La primera noche con mis dos hijas “V” (11)
Sigue con este hermoso relato de mis pequeñas. Ya llegara el final..
Padre: Me encanta tenerte cerca y desnuda, sentir el calor y el aroma de tu cuerpo de niña para mí solito; es una fantasía loca, mi bebé.
Claudia: Papi, yo sé que te gusta mucho que yo esté desnuda y ver mi cuerpo y a mí me encanta verte desnudo también, quiero que no te aburras de mí, porque ya robaste la virginidad de todo mi cuerpo como dices y de pronto ya no te sientas atraído por mí.
Padre: No digas eso, bebé, siempre serás mi niña y para mí siempre serás virgen, porque solo yo disfruto de todo tu cuerpo, así que no te preocupes por esas cosas y descansa, porque deseo volver a probar tu deliciosa vaginita y llenarla de mi lechecita, porque es lo que me dijiste que deseabas.
Claudia: Bueno, papi, voy a creer lo que me dices, pero quiero que descansemos un poco mientras me pase el dolor de mi vaginita y mi colita, porque, como tienes un pene tan grande, me hiciste sentir mucho dolor, pero no te preocupes, porque me gustó y, como tú dices, después no me dolerá tanto.
Padre: Eso quiere decir, bebé, que quieres que te vuelva a clavar por tu vaginita y tu colita; me vas a dejar seco; te vas a devorar toda mi lechecita. ¿No le quieres dejar a tu mami para cuando regreses?
Claudia: Sí, quiero dejarte seco como dices, pero me da miedo por la colita porque me dolió mucho, papi. Si quieres, me clavas por mi vagina y me dejas que te haga ver estrellas otra vez. ¿Te gustaría?
Padre: Mi bebé hermosa, todas las veces que quieras te clavo por tu vagina y deseo que me hagas ver estrellas otra vez, dándome esa mamadita tan maravillosa como la primera vez, pero también quiero probar nuevamente tu colita apretadita.
En ese momento se acercó a mí y me abrazó fuerte, como queriendo dormir entre mis brazos. Nuestros cuerpos desnudos se fundieron en uno solo en ese momento. Nos arropamos con la sábana y nos entregamos al sueño.
Dormimos como dos tiernos amantes por casi 3 horas y el despertar fue el caos total. Mi niña hermosa Marcela había regresado. No se quedó esa noche en casa de su amiga. Quedé medio privado del miedo que me produjo verla parada frente a la cama viéndonos.
No sabía qué decir en ese momento. Nos había encontrado en la cama con su hermana, desnudos. Ya no podía mentirle que había estado con ella esa tarde. Parecía que la historia de amor con mi niña hermosa llegaba a su fin.
Marcela: Papi, ¿qué hiciste? Me prometiste que jamás le harías el amor a mi hermana; me lo prometiste muchas veces y no cumpliste. Y tú, Claudia, ¿por qué tenías que permitir que él te hiciera el amor? Eras una niña; eres su hija. ¿No ves que es un pecado? Nunca debiste hacerlo, aunque él te lo pidiera.
En ese momento Claudia habló y me salvó, de verdad, mi pequeña niña resultó ser más madura que los dos.
Claudia: Marcela no te pongas así con mi papi, yo le dije que si no quería hacerme el amor como te lo hace, entonces yo le diría a mi mamá, además tú también eres su hija y haz hecho el amor con mi papi muchas veces, yo los he visto y nunca dije nada y de tanto verlos y ver como eras de feliz con él, me dieron ganas que hiciéramos lo mismo, yo tengo derecho como tú, por favor no te pongas brava con él, no tiene la culpa, yo tengo la culpa, además quiero decirte que ahora entiendo porque te gusta que te haga el amor y quiero que de ahora en adelante también lo haga conmigo, no solo contigo, porque me gusto lo que sentí hermanita, además mi mamá no estará estos dos días y yo quiero aprovechar que ella no está.
Marcela: No puedo creer lo que me dices. Tú eres una niña y no entiendes nada de lo que dices. Mejor te levantas de la cama y te vistes ahora mismo. No quiero que estés así.
