrollo de algún acto sexual que quizás todos recuerden de una forma u otra.

10 Lecturas/8 agosto, 2026/0 Comentarios/por Veronicca
Etiquetas: amigos, colegio, hermana, hermano, mayor, mayores, sexo, vacaciones
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