La despedida I (13)
El comienzo del fin.
Me levante primero y me senté a su lado viendo como dormía, aún retumbaba en mi cabeza lo que había pasado la noche anterior, jamás pensé que mi pequeña llegaría a tener una aventura con un hombre mayor que ella y muchos menos con el padre de una compañera de colegio, aunque me dijo que no estuvo con él, era difícil pensar que después de todo lo que ella me contó, no hubiera terminado haciéndolo, seguramente fue una noche o mañana de placer total, de eso no tenía duda, mi niña hermosa al sentirse al descubierto me contó, pero no todo, tal vez por temor a mi reacción o por pena o simplemente porque no quería que yo supiera todo lo que pasó.
Estuvieron desnudos, se acariciaron y decirme que al final ella decidió que no pasará nada, era difícil de digerir, estaba seguro que había estado con él, ahora solo debía confirmar si solo fue esa vez o ella volvió a estar con él las siguientes veces que se quedó donde su amiga y para mi pesar, fueron muchas veces que ella se quedaba donde su amiga.
También estaba seguro de que ya no me lo contaría, pero me quedaba una opción para saberlo, Claudia, era la única que podía sacarle la verdad y que después me contara, como ella deseaba que siguiéramos haciendo el amor, estaría dispuesta a robarse ese secreto para mí.
Me preocupaba que mi pequeña tuviera relaciones con otros hombres, pensaba que era por mi culpa por haber empezado a tan temprana edad a tener relaciones con ella y no me detuve a pensar que en algún momento ella podría querer experimentar con otros hombres, lo malo era que parecía que le gustaban los hombres mayores y casados.
Aunque después que me contó estuvimos toda la noche en su cama juntos amándonos hasta el amanecer, no dejé de pensar en su aventura o mejor dicho en su nuevo amante.
Sentía celos y eso me preocupaba, era una sensación que no recordaba haber sentido antes en algún momento de mi vida, no era normal lo que me pasaba, debía controlarme y alejarme de ella, debía renunciar a ella y olvidarme por completo de volver a estar con mi niña hermosa, era lo mejor para todos.
Aproveché que seguía durmiendo y me dirigí al cuarto de Claudia, quería saber si ella me ayudaría, aunque le había prometido a su hermana que ya no estaríamos más, era una razón para hacerla cambiar la decisión, nada perdería con intentarlo.
Abrí con cuidado la puerta, aún dormía también, me acerqué evitando hacer ruido y le di un beso en la frente y coloqué dos dedos en su boca, ella reaccionó al momento.
Claudia: ¿Qué pasa papí porque estás aquí, ¿ya llegó mamá?
Padre: Tu mamá no ha llegado, pero debe llegar como en unas tres horas, pero estoy aquí porque tengo que pedirte que hagas algo por los dos, vas a tener que cambiar de decisión de no volver a estar conmigo, imagino que estarás de acuerdo en que podamos volver a estar los dos.
Claudia: Papí, ¿te peleaste con Marcela anoche por lo que nos contó que pasó con el papá de su amiga?
Padre: No peleamos, pero no me contó la verdad de lo que pasó entre ella y el papá de su amiga, sé que me oculta una parte de lo que pasó, mejor dicho, no me dijo todo.
Claudia: Papi, ¿tú crees que ella y ese señor hicieron el amor ese día?
Padre: Sí, estoy seguro y por eso quiero que tú hables con ella como cosa tuya y le digas que no le creíste lo que nos contó esa noche, que tú quieres saber todo lo que pasó con detalles porque tú no eres boba y sabes que estuvieron los dos ese día, que tú solo quieres saber por curiosidad nada más.
Claudia: Papi, ¿qué te contó ella más para que pienses eso.
Padre: Lo que te voy a decir es entre nosotros, pero tu hermana me contó que ellos se acariciaron desnudos así como lo hicimos nosotros, te das cuenta de que es difícil de creer que no pasó nada.
Claudia: Yo sí me imaginé eso cuando ella nos contó que él la había tocado, mi hermana no te quiere, y me ibas a dejar a mí por estar sola con ella. Ahora entiendo, quieres comprobar para no seguir con ella, ¿es eso, papi?
Padre: Si eso pasó, es mejor para todos que no sigamos, ella no tiene la culpa, soy yo por haberles enseñado desde pequeñas a tener sexo, también te puede suceder, es algo normal que otro hombre te pueda atraer y creo que eso le pasó a tu hermana, pero no quiso decirme todo, no la culpo, pero quiero saber y espero que me ayudes con eso.
Claudia: Yo no lo haría con otro hombre, si eso pasa, primero te digo para que sepas y si es porque tengo novio, no seguiría contigo, papi, tú me entiendes. Si te voy a ayudar, yo sé cómo preguntar a mi hermana para que me cuente todo y después te cuento.