Claudia: Yo no me voy a vestir; yo quiero dormir esta noche así con mi papi, y si tú quieres lo puedes hacer también. Yo no te voy a decir nada, pero déjame quedarme esta noche con mi papi.
Padre: Por favor, quiero que las dos se calmen un poco, yo tengo la culpa de lo que está pasando, nunca debí hacer el amor con las dos porque son mis hijas y también te falle Marcela, te prometí que no estaría con tu hermana y debí cumplirte, por favor perdóname por haberte fallado, pero quiero que sepan algo ahora mismo, no puedo ocultarlo más, cuando lo escuchen toman una decisión porque yo no quiero seguir ocultando lo que estoy sintiendo ahora.
Marcela: Papi, es que es muy difícil perdonar lo que hiciste, me lo prometiste.
Padre: Sí, te lo prometí, Marcela, pero déjame terminar lo que tengo que decirles.
Padre: Quiero estar con las dos y pasar toda una noche amándolas, quiero hacerlas feliz y cumplir un sueño que siempre he tenido, hacer el amor toda una noche con dos lindas niñas vírgenes como lo son las dos, lo deseo porque las dos despertaron un deseo que estaba reprimido dentro de mí y quiero que sepan que las amo, porque son unos seres maravillosos que me regalaron su tesoro más preciado, la virginidad de sus hermosos cuerpos y mientras me lo permitan quiero que podamos seguir disfrutando como hasta ahora.
En ese momento Marcela dijo:
Marcela: Papi, no entiendo a qué te refieres cuando dices que podamos seguir disfrutando como hasta ahora, ¿acaso Claudia y tú hacen el amor desde hace tiempo y no me contaste?
Padre: No, mi niña hermosa, eso pasó hasta hoy. Lo digo porque de verdad quiero que me entiendas y me perdones, pero quiero vivir esta fantasía con las dos. Por favor, solo será una vez y les prometo que no pasará otra vez.
Claudia: Sí, Marcela, yo sí quiero hacer lo que mi papi nos pide y complacerlo. Sé que te molestó que hiciéramos el amor porque tú no querías, pero yo le insistí mucho a mi papi y lo amenacé. Por favor, no sigas así y mejor hagamos lo que dice mi papi, ¿sí?
Marcela: No digas esas cosas. ¿Cómo se te ocurre que vamos a estar las dos en la cama con mi papá para que él nos haga el amor? No estoy de acuerdo y es mejor que te levantes de la cama y te vistas, Claudia, y tú también, papá.
Claudia: Sabes una cosa: yo me quedo con mi papi esta noche y le voy a pedir que me haga el amor toda la noche porque yo tengo derecho también. Yo sé que estás celosa porque solo lo quieres para ti y no quieres compartirlo; por eso no quieres complacerlo con lo que nos pide. Y, por favor, papi, ya no estés tan nervioso.
Padre: Hijas, claro que estoy nervioso porque yo no quería que se pelearan así. Sé que es mi culpa y me deben perdonar las dos. Por eso es mejor que las dos salgan y se vayan a sus cuartos y estén tranquilas porque ya no volveremos a hacer el amor.
Marcela: Papi, quiero que me entiendas un poco. Y sí, Claudia tiene razón y tú lo sabes bien. Lo comparto con mi mamá y ahora con mi hermana. No es justo. Solo te quiero para mí solita, y Claudia debe respetar y no meterse contigo. Tengo mucha rabia de que hayas estado con ella y me duele porque te quiero mucho, papi. Entiéndeme.
Claudia: Hermanita, está bien, te prometo que después de esta noche no le pediré a mi papi que me haga el amor si es lo que tú quieres, promesa de hermana, solo quería saber que se sentía hacerlo y quiero complacerlo esta noche como él quiere, no te preocupes que el me confeso que contigo se sintió mejor que conmigo la primera vez porque fue él quien te lo pidió, en cambio, yo le pedí a él que hiciéramos el amor.
Padre: Mi niña hermosa, ya escuchaste a tu hermana. Quiero que no estés bravita conmigo y me dejes consentirte como te gusta y cumplir mi fantasía. Sé que te va a encantar y no te arrepentirás. Ven y te acuestas a mi lado y me perdonas.