Padre: Quiero que vayas ahora a su cuarto y la despiertes, pero hazlo muy disimuladamente y por favor lleva tu teléfono, yo te voy a marcar ahora para que me respondas y lo dejas en modo de llamada para que yo pueda escuchar todo, voy a estar en mi alcoba, si ella te pregunta, le dices que quiero descansar un poco antes de que llegue tu mamá.
Claudia: No te preocupes, no soy boba, papi, sé cómo preguntarle y que me cuente, dejo el teléfono en modo llamada para que escuches todo, lo voy a hacer porque ella te traicionó, entonces ya me voy para el cuarto de ella.
Tenía la ayuda de mi pequeña para poder saber lo que pasó con ella y el papá de su amiga, estaba seguro de que había pasado, pero necesitaba confirmarlo y saber si lo habían hecho otras veces, nunca pensé que esto pasara pero lo estaba viviendo y me tenía dolido, me daba cuenta de que me había enamorado de mi pequeña, no soportaba la idea de saber que había estado con otro hombre estando conmigo.
Me fui para mi cuarto a esperar, la llamada quedó abierta con mi hija Claudia, así podría escuchar todo lo que hablaran, solo esperaba que no se le apagara la llamada o su hermana se diera cuenta.
Escuché cuando Claudia golpeó y entró en la habitación de Marcela, pero ella no le respondió, seguramente no se despertó en ese momento.
Claudia: Marcela, sigues durmiendo, yo no pude dormir más y vine a ver cómo estabas, imagino que pasaste una linda noche con mi papi, solo quiero saber.
Marcela: No molestes yo si quiero seguir durmiendo, aún tengo sueño, no me di cuenta cuando mi papá se levantó de la cama, ¿sabes para dónde se fue?
Claudia: Él está en su cuarto descansando, me dijo que quería reposar antes que llegara mamá y dime cómo fue tu noche, cuénteme un poquito.
Marcela: Tú sabes que no me gusta hablar de esas cosas, pero si pasamos una noche bonita y gracias por habernos dejado solos toda la noche.
Claudia: Hermanita, anoche dijiste algo cuando estábamos los tres hablando de todo y le dieron celos a mi papá, pero yo no te creo, mi papá te puede creer pero yo sé que pasó algo más y quiero que me cuentes hermanita, por eso es que te gusta ir tando donde mi amiga Sofía, cuénteme hermanita que me muero de ganas por saber.
Marcela: Ya te dije que no me gusta hablar de esas cosas, además, no hables duro que mi papá nos puede escuchar, no te voy a contar nada.
Claudia: Si ves que tengo razón, por eso es que vas donde mi amiga Sofía, porque te gusta su papá y entonces ¿qué vas a hacer con mi papá, ¿vas a estar con los dos al mismo tiempo?
…No podía creer lo que estaba escuchando, afortunadamente la señal estaba bien y podía escuchar, eran ciertas mi sospechas, mi niña hermosa si había estado con él.
Marcela: ¿Para qué quieres saber mis cosas, acaso quieres ir a contarle a mi papá, ¿es por eso que quieres saber?
Claudia: Pareces boba, anoche te dejé sola con él y no me importó, menos le voy a contar lo que tú me digas, es un secreto para las dos, solo que yo quiero saber, hermanita, ¿él lo hace más rico que mi papá, te hace sentir mejor, lo tiene más grande?
Marcela: Oye, cálmate y habla pasito que nos puede escuchar en su alcoba, que quiere que me odie, ya te dije que es algo mío y no quiero contar.
…Estaba confirmado, mi niña hermosa sí había estado con él ese día, ahora faltaba saber si seguían viéndose a escondidas o solo fue esa vez, me dolía todo por dentro, nunca pensé que sentiría un dolor tan inmenso.
Claudia: Qué te pasa yo no quiero eso, solo quiero saber y te dije que no te creía porque nos dijiste anoche que cuando te toco tus senos le dijiste que no siguiera, pero se que no fue así, por eso quiero que me cuentes hermanita, no me puedes dejar así, quiero saber cómo fue, qué fue lo que más te gusto, si el lo tiene más grande, imagino que hiciste lo mismo que haces con mi papá y cuantas veces lo han hecho, quiero saber porfis hermanita.
…Era cierto, mi niña hermosa, mi princesa me había traicionado, quería salir de mi cuarto y gritarle que porque lo había hecho, el dolor en mi pecho era fuerte y la rabia que sentía me hacía tener un poco de miedo, definitivamente estaba enamorado de mi pequeña hija.
Sigue II..


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