Marcela: ¿Te imaginas, papi, que hubiera sido tú el que entrara a mi cuarto y me viera haciendo el amor con otro hombre? Dime cómo te sentirías, o ¿es lo que tú quieres?
Padre: No digas eso, mi niña hermosa. Me moriría de celos, pero no podría decirte que no lo hagas porque eres mi hija y tienes derecho a enamorarte de otro hombre y lo sabes. Pero tienes razón: el dolor me mataría.
Marcela: Te das cuenta, papi, tengo mucha rabia, entiéndeme y no sé cuándo se me quite, pero tampoco voy a dejarte solo con mi hermana esta noche porque yo soy tu novia y ella es la otra, quiero que eso le quede claro, Claudia.
Claudia: Hermanita, ya te dije: fue muy bonito lo que viví hoy con mi papi y quiero volver a vivirlo si tú estás de acuerdo. No voy a volver a amenazar a mi papi; no es justo con él.
Marcela: No sé, Claudia, ya te dije que tengo mucha rabia.
Padre: Calmemonos todos y mañana, cuando estemos tranquilos, tomemos una decisión; vamos a pensar si podemos o no seguir con nuestro lindo romance o, por el contrario, debemos dejarlo.
Marcela: Papi, sabes que yo no quiero que lo nuestro termine nunca. Fuiste el primer hombre en mi vida. No tengo novio porque estoy enamorada de ti. Por favor, entiéndeme.
Padre: Sí, mi niña hermosa, te entiendo, perdóname, te lo pido de corazón y piensa solo en lo bonito que la pasamos.
Marcela: Claudia, quiero quedarme con mi papi y luego vienes y nos quedamos con él.
Claudia: Está bien, yo me visto y voy a estar en la sala, pero por favor no vayas a gritar mucho, jajaja, es por molestar.
Marcela: No te lo prometo, pero lo voy a intentar, boba. Tú sabes lo rico que lo hace mi papi conmigo, jajajaja, y al menos ponte ropa, que no me gusta verte desnuda.
Mi pequeña Claudia salió del cuarto desnuda y se terminaba este horrible momento y mi niña hermosa me perdonaba, mi noche con ellas sería una realidad, mi fantasía se cumpliría después de escuchar lo que le decía por último a su hermana.
Padre: Mi niña hermosa, gracias por entender lo que pasó. De verdad, no pude aguantar tanta tentación y terminé fallando, pero, como dijo tu hermana, mi primera vez contigo es inolvidable. Quiero que lo tengas siempre presente.
Marcela: No sé si creerte o no, pero ya no puedo hacer nada. Ya pasó, pero solo quiero que me respondas con la verdad. No importa que me duela; solo quiero la verdad, papi.
Padre: Dime, mi niña hermosa, te prometo que te diré la verdad.
Marcela: No quiero detalles de lo que pasó hoy con mi hermana porque me lo imagino, pero dime si te gustó y quieres seguir haciendo el amor con ella, aunque yo te diga que no quiero que lo hagas, la verdad, por favor.
Padre: Mi niña hermosa, voy a ser sincero contigo. Como tú le dijiste a tu hermana, tú eres mi novia y eso es lo importante. Eres la primera, la mujer que amo y deseo. Eso no va a cambiar, pero sí me gustaría estar otra vez con tu hermana y me gustó estar con ella. Era virgen y qué hombre no quiere estar con una niña virgen.
Marcela: Te dije que si estabas con ella, te iba a gustar y me dejarías y parece que va a suceder, no te importa mis sentimientos hacia ti, parece que solo piensas en lo tuyo, te comportas como un egoísta, tienes a mi mamá, me tienes a mí y ahora quieres tener a mi hermana, no está bien papi, de verdad no está bien, por eso debes tomar una decisión y elegir, entre ella y yo, solo por esta noche te voy a permitir que estes con ella otra vez, pero ya no más, porque si lo haces, no me vuelves a tener, eso te lo juro papi, ahora si puedes llamar a mi hermana para que entre.
Sigue “final”

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